SUSURRO

Rabat

                Me levante a las seis de la mañana, no era capaz de dormir, me puse un chándal y salí a correr, necesitaba pensar, el cambio de vestuario, los desplantes, los olvidos, su aptitud, era otra mujer, pero lo que más me mosqueaba era la cara que puso, cuando se le cayó la copa de champan, esa cara era de satisfacción, de gusto, como si se corriera, esa cara la conocía de sobra, sería el efecto del alcohol, la verdad que nunca la vi borracha, no iba a presionarla, que sea ella la que cuente, la que se sincere, además está el viaje a Rabat, una semana, tanto tiempo, iba a ser así siempre un viaje cada dos semanas y de tanta duración, y eso con este contrato, que será si ganan los otros, no lo quiero pensar, no sé si aguantaría, la amo eso lo tengo claro, pero tanto sacrificio, tantos viajes, no minara nuestra relación, sé que nuestro amor es sólido, pero lo será tanto, cavilando me aleje unos cuantos kilómetros de casa, decidí dar vuelta, sobre todo para estar en  casa cuando se despertara Lorena, llegue a casa cargue bien la cafetera, la puse a funcionar, en cuanto comenzó a salir el líquido negro me serví uno bien cargado, necesitaba estar despierto y la noche en vela no ayudaba mucho, me senté y mi mente comenzó a  cavilar en los siguientes pasos, sabía que tenía que darle espacio a Lorena, que necesitaría de todo el tiempo para concentrarse en su nuevo cometido, además de los viajes, tenía que preparar todos esos concursos, no sabía cuánto tiempo necesitaría, pero atendiendo a los consejos de Rober,  le daré todo el tiempo que necesite, sé que puedo esperar, será la última, me lo prometió, me lo juro y confió en su palabra, jamás me dio motivos para dudar de ella, me centraría en mi trabajo, en mis amigos para cubrir ese hueco que me va a sobrar,  es su vida  y debo respetarla, sé que se me hará difícil, pero tengo que hacerlo por ella, con esa determinación tome mi decisión, cuando Lorena se despierte y después de que se le pase la resaca le diré mi decisión.

                Cuando me desperté eran las doce del mediodía, tenía un dolor de cabeza insoportable, estaba en nuestra cama, con un camisón puesto y ropa interior nueva, como había llegado a la cama, cuando me desnude y me puse el camisón, como me quite la ropa interior, mi cabeza me daba vueltas, me mareaba, hice el amago de levantarme y caí de nuevo en la cama totalmente mareada, que paso en la discoteca, sé que baile, que Lucas me masturbo, pero no me acuerdo de nada más y Jorge, donde estaba mi marido, su lado de la cama esta sin deshacer, donde está, tengo que levantarme, mirar si esta en casa, nos descubriría ayer en la disco, mientras Lucas me masturbaba, vio mi cara de placer cuando me corrí, él sabía perfectamente como era mi cara cuando me corría, tuvo que verla, que le voy a decir de la ropa interior, siempre supo  que no me gustaban los tangas, ni la ropa provocativa, debió de mirar en mi armario para coger el camisón, tantos vestidos, cuando sabe que yo soy más de pantalón, qué pensaría cuando me vio ayer con ese vestido tan descarado, es más que pensó estos días al verme con vestidos tan ligeros, tengo que pensar que decirle, como justificar tantos cambios, pero donde está.

  • Valla, valla, la borrachina se ha despertado, que tal estas mi amor.

Allí estaba apoyado en la puerta de la habitación con una bandeja entre las  manos.

  • Me duele todo, creo que me pase ayer con la bebida.
  • Solo crees, te pasaste tres pueblos, tu sola te ventilaste una botella de vino en la cena y luego demasiadas copas de champan, vamos que te emborrachaste a gusto, es la primera vez que te miraba tan pedo, menos mal que nos vinimos si no sabe dios como hubieras acabado, anda tomate este café, está bien cargado, después pégate una ducha, ponte algo cómodo y baja a desayunar, pues seguro que tendrás hambre ayer echaste hasta los hígados.

Salió de la habitación después de dejarme la bandeja en la mesilla de noche, cogí la taza de café sople un poco para que se enfriara y me la bebí de un tirón, el líquido me abrasaba la garganta pero lo agradecí, me espabilo, me levante lentamente, me fui al  baño, me desnude y me metí debajo de la ducha, abrí el agua fría y la deje caer durante un rato, necesitaba espabilar más, temblaba con el frio, pero mi cuerpo reaccionaba, poco a poco mi cabeza se fue despejando, empezaba a recordar algunas cosas de la noche anterior, la cara de Jorge cuando me corrí, me estaba mirando y su cara fue de asombro, se dio cuenta, la mano de Lucas sobre mi coño, mientras besaba a su mujer y yo besaba a Jorge, joder que había hecho, besar a mi marido mientras me masturbaba otro hombre, decirle que lo quería mientras otras manos me proporcionaban placer, era una puta, la puta de Lucas me di cuenta, era una zorra, lo era desde el mismo instante en que me toco en su despacho y lo más triste  es que me gustaba, ser la zorra de Lucas, no sabía describirlo pero el morbo, la lujuria, lo prohibido, el  que me diera ordenes, me ponía, hacía  que me mojara, si ahora mismo estaba empapada debajo de la ducha, lleve mi mano a mi coño y comencé a masturbarme, pensando en Lucas en cómo me acariciaba ayer por la noche delante de mi marido, Jorge el pobre no sabe nada, joder sí que es verdad que es un cornudo, por mi culpa, no se lo merece, pero no puedo parar, el ejerce un influjo especial sobre mí, desde el mismo instante en que lo vi, tan guapo, tan decidido, tan seguro de sí mismo, y Londres, que decir de Londres, Erik ese otro macho que me poseyó, que me uso, si me usan a su antojo y yo me dejo hacer y ahora Rabat, que me espera en Rabat, Lucas me dijo que iba a conocer a unos amigos especiales, como tanto de especiales, me mano seguía frotando mi clítoris, estaba desatada, deseaba correrme y me acorde, no había llamado a Lucas, cerré el grifo, cogí una toalla, fui a la habitación cerré la puerta con pestillo y lo llame.

  • Joder pensé que no me ibas a llamar hoy.
  • Perdón mi señor, pero aún estoy algo borracha.
  • Si ya me di cuenta anoche, te pásate con el alcohol, Veo que ya estas desnuda, comienza a masturbarte.
  • Si mi señor, puedo preguntarte algo.
  • Dispara.
  • Que me espera en Rabat.
  • Trabajo.
  • Solo trabajo.
  • Si los primero tres días, solo trabajo, después ya veremos.
  • Y entonces porque me hablaste de unos amigos especiales.
  • A eso, todo depende de las ganas que tengamos de fiesta, mientras tu trabajas nosotros estaremos disfrutando de nuestros cuerpos, si acabamos satisfechos antes de que termines de trabajar no pasara nada, pero si aún tenemos ganas, serán los cuatro días más excitantes de tu vida hasta ahora.
  • Me pongo cachonda solo de oírte, me puedes decir que pasara.
  • No.
  • Por favor, me ayudaría a correrme.
  • He dicho que no, ya lo veras, si lo ves, todo depende de mis amigos.
  • Ahora mira como me pongo cachondo y me masturbo, imagínate lo que puede pasar en Rabat y multiplícalo por mil y aun así no te harás ni una idea de lo que posiblemente te va a pasar.

Oírlo hablar así me ponía a mil, castigaba mi clítoris con locura, me dolía, pero era un placer único, deseaba correrme mirando la polla de mi señor, la dura polla de Lucas, la primera polla que tuve en mi boca, pensar en ese sabor me excitaba.

  • Mi señor, quiero su polla.
  • No va a poder ser el lunes me voy a Rabat.
  • Pero hoy es sábado.
  • Y.
  • Que podemos quedar.
  • Donde
  • En mi despacho.
  • Y tú marido.
  • Le invento una excusa.
  • La verdad que no me apetece.
  • Por favor mi señor, de verdad que lo necesito.
  • Está bien, pero solo una hora, me voy a comer con mi mujer, en media hora en tu  despacho.
  • Por favor deme una hora.
  • Entonces solo será media hora, ya tengo la mesa reservada.
  • Vale en una hora en mi despacho, que ropa me pongo.
  • Vamos a tu vestidor, pero antes córrete.

Castigue mi clítoris para poder correrme antes, me corrí viendo esa hermosa polla que en una hora tendría a mi disposición, fue un orgasmo bestial.

Entre en el vestidor, como siempre abrí mis cajones y el armario.

  • Hoy vestirás de puta, ya que lo vas a ser.

Eligio la ropa interior más sexy y provocativa, y el vestido más descarado, el que mostraba más de mi cuerpo.

  • Mi señor, que pensara mi marido cuando me vea así vestida.
  • Y a mí que me importa, invéntate otra excusa.
  • De acuerdo.

Me puse la ropa me mire en el espejo y lo que vi me asusto, se me notaba toda la ropa interior, no es que se me notara es que como era tan minúscula, parecía que iba desnuda, el vestido era tan transparente que parecía que no lo llevaba, como me iba a justificar delante de Jorge, no había manera, parecía una puta, si una puta, la puta de Lucas, pero estaba excitada, verme así me excita, me pone a mil, estaba mojando el tanga, salí del vestidor baje las escaleras, cogí las llaves del coche y entre en el coche no quiero que Jorge me vea así vestida, luego le daré una excusa.

Después de dejarle el café a Lorena, baje a la cocina, más que un desayuno por las horas sería un Bruch, así que tenía que ser potente, puse la sartén al fuego, cogí de la nevera unos huevos, beicon, queso, del frutero plátanos, manzanas, nísperos, naranjas para preparar zumo, me puse a freír los huevos y la panceta, mientras prepara el zumo, pelaba la fruta la cortaba en dados y las ponía en un bol, saque de la alacena los cereales, saque un litro de leche fría, y otra del tiempo, los vacié en dos jarras, puse la mesa y estaba cogiendo los cubiertos cuando escucho cerrarse la puerta, me asomo y veo a Lorena subir al coche con un vestido que dejaba todo al descubierto, a donde iba así vestida y de esa manera sin avisar, con quien había quedado, muchas preguntas, otro desplante, otra huida, seguro que todo tiene una explicación, dale cancha, dale espacio, eso me repito continuamente, no pasa nada, son los nervios, seguramente aun le dura la borrachera y no se dio cuenta de avisar, será por algo del trabajo, pero sería así, a partir de ahora salidas de casa a horas intempestivas, a cualquier hora y día, joder que era sábado, los fines de semana son sagrados para mí, son para los dos, bastante trabajamos por la semana, ten confianza, dale espacio, confía en ella, sabe lo que hace, es su trabajo, no le cortes las alas, un único contrato, solo un único contrato y después todo se acabó, volveremos a ser los de antes, ella con más trabajo, pero sin viajes, para eso están Lucia y Claudia, ellas están solteras, y como dicen están casadas con el trabajo, pues que se encarguen ellas de estos marrones, que Lorena está casada, joder, no lo entiendo, dale espacio, confía en ella, es su trabajo, por mucho que me repita esta cantinela, me mosqueo, joder no es normal, se le paso.

Llegue al despacho, mire por los alrededores y no miraba el coche de Lucas, subí a nuestras oficinas, abrí la puerta y me metí en mi despacho, deje la puerta de la calle abierta, que Lucas supiera que ya estaba en mi despacho, le mande un wasap.

  • Estoy en mi despacho, la puerta de las oficinas está abierta, pasa directamente a mi despacho.

Me desnude, me senté y me tumbe en el sofá, sentí unos paso, era el, mi macho.

  • Joder puta ya estas desnuda, eso me gusta, levántate.

Obedecí, me cogió de los pezones y los pellizco, sentí un escalofrió.

  • Vamos que tengo prisa, arrodíllate, sácamela fuera y chúpamela.

Baje la cremallera de su pantalón, metí mi mano por dentro del slip y le saque la polla, la tenía dura, la lamí, recorrí todo su entorno con mi lengua, joder que gusto, como la necesitaba, me la metí toda en la boca, comencé a meterla y sacarla, intentaba meterme la mayor cantidad de verga posible, me atragantaba, me daban arcadas, la saliva me caía por la comisura de los labios, pero no abandonaba aquel falo, con su polla en la boca me sentía llena, me encontraba a gusto, el me agarro por la cabeza y marco el ritmo de la mamada, yo baje mi mano a mi coño y comencé a masturbarme, quería correrme, sentir mis flujos caer por mis piernas, deseaba beberme el semen de Lucas, sorber su polla después de que se corriera.

  • Vamos puta trágatela toda que me corro.

Me metí toda su verga en la boca, me llegaba hasta la garganta y se corrió, yo intentaba tragarme la mayor cantidad de semen, pero no podía, me caía por la comisura de los labios, no sacaba su polla de mi boca, quería notar como se desinflaba en mi boca, notaba como menguaba, no cesaba de masturbarme y cuando su polla abandono me boca mi corrí, me corrí como una loca, fue un orgasmo que me hizo gritar de placer.

  • Bien zorra ahora me voy, acuérdate dentro de tres semanas te espero en Rabat.
  • De acuerdo, te llamare todas las mañanas para masturbarme para ti.
  • Eso es lo que espero de ti, obediencia, como lo llevas con el cornudo.
  • No lo sé, salí de casa sin que me viera, no quería presentarme delante de el con esta ropa.
  • Como, que saliste de casa sin que tu marido te viera vestida de puta, pues eso no está bien, quiero que cuando llegues a casa te vea así vestida.
  • Pero que le digo si me pregunta el porqué de mi ropa.
  • Eso es tu problema, yo no estoy para solucionar tus cosas con tu marido.
  • Ya me inventare algo.
  • Bueno pues hasta dentro de tres semanas.
  • Adiós mi señor, lo veo en Rabat, estoy deseando estar contigo en Marruecos.

Salió por la puerta del despacho y vi cómo se perdía por la salida, me fui al baño cogí una toalla y me quite los restos de flujo, cogí un enjuague bucal y me enjuague la boca, cogí unos papeles cualquiera, me los metí en el bolso y salí para casa, que le diría a Jorge, que excusa le pondría, quería ser sincera con él, pero a costa de  que, de perder mi matrimonio,  de perderlo a él, a mi amor, a la persona  que más amo en la vida, no esa no era la solución, tendría que pensar algo camino de casa, llegue al garaje, me subí al coche y emprendí camino de casa, en cuanto llegue a casa, abrí la puerta y estaba Jorge, en la cocina sentado en una silla, tomando una ensalada de frutas, ni siquiera se giró, cruce al lado de él, pero ni se dignó mirarme, termino su ensalada, deposito el cuenco en el fregadero, lo lavo y lo puso en su lugar.

  • Ahí te queda la comida, yo me voy a la de Manolo, no esperes por mí, a lo mejor no vengo a dormir, seguramente me valla a dormir a mi casa de la sierra, cuando te aclares, me llamas y hablamos, ahora no me cuentes nada, y cámbiate de ropa, no te digo lo que pareces porque te respeto, pero parece que tú a mí no, adiós.
  • Jorge espera.
  • Cuando te aclares, ahora no me hables.

Cogió las llaves de su coche y salió de casa, me  quede sola,  me senté en el suelo y comencé a llorar como una niña a la que le acaban de quitar su muñeca favorita, lo estaba perdiendo, tenía  que hablar con él, pero hoy no, antes tenía que pensar bien lo que decirle, como platearle mi futuro, sabía que seguiría con Lucas, a él también lo necesitaba, también sabía que llevaría hasta las ultima consecuencias mis planes de presentarnos a todos los concursos, eso era innegociable, era mi futuro y el de mi empresa, muchos años de sacrificio, de horas de trabajo, me lo merecía, nos lo merecíamos, subí a la habitación, me metí en la ducha, me puse un pijama y baje a comer algo, tenía hambre, Jorge había preparado un verdadero festín, fruta de todo tipo, huevos revueltos,  beicon, tostadas, un verdadero festín, comí algo, pero la comida se me atragantaba, a pesar de tener hambre no era capaz de comer, lo deje, fui hasta el salón, me senté en el sofá, encendí la tele y me puse a pensar.

En cuanto escuche abrirse la cerradura de casa, tenía claro lo que iba a hacer, me marcharía de casa, por lo menos hoy, le dejaría que pensara lo que deseaba para los dos, que lo meditara y cuando supiera sus prioridades que me llamara, ni siquiera la mire a la cara, no quería que la última imagen que tenia de ella, era verla con ese vestido, parecía una puta, si una puta, tanto había cambiado, cuál era la causa de ese cambio, no lo sabía, pero esperaba que ella en algún momento me lo contara, termine mi ensalada de frutas, lave el bol, lo guarde en la alacena, camine hacia la entrada.

  • Ahí te queda la comida, yo me voy a la de Manolo, no esperes por mí, a lo mejor no vengo a dormir, seguramente me valla a dormir a mi casa de la sierra, cuando te aclares, me llamas y hablamos, ahora no me cuentes nada, y cámbiate de ropa, no te digo lo que pareces porque te respeto, pero parece que tú a mí no, adiós.
  • Jorge espera.
  • Cuando te aclares, ahora no me hables.

Cogí las llaves de mi coche y salí de la que creía que era mi casa, me metí en el coche, llegue a la de Manolo, me senté en una silla le pedí un zumo, llame a Roberto.

  • Rober, puedes venir a la de Manolo, ha pasado algo grave para mí.
  • Claro amigo en media hora me tienes hay, no me puedes adelantar algo.
  • Es sobre Lorena y yo.
  • Tan mal está la cosa.
  • Pues sí.
  • Tranquilo amigo, ahora voy.
  • Rober llego en media hora, se sentó a mi lado, le pidió a Manolo una caña.
  • Dime  que pasa.

Le conté con todo lujo de detalles lo sucedido desde su vuelta del viaje a Londres, la cena, su comportamiento en la discoteca, lo sucedido por la mañana, hasta que me fui de casa, mi intención de dormir en mi casa de la sierra hasta que ella me llamara para aclarar nuestra situación, como estábamos.

  • Jorge creo que haces bien, dale tiempo para que recapacite, que piense cuáles son sus prioridades, cuando te llame siéntate con ella con la mente abierta, sé que ella no va a renunciar a esos concursos.
  • Ni yo se lo pido, en eso la apoyo al cien por cien, pero lo que me preocupa es su cambio de aptitud, me sorprende su cambio de vestuario, pero lo respeto, es su cuerpo y viste como quiere, pero tenías que verla hoy a la mañana, parecía una puta, joder Rober, se le miraba todo, es como si fuera desnuda, además, ayer en la discoteca tuvo un orgasmos, lo sé por la cara que puso, no sé si era por la excitación de bailar, por el contrato, o por la bebida, lo que sé es que tuvo un orgasmo, el otro día me negó el sexo, lo que me parece bien, se fue al baño y se masturbo, la escuchaba como tenía un orgasmo, también lo entiendo, pero cuando salió del baño cogió mi mano y pretendía que le tocara el coño, llena de sus flujos, eso me cabreo, joder Rober, que siempre lo hacíamos al acostarnos y al levantarnos, de repente no quiere, y me lo restriega por la cara, no pude más, me vestí y me fui a pasear, estuve todo el  día fuera de casa, comí un bocadillo por ahí y tuve que coger un taxi para volver a casa no tenía ni puta idea de donde estaba, me perdí.
  • Tranquilo Jorge, si quieres puedes venir a dormir a mi casa, no debes de estar solo, me acompañas a uno de mis locales, dejo un par de recados y nos vamos a mi casa, tomamos algo de beber, pedimos unas pizzas y vemos algún partido o lo que te apetezca.
  • Gracias Rober, pero prefiero ir a mi casa de la sierra, necesito pensar.
  • Vale pero cualquier cosa me llamas, de acuerdo, te invito a comer, tengo hambre.
  • Si no te importa, le pedimos a Manolo que nos haga una mierda de sus bocadillos y comemos aquí, me apetece recordar viejos tiempos.
  • De acuerdo, haber Manolo, prepara dos bocadillos de calamares, pero antes cambia el aceite de la freidora, que seguro que no lo cambias desde que murió tu padre.
  • Pero que cojones dices, si aún lo cambie ayer.
  • Vale no te mosquees, te creo, pues eso dos bocatas, para mí una caña y para Jorge una cola.

Tomamos los bocadillos, Rober me estuvo contando que iba a compra una nueva discoteca, en cuanto me dijo el nombre.

  • Rober, esa es la discoteca donde estuvimos ayer por la noche, es muy universitaria.
  • Si y no sabes la pasta que se dejan algunos niñatos en copas, entre las que toman ellos y las que invitan a las chicas, se puede sacar una pasta gansa, el dueño se jubila y la vende a un buen precio, ya sabes que ese es mi mundo.
  • Si, espero que te valla bien, tendrás como clientes a las socias de Lorena, parece ser que van muy a menudo por ahí para recrearse la vista y ligarse a algún universitario.
  • No me digas, Claudia y Luisa, a esa dos les tengo ganas, la pena es que esas dos están casadas con su trabajo.
  • Si lo mismo que Lorena últimamente.

Mientras estábamos hablando sonó mi móvil, era Lorena, le enseñe el móvil a Rober.

  • Que hago, le contesto.
  • Yo creo que debes.
  • De acuerdo.

Acepte la llamada.

  • Dime.
  • Jorge, por favor, vuelve a casa.
  • No hoy no, tengo que pensar y tú también.
  • Pero podemos hablar y después te vas si quieres.
  • Mejor que lo pensemos cada uno en su casa, mañana si estas dispuesta a hablar voy por la mañana, nos sentamos y aclaramos todo, pero ten las cosas claras, vamos a hablar con franqueza, ahora te voy a colgar, descansa y mañana hablamos.
  • Vale, Jorge te quiero.
  • Yo también.
  • Hasta mañana.
  • Adiós.

Colgué, estaba llorando, Rober, me abrazo.

  • Tranquilo amigo, seguro que mañana lo arregláis, ahora es mejor que te vayas a casa, ponte cómodo, ve un poco la tele y piensa bien lo que le vas a decir mañana, como plantear las cosas.
  • Te hare caso.

Nos despedimos en la puerta del bar con la promesa de que una vez hablado con Lorena le llamaría y le contaría como están las cosas, subí de nuevo a mi coche y tome la carretera de la Coruña, en dirección a mi casa de la sierra, en cuanto llegue subí a mi habitación, aún tenía algo de ropa, me puse cómodo, encendí la tele, pero no le prestaba atención, pensaba en Lorena, lo que le diría mañana, lo tenía claro, le diría  que jamás pondría impedimentos a sus planes en la empresa, le pediría solo que cumpliera su promesa que esta concurso seria el ultimo, que después volveríamos a nuestra feliz vida, esperaría que me explicara ese repentino cambio de vestimenta, sus cambios de humor, le daría todo el espacio del mundo, tenía decidido dormir en el cuarto de invitados, mientras durara el concurso, así no la molestaría, aceptaría no poder verla durante muchos días, pues sabía que llegaría tarde y se levantaría temprano, el sacrificar los fines de semana, todo por el bendito concurso, pero estaba seguro que ese sacrificio valdría la pena si después ella volvía a mi como mi mujer, no como la empresaria, le pediría  que una vez consiga el concurso, delegara los viajes en Luisa y Claudia, también le pediría que fuera un poquito más recatada en el vestir, sé  que no debería, pero me ponía malo verla vestida de puta, es algo que no me pega en ella, me quede dormido en el sofá.

No era capaz de comer, solo pensaba en Jorge, en cómo le había fallado, sus palabras aun resonaban en mi cabeza, cámbiate de ropa, no te digo lo que pareces, porque te respeto, cosa que tú a mí no, eso me dolía, lo respetaba, aunque no lo pareciera lo respetaba, era mi amor, la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida, pero tenía razón parecía una puta, tenía que hablar con Lucas, no podía ser el vestirme como una furcia delante de mi marido, no me podía ver así, le diría que en los viajes me vestiría como él  quisiera, pero en Madrid, me pondría vestidos pero no  de puta, me vestiría lo que él me dijera menos con esa ropa de puta, como le contaría a Jorge todos los cambios en mi vida, tenía que pensar en cómo planteárselo, desde luego tenía que cumplir mi palabra, sería el último concurso, después seré sola para él, estoy dispuesta a dejar a Lucas, pero más tarde, ahora quiero que me descubra nuevos mundos, nuevas experiencias, con él, el sexo es diferente, es más salvaje, más bruto, pero renunciare a él por mi marido, si eso hare al venir de Rabat, le diré a Lucas que lo nuestro se acabó, que no podemos seguir, que le estoy haciendo daño a mi marido, mi preocupación era que me pediría Jorge, me pediría que renunciara a mis sueños, no creo que me lo pida, siempre me apoyo y esta vez también lo hará, entonces que, no lo sé, mañana lo sabré, ahora tengo que descansar, mañana tengo que estar serena, preparada para afrontar a mi marido, a escucharle y que él me escuche a mí, seré todo lo sincera que pueda, desde luego no le voy a contar lo de Lucas, eso lo hundiría y destruiría nuestro matrimonio, no eso nunca debe saberlo, además ya tenía decidido dejarlo después del viaje a Marruecos, me pase todo el día pensando, hasta que sumamente cansada me acosté y me quede dormida.

Me levante, me pegue una ducha y me puse la misma ropa, salí de casa y pare en la primera cafetería pedí un desayuno, mientras desayunaba repasaba mentalmente lo que iba a decirle a Lorena, lo que estaba dispuesto a sacrificar y lo que no, si lo aceptaba bien y sino cada uno por su lado, me dolería perderla, pero me parecía que ya la estaba perdiendo, seria inflexible en algunas cosas en otras a lo mejor podía transigir, tenía muy claro los límites.

Me levante por la mañana sin tener de nuevo a mi marido a mi lado, otra vez, eso me desesperaba, pero aún me desesperaba más lo que sucedería hoy, esa conversación pendiente entre Jorge y yo, sabría el mis limites, lo que estoy dispuesta a sacrificar por nuestro matrimonio, lo que no, como justificaría mi actual comportamiento, la ropa, las salidas, lo de ayer, eso era lo más grave, tantos desplantes, todo se solucionaría hoy o no, sé que no renunciare a los concursos, es lo más importante en mi vida en estos momentos, tampoco renunciare a Lucas de momento, lo necesito, me da placer, algo nuevo, algo distinto, pero hace cuanto que no me acuesto con mi marido, que no hacemos el amor, que no me besa, que no siento sus caricias, tanto lo extraño, lo necesito en mi cama, tenía que llamar a Lucas, hablar con él, pero de que, él ya me puso claro las cosas que me pasen con mi marido son problemas míos, él no quiere saber nada, pero me podía aconsejar, eso es le pediría consejo, me desnude Jorge no estaba, no tenía necesidad de esconderme en el baño, llame a Lucas.

  • Hola putita, ya veo que estas desnuda, eso me gusta.

Comencé a masturbarme, mientras contemplaba esa hermosa tranca, acariciaba mis pechos y mi coño.

  • Lucas te puedo pedir consejo.
  • Tú dirás.
  • Es sobre mi marido y yo.
  • Joder que pesada, pero dime.
  • Ayer me vio con el vestido y se cabreo todo, bueno por eso y por qué me fui sin despedirme, además creo que se dio cuenta en la discoteca de mi orgasmo, vio toda mi ropa interior y mis vestidos.
  • Es que acaso te espía.
  • No, eso nunca, es que como estaba tan borracha, me desnudo y me cambio la ropa y vio todo.
  • Bueno es tu cuerpo y vistes como desees.
  • Sí, pero yo antes renegaba de ese tipo de ropa, sobre todo de la ropa interior, de los tangas, de los sujetadores provocativos, siempre llevaba bragas, y la mayoría de las veces de pantalón, ahora con tanto vestido, no sé qué decirle.
  • Pues dile, que es tu nuevo vestuario, que el tratar con empresas tan grandes te obliga a cambiar de ropa, a llevar más faldas, y por lo de tu ropa interior es que estas cambiando, que las probaste un día y te gusto.
  • No es mala idea, así se lo diré, pero me preocupa lo de ayer, lo de ir vestida como una puta.
  • Dile que no te diste cuenta que entre la resaca y las prisas te pusiste lo primero que cogiste del armario con tan mala suerte de que salió mal, que tu intención no era salir vestida de esa manera y cuando te diste cuenta ya estabas en la oficina, que solo era buscar unos papeles y que nadie te vio así vestida.
  • Sí, eso le diré, gracias Lucas, eres mi salvador.
  • Mira me has cortado el rollo, no me apetece masturbarme, es que nombrar al cornudo y me pongo de mala hostia, no sé qué le ves a ese tío, es un panoli, poca cosa, no tiene ambiciones, se conforma con poco, te lo he dicho, tú te mereces más, un hombre con ambición, algo como tú, además con una mente abierta a nuevas experiencias, pero te casaste con un hombre de principios, un pusilánime, mírate tú, estas probando cosas nuevas, experiencias excitantes, nuevas formas de ver el sexo, y creo que hasta ahora lo has pasado bien, que has disfrutado de buen sexo, si mis amigos de Rabat quieren conocerte, te aseguro que pasaras las mejores veladas de sexo de toda tu vida.

Oírlo Hablar de Rabat y me ponía a mil, me decía tantas cosas y no me decía nada, todo lo dejaba a mi imaginación, yo me imaginaba mil y una cosas, sexo grupal, otra vez Erik, no se solo sexo, y eso me excitaba, me corrí escuchándolo.

  • Así me gusta putita que te corras para mí, seguro que pensabas en el viaje, pues te aseguro que lo que estés pensado no es nada con lo que te espera.
  • Joder Lucas me tienes a mil, solo estoy pensando en ese viaje.
  • Pero ya sabes los primeros tres días ni me veras, solo será trabajo, hay mucho que hacer allí.
  • Ahora muéstrame tu ropa.
  • No creo que vaya a salir, Jorge no durmió en casa ayer y hoy vamos a hablar, por eso te pedí consejo.
  • Vale, pues ponte lo que te dé la gana, mañana me voy a Marruecos, nos vemos dentro de tres semanas, por cierto, se lo has dicho a tu marido.
  • No aun no, estoy esperando la mejor oportunidad, ahora creo que es mal momento.
  • Vale, tú sabrás, ahora te dejo.

Colgó, me levante, me fui a la ducha, me asee, me puse un chándal, y baje a desayunar, en cuanto termine, me senté en el sofá a esperar a Jorge.

Llegué a casa sobre las doce del mediodía, en cuanto abrí la puerta Lorena se abalanzo sobre mí, me empezó a besar, yo le correspondí, hacia tantos días que no la besaba que mi corazón dio un vuelco, que placer sentir sus labios, que nuestras lenguas jugaran, poder abrazarla, acariciarla, sentirla, era un beso profundo con pasión, nos separamos ella me miro y comenzó a llorar.

  • Perdóname Jorge, estos días he sido una estúpida, no me daba cuenta que te estaba haciendo daño, no era yo, no pensaba las cosas, te di desplantes, me comporte mal, y lo peor lo de ayer, no tengo justificación, ni me di cuenta, seria por la resaca, abrí el cajón y me puse lo primero que encontré y los mismo con el vestido, no me di cuenta de la pinta que llevaba hasta llegar a la oficina, que vergüenza, menos mal que no me vio nadie, por favor perdóname.
  • Es que no es solo lo de ayer, fue en la discoteca, lo de la mañana pasada, demasiados desplantes, me trataste como si fuera una mierda y eso me duele, tenemos que hablar y plantearnos seriamente nuestra relación, últimamente antepones muchas cosa a nosotros y yo no sé si estoy dispuesto a eso, sé que tienes muchos sueños y con suerte se te van  a cumplir y me tendrás a tu lado para apoyarte, sabes que siempre ha sido así, pero todo tiene un límite y esos límites tenemos que marcarlos hoy, si  nos ponemos de acuerdo mejor, pero si no, pues muy a pesar mío, tendremos que emprender distintos caminos, te voy a decir lo que estoy dispuesto a sacrificar y lo que no, durante el tiempo que estés preparando los concursos, dormiremos separados, así podrás descansar, levantarte cuando  quieras y acostarte a la hora que llegues, pues sé  que trabajaras hasta tarde y madrugaras, así ni yo te molesto, ni tú me molestas a mí, soportare todos los viajes que tengas que hacer mientras arrancáis con la zona norte, sé que será duro, pero lo asumiré, dejaremos correr nuestra vida sexual, lo haremos si a ti te apetece, siempre estaré en mi habitación dispuesto para ti, hare todo lo que me pidas, entiendo  que tengas que cambiar de vestimenta, pues a partir de ahora tienes que tener una imagen, además de tu inteligencia, tienes  que mostrar tu cuerpo, eso lo entiendo, pero por favor, se un poco recatada, no vuelvas a vestir como ayer, eso es demasiado para cualquiera, de verdad Lorena, dabas una imagen horrible, no te molestare, seré una sombra, hasta estoy dispuesto a irme a vivir a la casa de la sierra si tú me lo pides, a eso estoy dispuesto a sacrificarme, pero también quiero contrapartidas, sé que vais a ganar los  concursos, después de ganarlos te daré dos meses para que lo pongáis en marcha, después se acabaron los concursos, tenéis que conformaros con ese cliente, se acabaron los viajes, Claudia y Luisa se encargaran a partir de ese momento de los viajes, ellas están solteras y  como dicen su marido es la empresa, iras reduciendo tu ritmo de trabajo poco a poco, empezaras a delegar, me dedicaras más tiempo, calculo que todo este trabajo implicara un año de sacrificio, eso es lo que te doy, si pasado ese año, no tienes las cosas claras, tendrás que elegir, o yo o la empresa, a esto estoy dispuesto, otra cosa los viajes por favor intenta acortarlos si puedes hacer el trabajo en un día mejor, ahora habla tú.
  • Lo has planteado muy bien, no tengo nada que decir, te agradezco tanto sacrificio, pero te aseguro que merecerá la pena, tal como te prometí, cuando ganemos el concurso, y después de que lo tengamos en marcha, empezare a  delegar, no nos presentaremos a más concursos, dejare los viajes, tal como dices, mis socias estarán encantadas de coger mi relevo en ese tema, con respeto al tiempo no creo que llegue al año, el concurso es dentro de tres meses, van a ser tres meses muy duros, además tenemos que arrancar definitivamente el que ganamos, tendré que viajar mucho, pero calculo que en medio año, todo estará listo, no quiero perderte te amo, eres lo más importante en mi vida, sé que no te lo digo y a veces no te lo  demuestro, pero es así, sin ti, sin tu ayuda nunca sería capaz de llegar a donde he llegado, tú has sido mi sustento, mi apoyo en los momentos difíciles, siempre has estado a mi lado, siempre con una sonrisa, con una frase de aliento, te agradezco que me des espacio, para mi será difícil dormir sin tenerte a mi lado, pero tienes razón, me levantare temprano, me acostare tarde, solo sería un incordio para tu descanso, además sabes  que cuando me estreso, me cambia el humor y tú no tienes que pagar mi mal humor, ya bastante haces, sabes que te deseo, pero la mayoría de los días llegare tan cansado que pocas ganas tendré de sexo, sé que te pido un gran sacrificio, pero te aseguro de nuevo que merecerá la pena.
  • Pues no se hable más, ahora mismo vacío mi mesilla de noche y a partir de ahora dormiré en la habitación de invitados, ahora vístete, vamos a comer fuera para celebrar nuestro acuerdo.
  • Si no te importa prefiero pasarlo aquí en casa contigo, comer algo, sentarnos en el sofá, ver una serie y poder abrazarte, tenerte cerca, pues a partir del lunes, empezara la locura, tenemos la mudanza, contratar a más personal, preparar el concurso, en fin mucho trabajo, nos veremos poco, y quiero tener un buen recuerdo de ti.
  • Me parece bien, pues déjame preparar la comida.

Me levante, fui a la cocina y prepare una cosa sencilla, que pudiéramos comer en el salón, prepare una ensalada de pasta y dos tortillas francesas, saque un botellín de vino para ella y un refresco para mí, lo lleve todo al salón y comimos tranquilamente, al acabar encendí la tele y nos pusimos a ver una serie que nos gusta a los dos, ella apoyo la cabeza en mi pecho y yo jugaba con su pelo, ella se levantó.

  • Cariño, me voy a cambiar, quiero ponerme algo más cómodo, me molesta el chándal.

Me levante, quería hacer el amor con Jorge, la última vez, antes de embarcarme en todos mis proyectos, me metí en el vestidor, me desnude y me puse un camisón transparente, sin nada debajo, estaba excitada, necesitaba sentir a mi marido dentro de mí, después de  tantos días, le deseaba, quería que me hiciera el amor, con pasión, con dulzura, sentir su polla, que me penetrara, estaba mojada, deseosa, baje las escaleras con una sensación de placer, quería que mi marido me follara, en cuanto me vio, su cara cambio, se le dibujo una sonrisa, sabía lo que quería, me senté sobre él, mis labios buscaron los suyos nos dimos un beso apasionado, el bajo sus brazos y comenzó a acariciar mis nalgas, me saco el camisón por la cabeza y mientras acariciaba mis nalgas, sus labios se fueron a mis pechos, comenzó a besarlos a succionar mis pezones, al instante se me pusieron erectos, mis manos jugaban con los pelos de su cabeza, me encantaba como me chupaba los pezones, como con la lengua recorría mis aureolas, una de sus manos abandono mis nalgas y  avanzo a mi coño, lo tenía encharcado, jugo con mis labios, yo me derretía, joder que placer sentir las manos  de mi marido recorrer mi coño, sus labios lamer mis pechos, me  separe un poco para permitir mejor que su mano acariciara mi coño, separo los labios y busco mi clítoris, en cuanto uno de sus dedos lo  acaricio me corrí, el paro de acariciarme, dejaba que disfrutara de mi orgasmo, me dejo coger aire.

  • Joder cariño, que placer como te extrañaba, como deseaba sentir tus dedos acariciar mi coño, déjame ahora a mí.

Me puse en pie, le quite el pantalón de chándal, él se levantó para facilitarme la operación, me puse de rodillas, acerque mi boca, a su slip y comencé a besar su pene a través de la tela, sacaba la lengua y le daba lametazos a través de la prenda de ropa, agarre el slip y tire de él, su pene quedo a la vista, en cuanto su prenda de ropa toco el suelo mis labios se dedicaron a lamer esa verga, la recorría desde los testículos, hasta el glande, mis labios se abrieron y aquella polla entro en mi boca, comencé a mamarla con determinación, con pasión, me encantaba chupar vergas, la pena que no lo supiera antes, le podría dar mil horas de placer a mi marido, estúpida de mí, por mi educación, por mis prejuicios, pero que gusto da comerse una buena polla y la de Jorge era una buena verga, no como la de Lucas, pero era grande, mis labios aprisionaban su mástil, mi boca subía y bajaba abarcando su miembro, el me sujeto la cabeza y me dejo hacer, solo acariciaba mi pelo, notaba como se tensaba, estaba a punto de  correrse hizo intención de retirarse, pero mis manos abrazaron sus nalgas y empuje hacia mí, la quería toda dentro, él se corrió abundantemente, hacia tantos días que no se desahogaba, que estaba lleno, chorro tras chorro fue entrando en mi garganta, notaba el calor, la viscosidad, no dejaba escapar ni una sola gota, no le deje que se retirara, quería que se desinflara en mi boca, que perdiera toda su erección, en cuanto se quedó totalmente flácida, mi boca abandono la verga, me levante, cogí su mano y subimos las escaleras camino de nuestra habitación, nada más llegar, me tumbe en la cama, le ofrecí mi sexo, él se arrodillo y su boca toco mi coño, su lengua comenzó a jugar con mis labios, succionaba mis flujos, me levanto las piernas y su lengua iba desde mi  ano, a mi coño, hacia ese recorrido en un sentido y la contrario, se detenía en mi ojete, lo ensalivaba bien, volvía a mi coño y jugaba con su lengua buscando mi clítoris, con su dientes se apropiaba de él y lo mordisqueaba, dios  que placer, me volvía loca, mi cuerpo temblaba, no paraba de moverse, metió un dedo en mi coño, lo embadurno bien y me lo metí en el culo, pegue un grito de placer, mis manos fueron a mis pechos, comencé a pellizcarme los pezones, estaba en estaxis, metió un segundo dedo en mi ano, mientras con su lengua jugaba con mi clítoris,  un tercer dedo en mi culo y tuve un orgasmo.

  • Cariño, penétrame por favor.
  • Tranquila, no tengas prisa, disfrutemos, que la próxima vez será dentro de mucho tiempo, quiero llevarme un buen recuerdo de ti, hasta que volvamos a dormir juntos.

Metió un cuarto dedo y comenzó a girarlos en mi ano, me retorcía de placer, no podía más otro orgasmo en mi cuerpo, me llevo a dar un grito que se debió de oír en toda la calle, solo deseaba que me follara, pero él no tenía prisa, quería disfrutar cada segundo de este instante, sabía que tardaríamos mucho en volver a copular, quería retrasar lo máximo posible la penetración, seguía jugando con mi coño, otro orgasmo me dejo exhausta, deseaba tener su polla dentro de mí.

  • Por favor cariño, follame ya, métemela por donde quieras, pero follame.

Se levantó, apoyo su verga en la entrada de mi coño y me la endilgo de un solo golpe, tuve un nuevo orgasmo, comenzó a bombear, su polla entraba y salía de mí, mientras sus labios jugaban con mis pezones, que a estas alturas parecían dos clavos, los atrapaba entre sus dientes y los mordisqueaba, tuve dos orgasmos más, salió de mí.

  • Ponte a cuatro te voy a reventar el culo, tengo ganas de follarte por detrás.

Me puse a cuatro patas el apoyo su polla en la entrada de mi ano, y me la metió de un solo golpe, pegue un grito, pero él no se amínalo, siguió follandome el culo, notaba como sus testículos chocaban con mis nalgas, yo no paraba de tener orgasmo, estaba a punto de desmayarme.

  • Cariño por favor córrete ya no puedo más, estoy a punto de desfallecer, córrete donde quieras.             

De repente se tensó y se corrió, notaba como su semen entraba en mi esfínter, como me inundaba, se dejó caer sobre mi espalda, cogió mis pechos con sus manos.

  • Ha sido increíble, cuantas ganas tenía de hacer el amor contigo.
  • Estoy muerta que polvo me has echado, nunca me follaste como hoy, he perdido la cuenta de los orgasmos, ha sido una pasada.

Se levantó, yo caí rendida en la cama, estaba cansada, necesitaba beber algo.

  • Cariño, puedes bajar a la cocina y traer algo de beber, estoy seca.
  • Claro.

Después de correrme en su culo, me levante, ella se dejó caer en la cama, ella me pidió que bajara a la cocina a buscar algo de bebida, baje las escaleras, llegue a la cocina y mientras abría la nevera, pensé el cambio de mi mujer en el aspecto sexual, las felaciones, los cuningulis, la sodomizacion, cosas que antes me tenía vedada de repente se volvía cotidiano, además era una gran mamadora, parecía una cosa innata en ella, tenía una habilidad única, le salía de los más normal, como si lo hiciera de  toda la vida, no me podía quejar, ni en mis mejores sueños me podía imaginar que me la chuparía, que se tragara mi semen y que me permitiera romperle el culo, cogí una botella de agua de dos litros y subí a la habitación, ella estaba en el baño duchándose, pues la botella en la mesa de noche y entre en el baño, sin que se diera cuenta me puse detrás de ella y comencé a besarle la espalda.

  • Jorge por favor, para, que de verdad que no puedo más, estoy muerta, déjame ducharme, esta noche si quieres podemos dormir juntos.
  • Me apetece mucho dormir contigo, mañana comenzare a dormir en el cuarto de invitados, que a partir de ahora será la habitación de Jorge.

Salí de la ducha, me fui a mi cuarto, me di una ducha rápida, me puse un pijama y me fui a nuestra habitación, que a partir de mañana será la habitación de Lorena, pero esta noche será de los dos, cogí la botella, le di un trago largo y me acosté, al rato llego Lorena dándose crema por todo el cuerpo, llevaba en la mano un camisón, después de darse crema, se puso el camisón, cogió la botella dio un trago y se acostó.

  • Buenas noches cariño, te quiero.
  • Yo también, ahora a dormir.

Iba a abrazarla.

  • No cariño, tengo calor, déjame por favor.

Me extraño su aptitud, pero lo entendí, me di la vuelta, apague la luz y cerré los ojos, estaba cansado, al rato me quede dormido.

Me desperté a media noche, no me encontraba a gusto, su desplante sobre el abrazo me dolió, joder si acabábamos de hacer el amor de una forma loca, me levante y me fui a mi habitación, si a mi habitación, dejaba nuestra habitación para que ella pueda desarrollar sus proyectos, espero que  todos estos sacrificios merezcan la pena, que después de eso nuestra vida vuelva a ser la de antes, fines de semana para los dos, más  tiempo libre, volver a dormir juntos, esas pequeñas cosas que nos hacen tan felices, pero he dado mi palabra y la pienso cumplir, un año y eso es lo que le daré.

Eran las seis de la mañana cuando me levante y Jorge no estaba a mi lado, donde estaba, me levante, mire en el baño, en el vestidor, entonces decidí ir  a su nueva habitación y allí estaba el acostado, porque se fue de mi cama, porque, me puse a pensar lo que le había hecho irse y lo descubrí, otro desplante, el no dejarle abrazarme, pero es que estaba pensando en Lucas y Rabat, sentir sus brazos en contacto con mis brazos, no me gusto, en ese instante deseaba estar sola, poder acariciarme, mi imaginación viajaba a Rabat y me veía en las situaciones más morbosas que se me ocurrían, así me quede dormida y ahora mi marido dormía en su cama, íbamos a dormir separados después de 13 años y medio de matrimonio, pero todo sea por conseguir esos contratos, después de eso volveríamos a ser un matrimonio, bueno estaba Lucas, pero con el solo era pasión, sexo desenfrenado, nada de amor, nada de romanticismo, solo sexo, me fui a mi habitación, ya que estaba despierta decidí llamar a Lucas.

  • Buenos días zorra.
  • Hola mi señor.
  • Como es que no estas desnuda.

Me quite el camisón, apoye el teléfono en la repisa del espejo y comencé a masturbarme.

  • Muy bien, tengo una sorpresa para ti, hable con mis amigos de Rabat y si están interesados en ti, quieren conocerte o sea que después de que termines tu trabajo, podrás conocerlos y ellos disfrutaran de ti y tu de ellos, por yo estaré solo hasta el viernes, desde Rabat, me voy seis meses a Paris o sea que no me veras, salvo que yo te llame para que vengas a Paris a nuestra sucursal, cosa que no descarto, conozco unos locales a los que quiero llevarte, si te llamare, ya verás que bien lo pasamos, le has dicho ya a él cornudo lo del viaje.
  • Aun no mi señor, estoy esperando la mejor ocasión.
  • Pues apúrate que faltan solo dos semanas.
  • No se preocupe que lo hare, seguramente dos días antes, le diré que surgió a ultima hora y que es un viaje muy impórtate por eso será una semana, que hay muchos problemas que resolver, que saldré un domingo y volveré al siguiente.
  • Muy bien puta, ahora pellízcate los pezones, quiero ver tu cara de dolor.

Hice lo que me mando, pellizque mis pezones hasta que me dolieran, con una mano me masturbaba y  con la otra castigaba mis pezones, al corrernos, cogí el móvil y  como siempre el eligió mi ropa, ya no discutía.

  • Una cosa mi señor, no volveré a vestir de puta, delante de mi marido, en los viajes vestiré como desees, pero en casa y en Madrid, salvo que no valla a ver a mi marido o me pueda cambiar de ropa, no volveré a vestir como este sábado, casi me cuesta el matrimonio.
  • Para ser una zorra, pones demasiadas pegas, pero vale, te lo consiento, por nada del mundo quiero que te separes, me gusta saber que tu marido es un cornudo y que yo soy la causa de sus cuernos.

No pude aguatar más.

  • Lucas no insultes más a mi marido, si continuas con esas aptitud, lo dejamos, vale  que sea un cornudo por mi culpa, vale que me trates como a una puta, y si hare todo lo que me pidas porque me tienes pillada por ti, pero si no lo respetas te abandono.
  • Vamos a ver, mi respeto no se lo gano, me puedes abandonar cuando quieras, que te piensas que eres especial para mí, estas muy equivocada, mañana puedo tener a una de tus socias bebiendo de mi mano como estas tú, llamare cornudo a tu marido, las veces que me salga de los cojones y tú te reirás, me darás las gracias por llamarlo y cuando yo te lo diga le llamaras tú también, que cojones te crees que eres, a ver si te enteras, eres mi puta, mi zorra y cuando quiera te dejo yo, tú decides si quieres seguir conmigo esta relación o la cortamos ahora mismo.
  • Decir lo que.
  • Llama a tu marido por lo que es.
  • No.
  • Como que no, dilo.

El ejercía una influencia en mí que no soy capaz de entender, en cuanto me dijo que me dejaba si no le obedecía, me di cuenta que era suya, que podía hacer conmigo lo que quisiera, la amenaza de dejarme me dolía, solo pensarlo me caían las lágrimas.

  • Soy tuya, hare lo que me pidas.
  • Pues dilo.
  • Pero es que me resulta difícil.
  • Solo son palabras, dilo de una puta vez.
  • Mi marido es un cornudo.
  • Llámalo por su nombre.
  • Por favor.
  • Ni por favor ni hostias, dilo.
  • Jorge es un cornudo.
  • Sigue diciéndolo hasta que te corras.

Yo repetía la frase una y otra vez mientras, me masturbaba, mi vista no se separaba de la pantalla del móvil, en el miraba la imagen de su polla en toda su erección, miraba como se masturbaba, mientras yo repetía la frase.

  • Como me excita oírtelo decir, no pares que estoy a punto de córreme, grítalo.
  • Eso no Jorge me puede oír.
  • Donde está el cornudo.
  • En la otra habitación.
  • Está muy lejos.
  • En la otra punta de la casa.
  • Esta despierto.
  • No, duerme.
  • Pues grítalo, quiero oír como lo gritas.
  • Por favor.
  • Que lo grites coño, no te lo repito.
  • Jorge es un cornudo.    

 Lo grite con todas mis fuerzas, suplicaba que Jorge siguiera durmiendo, las puertas estaban cerradas y eso amortiguaba mis gritos.

  • Eso es zorra mira como me corro.

En cuanto mire salir el semen de su polla, me corrí, fue un orgasmo bestial, me caí al suelo, estaba derrengada.

  • Muy bien puta, ves que fácil es, solo tienes que obedecer.
  • Pero si mi marido me escucha.
  • No dices que duerme en la otra Punta de la casa, pues cierra bien todas las puertas y ya está, ahora te elegiré la ropa, no me llames en estas dos semanas, tengo mucho trabajo, me marcho dentro de dos horas, concéntrate, en los concursos, por cierto me llamo Paolo, quedo encantado con tu dossier, de hecho está llevando a cabo alguno de tus consejos, vas por buen camino, concentraros en lo que tenéis y lo que podéis conseguir, trabajar duro, nos vemos en tres semanas en Rabat.
  • Los estoy deseando.

Colgó como siempre, me puse la ropa que me ordeno, salí de casa quería llegar pronto al trabajo, iban a ser unos meses de locos, entre la mudanza, contratar más personal, terminar las propuestas para las oficinas de Paris, Lisboa, Madrid, Rabat, y el resto del norte de áfrica, nos iba a llevar mucho tiempo, pero sabía que podíamos, teníamos uno de los mejores grupos de trabajo, gente comprometida con la empresa.

Me desperté a las ocho de la mañana, cosa poco habitual en mí, generalmente a las siete ya estoy a pie, pero esta noche no dormí muy bien, pensaba en otro desplante de Lorena, en sueños la escuchaba gritar, no entendía lo que gritaba, me duche, salí para el trabajo, sabía que no volvería a ver a Lorena en mucho tiempo, o solo verla de pasada, nos esperaban semanas que iban a  poner a prueba nuestro matrimonio, yo por mi parte sabía perfectamente, lo que tenía que hacer, distraerme, buscar un entretenimiento para llegar a casa tarde y cansado, tenía las pachanguitas de fulbito, pero necesitaba algo más, al lado de las oficinas había un gimnasio, me apuntaría, así estaría entretenido un par de horas, antes de entrar en la oficina pase por el gimnasio, me inscribí, para dos días a la semana, lunes y miércoles, los jueves tenía el partidito con los colegas, así que tenía más de la mitad de la semana ocupada, los fines de semana, vería la tele, intentaría estar con mi mujer, hacer un poco de vida familiar, pero sabía que eso era una quimera, la vez anterior se pasaba los fines de semana en la oficina o se encerraba en su pequeño despacho, solo salía para comer algo corriendo y se volvía, apenas nos saludábamos y esta vez no iba a ser distinto, me arme de valor, todo sea por un buen fin, volver a ser un matrimonio.  

Las siguiente dos semanas paso lo que ya sabía, cuando me levantaba ella ya no estaba en casa, no venía a comer, ni a cenar, cuando me acostaba ella no había llegado, los fines de semana apenas nos veíamos, desayunábamos juntos, ella me comentaba cosas del trabajo, yo le hablaba del gimnasio, de lo cachas que me iba a poner, un viernes de la segunda semana llego más temprano de lo normal.

  • Cariño, la semana que viene me voy a Marruecos, pasare toda la semana, me llamo Lucas hoy a la oficina que necesitan asesoramiento en un tema muy importante, y según mis cálculos me llevara toda la semana, siento avisarte con tan poco tiempo.

Algo no me cuadraba, porque me mentía, Lucas me dijo el día de la disco, que tenían programado un viaje para esta semana que entraba, no entendía nada, se abría olvidado, puede ser, tantas cosas en la cabeza, seguramente, Lucas la llamo para recordárselo.

  • Valla, que mala suerte, tener que viajar en pleno trabajo del concurso, te hará perder un tiempo muy valioso.
  • Si, pero ya sabía que esto podía pasar.
  • Intenta que, en lugar de siete días, sea algo menos.
  • Lo intentare, pero no te prometo nada.
  • Salgo el domingo temprano, así aprovecho todo el lunes.

Me levantaba todos los días a las seis de la mañana, desayunaba un café y me iba para la oficina, trabajamos duro los plazos del concurso se nos echaban encima además la mudanza y las contrataciones, nos arriesgamos y alquilamos las otras tres plantas y a más personal, como si hubiéramos ganado el concurso, pero lo preferíamos, así estaríamos preparados en caso de ganarlos, no tendríamos que ampliar o contratar más gente a última hora, fueron días de mucho trabajo, comer un bocadillo, cenar una pizza, acabar a las doce de la noche, dormir pocas horas, pero las tres lo dábamos por bien invertidos, si al final conseguíamos el ansiado premio, el único día  que nos permitíamos un descanso eran los jueves por la noche, desde que tomamos aquella copa y decidimos hacer de los jueves el día de las mujeres, terminábamos a las ocho e íbamos a un pub cerca de las oficinas, tomábamos unas copas, nos olvidábamos por unas horas del trabajo, el primer jueves Claudia me dijo.

  • Lorena, porque no te animas y te vienes con nosotras a la disco, sé que te encanta bailar y que te relaja, venga anímate.
  • Es que no se, casi no veo a Jorge y quería aprovechar que terminamos temprano para estar un poco con él.
  • Venga mujer que solo es una copa y un poco de baile a las diez si quieres te puedes ir.
  • Bueno vale, pero eso una copa y unos bailes, la verdad es que me apetece un montón, desde la celebración del contrato que no salgo.

Salimos del pub cada una cogió su coche y en diez minutos estábamos entrando por la puerta de la disco, era la misma en la que celebramos el contrato, donde me emborrache, la disco estaba llena de universitarios, nos acercamos a la barra pedimos unos gin tonic, los dejamos en una mesa y nos fuimos a bailar, me relajaba, lo estaba disfrutando, a nuestro alrededor varios grupos de chicos y chicas bailaban sin prestarnos atención, éramos las personas de más edad con mucha diferencia, bailaba con mucha clase la verdad es que me encanta bailar y de joven fui a varias clases de baile, le pegaba a todo, cumbia, salsa, mano, rock, a todo, en la pista era una mujer diferente, si un hombre se me acercaba y era capaz de seguir mi ritmo y además sabe bailar a conseguido puntos, me encanta encontrar una pareja de baile, Jorge no era un dechado de virtudes en el baile, es más las veces que salíamos a bailar me dejaba sola en la pista y si alguien se acercaba a mí y sabia bailar yo disfrutaba y Jorge también, le encantaba verme disfrutar del baile, y además sabía que solo era eso bailar, nada más, estaba bailando una cumbia, cuando se me acerco un chico de unos veintidós años, comenzó a bailar y la verdad que lo hacía bastante bien, me ofreció sus manos yo las acepte y comenzamos a bailar la pieza, nos sincronizábamos de maravilla, yo disfrutaba del baile y el sabia seguir mi ritmo, estuvimos bailando como una hora, ni me di cuenta del tiempo que paso, cuando mire el reloj eran las diez de la noche, debería ir a  casa pero lo estaba pasando tan bien que decidí quedarme un poco más, las chicas se acercaron y me dijeron que se iban, que para ellas era un poco tarde y al día siguiente había que madrugar.

  • Yo me quedo un poco más, lo estoy pasando tan bien, hacía tiempo que no encontraba una buena pareja de baile.
  • Ya vimos y además es guapo, la verdad que da gusto veros bailar, tenéis a la peña flipando, bueno hasta mañana.
  • Vale chicas nos vemos mañana a las siete en la oficina.

Nos despedimos y continúe bailando con el chico, al cabo de media hora, paramos.

  • Hola soy Marcos, bailas de vicio.
  • Gracias, tú también bailas muy bien.
  • Es que desde chico me gusto bailar, desde pequeño fui a academias de baile, me encanta, es mi manera de relajarme de los estudios.
  • Me pasa lo mismo a mí, me relaja del trabajo.
  • Te apetece una copa.
  • Pues no te diré que no, perdona no me he presentado me llamo Lorena.
  • Bonito nombre, como tú.

Me ruborice, la verdad que ahora fijándome, el chico era más que guapo, alto, rubio, ojos verdes, media melena, con un pendiente en la oreja derecha, tatuajes en los brazos, musculado, estaba que muy bueno.

  • Gracias eres un zalamero, pero seguro que se lo dices a todas.
  • No, solo lo digo cuando es verdad.
  • Llegamos a la barra, pedimos dos rones colas y nos sentamos en dos taburetes.
  • Dime que estas estudiando.
  • Ingeniería.
  • Anda igual que mi marido.
  • Tu marido estas estudiando.
  • No hombre él es ingeniero y muy bueno.
  • A claro que tonto soy y tú a que te dedicas.
  • Pues con las otras dos chicas con las que me viste, dirigimos una consultoría.
  • Valla, un trabajo interesante.
  • Y tanto, ahora estamos trabajando muy duro, pues nos vamos a presentar a unos concursos para llevar las consultorías de una gran multinacional de las telecomunicaciones, la verdad es que no paramos, solo hoy.

Teníamos que acercarnos mucho para poder hablar, sentía el aroma de su colonia, una fragancia varonil, que me gustaba.

  • Me gusta como huele tu colonia.
  • Es agua fresca de Adolfo Domínguez, me encanta su olor, es la primera vez que te veo por aquí.
  • Si la verdad que es la segunda vez que vengo, no está nada mal, la música es agradable.

Tomábamos la copa y charlábamos, la verdad que estaba a gusto, mire el reloj, eran casi las doce.

  • Me tengo que ir, es tardísimo, mañana madrugo, encantada ha sido un placer bailar contigo.
  • No me digas que no nos vamos a volver a ver, para una vez que encuentro una pareja que sepa seguir mi ritmo.
  • Bueno ya veremos, la verdad que tengo mucho trabajo, a lo mejor más adelante.

Él puso cara de puchero e hizo el amago de llorar, yo me eche a reír.

  • Te prometo una cosa, al acabar esto de los contratos y si todo sale bien, nos veremos todos los jueves y bailaremos hasta tarde.
  • Y eso cuanto tiempo es.
  • Unos tres meses.
  • Pues no se hable más en tres meses te espero aquí.
  • Vale dentro de tres meses un jueves.
  • Correcto, lo sellamos con un beso.
  • Vale.
  • Acerque mis labios a su mejilla y lo bese, el hizo lo mismo, pero se acercó mucho a mis labios casi diría que los rozo.
  • Adiós.

Salí de la discoteca satisfecha lo había pasado muy bien, Marcos era un excelente bailarín, la verdad que era difícil encontrar un compañero de baile que se sincronice contigo a la primera, llegue a casa, me desnude y así desnuda me metí en cama, estaba cansada y necesitaba dormir algo.

No perdía la costumbre de masturbarme todas las mañanas, aunque no llamaba a Lucas, pensaba en el mientras lo hacía, recordaba su verga totalmente erecta, sus venas, me lo imaginaba encima de mi follandome, terminaba con unos orgasmos bestiales.

El jueves siguiente solo fui al pub, el domingo tenía que viajar a Rabat, y quería dejar todo preparado, para que no se notara tanto mi ausencia, iba a ser toda una semana, no sabía cómo decírselo a Jorge, le diría que me llamo Lucas y me dijo que tenía que ir para solucionar unos problemas que surgieron de improvisto, que estaría fuera toda la semana y que me marcharía el domingo, a ver como se lo tomaba.

El viernes acabé temprano, quería llegar a casa y pillar a Jorge despierto, nada más llegar lo encontré en el salón mirando la tele, me senté al lado de él.

  • Cariño, la semana que viene me voy a Marruecos, pasare toda la semana, me llamo Lucas hoy a la oficina que necesitan asesoramiento en un tema muy importante, y según mis cálculos me llevara toda la semana, siento avisarte con tan poco tiempo.

No se sorprendió, es más me pareció que ya se lo esperaba, él sabía que estas cosas iban a pasar, el tener que viajar, pero claro los viajes se planean con tiempo, por eso le puse la excusa de la llamada de Lucas.

  • – Si, pero ya sabía que esto podía pasar.
  • Intenta que, en lugar de siete días, sea algo menos.
  • Lo intentare, pero no te prometo nada.
  • Salgo el domingo temprano, así aprovecho todo el lunes.

Me acerqué a él le di un beso en los labios.

  • Me voy a acostar estoy muerta.
  • No me extraña, apenas duermes y seguro que estas comiendo fatal, por favor cuídate.
  • Lo hare, te quiero.
  • Yo también.

El sábado lo paso metida en su despacho, apenas salió para comer algo corriendo.

  • Antes de marcharme quiero dejar varias cosas listas, perdona por no atenderte, sé que lo entiendes.
  • Si cariño, no pasa nada, yo me entretengo solo.
  • Gracias por ser tan compresivo.

A última hora, prepare las maletas no sabía que ropa llevar así que me decidí por llevarla toda, vacié  los cajones y el armario, me di una ducha y me acosté, estaba tan nerviosa que apenas dormí, me desperté a las seis de la mañana, el vuelo lo tenía a las nueve, decidí llamar a un taxi, le deje una nota a Jorge, diciéndole que me perdonara por no despedirme, pero como era tan temprano, no quería despertarlo, llego el taxi, metió las maletas en el maletero y arrancamos al aeropuerto, facture las maletas y salió mi vuelo, al llegar a Rabat, nada más salir un chico muy guapo tenía un cartel con mi nombre y apellidos.

  • Yo soy Lorena.
  • Buenos días, yo soy Yusuf, su chofer estos días, el señor Lucas, me ha dicho que la lleve al hotel y que este a su disposición las 24 horas.
  • Gracias, pero prefiero ir directamente a las oficinas, quiero ir adelantando trabajo.
  • Como usted quiera.

Yusuf cogió mis maletas, salimos del aeropuerto y me llevo directamente a las oficinas, me pase los dos días sin salir de ellas, solamente para ir al hotel a cambiarme de ropa y darme una ducha, comía en las oficinas, dormía en un sofá, pocas horas, quería terminar pronto, para poder estar con Lucas y sus amigos, al tercer día ya tenía todo listo, lo envié a Londres y llame a Lucas.

  • Lucas ya terminé, le acabo de enviar el informe a Londres, ya estoy disponible para ti.
  • Vale, dile a Yosef que te lleve al hotel, desde allí me llamas y te diré que ropa ponerte, después Yusuf te traerá aquí, ya verás que bien lo vamos a pasar.

Salí de las oficinas, Yusuf me llevo al hotel nada más entrar en la habitación abrí las maletas llame a Lucas, el me eligió la misma ropa que lleve el sábado en que le chupe la polla en mi despacho, cerré las maletas, baje a recepción, Yusuf cogió mis maletas las metió en el coche y salimos de Rabat, estuvo conduciendo durante dos horas, llegamos a una especie de oasis en el que se encontraba una casa enorme, entramos en una especie de patio, Yusuf descargo las maletas y se fue, cogí mis maletas entre en la casa y lo primero que hice fue desnudarme, sabía que eso le agradaría a Lucas y lo vi, venia hacia mí con una sonrisa en los labios.

  • Así me gusta que sepas lo que tienes que hacer, que no tenga que recordarte las cosas, ven que te presento a mis amigos, ahora dame tu bolso, quiero tu móvil.
  • Pero tengo que avisar a mi marido.
  • Lo harás cuando nosotros digamos, ni antes ni después.
  • Se va a preocupar.
  • Mándale un mensaje ahora, dile que la cosa es más complicada de lo que parece y que te costara poder atenderle, que le mandaras cuando puedas algún mensaje para que esté tranquilo, que no se preocupe por ti, que apenas tienes tiempo para comer, que quieres terminar pronto para poder volver a casa.
  • De acuerdo.
  • Cogí el móvil y escribí.
  • Cariño, te mando este mensaje para que no te preocupes, estoy bien, lo que pasa que el trabajo es más complicado de lo que parecía, no tendré mucho tiempo para atenderte, espero que sepas comprenderlo, pero deseo acabar lo antes posible para regresar a casa pronto, espero que me perdones, te amo.

Al cabo de unos minutos me contesto.

  • No te preocupes, lo entiendo perfectamente, tu concéntrate en el trabajo, solo mándame un mensaje de vez en cuando diciéndome que estas bien, así no me preocupo, yo también te amo.

Le devolví el móvil a Lucas.

  • Muy bien putita, por este lado estamos cubiertos.

Caminaba detrás de el por pasillos, en las pequeñas mesas que adornaban los pasillos y las salitas que íbamos dejando atrás, se encontraban cigarrillos de hachís, y unas tacitas con unos polvos blancos, supuse que sería cocaína, también cestos llenos de preservativos, llegamos a una estancia enorme, tendría unos 50 metros cuadrados, por toda ella se encontraban mesas con la misma distribución que en las salitas, en una esquina en un gran sofá se encontraban sentadas cuatro personas.

  • Queridos amigos, os traigo a mi putita, Lorena, ella será la ofrenda de esta noche y estará a vuestro servicio los cinco días que este aquí, podéis hacer con ella lo que queráis, no es así puta.
  • Si mi señor lo dice así será, estoy a vuestra disposición, hare lo que me pidáis, mi cuerpo es vuestro.
  • Ven que te presento, este es Fabrice.

Fabrice era un negro de unos dos metros de altura, guapísimo, con una musculatura que sería la envidia de cualquier culturista, tendría unos 50 años, estaba desnudo al igual que el resto de los presentes, tenía la polla más grande que e visto en mi vida, flácida como estaba, debía de medir unos 20 centímetros.

  • Esta es Madelen.

Madelen era una morena de unos vente años, con unos ojos verdes que cautivaban, mediría 1.80 cm. llevaba unos pequeños pírsines en sus pechos y en su coño, era muy guapa.

  • Este es Guillet.

Guillet era un hombre moreno de mediana estatura, unos ojos negros que hipnotizaban y lo más llamativo es que llevaba un pirsin en su prepucio con una pequeñísima bola en una esquina.

  • Esta es Cristine.

Cristine era una rubia de unos 27 años, ojos grises, de estatura media, llevaba aros en los pezones y el coño.

Todos me saludaron con la mano, fue Fabrice el que se levantó, se acercó a mí.

  • Veamos que tenemos aquí, la verdad que no está nada mal, tenemos que ver como se porta, si es tan dócil como dices, te voy a contar a groso modo las normas de esta casa, aquí no eres una invitada, eres el plato principal, hoy solo estarás con nosotros solo, estarás a nuestra absoluta disposición, serás obediente y servicial, lo has entendido.
  • Si mi señor.
  • Bien, ahora ponte de rodillas.

Obedecí, nada más ponerme de rodillas ya sabía lo que tenía que hacer, cogí esa enorme verga con las dos manos, comencé a masturbarlo, acerque mis labios y la bese, abrí la boca y la intente engullir, pero era demasiado gruesa, tuve que abrir la boca de manera que me doliera para poder meter una parte de esa verga en mi boca, la sensación de plenitud era única, jamás sentí tan llena mi boca, intentaba tragarme la mayor cantidad de polla posible, pero apenas era capaz de tragar una cuarta parte, el por su parte me cogía de los pelos y tiraba de ellos, comencé una mamada, puse todo mi empeño, quería quedar bien, que el gozara de mis labios de mis dientes, de mi boca.

  • Lucas, no lo hace mal, pero le falta práctica, se nota que no a chupado muchas vergas, eso lo vamos a solucionar estos días, Cristine, ven aquí y enséñale.

Cristine se levantó se arrodillo a mi lado, me quito la verga de la boca y ante mi sorpresa se metió la mitad de un solo trago, comenzó a mamarle la polla con maestría, yo me fijaba, como su lengua jugaba con su escroto, como sacaba la polla de la boca y la lamia con presteza, como sus dientes acariciaban esa tranca, intentaba aprender, se notaba que era una gran mamadora.

  • Ves así es como tienes que chuparla, ahora prueba tú.

Volví a meterme la polla en la boca e hice como ella lo hacía y fui capaz de meterme la mitad de la poderosa polla en la boca, que placer sentir esa verga dentro de mí, la sacaba y la ensalivaba, recorría todo el tronco con mi lengua, iba desde el escroto hasta el glande, metía la punta de la lengua en su orificio, el comenzó a gemir.

  • Joder aprende rápido, ya lo está haciendo bastante bien, con unas pocas clases más de Cristine, esta tía será una chupa pollas espectacular, no tanto como Cristine, pero valdrá.

Me cogió nuevamente de los pelos y ahora el dirigía la mamada, intento meterme toda la polla en la boca y yo me asfixiaba, me llegaba hasta la garganta, no me dejaba retirarme, la sensación de ahogo aumentaba por momentos, me faltaba el aire, yo intentaba separarme y el empujaba más, estaba a punto de desmayarme, cuando la retiro, cogí aire desesperadamente, y me la volvió a meter, repitió la operación varias veces, en cada acometida entraba un poco más de la verga en mi boca, la sensación de ahogo disminuía, babeaba como un niño pequeño, pero me encantaba tener esa enorme polla en mi boca, llevábamos como vente minutos con la mamada, a mí me dolía la boca, el cuello y las rodillas, pero no paraba de chupar, me encantaba y además me alagaba ver como cada vez era capaz de tragar más, el decidió terminar la mamada, se sacó la polla de mi boca.

  • Ponte a cuatro patas, te voy a follar.

Pensar en esa polla dentro de mi coño, me hizo mojarme como nunca en la vida, me caía el líquido por las piernas, estaba empapada, mi mente era un mar de endorfinas, dispuestas para el placer, pero no el mío, sino el de Fabrice, yo solo era un objeto, yo tenía que proporcionarle placer a él, me puse a cuatro patas como me ordeno, apoyo su glande en la entrada de mi coño y me lo endilgo de un solo golpe, dios que dolor, pero a la vez que placer, notaba como llegaba a lo más profundo de mi coño, como me partía en canal, pero me encantaba, esa verga era la más grande que entraba en mi coño, este se dilataba hasta proporciones nuca antes imaginadas por mí, el me embestía como si fuera un toro bravo, no paraba y yo encadenaba un orgasmo detrás de otro, estaba para proporcionarle placer, pero yo también lo recibía, mire a mi alrededor y lo que vi me excito más, Madelen le estaba chupando la polla a Lucas, mientras Fabrice se la metía por el culo, ella tiraba de sus pirsin, dios que escena más morbosa, lleve una de mis manos a mi clítoris, me estaba pegando una follada descomunal, además tenía aguante llevábamos como tres cuartos de hora entre la mamada y la follada y no tenía pinta de que se fuera a correr y lo necesitaba, necesitaba que se corriera, quería sentir su semen entrar en mis entrañas.

  • Por favor córrete dentro.
  • De eso no tengas dudas, me voy a correr dentro de tu coño, lo voy a inundar de mi semen, vas a acabar llena, pero eso no va a suceder ahora, tengo mucho aguante y quiero saber cuál es tu límite.

Continuo martilleándome, no podía más, me dolía los brazos, de apoyar todo mi cuerpo en ellos, me dolían las rodillas, pero el placer compensaba todo ese dolor, continuo follandome otra media hora, y se corrió, joder que manera de correrse, no paraba de eyacular, me inundaba toda, me caía el semen por los laterales de mi coño, jamás en la vida me llenaron de esa manera, tuve un nuevo orgasmo, ya no me acordaba de cuantos había tenido, se salió de mí y me deje caer al suelo estaba molida, había sido el mejor polvo de toda mi vida.

  • No folla mal la chica, le falta un poco de ansia, pero valdrá.

Valer para que, de que estaban hablando, Lucas cogió un cigarrillo de hachís y lo encendió, dio una prolongada calada aguanto el aire unos segundos y lo expulso.

  • Lorena levántate y siéntate, te vamos a explicar cómo debes de comportarte en esta casa.

Hice lo que me mando, me senté en un sofá enfrente de ellos, Lucas me paso el cigarrillo y le di una calada, era un buen hachís, de calidad, no la mierda que venden en Madrid, de joven fumaba mucha, me encantaba me relajaba antes de los exámenes, pero desde que terminé la universidad no volví a fumar hachís, me dio un subidón.       

  • Iras siempre desnuda, eso ya lo sabes, cuando alguien te toque en el hombro te arrodillaras y le comerás la polla o el coño, dependiendo de lo que sea, si te toca en la nalga te pondrás a cuatro y le ofrecerás tu coño y tu culo, si te tocan la pierna te tumbaras en el primer sofá o cama que encuentres y le ofrecerás tu coño, si te ofrecen coca la tomaras, eso te estimulara y te mantendrá atenta, pues serán días de mucho ajetreo, fumaras beberás esnifaras o comerás si te lo ofrecen, habrá camareros sirviendo comida y bebidas, pero tú no podrás servirte, solo si te la ofrecen, esto es muy importante, no podrás llamar al cornudo solo le pondrás mandar mensajes y cortos no tendrás mucho tiempo, pues la mayor parte del tiempo estarás ocupada atendiendo a nuestros invitados, serás servicial y sumisa, no te quejaras por nada y satisfarás todos los caprichos de nuestros amigos, lo has entendido.
  • Si mi señor, pero mi marido se preocupara si no sabe de mí.
  • Para eso son los mensajes, le dices que estas muy ocupada y que solo tienes tiempo para mandarle mensajes cortos, le dirás que le extrañas y todas esas tonterías que os decís.
  • Otra cosa le prometí que intentaría que fueran menos días, es posible.
  • Todo depende de cómo te comportes estos cuatro días, si satisfaces a nuestros invitados y a nosotros, puede y solo puede que nos vallamos antes, bueno yo por lo menos si me iré antes, pues tengo que estar en Paris el sábado, he quedado con Ingrid, además tengo una reunión con el jefe de zona, así que si te quedas, servirás a mis amigos en todo, ellos son como si fuera yo, lo entiendes.
  • Si mi señor.
  • Es la una, creo que podemos comer algo, vamos al comedor.

Todos se levantaron, fueron caminando delante mía, suponía que yo tenía que ir unos pasos por detrás de ellos, Guillet se giró.

  • Mira la puta sabe cuál es su lugar, sabe que debe de ir unos pasos por detrás nuestra, eso me gusta, creo que la voy a disfrutar mucho.

Llegamos a comedor aún más grande que el salón, esparcidas por él se encontraban unas cinco mesas grandes, una estaba lista para comer, solo había cinco servicios, en otra mesa más pequeña había otro servicio.

  • En esa mesa comerás tú, si alguno de nosotros te llamamos, dejaras lo que estés comiendo y vendrás a satisfacernos, lo entiendes.
  • Si mi señora.

Era Cristine la que hablaba, ellos se sentaron en la mesa grande, llegaron varios sirvientes y camareras, comenzaron a servirles la comida, todos estaban desnudos, eran todos jóvenes y guapos, los típicos africanos morenos y cuidados, se les notaba desenvoltura, como si fuera normal en ellos servir desnudos, un hermoso camarero me sirvió una sopa, un bol de ensalada y pasta, acompañada de un vaso de vino, comí con ansiedad, tenía un hambre atroz, entre que estos últimos días solo me había alimentado de bocadillos y la follada que me había dado Fabrice, estaba muerta de hambre, termine todo y llame al camarero, le pedí por favor que me rellenara los platos, Madelen miro como me servían de nuevo.

  • Valla la zorrita tiene hambre, pues ven aquí, que vas a comer un poco de coño.

Sin dudarlo me levante, me encamine hacia ella, me metí debajo de la mesa, ella abrió sus piernas y vi su coño adornado con un pirsin en su clítoris, me gustaba, comencé a lamerle los labios exteriores, jamás me había comido un coño y no sabía cómo hacerlo, pero aplique la teoría de hacerlo como a mí me gustaría que me lo hicieran y me dedique a lamerle los labios, con mis dedos la penetraba lentamente, mis labios se fueron a por su clítoris, era una sensación extraña notar el pirsin, cuando mis labios acariciaban su clítoris, pero no me desagradaba, es más parecía que eso la ayudaba a excitarse, me dedique en cuerpo y alma a proporcionarle el mayor placer posible, pero la verdad que yo estaba superexcitada mi primer coño y me encantaba el sabor la textura, la delicadeza de los labios, la dureza del clítoris, la suavidad de su pubis, mi lengua recorría cada centímetro de ese coño y lo disfrutaba, ella me cogió por la cabeza y enterró mi boca en su coño y se corrió, notaba como sus flujos invadían mi boca, y me encantaba el sabor, dulzón, abría la boca lo máximo posible y la enterraba más para que no se me escapara ni una solo gota, en cuanto me bebí todos sus líquidos y quedo satisfecha me dio un toque en la cabeza por lo que entendí que podía volver a mi sitio, me Salí de debajo de la mesa y volví a mi mesa, ya tenía de nuevo los platos llenos, comí como una loca, aún tenía más hambre, repetí dos veces más, en cuanto terminaron de comer, fue Guillet el que hablo.

  • Bueno es la hora de la siesta, quien se lleva a la puta.
  • Si no os importa yo me la llevo, hace tiempo, que no estoy con ella y me apetece.
  • Claro Lucas sin problema, es tuya.

Todos se levantaron y se dispersaron por los distintos pasillos de la casa, mientras los sirvientes recogían las mesas.

  • Vamos zorra, acompáñame.

Caminaba detrás de el por un largo pasillo, joder que grande era la casa, llegamos a la entrada de una estancia, el la abrió y encontré una de las habitaciones más grandes que he visto en mi vida, tenía una cama circular de más de dos metros de diámetro, espejos por todas partes, en las paredes todo tipo de juguetes sexuales, plug, consoladores, esposas, además de todo tipo de artilugios para la dominación, látigos, pinzas, fustas, en fin todo un muestrario.

  • Ponte a cuatro patas, tengo que preparar tu ano para estos días, te follaran todo tipo de pollas, grandes, gordas, pequeñas, largas, y tu aun tienes el ano como diría virgen.

Termino de hablar y de un estante cogió varios tipos de plusgs, de distintos grosores, también cogió un bote de lubrificante, cogió uno de tamaño medio, lo embadurno de lubrificante, también lubrifico mi ano y me lo metió, me dolía, pero podía aguantar.

  • Cada cinco minutos iré cambiando de plug, para dilatar tu ano, él no me toco solo me cambiaba los artilugios, conforme iban aumentando de tamaño, mi ano se iba adaptando, notaba la sensación de dilatación, como las paredes se dilataban, al llegar al último casi me podía entrar un puño de una persona normal, lo tenía exageradamente dilatado, el ultimo lo mantuvo por espacio de media hora, estaba a cuatro patas y con ese enorme plug dentro de mi ano, cuando se abrió la puerta, Guilet y Fabrice, entraron como si nada.
  • Ya veo que la estas dilatando.
  • Sí, quiero que nuestros amigos queden gratamente sorprendidos con esta zorra.
  • Si es capaz de tragarse la polla de Fabrice, puede tragarse todas las demás, Fabrice te animas.
  • Pues claro, para reventar un culo siempre estoy preparado.
  • Pues no se hable más, zorra sácate el plug, que Fabrice te va a poner a prueba.

Me saque el plug, Lucas me embadurno bien el orificio con lubricante, Fabrice se unto bien la verga, la puso en la entrada de mi culo y me la metió de un solo golpe, pegue tal grito que se debió de oír en toda la casa, al principio fue una sensación de dolor horrorosa, pero conforme Fabrice, iba empujando, la sensación de dolor disminuyo cambiando a una sensación de placer única, joder como me follaba el culo, no paraba de bombear, cada vez me embestía con más fuerza, notaba como entraba toda aquella tranca en mí, lo disfrutaba, comencé a gemir, a gritar de placer, eran tan fuertes mis gritos que Cristine y Madelen, aparecieron por la puerta.

  • Joder como chilla la puta, se nota que está gozando porque no probamos con las pinzas, a ver que resistencia tiene, yo estoy tan caliente que quiero unas en mis pezones.
  • Yo también.

Cristine, fue al armario cogió unas cadenas con enganches y contrapesos, los engancho a los aros que tenía en los pezones y las dejo caer, la cara de placer que puso me hizo sentir una especie de orgasmo, ponía una cara de felicidad que me excitaba, tenía la polla de Fabrice dentro de mi esfínter y miraba a Cristine correrse con las cadenas, Madelen cogió unas pinzas y se las aplico en los pezones, le cambio la cara, tuvo un orgasmo nada más ponerse las pinzas, yo quería probar aquello, mirar esas caras de placer me ponía a mil, me corrí cuando Fabrice se corrió dentro de mí, me deje caer en la cama, estaba cansada, pero a la vez deseosa de mas, Guilet, fue al armario cogió unas pinzas y una cadenas con contrapesos.

  • Lorena ponte de pie.

A duras penas fui capaz de levantarme, pero la excitación me daba fuerzas, en cuanto me puse de pie, Guilet se acercó a mí.

  • Ahora quiero que pongas tus brazos por encima de tu cuello, sujetándote la cabeza por la parte de atrás, así notaras con más intensidad las pinzas, ya verás que placer.

Hice lo que me mando y en cuanto estuve en la posición indicada, aplico una pinza en cada uno de mis pezones, sentí una punzada de dolor.

  • Tranquila el dolor se pasara enseguida, tu solo concéntrate en el placer que te proporciona.

Eso hice, mi mente se concentró en la sensación del placer a través del dolor, me encantaba, me empecé a mojar aún más de lo que estaba, de las pinzas colgaban unos aros, Guilet, cogió las cadenas con los sobrepesos, los engancho en los aros.

  • Ahora voy a soltar estas cadenas notaras como tus pezones se estiran por el peso, te aseguro que una vez que te adaptes sentirás la sensación más placentera de toda tu vida.

Guilet, soltó las cadenas de golpe y note como mis pezones se estiraban como nunca en la vida, dios que dolor, pegue un chillido increíble, pero al cabo de unos minutos que placer, el notar mis pezones estirados, la sensación de que estaban a punto de salirse de mis pechos, me encantaba, me corrí, como una loca, Lucas cogió una fusta y comenzó a darme con ella en las tetas, al principio con suavidad, me gustaba era una sensación extraña, con cada latigazo mi coño se tensaba, poco a poco fue aumentando la intensidad de los latigazos, mis pechos comenzaban a sonrojarse, empezaba a tener marcas, Fabrice cogió un látigo y comenzó a darme latigazos en las nalgas, dios  que placer, Cristine, cogió unas pequeñas pinzas se agacho delante mía y la prendió a mi clítoris, joder que dolor, pero al cabo de un rato la misma sensación de placer se repitió, estaba siendo dominada por todos, miraba para los pechos de esas dos mujeres con las cadenas y las pinzas y miraba mi cuerpo reflejado en los espejos, me corría  como una perra, encadenaba un orgasmo detrás de otro, Guilet, fue cogiendo distintas pesas del armario e iba sumándolas a las que ya tenía puestas, con cada pesa que colocaba mis pezones se estiraban más, el dolor aumentaba, pero el placer era mayor, Lucas y Fabrice, me castigaban con la fusta y el látigo, mientras el flujo me resbalaba por las piernas, estuvieron usándome durante una hora, yo no podía más me dolía todo el cuerpo, pero el placer que sentía mitigaba esa sensación de cansancio, en mi vida tuve tantos orgasmos seguidos, cuando decidieron terminar, me quitaron todas las pinzas y las cadenas, Cristine y Madelen, me llevaron al baño, me ducharon deteniéndose en mis partes más sensibles, me secaron y me dieron una crema especial por todo el cuerpo, pero deteniéndose en mis pezones y mi clítoris, me llevaron a la cama, me acostaron.

  • Te vamos a dejar descansar durante unas horas, después volveremos a jugar contigo un rato, tienes mucho potencial, vas a ser un gran regalo para nuestros amigos, te esperan unos días de mucho ajetreo, pero esperamos de ti lo mejor, sé que no vas a defraudar a Lucas, que estarás a la altura, ahora descansa.

Todos salieron de la habitación y me quede dormida.

Apenas tenía noticias de Lorena, breves conversaciones telefónicas, algún que otro mensaje, siempre me decía que estaba muy liada, que estaba trabajando día y noche para poder acabar antes y así volver antes, pero no me garantizaba nada, que la situación era más compleja de lo que ella se esperaba, la semana se me estaba haciendo muy larga, era miércoles, y según el mensaje que me acababa de mandar no sabía cuándo iba a terminar, que iba todo lo rápido que podía, yo solo deseaba que acabara que volviera a casa, sé que en casa la vería poco, pero sabía que dormiría en casa, que estaría cerca de mí, aunque sin poder estar con ella, dios cuanto le extrañaba, la echaba de menos, pero ya quedaba menos, Claudia y Luisa estaban trabajando arreo para tener todo listo para cuando volviera Lorena, me llamaban todos los días para preguntar por ella, me extrañaba, me imaginaba que estarían en contacto por si necesitaba algo de la oficina, pero no era así, yo les contaba lo poco que sabía que estaba trabajando duro, que casi no dormía, que por lo que me contaba que no salía de la oficina, solo para ir al hotel ducharse cambiarse de ropa y vuelta a la oficina, ellas me tranquilizaban, me contaban lo que ya sabía, lo entregada que se ponía cuando tenía entre manos algo importante, que ya se recuperaría al volver, que ellas se encargarían de que comiera bien y  volviera a hacer algo de ejercicio,  que en las nuevas oficinas tenían un pequeño gimnasio, para ellos, que también la obligarían a cogerse un par de días para descansar en cuanto volviera, les daba las gracias y esperaba que Lorena les hiciera caso, cosa que dudaba mucho, decidí concentrarme en el trabajo, en mis partidos de fulbito y en el gimnasio, así me entretenía.

Me despertaron una caricias sobre mi vulva, era Cristine que me estaba dando crema en el coño, me masajeaba, al notarlo me puse cachonda, deseaba que me comiera el coño, no sabía lo que era que una mujer te comiera el coño, ella como si me escuchara metió su cara entre mis piernas y comenzó a lamerme, sabia donde lamer, era una sensación de lo más agradable, sentía un ligero cosquilleo en el clítoris, eran sus labios que estaban jugando con él, me volvía loca, comencé a moverme a cimbrear, metió un dedo dentro de mi coño y comenzó a masturbarme, tenía una habilidad especial, era capaz de sacar lo mejor de mi coño, me corrí al instante, ella no paraba de lamer, de mordisquear, de chupar, estaba otra vez excitada, ella jugaba con mi cuerpo, yo solo era el receptor de sus habilidades, mis sensaciones eran variadas, desde el placer máximo hasta la paranoia, solo me dejaba hacer, sus caricias, sus labios me transportaban a lugares nunca imaginados, mi mente se puso en blanco, solo se concentraba en el placer que me proporcionaba, mis orgasmos eran fuertes, líquidos, mi coño era como una fuente no paraba de manar, cuando ella creo que ya había disfrutado lo suficiente, me dejo, abandono mi cuerpo, se sentó a mi lado, comenzó a acariciarme un pecho.

  • Joder putita, eres como una fuente, en cuanto se abre el grifo no para de fluir líquido, desde que te puse la lengua no has parado de correrte, ni se cuántos orgasmos has tenido, lo bien que se lo van a pasar nuestros invitados, tiene razón Lucas, eres una caja de sorpresas, pero todas agradables de momento, levántate, vamos a la sala grande.

Me levante, mis flujos caían por mis piernas, las piernas me fallaban, tuve que apoyarme en ella, para ponerme recta.

  • Necesitas algo de ayuda, ven.

Se acercó a una mesita, que como todas estaban llena de cigarrillos de hachís, cocaína, canutillos de cartón y preservativos, en un espejito preparo unas rayas de coca, cogió un canutillo.

  • Vamos esnifa.
  • No gracias.
  • No es un ofrecimiento, es una orden, esnifa.

Me acerque a la mesa, cogí el canutillo, lo coloque en uno de los orificios de mi nariz lo apoye  en una de las rayas y esnife, note como el polvo blanco entraba en mi nariz, como se diluía, y como mi cerebro recibía los productos químicos.

  • Otra.

Volví a repetir la operación, empezaba a notar los efectos de la droga, notaba una sensación de bienestar, de poder con todo, de euforia, tenía ganas de follar, de ser penetrada, de chupar, estaba preparada, ella se dio también dos tiritos, cogió el resto de la coca del espejo con un dedo, y me lo paso por las encías, me cogió de la mano.

  • Vamos que nos están esperando, que tal te encuentras.
  • Muy bien, ahora estoy lista, para lo que queráis, estoy cachonda.
  • Para eso es la coca, para que puedas estar siempre lista.

Caminábamos por los pasillos, yo notaba una sensación de flotar, de querer disfrutar de todo, mis labios, estaban secos, necesitaba beber, mi coño estaba caliente, necesitaba follar, mis pezones estaban erectos, necesitaba que me pellizcaran, en fin necesitaba ser usada y me imaginaba que eso iba a pasar en un rato.

Llegamos al salón, todos estaban sentados como cuando llegue, Lucas se estaba besando con Madelen, mientras Fabrice y Guilet miraban.

  • A que bien ya está aquí la putita, y por lo que veo, se ha dopado.
  • Si nos dimos dos tiritos antes de venir, lleva mucho trote la putita y necesita alicientes.
  • Estoy de acuerdo, veras zorra, vamos a hacer un ensayo de lo que va a pasar a partir de mañana y hasta el domingo, vas a pasear por la casa y nosotros y los sirvientes te vamos a tocar en distintas partes de tu cuerpo, tú ya sabes lo que tienes que hacer dependiéndote donde te toquen, ya sabes que no puedes comer ni beber salvo que se te lo ofrezcan, fumaras, esnifaras, harás todo lo que te pidan, lo entiendes.
  • Perfectamente, pero podría beber antes, estoy seca.
  • De acuerdo, pero por que acabas de esnifar, sírvete de la mesa.

Me acerque a la mesa, cogí una botella de ron, llene la mitad de un vaso, lo acabe de llenar con cola y me lo bebí de un solo trago.

  • Bien ahora nos vamos a ir, cada uno a donde le plazca, te pasearas por toda la casa y cuando alguien te toque aras lo que corresponda.

Todos se levantaron y se fueron, espere un rato, y comencé a pasear por la casa, me cruzaba con un montón de empleados, todos vestidos con túnicas transparentes, se notaba que no llevaban más prendas de ropa, al pasar por un pasillo un empleado me toco en el hombro, yo me agache aparte su túnica, cogí su verga y me la lleve a la boca, le hice una buena mamada, se corrió como a los dos minutos, me bebí todo su semen, me ofreció un vaso de vino, lo bebí y continúe mi camino, un poco más adelante me encontré con Guilet, me toco la pierna, cerca se encontraba un sofá, me tumbe en el abrí mis piernas y le ofrecí mi coño, me penetro como si fuera un objeto, me estuvo follando como quince minutos sin preocuparse por mi satisfacción y aun así tuve dos orgasmos, se corrió, de la mesita cogió un cigarrillo lo encendió y me lo ofreció, mientras seguía caminando por la casa fumaba el cigarrillo de hachís, estaba eufórica, me encantaba el juego, pase delante de una empleada, toco mi hombro, me arrodille aparte su túnica, y me dedique a comerle el coño, lo disfrutaba, ella gemía de placer, emplee todos mis pequeños conocimientos, al cabo de diez minutos se corrió, me ofreció un plátano, lo comí y seguí paseando, , me cruce con Lucas y Cristine, deseaba que me tocaran, pero no lo hicieron pasaron por delante mía  como si no existiera, ni me miraron, era un jarrón, un mueble más, pero eso me excito, me cruce con varios empleados, no me tocaron, llegue a un saloncito y allí estaban Fabrice y Madelen follando.

  • Zorra ven un momento.

Me acerque y me toco la nalga, me puse a cuatro patas y de un mueble Madelen saco un arnés con un enorme consolador en la punta, se lo puso, lo acerco a mi culo y me lo endilgo, mientras Fabrice preparaba en una mesita unas rallas de coca, mientras Madelen me follaba el culo, Fabrice me acercaba la coca y me la ofrecía, el cogía el canutillo, me lo ponía en el orificio de la nariz y yo aspiraba, así tres rayas, después se sirvió el, le dio a Madelen y recogió con los dedos el resto, lo llevo a mis encías y me las froto, Madelen estuvo follandome durante una hora, perdí la noción del tiempo, solo sé que encadenaba un orgasmo detrás de otro, Fabrice se sacó la polla y la puso a la altura de mi boca, no lo dude me la trague de un solo viaje, con las arremetidas de Madelen no tenía que moverme era las propias embestidas las  que marcaban el ritmo de la mamada, fue una experiencia única, una reventándome el culo con una polla artificial y al otro comiéndole la polla sin necesidad de hacer ningún esfuerzo, Fabrice se corrió en mi boca y me trague todo su semen, fue increíble, Madelen se aburrió de penetrarme, se quitó el arnés, me toco el hombro yo me incorpore me puse de rodillas y le comí el coño, se corrió a los pocos minutos, me bebí todo su flujo, la combinación del semen de Fabrice y los flujos de Madelen daban un sabor extraño a mi boca, me encantaba ese sabor, estuvimos como tres horas con ese juego, me follaron un montón de empleados, me comí un montón de pollas y  coños, me rompieron el culo varias veces, esnife un montón de coca, bebí, comí y disfrute como una perra, al cabo de tres horas me cruce con Lucas.

  • Vamos.

Me cogió de la mano y me llevo de nuevo al gran salón.

  • Lo has hecho muy bien, estamos todos muy orgullosos de ti, nuestros amigos van a quedar encantados, dinos como estas tú.
  • Pues la verdad que eufórica, deseosa, me encanto, he disfrutado como nunca en mi vida, quiero más, necesito más, sigamos con el ensayo, quiero más pollas.
  • No ahora te vas a dormir, te esperan días de poco sueño y mucho follar, lo de hoy solo era un pequeño ensayo, mañana, vendrán nuestros invitados serán unas 25 parejas y diez personas más, total 60 personas sin contarnos a nosotros y los empleados, estarás a disposición de todos día y noche, pues la fiesta se prolongara hasta el sábado a la noche, serás nuestro regalo para nuestros amigos, es la una de la madrugada, nuestros primeros invitados llegan mañana a las nueve  de la mañana, a esa hora debes de estar en el salón grande para atenderles, a partir de esa hora apenas descansaras hasta el sábado, iras recorriendo las distintas estancias de la casa y aceptado todas las solicitudes de nuestros invitados, algunos te llevaran a la habitación grande, te pondrán pinzas en los pechos, te flagelaran y tú lo aceptaras con pasión, no esperamos menos de ti, uno criados estarán pendientes de ti, por si desfalleces, pero creemos que entre la comida, la bebida y la coca que se te va a ofrecer aguantaras bien los cuatro días, ahora te iras a dormir sola, un sirviente te acompañara a tu habitación.

Me levante y un hermosos sirviente me cogió de la mano, me llevo por unos pasillos y me dejo en una habitación, me di una ducha y desnuda me acosté me quede dormida al momento.

A la mañana siguiente jueves, una sirvientas me despertaron a las siete de la mañana, me llevaron al baño, llenaron la bañera de agua, echaron sales, me metieron dentro me lavaron todo el cuerpo, me secaron, me untaron todo el cuerpo de aceite corporal, me perfumaron y me llevaron al gran salón, estaba sola, poco a poco fueron llegando los invitados me miraban y tomaban asiento, yo en el medio del gran salón era observada por todos los invitados así transcurrió unas dos horas, hasta que estuvieron todos presentes, unos fumaban hachís, otras esnifaban coca, otros cogía las bebidas que ofrecían los sirvientes, conversaban entre ellos, hasta que aparecieron por una puerta los cinco anfitriones, Fabrice se puso a mi lado, mientras los demás saludaban a los invitados.

  • Señoras y señores bienvenidos a nuestra humilde morada, espero que disfruten de su estancia aquí, les presento a nuestro regalo para ustedes, ella es Lorena, es española, y estas dispuesta a complacerles en todo lo que necesiten, está a su completa disposición, todos ustedes ya conocen las normas pero por si acaso se las recuerdo, siempre se usaran preservativos para la penetración, no se le pueden dejar marcas perennes, si el regalo se está usando, se esperara su turno salvo que la persona que la use, le invite a participar, tienen a su disposición sus habitaciones para descansar, nuestros sirvientes están a su plena disposición en todos los aspectos, pueden solicitar sus servicios cuando les plazca, espero que su estancia sea lo más agradable, posible, ahora nuestros sirvientes les acompañaran a sus habitaciones y les llevaran al comedor donde se servirá un pequeño desayuno.

Todos se fueron acompañados por los sirvientes, Lucas me cogió de la mano y me llevo al comedor.

  • A partir de ahora estarás al servicio de nuestros invitados, no te olvides de las normas ni las señales, nosotros estaremos atendiéndolos, jamás te tocaremos, les perteneces a ellos, solo estaremos atentos por si necesitas comer, beber, o si vemos que necesitas un estímulo, confiamos mucho en ti, demuéstranos que mereces esa confianza.

Antes de dejarme en la mitad del comedor, acerco sus labios a mi boca y me beso con pasión, se notaba que estaba excitado, que quería que le demostrara lo sumisa que era, que demostrara a sus amigos que era una buena adquisición, que cumpliría con los cometidos asignados con prontitud y con una sonrisa en los labios, su beso me excita más de lo que estaba, fueron llegando los invitados, se sentaron en las mesas y los camareros comenzaron a servirles el desayuno, algunos hacían uso de ellos, vi a una camarera que se metió debajo de una mesa a comerle la polla a un invitado, a un chico follarse a una mujer de unos sesenta años, mientras el que debería ser su marido le acariciaba el coño a otra invitada, todo eso me excitaba de una manera que no entendía, conforme fueron acabando de desayunar, fueron solicitando mis servicios, me tocaban en el hombro me ponía de rodillas y le comía la polla o el coño, me tocaban me tocaban la pierna y me acostaba en el primer sofá a la vista el invitado se ponía un preservativo y me follaba con fuerza, me tocaban en el culo y me ponía a cuatro patas se ponía un preservativo y me follaba o el coño o me reventaba el culo, iba de un salón a otro, me ofrecían comida y comía, me ofrecían bebida y bebía, me daban coca a esnifar y esnifaba, hacia todo lo que me pedían, así estuve durante cuatro días, apenas dormía, me concedían dos minutos para mandarle un mensaje a Jorge, tenían que ser breves, pero lo más increíble es que yo disfrutaba como una loca, me encantaba ser usada de esa manera, no me importaba el cansancio solo quería que me usaran, que me follaran,  comerme sus pollas, sus coños, me llevaban a la habitación grande y me ponían pinzas cadenas colgando de mis pechos, de mi clítoris, me follaban con ellas puestas, iba de una estancia a otra, mientras los anfitriones atendían a los invitados y recibían halagos de su regalo o sea de mí, ellos sonreían me miraban y asentían, cuando parecía que iba a desfallecer uno de ellos se acercaba me daba unas rayas de coca y volvía a servir a los invitados, así durante cuatro días y sus noches, cuando llego el domingo por la mañana todos los invitados se fueron a sus cuartos se vistieron, se despidieron de los anfitriones y se marcharon, cuando quedamos los cinco solos, Pues Lucas se había marchado el sábado, Cristine me cogió en brazos me deposito en un sofá.

  • Has estado fantástica, nuestros invitados han quedado sumamente satisfechos, todos quieren repetir contigo la próxima velada, todos hablan maravillas de tu predisposición para proporcionarles placer, de tu aguante, de tus cualidades amatorias, tu estas dispuesta a repetir.
  • Si lo estoy, ha sido la mejor experiencia de mi vida, he quedado llena, cansada pero llena.
  • Bien, entonces la próxima vez será en Paris, Lucas te avisara con tiempo para que hables con tu marido, es una pena que no sea de mente abierta, como son Fabrice y Guilet.
  • No, si se entera me abandona al momento, yo le amo, pero esto es diferente es solo sexo, solo placer, es único, jamás me he sentido como estos días, jamás he disfrutado tanto, el ser penetrada por distintos tipos de pollas, grandes, pequeñas, cortas, largas, ha sido increíble.
  • Bien ahora las criadas te llevaran a tu cuarto, te lavaran toda, aplicaran aceite en tus marcas que se te borraran en un par de días, te vestirás, y Yusuf te llevara al aeropuerto, allí te espera el avión de la empresa de Lucas que te llevara a Madrid.
  • Puedo pediros un favor antes.
  • Tú dirás.
  • Me gustaría que Fabrice y Guillet me follen y comeros los coños a vosotras.
  • Joder para la zorra  no le llego con  lo de estos días, chicos cumplirle el capricho a esta zorra.

Los cuatro se desnudaron, Fabrice se tumbó en el suelo, yo me monte encima me metí su larga polla en mi coño, lo enterré totalmente, que placer sentir toda aquella tranca dentro de mí, y Guilet, me reventó el culo, tenía otra vez dos pollas dentro de mí al igual que en Londres y era una sensación increíble, mientras me follaban los dos hombres, Cristine y Madelen se pusieron delante mía ofreciéndome sus coños, no lo dude un instante y comencé a comerles los coños, iba de uno a otro lamiendo, chupando, mordiendo, joder que locura, estaba disfrutando como una loca, yo perdí el número de orgasmos que tuve antes de que los dos se corrieran a la vez en mi coño y en mi culo, y beberme todos los flujos de las mujeres, cuando terminamos, las sirvientas me llevaron a mi habitación, me lavaron aplicaron cremas sobre mis marcas, y me vistieron con la ropa que había elegido Lucas, unos criados cogieron mis maletas, las metieron en el coche de Yusuf y este me llevo al aeropuerto, allí estaba esperándome le avión de la compañía que me llevo a Madrid, llegue a casa a las once de la noche, busque a Jorge, estaba en el salón viendo la tele, en cuanto lo vi me lance a él como una loca, quería besarlo, acariciarlo, sentirlo cerca de mí, el me acaricio, me beso, me abrazo, me sentía feliz, no solo por lo de Rabat, sino porque tenía a mi marido esperándome en casa.

  • Al final no pudiste acabar antes.
  • No demasiado trabajo, vengo molida, me voy a duchar y acostar, que mañana tengo que ir a trabajar.
  • No te vas a coger ni siquiera un día.
  • Sabes que no puedo.
  • Pero esperaba que por lo menos estaríamos un día los dos solos.
  • No puede ser Jorge, ya  lo hablamos.
  • Vale, que descanses, me voy a cama.
  • Jorge.
  • Dime.
  • Te amo.
  • Yo a ti también.

No quería que viera mis marcas, tenía los pezones sonrojados, los glúteos enrojecidos, la espalda con marcas de los latigazos, tendría que darme crema durante un par de días, y ponerme vestidos más discretos, pero todo mereció la pena, había sido una semana increíble.

El reencuentro no fue como yo me lo esperaba, creía que después de una semana sin estar juntos se tomaría por lo menos un día libre para estar los dos juntos, pero me equivoque, además me pareció ver unas marcas en sus nalgas a través del vestido, a lo mejor eran marcas de la tapicería del avión o del taxi, después de despedirme de ella y desearle unas buenas noches, no tenía muchas ganas de dormir, pensaba en todo lo que estaba pasando, se me hacía muy duro, el estar sin Lorena se me hacía durísimo, el no poder dormir con ella, el no poder acariciarla, pero sobre todo el no poder hablar con ella, estaba muy distante, apenas cruzamos cuatro palabras después de estar toda una semana sin vernos, que largos se me iban a hacer estos meses.

Continuara

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