FRAN REL

En las siguientes semanas, pasaron varias cosas. A Sonia le asignaron otro trabajo y se tuvo que cambiar de planta. A partir de ese momento, ya no trabajábamos juntos ni nos veíamos tan a menudo, conseguimos mantener un almuerzo y polvo semanal pero a duras penas.

Pero los polvos, aunque eran intensos, a mí me empezaron a parecer monótonos. Las reglas de Sonia eran constantes y a mí, eso me frustraba y cabreaba. Por ejemplo,
– nada de 69, eso es de fulana
– nada de poder correrme en su cuerpo o mientras me la chupaba, eso es una guarrada
– nada de follarla de pie contra la pared, eso no le gusta
– nada de chupármela de rodillas, eso es humillante
– nada de hacer una cubana, es degradante

Y así a montones. Y pensaba en el pobre Javi, porque encima, a mí me dejaba hacer más que a él, y yo estaba frustrado, ni me quería poner en su piel, me daba pena. Eso sí, como está tan buena, al final me tragaba el enfado y seguía follando pero me sentía cohibido, algo que nunca me pasaba con el sexo hasta entonces.

Y, como dije al principio del relato, no soy de tener pareja, la monotonía me mata, y entre esto con Sonia y que con Gema también entré en una especie de acomodamiento, yo estaba impaciente y un poco de mal humor, no estaba cómodo en esa situación. Y a Gema le pasaba igual, empezó por quedar cada vez menos con Javi, el cual se dio cuenta y me vino a llorar, pero Gema es como yo, no es de relaciones duraderas. Gema y yo rompimos a las cinco semanas de empezar a follar de forma semanal con Sonia, esta vez habíamos durado un poco más que la primera vez pero poco más. Gema también estaba frustrada con Sonia, no veía avances y ya no le daba morbo la situación y eso enfrió los polvos conmigo y con Javi.

No nos enfadamos, Gema se volvió a mudar a su cuarto, y ella empezó a invitar a otros, cosa que me daba igual, lo nuestro era solo sexo. A Javi sí le jodió profundamente, aunque seguía follando con Gema pero mucho menos.

La cosa ya explotó del todo cuando Sonia y yo ya llevábamos 6 o 7 semanas desde lo contando en el capítulo anterior. Ella llevaba un par de semanas raras, con muy mal humor. Sabía que en el trabajo no le iba bien y eso la estresaba. Ella siempre era la que me decía de quedar pero la anterior semana no me dijo nada y esa iba camino de lo mismo así que le pregunté. Ella me dijo que no estaba de humor pero le insistí y al final accedió. En cuanto empezamos a follar noté que la cosa no iba bien, se la notaba cabreada. Y, estando yo tumbado y ella chupándomela un poco, quise apartarle el pelo para verla bien y tras apartarlo, le dejé la mano en la cabeza, con la idea de mantener el pelo, no de apretar ni nada de eso, pero ella se lo tomó muy, pero que muy mal. Empezó a insultarme y a decirme de todo. Me llegué a plantear si era una artimaña de ella para calentar la cosa y montar un numerito como en el hotel la primera vez pero no, estaba realmente cabreada conmigo, me dijo de todo, se vistió y se fue dando un portazo. Me quedé en la cama alucinado y después muy cabreado.

En los días siguientes, ninguno hizo nada por contactar con el otro. Como estábamos en diferentes plantas, ni la veía y ni me importaba, estaba muy cabreado. El sábado de esa semana, vino Javi porque había quedado con Gema para follar. Con él me desahogué, le conté que me estaba follando a Sonia (le dije solo un par de veces, por no joderlo mucho). Él se quedó de piedra, no se lo esperaba para nada. Dijo que Sonia llevaba unas semanas muy rara pero que ella decía que era por trabajo. Me hizo mil preguntas sobre el sexo con Sonia y le dije que tenía razón, que no sabía disfrutar del sexo, que era controladora y solo permitía 4 cosas. El chaval se decepcionó cuando se enteró que ni sexo anal, ni correrme sobre ella ni prácticamente nada fuera de lo que ella hacía con él.

Javi se calentó mucho y quiso un trío pero yo estaba de mal humor y me fui, dejándolo con Gema que tenía ganas de folleteo.

Pasaron tres semanas sin ningún contacto con Sonia. En ese tiempo, eché algunos polvos con Gema y algunos con otras amigas, que me hicieron dejar de lado mi mal humor. Entonces, un día, mi jefe me propuso un trabajo en otra ciudad durante unos meses, con buenos incentivos, y acepté, tenía ganas de cambiar de aires. Dejé a Gema sola en el piso y me fui.

Gema rompió definitivamente con Javi casi al irme yo, fue algo suave, quedando como amigos y posible futuro folla amigo, pero en ese momento, ella quería cosas nuevas. De todas formas, Gema me visitó una vez durante mi instancia fuera y la visita incluyó buen sexo, Gema y yo seguíamos siendo buenos folla amigos, eso no cambió.

A los dos meses de estar fuera, tuve el primer contacto con Sonia y fue por trabajo y por correo, todo profesional, ni un «¿Cómo estás?» ni nada parecido. Un par de semanas después, me volvió a escribir, pero esta vez por el móvil, y esa vez sí fue personal. Me dijo que a la semana siguiente iba a ir a mi ciudad por trabajo y que si podíamos vernos para un café. Le dije que no. Ella me insistió diciendo que teníamos que hablar. Al final accedí.

Ese día quedamos después de comer pero ella me avisó un poco antes que no podía, que se le alargaba la reunión. Al final quedamos en la estación de tren. Llegué un rato antes de la salida de su tren. La vi desde lejos, de pie esperándome. Llevaba meses sin verla, desde el día del cabreo y su salida dando un portazo. La encontré guapísima y tan atractiva como siempre, vestida con uno de sus atuendos de trabajo, con su falda, chaquetita… Me acerqué sin que ella me viera y hasta estar casi al lado suya. La saludé con un escueto «Hola». Ella me miró y me dijo que su tren salía en unos minutos, que ya no se podía tomar el café, pero que nos sentáramos en unos bancos. La noté super nerviosa, me miraba sin mirar a los ojos, como siempre hace cuando está muy muy nerviosa. Empezó directamente, sin tonterías:
– Lo que pasó aquel día, pasó y ya está, mejor olvidarlo
– ¿Olvidarlo? Te comportaste como una histérica
– Mira, te cuento la verdad, estaba muy nerviosa esos días, por el trabajo, por ti, por mi, por Javi…
– ¿Y?

Suspiró fuerte y se quedó mirando al suelo, luego siguió hablando
– en esos días, me sentía fatal por Javi, de verdad, pero no podía dejar de estar contigo… y eso me tenía sin dormir, me afectaba a todo, al trabajo, a mi relación…
– No me dijiste nada
– Te dije que no llevo bien eso de mentir a Javi, no puedo con los remordimientos…
– es verdad
– jamás volveré a hacer eso ¿entiendes? esos secretos y engaños no me gustan
– te entiendo
– y estos meses sin tener contacto… bueno, al principio era por enfado, conmigo misma, contigo… pero luego fue porque pensé que era lo mejor, no tener nada que ver contigo
– Y ahora ¿qué ha cambiado?
– pues que Pepe (nuestro jefe) nos quiere asignar un trabajo a los dos, cuando vuelvas
– ah, entiendo
– No, no es lo que piensas, no le he dicho nada de no trabajar contigo, yo… estoy dispuesta a trabajar contigo… pero después de lo que pasó, no sé si tú querrás…

Y se quedó mirándome. Me quedé callado y ella siguió
– Mira, piénsatelo, de aquí a que vuelvas, aún queda ¿no?
– sí

Y nuevo silencio… y entonces me pregunta
– ¿Cómo está Gema?
– Ya sabes que rompimos
– Sí pero sé que sigue viviendo en tu piso ¿no?
– Sí, y está bien, estuvo aquí de visita hace poco
– Ah
– ¿Y Javi?
– Bien… nos vamos a casar, el año que viene
– Ah, enhorabuena
– Gracias

Enseñándome un anillo en su dedo
– Me lo pidió hace un mes
– Genial
– Bueno, creo que me voy a meter ya en el tren
– Claro
– Me gustaría que te lo pensaras bien, ahora soy yo la que te lo pide, sé profesional
– ya, me la devuelves
– Pues si

Y por primera vez me sonrió. Entonces se levantó para irse. Me levanté también y va y me da dos besos de despedida
– Me alegra verte Fran, de verdad

Y se fue, meneando ese culo que tiene…

Así que se iban a casar… la cornamenta que llevaban ambos era poco pequeña, pero ahí estaban, con planes de boda. Pero ese nerviosismo de Sonia lo conocía bien.

Después de ese encuentro con Sonia, mi vida siguió como siempre durante mi «exilio». Tuve algún rollo nada importante y poco más. Entonces, un día, recibí una llamada de Sonia. Lo cogí extrañado y después de los saludos de rigor, me dice
– la semana que viene voy a hacer noche allí ¿quedamos para cenar?

Me quedé pensando y ella siguió
– Iremos Javi y yo, que queremos quedarnos allí el fin de semana, así que cenaríamos los tres
– Vale
– Nosotros invitamos
– No hace falta
– Sí, ya concretamos ¿vale?
– Vale

Iba a ser interesante ver a Javi y Sonia juntos, con Javi sabiendo los cuernos de Sonia… estuve tentado de preguntarle algunas cosas a Javi por el móvil pero llevaba meses sin hablar con él, desde que me fui así que al final pasé.

El viernes de la cena, me vuelve a llamar Sonia por la tarde
– Al final Javi viene mañana, pero quedamos nosotros para cenar
– Ah, si quieres, lo dejamos para mañana
– No, mañana ya hemos quedado con otros amigos
– Si no te apetece, lo dejamos, no pasa nada
– No, si ya tengo la reserva, me recoges a las 9 en mi hotel

A las 9 estaba esperándola dentro del hotel. Cuando salió del ascensor me quedé sin habla, iba con una minifalda ajustada, sus bonitas piernas al aire, unas sandalias con taconazos y por arriba, una chaquetita cerrada. Estaba impresionante. La minifalda era muy mini y lucía muy bien las piernas. Me dio dos besos y nos fuimos a mi coche. Cuando se sentó, no le vi las bragas por milímetros porque la falda se le subió mucho. Miré sus piernas y ella se me quedó mirando. No dijimos nada y arranqué bastante nervioso.

El restaurante era bueno y tenía reservados. Allí nos fuimos. Entonces Sonia se quitó la chaqueta y me quedé pasmado. Llevaba un vestido… bueno, mini vestido porque era diminuto. Tirantes y un escote de vértigo, en forma de V que le llevaba hasta por debajo de las tetas y dejaba casi medio pecho fuera. Me quedé pensando «pero ¿qué pasa aquí?». Le dije
– Menudo vestido
– ¿No te gusta?
– Claro, a mí y a todos los del restaurante
– Bueno, los demás me importan poco

Pedimos vino. Tras traerlo y empezar a beber, ella dijo
– Le conté a Javi lo nuestro

Casi me atraganto
– ¿Qué?
– Sí, un mes después de terminar contigo, no podía aguantar más el secreto y el engaño
– Joder
– pensaba pedirle perdón y suplicarle o lo que fuera necesario, pero necesitaba contarlo
– ¿Y qué pasó?
– Nada, no se enfadó, me sorprendió aunque no del todo, es muy bueno
– Joder
– dijo que se olía algo

Joder con Javi, me puse a pensar si Javi se habría ido de la lengua también de nuestro juego pero parecía que no
– ¿Oler?
– Por mi comportamiento
– ¿Le dijiste que era yo?
– Sí
– ¿Y?
– Pues está claro que lo hablamos y lo solucionamos ¿no? me voy a casar con él
– Ya, pero ¿así de fácil?
– Bueno, le prometí que no iba a hacerlo nunca más
– ¿De verdad no se enfadó?
– No mmmmm… fue extraño
– ¿Por?
– Le dio morbo

Me sorprendió pero a la vez no, vaya con Javi
– ¿Cómo que morbo?
– Me hizo contarle detalles
– ¿Le contaste lo de aquella noche?
– No, eso no
– ¿Lo del coche?
– Tampoco, solo lo de después
– ¿Y qué pasó?
– Esa noche follamos varias veces
– ¿Se puso cachondo?
– Sí, mucho… los dos

Trajeron la comida y dejamos el tema para hablar de otras cosas aunque a mí me costaba mucho concentrarme en la conversación tonta que manteníamos, no dejaba de mirarle el escote y pensar en lo que me había contado. Cuando llegó el postre, ella retomó la conversación
– Esa primera noche fue como follar contigo
– ¿Por?
– Javi era incansable
– ¿Te corriste varias veces?
– Sí

Mira por donde, al fin Sonia conoció las virtudes de Javi jeje
– A partir de entonces, te hemos usado bastante en nuestras fantasías
– ¿usado? jajaja
– Sí, a él le gusta que le cuente como me ponías, lo que te hacía, lo que me hacías…
– Y eso os pone cachondos
– Sí
– ¿Y eso significa que él puede hacer otras cosas?
– no te entiendo
– Sexo anal…
– No, hacemos lo mismo pero mejor
– Ah
– Además, él aún no sabe que me follaste por detrás
– ¿No le vas a contar lo de esa noche?
– No, eso me lo reservo para mí

Habíamos comido uno frente al otro pero durante el postre, ella se había sentado a mi lado. Entonces ella me puso la mano en el paquete
– Se te ha puesto dura
– Pues sí, lo cuentas de una forma… pufff y es morboso
– Javi quiere que me acueste esta noche contigo y luego se lo cuente
– ¿Quéeee?
– Sabe que aún me pones y quiere tener nuevas fantasías
– ¿Y tú?
– Yo no quería, pero lleva insistiéndome desde que le dije que te vi hace unas semanas
– ¿No querías?
– No pensaba volver a ponerle los cuernos
– pero te ha convencido y no vas a tener remordimientos
– esta vez es distinto, no lo estoy engañando, tengo su permiso
– Joder
– Iba a venir él a explicártelo también, pero al final no ha podido
– ¿Ahora sois una pareja liberal?
– mmm ¿qué quiere decir eso?
– Que os podéis acostar con otros
– No, a él le pone esto, pero yo le he dicho que no se lo permito
– ¿Y le parece bien?
– Sí

Entonces él no le ha contado nada de Gema… nos besamos con ansia durante unos segundos. Paramos y le dije
– ¿Y este vestido es idea tuya o de él?
– mía, él no lo ha visto
– para ponerme cachondo
– sí
– Pues ha funcionado muy bien
– Lo sé

Seguía con su mano en mi paquete, apretándolo
– ¿Y tú? ¿estás cachonda?
– Sí
– ¿Tienes las bragas mojadas?
– No
– ¿Y eso?
– No llevo

Me dejó de nuevo pasmado. Le puse una mano en el muslo y lo acaricié hasta llevar un dedo a su coño, en efecto, no tenía bragas. Metí un poco el dedo, estaba muy mojado.
– Sí que estás cachonda
– Mucho

Nos volvimos a besar con ardor. Paramos de nuevo y ella me dijo
– Esta noche no hay normas

La miré pasmado
– ¿Ninguna?
– Ninguna
– ¿Y Javi no te ha dicho nada?
– ¿de qué?
– Me refiero a cosas que no puedes hacer, que él no quiere que hagas
– No… pero se lo pregunté
– Ah ¿y qué te dijo?
– Me dijo que disfrutara como quisiera

Me tenía al borde del infarto. Le pregunté
– Y ¿cualquier cosa que hagamos esta noche se lo vas a contar?
– Sí, poco a poco, pero sí

Le puse una mano en el culo y le dije
– ¿Y si esta noche quiero follarme este culo?

Y ella, pegando su boca a mi oído
– Pues te lo follas

Esto ya fue demasiado. Pedí la cuenta y mientras la traían le pregunté
– ¿Vamos a mi casa o a tu hotel?
– Al hotel

Nos levantamos para salir del restaurante, y Sonia fue a ponerse su chaqueta pero le dije que no, que aún no, que saliera sin ella. Ella se encogió de hombros y salió. Me retrasé un poco para verla salir y ver como atraía todas las miradas masculinas, que miraban al escuchar el taconeo y se la quedaban mirando al descubrir el pibón que hacía tanto ruido.

Fuera se puso la chaqueta porque hacía algo de frío y fuimos al coche pero antes de meternos dentro, nos volvimos a besar intensamente, con un buen magreo de su culo por mi parte. Luego, ya en el coche y antes de arrancar, le dije
– Súbete la falda

Sonia me miró y luego fue a mirar fuera, para ver si había gente cerca. Le dije
– no mires fuera, tú súbete la falda

Ella me hizo caso, tuvo que subirse poco la falda para mostrar su coño casi rasurado. Le dije
– Abre las piernas

Sonia las abrió, sin dejar de mirarme
– Quítate la chaqueta, bájate un tirante y enséñame un pecho

Aquí se puso nerviosa, quiso mirar para asegurarse que no había gente pero le dije que no lo hiciera. Yo veía que no había gente cerca, se escuchaba gente pero ni miraban ni podían vernos dentro, pero ella no lo sabía. Dudó un segundo y luego se quitó la chaqueta, se bajó el tirante y me enseñó su precioso pecho izquierdo, con un pezón duro. Le dije
– Tócate el pezón… está duro ¿no?

Sonia se lo tocó y afirmó con la cabeza, gimiendo bajito y sacando la lengua para enmudecerse los labios, despacio. Le dije
– Métete un dedo y enséñamelo

Sonia obedeció y movió su dedo dentro de su coño durante unos segundos, mirándome y gimiendo bajito. Luego lo sacó para enseñármelo totalmente mojado.
– Chúpalo

Sonia se lo chupó despacio, aún con un pecho fuera, ya se le había olvidado donde estaba, solo chupaba mirándome. Le pregunté
– ¿A qué sabe?
– A coño de puta

Entonces le acaricié su muslo y luego arranqué. Ella se recompuso, subiéndose el tirante y bajando la falda un poco para taparse.

Llegamos al hotel y, al meternos en el ascensor, entró más gente. Nos quedamos atrás. La miré para ver que estaba nerviosa, ya la conocía, veía que, aunque parecía tranquila, movía mucho los ojos y las manos, ya sabía que era todo apariencia, por dentro estaba atacada.

En cuanto entramos en su habitación, nos besamos y desnudamos. Desnudarla a ella fue muy sencillo, le bajé la cremallera, los tirantes y el vestido cayó, dejando a Sonia desnuda, solo con los tacones. Rápidamente fui a por sus tetas, que devoré, las echaba mucho de menos. Luego, ella me desabrochó la camisa, muy nerviosa. Me quitó el cinturón y se puso de rodillas delante mía. Me bajó los pantalones y luego los boxers que llevaba. Mi polla saltó totalmente dura, y ella la devoró. Fue una mamada ansiosa y rápida, con Sonia de rodillas, chupando y lamiendo mi polla y mis huevos. Noté que me iba a correr y la paré pero ella quería seguir, era ansia por chupar… la dejé y descargué en su boca, con ella sin parar de chupar y gimiendo mientras le llenaba la boca. Siguió chupando mientras mis espasmos terminaban. Luego dejó salir mi polla y me miró desde abajo, relamiéndose y luego abriendo la boca para sacar la lengua y enseñarme que se había tragado todo.

Le dije que me ayudara a quitarme los zapatos, calcetines y pantalones, cosa que hizo sin problema. Una vez desnudo, la levanté y la eché sobre la cama. Nos besamos, bajé por su cuello y de nuevo le devoré las tetas, para terminar comiéndole el coño hasta que se corrió a los pocos minutos, con una gran espasmo y gemido, quedándose tumbada boca arriba, respirando rápido. Me tumbé a su lado y nos quedamos en silencio. Habíamos terminado el primer asalto pero yo la tenía ya morcillona, casi lista para otro más.

Pero antes quise asegurarme de alguna cosas. Le dije
– Sonia, un par de cosas antes de seguir
– No me llames así
– A ver, una pausa, que necesito saber una cosa

Ella se incorporó un poco y me miró extrañada
– ¿Qué pasa?
– Dime que límite tenemos
– Ya te dije que eso no me gusta, no te voy a decir nada
– Ya, ya sé que te gusta pasar un poco de miedo y excitación pero es por mí, no quiero pasarme
– ¿Qué estás pensando hacer para creer que te puedes pasar?
– No, nada, yo que sé, que no sé… hace unos meses me decías que jamás dejarías que un tío te azotara o insultara
– Claro
– Entonces eso no quieres
– No, eso es para Sonia, ahora no soy ella

Me quedé mirándola. Ella dijo
– Dejamos el tema
– No, espera, necesito una cosa
– ¿El qué?
– Dime una palabra clave por si me paso
– Puffff
– A ver, Sonia, así me quedo más tranquilo

Ella se me quedó mirando unos segundos. Entonces dijo
– Fran, si te llamo por tu nombre, paras
– Pufff, no sé si me daré cuenta
– sí, te darás cuenta
– Vale, ¿seguro que no quieres advertirme de nada?
– Nada
– Bueno, tú sabrás
– Espera, sí, una cosa…
– Dime
– Para el sexo anal, he traído lubricante ¿vale?

La tía venía preparada…
– Ah, genial, mucho mejor
– Y otra cosa

Y se me acercó al oído y me dijo bajito
– no me rompo si me azotas más veces y más fuerte

La miré y ella a mí sonriendo. Entonces me dijo
– ¿Cómo me llamo?
– Zorra

Y ella sonrió y se echó, esperando el segundo asalto. Nos besamos un rato, mientras la insultaba llamándola zorrita, putita… luego le empecé a acariciar las tetas mientras la besaba por el cuello y de pronto, le apreté con fuerza uno de sus duros pezones. No se lo esperaba para nada y dio un grito. Seguí con mis caricias y la siguiente vez fue un fuerte tirón. Nuevo grito de ella. Estuvimos así unos minutos y luego bajé mi mano a su coño para encontrármelo muy mojado. Le dije
– tócate el coño, ¿ves lo mojado que lo tienes, puta?

Ella asintió, sin decir nada. Le dije que se masturbara mientras yo seguía con mis caricias y torturas de sus pezones. Y en uno de mis tirones, que dejé que se prolongara, ella se corrió, con sus manos masturbándose.

Luego me tumbé y le dije que me la chupara. Ella lo hizo mientras yo la insultaba más y más. Entonces le dije que se pusiera a 4 patas sobre la cama y yo me levanté. En cuanto estuvo a 4 patas, le di un fuerte palmetazo en una nalga, que sonó mucho en el silencio de la noche. Ella lanzó un quejido pero nada más. Le di otro, y otro, y otro… cambiando de nalga, hasta que me picaba la mano. Ella no rechistaba, solo soltaba algún jadeo con cada golpe. Tenía las nalgas rojas. Le toqué el coño, mojado, como le iba a la tía la marcha dura.

Entonces, cogiéndola por el pelo la incorporé y la puse de pie. Ella seguía con sus tacones y estaba muy sexy. Nos besamos y la acaricié suavemente en las doloridas nalgas y en sus pechos. Luego la llevé a un sillón que había en la habitación y la hice apoyarse en los brazos del sillón, quedándose en pompa hacia mí. Tenía intención de follarla así pero entonces vi mis pantalones y tuve una idea. Los cogí y saqué el cinturón. Ella no sabía que estaba haciendo, no me miraba, solo se mantenía expectante en dicha posición, creo que pensaba que estaba con el lubricante o algo.

Doble el cinturón y le di con él en su precioso culo. Restalló muchísimo y ella dio un brinco y un grito. No había medido bien la fuerza y le di mucho más fuerte de lo que pensaba. Me quedé parado pensando «la he cagado», esperando que dijera mi nombre. Sonia sollozó un poco, le tenía que haber dolido de verdad. Di un paso para pedirle perdón pero entonces ella se volvió a poner en la misma posición, esperando y sollozando un poco. Me tenía flipado, el castigo era mucho mayor que la primera vez y ella pedía más. Le volví a dar, esta vez midiendo mejor mi fuerza, sonó pero no tanto y ella dio un respingo y grito pero mucho menos. Entonces sí me acerqué y la acaricié, estaba temblando. Le toqué el coño, seguía mojado. Ya no pude aguantar más, tiré el cinturón, la cogí por las caderas y la penetré.

Hacía meses que no la follaba y a pelo mucho más. Ella gimió fuerte y no tardó en volverse a correr, esta vez a gritos. Se giró y me devoró la boca, la llevé a la cama y allí follamos en varias posturas, ella se corrió 3-4 veces más, estaba super cachonda y sus orgasmos eran fuertes, intensos, con gritos… al final me corrí dentro de ella cuando tuvo uno de esos orgasmos mientras me cabalgaba y veía sus enormes tetas moverse con su galopada.

Se tumbó a mi lado abrazándome, temblando aún. Descansamos sin decir nada. Al rato le pedí perdón por el latigazo tan grande. Ella dijo
– Ufff, no me lo esperaba, pensaba que me ibas a follar por detrás
– Perdona, de verdad, no he medido bien la fuerza, era la primera vez y…
– Estaba muy cachonda pero con eso, puffff, no sé que me ha entrado
– Ya te he visto
– No paro de temblar
– ¿Tienes frío?
– No, calor, pero no se me quita (abrazándome más fuerte)

Nos quedamos tumbados y al rato ella dijo
– ¿Vas a querer echar otro?
– sí, pero aún no puedo
– ya, ya
– ¿Y tú? ¿quieres dejarlo?
– No, quiero más

La tía seguía caliente. Entonces me dijo
– ¿Quieres beber algo? algo habrá en el minibar

Y sacó unos botellines que bebimos con tranquilidad. Al rato me dice
– ¿Me puedo quitar los tacones?
– claro, te faltan las medias para tener más pinta de zorrón
– es que no ponía ponérmelas con un vestido tan corto

Le dije que sacara el lubricante. Me dijo que lo tenía en el neceser, en el baño. Se levantó para ir a por él y le dije
– Tienes ganas de que te folle el culo ¿no?
– no
– ¿Y vienes preparada con lubricante?
– Sabía que tú querrías
– pero si te corriste las dos veces que te lo follé
– sí, pero no me gusta

Sonia estaba de pie, al lado de la cama, junto a mí. No había llegado al baño porque se paró a hablar conmigo. Me levanté y me acerqué a ella. Sonia retrocedió hasta la pared y yo me puse frente a ella, a milímetros de su cara.
– Eres una zorra mentirosa, estás deseando que te folle el culo
– No

Y entonces le pegué un bofetón, nada fuerte, pero le hizo girar la cara. Cuando me miró, vi de nuevo ojos de vicio, brillantes
– reconócelo, zorra, te gusta que te follen por detrás
– no

Ahora la torta se la llevó una teta. Sonia gritó, pero me miró desafiante
– tienes el coño encharcado pensando en como te voy a follar el culo ¿verdad zorra?
– no

Y otra torta en la otra teta. Ahora la cogí por el cuello, presionándola contra la pared
– Solo te pienso follar por el culo, putita, y te vas a correr ¿verdad?
– sí
– ¿Quieres que solo te folle por el culo?

Se quedó callada, le pellizqué un pezón
– ¿Quieres que solo te folle por el culo?
– Sí

Entonces le metí dos dedos en el coño, estaba totalmente mojado, de nuevo no me lo podía creer, como se ponía con ese maltrato… entonces empecé a masturbarla rápidamente mientras le decía insultos y barbaridades. Sonia gemía y respondía como podía. Noté como se corría mientras seguía moviendo mis dedos dentro de ella y sobre su clítoris. Cuando terminó, la llevé a la cama y la tumbé boca arriba y se lo comí de nuevo, con ganas pero haciéndola sufrir, parando cuando la notaba cerca del orgasmo. Estaba como loca, esas paradas la mataban, entonces me tumbé a su lado y, metiéndole dos dedos, la masturbé rápidamente mientras le comía un pezón. Se escuchaba el ruido húmedo de mis dedos entrando y saliendo de su coño y Sonia desatada gritando y temblando de forma brutal hasta que le vino el gran orgasmo que la dejó parada y sin respirar un par de segundos para luego tener un montón de convulsiones con gritos… fue bestial… al final, paró de sus convulsiones y espasmos, quedándose boca abajo, respirando contra la cama.

La besé en la espalda, ella temblando aún… se quedó así varios minutos. Luego se puso boca arriba y dijo
– diossss

La miré, estaba totalmente brillante de sudor. Le di una botella de agua, que bebió rápidamente, para luego volver a tumbarse. Le pregunté si lo dejábamos, la veía cansada y destrozada. Me dijo que le diera cinco minutos. La estuve acariciando mientras ella se recuperaba. La dejé un ratillo, y luego le dije que se pusiera boca abajo. Cuando lo estuvo, le acaricié el culo, suavemente, aún se notaba el latigazo, me hizo sentir culpable. Me lamí un dedo y empecé a jugar con su ano, sin meterlo, solo por fuera. Ella no hacía ruido, solo se dejaba acariciar. Le metí el dedo en el coño, y estuve masturbándola despacio, muy despacio. Cuando ya estaba muy húmeda, subí mi dedo a su ano y se lo metí despacio. Sonia gimió y se estremeció un poco. Estuve un par de minutos jugando con el dedo ahí dentro. Luego lo saqué y le dije que lo chupara. Sonia ni se lo pensó, me chupó el dedo mirándome.

Ya se me estaba poniendo morcillona, era hora de actuar. Me levanté y le dije que iba a por el lubricante. Lo encontré y al volver, Sonia estaba a 4 patas en la cama, con una mano separándose una nalga, dándome vía libre a su culo. Me puso como una moto verla así pero había pensado que necesitaba una buena mamada antes. Fui hacia ella y se me ocurrió otra cosa. Cogí de nuevo el cinturón y me puse detrás de ella. La incorporé, quedándose de rodillas sobre la cama, dándome la espalda, le cogí los brazos y le até las manos por detrás con el cinturón, muy malamente porque el cinturón no servía para eso, Sonia con una sacudida se lo podía quitar, pero ella no hizo ademán alguno para quitarse la atadura.

Me pegué a ella y la besé en el cuello desde atrás, mientras con las manos le cogía las tetas y se las acariciaba. Ella suspiró y gimió flojito. Luego me separé y me senté en el sillón donde antes ella estuvo recibiendo azotes con el cinturón. Le dije que viniera. Ella miró y entendió. Se bajó de la cama, se puso de rodillas ante mí y comenzó a mamar, con las manos a la espalda. Me la puso dura al instante, verla así me calentó totalmente.

La dejé mamando unos minutos pero luego le puse la mano en la cabeza apretando para que se metiera más y más polla en su boca y garganta. Pronto empezó con ruidos de atragantamiento, le costaba tragar mi polla, y hacía ingentes esfuerzos. La liberé de la presión de mi mano y ella se apartó tosiendo. Me miró y no le dije nada. Sonia volvió a la mamada, a intentar tragarse más polla, ya sin la presión de mi mano, ella sola haciendo el esfuerzo. La insulté diciendo que era una mala puta que no sabía mamarla. Ella se recolocaba y lo intentaba una y otra vez, pero no conseguía metérsela entera.

Después de un rato intentándolo, le dije que se liberara y me hiciera una cubana. Ella misma se quitó el cinturón con una simple sacudida de brazos y cogiéndose las tetas, empezó una cubana. Le dije que se escupiera en las tetas, para que resbalara mejor. Le costó un poco coger el ritmo pero al final consiguió hacerme una buena cubana, tetas no le faltan.

Nos levantamos y nos besamos con mucha lengua. Le volví a meter dos dedos en su coño, que estaba bien mojado. Entonces sí le dije que se pusiera a 4 patas. Ella obedeció. Cogí el lubricante y lo esparcí con generosidad en mi polla y en su culo. Luego puse mi polla en su culo y apreté. No recordaba lo apretado que lo tiene, me costó a pesar del lubricante. Sonia lanzaba pequeños gritos o quejidos. Fui despacio hasta tener media polla dentro y entonces empujé del tirón para meterla entera. Sonia aquí sí dio un grito. La vi agarrar las sábanas con fuerza. Empecé a follarle el culo despacio pero sin parar. Sonia gemía pero ya no se quejaba.

Estuve un rato follándola así. Luego la incorporé, quedando ella de rodillas pero en vertical, y seguí follándola así mientras le besaba el cuello y con una mano le acariciaba una teta y con la otra el coño. Luego me aparté y se la saqué. Ella protestó y se puso otra vez a 4 patas, esperando más. Le dije que me la chupara, y ella se giró y me la chupó con ansia. Entonces la puse boca arriba pero en el borde de la cama. Desde esa postura, se la volví a meter por el culo, con bastante trabajo pero cuando lo conseguí, la follé mientras ella ponía sus piernas en mis hombros. Veía sus tetas moverse al ritmo de mis embestidas y su coño abierto y, sobre todo, su cara de vicio. La masturbé con una mano mientras no paraba de follarle el culo, y ella de puso a tocarse las tetas hasta que se corrió con un grito, pero seguí follándola y masturbándola y se volvió a correr al poco, esta vez fue tan bestia el orgasmo que con los espasmos se salió y acabó de nuevo tumbada boca abajo en la otra punta de la cama.

No me había corrido en su culo por segundos, así que me puse encima de la cama, la giré y me corrí sobre su cara, con Sonia aún en shock por su orgasmo, abriendo la boca para recibir mi leche pero le cayó casi todo en la cara y pelo. Luego me tumbé a su lado, los dos destrozados. Al poco me incorporé, Sonia se había quedado dormida. Fui a por una toalla y la limpié lo mejor que pude, luego la puse bien sobre la cama, con su cabeza en la almohada y la tapé, me tumbé y me quedé dormido al instante.

Al día siguiente me despertó su móvil. Sonia lo cogió y la escuché decir
– hola, sí estaba durmiendo
Alguien hablando y ella
– sí, aquí sigue
Más de alguien hablando
– Vale, lo despierto y bajamos, también te quiero

Y entonces ella me zarandeó para despertarme
– Javi está llegando, dice que desayunemos juntos en la cafetería que hay ahí enfrente

Miré la hora, las 10 y estaba destrozado. Sonia se miró a un espejo y dijo
– Pero ¿qué mierda es esta? (tocándose el pelo)

Luego mirándome con mala leche
– ¿Te corriste en mi pelo? serás cabrón

Y se puso a putearme. Me levanté y me metí en la ducha para despertarme. Salí y ella seguía cabreada. Le dije
– A ver Sonia, pues te duchas y arreglado, que ganas de cabrearse tras pasártelo de puta madre
– Es que estas cosas no se hacen, ahora voy a tardar un rato en lavarme el pelo, secármelo…

y siguió protestando mientras se metía en la ducha. Me vestí y le dije que bajaba. Entonces me llamó y me dijo
– No le cuentes nada a Javi ¿eh? se lo tengo que contar yo poco a poco
– Ya, ya
– Que es parte del trato, esto es para nosotros usarlo en la cama, no me lo fastidies
– Que sí, que tampoco voy a llegar a decirle «anoche le di por el culo a tu novia»
– no tienes ni puta gracia

Y me acerqué a darle un beso de paz pero ella me lo rechazó
– Ah, y nada de eso delante de Javi o quien sea
– ¿de besos?
– Ni de besos ni de nada ¿entendido?

No veas como se levantaba la señora. Le dije hasta luego y salí casi corriendo, estaba consiguiendo ponerme de mala leche.

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