KERANOS

-Elena, necesitaba hablar una cosa importante con María en persona y no teníamos otro sitio y en la calle hace frío.
-Tranquila, no pasa nada. Os dejamos solas.

Nos fuimos a la habitación de Elena y nos pusimos una película en su portátil, viéndola tumbados en su cama.

-Joder, a ver si se van ya, que tengo unas ganas…
-Podemos empezar en silencio…
-Me da corte que nos escuchen, y más que sea mi hermana con su amiga. Además, contigo no puedo ser silenciosa… Jajaja.
-Bueno, a ver si es rápido y podemos empezar.

El tiempo pasaba y no había ningún indicio de que se hubieran ido, así que Elena empezó a pasar su mano por mí paquete, acariciándolo.

-No puedo más… (dijo bajándome los pantalones y los boxers para empezar a pajearme y a chuparme la polla).

Yo me acomodé y me dejaba hacer, Elena me la estaba comiendo de manera muy sensual, teniendo cuidado al metérsela profundamente para no hacer mucho ruido. Cuando llevábamos así un rato, Noelia llamó a la puerta sin llegar a entrar.

-Elena, ya nos vamos.
-Mmm… Vale, vale (empezó a decir con mi polla en su boca).

Oímos como se cerraba la puerta de su casa.

-Joder, por fin.
-Un poco más y no te la sacas de la boca… Jajaja.
-¿Se ha notado que…?
-Un poco, pero si no lo ha visto, no creo que se haya dado cuenta…

Empezó a chupar con más ganas, haciendo sonidos guturales mientas yo jadeaba. Después se levantó para coger las cuerdas y la mordaza.

-Mierda, no veo la mordaza…
-No pasa nada.

Entonces vino hacia la cama, desnudándome y atándome de las muñecas al cabecero y de los tobillos a las patas de la cama. Yo me mantenía en silencio, ella se puso sobre mí, apoyada sobre sus brazos, a mí altura para darme besos por la cara, con sus labios rozándome a penas la piel. Poco a poco se fue desnudando mientras me acariciaba y besaba por todo el cuerpo de la misma manera. Mi piel se erizaba por el contacto tan suave. Subió de nuevo hasta mi cara para besarme en los labios y después en el cuello. Me retorcía por la manera en la que lo estaba haciendo, muy sensual. Sabía que me volvía loco cuando me besaba en el cuello y ella lo aprovechaba, dejando caer su cuerpo sobre el mío, quedando mi polla apretada entre nuestros cuerpos, mientras seguía besándome el cuello y me daba algún mordisco. Me estremecía cada vez más mientras se me aceleraba la respiración de la excitación.

-Shhh… Tranquilo…
-Elena, no puedo cuando me besas así el cuello…
-Pues vas a tener que aguantar…
-Pfff….

Siguió besándome el cuello durante unos segundos, hasta que fue bajando por mi pecho, dando besitos y mordisquitos, jugando con mis pezones, siguiendo por mi vientre, caderas, rodeando mi polla, para después irse a mis mulos. Yo estaba con los ojos cerrados, estaba disfrutando mucho aquello. De nuevo subió a mi cuello, mientras me agarraba suavemente la polla, empezó a besarme con más ganas en el cuello. Yo empezaba a gemir y eso que apenas me estaba tocando la polla. Mi pecho se inflaba, subiendo y bajando rápidamente. Al ver como estaba, paró, apoyándose sobre sus brazos para mirarme a los ojos. Entonces poco a poco se movía, apoyándose en sus rodillas, poniéndose sobre mí cara, sujetándose al cabecero, puso su coño sobre mi boca y se empezó a mover hacia delante y hacia atrás suavemente. Yo se lo empecé a comer, lamiéndole la raja mientras ella empezaba a gemir.

Estuvimos así unos minutos hasta que se empezó a mover más rápido y yo se lo comía con más ganas, notando como se mojaba y como le daba algún espasmo. Sus gemidos iban a más, empezando a casi gritar entonces empezó a temblar mientras gritaba mi nombre, se estaba corriendo, pudiéndolo notar en el cambio de sabor, aunque sin llegar a chorrear. Se echó hacia atrás para quedarse tumbada encima de mí. Me empezó de nuevo a besar el cuello, haciéndome estremecer mientras notaba su respiración agitada y como seguía temblando ligeramente. Entonces me empezó a pajear, para después poner su coño sobre mi polla, apretándola contra mi cuerpo y empezar a moverse como lo había hecho antes. Después se bajó para empezar a chuparme la polla a buen ritmo, pero sin metérsela entera en la boca, estando así durante unos minutos, para luego comerme los huevos mientras me pajeaba.

Después de unos minutos variando entre mi polla y mis huevos, se subió encima mía para meterse la polla, soltando un gemido. Empezó a botar a buen ritmo, haciendo ruido con nuestros cuerpos. Ella se apoyaba en mi pecho, y me miraba mordiéndose el labio mientras gemía. A los pocos minutos, cambio de postura, dándose la vuelta, apoyándose en mis rodillas, para empezar a botar otra vez, tenía una vista perfecta de su culo. Por un momento se me había olvidado que estaba atado e intenté darle un azote, tirando de mi brazo, que fue frenado por la cuerda.

Siguió así durante unos minutos, hasta que se volvió a dar la vuelta para empezar a moverse hacia delante y atrás con toda mi polla dentro suya, a un ritmo muy rápido mientras gemía alto. Entonces noté como empezaba a temblar, cerrando los ojos con fuerza y lanzando gemidos secos, parando su movimiento. Yo empujaba hacia arriba, apoyándome en mis talones, provocando un rápido mete-saca, que hizo que empezara a chorrear mientras gritaba de placer. Cuando noté que mi pubis se empapaba paré de moverme. Ella se echó sobre mí, con grandes espasmos mientras gemía. Podía oír como respiraba, ya que tenía su cara entre mi cara y mi hombro, me empezó a abrazar y yo le di un beso en la mejilla. A los pocos minutos te incorporó sobre mí, otra vez con chapetas en las mejillas y con cara de estar cachonda aún. Me empezó a acariciar la cara con cariño. Yo de nuevo intenté tocarla, aunque seguía frenado por las cuerdas. Ella al ver mi gesto sonrió con malicia y se empezó a escurrir, bajando hasta mi polla, que seguía muy dura. La empezó a menear mientras me miraba a los ojos.

-Uff… Miedo me das…
-Jiji…

Empezó a chuparla a buen ritmo mientras me seguía mirando a los ojos. Yo eché la cabeza hacia atrás cerrando mis ojos mientras ella aumentaba la velocidad. Se la empezó a tragar poco a poco cada vez más, hasta metérsela entera en la boca, aguantando unos segundos, para después sacarla para coger aire. Se la empezó a comer muy profundamente, haciendo sonidos guturales, estando así durante varios minutos.

-Elena, no puedo más… Me voy a correr…

Entonces se concentró en chupar el glande con su lengua, jugando con su piercing mientras me pajeaba con la mano, provocando que me corriera a los pocos segundos, yo levantaba mis caderas, pero ella me empujaba hacia abajo con su mano y dejando caer su propio peso sobre mí. Paré de correrme, pero ella seguía chupando el glande de la misma manera y pajeándome, incluso con más intensidad. Me empecé a retorcer.

-Elena, para, que ya me he corrido…

Ella seguía a pesar de que le dije que parara mientras me miraba a los ojos. Entonces empecé a moverme, pero ella me sujetaba con su otra mano, las cuerdas también le ayudaban, controlando mis piernas. Estaba muy sensible, intentaba zafarme, pero no podía, hice mucha fuerza con mis brazos, pero estaban bien atados al cabecero, incluso me hacía daño en las muñecas de tanto tirar. Empecé a respirar muy fuerte y a gritar.

-¡¡Elena!! ¡Para por dios! ¡¡No puedo más!! ¡¡Ahhh!!

Por fin paró, poniéndose recta de rodillas en la cama, mientras me acariciaba los muslos. Yo me retorcía, respirando muy fuerte, con los ojos cerrados muy apretados. Pasados unos segundos, me acarició la polla, yo pegué un fuerte respingo, aún estaba muy sensible.

-No… Para…

Me temblaban las piernas y mi respiración seguía muy acelerada. Entonces se echó sobre mi pecho acariciándome la cara. A los pocos segundos abrí los ojos, entonces ella me empezó a besar, pero noté algo raro. Me estaba pasando mi propio semen que parecía no haberse tragado, fue un beso con bastante lengua, después se apartó, dejándome con toda mi corrida en mi boca.

-Trágatelo (dijo susurrando mientras me miraba a los ojos).

Le obedecí y tragué, ella al verlo me dio otro beso con lengua y se tumbó a mi lado, poniendo su cara en mi pecho.

-Madre mía… Te late el corazón muy rápido…
-Casi me matas…
-Ya sabes lo que me haces sentir tú a mí…
-¿Tanto?
-Sí… Cuando te corres es como cuando yo me corro, pero sin mojarlo todo, pero cuando me fuerzas a chorrear, así es como me siento yo…
-Vaya, no lo sabía…
-No me malinterpretes, me encanta que me hagas sentir así. No te lo digo para que veas que es muy extremo y dejes de hacérmelo. Sólo quería que tú sintieras lo que yo siento.
-Desátame, por favor. Necesito abrazarte.

Empezó a desatarme, primero las piernas y luego las muñecas.

-Madre mía, tienes las muñecas hechas polvo…

En cuanto me desató, la abracé con fuerza contra mi pecho.

-Javi, ¿estás bien?
-No puedo estar mejor…

Nos quedamos abrazados en silencio durante unos minutos. Después le cogí de la cara para mirarla a los ojos y darle un beso.

-Vamos a ducharnos.
-Venga.

Fuimos a la ducha, sin ponernos nada de ropa encima y nos dimos una ducha rápida juntos. Después volvimos a la habitación. Ella se puso sus braguitas y yo empecé a buscar mis boxers.

-Oye, ¿qué has hecho con mis calzoncillos?
-No sé, los he dejado por ahí.
-Pues no los veo…
-Da igual, mañana los buscamos, vamos a dormir, que estoy reventada…
-Vale, pero en igualdad (dije bajando sus braguitas).
-Pero bueno… (dijo riéndose).

Nos fuimos a dormir. Elena se durmió bastante rápido sobre mí pecho, con su mano en mis caderas.

Por la mañana nos despertamos algo tarde, eran más de las 11, bajamos la persiana antes de irnos a dormir y estábamos muy a gusto abrazados, así que aprovechamos para descansar. Elena fue la primera en levantarse de la cama, subiendo la persiana.

-Eh… ¿A dónde crees que vas? (dije levantándome para cogerla de la mano y darle la vuelta para besarla).
-Me estoy meando, cariño…
-¿Me vas dejar así…? (dije llevando su mano a mi erección).
-Mmm… Como te has levantado… (dijo empezando a masturbarme suavemente).

Nos quedamos en silencio mientras nos mirábamos a los ojos, ella seguía masturbándome. Le acaricié la cara y justo en ese momento entró Noelia a la habitación, asustándonos.

E: Joder, Noelia, que susto… Anda sal para afuera (dijo yendo hacia ella para echarla de la habitación).
J: Joder…
N: Perdón, perdón, por las horas que eran creía que no estabais… (dijo ya al otro lado de la puerta hablando con su hermana, que aún seguía desnuda).
E: Creía que había quedado claro lo de la intimidad…
N: Si, sí, pero es que…
E: Es que… ¿qué?
N: Que mamá está viniendo…
E: Joder…

Elena entró a la habitación, cerrando la puerta.

-Javi, mi madre está viniendo.
-Me visto y me voy.
-Vale.
-Oye, no veo mis boxers…
-Luego los busco, no te preocupes.
-Vale.

Me vestí, teniendo cuidado al abrocharme los vaqueros.

-Oye, que mi hermana…
-Ya, ya…
-Creo que nos ha visto…
-Ya, la verdad es que estoy un poco hasta los huevos del tema…
-Bueno, no pasa nada.
-Joder, Elena… cada vez que estamos juntos siempre pasa lo mismo… (dije ya harto de todo lo que pasaba siempre).
-Hablaré con ella, pero no te pongas así…
-Si tú supieras por lo que estoy pasando… (pensé).
-Va, no te enfades (dijo al verme que no hablaba).
-No me enfado…
-Venga, dame un beso…

Le di un beso y me acompañó a la puerta, Noelia se despidió cuando pasé por el salón, pero no le hice caso.

-Va, no te enfades. Luego te llamo y hablamos.
-Vale.

Salí de allí y fui hacia el coche, montándome. Le di un golpe al volante de la rabia que tenía. Arranqué el coche y me fui a casa. Cuando llegué, me cambié de ropa y me tumbé en la cama. Mi madre vio que venía un poco enfadado y me preguntó.

-¿Qué te pasa?
-Nada.
-Venga, Javier.
-Mamá, no estoy de humor…
-Es mejor soltarlo que quedárselo dentro.
-La hermana de Elena, que no para de tocarme los cojones.
-¿Qué ha hecho ahora?
-Pues que no para de espiarnos cuando estamos follando.
-Pero Javier… (dijo un poco molesta por mis formas).
-Perdona mamá, pero es que estoy enfadado y bah…
-Ya te dije que deberías haberlo hablado con Elena… La cosa va a acabar mal como no cortes esto de raíz.
-Mamá, he hecho todo lo que he podido para que me deje en paz, pero ella está empeñada en acostarse conmigo.
-A lo mejor es que hay algo más que eso.
-No creo, cuando nos llevábamos mejor le pregunté y me dijo que no. Además, solo habla eso cuando habla conmigo…
-Hijo, Elena es una chica genial. Ten cuidado.
-Lo sé, mamá.

El resto del día estuve tirado en el sofá, intentando no darle muchas vueltas para no enfadarme más. Por la tarde noche me llamó Elena.

-¿Sigues enfadado?
-Nooooo…
-Uy… Un poco sí…
-No estoy enfadado, estoy molesto.
-Ya, yo también.
-Es que parece que es nuestra hija, siempre interrumpiéndonos…
-…
-¿Elena?
-¿Eh? Sí, sigo aquí…
-¿Qué pasa?
-Nada, nada…
-Va, ¿qué pasa?
-Qué has dicho eso y me lo he imaginado…
-Emmm…
-Eh… Jaja… Bueno, ya hablaré con ella para que no vuelva a pasar. Luego hablamos, te quiero.
-Yo también.

Me colgó casi sin dejarme hablar. Me quedé un poco cortado por la conversación. Me dio un poco de vértigo, todo estaba yendo demasiado rápido. Y es que sólo llevábamos poco más de un mes juntos y se habían pasado cosas por la cabeza, que evidentemente no tenía pensado llevar a cabo, pero si ya estaban ahí las ideas, lo próximo era hacerlo. Pensé en intentar comprar la casa de Elena en la inmobiliaria para que Elena no se tuviera que irse, ya que le tenía mucho cariño a su hogar. Y ahora esto… No sabía si pensar estas cosas con tan sólo un mes de relación era normal, así que me empecé a agobiar un poco.

Otra cosa más a la que darle vueltas en mi cabeza. A la noche me fui a dormir temprano porque tenía hasta dolor de cabeza de tanto pensar. Pero recibí mensajes de un número desconocido.

-Hola Javi, soy María. Me gustaría hablar contigo una cosa, ¿puedes quedar para hablar?
-Esto no será un numerito de Noelia, ¿no?
-No, no. Sólo quiero hablar contigo, es sobre ella, de hecho.
-¿Me puedo fiar de ti?
-Sí.
-Bueno, con lo que hicisteis en tu casa, no sé yo…
-Solo vamos a hablar. Mira, mañana salgo en el recreo y hablamos en el parque que hay al lado. ¿Te parece bien?
-Bueno… Pero como vea a Noelia aparecer, me voy. Paso de historias.
-Vale, me parece bien.

Parecía que ese día no se iba a acabar nunca. ¿Qué querría hablar?

Intenté dormir, pero no podía de tantas cosas en las que estaba pensando. Me tomé una pastilla y por fin pude dormir.

Al día siguiente me desperté sobre las 10. Me pegué una ducha y desayuné, después me fui al parque, a esperar a María. Pasados unos minutos de las 11, apareció.

-Hola (dijo acercándose para darme dos besos).
-¿Qué pasa?
-Pues a ver… ¿Qué pasa entre Noelia y tú exactamente?
-Nada. Al menos por mi parte.
-Es que es muy raro.
-¿El qué?
-Su comportamiento.
-¿A qué te refieres?
-Pues que muchas veces habla de ti a buenas y otras a malas.
-Pero, ¿cómo exactamente?
-Uff…
-Emmm…
-Es que me da un poco de corte…
-No sé… Tú dirás…
-A ver… Nosotras a veces nos liamos… Y bueno… Ella…
-Ella, ¿qué?
-Pues que cuando nos empezamos a liar, me cuenta cuando os oye follar a ti y a tu novia. Y bueno, nunca hacíamos nada más, pero últimamente, cuando empezaba a contarme esas cosas, me empezaba a tocar, metiéndome mano, tocándome ahí por encima de la ropa…
-Joder…
-A ver, que a mí no me molesta. Yo soy bi. Y ella no sé muy bien si lo es, pero le gusta jugar y bueno…
-Te preocupa más como lo hace que, que lo que haga, ¿no?
-Más o menos…
-No sé, intenta ser un poco más clara.
-Pues que se pone muy cachonda cuando me empieza a contar como follas y parece otra, es como si no se enterara de nada de lo que pasa a su alrededor.
-No sé a dónde quieres llegar…
-Pues que a mí me gustaría llegar a algo más con ella, me pone bastante cuando empieza a tocarme, pero no termina de dar ese paso.
-¿Y qué le hago yo?
-Nada, yo sé que tú no quieres nada con ella, pero esa vez en mi casa hubiera sido perfecta para que ella llegara a algo más, pero no pudo ser. Se enfadó cuando te fuiste… Y esa es otra cosa. Cuando la rechazas, se pone como una loca, no se puede hablar con ella…
-Pero si luego días después hicisteis un trío en su casa, ¿no?
-Sí, pero no es lo mismo. El trío que hicimos en su casa cuando estabais vosotros fue para enseñarte lo que te perdiste. Si ni siquiera le gustaba ese chico. Yo creía que iba a estar bien, porque pensaba que podría hacer algo más con ella, pero que va. No se puso ni la mitad de cachonda de lo que se pone contigo y no me dejaba tocarla. Simplemente el chico nos follaba por turnos mientras tacaba a la otra.
-Yo lo siento, lo he intentado todo, pero no entra en razón.
-Está muy obsesionada. El sábado se fue de mi casa porque sabía que ibais a estar allí y quería ir para joderos el polvo, luego volvió para contarme algo cachonda perdida, pero yo estaba con aquel chico y ella quería hacer un trío, pero acabábamos de follar y se tenía que ir y se enfadó. Entonces me dijo de ir a su casa y en el salón me contó que os vio follando allí cuando la echasteis, me dijo que la pusiste muy burra cuando le dijese que querías follar con su hermana. Entonces vinisteis, se puso un poco nerviosa y cuando os fuisteis a la habitación, se puso a contarme como follabais, se le encendían las mejillas, me lo contaba con detalle, levantándose y haciendo las posturas que hacíais vosotros. Luego me contó como se corrió tu chica, que ella no podía hacer eso. Y que luego te corriste tú en su cara y la pusiste perdida. Y que se estaba tocando mientras os veía. Me lo estaba contando con mucho detalle, hasta empezaba a respirar más fuerte, estaba muy cachonda. Entonces me dijo que quería hacer una cosa. Fue a deciros que nos íbamos, pero nos quedamos en su habitación. Entonces empezamos a oíros, se oía como Elena te comía la polla y Noelia empezaba a resoplar y cuando follabais se empezó a tocar, mientras también me tocaba a mí. Cuando tu chica se empezó a correr, apretaba más, entonces oímos como os quedabais en silencio. Rápidamente se desnudó y me pidió que le comiera el coño, metiéndole los dedos. Entonces te oímos gritar y ella apretó mi cabeza contra su coño, empezando a correrse en mi boca.

Mientras me contaba todo esto, yo estaba un poco cortado, ella me miraba de vez en cuando a los labios.

-Vaya… No sé qué decir…
-No te voy a engañar, me encantó comerle el coño, pero me sentía mal, porque no era por mí…
-Te entiendo.
-Es muy raro, la verdad.
-¿Por qué me cuentas todo esto?
-Porque no tenía nadie con quien hablarlo, necesitaba soltarlo con alguien. Y para avisarte de que llevaras cuidado con esto…
-Oye, no sabrás tú lo que pasó con mis calzoncillos, ¿verdad?
-Los cogió ella. Os oímos que fuisteis a la ducha y salió enflechada, vino con ellos y se restregó con los calzoncillos…
-Joder…
-Y también me enseño otra cosa…
-Creo que ya sé lo que puede ser…
-Una mordaza.
-Ya, Elena no la encontraba…
-¿Te va eso?
-¿Eh? Bueno, es un juego…
-Jeje… A ver… En parte entiendo a Noelia, tienes tu punto, eres mono y parece que eres muy espabilado. Pero creo que se está colando un huevo.

Me llevé una mano a la cara.

-No sabes lo que estoy pasando… Estoy como en una olla a presión y no sé como pararlo…
-Me temo que hasta que no…
-Eso no va a pasar.
-Pues no se me ocurre nada… Tal vez hablarlo con Elena y que ella actúe como crea conveniente.
-Es que va a ser demasiado para ella. Va a flipar sólo con la mitad. No quiero que se peleen, bastante tienen con lo que tienen en casa…
-Pues no sé, Javi… Yo ya me tengo que ir, que tengo que entrar a clase.
-Sí, claro. Gracias por avisarme.
-De nada, suerte con esto (dijo dándome dos besos para despedirnos).

Se fue al instituto, yo me quedé sentado en el banco pensando en todo lo que me acababa de contar. Cada vez flipaba más con Noelia, su obsesión cada vez iba a más. Estuve dándole vueltas al asunto, pensando en como solucionarlo, pero no sacaba nada en claro. La opción más viable era hablarlo con Elena, pero creía que, para ese entonces, ya era demasiado tarde. Había demasiadas cosas como para que no se molestara, si en su día me parecía mal contarle que me acosté con Noelia, cuando aún ni éramos pareja, ahora ya era imposible. También me sentía bastante mal, porque sentía que estaba engañando de cierta manera a Elena y quería que mi relación con ella fuera transparente, porque confiaba en ella totalmente y yo no me sentía a la altura. Decidí abordar el problema evitándolo, ya que no encontraba la manera de resolverlo sin que alguien saliera mal, por lo que pensé no pisar la casa de Elena, al menos durante un tiempo, hasta que notara que Noelia se tranquilizaba o se olvidara de todo.

Ahora tenía que encontrar la manera de evitar ir a casa de Elena sin que ella notara nada raro. Pensé en seguir con nuestros encuentros, pero en vez de tenerlos en su casa, hacerlos en la mía, pero no tendríamos intimidad, ya que mis padres a penas salían de casa y nosotros estábamos hasta tarde. También pensé en el coche, pero era incómodo, por mi estatura y luego era un coñazo limpiarlo, aunque hacía el apaño en un momento improvisado. Pensé en irnos a un hotel, pero lo veía absurdo porque sonaría raro decirle de ir siempre a un hotel y, además, nos dejaríamos bastante dinero. Pensé en llevarla ese fin de semana a un hotel mientras pensaba como podíamos vernos de una manera más fácil sin que fuera en su casa.

Esos días decidí centrarme en el trabajo para no estar pensando tanto en el tema, aunque seguía hablando con Elena con normalidad. Quedamos el jueves para tomarnos algo con nuestros amigos como solíamos hacer. Fui a por ella, esperándola en el coche, entonces salió y vino hacia a mí. Iba un poco más arreglada de lo que lo solía ir, yendo con una blusa negra, con una camiseta blanca debajo, unos vaqueros ajustados y unas converse negras. Iba un poco maquillada y con los dos moñetes que se hacía de vez en cuando.

-Qué guapa te has puesto, mi vida.
-Tú, que me ves con buenos ojos… (dijo mientras me daba un beso).
-Jajajaja, yo te veo bien siempre.
-Ay… Mi niño (dijo agarrándome la cara con una mano).

Fuimos al bar donde quedamos con los amigos, sentándonos los dos juntos. También fueron Irene y Mario, pero se sentaron apartados de nosotros, Elena se cortó un poco cuando los vio, pero a medida que pasaba el tiempo y caían las cervezas, se relajaba. Estaba muy cariñosa, se arrimaba a mí, dejando caer su cabeza a veces en mi hombro. Yo estuve ausente durante todo el tiempo, los problemas con Noelia, el agobio que me entró cuando estuve hablando con Elena el domingo por pensar que todo iba demasiado rápido… Esos temas acechaban mi cabeza a cada rato, no dejándome disfrutar de la compañía de Elena y de mis amigos. Elena se dio cuenta y me apretó el brazo con la mano para que la mirara. Me hizo un gesto con la cabeza como preguntarme que me pasaba. Yo le hice otro gesto con la cara para que no se preocupara. Esa noche acabamos rápido, yéndonos temprano, por lo que nos despedimos de nuestros amigos y nos fuimos hacia el coche y empecé a conducir para llevarla a su casa. A mitad de camino me preguntó.

-Javi, ¿qué te pasa?
-Nada… estoy un poco empanado…
-¿Y eso?
-Nada… cansancio, supongo.
-¿Otra vez agobiado con el trabajo?
-Más o menos…

Una vez llegamos, aparqué cerca de la puerta de su casa.

-Javi, estás muy callado. ¿Quieres hablar de algo?
-No, no. No te preocupes…
-¿Es por lo del domingo?
-¿Cómo?
-Por la conversación que tuvimos, que bueno…
-Emm…
-Javi, no te preocupes. No pasa nada. Sólo fue un momento tonto…
-Es que me agobié un poco. Tengo la impresión de que esto va un poco rápido.
-¿Tú crees?
-No lo sé. Es mi primera relación. No sé si es normal pensar estas cosas ya…
-A ver, Javi… Es verdad que llevamos poco más de un mes juntos, pero cuando te enamoras de una persona es difícil no pensar esas cosas. Yo estoy enamorada de ti y bueno, pues surgió esa comparación y no pude evitar pensarlo…
-Yo también estoy enamorado de ti. Y me encantaría llegar a poder vivir esas cosas contigo.
-Ay, Javi… De verdad, no te preocupes. Son chorradas, no hay que darle vueltas. Es normal.
-Vale, vale.

Abrí la puerta y ella también para salir. Entonces me senté en el asiento de atrás, diciéndole que viniera conmigo.

-Javi, ¿quieres… aquí? Está muy a la vista…
-No, quiero quedarme un rato contigo aquí. A penas he disfrutado el tiempo contigo hoy por estar en mis cosas…

Nos sentamos atrás y estuvimos hablando un rato, pero se me venían los problemas de Noelia y me venía abajo.

-Elena, abrázame.

Se acercó a mí y yo me escurrí por el asiento para abrazarme a su pecho mientras ella pasaba su brazo por mis hombros y me acariciaba la cabeza.

-Javi, estás rarillo hoy, ¿todo bien?
-Sí, sólo quiero estar así un rato.

Me empecé a sentir mal porque sentía que engañaba a Elena al ocultarle todo lo que pasaba con Noelia, pero su calor corporal y el cariño con el que me abrazaba y me acariciaba, dándome algunos besos en la frente, me hacía sentir mejor.

-Quedamos el sábado como siempre aquí, ¿no?
-No.
-¿Por?
-Porque vamos a hacer algo especial.
-¿El qué?
-Vamos a ir a cenar por ahí, daremos un paseo y luego…
-¿Luego…?
-Bueno, pues ya veremos.
-Como me cuida mi niño… (dijo dándome un beso en la frente).
-Te mereces eso y más (dije levantando mi cabeza buscando sus labios).
-Ay… (dijo abrazándome con fuerza). Pues viene perfecto, porque el lunes empecé a sangrar y mañana debería parar, así que para el sábado ya estoy lista.
-¿Te ha bajado…?
-No, con las pastillas es diferente. No me duele ni la mitad que cuando me baja la regla.
-Genial entonces, ¿no?
-Sí.

Estuvimos un rato más abrazados, hasta que dijo de entrar ya en su casa. Justo cuando se iba a bajar del coche tiré de ella para darle un beso. Nos despedimos, quedando en que iría a recogerla en sábado por la tarde-noche. Me monté alante y antes de arrancar, me quedé pensando en lo que me dijo, veía ese tema zanjado. Pero el problema más importante seguía rondando mi mente, me volví a empezar a sentir mal. Entonces vi a lo lejos a Noelia, viniendo hacia donde yo estaba. Arranqué rápidamente el coche y salí de allí, yendo hacia mi casa. Por el camino me intenté tranquilizar y autoconvencer de que todo saldría bien al evitarla.

Cuando llegué a casa me pegué una ducha para intentar relajarme. Estuve varios minutos bajo el agua caliente pensando en el día que iba a pasar con Elena el sábado. Tenía bastantes ganas de estar con ella, ya que en toda esa semana la había visto, sólo esa noche y estaba pensando en otras cosas como un idiota en lugar de disfrutar de ella.

Cuando salí de la ducha me tumbé en la cama y miré el móvil, tenía un mensaje de Noelia.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s