KERANOS

-¿Me evitas?

Cerré el mensaje, dejándola en visto sin contestar. A los pocos minutos me volvió a escribir.

-No te va a servir de nada evitarme…

La volví a dejar en visto, pero ella seguía escribiendo.

-No me esperaba para nada lo de la mordaza… Te imagino follándote así a mi hermana y me pongo muy burra. Aunque me pongo más burra imaginándome como me follas a mí con eso puesto mientras me tiras del pelo y me azotas muy fuerte. Uff que cachonda estoy… Me estoy tocando…

Entonces me envió unas cuantas fotos de sus tetas, su coño, metiéndose los dedos y su culo en pompa. Después me empezó a llamar, pero le colgaba. Me llamó tres veces, intentando que se lo cogiera, pero le colgué en todas.

-Cógemelo, que te quiero oír.

Me llamó de nuevo, pero le volví a colgar. Durante unos minutos ni me escribió ni me llamó. Imaginaba que ya se habría cansado al no hacerle caso, pero entonces me envió un video. Era un video en el que se masturbaba, metiéndose los dedos y tocándose el clítoris. También se pellizcaba los pezones y se chupaba los dedos, para metérselos de nuevo, luego los chupaba otra vez y se los volvía a meter. En ningún momento se le veía la cara por completo, pero sí parte de sus gafas y las mejillas encendidas. Se seguía tocando hasta que se oía como empezaba a jadear y como le daban pequeños espasmos mientras soltaba un gemido pequeño y después se sacaba los dedos, que estaban muy mojados, para chuparlos y acabar el video con una sonrisa.

-Sé que te ha gustado. Espero que se te haya puesto dura y te estés pajeando.
-Noelia, ¿qué tengo que hacer para que pares de hacer esto?
-Lo sabes de sobra.
-No puedo, pídeme lo que sea menos eso.
-Lo siento, pero eso es lo que quiero.
-Lo estoy pasando realmente mal…
-Javi, esto puede acabar cuando tú quieras. Sólo tienes que dar el paso.
-Noelia, pídeme lo que sea, por favor. Pero eso no.
-Es que no quiero otra cosa.
-Pues piensa algo… Pero necesito que pares con esto, por favor.
-No sé… No se me ocurre nada.
-Tómate un tiempo para pensarlo.
-Bueno, vale. Por lo pronto quiero que no me evites y que sigas viniendo a mi casa.
-Joder…
-Sí lo haces, pensaré algo.
-Está bien.
-Te veo el sábado.

No le dije que el sábado no iría por allí, porque veía que me iba a liar más. Estaba bastante agobiado, le escribí desesperado porque me dejara en paz, pero eso la hacía más fuerte. Me tenía controlado, estaba jugando conmigo. Tenía que encontrar la forma de darle la vuelta a la tortilla, pillarla con algo para que me dejara en paz, pero no tenía ni idea de como hacerlo. Pensé en pedirle ayuda a María, así que le escribí.

-María, ¿puedes salir mañana en el recreo para hablar?
-¿Qué pasa?
-Necesito que me ayudes.
-Vale, si quieres quedamos donde la otra vez, en cuanto pueda voy para allá.
-Perfecto.

Me fui a dormir, aunque me costó bastante. Al día siguiente me levanté y fui al parque, sentándome en el mismo banco que la otra vez, esperando a María. Pasadas un poco las 11, vino.

-¿Qué pasa, Javi?
-La cosa va mal (dije enseñándole toda la conversación que tuve con Noelia por la noche, hasta abrió las imágenes y el video).
-Joder… Has intentado evitarla y se ha dado cuenta. Creo que es lo peor que has podido hacer, ahora quiere verte más…
-Ya, creía que evitándola podría librarme de esto, pero parece que no…
-Y ahora, ¿qué vas a hacer?
-Pues de momento esperar a que piense algo, pero no sé. Me noto como que me tiene cogido por los huevos y no me gusta nada. Me gustaría poder estar al revés para que no me molestara.
-O sea, que la verás mañana…
-En realidad no. Mañana Elena y yo vamos a salir los dos solos y no vamos a ir a su casa.
-Uy… Se va a enfadar como no te vea…
-No voy a cancelar el plan a estas alturas, además, se lo dije a Elena…
-¿Qué vais a hacer?
-Nada especial… Vamos a ir a cenar por ahí, dar un paseo para estar tiempo juntos, ya que, al no vivir en el mismo sitio, no nos vemos tanto como nos gustaría y luego vamos a ir a un hotel a pasar la noche sin que nadie nos moleste.
-Suena muy bien… Pero yo creo que Noelia se va a enfadar. Yo aprovecharía y en el hotel se lo contaría, de manera muy suave, no creo que se moleste siendo tú.
-Uff… No lo veo…
-La sinceridad es algo muy importante, creo que, si se lo cuentas, ella hará por donde para cortar esto, entre los dos seguro que la podéis frenar.
-Me da miedo contárselo y que se lo tome como que la he engañado y me deje…
-A ver, no conozco a Elena, pero seguro que te conoce y lo entenderá bien, no creo que se crea eso.
-Es complicado, ella tuvo una relación de unos 5 años y su novio la engañó con otra…
-Uff…
-Por eso no se lo quiero contar… Joder… Si llego a saber que iba a pasar todo esto, le hubiera contando que me acosté con su hermana antes de empezar a ser pareja…
-Sí, la bola de nieve se está haciendo cada vez más grande…
-Oye, ¿tú no podrías convencerla de que esto no está bien y que deje de hacerlo?
-Lo puedo intentar…
-Por favor.
-Vale, pero no te prometo nada, ya ves lo cabezona que es y el carácter que tiene…
-Vale, gracias.
-No hay de qué.

Nos despedimos con dos besos y se fue al instituto. Yo me fui a mi casa para trabajar, haciendo una parada para buscar información de los hoteles de mi ciudad, buscando uno que estuviera bien y que no fuera muy caro. Encontré uno que estaba bastante bien y llamé para reservar habitación. El resto del día fue normal, con una llamada con Elena por la noche, estaba muy ilusionada por el plan del día siguiente. El sábado me levanté por la mañana de mejor humor, a pesar de todo lo de Noelia, pues confiaba en que María me echara una mano con ella y también por las ganas de que llegara la noche.

Al fin llegó la hora de recoger a Elena. Me arreglé, poniéndome una camisa azul clara, unos vaqueros ajustados, unos zapatos y una americana. Arranqué el coche y fui dirección a la casa de Elena. Cuando llegué, le avisé de que estaba en la puerta, entonces salió. Iba espectacular, con una camiseta roja granate ajustada, con chaqueta vaquera, unos shorts vaqueros muy ajustados que llevaba sobre unas medias negras y unos zapatos tipo sandalia de tacón, del mismo color que la camiseta, llevaba el pelo alisado, luciendo su preciosa melena castaña y un ligero maquillaje en sus labios, ojos y mejillas. Me quedé embobado cuando la vi, ella entró al coche.

-Javi, que guapo vienes…

Me quedé en silencio mirándola.

-¿Qué pasa?
-Elena, estás tremenda…

Sonrió, sonrojándose y giró su cabeza.

-Pfff… No me hagas eso que voy directo al hotel… Jajaja.
-Jajajaja.
-Que muslos más bonitos te hacen esas medias… (dije acariciando sus muslos y apretándolos).
-Ya me has visto en medias…
-Sí, estaba yo como para fijarme mucho en ese momento…
-Jajajaja, eso es verdad.

Empecé a conducir hasta un lugar que quedara cerca del hotel, para dejar allí el coche para el día siguiente. Nos bajamos del coche y fuimos al restaurante dando un paseo cogidos de la mano. Una vez llegamos allí nos sentamos para cenar, lo pasamos muy bien, conversando y disfrutando el uno del otro. Elena no dejaba de sonreír en ningún momento, lo que hacía que yo al verla así y tan guapa, porque no estaba acostumbrado a verla tan arreglada, estuviera con una risa tonta varias veces. Una vez acabamos, nos fuimos dando un paseo, por la zona antigua de la ciudad, y por algunos parques, que por las horas que eran, esas zonas estaban oscuras, iluminadas por las luces naranjas de las farolas. A mí me parecía muy romántico y estaba encantado, ya que nunca había disfrutado así con una chica, antes de empezar a conocer a Elena en mayor grado, mis encuentros con las chicas eran para tomar alguna cerveza y echar algún polvo. Le solté la mano y le eché el brazo por encima del hombro, cogiendo ella mi mano de ese brazo y abrazándome por la cintura. Después de un buen paseo, fuimos hacia el hotel, pero cuando llegamos vimos algo que nos hizo pararnos antes de entrar.

-Joder… ¿Los ves?
-¿Qué pasa, Javi?
-Míralos…
-¿Sabían que veníamos aquí?
-Yo no he hablado nada con ellos…

Se trataba de Mario e Irene. Estaban en la puerta del hotel, entrando.

-¿Qué hacemos?
-Vamos a hacer un poco de tiempo y ya entramos, que me estoy viendo venir lo que va a pasar…
-Sí, mejor. ¿Qué harán aquí?
-Ni idea. Lo mismo han tenido un plan similar al nuestro, pero me extraña, porque ellos tienen la casa para ellos solos.
-Bueno, lo mismo es para variar y no hacer siempre lo mismo.
-Puede ser.

Nos quedamos cerca, sentados en un banco, abrazados y dándonos algunos besos mientras hacíamos algo de tiempo para no cruzarnos con la otra pareja. Pasados unos minutos fuimos hacia el hotel para entrar, pero aun así nos cruzamos a Irene y Mario.

I: Vaya, ¿Qué hacéis aquí?
J: Pues hemos venido a pasar la noche aquí…
M: Vaya, tenéis el mismo plan que nosotros.
J: Eso parece.
M: Lo hemos improvisado, no teníamos nada reservado y ya hemos conseguido una habitación.
J: Genial, que os lo paséis bien.
I: Estáis muy guapos, ¿queréis tomaros algo con nosotros en nuestra habitación?
J: Mmm… No, mejor otro día…
M: Venga coño, no seáis sosos…
I: Venga, animaos… Elena, estás muy guapa.
E: Gracias… (dijo con voz tímida y sonrojándose).
J: Otro día, que hoy teníamos pensado algo más romántico (dije negando ligeramente con la cabeza).
M: Bueno, pero te tomo la palabra, a ver si a la próxima os animáis más…
J: Vale.

Nos fuimos hacia el ascensor mientras ellos terminaban de hablar con el recepcionista.

-Gracias…
-¿Por qué?
-Por convencerles para no ir.
-No pasa nada. Te he notado muy cortada.
-Sí…
-Que mona te pones cuando estás así…
-Así… ¿cómo?
-Sonrojada y con esa voz. Pareces una niña pequeña… jeje.
-No te rías…
-No me río, me da ternura.
-Mmm… (dijo abrazándome).

Salimos del ascensor, yendo hasta la habitación y entrando en ella.

-Qué bonita… (dijo Elena mirando la habitación).

Me acerqué por detrás, abrazándola y llevándola hacia la ventana, entonces corrí la cortina para poder admirar las vistas.

-Vaya… que pasada (dijo Elena al mirar por la ventana).

Desde la ventana se veía gran parte de la ciudad, eran unas vistas muy bonitas, las luces de las farolas y de los parques hacían como senderos que se entrelazaban entre ellos. Elena se empezó a acercar más a la ventana, era una de estas ventanas que llegan hasta el suelo, arrastrándome con ella.

-Para, para…
-¿Qué pasa?
-No puedo acercarme mucho… Tengo vértigo.

Entonces se dio la vuelta y me empujó un poco hacia atrás, para cogerme la cara con sus manos y llevarla hacia la suya para besarme mientras yo la cogía de la cintura. Me siguió empujando hacia la cama, donde me sentó y ella me seguía besando mientras estaba de pie. Después me juntó las piernas y se sentó encima mía, con sus piernas a cada lado de las mías. Me seguía besando con sus manos en mi cara mientras yo le agarraba el culo, después pasó a mi cuello. Yo ya sentía como se me ponía la piel de gallina y como me daban escalofríos por la espalda.

-Pfff…
-Shhh, tranquilo…
-No puedo cuando me haces esto…

Siguió besándome en el cuello y mi respiración se empezó a acelerar, cuando ella lo notó, paró para volver a besarme en los labios. Entonces empezó quitarme la chaqueta y a desabrocharme la camisa. Yo me dejaba llevar, después ella se quitó su chaqueta y me cogió las manos para ayudarle a quitarse su camiseta. Mientras seguía encima mía, me quitó la camisa y desabrochó mi cinturón y lo empezó a sacar, tirándolo al suelo. Siguió quitándose los tacones, mientras yo me quitaba los zapatos, empujando uno con el otro. Se levantó, mirándome a los ojos y cogió mis manos para desabrochar sus pantalones y empezar a bajarlos. Una vez se los había quitado, repitió el gesto para quitarse las medias, bajando mis manos lentamente a lo largo de sus piernas. Una vez se quitó las medias, se retiró de mí, dejándome ver que llevaba un sujetador y un tanga negro de encaje a juego, que combinaban con sus uñas de las manos y de los pies, pintadas de negro. Yo empecé a respirar hondo mientras me mordía el labio, entonces ella me cogió de las manos para levantarme y se inclinó para desabrocharme los pantalones y quitármelos. Después tiró de mis calcetines, quedándonos ambos sólo en ropa interior.

Nos tumbamos en la cama, dándonos muchos besos y caricias, hasta que se empezó a quitar el sujetador, dejándome ver sus preciosos pechos. Empecé a acariciarlos con suavidad mientras nos besábamos, después empecé a bajar por su cuello, dándole pequeños mordiscos y besos, hasta llegar a sus pechos, empezando a jugar con ellos, chupando sus pezones, besándolos y dando algún mordisquito mientras acariciaba sus muslos. Ella me acariciaba el pelo, así que fui colando mi mano por su tanga, notando como su vello había empezado a crecer como a mí me gustaba. Empecé a acariciar su raja mientas ella aumentaba el ritmo de su respiración y soltaba algún gemido. Paró de acariciar mi pelo para ir bajando su mano por mi pecho hasta llegar a mis boxers y empezar a acariciar mi polla que ya estaba dura. Le empecé a acariciar su raja con más intensidad, notando como se humedecía y como respiraba más fuerte. Entonces le empecé a meter un dedo, ella respondió con un gemido mientras nos mirábamos a los ojos. Coló su mano dentro de mis calzoncillos apretando mi polla y empezando a menearla suavemente, yo le metí otro dedo y empecé a moverlos a buen ritmo, notando como se mojaban. A medida pasaban los segundos metiéndole los dedos ella gemía más, cerrando los ojos y parando de pajearme, yo aumentaba el ritmo y ella soltaba poco a poco mi polla, dejando la mano muerta, se abandonó a sus sensaciones. Le empecé a acariciar el clítoris con el pulgar mientras le seguía metiendo los dedos, entonces a los pocos segundos notaba como se empezaba a estremecer, echando su cabeza hacia atrás y arqueando su espalda, estaba a punto de correrse. Paré de masturbarla, sacando la mano de su tanga.

-No, no pares… (dijo mientras intentaba tocarse con sus manos).
-Shhh… (mientras cogía sus manos con la otra mano que tenía libre).

Entonces le metí los dedos con los que la estaba masturbando en la boca. Estaban bastante mojados, porque le di a probar sus flujos.

-Mmm… (gemía de placer mientras chupaba mis dedos jugando con ellos con su lengua).
-¿Te gusta? (dije susurrando)
-Ajammm… (dijo en un gemido mientras me seguía chupando los dedos).

Entonces abrió los ojos mientras seguía chupando los dedos para buscar mis ojos, después saqué los dedos de su boca para besarla. Nos dimos un rápido beso, para ella empujarme después y subirse encima mía, sentándose en mi barriga, encorvándose para besarme por el cuello. Mientras lo hacía, fue escurriendo su culo, bajando por mis caderas hasta toparse con mi polla. Levantó un poco el culo para apoyarse sobre ella, haciendo presión y empezando a restregarse con ella. Entre como se restregaba y como me besaba el cuello, la polla se me puso tan dura que casi dolía. Me empezaban a dar escalofríos, se me ponía la piel de gallina y empezaba a respirar más fuerte, haciendo que mi pecho subiera y bajara rápidamente.

Fue bajando por mi pecho, dándome suaves besos, me empecé a relajar un poco cuando no notaba nada en mi cuello. Ella seguía bajando hasta llegar a mis boxers. Empezó a darle besos a mi polla sobre la tela, dando también ligeros mordisquitos con sus labios. Después me bajó poco a poco mis calzoncillos, quitándomelos y se puso de rodillas, apoyando su culo en sus talones, empezando a pajear suavemente mi polla mientras me miraba a los ojos. Yo los cerré y extendí mis brazos a cada lado mientras ella seguía masturbándome mientras me acariciaba los huevos con la otra mano. A los pocos minutos se incorporó para quitarse su tanga y empezó a gatear hasta llegar a mí cara, pasando una pierna por encima de mí, quedando su coño en mi cara, mientras se echaba hacia delante para coger mi polla a pocos centímetros de su cara. Le empecé a acariciar el culo y la espalda mientras ella me empezaba a pajear de nuevo, entonces no pude más y le empecé a lamer la raja mientras ponía las manos en sus caderas. Ella pegó un pequeño respingo y empezó a meterse mi polla en su boca para chuparla suavemente. Conforme pasaban los minutos, ambos aumentábamos la intensidad con la que nos dábamos placer, hasta que ella se bajó y se sentó sobre mi polla, pero sin llegar a metérsela.

Puso mi polla pegada a mi vientre y se puso sobre ella, acariciándola con su coño mientras hacía ligeros movimientos con sus caderas. Me miraba a los ojos y me sonreía de manera tierna. Estuvimos así unos minutos mientras yo le acariciaba los muslos y las caderas y ella ponía sus manos sobre las mías. Cogió mi polla fuertemente por la base y empezó a acariciar su raja con el glande, metiéndolo dentro poco a poco hasta que mi polla estaba completamente dentro de ella, entonces empezó a moverse con el mismo movimiento que hacía antes, pero ahora con la polla dentro. Lo hacía muy sensual, despacio, mientras me miraba a los ojos, pero en lugar de sonreír como antes, se mordía el labio. Poco a poco empezó a aumentar el ritmo, haciendo que nuestras respiraciones fueran más aceleradas. A los pocos minutos paró y sin sacar la polla de su interior, se apoyó sobre sus pies para empezar a botar sobre mí, apoyando sus manos en mi pecho para no perder el equilibrio. Nuestra respiración acelerada dio paso a gemidos que iban al ritmo del choque de nuestros cuerpos.

A los pocos minutos se echó sobre mí pecho buscando mi boca para besarme y volviéndose a apoyar en sus rodillas. Después de besarnos, la giré para ponerme yo encima y empezar un suave mete-saca mientras le besaba el cuello. Ella me acariciaba el pelo, hasta que fui aumentando el ritmo, empezando a bombear fuertemente, por lo que sus gemidos eran cada vez más fuertes y noté como temblaba mientras me agarraba fuertemente con sus piernas y me arañaba la espalda con sus uñas. Al notar como su coño se contraria y me estrujaba, me empecé a correr con fuertes espasmos, ahogando mis gemidos en su cuello.

Cuando acabé de correrme, me quedé dentro de ella, notando como seguía temblando y se agarraba fuertemente a mí. Poco a poco hacia menos fuerza, así que levanté mi cara para verla, estaba con los ojos cerrados, apretándolos. Mientras volvía en sí, aproveché para coger papel y limpiarle mi corrida y tumbarme a su lado para mirarla. Ella aún con los ojos cerrados, empezó a mover su mano buscándome, topándose con mi pecho, lo empezó a acariciar y fue bajando hasta mi polla, que estaba morcillona y la empezó a masturbar, provocando que se me pusiera dura de nuevo. Una vez estaba bien dura, se puso de lado y se llevó la otra mano a la boca para mojarse los dedos con saliva y llevárselos al coño, después acercó su culo a mí y se metió la polla en su coño. Una vez estaba dentro, me puso la mano en las caderas, tirando hacia el culo y ejerció presión para que me moviera. Quería que la follara otra vez.

Se la empecé a meter otra vez, suavemente, pegando mi cuerpo al suyo. Le pasé el pelo por detrás de la oreja, besándole el cuello y la cara mientras le acariciaba las tetas y seguía metiéndosela. Empecé a acelerar el ritmo y fui bajando mi mano hasta llegar a su clítoris, estimulándolo. A los pocos segundos quitó mi mano de ahí, porque estaba muy sensible y no sé quería volver a correr aún, llevándose mis dedos a su boca para chuparlos, empezó a gemir suavemente. La puse a cuatro para empezar a metérsela suavemente, aumentando el ritmo poco a poco. Pasados unos minutos, le empecé a follar fuertemente mientras buscaba su clítoris para estimularlo, ella extendió sus brazos hacia delante, encorvando su espalda hacia abajo, poniendo su cara de lado contra la cama. A los pocos segundos empezó a temblar de nuevo, pero yo lo paraba de estimularle mientras se la metía, por lo que empezó a chorrear, así que salí de ella y le seguí estimulando, soltando varios chorros mientras se movía hacia arriba por los espasmos. Gemía muy fuerte mientras todo eso ocurría.

Me eché hacia atrás, sentándome en el borde de la cama viendo como temblaba mientras estaba boca abajo, respirando muy fuerte y con algún espasmo. Verla así me ponía muy cachondo, por lo que no se me bajaba la erección. Cuando volvió en sí abrió los ojos, buscándome, se dio la vuelta para ponerse boca arriba y me miró sonriendo, dándose cuenta de que seguía empalmado.

-¿Aún quieres más?
-Es que me pone mucho verte así, además, yo no me puedo correr tan seguido como tú…

Se acercó a mí para darme un beso mientras cogía mi polla, meneándola suavemente.

-Estoy preparada.
-Preparada… ¿para qué?

Sin decir nada se levantó y fue hacia su bolso, sacando un bote de lubricante.

-Hoy vamos a probar algo nuevo…
-¿El qué?
-Quiero que me folles el culito.

Puse cara de sorprendido.

-¿Segura?
-Sí.
-No tienes por qué si no quieres.
-Javi, te quiero y quiero que mi primera vez sea contigo. Me he informado y me he preparado para que no haya nada raro y como me dijiste que ya lo habías hecho y sabías como hacerlo para que fuera bien, pues he pensado que este momento era perfecto. Ha sido todo tan romántico que tiene que ser hoy. Además, no nos va a molestar nadie.
-Como tú quieras, mi vida.
-Javi, tranquilo. Confío en ti.

Nos empezamos a besar estando los dos de rodillas sobre la cama. Ella empezó a masturbarme mientras nos besábamos, yo la cogía de las caderas. Tras unos minutos de besos y caricias, la puse boca abajo en la cama. Subí hasta su cabeza para empezar a darle besos por el cuello, bajando poco a poco por su espalda hasta llegar a su culo, empezando a acariciárselo y a darle besos en él. A los pocos segundos le empecé a abrir los cachetes del culo con mis manos, ella reaccionaba acelerando su respiración.

-Tranquila… (dije susurrando).
-Vale…
-Es muy importante que te tranquilices y te relajes.

Seguí con las caricias por su culo y por su espalda para que se relajara. Después le volví a abrir los cachetes y le eché saliva, empecé a acariciárselo con mi dedo, lubricándolo. Jugaba con él, haciendo circulitos con mi dedo, estando así durante unos minutos. Después bajé mi cabeza hasta él para empezar a pasar mi lengua por ahí suavemente, ella pegó un pequeño respingo. Yo estaba un poco sorprendido porque la veía muy sensible al tocar su culo, a pesar de que en nuestro primer polvo le metí un dedo ahí, aunque desde entonces no volví a tocárselo. Supuse que también era porque sabía que la cosa iría a más, ya que teníamos pensado en que le metiera la polla. Imaginé que estaba nerviosa, por lo que mientras se lo chupaba le empecé a acariciar la espalda de nuevo. Ella alargó su mano hasta sus caderas, haciéndome un gesto para que le diera mi mano. Se la di y me la agarró, yo se la acariciaba para que se relaja, haciendo cada vez menos fuerza al agarrármela. Fui acelerando el ritmo y empecé a meterle la lengua dentro, notando como se le ponía la piel de gallina y como empezaba a gemir ligeramente. Al rato me aparté de ella, cogiendo el lubricante para echarle a ella y a mí dedo, empezando a metérselo poco a poco. Para mi sorpresa, lo recibió bien, así que lo fui metiendo más hasta meterlo entero, empecé a jugar con él para pocos minutos después meterle otro. Ahora sí que pegó un pequeño respingo al notar más presión dentro. Eché un poco más de lubricante, haciendo algo más fácil que entraran mis dedos, seguí jugando con ellos, haciendo también un poco de fuerza para ir dilatándoselo.

Tras unos minutos así, le saqué los dedos.

-¿Preparada?
-Ajammm…

Me puse de rodillas, abriendo las piernas para quedarme a su altura. Cogí de nuevo el lubricante y le eché más y también a mi polla, cubriéndola por completo. Le empecé a acariciar su ano con mi polla, ella reaccionó con un respingo y acelerado su respiración.

-Mi vida, te tienes que tranquilizar.
-Vale.

Volví a acariciarle de la misma manera que antes, haciendo el amago de meterla.

-Espera.
-¿Qué pasa?
-Quiero verte mientras lo haces. (dijo dándose la vuelta para ponerse boca arriba).

Cogí una almohada para ponerla debajo de su culo para elevar su cuerpo. Le empecé a acariciar de nuevo con mi polla y empecé a ejercer presión. La miré, estaba con cara expectante y las mejillas sonrojadas, entonces mientras le apretaba para empezar a metérsela, la miraba con cara de si todo iba bien, ella asentía tímidamente. Le metí el glande, entrando sin problema, sacándolo y metiéndolo para que se acostumbrara al tamaño.

-¿Ya?
-Sólo estoy metiendo la cabeza.
-Mmm… vale. Cuando vayas a meter más, avísame.
-Vale.

Estuve así durante unos segundos, hasta que empecé a hacer más fuerza para meterla más, avisándole. Noté como se estremecía, apretando un poco la cara y el culo, por lo que paré.

-¿Todo bien?
-Duele un poco.
-Es normal, pero tienes que relajarlo, si no va a ser peor. Respira hondo (dije mientras le acariciaba los muslos). Vale, ahora relájalo, no hagas fuerza.

Empezó a relajarlo, notando yo menos presión sobre mi polla. Una vez relajada, le agarré de los muslos, acariciándoselos con los pulgares mientras hacía fuerza de nuevo para seguir metiéndola. Empecé un ligero mete-saca, sin llegar a meterla toda, ella empezaba a gemir al ritmo, lo notaba muy apretado. Mientras lo hacía ella se tocaba las tetas, pero a medida que se la metía, bajaba sus manos para cogerme las mías y apretármelas. Cuando notaba menos presión al dilatarse y al acostumbrarse a mi polla, empujé un poco más y como veía que no se quejaba, la metí por completo, quedándome con toda mi polla dentro de su culo.

-Ya está.
-¿Ya?
-Sí, está entera.
-Mmm…
-¿Qué sientes?
-Es raro, pero está bien.
-¿Te ha dolido?
-Un poco, como cuando perdí la virginidad, pero lo haces muy suave y es fácil relajarse.
-Bien.

Empecé un mete-saca suave, pero más rápido que antes. Ella ponía cara de placer mientras se mordía el labio y soltaba gemidos. A medida que pasaban los minutos, notaba como se acostumbraba bien a mi polla, por lo que cogí sus piernas para ponerlas sobre mis hombros y me encorvé había delante, haciendo la penetración más profunda. Poco a poco aumentaba el ritmo mientras ella gemía mirándome a los ojos con las mejillas muy encendidas. Me encorvé más para besarla, mientras ella cogía mi cara con sus manos. Después la cambié de postura, poniéndola a 4, habiéndole sacado la polla antes. Al ir a metérsela, vi que tenía el culo abierto, eso me puso mucho y se lo empecé a acariciar de nuevo con mi polla. Le eché un poco más de lubricante y se la metí, entrando muy bien, empezando un mete-saca a buen ritmo, notando lo apretado que estaba al ser su primera vez. Me estaba encantando como se sentía y sus dulces gemidos me ponían aún más cachondo, entonces me dijo:

-Más fuerte.
-¿Segura?
-Sí, si me duele, te aviso.
-Vale.

Empecé a aumentar el ritmo, haciendo ruido al chocar mis caderas contra sus cachetes del culo, mientras empezaba a gemir más fuerte. Estuvimos así unos minutos, hasta que me dijo:

-Más.

Estaba sorprendido, pues quería que la reventara y era su primera vez. Dudé un poco por si le pudiera hacer daño, pero me lo volvió a pedir, así que acomodé mis piernas y la agarré fuerte del culo y empecé a aumentar el ritmo, follándole el culo bastante fuerte, provocando que gimiera aún más fuerte y empezara a agarrar las sábanas con fuerza. Sus gemidos rondaban entre placer y dolor. Noté que le faltaba un empujoncito, así que le empecé a estimular el clítoris, notando los pocos segundos como empezaba a temblar.

-Javi… Javi… ¡Me corro! (dijo con una voz aguda y suave).

Al ver como me decía eso, al empezar a temblar más y al apretar mi polla con su culo, noté unos escalofríos brutales por mi espalda, hombros y brazos, haciendo que me corriera entre gemidos roncos. Me quedé con toda la polla dentro de ella, pero se derrumbó cayendo sobre la cama, yo le seguí con el cuerpo, para no sacar la polla de golpe y no hacerle daño. Esperé un poco, notando como apretaba con su culo mientras temblaba y soltaba gemidos muy dulces. Le aparté el pelo de la cara, pasándoselo por detrás de la oreja y le di un beso en la mejilla. Poco a poco salí de ella, teniendo cuidado de no hacerle daño y fui a por más papel para limpiarla. Después me tumbé a su lado, mirándola, ella estaba en la misma posición, boca abajo con su cara de lado y pelo detrás de su oreja. Seguía con los ojos cerrados, aunque con la cara relajada, todavía temblaba un poco mientras su respiración volvía poco a poco a la normalidad.

Pasados unos minutos abrió los ojos, mirándome sonriendo. Yo le devolví la sonrisa.

-¿Qué tal?
-Genial.
-¿Te he hecho daño?
-Casi nada, me ha gustado.
-¿Sí?
-Sí, es una sensación rara, pero la he disfrutado.
-Me alegro.

Después me levanté y la cogí en brazos para ir a la ducha. Una vez en el baño, se recogió el pelo para no mojárselo y nos metimos en la ducha, cuando salimos yo fui a la cama, poniéndome los boxers y llevándole a Elena su tanga al baño, después volví a la cama, quitando la colcha, que estaba manchada por su corrida y la mía, mientras ella se estaba quitando el maquillaje en el baño. Puse la calefacción de la habitación, para no tener frío y entonces salió del baño, con el pelo ya suelto, dándome un abrazo por la espalda.

-Javi…
-¿Qué le pasa a mi reina?
-Me ha encantado el día de hoy contigo…
-¿Te ha gustado? (dije dándome la vuelta para cogerla en brazos, agarrándose a mis caderas con sus piernas y pasando sus brazos por mi cuello).
-Sí, ha sido un día maravilloso. Eres genial.
-Tú sí que eres genial.

Nos tumbamos en la cama, Elena se abrazó a mí y me acariciaba el pecho.

-Javi, cuando rompí mi relación anterior, creía que no iba a sentir cosas así de fuertes por alguien, pero contigo estoy sintiéndolas, incluso más fuertes aún…
-Joder, Elena…
-Es verdad. Me hicieron mucho daño y pensaba en estar bastante tiempo sin acercarme a nadie, pero apareciste tú y bueno, nos acostamos y me lo pasé muy bien contigo, descubriendo cosas nuevas y también pasábamos tiempo juntos como amigos, lo disfrutaba muchísimo también. Entonces empezaron a surgir sentimientos sin tener yo nada planeado, pero me aterraba meterme en otra relación, por eso no te dije nada hasta que tú me preguntaste. También tenía miedo a perderme todos esos momentos contigo, pero tomaste la decisión de intentarlo y no sabes cuánto me alegro…
-Es la mejor decisión que he tomado en mi vida.
-Javi, de verdad, me haces muy feliz.
-Y tú a mí.
-¿Cómo es que no has tenido pareja antes?
-No sé, siempre he ido a mi bola y nunca me he planteado tener una relación con una chica.
-No lo entiendo. ¿No te ha gustado nunca nadie?
-Es que no sé, Elena. Gustar de atraer sí, pero para algo más no. Sólo nos veíamos unas cuantas veces y cada uno por su lado. Aunque una vez hubo una chica con la que hacía esto y se empezó a pillar y bueno, yo me lo pasaba bien con ella, así que nos vimos durante más tiempo y llegó un punto donde me llamaba y me escribía más de la cuenta y la próxima vez que nos vimos le pregunté qué pasaba y me contó que sentía algo más por mí.
-Vaya, ¿y qué pasó?
-Pues le expliqué que yo no buscaba pareja, que era una chica genial, pero que no me interesaba estar en pareja.
-¿Se lo tomó bien?
-Pues la verdad es que no. Empezó a llorar. Yo me sentí bastante mal e intenté hablar con ella después para ver como estaba, pero no volví a saber nada de ella.

Elena se quedó en silencio.

-¿Elena?
-¿Eh?
-Te has quedado muy callada…
-Es que me lo he imaginado y bueno, se parece a como empezamos nosotros y me he puesto en su lugar. También me podría haber pasado a mí.
-No pienses eso.
-Qué suerte he tenido…
-Elena, contigo era diferente. Yo estaba más a gusto contigo que con ella. Creo que también empecé a sentir cosas antes de que me lo dijeras.
-Javi, eres un chico genial, es normal que esa chica sintiera eso por ti, me extraña que a las demás no les pasara lo mismo…
-Bueno, ellas sabían lo que había, igual que yo. Sólo nos lo pasábamos bien, sin más.
-Eso es verdad. Yo es que nunca he hecho esas cosas. Alejandro fue el primer chico con el que estuve y empezamos una relación y no he podido conocer a más gente.
-No pasa nada, cada persona tiene su historia.
-Sí y si para conocerte he tenido que pasar por eso, estoy encantada.
-Vaya… No sé qué decir…
-Jeje.
-Te quiero, Elena (dije susurrando mientras la abrazaba para ponerla encima mía).
-Yo también, mi amor.

Nos empezamos a besar y a dar caricias.

-Oye… ¿de verdad era tu ex tan malo en la cama…? (dije riéndome).
-Jajajaja. Malo… bueno, más que eso, era soso. Cuando empezamos ambos éramos torpes porque eran nuestras primeras veces, pero con el tiempo aprendimos a disfrutar, pero siempre era lo mismo y conforme pasaba el tiempo, sólo se centraba en pasárselo bien sin tener a la otra persona en cuenta.
-Vaya…
-Ya es que en el último año me costaba correrme y en los últimos meses nada, él acababa rápido y yo me quedaba a medias.
-Qué egoísta…
-Pues sí… Y luego, bueno… pues me enteré de que me engañaba con otra y le dejé.
-¿Cómo te enteraste?
-Pues estábamos en su casa y tenía pensado quedarme esa noche con él, así que cogí el móvil para avisar en casa de que no iba a ir y cuando lo cogí no se encendía, se me estaba rompiendo el móvil y se terminó de romper en ese momento. Entonces cogí el móvil de Alejandro, él estaba en el baño y le empecé a escribir a mi madre, pero saltó un mensaje en una ventana emergente de una tal «Pitufina» que decía: «Espero que te gustara lo de anoche, porque me gustaría volver a hacerlo. Tienes una polla muy rica».
-Joder…
-Cuando volvió le dije que qué era eso y se le puso una cara de «me ha pillado» muy exagerada. No le dejé ni que empezara a hablar. Me fui a mi casa y él me empezó a seguir, pidiéndome que le dejara explicárselo. Me giré y le di un guantazo y le dije que no me esperaba que me hiciera eso y que no me hablara en su vida.
-Hay que ser muy idiota para engañarte de esa manera…
-La cosa no acabó ahí. Cuando pude conseguir otro móvil, tenía mensajes de él diciéndome que era culpa mía, porque yo no sabía darle lo que él buscaba en ningún aspecto.
-¿En serio?
-Sí, vamos, que, según él, ni follaba bien, ni era buena novia.
-Menudo gilipollas.
-Da igual. Ya es agua pasada.
-Sí, pasando de él. Cuanto más lejos, mejor, que con lo que pasó en la fiesta, no sabes por dónde puede salir.

Nos quedamos como estábamos, dándonos algunos besos y caricias. Elena se quedó dormida encima, al poco me quedé dormido abrazándola.

Al día siguiente me desperté conforme nos habíamos quedado dormidos, con Elena mirándome y acariciándome la cara.

-Hola.
-Hola, ¿qué haces?
-Mirándote. Me encantas.
-Mmm…

Empezó a besarme el cuello mientras ponía sus piernas a cada lado de mis caderas.

-Elena, no me dejas ni espabilarme… Jajaja.
-Te voy a espabilar yo…
-Mmm…
-Qué sensible tienes el cuello, se te pone la piel de gallina…
-Es que me encanta cuando me haces esto. Es superior a mí.
-Me encanta ponerte así…
-Oye, ¿cómo tienes el culete?
-Bien, lo noto un poco raro, pero no me duele.
-Bien.

Empezó a bajar por mí pecho con besos hasta llegar a mis boxers, bajándomelos y empezando a chuparla. Lo hacía suave mientras me pajeaba con su mano, metiéndosela cada vez más poco a poco en la boca, estando así durante unos minutos, sin hacerlo rápido, a un buen ritmo, muy sensual. Una vez la lubricó bien con sus babas, me quitó los calzoncillos y ella se quitó su tanga y se montó encima de mí, metiéndose mi polla poco a poco, hasta meterla por completo, soltando un gemido. Se quedó unos segundos parada, con toda mi polla en su interior, apoyando sus manos en mis caderas, mirándome a los ojos. Entonces se inclinó hacia delante, cogiendo mis manos, entrelazando nuestros dedos y empezó a mover el culo hacia arriba y abajo, para empezar la penetración, quedando nuestras caras muy cerca mientras nos mirábamos a los ojos. Estuvimos unos minutos con un suave mete-saca muy placentero, más por la sensualidad que por el contacto. Después se incorporó de nuevo, apoyando sus manos en mis caderas otra vez, para empezar a moverse rápidamente hacia delante y atrás con toda mi polla en su interior. Yo le agarraba el culo, apretándoselo conforme aumentaba el ritmo. Poco a poco fue aminorando, inclinándose de nuevo para besarme, cogiéndomela cara con sus manos, para después bajar a mi cuello, empezando a notar escalofríos por mi piel. Era increíble lo que me hacía sentir cuando me besaba el cuello, nunca había sentido algo así con ninguna otra chica hasta ese momento cuando me hacían eso. Esos escalofríos se intensificaban aún más al moverse ella encima de mí, follándome a buen ritmo. Notaba que estaba cerca de correrme, por lo que fui a coger la cara de Elena para que parara de besarme el cuello, pero ella me agarró las manos como antes, entrelazando nuestros dedos y haciendo fuerza para que no las moviera, aprisionándolas contra la almohada, mientras no paraba de besarme el cuello y aumentaba un poco más el ritmo.

-Elena, me voy a correr como sigas así (dije susurrando con la voz un poco entrecortada).
-Shhh…

Aumentó el ritmo más, provocando que a los pocos segundos me empezara a correr entre altos gemidos, mientras flexionaba mis piernas para hacer fuerza hacia arriba. Mientras me corría, notaba como ella empezaba a temblar a la vez que me seguía besando el cuello. Una vez me terminé de correr, se incorporó para moverse hacia delante y atrás muy suave y sensualmente, apoyando sus manos en mi pecho. Estaba perplejo de lo vulnerable que me había hecho sentir en los últimos momentos antes y durante me corría. Ella tenía un control absoluto sobre mí, sabía como me ponía cuando jugaba con mi cuello y lo aprovechó. Estiré mis brazos hacia los lados, mientras ella iba parando poco a poco de moverse. Entonces mi perplejidad aumentó al ver lo que hizo a continuación.

Se levantó de golpe, poniendo su culo en mi pecho para que saliera mi corrida de ella, cayendo sobre mi pecho. Una vez salió, ayudándose de sus dedos, se puso de rodillas a un lado y empezó a lamer mi pecho, recogiendo mi corrida con su lengua, sorbiendo también con los labios. Una vez la recogió toda, me miró a los ojos y se la tragó, gateando después para alcanzar mi polla, que aún estaba dura por todo lo que acababa de ver y empezar a chuparla, succionando hasta sacar la última gota mientras la pajeaba suavemente. Cuando acabó, se sentó mirando hacia a mí y volvió a tragar lo poco que sacó, relamiéndose los labios y sonriendo girando la cabeza. Yo en ese momento estaba flipando. Era la primera vez que una chica me hacía eso, siendo unas de las cosas que más me habían gustado nunca que me hicieran. Fue muy especial, la chica de la que estaba enamorado, la manera de hacerlo, la sensualidad, el romanticismo, la sensación de vulnerabilidad, nueva en cierto modo en mí. Me quedé embobado mirando su perfecta sonrisa mientras mi pecho aún subía y bajaba por la acelerada respiración.

Al fin reaccioné, tirando de sus manos hacia a mí, para besarla y abrazarla fuertemente.

-¿Dónde has aprendido a hacer eso?
-Es la primera vez que lo hago, jiji.
-Curioso.
-¿Por qué?
-Porque es la primera vez que me lo hacen.
-¿En serio?
-Sí. Y te puedo decir que es lo que más me ha gustado de todo lo que he hecho en el sexo.
-¿Sí? (dijo incorporándose).
-Elena, ha sido una experiencia fantástica.
-Anda ya, si no ha sido para tanto.
-Te lo digo en serio. La manera en la que estabas, como lo hacías, cogerme así de las manos, lo del cuello. Jamás me he sentido tan vulnerable follando. Ha sido un nuevo sentimiento. Y bueno, lo que has hecho después ha sido la guinda. Aunque creas que ha sido muy sencillo, ha sido mi mejor experiencia en esto.
-Jo, Javi… (dijo poniéndose roja).
-Elena, eres increíble.

Nos quedamos abrazados durante un rato en la cama, levantándonos después para darnos una ducha rápida y salir de la habitación. No nos encontramos a Irene y Mario al salir del hotel, cosa que agradecí para que Elena no pasara un mal rato. Eran cerca de las 12, así que fuimos a tomar un café, sin llegar a desayunar nada, porque quedamos en ir a comer a un bar mientras hacíamos hora dando un paseo. Una vez llegamos al bar, empezamos a tomarnos una cerveza en una terraza, pero pasamos a la parte restaurante, porque teníamos hambre al no desayunar. Esa parte del bar era bastante bonita, con buenas mesas bien armadas y buena decoración.

Una vez pedimos y empezamos a comer, Elena empezó a poner una risa maliciosa mientras bajaba su mano hasta casi el suelo. A los pocos segundos empecé a notar contacto sobre mi paquete, me lo estaba sobando con el pie. La miré y pude ver como se mordía ligeramente el labio, después miré hacia varios lados donde había más gente, porque no estábamos solos. Entonces ella empezó a hacer más presión, pronunciándose más mi erección y me miró haciendo un gesto con la cabeza como para ir al baño. Yo la miré como señalando a mi erección, ella se rio y se encogió de hombros, entonces se levantó, poniéndose el zapato que se había quitado, para ir al baño mientras me guiñaba un ojo. Yo resoplé y cogí mi chaqueta para tapar mi erección mientras la seguía, entrando ambos al baño vigilando que nadie nos viera entrar juntos. Una vez dentro, me empujó contra la pared para empezar a comerme la boca mientras me sobaba el paquete con las manos. Yo le desabroché sus shorts para colar mi mano por dentro de sus medias y tanga, para empezar a acariciarle su raja, a lo que respondía con gemidos suaves, tratando de no hacer mucho ruido. La notaba más sensible de lo normal, porque empezó a hacer cosas raras con las piernas.

-¿Estás bien?
-Sí, solo es que hemos follado mucho muy seguido y lo tengo más sensible de la cuenta. Pero no pares.
-Vale.

Le seguí acariciando, metiéndole un dedo dentro, notando como se humedecía rápidamente, hasta que a los pocos segundos se despegó de mí y se bajó el pantalón, medias y tanga hasta medio muslo y se puso contra la pared, apoyando sus manos en ella.

-Métemela ya.

Sin pensármelo, me bajé los pantalones y los boxers y le empecé a acariciar su raja con mi polla, pero ella me la cogió y se la metió directamente, moviendo su culo hacia a mí para empezar la penetración. Yo la cogí de las caderas y se la empecé a meter a buen ritmo, ella empezaba a jadear al ritmo de mis embestidas, hasta que a los pocos minutos empezó a temblar, tapándose la boca con su mano para ahogar sus gemidos y se empezó a correr, notando como se me empapaba la polla. Era un poco extraño, porque no llegó a chorrear, pero estaba más mojada que en sus orgasmos normales. Paré de metérsela, sacándola y ella aun temblando, me cogió para sentarme en el váter, pegando yo un respingo al sentir el frío de la tapa contra mi culo. Ella se puso en cuclillas y me la empezó a chupar, saboreando también sus flujos, lo hacía rápidamente mientras me pajeaba y me acariciaba los huevos al mismo tiempo, consiguiendo que me corriera a los pocos segundos entre jadeos. Una vez notó como mi corrida se deslizaba por su boca, abrió los ojos para mirarme, succionando todo lo que pudo, y cuando acabé se la sacó de la boca para tragarse todo mi jugo. Me sonreía mientras me la meneaba suavemente. Entonces se levantó, siguiéndola yo, para ponernos bien la ropa y salir con normalidad, como si no acabáramos de echar un polvo. Mientras volvíamos a la mesa, le di un repizco en el culo, respondiendo ella con una risa tonta. Una vez nos sentamos, nos mirábamos riendo, Elena estaba muy mona porque tenía las mejillas sonrojada del sofoco. Cuando acabamos, nos fuimos hacia el coche, montándonos, para llevarla a su casa. Llegamos y aparqué el coche cerca de su casa.

-Javi, este fin de semana ha sido increíble. Lo haces todo muy especial.
-Tú eres especial.
-Tú también (dijo acariciándome la cara con su mano).

Nos despedimos con un buen beso, quedando en que hablaríamos por teléfono y en vernos para tomar algo entre semana con los amigos como solíamos hacer. Regresé a mi casa contando como había ido todo, poniendo a mi madre muy contenta. El resto de la tarde me la pasé tirado en el sofá para irme a dormir por la noche no muy tarde para empezar una nueva semana y volver al trabajo. Antes de dormir me puse a pensar en como me iba con Elena, nuestra relación y como nos veía a los dos, acordándome de la conversación en la que me contó como pilló a su ex. Me puse en esa situación imaginando qué pasaría si Elena cogía mi móvil y veía toda la conversación que tenía con Noelia en whatsapp. Era algo que seguramente me costaría un disgusto demasiado grande, tan grande que no me podía permitir que pasara, por lo que decidí guardar toda la conversación haciendo pantallazos y guardando los archivos que me envió por si los necesitaba para explicarle a Elena toda la situación, aunque era algo que tenía muy descartado. No quería que Elena sufriera de ninguna manera y sabía que con eso lo iba a hacer, así que debía llevar cuidado para no dejarme nada a la vista. ¿Debía bloquear a Noelia y así evitar que ese problema se pudiera dar? Parecía una opción razonable, pero sabiendo como era, seguro que me la liaba muy gorda por bloquearla. De la posibilidad de que ella se lo contara a la hermana estaba tranquilo, sabía que no lo haría. Noelia estaba jugando conmigo y si se lo contaba, se le acababa el juego. Lo que tenía que hacer era encontrar la manera de darle la vuelta a la situación, pudiendo controlar yo a Noelia. Estaba mal, sí, pero ella lo había hecho mucho peor, haciéndole eso a su propia hermana. Si encontraba la forma podría estar a gusto con mi chica sin temor a sus provocaciones y demás, pero el tiempo corría, Noelia se ponía más insistente y cada vez estaba más agobiado. A pesar de todo eso, al estar junto a Elena me sentía como en una nube. Lo que no sabía es que esa nube se iba a tornar oscura en los próximos días…

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