SUSURRO

Me voy 5

Berlín

                Me levante por la mañana sintiendo a mi marido a mi lado, me gire hacia él y lo abrace, baje mis manos hasta su pantalón, la deslice por dentro de este y busque su polla, tenía una erección matutina, comencé a masturbarlo, él no se movió, me dejaba hacer, quite la ropa de la cama, deseaba verle la verga, hacia tanto tiempo que no la sentía, me agache me la lleve a la boca, el seguía sin participar, se dejaba hacer, pero nada más, comencé una mamada lenta disfrutando de cada centímetro de ella, notaba como se hinchaba, de repente sentí sus manos sobre mi cabeza y comenzó a follarme la boca, jamás se había comportado de esa manera, siempre había sido delicado, ahora su comportamiento era salvaje, me metía la polla hasta que notaba sus testículos chocar contra mis labios, me la metía toda, me cogió de los pelos y tiraba con todas sus fuerzas, me la metía y me la sacaba como un bestia, me dolía la cabeza de los tirones, pero también tenía los pezones duros de la excitación, al cabo de un rato apretó mi cabeza contra su verga y se corrió, multitud de chorros de semen inundaron mi garganta, se notaba que hacía tiempo que no tenía un orgasmo, su polla parecía una fuente que no tuviera fin, me atragantaba con la cantidad de líquido, seguí chupándosela hasta que se le puso otra vez dura, entonces se levantó, me arranco la ropa, me puso a cuatro patas y me penetro como un animal, estaba desatado, no miraba por mi placer, solo buscaba el suyo, eso me excito hasta límites inimaginables, nunca me hubiera imaginado a Jorge follarme de aquella manera, era una bestia, me penetraba con dureza, no tenía miramientos, sus testículos chocaban contra mis nalgas, el bufaba, no decía nada, ni una palabra amable, ni un te quiero, solo me follaba, me follaba como si fuera una puta, no su mujer si no una puta de la calle, joder me corrí, si me corrí como nunca en mi vida, ni cuando estuve en Rabat, ni en Paris, ni con Lucas, creía que había tenido los mejores orgasmos de mi vida en esos encuentros y mi mejor orgasmo me lo estaba dando mi marido tratándome como a una puta, continuaba embistiéndome, era un toro desatado, estaba cabreado, comenzó a darme palmadas en las nalgas, al principio de una manera suave, pero conforme me iba follando más fuerte, más duras eran sus palmadas, notaba como me ardían.

  • Sigue así cariño.

Cada vez empujaba más fuerte, lo sentía dentro de mí, era una sensación tan placentera, me volví a correr, otro orgasmo increíble, me temblaban las piernas, no sabía si sería capaz de seguir manteniendo esa posición, el no paraba de taladrarme, tuve dos orgasmos más, el no paraba de follarme, pero de follarme duro, saco su verga de mi coño, ensalivo mi ano y me la metió de una sola tacada, dios que placer, me dolía pero el gusto era mayor, siguió follandome el culo como si no hubiera un fin, no paraba de empujar, era una bestia desatada, al cabo de media hora de follada se corrió a la vez que yo obtenía mi octavo orgasmo, me lleno todo el esfínter de su semen, se salió de mí, se levantó y se fue, ni siquiera mi miro, simplemente se fue a su baño, yo me deje caer en la cama, nunca había tenido unos orgasmos como aquellos, no podía levantarme, estaba muerta de placer, esa mañana descubrí a otro Jorge en la cama.

Me levante como pude, me metí en el baño, llame a Lucas, me masturbe para él, me puse la ropa que me indico, y baje a desayunar, allí estaba Jorge listo para marcharse.

  • Me dijiste que para la semana os vais a Londres a firmar los contratos.
  • Si.
  • Para muchos días.
  • No creo, a lo sumo dos días.
  • Bien, porque yo me voy a Berlín, por un asunto del trabajo.
  • Tú a Berlín.
  • Sí, tengo que resolver unos asuntos, estaré tres días.
  • Vale, por cierto, dentro de dos meses me voy a Lisboa a hacer una auditoria.
  • Me parece bien, hasta la noche, supongo que vendrás a cenar.
  • Hoy es jueves y me voy a tomar una copa con las chicas y después a bailar, no creo que venga a cenar, llegare tarde.
  • Muy bien, disfruta.
  • Eso hare.

Salió por la puerta de casa sin despedirse, después del pedazo polvo que me había echado, salí para el trabajo, después de meterme un par de rayas en mi baño, la mañana fue muy ajetreada, los preparativos del viaje a Londres, consultar con el departamento jurídico las cláusulas del contrato, contratar más personal, preparar las auditorias de todas las sucursales ganadas, comí un bocadillo, la tarde fue más de lo mismo, a las ocho de la tarde, salí para el Coliseum, nada más entrar me encontré a Rober.

  • Hola Rober, que tal.
  • Bien y tú por aquí.
  • Nada a tomar una copa y a bailar un poco.
  • Muy bien, pues pásalo bien.
  • Eso hare, gracias.

Me despedí de él y me fui a un sofá, le pedí al camarero un gin tonic y mientras me lo traía, pensé en Jorge y en el pedazo polvo que me había echado por la mañana, solo pensarlo me moje, estaba pensando en Jorge cuando note unas manos que apretaban mis pechos.

  • Quieto Marcos, aquí no.
  • Por qué.
  • Porque esta Rober por ahí y es el mejor amigo de mi marido, hoy solo bailar, y con prudencia, nada de desbarrar, modosito, me entiendes.
  • Si te entiendo, entonces hoy no follamos.
  • Después vamos a mi dúplex y follamos, pero a la una tengo que salir para casa, mañana tengo que madrugar, si quieres mañana quedamos en la sala de baile, y después vamos al dúplex y pasamos la noche juntos.
  • Me encantaría, no sabes lo que deseo tenerte de nuevo en mis brazos, saborear tu cuerpo, sentirte como te sentí el fin de semana, poder hacerte el amor, no sabes cómo te deseo.
  • Yo también, pero ahora vamos a bailar, necesito relajarme y el baile me relaja como ninguna otra cosa, excepto.
  • Excepto que.
  • No, nada, cosas mías, venga vamos a bailar.

Entramos en la pista y nos pusimos a bailar, pero con decoro, éramos la mejor pareja en la pista, al cabo de un rato, teníamos a un coro de jovencitos y jovencitas, aplaudiéndonos y alentándonos, estuvimos bailando como dos horas, después nos volvimos a sentar en el sofá, yo estaba sofocada, toda sudada, pero relajada, necesitaba una copa.

  • Marcos puedes ir a buscarme una copa.
  • Claro dime que quieres.
  • Un gin tonic.
  • De acuerdo, para ti un gin tonic, para mí un cuba libre.

Lo vi levantarse y marchar camino de la barra, otra vez admire su cuerpo tan musculado, tan joven, con su media melena, estaba para comérselo y eso era lo que iba a hacer yo, en cuanto llegáramos al dúplex, me lo iba a follar hasta quedar seco, llego con las copas, puso su brazo alrededor de mi espalda, me empezó a acariciar los hombros, me estaba excitando, él se acercó a mi oído.

  • Sabes una cosa.
  • Que.
  • Creo que me estoy enamorando de ti.
  • No seas tonto, soy mucho mayor que tú, además estoy casada y no me pienso enamorar de ti, solo nos juntamos para bailar y follar, solo follar, nada romántico.
  • Pero a mí me gusta el romanticismo, los besos, las caricias, las palabras acarameladas, los pequeños gestos.
  • Mira Marcos, no diré que no me gustas, eres muy guapo, atlético, bailas de fábula, eres un gran amante, pero de eso a enamorarme va un abismo, no te enamores de mí, no merece la pena, ya te digo que estoy casada, además tengo una vida muy complicada, mucho trabajo, poco tiempo libre, además te vuelvo a repetir eres muy joven, tanto que si me descuido podías ser mi hijo, así que vamos a ser sensatos, solo follaamiga, pareja de baile y nada más, lo entiendes.
  • Si pero en el corazón no manda nadie.
  • No me seas tan romántico, se mas practico, follame, llévame al cielo, bésame, acaríciame, cómeme toda, yo también te comeré, pero nada más, está claro.
  • Vale, solo pareja de baile y follaamigos.
  • Exacto, ahora vámonos al dúplex, esta conversación me ha puesto cachonda.
  • De acuerdo, me dejas llevar el coche.
  • Si claro, ese capricho te lo puedo conceder.
  • Es que es una pasada conducir ese Buga, debes de ganar mucha pasta, para tener ese carro.
  • No me puedo quejar, me va bastante bien, ahora vámonos.

Estábamos saliendo, cuando me cruce con Rober.

  • Ya te vas.
  • Si mañana madrugo, solo era tomar una copa y bailar un poco, te presento a mi pareja de baile, este es Marcos.
  • Hola Marcos, los amigos de Lorena, tienen un tratamiento vip, a partir de ahora enseña esta tarjeta a cualquiera de los camareros y te servían las copas gratis.
  • Gracias tío, eres muy enrollado, yo soy cliente habitual.
  • Si ya te tengo visto, la verdad es que bailas muy bien y los dos hacéis una gran pareja de baile, lo dicho esta es tu casa.

Rober le dio la tarjeta, Marcos la miro y se la metió en el bolsillo del pantalón, le estrecho la mano y salió delante mía.

  • Lorena tienes un momento.
  • Si claro.
  • Has hablado con Jorge.
  • Aun no, pero tranquilo que muy pronto hablare con él.
  • El tiempo corre, ya sabes que soy un hombre de palabra.
  • Si lo sé, estate tranquilo, cuando vuelva de Londres en dos semanas hablo con el sin falta.
  • De acuerdo, hasta luego.

Salí de la discoteca, notaba como me seguía con la mirada, Marcos me estaba esperando en el aparcamiento al lado de mi coche, le tire las llaves, entramos en el coche y fuimos a mi dúplex, nada más entrar me agarro por la cintura, me quito la blusa y comenzó a acariciarme las tetas a través de la fina tela del sujetador, nos besamos con pasión, nuestras lenguas se juntaban en nuestras bocas, sus manos recorrían todo mi cuerpo a través de la falda, me la levanto y me empezó a acariciar la vulva, separaba la fina línea de mi tanga y me acariciaba los labios mayores, lo separe de mí, me  quite toda la ropa.

  • Vamos desnúdate que no tenemos mucho tiempo, ya sabes que a la una me tengo que ir.

El obedeció se desnudó tirando la ropa por todo el salón, subimos a la habitación me tumbe en la cama, el metió su cabeza entre mis piernas y comenzó a comerme el coño de una manera tan sutil que al rato me corrí, tenía una lengua que sabía llegar a cada rincón de mi intimidad, me daba unos lametones que me ponían frenética, mientras me comía el coño yo me pellizcaba los pezones, estaba tan cachonda que me mojaba como si mi coño fuera una fuente, estuvo como unos diez minutos comiéndome el coño.

  • Marcos tráeme tu polla a mi boca mientras me comes el coño, tengo ganas de comerte la polla.
  • El obedeció puso su polla a la altura de mi boca, solo la vista de su linda verga me enervo, mis labios lo besaron, mi lengua lo recorrió de una punta a la otra, notaba el sabor de su pre seminal, era un sabor tan conocido, pero aun así tan nuevo, me la metí en la boca y comencé una mamada como yo solo sé hacer después de tanta práctica, sabía perfectamente donde lamer, donde morder con mis dientes, donde aplicar la lengua, el abandono mi coño por un instante y comenzó a gemir.
  • Joder Lorena, no sigas que me corro.

No le hice caso, eso era lo que quería su semen dentro de mi boca, sentir ese calor, dentro de mi garganta, al cabo de tres chupadas él se tensó y comenzó a correrse, se notaba que era un chico joven, no paraba de echar chorros de semen de una manera brutal, cuando termino de correrse, aplique mis labios a comerle los testículos, me lo metía en la boca, jugaba con él y cambia de testículo, luego me dedique a comerle la polla, para que se le pusiera dura de nuevo, al cabo de cinco minutos la tenia de nuevo dura, lo tumbe en la cama, me puse encima de él y me ensarte esa verga de un solo golpe, comencé a cabalgarlo, como una amazonas, su verga entraba y salía de mi coño, como una tuneladora, me corrí como una fuente, estuve cabalgándolo como quince minutos hasta que se corrió, estuvimos acariciándonos y aun me follo una vez más antes de ducharnos y salir, lo deje en la puerta de su casa.

  • Mañana te recojo a las nueve de la noche, vamos a la sala de fiestas y después pasamos la noche en el dúplex los dos.

Llegue a casa, Jorge estaba durmiendo, me acosté sin hacer ruido, antes de cerrar los ojos, mire su cara, tenía una expresión infantil, como de niño que no ha roto un plato, me quedo dormida pensando en Marcos, y sus palabras.

Me desperté y la vi, eran las seis de la mañana, últimamente no podía dormir bien, me despertaba varias veces durante la noche, de echo estaba despierto cuando llego Lorena, eran las dos y media de la madrugada, supongo que lo debió de pasar bien bailando, era algo que le relajaba, que le ponía las pilas, a mí no me molestaba que se fuera a tomar unas copas con las socias y después a bailar, es más me parecía bien, lo que me preocupaba era que llegara a esas horas un día de semana y más con el ajetreo que tenían en las oficinas, no sé cómo de espabilada iba a estar para atender todos los problemas del día, no tenía ganas de levantarme, me abrace a ella, era una sensación placentera, estar abrazado a mi mujer, ella ronroneo un poco y cogió mi brazo y lo apretó contra su pecho y me  quede dormido, despertamos a las ocho de la mañana, ella abrazada a mí.

  • Buenos días, anoche llegaste tarde.
  • Si estaba tan a gusto bailando que no me di cuenta de la hora, por cierto, esta noche vamos a cenar y después a tomar unas copas y si se tercia volver a bailar.
  • No será mucho trote, tanta fiesta.
  • No te preocupes vamos a un restaurante cerca de mi dúplex y después a una discoteca que está cerca, dormiré en el dúplex, no te importa.
  • Por qué me iba a importar es tu vida, estarás el sábado en casa.
  • Si me imagino que estaré en casa a la hora de comer.
  • Muy bien, pásalo bien, entonces no te veré hasta el sábado.
  • Si cariño, pero te prometo que te compensare.
  • Vale.

Nos levantamos cada uno fue a su cuarto de baño, me vestí y me fui a trabajar, iba a desayunar en el bar al lado del trabajo, lo había cogido por costumbre.

Me levante me metí en mi baño, llame a Lucas, me masturbe para él, me dijo que ropa ponerme y me fui a trabajar, cuando salí Jorge ya no estaba, como siempre se fue sin desayunar, me dijo que se había acostumbrado a desayunar en el bar al lado de la oficina y así charlaba con los compañeros, llegue a la oficina, la relación con mis socias no era precisamente la más cordial, ambas estaban seriamente enfadadas por mi aptitud, no solo para con Jorge, sino con los empleados, últimamente les exigía mucho, y discutía con ellos muy a menudo, también discutí con Claudia y con Luisa, ambas me reprocharon el tratamiento que les daba a los empleados, me pidieron que me midiera un poco, algunos se estaban planteando marcharse a trabajar a otras empresas, las llame a mi despacho.

  • Que pasa Lorena.
  • Claudia tenemos que hablar.
  • Tú dirás.
  • Veréis creo que tenéis razón, últimamente me he comportado de una manera brusca con los empleados, sé que me he pasado un poco, pero no volverá a suceder.
  • Eso esperamos, hay un ambiente nada agradable en los despachos, la gente está muy mosqueada contigo, creo que deberías hablar con ellos pedirles perdón, y darles algún incentivo.
  • De acuerdo, convócalos para las doce en el hall de la primera planta.
  • Muy bien ahora mismo les mando un correo, espero que sea la última vez que tengamos que convocar al personal para pedirles perdón.
  • Será la última os lo aseguro.
  • Vale, ahora a trabajar.

A las doce estaba todo el personal en el hall, excepto las recesionistas, que tenía que atender el teléfono, enfrente de ellos estábamos las tres, tome yo la palabra.

  • Buenos días, os hemos reunido aquí, para pediros perdón por mi comportamiento en los últimos día, sé que estamos todos muy estresados por la cantidad de trabajo que tenemos, pero eso no es excusa para justificar mi comportamiento, espero que aceptéis mis disculpas, además queremos comentaros, que os vamos a incentivar, todo aquel que cumpla sus objetivos, tendrá un plus en su nómina del uno por ciento de lo conseguido, son cantidades importantes, esperamos que con este incentivo, pongamos más ganas para ser la empresa número uno en Europa, además en la nómina de este mes, todos llevareis un plus de 500 euros, ahora si os parece bien vamos a trabajar, animo que estamos cerca de nuestro objetivo.

En cuanto termine de hablar todos se pusieron a aplaudir, a silbar, después todos volvieron a sus puestos de trabajo, las tres volvimos a mi despacho.

  • Lorena, este asunto está zanjado, ahora tenemos otro más peliagudo.
  • Tú dirás Luisa.
  • Nos preocupa tu adicción a la coca, últimamente se te está pasando por alto algunos temas importantes, por ejemplo, este lunes tenías una videoconferencia con Paolo y se te olvido, menos mal que Claudia te cubrió, pero tienes que controlar tu adicción.
  • No os preocupéis lo tengo controlado, solo esnifo una vez al día y después de trabajar, ya no lo hago en el trabajo.
  • Vale vamos a darte un voto de confianza, pero la espada de Damocles esta encima de ti, procura controlarte, además para la semana vamos a Londres a firmar los contratos y necesitamos que estés al cien por cien.
  • Tranquilas estaré más que lista, por cierto, reservo tres habitaciones en el hotel.
  • No reserva para ti sola, Claudia y yo, vamos a casa de unos amigos, así estamos un poco con ellos.
  • De acuerdo, salimos el lunes a primera hora de la mañana, la empresa nos manda su avión privado.
  • A nosotras nos da un poco de corte, casi preferimos ir en un vuelo comercial, tu si quieres vete en el avión de la compañía, pero nosotras preferimos no ir así.
  • De acuerdo, se lo diré a Lucas.
  • Nosotros nos vamos el sábado, ya tenemos los billetes para el primer vuelo, así estamos el fin de semana con nuestros amigos.
  • Vale entonces nos vemos el lunes en las oficinas de la compañía, pongamos a las nueve de la mañana.
  • Nos parece correcto.

Después de desayunar en la cafetería me fui a mi despacho, atendí unas cuantas llamadas, despaché con unos compañeros cosas de trabajo, y fui al despacho de Juan.

  • Buenos días.
  • Buenos días Jorge, tú dirás.
  • Veras no quiero el avión privado, me resultaría molesto, prefiero un vuelo comercial, es más seguramente me valla hoy en el último vuelo a Berlín, así aprovecho el fin de semana para conocer la ciudad, tanto me has hablado de ella, que tengo curiosidad.
  • Me parece una excelente idea, si quieres puedes tomarte el resto del día libre y así arreglas el tema de los billetes y el hotel.
  • No es necesario, mi secretaria se encarga de todo.
  • Te veo muy animado, me alegraría que aceptaras ese puesto, llevas muchos años trabajando en esta empresa con dedicación y profesionalidad y siempre has rechazado lo que te corresponde por experiencia y sabiduría, eres el mejor y la persona adecuada para ese puesto, lo digo yo y lo saben en Berlín, están más que contentos con tu decisión.
  • Aun no es definitiva, solo me lo estoy pensando, esta mi matrimonio.
  • Lorena seguro que lo entiende.
  • Seguro, pero no sé si sería capaz de vivir tan lejos de ella y pasar juntos los fines de semana.
  • No es así, puedes venir largas temporadas aquí a Madrid y realizar el trabajo desde aquí, los jefes están dispuestos a darte esa concesión, mira si te quieren en ese puesto.
  • Eso me alaga, es un punto para aceptar el trabajo, bueno no te molesto más, a ver si tengo suerte y hay plazas libres en el último vuelo para Berlín.
  • Jorge si no hay en ese y hay en una anterior no dudes en cogerlo, ya te he dicho que tienes el día libre.
  • Gracias Juan, ahora lo veo.

Salí del despacho, antes de entrar en el mío, le dije a mi secretaria que llamara a la agencia de viajes que trabaja con nosotros y que reservara un billete para Berlín en el último vuelo del día en primera clase, además de una habitación en un hotel cerca de la central, entre en mi despacho y al cabo de diez minutos sonó mi interfono.

  • Jorge tienes billete para el vuelo de las ocho de la tarde y habitación reservada en el hotel, para todo el fin de semana.
  • Gracias.

Decidí hacerle caso a Juan, me cogería el día libre, lo llame y se lo dije, después de despedirme de un par de compañeros y dejarle nota a mi secretaria que solo me llamara si la cosa era urgente me fui a la de Manolo, cuando entre me encontré a Rober.

  • Hombre Rober, no sabes vivir sin el asqueroso café de este ladrón.
  • Oye que el café de este bar es muy bueno.
  • Vale Manolo no te mosquees, ponme a mi uno a ver si puedo hacer de vientre.
  • Jorge vete a la mierda.
  • Vale, pero ponme un café y otro a Rober.
  • Y tú por aquí a estas horas.
  • Ya vez me cogí el día libre.
  • Estas enfermo, tu cogerte un día libre, si casi tienen que obligarte para que cojas vacaciones.
  • Es que me voy hoy a Berlín.
  • Por fin vas a aceptar ese ascenso.
  • Me lo estoy pensando.
  • No tienes nada que pensar, te lo mereces, además de estar más que preparado.
  • Bueno ya veremos, de momento voy a una reunión con las altas esferas.
  • Me alegro tienes que conocer Berlín es una ciudad que me encanta, los mejores Dj, están allí, las mejores discotecas es la cima de mi negocio, yo estuve allí hará un par de años, lo pase increíble, es una ciudad única, sus gentes, no parecen alemanes, son más cosmopolitas, ve a ver la isla de los museos, el Reichstag es el parlamento alemana todo una obra de arte arquitectónica, la puerta de Brandeburgo, el muro, el barrio judío, en fin todo, aprovecha el fin de semana y si puedes quedarte un par de días, te doy un par de teléfonos de algunas amigas que te pueden hacer de guía.
  • Pues no te diré que no, mi alemán está un poco oxidado.
  • Vale, te paso los números por wasap, ahora me tengo que ir, necesito dormir un poco, a por cierto ayer vi a Lorena en el Coliseum, estaba bailando con un tal Marcos, lo conoces.
  • No, por qué.
  • Por nada, hacen muy buena pareja, estuvieron bailando hasta tarde.
  • Dímelo a mí que Lorena llego sobre la una y media de la madrugada.
  • Tan tarde, ellos se fueron serían las once o doce.
  • Pararían a tomar algo, a Lorena después de bailar le entra un hambre negra.
  • Seguramente cerca del Coliseum hay una pizzería que sirve unas pizzas de fábula.
  • Pues ya está, bueno me voy, no te olvides de pasarme esos teléfonos, me conviene practicar mi alemán, además necesito una guía turística y seguro que tus amigas son buenas guías.
  • Eso dalo por seguro.

Termine el café, pague y me fui para casa, en cuanto llegue me puse a preparar la maleta, la ropa justa para pasar seis días, un traje en su porta trajes, ropa interior para cada día, mientras estaba preparando la maleta me llegaron los wasaps de Rober con varios números de teléfono.

  • Ya hablé con mis amigas, la única que esta estos días libres es Gertrud, es una belleza, de tu misma edad, está encantada de hacerte de cicerone, dime en que vuelo sales y ella te esperara en el aeropuerto con un cartelito con tu nombre, como en las pelis.
  • Vale salgo en el vuelo de las ocho de la tarde, son dos horas y media más o menos calculo que a las diez y media llegare al aeropuerto, dile a Gertrud, que me encantaría que me haga de cicerone, que la invito a cenar, después de que me deje en el hotel, que elija ella el sitio, estoy deseando conocerla.
  • De acuerdo, pero porque no se lo dices tú mejor, llámala por teléfono, ella ahora está en casa, le dije que la llamarías.
  • Bueno ya tengo la maleta preparada, no tengo nada que hacer, si la llamo en cinco minutos.
  • De acuerdo ahora mismo le mando un wasap, diciéndole que la llamas en cinco minutos.
  • Gracias Rober por ayudarme.
  • Para eso estamos los amigos, ya me contaras a la vuelta que tal te fue en la entrevista y que tal lo hizo Gertrud de cicerone.
  • Adiós amigo, otra vez gracias.

Me senté en el sofá, tenía que llamar a Lorena, explicarle que me iba a Berlín por la noche y que no volvería hasta el jueves o el viernes había decidido pasar la mayor cantidad de días en Berlín para conocer bien la ciudad, además de pulir mi alemán, cogí el móvil y marque el número de Lorena.

  • Hola Jorge que tal.
  • Bien, una cosa, me voy hoy a Berlín.
  • Y eso.
  • Me apetece ver la ciudad con calma antes de la reunión, seguramente no vuelva hasta el jueves o el viernes ya te lo confirmare.
  • De acuerdo pásalo bien, te voy a extrañar, llámame para decirme cuando vuelves.
  • Vale, te quiero.
  • Avísame cuando llegues.
  • Si claro, bueno pásalo bien en la cena con las chicas y procura descansar un poco, te conviene.
  • Eso are, adiós.
  • Adiós.

Colgué y marqué el número de Gertrud.

Colgué la llamada, me quedaban muchas horas libres antes de coger un taxi para el aeropuerto y como me imaginaba que poco iba  a dormir este fin de semana y los restantes días, me tome una siesta, me desperté a las seis de la tarde, llame a un taxi que me llevara al aeropuerto, me gusta ser puntual, no me gustas hacer esperar, prefiero llegar una hora antes, en cuanto llegue al aeropuerto, verifique mi billete por el móvil y una amable azafata me llevo a la zona VIP, me senté a leer el periódico mientras me tomaba una tónica para hacer tiempo, estaba absorto leyendo cuando se acercó un ayudante de vuelo y nos indicó amablemente que íbamos a ingresar en el avión, nos acomodaron y el vuelo despego, durante las dos horas, dormite un poco, nada más llegar al aeropuerto de Berlín y salir por la puerta de desembarque, un cartel pintado con florecitas y con mi nombre era portado por una hermosa mujer con un voluptuoso cuerpo, era preciosa, tenía un cuerpo perfectamente proporcionado, mediría como uno ochenta, cuerpo cuidado, melena rubia, ojos verdes, la verdad que era una preciosa alemana, le hice una señal y ella se acercó a mí.

Nos dimos dos besos, y nos encaminamos a los aparcamientos, ella acciono el mando de las llaves y sonó el clic, clic de un audio 8 último modelo, metimos la maleta en el maletero.

Gertrud aparco el coche cogimos la maleta, mientras ella iba a la cafetería yo me registre, subí a mi habitación me di una ducha rápida y me puse algo más informal, pantalón vaquero, camisa de manga larga, no hacía mucho frio, pero por si acaso, me puse colonia y baje, me acerque al bar, ella estaba sentada en un taburete tomando una cerveza, se le veía hermosa, llevaba una falda un poco por debajo de las rodillas, una blusa de botones con los tres botones de arriba sin sujetar, se le notaba el canalillo de sus turgentes pechos, la verdad es que estaba espectacular, llegue a su lado.

Salimos del hotel y comenzamos a andar, ella me dijo que el restaurante estaba relativamente cerca y así de paso conocía algo de la ciudad, me enseño algunos monumentos, vimos a lo lejos la torre de telecomunicaciones, ella me iba contando cosas de su ciudad se notaba que estaba enamorada de ella, llegamos al restaurante, nada pretencioso, nos sentamos, ella pidió para los dos, la cena fue espectacular, comida de primera, buenas viandas, al terminar volvimos caminando al hotel, en la puerta del hotel.

Nos despedimos con dos besos en la mejilla, la vi marcharse hacia su coche, entrar en él y desaparecer entre el tráfico, entre en el hotel, subí a mi habitación, eran las dos de la madrugada, me dije voy a llamar a Lorena, para decirle que llegue bien, la verdad que se me paso avisarla nada más llegar, cogí el móvil y busque su contacto.

Uno, dos, tres tonos, así hasta diez, no cogía el teléfono, me había dicho que iba a cenar con las amigas y después seguramente a bailar, estaría en la discoteca y no escucharía el teléfono, le dejare un wasap.

  • Cariño he llegado bien, el vuelo cómodo, estoy en la habitación del hotel, he ido a cenar con una amiga de Rober, la verdad es que es una mujer muy agradable y servicial, mañana te llamo y te cuento, espero que tú lo estés pasando bien, te quiero.

Después de mandar el wasap, colgó el teléfono lo puse a cargar y me acosté, me quedé dormido, pensando en lo bien que me lo había pasado, hacia tanto tiempo que no disfrutaba de una noche así.

En cuanto le colgué a Jorge, llamé a Marcos.

  • Cambio de planes, lleva ropa para todo el fin de semana, lo vamos a pasar juntos, mi marido se va a Berlín y tenemos todo el fin de semana para los dos.
  • Estupendo, ya verás cómo vas a disfrutar, una cosa, tengo una sorpresa para ti, creo que te va a gustar.
  • Me puedes dar un adelanto.
  • No, ya la veras, creo que nos va a dar un poco más de aliciente en nuestra relación, solo te puedo decir que es algo muy bueno.
  • Vale, a las ocho te recojo en tu casa.
  • De acuerdo, te quiero.
  • Me gustas, pero no te quiero.
  • Vale, nos vemos a las ocho.

El resto del día me lo pase trabajando muy duro para poder preparar el viaje a Londres, llame a Lucas, para quedar para ir en el avión.

  • Hola Lucas.
  • Hola putita.
  • Como quedamos el lunes para ir al aeropuerto, me recoges en mi casa.
  • Si claro.
  • Por cierto, mi marido está en Berlín, va a unas reuniones de la empresa.
  • O sea que estas sola en casa.
  • Sí, pero el fin de semana ya quedé.
  • Se puede saber con quién.
  • Con un chico con el que voy a bailar.
  • Como se llama.
  • Marcos.
  • Y ya te lo follaste.
  • Si.
  • Folla bien.
  • Si, la verdad es que sí, es distinto que, con vosotros, es más sensible, más romántico, más amoroso.
  • Vamos que te estas enamorando de él.
  • Que va, es muy joven, casi podía ser mi hijo, solo es un rollo, lo pasó bien, me folla bien y congeniamos en el baile.
  • Vamos que te estas follando a un yogurin, joder que puta eres, no te llega con engañar al cornudo con nosotros que te buscas otro amante para cuando no estás conmigo y con mis amigos y dime tu amigo sabe lo que haces con nosotros.
  • No, no le he contado nada.
  • A qué hora has quedado con él.
  • Lo recojo a las ocho en su casa.
  • Ahora es la una de la tarde, donde estas.
  • En mi despacho.
  • Porque no te acercas a mi despacho, estoy solo, al ser viernes el personal se va antes y así juego un poco contigo, el nombrarme a ese chico me ha dado ganas de usarte antes que él.
  • Dame una hora, a las dos estoy hay, tengo que arreglar un par de temas.
  • Vale a las dos aquí, ya sabes entra directo a mi despacho, te espero en mi habitación interior.
  • De acuerdo.

Nada más colgar, me puse a terminar todo lo pendiente, en menos de media hora tenía todo listo, deje recado a mi secretaria que, si surgía algo que me avisara, salí de la oficina cogí mi coche llegue al aparcamiento del edificio de oficinas de Lucas lo aparque y subí a su despacho, tal como me dijo me encamine directamente a su despacho, entre y pase a su habitación, nada más entrar me lo encontré sentado en el sofá con un güisque en la mano y los pantalones bajados. Me desnude delante de él, me puse de rodillas y cogí su polla y me la lleve a la boca.

  • Así me gusta zorra que no te tenga que decir lo que debes hacer.

Me saque la polla de la boca.

  • E tenido un buen maestro.

Me volví a meter la verga en la boca y me aplique en chupársela, la lamia, la recorría de arriba abajo, el me cogió de los pelos y comenzó a llevar la mamada, me la metía toda de un tirón, con tanta practica ya era capaz de meterme toda su verga en la boca, sabia como jugar con mi garganta para que me entrara, era una experta mamadora, bueno era una experta puta, me encantaba servir a mi macho, chuparle la verga, que me follara, que me ofreciera a sus amigos, disfrutaba de cada minuto con él, me llevaba a situaciones límites, me transportaba a lugares donde nunca me hubiera pensado estar, las orgias que preparaba para mí, me hacían sentirme puta, pero una puta servil, tantas pollas, tantos coños, mamar, ser follada, usada como una colilla, no sé porque pero me excitaba hasta niveles que no me podía ni imaginar, y allí estaba yo comiéndole la polla a mi dueño, a mi señor, a mi macho, podía hacer conmigo lo que quisiera que siempre le diría que sí, era un juguete en sus manos, tan atraída me sentía por el que creo que sacrificaría todo si me lo pidiera, mi matrimonio, mi empresa, mi vida la pondría en su manos, ahora me daba cuenta que realmente era suya, con su verga en la boca y sus manos sobre mi cabeza, me daba cuenta de a donde había llegado, su cuerpo me hipnotizaba, sus palabras me enervaban, me sentía suya y solo suya, de nadie más, Marcos era un pasatiempo, un respiro, una distracción, lo más importante era Lucas y sus locuras, mis labios subían y bajaban por su verga, estaba a punto de estallar en una gran corrida, prepare mi boca para recibir su esperma, me apretó la cabeza contra su polla y se corrió como un manantial, me lleno la garganta de sus ser, yo lo tragaba con deleite, era su regalo para mí, cuando termino de correrse, le lamí la polla hasta dejársela totalmente limpia,  me levante y espere.

  • Buena chica, ya sabes lo que tienes que hacer, ahora, mastúrbate para mí, pero hazlo despacio, sin prisa, piensa en el cornudo, en el último polvo que echasteis, te lo hizo bien.
  • Me echo el mejor polvo de mi vida, tuve mi mejor orgasmo.
  • Mejor que los que te hemos dado.
  • Lucas me follo como nunca en su vida, me sentí puta delante de él, dejo de ser mi marido para convertirse en un chulo, me follo pensando en su placer y sin darse cuenta me proporciono el mejor polvo de mi vida, me sentí feliz en sus brazos, me orgasmee como jamás en mi vida, te juro que si me follara así siempre seria la mujer más feliz del mundo.
  • Joder, sí que te follo bien, tan bueno es.
  • No lo sabía hasta el otro día, siempre fue bueno en la cama, pero lo del otro día fue espectacular, te diré que solo de pensarlo estoy aún más excitada, quieres que me masturbe pensando en ese polvo, será un placer hacerlo, para ti y para quien quieras.

Me lleve la mano a mi coño, separe los labios y me metí dos dedos de golpe, empecé a frotar de una manera enérgica, pensaba en Jorge follandome, en su polla dentro de mí, en sus palmadas en mis nalgas, en lo rojas que me las puso, en sus embestidas y me corrí, me corrí como una loca, el solo recuerdo de su polla dentro de mí me llevo a una corrida bestial, Lucas me miraba alucinado, nunca me había corrido tan rápido masturbándome.

  • Sí que te follo bien el cornudo, jamás te vi correrte de esa manera, voy a tener que devolverle la conducta, si te follo como lo dices es todo un machote, te gustaría que te follara así siempre.
  • Me encantaría, sería feliz, tenerte a ti y a el follandome de esa manera me haría feliz y después Marcos, ese chaval que me vuelve loca con su joven polla, es una delicia el aguante que  tiene, me folla con una dulzura que me gusta, pero solo en él, es tan romántico, fíjate que me dijo que se estaba enamorando de mí, el muy infantil, si supiera lo que realmente soy, no sé  cómo reaccionaría, se lo que soy, una puta sumisa que se entrega a quien tú me digas y lo disfruto, soy tuya, pero a la vez soy de Jorge, pues aunque no te lo creas lo amo, es difícil de explicar, el me da, tranquilidad, sosiego, estabilidad, sin él no sería la empresaria que soy, una triunfadora, pero Lucas creo que lo estoy perdiendo, últimamente no me he portado bien con él.
  • Le estas pidiendo muchos sacrificios y todo tiene un límite, pero a mí me la trae al pairo, ahora ponte a cuatro que te voy a follar, me pusiste cachondo con lo que me contestes de tu marido, te voy a follar como nunca te e follado, te voy a meter la polla hasta que te reviente el coño, vas a saber tú lo que es un buen polvo.

Obedecí ciegamente, estaba deseando que me follara como un semental, puso su gran verga en la entrada de mi coño y me la inserto de un solo golpe, note como se abría mi coño para recibir esa inmensidad, notaba como mis labios se abrían como dos grandes puertas, notaba sus testículos chocar contra mi pelvis, me follaba de una manera brutal, no tenía miramientos, me cogía por las caderas y se ayudaba a metérmela más adentro, empujaba como un toro, comenzó a pegarme en las nalgas, pero con dureza, me dolía a mas no poder, sus largos dedos iban dejando marcas en mis glúteos, se tumbó sobre mi cogió mis pezones y comenzó a pellizcármelos, se me pusieron duros como escarpias, me corrí como una perra, pero no era la misma sensación que sentí cuando Jorge me follo, por mucho que Lucas lo intentara no podía igualarlo, eran sensaciones distintas, el sentirme utilizada por Lucas era lo normal, pero sentirme una puta con mi marido era lo máximo, Lucas seguía empujando, tuve varios orgasmos, no lo voy a negar, me gustaba como me follaba, me hacía sentir sucia, guarra y eso en el me encantaba, era su sumisa esclava, su sierva, no paraba de follarme estaba muy excitado.

  • Te follo como el cornudo, te gusta zorra.
  • Si me encanta no pares, follame así, sin compasión, dame duro.
  • Pero te gusta más que cuando te follo el cornudo.
  • Lucas es distinto, tu solo follame, olvídate de Jorge se Lucas mi señor.

Él se cabreo me cogió de los pelos y comenzó a tirar de ellos me caían las lágrimas del dolor, pero aun así me gustaba, me volví a correr, por mis piernas resbalaban mis flujos, Lucas se tensó y se corrió dentro de mí, yo me corrí con él, se salió de mí y me deje caer en el suelo, estaba molida, me había tratado como nunca antes, me dolían las caderas, las piernas, las nalgas, me dolía la vulva, de las fuertes envestidas, me dolían los pezones, pero aun así estaba feliz, mi señor me había usado como si fuera un trapo y eso me excita, Lucas resoplaba, él también estaba cansado, se levanto fue al mueble bar y cogió una botella de agua, se la bebió de un solo trago, yo también estaba seca, como pude me levante y cogí otra botella, me la bebí y me deje caer de nuevo al suelo.

  • Ven aquí zorra, chúpamela, déjamela limpia.

Con gran esfuerzo me puse de rodillas y me la metí en la boca, notaba el sabor de su semen y mis flujos, me encantaba ese sabor, sentir su polla aunque fuera flácida me volvía loca, me la metí toda en la boca y me dedique a chupársela como una posesa, la quería dura de nuevo, quería que me follara de nuevo, es más quería que me follara toda la tarde, para después irme a bailar con Marcos y seguir follando con él, me encantaba follar, bueno me encantaba ser follada, la polla de Lucas se puso otra vez rígida, en cuanto estaba en su máxima erección, me puse a cuatro me di la vuelta ofreciéndole mi culo, el me la metió en le coño para lubrificarla, puso la punta en mi ano y me la metió de un tirón, dios que dolor, pegue un grito que hasta al propio Lucas le hizo retirar la polla.

  • No, por favor no la saques métemela toda, me gusta así, follame, dame duro.

El en cuanto me escucho me volvió a encular duramente, comenzó una follada a lo bestia, notaba como ese trozo de carne invadía mi interior, como mi esfínter se dilataba para recibir esa tranca, me corrí, me corrí como tres veces seguidas, mientras el me follaba, me lleve una mano a mi clítoris y comencé a castigármelo, tiraba de el con dos dedos, al cabo de diez minutos se tensó y me inundo de su semen, notaba como entraba en mis entrañas, ese líquido caliente, en cuanto se la saco me di la vuelta y me la metí en la boca, quería chupársela de nuevo, ponérsela de nuevo dura, quería más polla.

  • Para loca, por hoy llega, ya tendrás tiempo de tener más pollas en Lisboa, además no tienes que ir a trabajar y además tienes a Marcos, deja algo para él, vístete y vete.

Me metí en el baño me di una ducha rápida sin mojar el pelo, me vestí y volví al despacho, estuve trabajando toda la tarde hasta la siete, me metí en el baño me puse dos rayas de coca y salí para recoger a Marcos, al llegar a su casa, estaba en la acera con una chica que no tendría más de 18 años de edad, Marcos metió dos maletas pequeñas en el maletero, los dos entraron en el coche, Marcos delante y ella detrás.

  • Lorena te presento a Nuria, hoy vendrá a bailar con nosotros ya verás que bien lo pasamos.
  • Hola Nuria.
  • Hola, Marcos me hablo muy bien de ti, dice que bailas muy bien.
  • Me defiendo.
  • Bueno vamos que la noche es joven.
  • Y esos maletines.
  • Nuestra ropa, no dijiste que pasaríamos el fin de semana juntos.
  • Pero hablaba de nosotros dos solos.
  • No te preocupes, te aseguro que con Nuria lo vamos a pasar muy bien, ella es mi sorpresa.
  • De acuerdo, vamos pues a bailar.
  •  Eso a bailar.

Llegamos a la sala de baile, entramos y estuvimos bailando como unas cuatro horas, la verdad es que Nuria bailaba de fábula y entre los dos me hacían un bocadillo que me ponía a mil, si la presencia de gente conocida, me desate, me dejaba sobar, acariciar, besar, tanto Marcos  como Nuria me besaron, me sobaron, me encontraba a gusto, bailaba y disfrutaba de dos cuerpos jóvenes, todo era lujuria, pasión, sensualidad, nos sentamos y pedimos unas copas, después de que el camarero nos sirviera, Nuria se acercó a mí y sus labios se encontraron con los míos, fue un beso apasionado, era tan joven sus pechos duros y erectos, debajo de su blusa sin sujetador se mantenían rígidos, deslizo su mano por debajo de mi vestido y busco mi sexo, mientras Nuria me acariciaba y me besaba, Marcos me hablaba.

  • Déjate seducir, mira a Nuria tan joven y deseosa de ti, ella te transportara a otro nivel, su piel tersa te hará sentir sensaciones nuevas, cuando quieras nos vamos a tu casa y disfrutaras de nuestros cuerpos, estamos para servirte, para satisfacerte, para darte el máximo placer.

Mientras Marcos me hablaba Nuria no paraba de besarme y acariciar mi coño, me subía más el vestido, ya lo tenía por encima de la cintura, dejo de besarme, se metió debajo de la mesa y comenzó a besarme el coño, mientras Marcos empezaba a besarme los pechos después de liberarlos del vestido, Nuria comiéndome el coño y Marcos besándome las tetas, tuve un orgasmo instantáneo, me importaba bien poco que me vieran, lo estaba disfrutando con mi pareja de jóvenes amantes, acariciaba ambas cabezas, me estaban transportando a otro nivel de placer, de repente ambos dejaron de besarme se sentaron y me vieron a la cara, fue Nuria la que hablo.

  • Porque no nos vamos ya a tu casa, estoy tan cachonda que hasta me dejaría follar por el primero que pase por delante de este sofá.
  • No eres capaz.

Le dijo Marcos.

  • Este seguro, tú me conoces.
  • Sea hombre o mujer, al primero que pase os lo tenéis que follar.
  • Oye a mí no me metas.
  • Como que no, si estas aún más cachonda que Nuria, tú también te follaria lo primero que pasara por la mesa, no lo niegues.
  • Vale, si lo haría, pero es muy arriesgado.
  • En el riesgo está el placer, los tres nos vamos a follar a lo primero que pase por delante de la mesa, de acuerdo, lo invitamos a tu casa.
  • De acuerdo.

Nos pusimos a beber tranquilamente, bueno no tan tranquilamente, Nuria no paraba de acariciarme las piernas subiendo y bajando llegando a mi tanga, lo acariciaba y volvía a bajar, mientras Marcos me acariciaba los pechos a través de la fina tela del vestido, al cabo de cinco minutos paso una chiquilla de unos 17 o 18 años. Marcos se levantó, se presentó y la invito a tomar una copa con nosotros.

  • Raquel, estas son Lorena y Nuria, dos buenas amigas, como te decía, tenemos una apuesta y tú eres el premio.
  • Tengo curiosidad, cual es la apuesta y como debe comportarse el premio.
  • La apuesta es que nos follaríamos a la primera persona que pasara delante nuestra y el premio eres tú, pues has sido la primera en pasar, que dices te apuntas.
  • Claro, me apetece follar, pero tenéis algo para animarnos.
  • Yo tengo algo de polvo blanco.
  • Lorena, eres una caja de sorpresas, pues nos se diga más, nos vamos y en casa de Lorena preparamos unos tiritos.
  • De acuerdo, esperar que voy a despedirme de mis amigas y vuelvo.
  • Dime cuantos son tus amigos.
  • Son tres, dos chicos y una chica.
  • Invítalos.
  • Que dices Marcos, creo que te estás pasando.
  • Tú crees que voy a poder follarme a las tres yo solo todo el fin de semana, tengo aguante, pero no tanto, un par de chicos más te darán más placer y así lo pasaremos mejor, no seas mojigata.

Si el pobre Marcos supiera, no me llamaría mojigata, pero la idea me excitaba, tener tanta carne joven para mi sola, me ponía a mil.

  • Vale invítalos, tienes razón somos mucha mujer para ti solo.
  • Yo no he dicho eso, puedo follaros a las tres, pero necesitare tiempo de reposo y así entre los tres os podemos llenar más rápidamente.
  • Otra cosa los cuatro somos bisexuales, es eso un impedimento.
  • No, por mí no hay problema nosotros también lo somos.
  • Perfecto, pues no creo que exista ningún problema, ahora vuelvo con ellos.

Mire alejarse a Raquel, pelirroja, unos pechos pequeños, pero proporcionados, con un hermoso culo, la verdad que la idea de una orgia me atraía un montón, disponer de unas buenas vergas y unos hermosos coños que lamer me excitaba, al cabo de un rato volvió Raquel con sus tres amigos.

  • Os presento, este es Dani.

Dani era un chico de color, 1.90 musculado, 18 años y se le notaba un bulto más que respetable en la entrepierna.

  • Este es Oscar.

Oscar era un chico de 17 años, 1.70, rellenito, moreno, pero muy guapo de cara, tenía una cara angelical que daban ganas de comérselo a besos.

  • Y esta es Elisa.

Elisa era una chica de color, de 18 años, 1.80, pelo rapado, con uno pechos proporcionados a sus medidas, la verdad que todos eran guapísimos, nos dimos besos en los labios y salimos de la sala de baile, en mi coche fuimos Nuria, Dani y Raquel y en el otro el resto, iba yo guiando cuando llegamos al edificio aparcamos los dos coches en mis dos plazas de garaje y subimos al ascensor, era un ascensor de carga, entramos todos y nada más cerrarse las puertas comenzó la orgia, Nuria empezó a besar a Dani, Marcos a Oscar, mientras Raquel y Elisa se comían los morros, yo miraba el espectáculo de aquellos cuerpos besándose y acariciándose, me lleve mi mano a mi entrepierna y comencé a masturbarme, aquella visión me fascinaba, esos cuerpo tan jóvenes besándose sin pudor, sin diferenciar sexo, en cuanto llegamos a casa y nada más entrar por la puerta, empezaron a volar las prendas de ropa, se desperdigaban por todo el salón, sus cuerpos se juntaban, ahora Dani, se follaba a Nuria, ambos se compenetraban como si fueran una pareja de baile, sobre la mesita del salón, fui preparando varias rayas de coca, tantas como éramos nosotros, poco a poco dejaron de sobarse y follar y se fueron acercando a la mesita cada uno esnifaba una raya y se sentaba en el suelo, cuando todos terminamos de esnifar, fue Marcos el que hablo.

  • Por respeto a nuestra anfitriona, creo que deberíamos empezar por ella, propongo que uno a uno nos la follemos, para darle todo el placer posible, mientras uno o una se la folla, los demás podemos masturbarnos mutuamente mirándola.

Todos asintieron con risas.

  • Vale Lorena tu elijes con quien empezar.
  • Vale, Dani, tú serás el primero.

Dani se puso un preservativo, se acercó a mí, me tumbo en el suelo y me clavo su polla de un solo golpe, estaba tan lubrificada que me entro con suma facilidad, mientras Dani me follaba miraba como se masturbaban entre ellos no diferenciaban los sexos, se masturbaban entre ellos, entre ellas, se cambiaban, era maravilloso ver esos cuerpos tan hermosos disfrutar tan libremente de su sexualidad, Dani estuvo cabalgándome durante una media hora que aguante tenía el chaval, me arranco como cinco orgasmos antes de correrse, el resto de la noche fue una locura, todos pasaron por mis manos, Marcos se follo a Dani, Dani a Oscar, era una verdadera bacanal, estuvimos follando todo el fin de semana, fue un placer notar como los labios de las tres chicas recorrían cada centímetro de mi piel con sus lenguas, me llevaron a un placer increíble, me corrí al verlas comiéndose los coños unas a otras, me corrí, viendo como entre ellos se comían las pollas, fue una locura, entre rayas de coca, alcohol y sexo se nos pasó el fin de semana, el domingo por la mañana, nos duchamos todos, follamos por última vez mientras nos enjabonábamos y nos despedimos para otro fin de semana, llegue a casa exhausta, me puse un pijama y me eche a dormir, puse el despertador a las ocho de la noche, en cuanto sonó, llame a Lucas.

  • Hola Lucas, mañana a qué hora me vienes a buscar.
  • No te lo había dicho, salimos hoy a las doce de la noche, la reunión se adelantó al lunes a primera hora, creí que tus socias te avisarían, por cierto, no me llamaste en todo el fin de semana, no me tienes contento que se diga.
  • Ya te dije que lo iba a pasar con Marcos, la verdad es que se me olvido, pero lo estaba disfrutando tanto que no me acorde de ti.
  • Bueno la verdad que este juego me está empezando a aburrir, te paso a recoger sobre las diez de la noche, o sea que tienes poco tiempo para preparar la maleta, mete la mayor cantidad de ropa posible, pues tenemos que asistir a un montón de eventos, y tienes que lucir radiante, además e organizado una fiesta privada con unos amigos, nada del otro mundo, un poco de sexo, algo de drogas, y mucha fiesta.
  • De acuerdo ahora mismo preparo las maletas, nos vemos entonces a las diez en la entrada de la casa.
  • De acuerdo.

En cuanto colgó, me dediqué a preparar la ropa, metí todo en dos maletas, y me dispuse a esperar por Lucas, a las diez en punto estaba en la entrada de la casa, metí las maletas en el maletero y entre en el coche, nada más entrar.

  • Vengo caliente, sácame la polla fuera y chúpamela.
  • Aquí en la entrada de nuestra casa.
  • Si aquí, es el castigo por no llamarme en estos días, una cosa es que ya me aburra ese jueguecito y otra es que te lo saltes a la torera, vamos sácamela y chúpamela.
  • Y si pasa alguien y me ve.
  • Me la suda, eres una puta y debes comportarte como tal, vamos chúpamela.

Le saque la polla del pantalón y comencé a mamársela, me encantaba, esa polla, grande, con esa venas hinchadas, me encantaba sentirla en la boca, cuando se corrió me trague todo su esperma y la chupe hasta dejársela limpia, se la metí de nuevo en el pantalón y salimos para el aeropuerto, durante el viaje me follo dos veces y se corrió sobre mi boca, me encantaba, disfrutaba de su verga, llegamos a Londres y nos fuimos a su piso, se pasó todo el fin de semana follandome, usándome, el disfrutaba de mi cuerpo y yo disfrutaba de él, de sus humillaciones, me trataba como a una puta y eso me excitaba de una manera total, el Lunes a primera hora nos presentamos en la central, para firmar los contratos, allí ya se encontraban mis socias, entramos en una gran sala donde se encontraba Paolo, acompañado de más directivos de la empresa, así como los representantes de las otras compañías ganadoras, en una gran mesa se encontraban los contratos a firmar y enfrente separados por una cuerda los periodistas, uno a uno fuimos firmando los contratos entre flases de los periodistas y apretones de manos, cuando terminamos de firmar, pasamos a otra sala llena de mesas llenas de comida y bebidas, estuvimos como dos horas festejando el contrato, realizando entrevistas para la prensa, posando para sus fotografías, cuando terminamos, mis socias se marcharon con sus amigos, y yo me fui con Lucas, me llevo a un local a las afueras de Londres, donde fui sometida a prácticas sadomasoquistas, me pusieron pinzas en los pezones, en el coño, me dieron con látigos, fustas, palas, me sodomizaron, usaron todos mis agujeros, así estuvimos dos días, el miércoles, Lucas me acompaño hasta el aeropuerto y me dejo en las escalerillas del avión de la empresa, que me llevo a Madrid, mis socias ya estaban en la oficina cuando llegue, nos reunimos en mi despacho.

  • Lorena tenemos que hablar.
  • Vosotras diréis.
  • Tenemos que ponernos de acuerdo, en como repartimos el trabajo de los viajes para poner en marcha las sucursales, Claudia y yo, hemos pensado en repartirlo de la siguiente manera, para ti Europa, yo me encargare de América y Claudia Asia, así no tienes que hacer tu todos los viajes y puedes dedicarle algo de tiempo a Jorge, necesitáis estar juntos, aclararos, sobre todo tu, tienes que decidir con quién te quedas si con Jorge o Lucas, no puedes tener a los dos, Jorge no se merece ser el segundo plato, por lo que vimos en Londres estas muy encoñada de Lucas, no te separabas de el en toda la recepción, parecíais una pareja de enamorados, bueno la enamorada eras tú, porque el apenas te prestaba atención, si hasta intento ligar conmigo y con Claudia, ese hombre no tiene modales, se nota que es un trepa, tú sabrás lo que quieres para ti, pero por Jorge deberías decidir, te vuelvo a repetir que él no se merece lo que le estás haciendo, bueno, estás de acuerdo en el reparto de los viajes, ambas hemos calculado que así en seis meses tendremos todo a pleno trabajo, que es el tiempo que le pediste a Jorge.
  • Me parece bien, para mi Europa, así estoy más cerca de casa, y con respeto a lo segundo lo tengo controlado, una vez terminado toda esta locura, me sentare con Jorge y hablare con él, lo que tengo claro es que quiero seguir en su vida, seguramente dejare a Lucas y me centrare en mi matrimonio, sin abandonar nuestros proyectos de futuro.
  • Se puede saber qué proyectos, por nosotras las cosas están bien, no debemos crecer más, debemos cuidar lo que tenemos, no implicarnos en más historias, Lorena no te metas en más cosas, conformémonos con lo que hemos conseguido, que es más de lo que pensábamos cuando empezamos, vamos a dejarlo así.
  • Vosotras es que no veis el futuro que se nos presenta, podemos ser la empresa más importante del mundo, debemos crecer y expandirnos aún más, asociarnos con empresas chinas, rusas y americanas para poder aspirar a tener la consultoría de la mayoría de las multinacionales.
  • Pero tú te estas escuchando, no vamos a hacer eso, es demasiada inversión y pocas posibilidades de tener éxito, nos vamos a centrar en lo que tenemos y nada más.
  • Yo no lo veo así.
  • Tú puedes verlo como quieras, pero la decisión está tomada, estamos las dos de acuerdo, no vamos a crecer más, mantendremos lo que tenemos que bastante trabajo nos va a llevar.
  • Vosotras no sabéis lo que necesita esta empresa, no tenéis visión de futuro, si no queréis prosperar venderme vuestra parte de la empresa.
  • Con que dinero lo vas a comprar.
  • Pediré un préstamo a los bancos.
  • Lorena, aunque consiguieras el préstamo, nosotras no vamos a vender lo que nos costó tanto trabajo lograr, dedícate a lo que acordamos y punto.
  • De acuerdo, pero si algún día cambiáis de idea avisarme.
  • Olvídate Lorena, jamás venderemos, céntrate en el ahora, no nos obligues a tomar otras decisiones, sabes que tienes una espada de Damocles encima de ti, sigues esnifando coca en horas de trabajo, te crees que no nos damos cuenta, mientras no se vuelva a repetir lo de la otra vez no pasa nada, pero en cuanto la cagues una sola vez te destituimos, lo entiendes.
  • Ya os dije que eso no volverá a pasar, lo tengo controlado.
  • Bueno pues no se hable más a trabajar, para el mes que viene yo me voy a Latinoamérica para poner todo en orden, Claudia se va a Asia y tú de Europa, en cinco meses o a lo sumo en seis debe estar todo echo, mientras tanto vamos a contratar a un director ejecutivo para que lleve y controle el día a día de la empresa, eso es innegociable.
  • Me parece bien, así nos podemos centrar en nuestro trabajo.
  • Claudia conoce a un licenciado en económicas que es la persona adecuada.
  • Por mi vale que lo contrate.

Las dos salieron de mi despacho después de acordar contratar esa misma semana al director financiero, tenía que solucionar un montón de cosas en un periodo de un mes lo más importante era hablar con Jorge para explicarle que estaría poco tiempo en casa, que tendría que viajar mucho, y que pronto se acabaría todo, pero Jorge estaba en Berlín y en la última conversación que tuvimos me dijo que no volvería hasta el domingo a la noche que estaba disfrutando mucho de la ciudad y como yo estaba tan ocupada que se tomaba unas mini vacaciones, llame a Marcos.

  • Hola Marcos, mañana vamos al Coliseum y el fin de semana podemos quedar otra vez, pero esta vez tu y yo solos, nada de más amigos o amigas, quiero estar contigo solo, lo entiendes.
  • Me parece bien, pero puedo llevar a Nuria al Coliseum y después estar los tres solos en tu dúplex, toda la noche.
  • Vale, pero solo Nuria.
  • De acuerdo, nos vemos mañana, te quiero.
  • Marcos no seas pesado.
  • Con lo que.
  • Con lo de te quiero, ya lo hablamos, y entre nosotros no existe el amor, es solo deseo y sexo, lo entiendes, no quiero hacerte daño.
  • De acuerdo, no me enamorare de ti.
  • Así está mejor, hasta mañana.
  • Hasta mañana.

Me levante el sábado por la mañana como siempre últimamente a las seis, me puse un chándal y me baje al gimnasio del hotel me metí en una cinta andadora y estuve como una hora corriendo, volví a mi habitación me di una ducha, me vestí y baje a esperar a Gertrud, a las ocho en punto como un reloj me recogió en la entrada.

  • Hola Jorge, buenos días, hoy vamos a conocer los alrededores de Berlín, ya verás cómo lo vamos a disfrutar, te llevare a sitios a donde no llevan a los turistas, pero son increíbles, comeremos la típica comida berlinesa, pero en un bar de carretera que cocina de maravilla, sé que no bebes alcohol, pero una cerveza ligera si te vas a tomar conmigo, no te va a hacer daño, lo harás por mí.
  • Ya lo veremos, es que nunca en mi vida he bebido, ni siquiera una cerveza, no sé cómo me afectara, no te prometo nada, pero el resto del plan me gusta, conocer el Berlín desconocido, me apasiona, hoy soy todo tuyo, llévame a donde quieras.
  • De acuerdo, vamos a disfrutar y a la noche vienes conmigo a la discoteca, ya verás que bien te lo vas a pasar.
  • No me pidas que baile, en eso soy muy malo, pero con respeto a la música no pongo impedimento a nuevas experiencias.
  • De acuerdo, pues vamos.

Las siguientes doce horas fue una pasada, me llevo a sitios increíbles donde solo se veían berlineses, me llevo a un bar que su cocina merecía una estrella Michelin, me atreví a probar esa cerveza ligera y la verdad es que me gusto, me llevo a cenar a un restaurante de un amigo, la cena fue de lo más romántica, luces de velas, música suave, el servicio discreto, la verdad que me encontraba muy a gusto, al acabar de cenar, fuimos a la discoteca donde pinchaba.

  • Esta discoteca es de un socio y mía, es una de las más importantes de Berlín, aquí pinchan los más grandes Dj, entre ellos yo, el mejor Dj gana unos 70 millones de euros al año, yo no llego a ese nivel pero no me puedo quejar, me da para vivir muy bien y poder invertir en este mundo parte de mis ganancias, ahora en cuanto entremos te voy a dejar en mano de un buen amigo, él te atenderá en todo lo que desees, mientras pincho, será cuestión de unas tres horas, si te aburres y quieres irte no me voy a enfadar, él te llamara a un taxi que te llevara al hotel.
  • No te preocupes, aguantare estoicamente, es broma, seguro que me encanta, como te dije soy muy abierto con respeto a la música, me gustan todo tipo de música.
  • Bueno te dejo, pásalo bien, nos vemos en tres horas.
  • Eso hare, suerte.
  • Gracias.

Y comenzó el espectáculo, pues realmente era todo un espectáculo ver a Gertrud, en lo alto de una especie de balcón pinchando dirigiendo los efectos de luz y sonido, durante tres horas los jóvenes y no tan jóvenes que estaban en la discoteca no pararon de bailar al ritmo que les marcaba Gertrud, la verdad que me encanto, es más aún me anime a moverme de una forma torpe al ritmo de la música, cuando Gertrud me vio moverme desde lo alto de su atalaya, me pareció verla sonreír, se me pasaron las tres horas volando, cuando termino, la gente estaba como en estaxis, la despidieron entre aplausos, y silbidos de aprobación.

Llego a mi lado toda sudorosa, le proporcionaron una botella de agua y dio un buen trago, después me hablo.

  • Mira vamos a tomar unas copas a un local en el centro cerca de tu hotel, si te apetece puedes venir con nosotros.
  • Me parece bien, la verdad es que no tengo sueño, lo he pasado muy bien.
  • Ya te vi, hasta te animaste a como decirlo de manera que no parezca irrespetuoso, a moverte con mi música.
  • Vale me lo tengo merecido, ya te dije que lo mío no es el baile, pero acepto el cumplido.
  • Bien lo único, que tengo que pasar por casa a ducharme y cambiarme de ropa, si quieres puedes venir conmigo o te pido un taxi que te acerque al hotel y cuando lleguemos te mando la ubicación, tú decides.
  • Pues la verdad que prefiero acompañarte si no te parece mal.
  • No que me va a parecer mal, venga vamos.

Salimos de la discoteca, subimos a su coche y me llevo a su casa en una zona residencial del norte de Berlín, aparco en coche y entramos en su casa, tenía una decoración minimalista, nada recargada.

  • En la nevera tienes una cerveza de la que probaste hoy a la tarde o si te apetece otra cosa como agua, un zumo o refresco, lo tienes en la nevera.
  • Vale gracias, pues no te diré que no a esa cervecita tan suave, la verdad que me gusto su sabor.
  • Bueno espérame aquí, en una media hora bajo.
  • De acuerdo.

La vi subir las escaleras, de la nevera saqué una de las cervezas, me la serví en un vaso, y me senté en el sofá, estuve mirando toda la decoración, me gustaba como tenía decorada la casa, cogí una revista y me puse a ojearla, al cabo de cuarenta y cinco minutos apareció Gertrud bajando las escaleras, con un pantalón de cuero ajustado, blusa de color carne, estaba muy guapa, la verdad estaba más que guapa, estaba para comérsela, cuando termino de bajar las escaleras.

  • Jorge as visto a un muerto.
  • No por qué.
  • Por la cara que tienes.
  • Es que estas espectacular con esa ropa.
  • Gracias, la verdad es que me sienta bien.
  • Vamos.
  • Si vamos.

Salimos de su casa y nos fuimos al centro de Berlín muy cerca de mi hotel, Gertrud metió el coche en un garaje y fuimos caminando como tres manzanas, llegamos a un local donde tres seguratas se encargaban de controlar la entrada de la gente, nada más ver a Gertrud no dejaron pasar con unas sonrisa y saludándola, el local era una especie de cervecería, pub, discoteca, con zonas bien diferenciadas, fuimos a lo que parecía un pub con música más suave para poder mantener una conversación, Gertrud, saludo con el brazo extendido a unas personas y nos encaminamos a donde estaban ellos.

  • Hola a todo este es Jorge el chico del que os hable el amigo de Rober.

Todos me saludaron con un gesto y me senté.

  • Otra cerveza.
  • No gracias creo que por hoy está más que bien, prefiero un agua.
  • De acuerdo.

Uno de los chicos se levantó y regreso al cabo de un rato acompañado de un camarero que traía las bebidas para todos, nos servimos y estuvimos charlando hasta muy tarde, de echo eran las seis de la mañana cuando me despedí de ellos, Gertrud me acompaño hasta la puerta del hotel.

  • Mañana tenía pensado llevarte a la isla de los museos, y al centro de Belén, ver el parlamento, la torre de telecomunicaciones, el centro, el monumento al holocausto, pero para ver todo eso hay que madrugar, supongo que estarás cansado y querrás dormir hasta tarde.
  • No por mí no te preocupes, la que tiene que descansar eres tú, que has estado trabajando.
  • Por mí no te preocupes, con cuatro horas de sueño me llega.
  • Bien entonces por mi encantado de ver hoy contigo todos esos lugares, a qué hora quieres que quedemos.
  • A las once de la mañana te parece bien.
  • Perfecto, pues a las once me tienes en la puerta del hotel.
  • Muy bien pues hasta dentro de unas pocas horas.
  • Adiós.

La vi marcharse calle abajo, subí a mi habitación, me metí en la cama y me quede dormido, se me había olvidado llamar a Lorena, pero ella tampoco me llamo, la llamaría por la mañana, me desperté a las ocho de la mañana después de dormir solamente una hora y media, no sé porque, pero no era capaz de conciliar el sueño, cogí el móvil y llame a Lorena, al quinto tono me salió el buzón de voz.

  • Hola cariño, buenos días, supongo que aun estarás durmiendo, yo me lo estoy pasando muy bien, me está enseñando la ciudad Gertrud una amiga de Rober, mañana tengo la reunión con los jefes, espero tener buenas noticias para los dos, bueno solo decirte que te amo, descansa y pásalo bien en Londres en la firma de los contratos, yo espero estar en Madrid el miércoles, un beso.

Colgué  y me puse un pantalón corto, baje al gimnasio y me puse a correr en la cinta andadora, así estuve hasta las diez de la mañana, subí a mi habitación, me di una ducha rápida y me vestí, baje a la cafetería y me tome un desayuno, a las once estaba en la puerta del hotel y allí estaba Gertrud, con un vestido hasta el tobillo de flores, muy hipo, con unas sandalias, estaba otra vez guapísima, me llevo por todo Berlín centro, la isla de los museos, el parlamento, en fin todo lo que me prometió, llore en el monumento al holocausto, ella me miro con una expresión de cariño, pero es que me emocione, cuando me dijo que su bisabuelo, murió en un campo de concentración, es más me llevo a la columna donde estaba escrito su nombre, comimos salchichas en un puesto callejero, y continuamos nuestro tour, me llevo a lugares donde ningún turista va, barrios bohemios, donde jóvenes pintores exhibían sus cuadros en plena calle, edificios ocupados por grupos de jóvenes que vivian contracorriente, me presento a algunos de ellos y debatimos amigablemente sobre las cosas de este mundo y del otro, la verdad que fue un día de lo más agradable, a las ocho de la tarde le dije a Gertrud, que debería retirarme al hotel pues necesitaba descansar para estar fresco para la entrevista en el trabajo, ella me acompaño hasta el hotel.

Otra vez la vi subir por la calle, me fui al restaurante y aunque era relativamente temprano el servicio ya estaba funcionando, cene de forma frugal, y me fui a mi habitación, estaba hecho polvo, me acosté puse el despertador para las seis de la mañana y me quede dormido.

A las seis de la mañana sonó el despertador del móvil, me levante baje al gimnasio y estuve una hora corriendo en la cinta, eso me relajaba y espabilaba mis neuronas, subí a mi habitación, pedí que me subieran el desayuno, mientras llegaba el desayuno me di una ducha, extendí toda la ropa que había traído y me puse a pensar que ropa ponerme, me sentía ridículo, al final me decidí por un traje beis, con una corbata a juego, llego el desayuno, me lo tome con calma, me vestí y Salí para la oficina, llegue como una hora antes, me presente ante una de las recepcionistas, miro en su ordenador, me dio una tarjeta con una cinta me pidió que la llevar siempre puesta y me acompaño hasta un ascensor, me dijo que pulsara la última planta y que arriba me estaba esperando una persona que me acompañaría el resto del día.

Llegué a la última planta y nada más abrirse el ascensor me encontré con un joven rubio de unos 25 años, tez blanca, totalmente trajeado.

  • Buenos días usted debe de ser Jorge, mi nombre es Otto, estoy aquí para acompañarle en la visita a nuestras oficinas y en el recorrido que haremos por las instalaciones de la empresa a las afueras, ahora si tiene la amabilidad de acompañarme le llevare hasta el despacho del señor Hans, el vicepresidente de la compañía.
  • Hola Otto, un placer conocerte.

Camine detrás de él, hasta que llegamos a un gran despacho, me abrió la puerta y me invito a pasar.

  • Señor Hans, el señor Ramírez está aquí.
  • Hola Ramírez o prefiere que le llame por su nombre.
  • Buenos días, si no le importa por mi nombre.
  • Bien a mí también me puedes llamar por mi nombre, Wólfram.
  • Encantado Wólfram.

Nos estrechamos las manos y me invito a sentar.

  • Quiere tomar algo un café un té o agua.
  • Un vaso de agua si no es molestia.
  • Otto, eres tan amable de traer un botellín de agua para Jorge y para mí un té.
  • Desde luego señor Hans.

Otto se retiró y al cabo de unos segundos volvió con lo pedido, lo dejo encima de una mesa y se retiró cerrando la puerta al salir.

  • Bien Jorge me dijo Juan que por fin estas interesado en el puesto de ingeniero jefe, no sabes cuánto nos alegramos de tu decisión, hace años que llevamos luchando por que aceptes este puesto, eres nuestro mejor ingeniero, muchas de tus brillantes ideas son hoy una fuente de ingresos para la compañía, también nos dijo Juan que solicitaste seis meses para pensarlo, nos parece bien, pero conoce todas las instalaciones de la compañía Otto te llevara a conocer nuestros laboratorios de ideas, nuestras oficinas, el que sería tu despacho, después comerás conmigo y con Heinrich, nuestro presidente que está deseando conocerte y hablar contigo de tus ultimas ideas en Portugal, estás haciendo un gran trabajo en esa zona, después Otto te llevara a conocer a nuestro actual ingeniero jefe que como sabes se jubila dentro de ocho meses, él también está deseando conocerte, sabe de tu trabajo y al igual que nosotros está convencido de que eres la persona idónea para este trabajo.
  • Gracias Wólfram, pero tal como le dije a Juan vengo a conocer la empresa y ver lo que me espera si acepto el puesto, no puedo decirte ahora mismo que lo acepto pues hay muchas cosas que ver, mi matrimonio, sobre todo.
  • Por eso ya sabes que no hay problema, la mayoría del trabajo lo podías hacer desde Madrid si tú quieres, solo tendrías que venir unos pocos días al mes para ver cómo va las cosas y estudiar las propuestas de nuestros otros ingenieros, ya ves lo deseosos que estamos por tenerte de ingeniero jefe que te damos todas las facilidades.
  • De nuevo gracias, la verdad que me lo ponen todo muy fácil y me entran ganas de aceptar ahora mismo, pero comprenda que tengo que consultarlo con mi esposa.
  • Si desde luego, ahora vete con Otto que te enseñara las oficinas tu futuro despacho, te presentara a tu secretaria y tus ayudantes, conocerás al resto de directivos y sobre la una te llevara a un céntrico restaurante donde comeremos los tres, mientras charlamos de tu salario y beneficios por tu nuevo puesto.
  • Que aún lo he aceptado.
  • Pero lo harás, estoy seguro que lo harás, nuestra propuesta te acabara de convencer.
  • De acuerdo, ya veremos.

Wólfram marco un número en su teléfono.

  • Otto por favor puedes venir un momento.
  • Desde luego señor Hans.

Al cabo de unos segundos Otto apareció por la puerta.

  • Digamma señor Hans.
  • Tienes la amabilidad de enseñarle al señor Ramírez nuestras instalaciones, así como su despacho y presentarles a sus colaboradores.
  • Desde luego señor Hans, señor Ramírez cuando quiera vamos.
  • Por favor llámame Jorge, me gusta más así.
  • Como desees Jorge.
  • Bueno Jorge nos vemos a la hora de comer.
  • De acuerdo Wólfram, hasta luego.

Salimos del despacho y Otto me fue enseñando todas las instalaciones de esa planta, llegamos a un gran despacho.

  • Jorge este es tu despacho y ella es Hanna, tu secretaria.
  • Estáis empañados en que el puesto es mío y aún no he dicho que sí.
  • Todos en esta planta estamos convencidos de que aceptara el puesto, según dice Rudolf es usted la persona mejor preparada para ese puesto.

Hanna se levantó de su asiento y se dirigió a mí.

  • Buenos días señor Ramírez, es un placer conocerle.
  • Buenos días y por favor llámame Jorge, lo mismo digo.
  • Hanna es poliglota, domina doce idiomas e hizo los tres primeros años de la carrera de ingeniería, será de gran ayuda para ti.
  • Caramba sí que estas preparada y se puede saber porque no acabaste la carrera.
  • La verdad que no lo sé, aun es hoy el día en que me lo pregunto.
  • Pues deberías retomarla, con tus conocimientos de idiomas y terminando la carrera, se pelearían por ti las grandes empresas.
  • Cualquier día lo hago.

Hanna era una hermosa chica rubia de unos 27 años, ojos verdes, pelo corto, una figura más que atractiva, vestida con una falda de tubo por encima de las rodillas, zapatos de tacón y una camisa a juego con el vestido.

  • Permíteme que te enseñe el despacho.
  • Claro.

Pasamos adentro y estaba bien decorado, con algunas fotos de la familia de Rudolf, varios trofeos de pesca y diplomas de distintos cursos.

  • Evidentemente aún están las cosas del señor Rudolf, que está deseando conocerle, ahora está en los laboratorios, los cuales conocerás hoy por la tarde después de comer.
  • Lo estoy deseando, estuve en ellos hace muchos años, recién entrado en la compañía.

Me despedí de Hanna y continuamos la visita, me presento a algunos compañeros de trabajo y algunos directivos, todos me deseaban suerte en mi nuevo desempeño, todos daban por hecho que sería el nuevo ingeniero jefe, sobre la una de la tarde Otto me acompaño a un restaurante cercano, me dejo en la puerta.

  • El señor Wólfram y el señor Heinrich ya le están esperando dentro, preséntese ante el jefe de sala y le acompañara hasta su mesa, yo me despido aquí hasta la tarde, sobre las tres te recogeré y te llevare a los laboratorios a conocerlos y así hablar con Rudolf.
  • Gracias Otto, ha sido un placer.
  • Hasta las tres.
  • Adiós.

Entre al restaurante, le di mi nombre al jefe de sala y me acompaño a una mesa donde estaban sentados Wólfram y otra persona que supuse que era Heinrich.

  • Jorge por favor permíteme que te presente a Heinrich nuestro presidente.
  • Un placer Jorge, estaba deseando conocer a nuestro nuevo ingeniero jefe.
  • El placer es mío.

Por lo visto todos daban por hecho que lo aceptaría, nos sentamos a la mesa el camarero tomo nota de los pedidos y se retiró.

  • Bueno Jorge vamos al grano,  eres la persona que deseamos que asuma el cargo de ingeniero jefe y para ello estamos a concederte ciertos beneficios, Juan ya te comento que podrías desempeñar tus funciones desde Madrid y solo tendrías que venir aquí en casos muy puntuales, claro está que por lo menos una vez al mes acudirías a nuestros laboratorios a comprobar los avances de tus ideas, porque siempre estas innovando en nuestro campo, tus anteriores ideas nos han hecho ganar mucho dinero y sobre todo destacar por encima de la competencia, es por ello que además de la posibilidad de realizar tu trabajo desde tu casa, te ofrecemos un salario de unos 150.000 euros al año entre sueldo e incentivos, una casa aquí y coche de la empresa que lo tendrás en Madrid o donde tú lo desees.
  • Caramba la propuesta es de lo más atrayente, pero debo consultarlo con mi esposa, por mi parte no creo que allá problema me encanta mi trabajo y si es tal como me lo plantean estoy dispuesto a aceptar, pero todo depende de lo que hable con mi mujer.
  • Lo entendemos, es por eso que tienes siete meses para pensarlo, hasta que Rudolf se jubile, ahora vamos a comer y después Otto te llevara a los laboratorios.

La comida fue de lo más agradable, charlamos de Madrid ambos lo conocían por sus museos, los dos eran unos enamorados de la cultura, El Prado, El Reina Sofía, los monumentos, estaban enamorados de nuestra cultura, al terminar.

  • Bueno Jorge te dejamos con Otto, que te llevara a los laboratorios, por cierto, Otto será tu enlace entre Madrid y Berlín, el al igual que tu es un excelente ingeniero, pero aún le falta un poco para llegar a tu nivel, queremos que tú lo pulas y le enseñes todos tus conocimientos para que cuando te jubiles ocupe tu lugar.

Nos despedimos con un fuerte apretón de manos, me acompañaron hasta la salida, donde Otto estaba esperando.

  • Otto cuídalo bien, que será tu próximo jefe.
  • Sí señor, eso hare.

Caminamos hasta un aparcamiento, Otto apretó las llaves y las luces de un Mercedes de alta gama se encendieron, subimos al coche y nos adentramos en el tráfico de Berlín, Otto condujo por espacio de una hora y media, llegamos a las afuera de la ciudad y en polígono industrial estaba nuestro laboratorio, un edificio modernista, obra de un refutado arquitecto alemán, Otto enseño nuestras credenciales a la entrada, nos dieron paso libre, aparco el coche y entramos por un amplio hall, me llevo directamente al despacho de Rudolf.

  • Hombre Jorge, cuantas ganas tenia de conocer a mi sustituto.
  • Es un placer Rudolf, llevo años siguiendo tu trabajo y es de lo mejorcito que he visto en mi vida.
  • Gracias, pero lo tuyo es mucho mejor, tu propuesta para mejorar el servicio de redes nos dejó a todos patidifusos, es lo mejor que hemos visto en años, nos adelantó a la competencia por años.
  • Muchas gracias, me puedes enseñar todo esto, estoy ansioso por conocerlo.

Durante tres horas me estuvo enseñando todas las instalaciones, los laboratorios, los cuartos de prácticas, los cubículos me presento a todos los ingenieros a los becarios y volvimos a su despacho.

  • Bueno que te ha aparecido tus nuevas dependencias.
  • Son increíbles lo mejor que he visto en toda mi vida, cuantas cosas se pueden hacer aquí, esos laboratorios, esos instrumentos de última generación, estoy anonadado, impresionado, deseando poder trabajar aquí.
  • Por fin te has decidido.
  • Casi, solo me falta consultarlo con mi mujer.
  • Pues cuanto me alegro, desde que me dijeron que por fin te dignaste tomar en cuenta la oferta no sabes lo contentos que nos pusimos aquí, te tienen en alta estima, te consideran un gran ingeniero que nos hará dar otro salto de calidad.
  • Que tú no eres cojo, tus logros me impresionan.
  • Si, pero ya estoy un poco oxidado, esta empresa necesita algún revulsivo y ese eres tú.

Estuvimos hablando durante dos horas más, cuando nos dimos cuenta era tardísimo, las ocho de la tarde, la mayoría del personal ya se había marchado, salimos del despacho y allí estaba Otto.

  • Por dios Otto. Porque no nos avisaste de que era tan tarde.
  • Estaban tan entretenidos que me daba no sé qué molestarles.
  • Vamos Otto, llévame al hotel, que debes de estar cansado, yo por lo menos lo estoy.

Me despedí de Rudolf con la promesa de volver a vernos antes de marchar a Madrid, Otto me llevo al hotel y llame a Gertrud.

Nada más colgar me di una ducha rápida, me cambie de ropa, me puse unos vaqueros y una camisa y baje al recibidor del hotel, al cabo de media hora Gertrud me estaba recogiendo y en su coche fuimos a unos cinco kilómetros a las afueras de Berlín, el restaurante era una gran casa de estilo renacentista, la cena estuvo espectacular, el amigo de Gertrud un gran anfitrión, charlamos distendidamente de Madrid y de los grandes cocineros de España, Adurís, Arza, etc. Le encantaba la nueva cocina española, estuvimos charlando hasta la hora de cierre, después fuimos a un pub cerca de mi hotel y estuvimos charlando hasta tarde.

  • podíais buscar la manera de que vuestros viajes coincidieran, así serian como unas mini vacaciones.

Me acompaño hasta la puerta del hotel nos despedimos con un beso en las mejillas y quede en llamarla en cuanto estuviera libre, llegue a mi habitación me desnude y me acosté desnudo, estaba tan cansado que no tenía ni fuerzas para ponerme el pijama, por la mañana me levante temprano, me puse mi chándal y me fui al gimnasio, una hora de ejercicio y a la ducha, me vestí y llame a Lorena.

  • Hola cariño.
  • Hola Jorge, que tal estas.
  • Muy bien y tú en Londres.
  • Mucho trabajo.
  • Ya me lo imagino, mira me voy a quedar aquí hasta el sábado, viene Jorge y me invita a una fiesta, el domingo cojo el primer vuelo a Madrid y calculo que estaré en casa a la hora de comer.
  • Muy bien, disfruta, y por cierto que tal las entrevistas.
  • Ya te contare el domingo, es importante para nuestro futuro, te quiero.
  • Vale, nos vemos el domingo.

Los siguientes días fueron una locura, hablar con abogados de la empresa, me mostraron el tipo de contrato que me iban a hacer firmar, uno de con fidelidad, otro para el laboratorio, todos daban por hecho que me iba a quedar y la verdad que hasta yo estaba convencido, quede libre el viernes, llame a Gertrud y me dijo que Rober ya estaba en Berlín, que pasarían a recogerme a las seis de la tarde, para llevarme a las obras de la nueva discoteca, a las seis de la tarde estaba como un reloj en la puerta del hotel, como siempre Gertrud puntual me recogió acompañado de Rober.

Gertrud condujo hasta una zona a unos cinco kilómetros del centro de Berlín, aparco, y salimos el local era una construcción enorme, algunos obreros estaban trabajando en el exterior, Rober me paso el brazo por encima del hombro.

  • Que te parece.
  • Es muy grande.
  • Capacidad para quince mil personas, seis pistas de baile, catorce barras, no es la más grande, pues esa será la de Ibiza, pero si la segunda, parecidas a esta se abrirán en Londres, Paris, Moscú, Madrid, Lisboa, Bruselas, Ámsterdam, vamos en casi todas las capitales de Europa, es una gran inversión, pero te aseguro que merecerá la pena, quieres verla por dentro.
  • Desde luego.

Entramos y la verdad es que era espectacular, las pistas de baile a distintas alturas, las cabinas de los Dj, todo de una manera exagerada, cuando terminamos el tour, me llevaron a cenar a un restaurante anexado a la discoteca, una comida internacional, bien servida, y muy profesional, después me llevaron a la misma discoteca donde Gertrud pincho y ella volvió a dar una sesión, Rober la acompaño y yo estuve mirando como pinchaba, lo pase muy bien, a las tres de la madrugada me dejaron en la puerta del hotel, los siguientes días se dedicaron a enseñarme los alrededores de Berlín, estaba feliz en compañía de ellos dos, pero como todo tiene su fin, llego el sábado, me despedí de Gertrud con la promesa de volvernos a ver, Rober y yo subimos al avión y regresamos a Madrid, en el trayecto del aeropuerto a mi casa Rober me hablo.

  • Jorge van bien las cosas entre Lorena y tú.
  • Pues la verdad que últimamente está muy rara, es cosa del trabajo.
  • Que pasa que ya no es la misma Lorena con la que empezaste a salir.
  • Exacto, esa es la sensación que tengo, pero seguro que lo arreglamos.
  • Eso espero, sabes que eres mi mejor amigo, cuenta conmigo para lo que quieras, siempre estaré a tu lado, sabes que Lorena va a bailar los jueves al Coliseum.
  • Si ya me lo dijo y que tiene una excelente pareja de baile.
  • De eso quería hablarte, como decírtelo, su manera de bailar a veces es demasiado sensual, demasiado erótico, vamos que parecen una pareja de novios.
  • Pero según me dijo Lorena es un crio.
  • Sí, es un crio, pero también es un hombre.
  • Que me estas queriendo decir Rober.
  • Que no me gusta la aptitud de ambos, sobre todo de Lorena, debería ser un poco más comedida, no sé, aunque solo fuera por respeto a ti.
  • Será cosa del baile, sabes que cuando se mete a bailar se transforma, es otra mujer, más libre, más sensual, más sexy, seguro que no es nada.
  • Vale Jorge, yo solo te lo comento.
  • Gracias Rober por preocuparte, pero seguro que no es nada.
  • Además, esta ese Lucas.
  • Su enlace con la multinacional.
  • Ese, me tiene muy mala pinta.
  • A mí tampoco me cae bien, es un petulante, mal educado, engreído.
  • Esa misma sensación me dio a mí el día que me lo presento Lorena, que relación mantienen los dos.
  • Pues profesional, porque lo dices, también los vistes bailar acaramelados.
  • No tonto, es que me da mala espina el personaje y sabes que por mi trabajo calo a la gente a la primera, me parece un gigolo, un seductor, un dominante, sus portes, su manera de caminar, no me gusta nada.
  • Tranquilo que Lorena en ese aspecto es muy profesional.
  • Vale, yo solo te lo comento.
  • Gracias por preocuparte, sé que eres un buen amigo, ahora si me disculpas me voy a casa estoy muerto, necesito descansar, y por favor dale de nuevo las gracias a Gertrud, lo pase muy bien con ella, es una excelente chica.
  • Sí que lo es, se las daré, adiós amigo.
  • Adiós.

El jueves a las ocho de la tarde estaba entrando por la puerta del Coliseum, deje le abrigo en la guardarropía, y me fui a la barra me pedí un gin tonic, y me puse a esperar por Marcos y Nuria, estaba absorta cuando note unas manos en mis glúteos, me di la vuelta para soltarle un bofetón al descarado que me estaba tocando, cuando una mano sujeto la mía.

  • Tranquila fiera que soy yo.
  • Marcos te he dicho que aquí no me toques así.
  • Tu tranquila que no está el jefe, se fue de viaje, ventajas de tener la tarjeta VIP, que te enteras de todo.
  • De todas maneras, quieto con las manos.
  • No sé si podre, estoy muy cachondo hoy, llevo toda la semana pensando en ti, y las ganas que tengo de follarte duro.
  • Yo también tengo ganas, pero debemos ser comedidos y Nuria.
  • Ahora viene, está en el baño.
  • Pues espérame aquí que yo también voy.

Camino del baño me encontré con Nuria que venía de allí.

  • Me acompañas, me voy a meter una raya, te apetece.
  • Pues claro.

Nos metimos las dos en un cubículo, saque mi espejito, prepare cuatro rayas y nos la metimos, después los restos los recogí con un dedo y los frote en las encías de Nuria, ella acerco sus labios a mis boca y me beso, yo le correspondí, estaba muy cachonda, nuestras lenguas se juntaron, nuestras manos recorrían todo nuestro cuerpo, ella bajo su mano y la mentido por dentro de mi vestido, aparto la fina tela del tanga y llego a mi coño, lo empezó a masajear, me volvía loca, me dejaba hacer, era toda suya, me subió el vestido hasta el cuello, y comenzó a comerme los pechos, el efecto de la coca comenzaba a actuar, y yo me sentía más desinhibida, mis labios buscaban los suyos, pero ella se dedicaba a mis pechos, mientras sus mano me masturbaba, apoye mi espalda en la pared y ella se agacho, metió su cara entre mis piernas y comenzó a comerme el coño, dios que placer, me mordía los labios para reprimir mis gemidos, me encantaba como lo hacía, me corrí como una fuente, ella se levantó me bajo la falda y me beso de nuevo, era una gozada el sabor de sus labios con mis flujos me excitaba más, quise corresponderle, pero me miro a los ojos.

  • Esta noche en tu casa me corresponderás, te dejare que me comas toda, ahora vamos a bailar que seguro que Marcos se está imaginando lo que estamos haciendo.
  • De acuerdo.

Salimos del cubículo, nos arreglamos un poco y volvimos a la barra, allí estaba Marcos tomando un cuba libre.

  • Joder sí que tardasteis, tanto os cuesta arreglaros.
  • Marcos es que le comí el coño a tu amiga, y de paso nos metimos un par de rayas.
  • Lorena tienes que controlar eso de la coca que se te puede ir de las manos.
  • Tranquilo que lo tengo controlado, que vamos a bailar.
  • Si claro para eso hemos venido.

Fuimos a la pista y estuvimos bailando por espacio de tres horas, no tenía prisa en volver a casa, a esa casa vacía donde no estaba mi marido, mi amor, los dos se frotaban contra mí y no se lo impedía, me sentía súper cachonda, deseando llegar a mi dúplex y que me follaran, me dolían los pezones de los duros que los tenia, sentía la verga de Marcos frotarse contra mi culo y las manos de Nuria acariciar mis piernas, me volvía loca, no aguantaba más.

  • Vámonos a casa chicos me tenéis echa una perra en celo, estoy ardiendo.
  • Vamos pues, ya veo que hoy estas supercalientes.
  • No lo sabes tú bien, además hoy no tenemos prisa en volver, es más si os quedáis en casa todo el fin de semana, yo mañana voy a trabajar por la mañana y me cojo la tarde libre para nosotros tres.
  • Pues me parece una excelente idea, así podemos follar todo el fin de semana, hasta el domingo.
  • No hasta el sábado a la noche, el domingo llega mi marido de Berlín.
  • Pues hasta el sábado, te vamos a reventar, puedo invitar a unos amigos.
  • No Marcos, nosotros tres, ya habrá tiempo para montar otra orgia, ahora solo un trio.
  • Te tomo la palabra, la próxima vez una orgia.
  • Yo no he dicho eso, te dije que lo hablaríamos.
  • Lo dicho una orgia, sexo, alcohol, droga y música, todo perfecto.
  • Pero que tonto eres Marcos, toma las llaves del coche que estas deseando llevarlo.
  • Joder tía es que es el sueño de mi vida, tener un carro como el tuyo.
  • Estudia y trabaja duro y lo conseguirás, no caen del cielo, mi sacrificio me costó conseguirlo.
  • Vale tía, pareces mi madre.
  • Es que es así, nada es gratis.
  • Vale, vale, lo pillo, ahora podemos irnos mami.

Salimos de El Coliseum y fuimos a mi dúplex, nada más entrar, me lance como una posesa a por los morros de Marcos, estaba demasiado excitada como para perder tiempo, mientras lo besaba le iba bajando el pantalón, una vez con la prendan en el suelo me dedique a acariciar su joven polla por encima del slip, poco a poco notaba como crecía a través de la fina tela, me puse de rodillas y le baje la prenda agarre su verga con las manos y comencé a masturbarlo, mientras tanto Nuria le estaba comiendo los morros y frotándose el coño contra mi espalda no sé cómo lo hizo pero la muy puta ya estaba desnuda, notaba como su vulva tropezaba con mis pelos, acerque mi boca a esa herramienta y me la metí en la boca, dios que gusto ese pre seminal, me encantaba su sabor, comencé a mamársela con delicadeza quería notar esa joven polla en mi boca, jugaba con ella con mi lengua, sacaba la boca y lamia sus testículos, mis manos fueron a sus poderosos pechos, mientras Nuria se puso de rodillas detrás mía.

  • Eso es Lorena chúpasela bien, no pares, mira la cara que pone de satisfacción, lo goza, sigue así.

Mientras me hablaba acariciaba mis pechos a través de la fina tela de mi vestido, notaba sus pequeñas manos y mis pezones se pusieron duros, notaba como la polla de Marcos se tensaba y se corrió en mi boca, me trague toda su lefa, que delicia, no la abandone hasta que se quedó flácida, me levante y Nuria termino de desnudarme, me cogió de la mano y subimos a la habitación, me tumbo en la cama  con las piernas colgando, se arrodillo y comenzó a darme la mejor comida de coño de toda mi vida, su lengua jugaba con mis labios, sus dedos trabajaban mi clítoris, Marcos se tumbó a mi lado y comenzó a comerme las tetas, Nuria trabajaba mi coño con una maestría impropia para su edad, temblaba de placer, no paraba de salir flujos de mi coño, Marcos llevo su boca a la mía, y me beso con pasión, yo le correspondí, me encontraba en la gloria, mientras de mi coño no paraba de salir flujos que Nuria bebía con deleite, Marcos me comía los morros invadiendo mi boca  con su lengua que se encontraba con la mía, Marcos se puso de rodillas poniendo su polla a la altura de mi boca, no lo dude me la metí de un solo tirón, poco a poco fue recuperando su dureza, mi destreza en la manada obro milagros, eso y que es un cuerpo joven que se repone con facilidad, Nuria continuaba comiéndome el coño, no sé cuántas veces me corrí con su trabajo, al cabo de un rato ella abandono mi coño y Marcos ocupo su lugar, el también comenzó a comerme el coño, lamia mi corrida, metió un dedo dentro de mi coño y me  volví a correr, Nuria busco mi boca y con su manos martilleaba mis pechos, con su dedos agarraba mis pezones y los estiraba, dios que placer, Marcos se levantó se puso un preservativo, acerco su polla a la entada de mi vagina y me endilgo de un solo golpe, pegue un pequeño grito más de placer que de dolor, pollas más grandes han entrado en mi coño, pero sus movimientos me excitaban y Nuria comiéndome los pechos, jadeaba de placer, Marcos martilleaba mi coño, Nuria se comía mis pechos, estaba en la gloria, me corría una y otra vez con aquellos dos críos amándome de una manera desmesurada, Marcos me estuvo penetrando durante unos vente minutos mientras Nuria jugaba con mis pechos, mis pezones, y mi boca, sentirla era lo más placentero de esos momentos, la polla de Marcos me gustaba, pero los labios de esa cría me volvía loca, Marcos se volvió a correr y decidimos hacer un descanso, nos preparamos unas rayas de coca para entonarnos de nuevo, y bajamos a la cocina para beber algo, ellos cogieron unas cervezas y yo una botella de agua, siempre tenía la nevera llena por si alguna vez me apetecía darme una vuelta por la casa, nunca me alegre tanto de tener la nevera llena como en ese instante, al cabo de un rato Nuria se arrodillo y se metió la polla de Marcos en la boca, comenzó a hacerle una mamada de vértigo, Marcos recupero su dureza en poco tiempo, subimos de nuevo a la habitación.

  • Poneros las dos a cuatro que os voy a follar a las dos.
  • Ambas nos pusimos de a cuatro y comenzamos a comernos los morros, Marcos se puso un nuevo preservativo y apoyo su polla en la entrada de mi coño y me la volvía a meter de un solo tirón, estuvo bombeándome durante cinco minutos, después se la metió a Nuria y así estuvo follandonos durante una hora, se notaba el efecto de la coca y su juventud, ambas perdimos la cuenta de los orgasmos que nos proporcionó, abandono nuestros coños y se puso de pie delante de nosotras.
  • – abrir vuestras boquitas que os vais a beber todo mi semen, estoy que exploto.

Ambas abrimos la boca y puso su polla lo más cerca posible con una contracción se corrió inundando nuestra boca con su semen, nuestras caras, nuestro pelo y la cama, era una corrida salvaje, los tres caímos derrotados en la cama, Marcos en el medio de las dos, lo abrazamos y nos quedamos dormidos, eran las cuatro de la mañana, a las seis sonó el despertador de mi móvil, me levanté, me puse la misma ropa, cogí una hoja de papel y escribí.

  • Os queda una copia de la llave de casa encima de la encimera de la cocina, hacer lo que queráis, yo me voy a casa a ducharme y cambiarme de ropa, sobre las cinco de la tarde estaré de vuelta, os queda también dinero por si queréis pedir algo de comer, consideraros como en vuestra casa.

Deje el papel encima de la encimera con trescientos euros y salí de la casa, baje al garaje cogí el coche y me fui a casa, me di una ducha rápida y me fui a la oficina, estuve trabajando todo el día sin parar a las cuatro y media le dije a mi secretaria que me tomaba el resto del día libre, que si surgía algún problema se lo comunicara a mis socias, necesitaba desconectar, en cuanto abrí la puerta de la casa la escena que vi era de lo más morbosa, Nuria estaba apoyada en la repisa de la encimera y Marcos de rodillas le estaba comiendo el coño, la cara de Nuria era una expresión de placer como pocas veces he visto en mi vida, cerré la puerta y me desnude me acerque  a Nuria y mis labios se juntaron con los suyos, estaba babeando de placer, nuestras lenguas se unieron en el interior de su boca, jugaban a unirse en una sola, mientras Marcos seguía comiéndole el coño, notaba como Nuria gemía con mi lengua dentro de su boca, mis manos fueron a por sus pequeños pechos y comencé  a acariciarle los pezones, note como se corrió  como una loca, separo su boca de la mía y comenzó a gritar.

  • Joder Marcos que comida de coño, me encanto.

Marcos dio la vuelta al mueble se puso detrás mía empujo mi espalda hacia delante, se puso un preservativo, lo mojo en mis flujos, apoyo su glande en la entrada de mi ano y la fue metiendo poco a poco, mis músculos fueron cediendo muy lentamente a aquel miembro, cuando la tenía toda dentro se detuvo durante unos segundos, la saco y volvió a repetir la operación, cuando creyó que mi esfínter estaba adaptado a su verga, comenzó una cabalgada salvaje, notaba su pelvis chocar contra mis nalgas, Nuria se puso de rodillas, se puso delante mía y comenzó a comerme el coño, en ese instante tuve mi primer orgasmo del día, Marcos me follaba como si no fuera a follar en mucho tiempo, Nuria me comía el coño como si no hubiera un mañana, estaba gozando como una cerda, me corría una y otra vez, al cabo de diez minutos Marcos me metió un empellón bestial y se corrió como un poseso, mientras Nuria seguía bebiéndose mis flujos, en cuanto Marcos salió de mí, me deje caer al suelo, me abrace a Nuria y nuestras bocas se volvieron a juntar.

  • Que gusto, me encanta como me follas, es un placer.
  • Estábamos aburridos de esperar y decidimos entretenernos.
  • Y que habéis hecho además de follar.
  • Pues fuimos cada uno a su cada a buscar ropa y útiles de aseo, para poder cambiarnos y así estar presentables al marchar y no oler a sexo.
  • Yo también traje ropa, habéis comido algo.
  • Si pedimos unas pizzas, sobro un poco, quieres.
  • Pues la verdad es que tengo hambre.

Encima de la encimera estaba una porción generosa de pizza, con la emoción no la había visto, la cogí y me la lleve a la boca, mientras me la tomaba con un botellín de agua, Marcos comenzó a comerle las tetas a Nuria, esta le acariciaba la polla que recupero su dureza en cuestión de poco tiempo, ver esa escena me excitaba dos muchachos jóvenes morreándose delante mía, me lleve una mano a mi coño y comencé a masturbarme, mis dedos sobaban mis labios, mientras masticaba aquel trozo de masa italiana, ella le masturbaba con delicadeza, como si la polla del fuera de un material tan delicado que se fuera a romper tanta delicadeza a Marcos le excitaba, se dedicaba a acariciarle los pezones, yo me metí el ultimo pedazo de pizza en la boca y fui a su encuentro, deslice mi mano junto a la de Nuria y entre las dos le masturbamos, mientras nos besábamos, al cabo de un rato nos cogió a las dos de la mano y subimos a la habitación, nos follo a las dos como la noche anterior, se corrió en nuestras bocas, y así estuvimos follando todo el viernes, el sábado y el domingo a las doce de la mañana me desperté con la boca seca, me metí en el baño y me eche agua fría en la cara, baje desnuda al salón de mi bolso extraje un sobrecito de coca, me prepare una raya y la esnife, desayune un zumo, subí y me metí en la ducha, dejaba caer el agua caliente por mi cuerpo, lo tenía dolorido de la intensa sesión de sexo de todos estos días, salí de la ducha me seque y encima del mueble vi el frasco de colonia de Marcos abrí el bote y me rocié con ella, quería tener su fragancia pegada a mi cuerpo, me di una generosa rociada, me vesti, baje de nuevo y volví a escribir en un papel.

  • Chicos me tengo que ir, podéis quedaros con las llaves de casa y usarla cuando queráis, lo único os pido  que la dejéis tal como está o por lo menos algo recogida, tengo  una señora que viene dos veces por semana a limpiar, los lunes y los miércoles, por favor no usar la casa esos días, no quiero que se asuste, por lo demás la casa es vuestra, no sé cuándo nos volveremos a ver, ahora tengo que viajar muy a menudo por cuestiones de trabajo, procurare poder estar los jueves en el Coliseum y poder bailar con vosotros y también poder estar algún viernes libre, os dejo quinientos euros encima de la mesa, para que repongáis la nevera, os quiero Lorena.

Deje la nota encima de la encimera con un billete de quinientos euros, y me fui, cuando llegue a casa Jorge estaba en el salón con cara de mosqueo.

Cuando llegue a casa del aeropuerto eran las diez de la mañana, esperaba encontrarme a Lorena en la cama, me fui para su dormitorio y me encontré la cama totalmente echa no había dormido en casa, eso no me gustaba, sabía que llegaría hoy y habíamos quedado en que me esperaría en casa para después ir a comer a la de Alfredo, me costó mucho conseguir la mesa, me puse un chándal y como siempre para relájame salí a correr, volví a casa a las once y media y ella no estaba en casa, me senté en el sofá, cogí un libro cualquiera y me puse a leer, sobre la una de la mañana sentí las llaves, la vi entrar con una cara ojerosa, demacrada, me miro a los ojos y note un brillo especial, ese brillo que se le pone después de hacer el amor, además su perfume era claramente una esencia varonil, era la misma colonia que usaba Alfredo Agua Fresca de Adolfo Domínguez, lo sé porque se inunda de ella después de los partidos de fulbito, nos atufa a todos, ella se sentó delante mía sin ni siquiera darme un beso.

  • Hola cariño.
  • No me piensas besar, estoy fuera una semana y ni siquiera un beso.
  • Perdona es que estoy reventada, estuve todo el fin de semana en la oficina trabajando, se me paso el tiempo.
  • Joder Lorena, quedamos en que nos veríamos en casa temprano para dar una vuelta y después ir a la de Alfredo a comer, ni para eso eres puntual, que coño te pasa, estas destrozando nuestro matrimonio, yo no sé si poder aguantar más, es que ya es el colmo, para una cosa que te pido y ni siquiera ese capricho me puedes cumplir, mira has lo que te dé la gana yo me voy a dar una vuelta, después iré a comer a la de Alfredo, si quieres apareces allí, me da igual si no vas, estoy demasiado cansado de intentar salvar este matrimonio, parece que es solo a mí a quien le interesa lo nuestro.
  • Mira Jorge, no me hagas esto, estamos en la parte más importante de nuestro proyecto, es más te iba a decir que a partir de ahora tendré que viajar más, las chicas y yo nos hemos repartido los continentes yo me quedo con Europa por ti.
  • Como que por mí, no te entiendo, aún tengo que darte las gracias, ni siquiera me preguntas que tal en Berlín, Lorena no te conozco, eres otra mujer, mejor me callo, si tienes que viajar, viaja no te preocupes por mí, ya me buscare la vida, me centrare en mi trabajo.
  • Si en tu mierda de trabajo, no aspiras a mas que ser un pequeño ingeniero en una importante empresa, deberías de hacerte valorar, pero tú te conformas con poco, mírame a mí, en la cumbre de mi trabajo, ganando cuatro veces más que tú, vamos a ser francos, con la excusa de no dejarme sola has renunciado a esos ascensos, estoy segura que no es por mí, sino por tu inseguridad, te da miedo la responsabilidad, eso es lo que te pasa, no me eches a mí la culpa, mira vete tu solo al maldito restaurante, me voy a acostar que estoy cansada.
  • Muy bien, descansa, y se puede saber cuándo te vas de viaje.
  • Mañana salgo para Dublín, estaré allí hasta el jueves por la mañana, me iré con las chicas al Coliseum a relajarme y el viernes me iré a cenar con mis compañeros de baile.
  • Me parece muy bien, disfrútalo, o sea que ni siquiera estarás conmigo el fin de semana.
  • El sábado, el domingo salgo para Ámsterdam también pasare allí toda la semana, y para la siguiente a Bruselas, y así durante seis meses, que es el tiempo que te pedí, después si quieres volvemos a la normalidad relativa.
  • Que es eso de la normalidad relativa.
  • Que tendré que hacer algún viaje que otro.
  • Joder Lorena, más viajes.
  • Si así es.
  • Vale, acuéstate, duerme y a la vuelta hablamos.
  • Vale, pásalo bien con Alfredo.

Salí de casa hecho una furia, ese aroma, esa fragancia, todo sábado en el despacho y esa maletita, esa maldita maletita que usa para sus viajes, a cuento de que la llevaba, me fui a dar una vuelta, cuando me di cuenta estaba en la de Manolo, aparqué el coche y entre en el bar.

  • Manolo dame una cerveza sin alcohol.
  • Como dices.
  • Una cerveza sin alcohol, es que estas sordo.
  • Vale, vale, marchando, es que se me hace extraño, tú que no puedes soportar ese sabor.
  • Pues ahora me gusta.

Me puso la cerveza en la mesa junto con unas olivas, cogí el teléfono y llamé a Rober, mi pañuelo.

  • Hola Jorge que pasa.
  • Nada estoy en la de Manolo, si te apetece tomar una cerveza conmigo.
  • Vale dame media hora, por cierto, Gertrud me dijo que te aficionaste a una cerveza especial y te compre unas pocas, te llevo un par de ellas.
  • Gracias nos vemos.

Al cabo de media hora llego Rober con una bolsa conteniendo varias cajas de esa cerveza especial.

  • Manolo mete estas cervezas en la nevera para que se mantengan frías a mi ponme una estrella de Galicia y a Jorge una de estas.

Manolo trajo la cerveza de Rober y a mí una de aquella maravillosa bebida, dimos un sorbo.

  • A ver Jorge que te pasa ahora, últimamente solo me llamas para contarme cosas tristes.
  • Es que he vuelto a discutir con Lorena.
  • Ahora que pasa.

Le conté a groso modo lo que paso marcando el que no estuviera en casa como me había prometido lo de los viajes, lo de los jueves y viernes en fin le conté todo excepto lo de la colonia, no sé porque, pero no se lo conté.

  • La verdad que su comportamiento deja mucho que desear, pero tal como tú dices es el estrés, yo creo que está desbordada por la situación, no quiere reconocerlo pero este trabajo le viene grande, es mucha responsabilidad, demasiado estrés, tener que cumplir con los plazos, te lo digo, porque yo también ando de los nervios con lo de las discotecas, estamos cerca de la inauguración y muchas aún no están ni medio preparadas, dentro de dos meses abrimos y faltan tantas cosas, así como me ves me como las uñas.
  • Pero a ti no se te nota, estas aquí conmigo tomándote una cerveza amigablemente.
  • Ya pero tú no convives conmigo, vive conmigo una semana y seguramente perderíamos la amistad, Jorge te juro que estoy que bufo, pero ahora el que me preocupa eres tú, por cierto lo de Berlín que, vas a aceptar.
  • Seguramente si, las condiciones son muy buenas y casi no me tengo que desplazar, puedo hacer el trabajo desde aquí.
  • Sabes que le causaste una buena impresión a Gertrud.
  • Ella también me callo muy bien, es guapa, inteligente, sabe lo que quiere y sobre todo tiene una conversación muy fluida.
  • Es una mujer excepcional, por eso la propuse para ser nuestra socia en esta loca aventura, no sé qué pasara, espero que todo salga bien, he invertido hasta mi último euro en este proyecto.
  • Seguro que saldrá bien, eres un hombre afortunado y además y tú no haces las cosas a ciegas, lo piensas mucho antes de meterte.
  • En eso llevas razón, pero volviendo a Lorena, háblalo hoy con ella, vuelve a plantearle tus dudas, se sinceró con ella, en la sinceridad esta la base de una relación, no es que yo pueda darte clases, pero a mí siempre me funciono.
  • Te vienes a comer a la de Alfredo, tenía mesa reservada para ir con Lorena, pero está muy cansada y no quiso venir.
  • Por supuesto, no me pierdo yo comer en la de ese cabron que siempre me vacila en los partidos.
  • Es que Rober eres muy malo, todo hay que reconocerlo, verdad Manolo.
  • A mí no me meter en vuestras peleas.

Estuvimos charlando hasta la hora de partir para el restaurante, Alfredo estaba esperando por nosotros, estuvimos charlando un rato, después de comer nos pidió  que por favor esperáramos hasta el cierre y así estaba un rato con nosotros, mientras esperábamos Rober se tomó una copa de coñac y yo una infusión, cuando se marcharon todos los clientes Alfredo se sentó con nosotros.

  • Rober he estado pensando lo que me propusiste.
  • Y que me contestas.
  • A ver que yo me entere, que te ha propuesto este loco.
  • Nada, solo que en sus discotecas abrir un restaurante asesorado por mí, me lo propuso mientras tú estabas en Berlín, por cierto, ya aceptaste el puesto.
  • Mira que sois todos unos pesados, me lo estoy pensando, pero lo más probable es que acepte, ahora hablarme de esa propuesta y cuál es tu repuesta, Alfredo.
  • Veras Jorge, al lado de nuestras discotecas queremos abrir unos restaurantes con una cocina selecta, para nuestros clientes VIP, para que puedan cenar en un ambiente y una cocina moderna, y hablando con mis socios, le comente que era amigo de Alfredo, y todos me pidieron que hablara con él para ofrecerle el asesoramiento.
  • Pues lo he meditado mucho y acepto vuestra propuesta, sé que es un gran reto, pero me ilusiona, implicara más trabajo, pero no tengo a nadie que me ate, estoy soltero y no tiene pinta de que aparezca una mujer en mi vida, demasiado trabajo, para poder tener vida social, de cuanto plazo dispongo.
  • La verdad que no mucho, nos gustaría que todo estuviera funcionando antes de ocho meses, las discotecas las abriremos en menos de dos meses, tendrías que asesorarnos en la decoración, por supuesto los menús y elegir los chef que ocupen tu lugar mientras tu no estas, tú te encargarías de supervisar los menús, buscar proveedores en las distintas ciudades y todo eso que se relaciona con tu trabajo, tu sabrás mejor que yo lo que hace falta, ya vera lo contentos que se van a poner mis socios, que se pongan en contacto tus abogados con los nuestros para preparar el contrato, esto hay que celebrarlo, cierra y nos vamos a un pub que acabo de comprar y nos tomamos unas copas, bueno el soso este una cola o algo sin alcohol, o podemos pasar por casa y cogerte una de esas cervezas que te encantan.
  • No me digas que Jorge ha perdido el virgo alcohólico.
  • Pues sí, mi amiga Gertrud una de mis socias, le metió en vicio de una cerveza suave que se fabrica en Berlín.
  • No me lo puedo creer este hombre bebiendo, el mundo al revés.
  • Bueno dejaros de historias, nos vamos y no quiero esa cerveza ya me tomé una en la de Manolo y ese es mi tope.

Alfredo dejo al mando a su segundo y todos fuimos en el coche de Rober, llegamos a un pub en el centro de Madrid, estuvimos hablando hasta las ocho de la tarde, yo me despedí cogí un taxi que me dejo en el restaurante de Alfredo, cogí mi coche y me fui para casa, nada más entrar por la puerta Lorena se echó a mi cuello.

  • Jorge no podemos seguir así, tenemos que hablar, sabes que te amo, que eres lo más importante para mí, sé que a veces no te lo demuestro, pero así es, sé que te he pedido muchos sacrificios y te lo agradezco, te aseguro que sabré compensarte.
  • Lorena no necesito que me compenses, solo te necesito a ti.
  • Por favor dame un poco más de tiempo, solo eso, en seis meses o siete todo habrá terminado, y te juro que delegare en Claudia y Luisa, solo viajare cuando sea necesario, pero mi amor concédeme este tiempo que te pido.
  • Lorena, no sabes lo que sufro cuando tu no estas, se me hace la casa tan grande, tu ausencia me vuelve loco, me desespero, yo te amo con locura, pero no sé si realmente tú me quieres.
  • Jorge por favor no digas eso te amo, siempre te amare, no lo dudes, eres mi guía, perdóname por lo que te dije esta mañana, no era yo, estaba demasiado cansada, no pensaba lo que decía, tienes todo el derecho a decidir sobre tu trabajo, ahora por favor abrázame, necesito tus caricias, tus abrazos, bésame, hagamos el amor, te deseo tanto, llévame a la cama, deja que te muestre lo que te quiero.
  • Lorena el sexo no lo arregla todo, claro que quiero acostarme contigo, hacerte el amor, pero lo que más deseo es recuperar a mi esposa, aquella que conocí hace 18 años casi, no es mucho pedir.

Ella comenzó a llorar.

  • Te aseguro que sigo siendo esa mujer, dame tiempo para poder demostrártelo.
  • Lorena sabes que te daré todo el tiempo del mundo, te amo y me gusta que prosperes en tu trabajo, sé que es muy importante para ti, pero también estamos nosotros.
  • Si cariño, ya lo sé, solo te pido paciencia, solo eso, ten confianza en mí.
  • Vale Lorena, no discutiré más contigo sobre este tema, si necesitas seis u ocho meses pues adelante, yo estaré a tu lado apoyándote, ahora vamos a cenar, tengo hambre.
  • Pedimos algo.
  • No tranquila ya preparo yo una tortilla de patatas y cenamos en media hora.
  • Pues si no te importa aprovecho para darle los últimos retoques a mi trabajo en Dublín.
  • Claro, vete yo te aviso.

Me metí en la cocina, pele las patatas y prepare una hermosa tortilla, puse la mesa y me fui al despacho de Lorena a avisarla, intente entrar, pero tenía la cerradura puesta.

  • Lorena la cena esta lista.
  • Dame un par de minutos, estoy terminando.
  • Vale, te espero en la cocina, no tardes que la tortilla se enfría.
  • No tranquilo.

Jamás había cerrado la puerta de su despacho.

En cuanto entre en el despacho llame a Lucas.

  • Hola Lucas, a qué hora mañana.
  • A las ocho paso a recogerte.
  • Perfecto.
  • Donde estas.
  • En mi casa, en mi despacho.
  • Esta sola.
  • No Jorge está preparando la cena.
  • Hazme una video llamada desde el ordenador.
  • Para que.
  • Tú hazlo.
  • Pero vamos a cenar dentro de un rato.
  • Joder que obedezcas.
  • Déjame que cierre la puerta por lo menos.
  • Has lo que quieras, pero llámame.

Me levanté y cerré la puerta con el pestillo.

Me senté y realicé la video llamada, apareció Lucas totalmente desnudo con su hermosa polla totalmente erecta, sentí un cosquilleo en mi coño.

  • Dime zorra te gusta lo que ves.
  • Sabes que sí.
  • Pues desnúdate.
  • Ahora.
  • Si ahora.

Me levante y me quite la ropa.

  • Sigue de pie, ahora tócate para mí.

Llevé mi mano a mi sexo y comencé a tocarme para él, dios como me ponía verle la verga, el comenzó a masturbarse, miraba como su verga aparecía y desaparecía en su mano.

  • Pellízcate los pezones con la otra mano.

Lleve mi mano a mis pechos y comencé a pellizcarme el pezón, mi mano iba de un pecho a otro, note como de mi coño comenzaba a salir el flujo que me producía la vista de mi macho, con dos dedos abrí mis labios y busque mi clítoris, comencé a masajearlo, de mi boca se empezaban a escapar algunos gemidos.

  • Así putita tócate para mí, sigue así.
  • Pero mi marido está a punto de llamarme.
  • Deja de pensar en el cornudo y céntrate en lo que yo te diga, ahora muéstrame ese coño.

Moví la cámara para que pudiera contemplar cómo me masturbaba, me tuve que morder los labios para que Jorge no escuchara mis gemidos, estaba muy cachonda, la vista de la verga de Lucas me producía esa reacción, los flujos me caían por las piernas.

  • Así zorrita, mastúrbate para tu señor, te gusta.
  • Mucho.
  • Quiero que llames cornudo a tu marido.
  • No eso no.
  • Hazlo.
  • No por favor no me obligues.
  • Tú has lo que te digo.
  • Pero me puede oír.
  • Pues acércate al micrófono, no sabes cómo me pone que lo llames cornudo.

Me acerqué al ordenador lo máximo que pude.

  • Ahora dilo.
  • No.
  • Dilo joder, dilo.
  • Cornudo.
  • Así no di su nombre y dilo.
  • Por favor.
  • Quieres que me corra.
  • Si.
  • Pues dilo mientras me masturbo.
  • Jorge es un cornudo.
  • Otra vez.
  • Jorge es un cornudo.
  • Repítelo hasta que me corra.
  • Jorge es un cornudo.

Lo estuve repitiendo hasta que él se corrió.

  • Ahora quiero que te corras tú.
  • De acuerdo.

Me separé del ordenador, abrí mis piernas y comencé a masturbarme para él, a través de la pequeña pantalla en la que se veía su cara, notaba como disfrutaba con el espectáculo, de repente el bajo la cámara y vi su verga de nuevo totalmente dura.

  • Mira cómo me pones, el saber que detrás de esa puerta está el cornudo cocinando y tú masturbándote para mí, me excita sobremanera, sigue zorra, no pares.
  • Lorena la cena esta lista.

Reprimí un grito al oír a Jorge detrás de la puerta, pero no paraba de masturbarme.

  • Dame un par de minutos, estoy terminando.

Mis manos se movían de una manera loca sobre mi clítoris mientras miraba por la pantalla como Lucas se masturbaba.

  • Vale, te espero en la cocina, no tardes que la tortilla se enfría.

Metí dos dedos en mi coño, estaba a punto de correrme, tenía la mano empapada de mis secreciones.

  • No tranquilo.

Escuchaba como se alejaba de la puerta, mire para la pantalla y Lucas se estaba masturbando como un poseso.

  • Lorena como me has puesto, tú masturbándote para mí y el cornudo hablándote desde el otro lado de la puerta, es lo más morbosos que he visto en mi vida, eres toda una putita.

Me corrí, escuchándolo decir esas cosas hizo que me corriera.

  • Así zorra, córrete para tu señor, me encanta la cara que pones de putita.
  • Lucas déjalo ya por favor, tengo que ir con mi marido a cenar.
  • Vale, mañana te recojo a las ocho, ponte un vestido sexy.
  • De acuerdo.

Colgué la video llamada, me puse la ropa, salí del despacho y me fui a mi baño, me quite el tango lo eche a lavar y me puse un tanga nuevo y un picardías, quería follar con Jorge, estaba muy cachonda.

Salí del baño y baje a la cocina Jorge tenía preparada la mesa, me senté y él me sirvió la tortilla en un plato.

  • Está un poco fría, pero has tardado un montón.
  • Es que he ido al baño, me hacía pis y de paso me puse algo cómodo.
  • Ya veo, estas muy sexy.
  • Gracias me puse así para ti.
  • Gracias, me gusta, quieres una copa de vino.
  • Si por favor.

Me sirvió una copa de vino, le di un trago.

  • Dime que tal por Berlín.
  • Muy bien, lo pase fenomenal, conocí a una amiga de Rober que me hizo de guía turística, me enseño el Berlín para turistas y el Berlín oculto, es Dj y al igual que Rober se mueve por el mundo del espectáculo, tiene una discoteca y ahora se asoció con Rober y otras personas para montar discotecas en las principales capitales de Europa y las ciudades con más movimiento, Rober se acercó a Berlín y me enseñaron la que van a abrir allí es impresionante, un montón de pistas de baile, una pasada, hasta tiene un restaurante que va a asesorar Alfredo, bueno en cada discoteca van a montar un restaurante para los clientes VIP y Alfredo los va a asesorar.
  • Y en las oficinas.
  • Muy bien, estuve con los jefazos, me hicieron una oferta para ser ingeniero jefe, me lo estoy pensando.
  • Que bien.
  • Y lo mejor es que apenas tengo que ir a Berlín puedo dirigirlo desde aquí.
  • Maravilloso, por fin te has decidido.
  • Aun no es fijo, tengo ocho meses para pensarlo.
  • Pues no lo dudes, es un gran paso para ti y si puedes hacerlo desde aquí mejor.
  • Bueno tengo tiempo, ahora centrémonos en tu trabajo, de verdad que te van a llegar los ocho meses.
  • Lo más probable es que sea en menos tiempo, yo creo que en seis meses lo tendremos todo solucionado.
  • Bueno pues no se hable más tienes eso seis meses con la posibilidad de una prórroga de dos meses más.
  • Gracias mi amor, no te arrepentirás.
  • Eso espero, ahora termina de cenar, nos sentamos un poco a ver la tele, a qué hora te vas mañana.
  • Lucas me recoge a las ocho.
  • Lucas, pero que tiene que ver el con Dublín, no es el responsable de la zona Noroeste.
  • Sí, pero en la central me dijeron que como nos conocemos, era mejor que me llevara el para conocer las distintas delegaciones.
  • Sabes que ese tipo no me cae bien.
  • Es una pena, es una gran persona.
  • Si tú lo dices, pero desde el día de la cena que no lo puedo tragar, se comportó como un prepotente, criticando la cocina de Alfredo sin tener ni puta idea de gastronomía.
  • Si lo conocieras mejor no dirías eso.
  • Lorena porque lo justificas, hasta en la discoteca se comportó como un rastrero, cuando bridasteis y yo aún no tenía la bebida, me pareció de muy mal gusto.
  • No se dio cuenta.
  • No me quieras hacer tonto, lo hizo a propósito, lo que no se es con que idea.
  • No te enfades cariño, solo es trabajo.
  • Pues preferiría que tuvieras otro compañero de viaje, no me gusta y nunca me gustara, además me parece un crápula, me di cuenta cómo te miraba en la discoteca.
  • Son imaginaciones tuyas, de verdad que es un buen tipo.
  • Vale lo vamos a dejar porque no me vas a apear de la burra y no quiero cabrearme.
  • Mejor así y si vamos a la cama, estoy caliente.

Le cogí de la mano, lo lleve a nuestra habitación, lo senté en la cama y me desnude, me puse de rodillas le baje el pantalón del pijama, el bóxer y me metí su polla en la boca, poco a poco fue creciendo dentro de mi boca, jugaba con mis labios, me la sacaba y la recorría con mi lengua, me gustaba, no era como la de Lucas, pero tenía una buena medida, cuando la tuvo totalmente dura, me puse encima de él y me la metí de un solo golpe, estaba tan lubrificada, que entro sin dolor, comencé a cabalgarlo, mientras me lo follaba, porque era yo la  que llevaba la iniciativa el cogió mis pezones y los comenzó a pellizcar, me volvía loca.

  • Así cariño, pellízcame más fuerte, no pares, me encanta.

El obedecía, notaba como su polla salía y entraba en mis entrañas, conoce a gemir de placer, me corrí con sus pellizcos, él no sé cómo hizo pero me levanto, me tumbo en la cama cogió mis piernas las paso por encima de sus hombros y me ensarto su polla, joder que placer, tuve la misma sensación que la última vez que me follo, no miraba por mí, solo buscaba su propio placer y eso me enervaba, sentía como mi coño exudaba, con cada arremetida de su verga, mis pezones se hinchaban, me estaba follando otra vez como un animal, me corría con cada embestida, dios sentía que ese placer no me lo podía dar ningún otro hombre, sus testículos chocaban con mis pubis, sentía su verga dentro de mí, comencé a gritar como una loca.

  • Así cariño, no pares, dios que gusto, nunca me sentí así, me corro como una loca.

Él no me contestaba, se concentraba en follarme, dejo caer mis piernas, se salió de mí, me dio la vuelta, me levanto de manera que me puse a cuatro, se puso de pie en la cama, apoyo su polla en mi ano y me la endilgo, grite de dolor, pero al cabo de un par de minutos, el placer era increíble, no paraba de penetrarme, notaba como su verga rozaba las paredes de mi esfínter, se apoyó en mi espalda y con su mano busco mi clítoris, comenzó a acariciarlo mientras su polla permanecía quieta en mi culo, me masturbo como un loco, me pellizcaba el clítoris, metía dos dedos en mi coño, me corría de una manera alocada, con cada pellizco, mi cuerpo temblaba, no paraba de salir flujos de mi coño, metió un tercer dedo y me volví a correr, saco su mano de mi coño y la llevo a mi boca.

  • Chupa.

Abrí la boca y me metí sus dedos en la boca, dios que placer, ya conocía el sabor de mis flujos, pero que Jorge me los diera a probar me causaba una sensación tan placentera que nunca sentí tan agradable ese sabor, cuando el creyó que estaba totalmente limpia su mano, me agarro con ambas manos por los hombros y me comenzó a follar como un toro, notaba como sus testículos chocaban contra mis nalgas, soltó una mano y comenzó a palmearme las nalgas, lo hacía con dureza, como si se estuviera desahogando, entre sus acometidas y las palmadas me volví a correr, juro que jamás me sentí tan realizada, tan llena, tan mujer, abandono mi culo, me dio la vuelta de una manera salvaje, me saco de la cama, me puso de rodillas en el suelo y me follo la boca, si me la follo, ni siquiera me dijo que abriera la boca, apoyo su verga en la comisura de mis labios y empujó, mi boca se abrió como una puerta al ser forzada, me agarro por los pelos y comenzó una follada brutal, me metía la boca hasta las bolas, babeaba como una cría, el empujaba con frenesí, con una mano comenzó a amasar mis pechos, iba de uno a otro, no me los acariciaba, no, los amasaba, como si fuera a hacer un pastel, los apretaba, los soltaba y los volvía a apretar, me volví a correr, nunca ni en la mayor de las orgias había sentido lo que sentía en ese momento, placer, dolor, pasión, amor, dureza, todo en una sensación, el seguía a lo suyo, bufaba, gemía, rechinaban sus dientes, cada vez apretaba más mi cabeza me dolían el tirón de mis pelos, se sacó la polla de la boca, me tumbo en el suelo y comenzó a masturbarse, sabía lo que quería, correrse sobre mi cuerpo, me metí entre sus piernas y comencé a masturbarme, el aumentaba la intensidad de su masturbación, se tensó y con un grito ahogado se corrió encima de mí, notaba como los chorretones de semen chocaban contra mi pecho, mis piernas, mi cara, mi pelo, no paraba de eyacular, tenía tanto semen acumulado, que parecía una fuente, se tensaba y eyaculaba, cuando termino, con mis manos me restregué todo el semen por mi cuerpo, me llevaba las manos a la boca y las lamia, recogía su semen y me lo llevaba a la boca, él se puso de rodillas sobre mí, y cogí su miembro flácido y me lo lleve a la boca, quería más, comencé una mamada bestial, poco a poco fue recuperando su dureza, me costó quince minutos de mamada, pero de nuevo la tenía erecta.

  • Vuelve a follarme Jorge, por favor, lo necesito, estoy muy cachonda, te extrañaba, tanto tiempo sin follar, penétrame de nuevo hazlo por donde quiera, pero follame.

El me levanto del suelo, me tiro en la cama, estaba desatado, parecía un violador, no me miraba a la cara, solo era una animal en celo, se puso de rodillas a los pies de la cama, tiro de mi de manera que mis piernas quedaran colgando por fuera de la cama y indio su cara en mi coño, sus lengua jugaba con mis labios, no entraba, solo lamia como si fuera un gato bebiendo leche, notaba sus labios como me masajeaban, se detenía, respiraba mi aroma y volvía a lamerme, repetía la operación una y otra vez, yo quería mas, que invadiera con su lengua mi coño, que buscara mi clítoris, que me lo acariciara, que me penetrara con un dedo, no tenía prisa, solo me lamia, pero me volví a correr con ese simple gesto, lleve mis manos a mis pechos y comencé a acariciarme, de repente el invadió mi coño con su lengua, aparto con un par de dedos mis labios, y metió su lengua, me estaba follando con ella, entraba y salía, la metía en toda su longitud, en cada metida la punta de su lengua rozaba mi clítoris, solo era una décima de segundo, pero me proporcionaba un placer que nunca en mi vida, yo continuaba, amasándome los pechos, me pellizcaba los pezones, el con su lengua me estaba transportando a donde ningún hombre o mujer me llevo nunca, ni Lucas, ni Marcos, ni Nuria, nadie consiguió lo que Jorge con su lengua estaba consiguiendo en mí, era una locura, mi coño era una fuente, no era el Amazonas, nunca rezume de esa manera, estaba empapando la cama, el solo jugaba con su lengua, pero de  qué manera, me corría como una posesa, metió un par de dedos en mi sexo y ya no aguante más.

  • Por favor Jorge follame, métemela, la necesito, me muero por sentirla dentro, métemela por donde quieras, pero follame.

Él no me hizo caso continuo comiéndome el coño, no lo soportaba más, creí desfallecer, metió un tercer dedo en mi coño y comenzó un mete saca salvaje, con su lengua trabajaba mi clítoris y con sus dedos me follaba, era una locura, yo me apretaba tanto los pezones que creía que me los arrancaba, con el ultimo orgasmo el abandono mi coño, llevo su boca al lado de la mía y me beso, fue un beso obsceno, sin amor de por medio, o eso me pareció a mí, puso su pene a la altura de mi boca y la abrí, me lo trague entero, quería que se corriera me daba igual donde pero que se corriera, estaba derrotada, muerta, jamás me había sentido así durante el acto, Jorge sacaba a la más puta de mí, comencé a chupársela como si un hubiera un mañana, me volvía loca sentir esa verga en mi boca, lamerla, besarla, él se giró y me dio el culo, puso su boca otra vez en mi coño y comenzamos un 69 épico, yo me aplicaba en darle el mayor placer con mi mamada, y él se dedicaba a follarme el coño con sus dedos, su boca, sus dientes, era una pasada, la cama parecía un charco, de mis efluvios, de nuestro sudor, no parábamos de lamernos, comernos los genitales, saboreando cada uno el sexo del otro, toda una locura, el llevaba la voz cantante, se dio la vuelta, abandono mi coño, volvió a levantar mis piernas sobre sus hombros y me penetro, fue salvaje, brutal, no podía más casi me desmayo.

  • Por favor Jorge córrete dentro de mí, lléname de tu néctar, inúndame de tu pasión.

 Y se corrió, se corrió como un mana, me lleno de semen mi coño, menos mal que hacía tiempo que tomaba la pastilla, aunque él no lo supiera, se dejó caer sobre mi exhausto, cansado, yo me puse de medio lado y me abrazo, aun temblaba del placer que me había proporcionado, sentí sus manos jugar con mis pezones, me encantaba y así con sus caricias me quede dormida.

Me desperté a las seis de la mañana como últimamente, me fui a mi baño y orine, me metí en la ducha, estaba todo pegajoso por el sudor de la batalla de la noche anterior, porque lo que hicimos no fue el amor, aquello fue una batalla, no me reconocía, me comporte como un semental, como un macho que solo buscara su placer, de verdad que me asuste de mi reacción, la trate como si fuera una puta, pero lo que más me asusto es que a ella le gustara, me comporte como un bruto, pero yo también lo disfrute, pero ahora sentía remordimientos, ese no era yo, era un bruto, un animal, no podía volver a pasar, tenía que controlarme, termine de ducharme y me puse un chándal, antes de salir fui a nuestra habitación, volvía a ser nuestra habitación, la vi desnuda, hermosa, radiante, me  acerque pose mis labios en sus mejillas y la bese, ella se despertó.

  • Qué hora es.
  • Las seis y media.
  • Tengo que levantarme, para preparar todo para el viaje.
  • Es temprano.
  • No cariño, no lo es, tengo que preparar la maleta, terminar de imprimir unos documentos, y arreglarme.
  • Tengo que hablar contigo.
  • Dime mi amor.
  • Te tengo que pedir perdón por mi comportamiento de anoche, no era yo, lo siento.
  • No, Jorge me gusto, no pasa nada, a veces comportarse un poco canalla en la cama es bueno.
  • Pero ese no soy yo, no me gusta, me hace sentir sucio, te humille, te utilice, te hice parecer una puta y eso me duele, te juro que no volverá a pasar.
  • Mi amor, de verdad que no pasa nada, a las mujeres a veces nos gusta sentirnos un poco putas en la cama, de verdad que lo disfrute, no te amargues, si te molesta no pasa nada, pero por mí no te preocupes, estoy bien.
  • Vale, te quiero.
  • Yo a ti también.

La bese en los labios y me fui a correr.

Me levante corriendo, la verdad que se me echaba la hora encima, me metí en la ducha, estaba toda pringosa del sudor, del semen de Jorge, solo pensar en lo sucedió esa noche hizo que mi sexo se mojase, dios que placer me dio, me volvió loca, me estaba duchando y no me pude reprimir me masturbe pensando en lo que mi marido me hizo esta noche, me corrí como una zorra, termine de ducharme, me fui al vestidor, prepare la maleta,  me vestí de forma provocativa como me pidió Lucas, termine de imprimir los documentos y los metí en un portafolios, me senté en el sofá con la maleta y el portafolios a mi lado, a las ocho sonó mi móvil, era Lucas que me esperaba fuera, salí y metí la maleta en el maletero, entre en el coche.

  • Vamos zorra sácamela fuera y mastúrbame.
  • Lucas, Jorge salió a correr, puede llegar y vernos.
  • Has lo que te mando, no discutas.

Le baje la cremallera, metí mi mano, aparte su slip y le saque la polla fuera, comencé a masturbarlo, me hipnotizaba esa verga, mi mano subía y bajaba sobre su falo, el arranco el coche y emprendimos camino al aeropuerto.

  • Ahora agáchate y chúpamela.
  • Aquí contigo conduciendo.
  • Sí, claro, o quieres que pare el coche y que todo el mundo te mire como me la comes.
  • No, claro que no.
  • Pues anda mámamela.
  • Me desabroche el cinturón, me subí un poco el vestido y me agache a comerle la polla, sentirla en la boca me excitaba en demasía, era una sensación agradable, esa enorme estaca dentro de mi boca, comencé a mamarla con devoción, el conducía con una sola mano y con la otra dirigía la mamada, al cabo de un rato se tensó y se corrió en mi boca, yo me trague todo, no deje caerse ni una sola gota, me levante, busque un clínex en mi bolso y me limpie los labios, me puse el cinturón, llegamos al aeropuerto por la zona de vuelos privados.
  • Que vamos en el avión de la empresa.
  • Pues claro, eres un personaje muy importante para ella, tu tiempo vale mucho dinero, no puedes poder tiempo en minucias como esperas, además te esperan muchos viajes, tus socias también disponen de un avión para ellas, pues ellas van a estar mucho tiempo sin volver a Europa, la empresa quiere que todo esté funcionando lo antes posible, para eso os dan todas las facilidades.
  • De acuerdo.

Entramos en la zona de vuelos privados, un mozo bajo nuestras maletas las deposito en la bodega y subimos al avión, en él estaba la misma azafata de la primera vez, me sonrió al verme.

  • Buenos días señora Pérez y señor López.
  • Buenos días, pero por favor tutéanos, nos vamos a ver muy a menudo y no me gusta ese tratamiento.
  • De acuerdo Lorena.
  • Pueden sentarse, quieren un refrigerio.
  • Si por favor un gin tonic.
  • Lorena no te parece un poco temprano para beber.
  • Es verdad, perdón, un agua con gas.
  • Y tu Lucas.
  • Un café.
  • Enseguida, el piloto está preparando los últimos preliminares y despegamos.

La azafata se retiró a preparar las bebidas.

  • Que tal el cornudo.
  • Muy bien esta noche me follo como un verdadero macho, me hizo sentir cosas que nunca he sentido, me volví a correr como nunca en mi vida, fue una pasada, es un semental cuando quiere, dios como lo goce.
  • Joder zorra tu solo puedes gozar así conmigo, para eso soy tu macho, ahora desnúdate.
  • Aquí.
  • Si aquí y ahora.
  • Y la azafata.
  • Pues que mire.
  • Pero Lucas por favor.
  • Ni favor ni hostias, desnúdate joder.

Me levante desabroche los botones del vestido y lo deje caer al suelo, me quite el sujetador, cayó al suelo y me quite el tanga.

  • Muy bien zorra ahora apoya tus manos en la cabecera del asiento.

Así lo hice, el apoyo su verga en la entrada de mi coño y me penetro, note como su pene me llenaba, como empezaba a martillearme, estaba furioso.

  • No puede ser que el imbécil del cornudo te dé más placer que yo, es un pusilánime, es más te prohíbo que folles con él.
  • Pero Lucas es mi marido.
  • Me la suda, puedes follar con el tal Marcos es más puedes follar con quien quieras o con quien yo te diga, pero con el cornudo nunca más, lo entiendes.
  • Es mi marido.
  • Me da igual, te lo prohíbo, es una orden.

El me envestía con furia, no tenía piedad de mí, me dolía, pero también me excitaba, mis pezones se pusieron duros, en eso entro la azafata, se acercó y dejo las bebidas en la mesa.

  • Desean algo más.
  • Si desnúdate.

La azafata se desabrocho el vestido y se desnudó.

  • Bésala.

Note como sus labios se encontraban con los míos, su lengua me invadía, mientras Lucas no paraba de penetrarme.

  • Ahora agáchate y cómeme la polla mientras me la follo.

Ella se agacho y con su lengua recorría su polla y mi coño, cuando la sacaba la lamia y cuando la metía lamia mi coño, estaba tan excitada que me corrí.

  • Que es lo que no vas a hacer a partir de ahora.
  • Follar con mi marido.
  • Llámale cornudo, que es lo que no vas a hacer a partir de ahora.
  • Follar con el cornudo.
  • Repítelo.
  • No voy a follar más con el cornudo.
  • Otra vez.
  • No voy a follar más con el cornudo.
  • Sigue diciéndolo hasta que me corra.

Y lo repetí una y mil veces, estaba tan excitada que lo entendí, él era mi macho, y no podía permitir que otro hombre ocupara su lugar, y en ese mismo instante supe que no volvería a follar con mi marido, el me lo ordeno y yo como su esclava obedecería.

  • Puta grítalo, grítalo fuerte.

Llene de aire mis pulmones y grite de forma desesperada.

  • No voy a follar más con el cornudo de mi marido, seré sola tuya y de quien tú me digas, te pertenezco, soy tu esclava, lo acabo de saber, soy tuya, has de mi lo que quieras, no voy a follar más con el cornudo de mi marido, no voy a follar más con el cornudo de mi marido, él ya se había corrido y yo seguía repitiendo la frase, la martilleaba en mi cabeza, no voy a follar más con el cornudo de mi marido.
  • Muy bien zorra, por fin sabes lo que eres, ahora cómele el coño a esta otra zorra.

La tumbé en la silla, metí mi cabeza entre sus piernas y le comí el coño, ella jadeaba, gemía, me cogía de los pelos y me aplastaba la cabeza contra su sexo, mientras Lucas nos miraba mientras se tomaba la infusión.

  • Lucas en un momento despegamos, podéis poneros los cinturones.
  • Espera un momento, que esta zorra acabe de comerle el coño a tu puta.
  • Después me la puedo follar yo.
  • Claro Mario, para eso está.
  • Bien.

El piloto se metió en su cubículo, la zorra se tensó y se corrió en mi boca, se levantó, se vistió y se sentó enfrente de mí, yo iba a vestirme.

  • Que haces.
  • Vestirme.
  • Para que, si vas a tener que desnudarte dentro de un rato.
  • Pero, el despegue.
  • Cállate, siéntate y ponte el cinturón.

Como siempre le obedecí, me senté me abroche el cinturón y el avión despego, durante el trayecto el piloto, el copiloto y Lucas me follaron varias veces, le volví a comer el coño a la azafata, llegamos a Dublín y estaba derrengada, me metí en el pequeño baño del avión y como pude me atuse, salimos del avión y nos estaba esperando un coche con chofer que nos llevó al hotel, allí me di una ducha y me cambie de ropa, salimos camino de las oficinas y me puse a trabajar.

Cuando volví a casa Lorena ya no estaba, me volví a duchar y después de desayunar me fui al trabajo, iban a ser días difíciles sin tener a Lorena a mi lado, pero por lo menos lo habíamos aclarado, seis u ocho meses a lo sumo, un pequeño sacrificio, para poder después ser de nuevo una pareja normal, llegue al trabajo y todo el mundo me felicitaba, no lo entendía.

  • Jorge, puede venir un momento a mi despacho.
  • Claro juan.
  • Tú dirás.
  • Joder que le has hecho a los alemanes están encantados contigo, tengo órdenes de prepararte toda una planta para ti y tus colaboradores, tienes que ponerte a buscar un equipo para ti.
  • Pero aún no he dicho que sí.
  • Vamos Jorge no me jodas, más fácil no te lo pueden poner, tienes seis meses para preparar a tu equipo, aquí o en Berlín, pero todos estamos convencidos que por fin aceptaras.
  • Vale, estoy convencido, pero prefiero preparar al equipo en Berlín, allí están los laboratorios.
  • Pues ya sabes tendrás que viajar a Berlín más a menudo.
  • No hay problema Lorena está viajando por Europa adelante con su proyecto, solo nos veremos los fines de semana, así que puedo disponer de tiempo.
  • Por tu trabajo no te preocupes ya te hemos buscado sustituto, el ingeniero de Lisboa se encargará de la zona ibérica.
  • Joder ya teníais todo pensado.
  • Pues sí, hace tiempo que todo estaba decidido, sabíamos que no podías negarte ante tan buena oferta.
  • Vale me pondré a ello desde ahora mismo.

Continuara

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