KERANOS

-Qué susto cuando me ha llamado mi hermana diciendo que fuera, que era importante y entró y os veo a los dos serios…
-¿Por?
-Creía que le habías contado todo y que me iba a caer la bronca.
-Pues no, era por eso que te hemos preguntado.
-Vale.
-¿De verdad ha sido así?
-Sí, ¿por qué no lo iba a ser?
-No sé… Luego has dicho lo de que puedes ser muy persuasiva…
-No pensarás que ese y yo… Ese tío es gilipollas.
-¿Y lo que dijiste después?
-¿El qué?
-Lo de que quieres que estemos bien, que te caigo bien y que quieres que seamos felices…
-Pues la verdad.
-¿En serio dices eso y haces todo lo que estás haciendo?
-Javi, parece que no te enteras de que yo sólo quiero jugar, no me importa que tengas pareja, yo quiero que estéis bien y tal, pero mis ganas no me las quita nada, entonces pues hago hasta donde puedo.
-Pues creo que deberías pensar bien lo que haces. ¿No te das cuenta de que así puedes hacer daño a otras personas?
-Claro, pero estoy harta de pensar en los demás antes que pensar en mí. Yo también tengo derecho de disfrutar.
-Pero así no. No tienes derecho a meterte en una relación.
-Cuando empecé a jugar contigo no estabas en una relación, o al menos no parabas de decir eso.
-Pero, ¿por qué no paraste cuando empecé a salir con tu hermana?
-Porque me pusiste la miel en los labios y me jodió mucho lo que me hiciste.
-Así que va de venganza esto…
-En parte. También lo hago porque realmente me pones mucho y quiero follar contigo. Es más simple de lo que crees.
-Ya, pero es que no puede ser. Y me saltas con que es una venganza…
-Mira, si quisiera joderte de verdad, podría acabar con tu relación antes de lo que se chasquean unos dedos.
-Entonces, si mañana hago eso, ¿me dejaras en paz?
-Ya veremos.
-No me jodas…
-Bueno, mañana te la tienes que llevar a cenar por ahí.
-¿Por qué?
-Para tener tiempo para esconderme.
-¿Qué tienes pensado?
-Que te la lleves a cenar por ahí y cuando acabéis y vayáis a venir a mi casa, me avises y me escondo en el armario.
-¿Qué vas a hacer?
-Pues esconderme en el armario y ver como la revientas mientras me meto los dedos pensando que me lo haces a mí.
-Joder, que gráfica…
-Me has preguntado tú.
-No nos irás a grabar, ¿no?
-Nooooo. No me digas que te da vergüenza…
-Hombre, pues…
-Pero si ya te he visto desnudo…
-Sí, pero es diferente.
-A ver si te va a dar un gatillazo, jajaja.
-En fin…
-Quiero que la revientes, como me dijiste que me harías a mí. Improvisa, que así es mejor. Usa las cuerdas y la mordaza y cógele del cuello y del pelo fuertemente.
-Vale…
-Tienes que dar la talla, ¿eh? Que tengo muchas expectativas contigo…
-Que sí…

Me fui a dormir pensando en si podría librarme de hacer eso, ya que me parecía mal por Elena, a mí me daba igual que me viera. Pero estaba seguro de que a Elena no le iba eso, y menos con su hermana. Me agarraba a un clavo ardiendo a que, si cedía a hacer eso, se quedara satisfecha y nos dejara en paz. Sólo quedaba esperar a hacerlo y ver que me decía después. Me dormí al cabo de un rato.

Al día siguiente me levanté con mensajes de Elena.

-Mi amor, ¿estás ya mejor?
-Sí, mi vida.
-Que susto cuando me dijiste que teníamos que hablar…
-Es que no sabía como hacerlo…
-Menos mal que al final no ha sido nada.
-Bueno, mejor dejar de pensar en eso.
-Sí, mejor.
-Esta noche voy a por ti y cenamos fuera.
-Anda, que bien.
-Y luego… 

-Que ganas tengo…
-Y yo…
-Esta noche te voy a reventar.
-Uff… ¿Qué me vas a hacer?
-Esta noche lo verás…
-Jo…
-Sólo te diré que te voy a follar muy duro.
-Mmm… ¿me vas a romper el coñito?
-Sí.
-¿Y el culito?
-También.

-Jajajaja, esta noche nos vemos.
-Vale 

Me encontraba de mejor humor al hablar con Elena, aunque no se me iba de la cabeza que Noelia estaría ahí esa noche. Aun así, tenía muchas ganas de esa noche, porque llevábamos bastante sin follar y me sentía con ganas de jugar, por lo que pensé en llevarme el vibrador de la otra vez y usarlo mientras cenábamos. Llegaron las 9 de la noche, así que fui a por ella, no sin antes recibir mensajes de Noelia recordándome el plan. Cuando llegué, avisé a Elena y salió de inmediato, entrenado al coche y dándome un beso de forma muy melosa. Nos mirábamos a los ojos sonriendo y después de otro beso nos fuimos a un bar para tomar algo los dos solos. Antes de llegar fui a un lugar apartado para calentarla un poco, besándola y metiéndole mano.

-Mmm… Creía que íbamos a cenar…
-Es que estoy muy juguetón hoy…
-Ya veo… jeje.

Le empecé a besar mientras le metía la mano por dentro de la sudadera para tocarle las tetas y jugaba con sus pezones, ya que la mayoría de las veces que iba con una sudadera ancha, no llevaba sujetador.

-Me encantan tus tetas.
-Y a mí como juegas con ellas…

Seguí besándola y le desabroché los vaqueros para meter mi mano dentro de ellos y acariciarle con coño por encima de sus braguitas. Después metí la mano dentro de ellas, jugando con su vello, que ya le había crecido desde la última vez que se depiló.

-Me haces cosquillas… jiji.
-No sabes como me gusta que lo tengas así…
-Mmm… (gimió mordiéndose el labio).

Le empecé a acariciar la raja, jugando también con su clítoris, acariciándolo suavemente haciendo movimientos circulares mientras le besaba el cuello después de pasarle el pelo por detrás de la oreja, notando como se le erizaba la piel y como se humedecía. Cuando lo noté más húmedo, le empecé a clavar un dedo, entrando con bastante facilidad, por lo que metí otro mientras ella empezaba a gemir. Estuve unos minutos metiéndole los dedos suavemente, acelerando un poco el ritmo, mientras notaba como se mojaban más, hasta que me sacó la mano, llevándose mis dedos a su boca para chuparlos muy sensualmente mientras gemía bajito. Después empezó a tocar mi paquete, que estaba duro por la situación, intentando desabrochar mis pantalones, pero la paré, haciendo ella gemidos de queja.

-No, todavía no.
-Pero tú me has tocado a mí…
-Estamos jugando. Como me toques no voy a poder aguantar…
-Jo…
-Pero he traído algo (dije enseñándole el vibrador).
-Mmm… (dijo sonriendo).
-Está vez tendré cuidado para que no nos vea nadie… jajajaja.
-Jiji… Que capullo eres…
-Es que era tan divertido, que no pude contenerme.
-Me gustaría probarlo, pero al revés… jajajaja.
-Bueno, es más complicado, tú lo puedes ocultar fácil, yo… pues ya me dirás como escondo esto cuando está así, jajajaja. Además, eso te da placer en cualquier momento, si a mí se me baja, no es lo mismo.
-Pues te lo pones en el culito… jajajaja.
-Jajajajaja, te estás viniendo arriba.
-Sería divertido.
-Bueno, ya veremos.
-¡OH! (dijo sorprendida al ver que no me negaba).
-No es justo que sólo lo haga yo, ¿no?
-Vaya, no me lo esperaba.
-Hay que saber divertirse.
-Joder, me encanta lo abierto que eres, no dejas de sorprenderme.
-Jeje.

Después cogí el vibrador, mojándolo con saliva para metérselo despacio. Una vez dentro, le dije que se pusiera bien la ropa para irnos al bar, entrando y sentándonos en una mesa apartada al fondo para tener más intimidad, ella se puso de espaldas a todo el bar y yo enfrente de ella. Una vez pedimos las bebidas y algo para comer, nos pusimos a hablar mientras conversábamos, activando el vibrador de vez en cuando en los niveles bajos, mientas ella me miraba sonriendo. Aumenté de nivel conforme pasaba el tiempo, parándolo y activándolo para jugar con sus sensaciones, viendo como ella sonreía mientras se sonrojaba y se mordía ligeramente el labio de vez en cuando. Llegó un punto en el que se daba cuenta cuando lo iba a activar porque bajaba mi mano al regazo para coger el móvil y darle, pero yo me di cuenta de eso también y jugaba con eso, viendo como se preparaba incorporándose un poco cuando bajaba mi mano, pero yo la bajaba no hacer nada, viendo en su cara como esperaba algo que no le daba.

-Eres malo…
-Jajaja. ¿Quieres que sea malo?
-No, no, espera.
-Shhh… (dije poniendo el vibrador en el nivel máximo).
-Ay, Javi… (dijo apretando sus ojos y encogiéndose).

Empezó a dar palmaditas en la mesa para que bajara el nivel, pero lo dejé así durante unos segundos, mientras llamaba al camarero. Cuando vi que se acercaba, bajé el nivel, pero uno intermedio, entonces le dije al camarero que me trajera lo mismo de beber, preguntándole a Elena que quería, que dijo que quería lo mismo, respondiendo con un poco de dificultad.

-Cabrón… (dijo cuándo el camarero ya había ido a por las bebidas).
-Jajaja. Me encanta.
-Eres muy malo… jajaja.
-¿Quieres que lo sea más?
-No, no, no, no.

Entonces vi como se acercaba el camarero y lo puse al nivel más alto. Elena cerraba los ojos con fuerza y se echó hacia delante, tapándose la cara con su pelo al agachar la cabeza, mientras se tapaba la boca con la mano. Una vez se fue el camarero, Elena empezó a agarrar fuerte la mesa con la otra mano, por lo que bajé el vibrador a 0.

-He mojado las bragas…
-Jajajaja.
-Te gusta hacerme sufrir.
-Ni te imaginas lo divertido que es…
-Pfff… dame un respiro, que cuando lo pones así es demasiado.
-Vale, me porto bien.

Seguimos cenando, poniéndolo al rato en el nivel bajo, quitándolo después para avisar a Noelia de que ya íbamos a ir para allá. Estuve cerca de no decirle nada, pero temía que tomara represalias por joderle el plan. Cuando nos levantamos para irnos, lo puse a un nivel medio, era muy divertido ver a Elena agarrada a mi brazo mientras salíamos, apretándome para que lo bajara, pero no lo baje hasta que nos montamos en el coche.

-Dios… Javi… Como estoy…
-¿Cómo estás?
-Cachondísima y mojadísima…
-Mmm…
-Vamos a mi casa ya, que no puedo más…

Arranqué el coche y fui hacia su casa, aparcando casi en la misma puerta. Una vez entramos en su casa, Elena se me subió encima, rodeándome la cintura con sus piernas y pasando sus brazos por mi cuello para empezar a besarme con mucha ansia y con la respiración acelerada. Fui andando hacia su habitación, chocándome con las paredes y las puertas porque Elena no me dejaba ver nada. Una vez llegamos a su habitación, se bajó de mí, aunque sin llegar a soltarme con sus brazos, empujándome con ella a la cama para tumbarnos y ponerse encima de mí para empezar a besarme por toda la cara y luego pasar al cuello.

-Como estás…
-Cachonda perdida… (dijo con la respiración acelerada dándome besos).

Me quitó la sudadera y luego se quitó ella la suya.

-Cómeme las tetas.

Me incorporé, quedándome sentado en la cama con ella encima y empecé a chuparle los pezones, succionando y dándole algún mordisquito mientras ella gemía ligeramente y me acariciaba 3el pelo. A los pocos minutos, me empujó para tumbarme y me empezó a quitar los pantalones, para luego coger del elástico de mis calzoncillos para quitármelos, pero la paré. Me incorporé, poniéndome de pie, notándose mi erección muy pronunciada. La tumbé y le quité sus pantalones y luego las braguitas, notando lo mojadas que estaban.

-No mentías…
-Te lo he dicho, que te has colado, jiji…
-¿Tan fuerte es?
-Uff… No lo sabes bien…
-¿A ver? (dije llevándome sus braguitas a la cara para olerlas).
-Que marrano eres… jajaja.
-Mmm… Me encanta como huele…
-¿Sí?
-Sí. Tanto, que no me puedo aguantar y te lo voy a tener que comer ya…
-Mmm…
-Pero antes te voy a quitar eso…

Me puse sobre ella y le quité el vibrador con cuidado, soltando ella un pequeño gemido. Después se lo llevé a la boca para que lo chupara. Ella lo recogió con su boca con los ojos cerrados, chupándolo sensualmente, quitándoselo para besarla después. Apagué el vibrador y lo dejé sobre la mesita de noche, para directamente tumbarme con la cabeza a la altura de sus caderas para empezar a comerle el coño, notando lo mojadísima que estaba.

-Madre mía, Elena, estás chorreando…
-Te lo he dicho…
-A ver si me va a sustituir eso… jajaja.
-Ni de coña jajaja.

Le empecé a chupar la raja suavemente mientras la miraba a los ojos, para después alargar mis brazos hasta sus tetas, apretándolas y pellizcándole los pezones. Ella gemía a medida que pasaba mi lengua o le pellizcaba los pezones. Después le clavé la lengua, dentro de su coño, moviendo mi cabeza para meterla y sacarla, ella me miraba mordiéndose el labio y acelerando su respiración. A los pocos minutos me centré en su clítoris, metiéndole los dedos, que entraban con mucha facilidad debido a lo mojada que estaba. Ahora empezaba a gemir más fuerte mientras se empezaba a mover, cerrando sus ojos. Estuve así durante varios minutos, aumentando el ritmo, tanto de la comida como el de meter los dedos, notando como se empezaba a retorcer. Aumenté más el ritmo hasta que empezó a temblar, gimiendo muy fuerte y encorvado su espalda hacia arriba, intentando empujar mi cabeza para que dejara de estimularla, pero agarré sus manos mientras se lo seguía comiendo, hasta que empezó a gemir más agudamente y paré.

En cuanto me despegué de ella, me levanté de la cama, cogiendo a Elena para ponerla sobre mí, y empezar a besarla. Le costó un poco reaccionar, pero lo hizo, agarrándose con sus piernas a mis caderas y con sus brazos a mi cuello, mientras yo la cogía del culo, dándole un azote. Una vez le di un beso, aparte mi cara de la suya para mirarla, pasado con una mano su pelo por detrás de la oreja. Nos miramos a los ojos y ella soltó una risa.

-Me encanta cuando haces esto…
-¿El qué?
-Cogerme así y pasarme el pelo por detrás de la oreja.
-¿Sí? (dije moviéndola para restregar mi polla empalmada bajo mis boxers contra su coño).
-Mmm… sí, es como cuando yo te beso el cuello (dijo susurrando).
-Uff…
-Me pone muy perra…
-¿Sí? A ver…

La bajé de mí, poniéndose de rodillas y me bajé los boxers, cogiendo ella mi polla con su mano para empezar a menearla. Yo le acariciaba la cara, metiendo mi pulgar en su boca, mientras ella lo chupaba mirándome a los ojos. A los pocos segundos, aparté mi mano para cogerla del pelo, haciéndole una coleta con mis manos y la dirigí hacia mi polla, metiéndosela en su boca para que la empezara a chupar, empezando suave, pero poco a poco, aumentaba el ritmo, metiéndola cada vez más, hasta que se la metí entera, empujando con mis manos, cogiéndola de su pelo para que aguantará con toda la polla dentro unos segundos. Tiré hacia atrás de su pelo, para sacarla, respirando ella fuerte para coger aire. Después se la volví a meter, de manera que le empecé a follar la boca, produciendo ella sonidos guturales. Estaba tan concentrado en pasármelo bien y hacer disfrutar a Elena, que ni me acordada que Noelia estaba a escasos metros de nosotros. Le follé la boca durante un rato hasta que, pasados unos minutos la levante, volviéndola a poner encima de mí, cogiéndola por el culo. Bajé mis brazos, pasándolos por debajo de sus piernas, volviendo a agarrar su culo, y con una mano, dirigí mi polla hacia su coño, metiéndola sin problema, ya que la tenía muy lubricada por sus babas. Empecé a subir y bajar su cuerpo para empezar la penetración, haciendo que empezará a gemir mientras me miraba con cara de placer a los ojos. Esa mirada me excitó mucho, por lo que pegué mi frente a la suya y empecé a moverla más rápidamente, pero ahora hacia delante y atrás, haciendo ruido por el choque de nuestros cuerpos.

-Ay… Javi…
-¿Te gusta así?
-Me encanta…
-¿Y así? (dije moviéndola más rápido mientras movía mi cuerpo para acelerar mucho más la penetración).
-Ah… Ah… Sí… (y apretó su cara contra mi cuello, ahogando sus gemidos que habían pasado a ser gritos).

A los pocos segundos paré y la bajé.

-Estás gritando mucho… (dije jadeando por el esfuerzo) te voy a tener que tapar la boca…

Entonces se dio la vuelta, yendo a por la mordaza, dándole yo un fuerte azote en el culo, ella respondió con un gritito de sorpresa. Después me la dio con cara de niña buena.

-Dame también lo otro.

Se volvió a dar la vuelta, yendo a por las cuerdas, entonces le di otro azote en el otro cachete, respondiendo ella esta vez con un gemido. Dejé las cuerdas sobre la cama y la cogí de la mano, sentándome en la cama y poniendo a Elena encima de mí. Le puse la mordaza mientras le chupaba los pezones y una vez se la puse, cogí mi polla y acaricié su raja con ella, soltando ella aire de manera fuerte por la nariz. Se la empecé a meter suevamente y la cogí del culo para para moverla suavemente mientras ella me acariciaba la cara con sus manos. La empecé a mover más rápidamente mientras le daba azotes bastante sonoros, respondiendo ella con gemidos.

-Estás siendo una niña muy mala, te he tenido que tapar la boca… ¿verdad?
-Ajammm… (dijo ella de manera sensual, asintiendo mientras me miraba con ojillos).
-Te voy a tener que castigar (dije dándole un fuerte azote).
-Ajammm…

Entonces pasé sus manos a su espalda, agarrándola con las mías mientras seguía moviéndola para metérsela y ella echaba su cabeza sobre mi hombro, poniéndola de lado. Estuvimos así durante unos minutos, a un ritmo bueno, controlando que no fuera rápido para no corrernos aún. Al rato solté sus manos y me levanté, poniéndola de pie a ella también, le di la vuelta y le aparté el pelo para besarle el cuello mientras metía mi polla entre su coño y sus muslos, haciendo que se pusiera de puntillas, con una mano jugaba con sus tetas y con la otra, jugaba con su clítoris. Ella estaba con los ojos cerrados, suspirando varias veces, entonces empecé a mover mis caderas, haciendo que mi polla y su coño se rozaran. Noelia debía tener una visión perfecta, porque esto lo estábamos haciendo de cara al armario, y era uno de estos armarios que tienen rejillas, pero por la luz que solíamos poner para cuando follábamos, no se veía nada por las rejillas desde nuestra posición, pero en la habitación se veía todo perfectamente. De vez en cuando miraba al armario, sin lograr ver nada ni intuir nada, así que me centré en Elena.

A los pocos minutos puse a Elena en la cama a 4, yo me puse detrás de la empecé a meter a buen ritmo. Mientras se la metía, cogí las cuerdas, atándole las manos a la espalda, poniendo ella su espalda encorvada, apoyando su cara de lado en la cama mientras yo la cogía de las caderas. A los pocos segundos me incliné para cogerle el pelo haciéndole una coleta con mis manos y tirar de él, ayudándome con la otra mano, empujando desde su barriga, para no hacerle daño al incorporarla. La puse de rodillas, pegada a mi cuerpo, mientras se la metía, cogiéndola fuertemente del pelo. Ella gemía mientras sentía como me arañaba la barriga con las uñas.

Le empecé a acariciar el clítoris mientras se la metía y pasé de agarrarla del pelo, a agarrarla del cuello, estando así durante unos minutos, aguantando ella el ritmo bastante bien. Cuando la solté, cayó sobre la cama, con la respiración muy acelerada. La puse boca arriba, atándole las manos firmemente al cabecero para que no las pudiera mover, haciendo lo mismo con los pies, pero al pie de la cama. Ella me miraba con la respiración acelerada, estaba expectante por ver que le iba a hacer. Entonces me puse a su altura, mirándonos fijamente a los ojos y empecé a darle besos por la cara suevamente.

-Mi niña se porta mal, pero también la tengo que cuidar…
-Mmm… (dijo en un suave gemido mientras cerraba los ojos).

Pasé a su cuello, besándoselo y haciéndole un chupetón. Después le empecé a comer las tetas y pasados unos segundos volví a su cara y se la empecé a meter suavemente, para ir acelerando poco a poco hasta coger un buen ritmo mientras le besaba el cuello como ella me hacía a mí, estando así durante unos minutos hasta que le empecé a dar más fuerte para que se corriera. Empecé a empujar con mucha fuerza mientras me apoyaba con mis manos en la cama, mirándola a la cara, estando ella con los ojos cerrados y con cara de placer. Apreté todo lo que pude para no correrme mientras la empujaba fuertemente, provocando que a los pocos minutos apretara los ojos con fuerza mientras se empezaba a retorcer, para después empezar a temblar mientras gemía moviendo la cabeza. Seguí empujando hasta que sus gemidos se volvieron más agudos e intentaba mover sus manos, haciendo mucha fuerza. Entonces me salí de ella tumbándome a su lado para estimularle el punto G con los dedos, provocando que lanzará finos chorros mientras levantaba su cuerpo hacia arriba, separándolo de la cama, aunque estaba controlado por tener sus extremidades atadas.

Paré de estimularla, mientras esperaba tumbado a su lado, pajeándome suavemente, porque me encantaba verla así. Ella estaba con los ojos cerrados, respirando muy fuerte mientras seguía temblando, con algún espasmo acompañado de gemidos. Le quité la mordaza para que respirara mejor y la empecé a desatar, viendo como su pecho subía y bajaba rápidamente por su agitada respiración. Me acerqué a ella, acariciándole el estómago y la barriga suavemente y dándole besos en la mejilla para que se tranquilizara. Le aparté el pelo de la cara para que no le molestara y le giré la cabeza para darle un beso lento y suave. Ella abrió los ojos y se me quedó mirando.

-Me vas a matar…
-Pues aún nos queda…
-Mmm… (dijo sacando la lengua para jadear).
-¿Estás cansada ya?
-Pfff…
-Todavía te tengo que romper el culito…
-¿Me vas a romper mi culito? (dijo con cara de niña buena poniendo ojillos).
-Sí, te has portado mal…
-Mmm…

Entonces le di la vuelta para ponerla boca abajo y empezar a comerle el culo con suavidad, igual que en nuestra primera vez en el hotel, pero algo más rápido porque tenía muchas ganas de follárselo y de correrme. A diferencia que aquella vez, la notaba muy relajada, sin estar tensa, por lo que todo fluyó mejor y más rápido, a los pocos minutos de comérselo, le empecé a meter un dedo, entrando bastante bien, ella respondía con gemidos agradables y mantenía su cuerpo relajado. Cuando fui a meterle otro dedo, le pregunté que donde estaba el lubricante, señalándome ella a la mesita. La abrí y cogí el bote, echándole en el culo y sobre mis dedos. Le volví a meter uno, para a los pocos segundos meterle otro más, haciendo algo de fuerza poco a poco para dilatárselo. Cuando noté menos resistencia, le metí otro dedo más, siendo ya 3. Ahí sí que pegó un respingo al notar tanta presión con algún gemido diferente. Yo le acariciaba el culo con la otra mano para relajarla, consiguiéndolo. Le metí los tres dedos durante un rato, dilatándole bastante el culo.

Después me puse de rodillas, echándome bastante lubricante en la polla, esparciéndolo bien y la cogí para acariciarle con ella mientras ella gemía de manera melosa. Empecé a hacer presión para meterla, entrando bastante bien, aunque llevaba cuidado para no hacerle daño. La fui metiendo cada vez más hasta que se la metí entera, soltando ella bastante aire. Me incliné para quedar a la altura de su cabeza.

-¿Todo bien? (le susurré al oído).
-Ajammm…
-¿Quieres que te rompa el culito?
-Sí…

Le di un beso en el hombro y me incorporé para empezar un suave mete-saca. Ella gemía al ritmo mientras yo jadeaba. Poco a poco aceleraba el ritmo mientras apoyaba mis manos en la cama. Ella poco a poco hacía fuerza para ponerse a 4, por lo que la cogí de las caderas, empujando con más fuerza. Entonces, apreté más, haciendo ruido con mis caderas al chocar contra su culo mientras ella empezaba a gemir casi gritando. A los pocos segundos, cogí su mano para llevársela a su coño para que se empezara a tocar, haciéndolo así ella, lo que hizo que pasara de gemir a gritar, hasta que no pudo más y empezó a temblar de nuevo. Yo al notar la presión de su cuerpo y al sentir como temblaba entre gritos empecé a sentir fuertes escalofríos por la espalda, empezándome a correr dentro de su culo soltando fuertes lefazos mientras gemía fuertemente. Elena cerraba sus piernas, como hacía en nuestras primeras veces cuando se corría, dejando caer su cuerpo en la cama, yendo yo con ella detrás, sin sacar mi polla de su culo, pasando mis manos por debajo de su cuerpo para no echar mi peso directamente sobre ella, quedando casi abrazados. Eché mi cabeza sobre su hombro mientras aún notaba como temblaba y hacia fuerza con su culo. Cuando acabé de correrme, alargué la mano hasta la mesita para coger un paquete de pañuelos que vi cuando cogí el lubricante, para limpiarle con cuidado para no manchar nada. Después me tumbé en la cama boca arriba, recuperando el aliento mientras esperaba a Elena. Entonces me acordé de que Noelia seguía allí y que había visto todo lo que habíamos hecho. No me empecé a sentir mal en ese momento, supongo que por el subidón de todo lo que acabábamos de hacer. Al rato Elena empezó a reaccionar, mirándome y sonriendo.

-Vaya noche…
-No ha estado mal, jajaja…
-Mal dice… Si me has reventado…
-¿Te he hecho daño?
-No, me lo haces muy bien. Creía que no sería capaz de disfrutar de algo así, pero me lo pones muy fácil…
-Me alegro que te guste.

Nos levantamos y entonces Elena fue hacia el armario.

-Voy a cambiar las sábanas.

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