KERANOS

El lunes me levanté a las 9, dándome una ducha y desayunando para empezar con la rutina de trabajo. Miré el móvil viendo mensajes de Elena, que me deseaba un buen inicio de semana y me recordaba lo bien que se lo había pasado el fin de semana, poniendo una sonrisa en mi cara. Sonrisa que se diluyó rápidamente al ver que tenía mensajes de Noelia.

-Creía que teníamos un trato. No sé dónde os habéis metido este fin de semana, pero estás fallando. Así no vas bien.
-Tenía un plan con tu hermana y no podía cancelarlo.
-Me lo podrías haber dicho al menos.
-Bueno, creía que no te iba a importar…
-Pues sí, porque quería verte y me he quedado sin eso, y ya van muchos días que no te veo…
-¿Has pensado algo?
-Estoy en clase, no puedo estar con el móvil todo el rato. ¿Lo hablamos en el recreo?
-Imposible, estoy muy liado con el trabajo (dije intentando librarme de quedarme a solas con ella).
-Javi… Así vas mal.
-Va, que es verdad. Cuando puedas me dices si has pensado algo.
-Sí que he pensado algo…
-¿El qué?
-Luego te cuento cuando pueda.

Joder, me sentía agarrado por los huevos con esta chica. Odiaba estar en esta situación y aún no había pensado como darle la vuelta. Y ahora encima me ponía en tensión. Estaba muy claro que estaba jugando conmigo. A saber, qué había pensado… Pasaban las horas y no me decía nada, me estaba poniendo nervioso hasta que, por fin, sobre las 4 de la tarde me escribió.

-Sal a tu puerta.

Salí a la puerta pensando en que ya se iba a venir una de las suyas. La vi esperando en la acera, así que me acerqué a ella. Cuando me vio, se acercó a mí para darme dos besos, accediendo yo un poco forzadamente. Al inclinarme para dárselos, me agarró fuerte de la nuca, tirando de mí y me dio dos besos sonoros.

-¿Qué haces aquí?
-He comido con unos amigos y ya hemos acabado.
-Ah…
-Pero me he quedado tirada y no tengo como ir a casa.
-Y quieres que te lleve, ¿no?
-Sí (dijo sonriendo).
-Vale, vamos.
-Tranquilo, no hay prisa.
-De hecho, sí. Tengo que trabajar.
-Bueno, vamos.

Nos montamos en el coche y nos quedamos en silencio. Estaba un poco impaciente porque me dijera qué había pensado, así que le pregunté.

-¿Y bien?
-Y bien… ¿qué?
-¿Qué has pensado?
-Joder tío, que seco eres. No me preguntas como me ha ido el día ni como me va con los exámenes y eso…
-Ya… (dije haciendo una mueca con la cara).
-En fin…
-Va, suéltalo.
-No sé si te va a parecer bien…
-Ya contaba con eso.
-Quiero que te folles a mi hermana como dijiste que me podrías follar a mí. Quiero que la revientes.
-¿Ya está? ¿Eso es todo?
-Y quiero que lo grabes.
-Estás de coña, ¿no?
-No.
-Joder, Noelia…
-¿Qué pasa?
-Pues que a saber dónde puede acabar eso…
-¿No te fías de mí?
-¿A estas alturas me haces esta pregunta?
-Uy… Me parece que te estás equivocando… Te conviene tenerme contenta y así no vas bien…
-Noelia, no me toques los cojones…
-¿Cómo? ¿Así? (dijo poniendo su mano en mi paquete).
-Quita (dije apartándole la mano). ¿No ves que estoy conduciendo?
-Ya, seguro que mi hermana no te ha tocado mientras conduces…
-¿Qué más da eso?
-Seguro que te la has follado muchas veces aquí en el coche.
-Noelia, te estás pasando…
-¿Te la has follado en el asiento de atrás o aquí alante? (dijo pasando su mano suavemente por el freno de mano como si lo masturbara).
-Deja eso, que ya verás con la gracia…
-Va, dímelo.
-Sí, sí me la he follado, detrás y donde estás tú.
-Mmm… Ojalá me lo hicieras a mí aquí ahora mismo.
-Pfff… ¿Has pensado alguna otra cosa? No voy a grabarnos y menos para darte el video a ti.
-Joder, Javi… Me lo pones muy difícil…
-Ya, yo estoy a gustísimo con esto…
-A ver… Se me ocurre algo…
-¿El qué?
-Que te la folles así, como te he dicho, pero viéndolo yo. Me escondo en su armario y os veo mientras lo hacéis. Así aprovecho y me toco yo también.
-Joder…
-Venga, si os he visto ya follando, ¿que más te da?
-Sí acepto, ¿me dejarás en paz?
-Irás por buen camino.
-Noelia, no me jodas…
-Ya me gustaría…
-¿Te vale entonces con eso?
-De momento creo que sí.
-Va, lo hago y me dejas tranquilo.
-Que sí…

Llegamos cerca de su casa y paré el coche para que se bajara.

-Gracias por traerme.
-Venga.
-¿No me das un besito para despedirnos?
-Pues no.
-Va, aunque sea uno en la mejilla…
-Joder con la nena…
-Venga, coño, que no te estoy pidiendo que me la metas en la boca.

Me acerqué para darle un beso en la mejilla, pero ella me agarró la cara con su mano, dándome un pico.

-Estate quita.
-Si es que llevaba muchos días sin verte… Y te tengo unas ganas…
-Pues no lo hagas más, no me gusta.
-Bueno, a ver si este fin de semana puede ser eso o entre semana, cuanto antes, mejor. Ya me organizaré yo para que no me pille.
-Vale…
-Nos vemos.

Estaba bastante enfadado de camino a casa, era ya insoportable la situación. Tenía que encontrar la manera de darle la vuelta y ser yo quien la controlara para que me dejara tranquilo. Por la tarde, cuando regresé a casa, seguí trabajando hasta las 9, yendo después a cenar y hablando con Elena como un día normal. Pero sobre las 12 me empezó a escribir Noelia.

-Javi, estoy muy cachonda pensando en eso… Ayúdame…
-Que te ayude… ¿cómo?
-Quiero oírte…
-Va, Noelia, tranquilízate, que te vienes muy arriba.
-Me estoy tocando pensando en ti, déjame oírte por favor…
-Es muy tarde.
-Mira como me tienes (dijo pasándome después una foto de sus dedos mojados).
-Va, para.
-No puedo, estoy muy cachonda.

Entonces empezó a mandarme fotos suyas desnuda, metiéndose los dedos y chupándolos.

-¿Te gustan?
-Noelia, por favor…
-No hace falta que me lo digas. Sé que te encanta verme así.
-Bueno, ya está.
-Nooooo, quiero oírte.
-Joder, Noelia…
-Venga, si te portas bien, yo también me porto bien.

Entonces me llamó. No quería cogerlo, pero pensé en lo que dijo que se portaría bien, así que se lo cogí.

-Como me tienes cabrón…
-Noelia, esto no puede seguir así…
-Dime qué le vas a hacer este fin de semana.
-Noelia…
-Venga, que va a ser rápido.
-Pfff… No sé, eso surge en el momento.
-Va tío, ayúdame un poco.
-Pues nos empezaremos a besar y la llevaré en brazos a su habitación y la desnudaré, comiéndole las tetas y después su coño.
-Mmm… ¿Qué más?
-La pondré de rodillas para que me chupe la polla, metiéndosela poco a poco hasta que se la meta entera.
-¿Qué más? (dijo empezando a jadear).
-La pondré a 4 y se la empezaré a meter suave par a luego empezar a reventarla mientras le cojo fuerte de las caderas.
-Mmm… ¿Vas a usar la mordaza y las cuerdas?
-Puede.
-Hazlo. Y dime como lo vas a hacer.
-Pues le pondré la mordaza para que no grite tanto y le ataré las manos a la espalda con las cuerdas para cogerla y reventarla. Luego le ato las manos y los pies a cada punta de la cama y se la empezaré a meter muy fuerte y cuando se empiece a correr, le meteré los dedos fuertemente para que empiece a chorrear y no pararé hasta que se retuerza y me lo pida quejándose gimoteando.
-Uff… (dijo entre jadeos para empezar a gemir).

Me quedé en silencio, escuchando como gemía cada vez más alto hasta que se escucharon unos golpes y una voz de fondo, aunque no podía distinguir qué decía, pero sí que escuché lo que dijo Noelia.

-Sí, sí, estoy bien.
-¿Qué pasa?
-Joder… mi hermana, que dice que estaba oyendo ruidos y ha venido a preguntar si estaba bien.
-No puedo seguir con esto…
-Va, que estoy a punto. Dime como acabarías tú.
-Joder… Pues una vez se corra ella, esperaría a que se espabilara y se la metería un poco más, con cuidado porque suele estar más sensible y cuando empezara a gemir otra vez subiría a su cara y me correría en su boca para que después se lo tragara.
-Joder… Me voy a correr.

Entonces empezó a correrse ahogando sus gemidos poniéndose algo en la boca.

-Qué bien…
-Ya…
-No sabes como estaba… Estaba pensando en ti, en el momento en el que os vería, con tus boxers en mí mano…
-Es verdad, que los tienes tú…
-Sí, me te tapado la boca con ellos cuando me estaba corriendo…
-¿Me los vas a devolver?
-No, son para mí.
-Joder…
-Oye, ¿cómo sabes que los tengo yo?
-¿Quién si no? (dije rápidamente acordándome de que me había enterado porque me lo había dicho María).
-Ya…
-Me desnudo en la habitación de mi chica, follamos, vamos a la ducha y cuando volvemos ya no los veo. ¿Qué quieres que piense?
-Pero yo no estaba…
-Ya… Noelia, que nos conocemos… Que justo ese día vi como nos espiabas cuando estábamos en el salón. Eres muy descarada.
-Joder… te diste cuenta…
-Tienes un problema.
-Sí, mi problema eres tú, que me pones demasiado. No sabes como me puse cuando te vi en ese momento. Me tuve que tocar y todo…
-Madre mía…
-Y me quedé flipando con eso que le hiciste a mi hermana, parecía una manguera…
-Sí, bueno…
-Ojalá me hicieras eso a mí… Nunca me he corrido así.
-Noelia, en serio, ¿por qué no te buscas a alguien con quien hacer todo esto? Alguien que esté libre…
-Porque a mí quien me pone eres tú.
-¿Qué hay del chico ese con el que me dijiste que estabas tonteando?
-Se cansó de esperar y se fue con otra.
-Vaya, lo siento.
-Me da igual.
-Bueno, hay que parar esto, porque estoy viendo que va a ir a más por tu parte.
-Que no… Sólo estamos jugando. No te comas más la cabeza.

Colgué y enseguida me empecé a sentir mal por lo que acababa de pasar y más habiendo escuchado a Elena de lejos. Una vez más empecé a darle vueltas al tema sin sacar nada en claro para poder cambiar la situación o como pararlo todo de golpe, costándome bastante dormir. Al siguiente día me desperté algo más tarde de la cuenta, siguiendo con la rutina, aunque no paraba de pensar en lo de la noche anterior, hablando con Elena por la noche y afortunadamente sin rastro de Noelia. Antes de dormir estaba bastante agobiado porque lo que pasaría el fin de semana era un tema recurrente en mi cabeza, agravado por lo de la noche anterior, así que llegué a un punto en el que no pude más, estaba muy agobiado y no sabía qué hacer, por lo que decidí contárselo todo a Elena, sabía que le haría mucho daño que descubriera eso y el hecho de habérselo ocultado durante varias semanas, pero no podía más. Tenía que ser el día siguiente, porque ya era bastante tarde. Lo quería hacer en persona porque era un tema muy delicado y quería mostrarle pruebas de nuestras conversaciones por si veía una locura lo que le iba a contar. Intenté dormir, aunque me costó.

Al día siguiente me levanté, me duché y desayuné para ir a casa de Elena, aprovechando que Noelia estaba en clase, para poder hablar con ella y contarle todo, pero me surgió un problema familiar y estuve liado toda la mañana y no pude ir. Llegué a mi casa a las 3 y media de la tarde, comiendo algo y marchándome a casa de Elena. Cuando llegué aparqué el coche a pocos metros de su casa, pero me quedé dentro del coche, pensando en como empezar la conversación y como ir contándoselo sin que fuera muy brusco, estaba realmente nervioso.

Entonces vi que alguien salía de su casa, era Alejandro. Me quedé en shock, no esperaba para nada verle ahí después de todos los desplantes que habíamos tenido Elena y yo con él. Lo peor de todo es que parecía contento cuando se iba.

Me quedé paralizado unos minutos en el coche, sujetando el volante con fuerza, hasta que al fin reaccioné, arrancando el coche y yéndome a mi casa. Cuando llegué, me tiré en la cama intentando asimilar lo que acababa de ver, apagué el móvil y me puse a hacer cosas para distraerme. Pensé que no era bueno pensar en caliente y no quería ni imaginarme lo que pasaba, así que me puse a trabajar, pero no me podía concentrar, por lo que lo dejé y me puse a jugar a la play. Me tiré toda la tarde y gran parte de la noche jugando, hasta que entrada la madruga me entró sueño y me fui a dormir, intentando no pensar en nada.

Al día siguiente me levanté a una hora normal. Me quedé sentado en la cama pensando en encender el móvil, pero no quería. Lo acabé encendiendo, oyendo como llegaban algunos mensajes, pero no le hice caso. Empecé otro día trabajando con normalidad, pudiéndome concentrar más. Después de comer fui a mirar el móvil, viendo que tenía varios mensajes de Elena, iniciando la conversación que teníamos todos los días, pero al ver que no respondía, preguntaba que si me pasaba algo. Luego había más mensajes diciéndome que estaba preocupada porque no le contestaba, que en cuanto pudiera, que la llamara. Cuando acabé de leer los mensajes no sabía que pensar. No me terminaba de imaginar a Elena engañándome y más con su ex después de todo lo que pasó, así que le puse que había tenido un problema familiar y que me quedé sin batería. Inmediatamente me llamó.

-Javi, ¿estás bien?
-Sí.
-Estaba preocupada. No me respondías y eso es raro en ti. Creía que te había pasado algo…
-No, no me ha pasado nada.
-Menos mal. ¿Qué ha pasado?
-Nada, luego te cuento…
-Vale. Esta noche nos vemos, ¿no?
-Eh… No. No estoy muy de humor…
-¿Quieres que me pase para estar contigo?
-No, no. No te preocupes.
-Bueno, si necesitas algo, dímelo.
-Vale.
-¿Estás bien?
-Sí, de verdad. No te preocupes.
-Vale. De verdad, si necesitas algo, dímelo.
-Vale, vale.
-Te quiero.
-Luego hablamos.

Hice un esfuerzo para que no me notara mal, pero no pude contenerlo. Era consciente de lo seco que le respondía y que no sabía que decirle. Ella actuaba con normalidad, como si no pasara nada. Yo estaba confuso por verla así después de lo que había visto cuando fui a hablar con ella. Tal vez no había nada detrás de eso, pero ver a Alejandro sonriendo al salir de allí me daba muy mala espina, por lo que estuve todo el día pensando qué hacer. Estaba claro que no podía huir de este problema, así que decidí echarle huevos y hablarlo con Elena y preguntarle que por qué estaba allí. Por la noche no hablé con nadie, yéndome a dormir a una hora normal. Al día siguiente me levanté pensando en como hablar con Elena. Pero ella me lo puso fácil, empezando la conversación por mensaje.

-Hola mi amor, ¿cómo estás?
-Bien.
-Te veo raro, si quieres contarme algo, ya sabes que podemos hablar sin problema.
-Elena, tenemos que hablar.
-¿Qué pasa?
-Es mejor hablarlo en persona.
-Uy… ¿Todo bien?
-No lo sé.
-Javi…
-A las 4 me paso por tu casa y hablamos.
-Vale. Javi, no sé qué pasa, pero quiero que sepas que te quiero.
-Yo también te quiero Elena, pero hay que aclarar algo.
-Vale, aquí te espero.

Pasé la mañana trabajando sin pensar mucho en lo que decir una vez nos viéramos, hasta que llegó la hora y fui a su casa. Cuando llegué me quedé unos pocos minutos en el coche pensando qué decir, aunque estaba bastante claro. Estaba nervioso. Respiré hondo y salí del coche, llamando a su puerta. Me abrió de inmediato, mirándome a los ojos y abrazándome cuando entré. Yo le devolví el abrazo y me llevó de la mano al salón. Se sentó en el sofá con las manos en sus rodillas, la notaba nerviosa. Yo me senté a su lado mirando al suelo, entonces ella puso su mano sobre la mía.

-Javi, ¿qué pasa?

Yo estaba en silencio mientras le miraba a los ojos.

-Cariño… (dijo apretándome la mano).
-Elena, el miércoles vine y vi a Alejandro saliendo de aquí, y parecía muy contento.
-¿Cómo? Pero si yo estuve todo el día en casa de mi abuela.
-¿Entonces?
-Pues no sé, yo estaba allí con mi madre y mi abuela. Sólo podría estar aquí mi hermana.
-Lo siento, yo lo vi salir y bueno, lo vi tan contento que pensé que…
-No te preocupes, es normal que pienses eso. Pero, ¿qué haría aquí?
-No sé, pero ya te digo, salía sonriente.
-Voy a llamar a mi hermana para que venga y nos cuente qué sabe.

Llamó a su hermana, diciéndole que viniera, que era importante. Mientras venía seguimos hablando.

-Javi, no te preocupes, seguro que hay una explicación. Yo no te haría nunca algo así.

Le di un fuerte abrazo mientras me quedé en silencio.

-Tranquilo mi amor. No pasa nada.
-Te quiero, Elena.
-Yo también, Javi (dijo mientas cogía mi cara para darme un beso).

Al poco vino su hermana, entrando al salón.

E: Siéntate.
N: Joder, que serios… ¿qué pasa? (dijo con cara un poco seria).
E: El miércoles estabas tú aquí en casa, ¿verdad?
N: Sí, estuve aquí desde que llegué de clase.
E: Vino Alejandro, ¿no? ¿Qué quería?
N: Ah… eso. Pues vino buscándote. Le dije que no estabas, pero venía con cara de estar mal y le pregunté qué quería. Me dijo que estaba mal, que te echa mucho de menos, que ha cambiado, blablabla… Yo le dije que tú no querías saber nada de él, que estabas muy enamorada de Javi.
J: ¿Y por qué salía tan contento?
N: Porque se puso insistente y para que no se pusiera pesado con ella le dije que esperara, que con el tiempo seguro que le perdonaría y podrían ser amigos.
E: ¿Y ya está? ¿Así de fácil?
N: Puedo ser muy persuasiva (dijo sonriendo).
E: Pues gracias, supongo.
N: De nada. Si yo quiero que estéis bien, Javi me cae muy bien, es un buen chico, quiero que seáis felices.

Me quedé parado con eso que dijo, qué cínica. ¿Cómo podía ser así con su hermana?

E: Vaya… Gracias.
N: Bueno, si no necesitáis nada más me voy, que estoy haciendo un trabajo con María.
E: Nada más.
N: Adiós, Javi.
J: Hasta luego.

Noelia se fue y Elena y yo nos quedamos abrazados en el sofá.

-Bueno, todo aclarado.
-Lo siento.
-No pasa nada, Javi, de verdad. Más que nadie entiendo que pensaras eso, pero ya está, ya ha pasado.
-Gracias por ser así.
-Así, ¿cómo?
-Así de perfecta.
-Venga, alegra esa cara.
-Vale (dije dándole un beso).
-Oye, ¿por qué viniste el miércoles?

Se me cambió el gesto, aunque ella no se dio cuenta por como estábamos sentados. Y es que entonces recordé por lo que había ido. Estaba ahí por culpa de Noelia, quería acabar de una vez con todo ese juego en el que me tenía atrapado. Pero en ese momento me acojoné por todo lo que había pasado esos días y no me sentía con fuerzas para destapar el tema y más con Noelia supuestamente echándonos una mano con Alejandro y diciendo todas esas cosas de que nos quiere ver bien, que Elena estaba muy enamorada de mí y que era buen chico. ¿Cómo iba a sincerarme de esa manera con Elena después de todo lo que acababa de decir Noelia? Seguro que no me creería y me mandaría a la mierda y lo veía normal, estaba seguro de que creería a su hermana con la que llevaba viviendo toda la vida antes que a mí, ya que llevábamos poco más de un mes y además no tenía ahí las pruebas.

-Quería verte.
-Pero si nos íbamos a ver al día siguiente, ¿y sin avisar?
-Quería darte una sorpresilla.
-Aaaah… Pues qué lástima (dijo poniéndose encima mía con una pierna a casa lado de mis muslos para empezar a besarme el cuello).

Me sentía tan mal por mentirle que no hacía caso a sus mimos, quedándome pensativo.

-Javi, cariño, no te calientes más la cabeza (dijo retirándose de mi cuello para mirarme a los ojos).
-¿Eh? No, es que no me apetece, sólo quiero estar abrazado a ti.
-Ay… Mi tontín… (dijo besándome en los labios).
-No te preocupes, esta noche se me pasa durmiendo. Mañana pasamos aquí la noche juntitos.
-Mmm… qué ganas…

Le abracé, dejando ella caer su cara en mi pecho mientras yo le daba algún beso en la frente. Entonces me puse a pensar en lo que haría el siguiente día, con el plan de Noelia de dejarle vernos estando ella muy cerca. Decidí en seguir con ese plan con la esperanza de que Noelia nos dejara tranquilos después de hacerlo.

Nos quedamos así durante casi toda la tarde, hasta que sobre las 9 nos despedimos quedando en que el día siguiente nos veríamos. Me fui a mí casa, pensando por el camino como Elena era totalmente transparente conmigo y como yo no paraba de ocultarle lo de Noelia. Cuando llegué a casa, cené y me eché en la cama, llegándome al rato mensajes de Noelia.

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