FRAN REL

Me fui para la cafetería con un regusto de mala leche por Sonia. Allí me encontré con Javi que al verme se levantó, me dio un abrazo y me dijo
– Tío, cuanto tiempo, estás perdido
– Pues sí, exiliado jeje
– bueno, la noche bien ¿no?
– Sí, ha estado muy bien
– jajaja, a ver, adelántame algo
– Sonia no quiere
– Ya, ya pero dime si has conseguido algo distinto, ya sabes
– algo, sí jeje
– la última vez que hablamos estabas cabreado con ella por lo controladora que es en la cama
– Sí
– Mira que te lo advertí
– Ya, ya
– pero esta noche ha estado más «suelta» ¿no?
– sí, bastante más
– joder, sabía que tú conseguirías que se soltara
– estaba predispuesta
– sí, ya te ha contado que se pone muy cachonda hablando de ti ¿no?
– No exactamente, dice que a ti te pone y a ella le pone verte así
– Noooo, jajaja, ella se pone muy caliente hablando de ti… le encanta tu polla y como la follas, tío jaja
– A ver ¿te parece normal hablar así de tu futura mujer?
– jajajaja, es un jueguecito… de todos modos, ya sabes que ella tiene cuernos
– sí, y no consentidos, que me dijo que a ti no te lo permite
– ya, pero no lo puedo evitar, mira, mira el bombón que me he estado follando toda la noche

y abre una app muy famosa y me enseña una foto de una chavala muy atractiva
– No he dormido nada, solo en el tren, no hemos parado de follar en toda la noche jajaja
– Que cabrón, por eso no viniste ayer ¿no?
– jajaja, es que era una buena oportunidad para follar con tranquilidad

Y se puso a enseñarme sus citas… el tío follaba con más tías que yo que estoy soltero. Estos dos tenían un problema y no se daban cuenta. Luego me preguntó por Gema, que no la ve desde que me fui y me estuvo contando lo «bien» que les va en el sexo a Sonia y a él, como ella le contó lo nuestro… la versión de Sonia era super descafeinada, prácticamente lo que le había contado era como un calentón de un par de veces, con sexo rápido, nada de que eran citas semanales, de más de una hora de sexo… esa supuesta sinceridad de Sonia estaba muy sesgada.

Y me dice
– y tío, cuando me dijo de quedar contigo, me dio un calentón total
– ¿ella te lo propuso?
– sí, yo estaba deseando proponerlo pero ya sabes, me acobardo mucho con ella, no me atrevía, pero al final lo propuso ella
– que cabrona, me ha dicho que fue cosa tuya y porque le insististe mucho
– jajaja, que va, jajaja

Joder con Sonia, que le costaba reconocer las cosas. Estuvimos media hora más charlando y esperando a Sonia. Al final llegó. Se había puesto vaqueros, blusa y gafas de sol, estaba tremenda. Le dio un beso en la boca a Javi y se sentó a su lado, sin mirarme ni decirme nada. Javi le dijo
– ¿Qué tal cariño?
– Cansada
– ¿A qué hora terminasteis?
– cuando «éste» me dejó tranquila

La hija de puta, ese «éste» fue muy despectivo. Le dije
– «éste» te folló las veces que se lo pediste

Aquí sí me miró, no le veía los ojos por las gafa de sol, pero seguro que eran de mala leche. Me dijo
– Ya te he dicho que no cuentes nada, que eso es cosa de Javi y mía, y no te consiento que me hables así delante de mi novio
– Pues no seas tan despectiva

Se quedó callada y luego dijo
– vale, perdona, estoy cansada

Entonces empezaron a hablar de sus planes del resto del día y en cuanto pude, me despedí, con un simple adiós por parte de Sonia y otro abrazo de Javi (me refiero a abrazo de tío, con palmadas en la espalda y diciendo «a ver si nos vemos más» y esas cosas).

Al llegar a casa, iba mosqueado con Sonia, la tía borde y altiva de los cojones, hacía unas horas la había tenido sumisa total y luego, me trataba como si fuera basura… me tocaba mucho las pelotas, me estaba hartando de sus gilipolleces. Es verdad que las situaciones con ella tenían mucho morbo y eso me gustaba pero luego, fuera del sexo, se comportaba como una zorra de verdad. Lo primero que hice fue llamar a Gema que, siendo sábado por la mañana, sabía que estaba limpiando la casa. Se quedó flipada cuando le conté todo, no se esperaba que volviera a follar con ella ni lo de que se lo contara a Javi. Y cuando le conté como fueron los polvos, se quedó aún más flipada… estuvimos más de una hora charlando. Al final me dijo
– Quizás llame a Javi esta semana
– ¿Para qué?
– Pues para que me cuente y follar, claro jaja

Pasaron unas semanas, ya se acercaba mi vuelta y ni Sonia ni yo habíamos hecho ningún intento de comunicación. Con quien sí hablaba era con Gema y Javi.

Gema y Javi habían vuelto a verse un par de veces, acabando en polvo como es lógico. Gema me contó como eran los polvos de Sonia y Javi «usándome». Básicamente era para humillar a Javi, Sonia le decía lo que le gustaba mi polla, que la tenía más grande, más gorda, que no le cabía en la boca, que yo la follaba mejor… cosas así pero mientras se lo decía se la chupaba y se lo follaba y Sonia se corría varias veces… vamos, que Sonia se lo pasaba bien y disfrutaba de Javi, que por cierto, tiene una buena polla, nada por lo que sentirse inferior a la mía, solo es menos gruesa. Era solo parte de su juego, Sonia no lo podía decir porque lo pensara de verás.

Gema y yo alucinábamos por la actitud de Javi de dejarse tratar así pero, en realidad ya sabíamos como era, como se dejaba tratar durante el sexo así que no nos sorprendía, solo nos flipaba.

En cuanto a Javi, un día me escribió, que tenía que ir a la ciudad donde yo estaba, para ver si nos tomábamos una cerveza en la estación antes de él irse. Le dije que sin problema, y entonces me escribió
– Me has defraudado
– ¿Por qué?
– Esperaba que pusieras a Sonia más firme
– ¿Cómo?
– Bueno, lo de la cubana está muy bien, a mí nunca me lo ha hecho pero no sé, esperaba más

Aquí me quedé flipado ¿solo le había contado lo de la cubana? Estuve unos segundos pensando que ponerle… al final opté por intentar sacarle más información
– ¿Qué esperabas que hiciera?
– A ver, lo de echarle 3 polvos es genial, pero eso ya lo hacemos nosotros también
– ¿Son polvos iguales?
– Sí, bueno, lo de la cubana no, y lo de follártela en el sillón tampoco lo hacemos, pero el resto… te he visto hacer cosas mucho más fuertes con Gema, esperaba algo así… ni siquiera te corriste en sus tetas con esa cubana
– ¿Esperabas que me corriera en sus tetas, en su cara…?
– Sí, pero joder, lo hicisteis con condón y todo, y lo entiendo, a mí me costó años que me dejara hacerlo sin condón
– ¿Y que le diera por el culo?
– Noooo, jajaja, sé que eso no se va a dejar en la vida

Flipante, prácticamente no le había contado nada, como si fueran unos polvos normalitos y no la barbaridad que fueron. Estuve a punto de ponerle que me la había follado por el culo y había gozado como una perra, pero al final me contuve, no quería meterme de esa forma… prefería hablarlo con Sonia de alguna forma, sin que se enterara que Javi me lo contaba… lo tenía que pensar.

El día que quedamos Javi y yo seguimos hablando y, en efecto, parecía que le contaba uno de nuestros polvos semanales. Encima, Javi me dijo que le había contado lo de la cubana pero aún no se la había hecho a él… que le cogía la polla y se la pasaba por las tetas pero aún sin hacerle la cubana, que hija de puta, como tenía al pobre de puteado… le dije
– tío, pero que cabrona es… ¿y no te la hace a ti?
– Me está haciendo sufrir
– que hija de puta
– jaja, es para calentarme más
– pero tío, imponte, joder
– No, pero si no me molesta, me molan esos juegos suyos

Yo lo miraba sacudiendo la cabeza, de verdad que me tenía que aguantar las ganas para gritarle lo muy zorra que era y contarle todo lo que se dejaba hacer. Entonces le dije
– Mira, esa cabrona se merece una lección, llámala y le dices que te quedas esta noche aquí
– ¿Qué dices???? no puedo
– Sí, voy a salir con una amiga que me estoy follando ahora, y tiene unas amigas que están muy bien, le digo que invite a alguna y te la follas, en venganza por ser tan cabrona contigo
– No, no puedo
– Que sí puedes, coño
– Que no, que Sonia se va a dar cuenta, que no le he dicho nada
– QUE SE JODA, venga, llámala
– No, no

Estaba acojonado, que tío. Entonces empecé a decirle de una amiga rubita que tiene mi amiga, tetona, buen culo, guapa… a Javi le gustaba el plan pero no se atrevía. Le dije
– Mira, llámala en un rato, dile que la reunión se ha alargado y no has llegado a tiempo a la estación, que harás noche aquí y mañana vuelves a primera hora
– Pero no tengo ni ropa ni hotel
– Duermes en mi casa, si la rubia te deja dormir, jaja

Pues después de mucho rato insistiéndole, le convencí. Llamó a Sonia acojonado, la escuché recriminarle el no haberse dado cuenta del horario, pero lo aceptó y la cara de alivio de Javi fue un poema.

Entonces llamé a mi amiga y le expliqué que iba a ir con un amigo, que se llevara a alguna amiga con ganas de marcha… ella me entendió perfectamente pero me preguntó por mi amigo. Le dije que estaba muy bueno, que a cualquiera tía le molaría. Mi amiga se reía sin creérselo pero me dijo que se lo iba a decir a una amiga. Le dije que fuera la rubita, que estaba cañón.

Luego, Javi y yo nos fuimos a mi casa, dejamos sus cosas, nos duchamos y nos fuimos al restaurante donde habíamos quedado con las chicas. Cuando mi amiga y su amiga vieron a Javi, pusieron cara de sorpresa, seguro que pensaban que me iba a presentar con un tío feo y ven al Ken de Barbie y se entusiasmaron.

La cena fue genial, congeniamos todos y acabamos en mi casa, pero esa casa era un estudio, una sola habitación así que acabamos los 4 en la cama, la primera orgía de Javi y mía (de las chicas ni idea). Estuvo muy bien, las dos eran buenas en la cama. Luego se fueron y Javi y yo dormimos juntos pero sin rollos homos, solo dormir.

Al día siguiente se fue temprano, muy feliz. Y esa fue mi venganza contra Sonia, por cabrona le regalé un par de cuernos nuevos… por eso digo que aquí honestos y buena gente, ninguno 

Sobre Javi, aunque tenga esa actitud servil y sumisa con Sonia, no es un tonto, tiene un buen trabajo y cuando folla con otras, lo hace bien, es con Sonia que cambia, lo tiene bien cogido por los huevos, no lo entiendo pero es así. Pero sí es cierto que se deja coger por los huevos y le gusta, es decir, en cuanto está con otra persona con más carácter, se deja hacer. Y en ese momento, él estaba entre Sonia con su fuerte carácter y yo, que también tengo lo mío, así que el pobre se dejaba influir por ambos.

Mi vuelta ya era inminente, me quedaban unos días cuando recibí una llamada de Sonia. Estuvo amable, preguntando como estaba y esas cosas. Me dijo
– Me he enterado que la semana que viene ya estarás por aquí
– Sí, al fin
– ¿Cuándo estás aquí?
– Pues el miércoles es mi último día aquí, me han dado el jueves y viernes para empaquetar y volverme
– Entonces el viernes podríamos vernos ¿no?
– No voy a ir al trabajo
– Digo por la noche
– ¿cena y sexo como la última vez?
– solo sexo, aquí no quiero salir contigo, nos pueden ver
– Pues paso, ya he quedado
– Bueno, no será tan buen plan, cancélalo
– Y tú que sabrás
– Lo sé

Me estaba tocando los cojones, la conversación era amigable pero con ese tono de soberbia suya que, en esos momentos, me tocaba mucho las pelotas.
– ¿Qué pasa? que tienes ganas de que te de bien por el culo ¿no?
– serás gilipollas
– Ya, pero es eso, y luego, a despreciarme
– Yo no te desprecio
– Noooo, que va, pues «éste» pasa de follarse ese culo
– Me disculpé, estaba cansada
– Y tener que aguantar esa bronca mañanera por una gilipollez… es que manda cojones
– Me cabreó ver como tenía el pelo
– Pues te lo lavas, coño
– No lo entiendes
– Claro que no lo entiendo, joder, que incluso te limpié la cara y te coloqué para dormir, pero no me di cuenta de lo de tu pelo, estabas como muerta, y luego, por la mañana, a putearme
– ¿Quieres otra disculpa o qué?
– Y han pasado semanas y ni un hola, y ahora que quieres follar, te acuerdas de mí, anda y que te den
– ¿Ahora te vas a hacer el ofendido?
– Un tío te hace pasar la mejor noche de sexo de tu vida y lo tratas como a una mierda, y ahora quieres que, al chasqueo de tus dedos vaya corriendo, pues te equivocas de tío, eso se lo puedes hacer a tu novio, a mí no
– Eres un gilipollas
– Sí, el gilipollas que sabe follarte y al que le pones el culo para que te pegue y te lo folle
– Vete a la mierda, subnormal

Y me colgó, pero yo me quedé bien a gusto.

El lunes, de la vuelta a la oficina, todo el mundo me saludó, incluso Sonia me dio dos besos pero estuvimos dos semanas sin dirigirnos la palabra. Al final no nos asignaron al mismo trabajo pero sí nos sentábamos en la misma sala. Yo pasaba totalmente de ella, y ella de mí.

Entonces un día me escribe, para quedar a almorzar. Estuve a punto de decirle que no pero al final accedí. Ella me llevó a un sitio alejado de la empresa, quería hablar con tranquilidad y sin conocidos cerca. Íbamos andando y empezó directa al grano
– aún estoy esperando a que te disculpes
– ¿Yo? ¿por qué?
– Fuiste muy borde y grosero la última vez que hablamos
– je, pues lo que te mereces, donde las dan, las toman ¿no dicen eso?
– pero ¿qué coño te pasa?
– a mí nada, es a ti
– a mí no me pasa nada, te he pedido sexo ¿no? y eres tú el que me ha despachado de mala manera
– sí, porque no voy a aguantar otra vez tu bordería y actitud despectiva contra mí que ya van dos veces, paso de una tercera
– Ya te pedí perdón
– sí, sin mirarme e ignorándome después
– mmm
– A ver Sonia, ¿tú ves normal que, después de lo bien que te lo pasaste esa noche, al día siguiente me trataras como una mierda?
– no era eso
– no, que va, cojones, que ni me diste los buenos días, casi de inmediato puteándome por una chorrada

Sonia se quedó callada. Ella había empezado la conversación queriendo llevar la iniciativa pero yo no estaba dispuesto a que me puteara. Seguí
– mira, tengo claro que para ti fue tu mejor noche de sexo, reconócelo
– sí
– pues para mí pudo serla pero la estropeaste con esa actitud, me fui de esa habitación con un regusto amargo por tu bordería, en vez de irme satisfecho por tenerte contenta
– vamos, que querías que te dijera lo bien que follas y lo grande que la tienes ¿no?
– no, Sonia, con verte contenta me hubiera sentido genial
– es que no te pones en mi situación
– a ver, explícate
– íbamos a vernos con mi novio después de lo que hicimos, me sentía mal
– y la pagas conmigo
– sí, lo siento
– Sonia, tu novio, sin que yo pueda entenderlo, te dio vía libre
– ya, lo sé, pero a pesar de eso…
– te sientes mal por lo que hicimos

Ella suspiró y miró para otro lado, moviendo las manos, nerviosa y sin saber que decir. Estuvimos un rato callados y andando. Ella habló
– mira, el sexo fue genial, eso está claro
– sí
– disfruté más que nunca, ya me viste
– sí
– y me siento culpable por no disfrutar así con Javi
– Pues coño, déjale follarte de esa forma
– no puedo, Javi va a ser el padre de mis hijos
– pues con más razón
– no, lo que tú y yo hacemos es guarro, sucio, pervertido, con Javi tengo que tener sexo normal
– pero menuda chorrada, el sexo es guarro, sucio, pervertido si es lo que os divierte… el sexo normal no existe, siempre es sexo al gusto de los dos
– ya, pero además, es que Javi no es como tú
– No tiene carácter en la cama, lo tienes tú
– eso es
– y a ti te gusta que te dominen
– No siempre, pero sí a veces, y Javi eso no lo hace, ni es capaz, ni me veo dejándolo

Ella buscaba algo que él no le da, y él buscaba algo que ella no le da… y yo sabía ambas cosas pero tampoco podía decirlo. Me daban pena. Me quedé pensando y le dije
– Y quieres que yo sea el que te folle de esa manera cada cierto tiempo ¿no?
– Ahora mismo, sí

Me quedé de nuevo en silencio, mirándonos. Al rato le pregunté
– ¿Qué le has contado a Javi de esa noche?
– Casi nada
– ¿Por qué?
– Me da vergüenza y no quiero que él se piense que puede hacerme esas cosas

Nos miramos de nuevo, ella muy nerviosa. Entonces se me ocurrió una cosa. Le dije
– Follaremos de nuevo si me obedeces
– Ya lo hago
– No, no solo durante el sexo
– Puff, ¿qué dices?!! no voy a consentir eso
– Pues o lo haces o no follamos más
– Vete a la mierda
– Pues vale

Se quedó callada mirándome furiosa. Dijo
– Para ti también es tu mejor sexo, a mi no me engañas
– No te voy a negar que estás muy buena y sabes follar
– Entonces déjate de mierdas
– No, follar con una zorrita como tú es fácil, no voy a tener problemas en sustituirte, tú sí tienes ese problema

Me miró con un odio total, pensé que me iba a pegar un tortazo. Seguí
– Porque tú estás deseando que te folle hasta gritar, a mí tampoco me engañas, porque sé que eres muy zorra

La cara que tenía de cabreo era tal que me tenía algo acojonado. Se volvió para irse pero se paró. Entonces se volvió y pensé que me daba el tortazo pero me besó con ardor y luego me dijo al oído
– serás cabrón
– ya
– sí, quiero que me hagas gritar como la otra noche, cabrón

Y se apartó. Me dijo
– Obedecerte ¿en qué?
– A ver, no es que te diga que te pasees desnuda por la oficina, serán cosas para nosotros
– mmmmm
– ¿Aceptas o no?
– ¿Cómo voy a aceptar algo que no sé lo que será?
– Ahí está la gracia
– pufff
– Te gusta ese miedo y excitación ¿no? pues acepta

De nuevo silencio, ella mirando a todas partes. Al final dijo
– Me lo pienso

Y nos metimos en el restaurante. Comimos sin hablar más del tema. En el camino de vuelta, me dice
– vale
– Vale ¿qué?
– Acepto obedecerte

Me reí por dentro, sabía que la tenía comiendo de mi palma de la mano. Le dije
– bien, pues este viernes te vienes a casa y follamos
– No, a tu casa no, por favor
– ¿Por qué?
– No quiero que Gema nos vea y escuche
– mmmm (la entendía, y sabía que a Gema le fastidiaría pero no se me ocurría ninguna forma de convencer a Sonia que fuera creíble)
– a un hotel
– vale, pero traerás ropa interior sexy
– sí, tenía pensado llevarme las medias
– no, quiero verte en liguero y ropa interior sexy
– No tengo de eso
– pues te lo compras y te lo pones antes de salir de casa, pero se lo enseñas a Javi puesto
– puffff
– sí, se lo enseñas, para que sienta envidia

Sonia se rió, la primera vez en todo el almuerzo.
– y te advierto de una cosa
– ¿qué?
– sigo enfadado contigo por ser una borde… te pienso castigar duro
– vale
– Algo de lo que hicimos ¿te molestó y no quieres que lo hagamos más?
– No
– ¿Seguro?
– seguro
– te di muy fuerte con el cinturón
– mmm no sé, creo que más que nada fue que no me lo esperaba
– ya, pero fue fuerte
– me puso más cachonda aún
– joder, tienes tela Sonia
– Me gustó que me ataras
– Ya vi

Entonces suspiró. Le dije
– ¿Estás cachonda?
– sí
– ¿Quieres que te folle ahora mismo?
– sí

Yo también la hubiera follado pero no quería darle el gusto, quería que sufriera un poco. Además, se nos había hecho tarde. Le dije
– pues tendrás que esperar al viernes, pero esta noche le vas a hacer algo especial a Javi
– ¿qué?
– nunca le has hecho una cubana ¿no?
– no
– pues esta noche le vas a decir que vas a quedar conmigo el viernes y mientras, se la vas a hacer

Me miró durante unos segundos y luego dijo
– vale
– que se corra entre tus tetas

Me miró con mala cara
– obedece
– de acuerdo
– y luego te lo follas sin limpiarte, se la chupas para ponérsela de nuevo dura y te pones encima, que te vea follarlo con su corrida en tus tetas
– pufff
– Y me lo cuentas, claro
– no sé si él querrá o podrá hacerlo tan rápido
– jajaja, querrá y podrá, te lo aseguro, se la levantas a un muerto, Sonia

Ella sonrió y seguimos andando. Entonces dijo
– Mira, no sé si este nuevo juego me gusta o no
– ¿No piensas hacer lo que te he mandado?
– No lo sé
– ¿De verdad te cuesta tanto hacerle eso a Javi?
– No, bueno, no sé
– Coño, Sonia, que es tu novio, de verdad que no te entiendo
– Ya sé que no me entiendes
– Pues tenlo claro, o me obedeces o no follamos, así de claro
– No me gustan las amenazas
– Es un hecho, no te estoy obligando a nada, tú sabrás

Entonces llegamos al edificio y dejamos de hablar. Me olvidé del tema totalmente con la vorágine del trabajo.

La verdad es que no me acorde de lo que le había mandado a Sonia en el resto del día, pero por la noche, le conté a Gema mi almuerzo con Sonia y ahí si me acordé. Le dije que la idea de mandarle se me había ocurrido para joder un poco a Sonia, seguía molesta con ella, poco pero seguía pensando que era una borde y me tenía un poco hasta los mismos.

Gema se rió mucho y también flipaba con la visión del sexo que tenía Sonia, que era capaz de dejarse hacer burradas pero luego quería sexo ligerito con el novio y no era capaz de hacerle una simple cubana. A mí me parecía increíble que con esas tetas, no dejara a su novio gozar de esa sensación, era casi un delito para mí jeje. Le dije a Gema que no veía a Sonia metida en el juego, que a saber si me obedecía o no.

Por la mañana, mientras desayunaba con Gema para irme, me escribió Javi
– Tíoooo, no te vas a creer anoche lo que me pasó
– Sonia te hizo una cubana
– Joder, síiii, jajaja
– Y te corriste en sus tetas
– Joder ¿ya te lo ha contado Sonia?
– No, es que se lo dije yo, que te hiciera eso… me debes una jeje
– ¿Sí? joder, pues te debo una muy grande, fue bestial

Gema y yo nos descojonábamos, pobre Javi
– Pero no le digas nada a Sonia, que es un juego, si le dices que te lo he contado, se cabreará
– Vale
– Bueno, cuenta ¿cómo fue?
– Pues estábamos en el sofá viendo la tele, medio dormidos y de pronto se puso cachonda y empezó a hablar de ti
– ¿de mí?
– Sí, de tu polla y lo cachonda que la pone
– Ah
– y de que quería quedar contigo este fin de semana, para chupártela
– jeje
– Y me decía «se la voy a chupar así» y me hizo una mamada genial, y luego dijo que te quería hacer esto y se puso a hacerme la cubana allí en el sofá, se sentó en el suelo y me la cascó con sus tetas, menuda cara de vicio tenía, nunca la había visto así jajaja
– y te corriste entre sus tetas ¿no?
– sí, tío, un corridón bestial y Sonia no paraba de moverlas, me iba a dar algo
– Genial, genial
– Y después me llevó al dormitorio y me tiró en la cama y se puso a mamármela de nuevo, y luego se puso encima a follarme diciendo que te quería follar así
– ¿tenía las tetas con tu leche?
– sí, mojadas y puffff, de verdad, bestial
– Me alegra hombre
– Le he dicho que claro, que quede contigo, a ver si le enseñas algo nuevo
– jajaja, lo intentaré

Gema se descojonaba por la inocencia de Javi, si supiera jaja.

Me fui al trabajo. Vi llegar a Sonia, seria, elegante y guapa como siempre. Ahora se sentaba lejos de mí pero sus tacones resonaban en toda la amplia sala. Esperé y la tía no me decía nada. Después de comer tuve una reunión en una sala y cuando terminó, me di cuenta que veía a Sonia en su mesa, de perfil. Le escribí
– Tienes algo que contarme ¿no?

Vi como Sonia miraba su móvil pero seguía trabajando. Pensé que iba a pasar pero entonces cogió el móvil y me escribió
– No
– Sí

Vi como dejaba el móvil y seguía haciendo cosas, a los segundos cogía de nuevo el móvil pero luego lo dejaba. Volvió al trabajo pero al poco cogió de nuevo el móvil
– No sé por qué te tengo que contar nada de mi vida sexual
– Porque yo te lo mando

La vi mirar el móvil y la noté nerviosa, empezó a mover un bolígrafo en su mano. Entonces se levantó y miró hacia mi sitio pero yo no estaba ahí, estaba en la sala y ella no lo sabía. Sonia cogió el móvil y se fue. La vi salir de la sala. Al poco me escribe
– Eso es otra, no sé por qué debería obedecerte en algo

La tía intentaba rebelarse, yo sabía que me había obedecido completamente pero a ella le costaba reconocérmelo. Le dije
– Porque has sido muy borde conmigo y ahora tienes que hacerme caso
– Tú quieres follarme y yo quiero que lo hagas, pues déjate de gilipolleces
– No, ya te lo dije ayer, o lo tomas o lo dejas

Se quedó un par de minutos sin responder. No escribía pero me la imaginaba cabreada y la lucha interna entre su soberbia y sus ganas. Al final escribió
– Vale, lo hice

Yo había ganado, Sonia claudicaba
– Genial, por cierto, ¿te has escondido en el WC para escribirme?
– me pones nerviosa, no quiero que me vean así ¿tú dónde estás?
– En una sala, venga, cuenta
– No, con eso es suficiente
– No, te lo ordeno, cuenta
– pufff
– Sonia, cuenta
– Le hice una cubana hasta que se corrió ¿contento?
– No, quiero más detalles ¿Dónde se la hiciste?
– ¿Dónde?
– En la cama, en la ducha?
– Ah, en el salón
– ¿llegó su corrida a tu cara, a tu boca?
– joder
– Venga, cuenta
– No, no me llegó
– ¿No querías?
– Claro que no
– Yo me he corrido en tu boca y cara
– ya
– Y te gustó ¿no?
– pufff
– contesta
– ¿De verdad hace falta que conteste a eso?
– claro
– ¿Me viste enfadada cuando lo hiciste?
– No, pero quiero que contestes
– puffff sí, me gustó, pero es una guarrada, a Javi no le voy a dejar hacer eso
– ¿No le dejas correrse en tu boca?
– no
– que rara eres… ¿y te gustó que se corriera entre tus tetas?
– sí
– venga, continúa
– Cuando terminó de correrse, lo llevé al dormitorio y allí se la chupé, como dijiste
– como te mandé
– sí, como me mandaste
– vale, y ahí probaste su leche ¿verdad?
– Sí, un poco
– y te gustó?
– sí
– Se le puso dura rápido ¿no?
– Sí
– Ya te lo dije, la chupas genial y estás muy buena, se la levantas a cualquiera
– Ya
– ¿Y te lo follaste?
– Sí
– ¿Te corriste?
– Sí, Javi me pone mucho, no tengo problemas para eso

Y yo pensando «y más si estás pensando en mí». Le dije
– Y se corrió él dentro de ti ¿no?
– Sí, en cuanto vio que me corría
– Genial ¿no?
– Sí, estuvo muy bien
– ¿Algo más que contar?
– No, ah, sí, que le parece bien que quedemos, pero tendrá que ser el sábado, el viernes habíamos quedado con sus padres

Y me lo decía tan normal, el viernes cenando con los padres y el sábado follando salvájemente con otro jajaja, que tía. Y se callaba lo de nombrarme mientras folla, ese es su secreto para conmigo. Le dije
– Ahora estás cachonda ¿no?
– Un poco
– ¿Te vas a tocar?
– Nooo, y no me ordenes eso, por favor

Estuve tentado pero no quería hacer cosas de esas en la oficina, ya era mucho la conversación. Le dije
– Tranquila, en el trabajo nada de eso
– Gracias
– Bueno, te has portado bien, y has hecho muy feliz a Javi, te lo aseguro
– Ya
– sigamos trabajando
– Ah, una cosa
– Dime
– Esta tarde voy a ir a comprar la ropa interior ¿de qué color la quieres?

Me quedé flipado, me preguntaba eso…
– Negro, claro
– bien
– Y las bragas y el sujetador que sean muy de zorrón
– Ufff
– Ah, y que Javi no te lo vea puesto hasta el sábado cuando te vayas
– ¿Por qué?
– Porque si te ve con eso puesto, te querrá follar, y quiero ser yo el primero en follarte con el liguero
– Vale

Y cortamos. Esperé a verla volver pero tardó unos minutos, seguro que estaba alterada y quería tranquilizarse. Cuando la vi volver, tenía la cara imperturbable de siempre. Cuando llegó a su sitio, me buscó. Cuando me encontró, me miró unos segundos, fría, sin mostrar ninguna emoción. Se sentó en su sitio y siguió trabajando.

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