MUSA

EL ALMA ROTA

Enero de 2020

El lunes, Bea arribó a la fábrica en un estado de conmoción tal, mezcla de dolor e indignación por la traición de sus amigos, que le costaba hasta enhebrar las palabras para saludar a los compañeros que se cruzaban en su camino.

Para no alargar su angustia, apenas ordenó las cosas en su escritorio, se encaminó a la oficina de David. En lugar de entrar directamente como era habitual, decidió golpear la puerta. Ya no se sentía en su casa como antes.

Al recibir la autorización, entró en la oficina y se encontró a David apoyado sobre el escritorio, mirándola con el gesto adusto, como de un enojo contenido. 

No comprendía el por qué, pero se lo agradecía, lo que debía decirle era muy duro y hubiera sido difícil hacerlo si la hubiera recibido con su eterna sonrisa.

  • Debo hablar un par de cosas muy importantes contigo. -Apuró Bea-
  • Mira que casualidad, yo también…Empieza tú.
  • He decidido darle una oportunidad a Pedro. No me voy a divorciar. 

Dijo la muchacha con el alma rota, y observó con asombro, que extrañamente, el rostro de David se destensaba.

  • No sabes cuanto te agradezco que seas sincera, espero que tu decisión no afecte tu trabajo. A tu esposo nunca le agradó que trabajes conmigo.
  • Eso mismo te iba a pedir, que mi decisión no tire por la borda, todo lo que tanto me costó construir.
  • Jamás haría una cosa así, es lamentable lo poco que me conoces. Es más te cedo la dirección de la empresa…Renuncio.
  • Co…cómo…¿Qué dices?¿Estás loco? Este es el sueño de tu vida. ¿Cómo vas a renunciar?
  • No renuncio a la empresa, solo a la dirección. Ya nada me ata aquí. A partir de la próxima semana solo me dedicaré a los clientes y proveedores del exterior.

Sin darle la  posibilidad de replicar, dió la reunión por concluída y se encerró a trabajar con Juanita. Desde el Lunes siguiente pocas veces volvió a la empresa.

Bea no entendía nada, Juanita se mostraba distante y Nuria conversaba con ella, solo lo imprescindible. Ella era la traicionada y todo el mundo se comportaba como si fuera la culpable.

Las semanas siguientes fueron de vértigo. Aunque nadie lo sabía, no volvió a ver a Pedro y su dedicación a la empresa era absoluta. Como resultado de su trabajo, poco a poco se ganó el respeto de la plantilla y apenas un mes más tarde, tenía todo bajo control.

Contrariamente a lo esperable, la tirantez y rivalidad con Nuria, solo trajo como resultado más eficiencia. Muy en su interior, ninguna de las dos quería defraudar el sueño de David.

EL VIRUS

Enero de 2020

Dispuesto a ser líder en el mercado y buscando estar el menor tiempo posible en la oficina, David resolvió viajar a Europa y relanzar la línea de muebles que tanto éxito había tenido, ahora actualizada en su diseño y con precios más bajos debido a la automatización de la producción .

Logró repetir los pedidos del año anterior en Francia y Alemania y se dirigió a Italia para supervisar la entrega de los nuevos herrajes.

La primera jaqueca lo tomó por sorpresa en medio de la discusión con un proveedor de Milán, que no quería respetar los precios acordados. La producción estaba vendida y los costos muy ajustados como para aceptar el cambio.

El fulminante relámpago de dolor desapareció tan repentinamente como había llegado. Lo atribuyó al estrés.

Embarcó por avión de regreso a su casa y dos días más tarde, se repitió el episodio. Esta vez al levantarse de la cama después de una noche de fiesta. 

Celebrando el éxito del viaje con el personal, había abusado de la bebida.

El dolor fué tan intenso, que lo puso de rodillas mientras se apretaba las sienes con las palmas de sus manos. Culpó a la resaca.

Cuando tres días después, retornando de una reunión de trabajo, el paisaje del parabrisas se disolvió en un caleidoscopio de colores y empezó a faltarle el aire, comprendió que tenía un problema.

De nada sirvieron las visitas a tres especialistas diferentes, todos coincidieron en que se trataba de un virus desconocido. Pretendió seguir adelante como si nada ocurriera, pero poco a poco se fué ahogando, los dolores en el pecho lo fueron doblegando y finalmente decidieron internarlo. Diez días después de la primera jaqueca, ingresó intubado a terapia intensiva.

PRESENTIMIENTO FATAL

Enero de 2020

  • Ja, ja, ja…- Chocaban las palmas los antiguos mosqueteros. 

Aunque no todos se sentían tan felices. Mientras Nacho y Pedro estaban eufóricos brindando por  el éxito de sus maniobras y haciendo planes de cómo pronto se iban a apropiar de la fábrica, Antonio no se sentía tan seguro, tenía un mal presentimiento.

  • Vamos hombre, anímate. El plan resultó perfecto y encima el imbécil está por palmarla. – Incitaba Nacho.
  • Y ahora vamos por el resto, si no palma, ese engendro se va a arrepentir de meterse con sus mayores, ja ja ja  – Fogoneaba Pedro.
  • Yo no estaría tan seguro. -Agregó temeroso Antonio-
  • Ja, ja, ja, -Reía Nacho- A este, la rubia lo ha dejado sin cojones, ja, ja, ja. Vamos hombre que esa puta ya no está. Solo un paso más y esa empresa es nuestra. ¿O crees que nuestras mujeres podrán impedirlo?
  • Tiene razón Nacho -acotó Pedro-, fíjate que fácil ha sido convencer a la mía, de que el imbécil es un cabrón. Ya las tenemos comiendo de la mano. Ja, ja, ja.

Los tres amigos siguieron haciendo planes toda la noche y brindando por el idiota que los iba a devolver al lugar de donde no debieron partir. Y esta vez no se iban a equivocar.

A la hora del cierre del local y con unas cuantas copas encima, tomaron el camino de la costa rumbo a su ciudad. Hubieran seguido de fiesta, pero debían portarse bien. Era mucho lo que estaba en juego.

Antonio, que era el conductor designado y casi no había bebido, conducía con cuidado el pequeño auto de Nacho. La noche era muy cerrada y las luces del vehículo no iluminaban lo suficiente. 

Al llegar a la zona de los acantilados, apenas alcanzó a notar que una densa niebla cubría todo el lugar, cuando de la nada, se les vino encima un inmenso Audi negro con las luces apagadas.

Volanteó desesperado para evitar el choque frontal, pero las gastadas cubiertas del viejo auto perdieron adherencia, poniendo la máquina a realizar trompos sobre el húmedo asfalto. Finalmente, el coche culminó su loco derrotero, con las ruedas traseras colgando a treinta metros sobre el mar.

El Audi negro se detuvo pocos metros mas allá y el conductor descendió del mismo, iluminado por los faros del vehículo accidentado. Auto que se balanceaba en precario equilibrio sobre el borde del acantilado. 

Lo último que contempló el aterrado Antonio, antes de precipitarse al vacío, fue la voluptuosa figura femenina de largo pelo negro recogido en una trenza y enteramente vestida de oscuro, que con tres trozos de cordel de lana negra en la mano y una tijera dorada en la otra, lo contemplaba con una escalofriante sonrisa en el rostro.

LA HORA DE LA VERDAD

ENERO DE 2020

La inesperada y fulminante internación de David, produjo una conmoción tal en la fábrica,  que logró que las antiguas amigas volvieran a hablarse.

  • Te lo dije…te dije que no debía viajar solo a Europa con lo que está pasando, ese viaje debías acompañarlo tú y cuidarlo, por algo eras su mano derecha. -increpaba Nuria.
  • Tu lo has dicho…Era…Hasta que decidiste meterte tú en nuestra relación.
  • Ja, ja, ja…¿Relación dices? Lo tenías engañado esperando como un estúpido,  y mientras tanto, te pasabas los fines de semana follando con tu marido.
  • ¿Pero tu eres tonta o qué te pasa? De donde sacas esa idiotez?
  • Yo te ví personalmente…y te tengo filmada.
  • Pues has visto mal y si es por filmado…yo también te tengo a tí cuando te lo tirabas. Mira…

Con un escalofrío, Nuria cogió el teléfono y contempló espantada el video que editó, para demostrarle a su marido que ella también era capaz de mamar bien una polla y que David seguía siendo suyo. Con un escalofrío se atrevió a preguntar…

  • ¿De dónde has sacado esto?
  • Me lo envió tu esposo, para que viera quien entretenía al hombre que había jurado esperarme.

Aterrada por la implicancia del descubrimiento, sacó su teléfono y le mostró a Bea la filmación completa.

  • Nos hemos dejado manipular como dos idiotas, Nacho fué el que me avisó que ese sábado te veías con Pedro.
  • Solo vino a recoger unas cosas. ¿Tú se lo contaste a David? – Preguntó Bea con lágrimas en los ojos

Nuria asintió con un movimiento de cabeza y en un impulso, se abrazó llorando a su vieja amiga.

  • Lo hice para protegerlo, estaba segura de que lo estabas engañando.

Una vez reunidas las piezas del rompecabezas, dejaron la empresa en manos de Juanita y salieron disparadas para la clínica, debían hablar con él.

Al llegar, se enteraron de que ya lo habían transferido a una habitación común y hacia allí se dirigieron. Llegaron en el momento justo que un adusto médico lo acababa de revisar.

EL ÚLTIMO VIAJE

Enero de 2020

Finalmente las drogas lo mantenían más sedado que despierto. Lo que nadie sabía, era que casi no dormía, su cerebro, ahora enfermo por la escasez de oxígeno, se mantenía encendido, dotándolo de una percepción como nunca había tenido.

Así pudo presenciar, sin que nadie lo notara, el momento preciso en que los doctores le comunicaron a Bea que se moría irremediablemente, sumiéndola en un mar de lágrimas cobijada en los brazos de Nuria, con quien compartía la vigilia. 

Para ese entonces, estaba internado con oxígeno en una habitación común, la enfermedad viral había remitido, pero el daño en el corazón y los pulmones era irreversible. Tampoco podían mensurar el daño cerebral si no se despertaba.

En contra de lo que se pudiera pensar, recibió la noticia con alivio, por fin dejaría de lastimar a las personas que más amaba. Hacía tiempo ya, que el dolor había remitido gracias a las drogas y había dejado su lugar a la angustia de verlas sufrir.

Por consejo de los médicos lo dejaron solo, estando tan drogado no tenía sentido que le hicieran compañía. Con la promesa de comunicarles cualquier novedad, lograron convencerlas para que vayan a su casa a descansar. 

David hubiera querido gritar que Bea se quedara junto a él, sentir su calor antes de marchar, era la última esperanza que le quedaba.

Las últimas visitas que recibió ese día, fueron la de Juana y José protegidos con máscaras y barbijo. Para ese entonces, se había despertado gracias al oxígeno, pero apenas podía hablar.

Solo un par de minutos después de saludarlo, Juana salió corriendo de la habitación bañada en lágrimas. 

Con los ojos irritados, José aguantó a pie firme.

  • José…yo… yo te he fallado. Sé que lo sabes pero…

Dijo casi sin voz, pero José no lo dejó terminar de hablar…

  • No cargues tu viaje con culpas, eres como un hijo para mí y has hecho mucho bien a mi familia. No hay cuentas que saldar.

Y ya no se pudo aguantar, el dique se rompió y el gigante se derrumbó en la silla, llorando compulsivamente. Cuando se calmó, le dió un toque en la frente y se marchó.

A mitad de la noche, sumido en las dolorosas tinieblas de su despierto cerebro que se negaba a concederle el sueño, percibió dos presencias a su lado.

  • Sé que me escuchas…
  • ¿Nina?…¿Eres tú?…¿Has vuelto?…Te he extrañado

Comentó sin emitir palabra.

  • Si mi héroe, también está Daisy.
  • ¿Héroe?. Ja ja ja…Que mal dejas a los verdaderos héroes.
  • No te subestimes amor mío, hay que ser muy valiente para pensar en el bienestar de tu gente amada en este momento. -Replicó Daisy en silencio.
  • No entiendo lo que pasa…No se si es un sueño o sí habéis venido a despediros…Pero me hacéis muy feliz. Gracias
  • Ninguna despedida, volveremos a vernos algún día. Solo estamos aquí para corregir un error y hacerte un regalo. Antes de partir, debes completar tu tarea.

A continuación, Nona se acercó, le susurró un largo rato al oído y lo besó en la boca con tanto amor, como nunca lo habían besado. Se sintió renacido. 

Beso solo superado, por el sentimiento con que lo besó Décima, depositando además, un par de lágrimas en su boca, lágrimas que, cual sagrado elixir, extendieron el plazo. 

Por fin, con el alma aliviada, pudo dormir. 

Cuando en la mañana, Bea lo vino a visitar, a pesar de todas las drogas que ingresaban a su cuerpo por los viales, lo encontró sentado en la cama desayunando con apetito y conversando alegremente con todos los médicos y enfermeras que lo atendieron esos días. Estos lo observaban como quien presencia un milagro.

Al ver llegar a Bea, se retiraron con respeto. Prometieron dejarle el día libre antes de ponerse a estudiar cómo podía ser posible semejante recuperación. Partieron avisándole entre risas, que no le iba a quedar un lugar sin pinchar.

Nada más cerrarse la puerta, Bea se echó a sus brazos ahogada en llanto y repleta de esperanza. 

  • Lo siento mucho mi vida. Nos han engañado.
  • Lo sé mi amor, ahora lo sé.

Una vez calmados, pasaron toda la mañana conversando y poniéndose al tanto de las últimas novedades de la empresa que tan bien llevaban Bea y Nuria. 

Luego de una comida liviana y con el guiño cómplice de las enfermeras, trabaron la puerta por dentro y se dispusieron a compartir la siesta.

Emocionado le pidió contemplar cómo se desnudaba. El viejo rito que tanto disfrutó poco tiempo atrás. Bañada en lágrimas, su amada mujer accedió y después de concederle el deseo con una burda imitación de desnudista, se echó en sus brazos comprobando la brutal erección que su baile le provocó .

Temerosa y excitada se subió a su cuerpo y encajando su virilidad en la ansiosa humedad, repitió el ancestral rito de la cópula.  Trepó junto a él la colina del placer y alcanzaron juntos la cumbre en gloriosa sintonía.

Todavía tuvieron tiempo de repetir hasta quedar saciados, uno en brazos del otro. Sin más diálogo que el de su piel, sin más palabras que sus suspiros.

Cuando abrieron la puerta a las sonrientes enfermeras, se sonrojaron como adolescentes y cuando después de cenar se despidieron, él presintió el final.

Esa noche volvió a soñar, esta vez notó la presencia de una sola mujer. En medio de las penumbras vaporosas de las drogas, distinguió unas piernas hermosas cubiertas por medias caladas y calzadas con tacones de vértigo. 

Daban soporte a un cuerpo voluptuoso, que enfundado en un negro vestido, remataba en un rostro conocido, con el pelo negro recogido en una trenza.

  • ¿Daisy? La mujer negó con un suave movimiento de cabeza.
  • ¿Nina? -La mujer volvió a negar. 
  • No soy ninguna de mis hermanas.
  • ¿Quién eres? -Preguntó inquieto
  • Solo tu nueva compañera de viaje, puedes llamarme Martha. 
  • ¿Debo temer?
  • Tú no, ven conmigo.  – Con una sonrisa, la mujer extendió su brazo.

Supo que podía confiar. Sintiendo su cuerpo extrañamente liviano, se levantó de la cama, tomó su mano y partió con ella.

NO ES DE DIOSES SER HUMANO

No lejos de allí, pero tampoco cerca, simplemente en otro plano, la actividad era febril. En estos tiempos oscuros, el mal estaba tan generalizado, que la ambición desmedida, el ansia de poder, las pasiones desatadas y la falta de escrúpulos, torcían los designios más sagrados, obligándolas a intervenir cada vez más a menudo.

Mezclarse con los humanos para volver las cosas a su lugar, las había llevado a cometer muchos errores y no daban abasto para corregirlos. 

Corporizarse como ellos, aunque sólo fuera en forma transitoria, también implicaba alejarse de su frialdad inmortal y tener que lidiar con lo mejor y peor de su esencia, sus pasiones más intensas y los sufrimientos más profundos, para lo cual no estaban preparadas. 

No se podían volver a equivocar, el daño había sido muy grande. 

Mientras Morta, la mayor, con sus tijeras de oro cumplía la tarea más ingrata, Nona, la menor, comenzaba a hilar en su rueca las maravillosas hebras doradas de la vida que se gestaba en el vientre de Bea. 

Entretanto Décima, la del medio, lo enrollaba en su carrete con esmero, no quería fracasar otra vez. Habiendo tanto por hacer se había confiado, abandonó su misión antes de tiempo y el gran jefe estaba muy enojado. Víctima del desamor, la envidia y el desencanto, un hombre joven había partido antes de tiempo y ese no era su destino. 

Aunque recibir al mensajero no era una tarea desagradable, prefería evitarlo, debía calcular el largo justo del cordel, para la difícil tarea que le esperaba a la criatura.

El duro oficio de vivir y ser feliz.

==================================FIN===============================

¡PIU AVANTI!

Si te postran diez veces, te levantas

otras diez, otras cien, otras quinientas: 

no han de ser tus caídas tan violentas 

ni tampoco, por ley, han de ser tantas. 

Con el hambre genial con que las plantas 

asimilan el humus avarientas, 

deglutiendo el rencor de las afrentas 

se formaron los santos y las santas.

¡Todos los incurables tienen cura 

cinco segundos antes de su muerte!

Almafuerte

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