KERANOS

I: ¿Cómo va la cosa?
M: Eso, ¿te ha dicho algo ya?
J: Que va. Pero no os hagáis ilusiones, no creo que quiera.
I: Qué lástima tío, con las ganas que tenía de reventarte…
J: A ver si el que te iba a reventar hubiera sido yo… (me medio arrepentí cuando dije eso, porque me recordó a lo que le dije a Noelia en su día y lo que trajo esa maldita conversación).
I: Anda… no será para tanto…

Me reí para quitarle importancia y no picarla por si pasaba algo similar.

M: Oye, que me voy a poner celoso… Jajaja.
I: Si te encantaría ver como me folla…
M: Joder que si me gustaría…
I: También es una lástima por Elena, es una chica muy mona, aunque muy cortada.
J: ¿Te gustan las chicas?
I: Sí, soy bi.
J: Ah, no lo sabía… La verdad es que es lo mejor, así disfrutas al 100%.
I: ¿Tú también eres bi?
J: No, soy hetero, pero bueno, soy abierto en ese tema, no es que me deje follar ni me folle a un tío, pero no me importa participar en un trío y tal…
I: Interesante…
M: Pues sí, he tenido suerte con ella, porque bi y liberal, ya te imaginas que varios tríos han caído.
J: Lo imagino.
M: Pero no ha surgido nada con ninguna pareja aún, por eso nuestro interés por vosotros, os vemos monos, os gusta jugar… Sólo os falta ese empujoncito.
I: Entonces eres como Mario, hetero, pero un morboso…
J: Sí, eso es, jajaja.
I: Uff, un trío con vosotros dos tiene que ser la polla.
M: Dos pollas para ser más exacto, jajaja.
J: Puede, pero mientras esté en pareja, no me veo haciendo estas cosas.
I: Qué mala suerte…

Seguimos hablando de otras cosas, hasta que eran las 3 y media, así que me despedí de ellos, dejándolos allí. Me fui hacia casa de Elena, tenía bastantes ganas, ya que me apetecía bastante estar con ella y llevábamos bastante sin hacer nada. Cuando llegué, llamé a la puerta y me abrió, saltando encima mía para darme besos por toda la cara. Me encantaba cuando hacía eso. Nos fuimos al salón para sentarnos en el sofá y estar un rato hablando con la tele de fondo, aunque las caricias y los besos abundaban, hasta que pasado un rato se sentó encima mía, como solía hacer, con una pierna a cada lado de mis muslos, apoyando su culo en ellos, para mirarnos a los ojos y darme besos cogiéndome la cara con sus suaves manos mientras yo le acariciaba la espalda, muslos y culo. Estuvimos así un rato, hasta que se acercó a mi paquete, dejando caer su peso sobre él. Los besos se hacían más intensos y empezaba a moverse para restregarse conmigo, provocando mi erección. Después empezó a besarme en el cuello con mucha sensualidad, provocando algunos escalofríos en mí, los cuales me encantaban y me encendían mucho, lo que causaba que mi erección fuera a más.

-Mmm… qué duro estás ya…
-Cuando me besas en el cuello estando así sentada encima mía, es de lo que más me enciende…
-Ah, ¿sí?
-Sí…
-¿Que más te enciende?
-Que me beses en los labios…
-Mmm… ¿qué más?
-Cuando me sonríes como tú ya sabes…
-Jeje… ¿algo más?
-Este culito (dije mientras le daba una palmada).
-Mmm… (dijo soltando un dulce gemido).
-Y estas tetas (dije tocándole las tetas por debajo de la sudadera, jugando con sus pezones).
-Ajam…
-Tu coñito (dije empujando sus caderas contra las mías para que su coño se apretara contra mi erección).
-Uff…
-Toda tú, mi vida. Me encantas.
-Te quiero, Javi… (dijo para empezar a besarme sensualmente con lengua).

A los pocos segundos escuchamos como se abría la puerta de su casa, ella se bajó de mí rápidamente para quedarse sentada a mi lado.

-Joder… (dijo mientras me tapaba la erección con las faldillas de la mesa).

Se trataba de Noelia. Yo ya no estaba ni sorprendido

N: Hola.
E: Hola. ¿No ibas a estar con tu amiga?
N: Sí, si vengo de allí, pero se encontraba mal y la he dejado, porque se ha acostado para ver si se le pasa…
E: Ah, bueno…
N: ¿Molesto?
E: No, no. Tranquila.
N: ¿Qué hacéis?
E: Veíamos la tele.
N: ¿Me puedo quedar con vosotros? Estoy harta de estar encerrada en mi habitación.
E: Vale…

Nos pusimos a ver la tele, pero la película que estábamos viendo era bastante mala. Elena quería seguir jugando y me empezó a sobar el paquete. Yo la miré de reojo y ella estaba sonriendo mientras se mordía ligeramente el labio. Puse mi mano sobre la suya para que parara, pero eso le envalentonó más, intentando colar su mano por mis vaqueros, consiguiéndolo, aunque no pasaba del pubis por lo apretado que lo tenía. Empezó a acariciarlo y empujó su mano hasta llegar a la base de mi polla. Le pasé mi brazo por sus hombros, acercándola a mí para darle un beso en la frente. A los pocos minutos se levantó para ir al baño.

-Que acaramelados, ¿no? (dijo Noelia con tono para pinchar).

Me mantuve callado sin decir nada.

-¿Te ha contado la conversación que tuvimos?

Seguí callado sin hacerle caso. Entonces recibí unos mensajes de Elena. El primero me decía que me desabrochara el cinturón y los vaqueros, el segundo era una foto de ella desnuda que se acaba de tomar en el baño. Mientras, Noelia se acercó a mí.

-Te estoy hablando.
-Sí, me ha contado la conversación que tuvisteis.
-¿Y qué te parece?
-Guay.
-¿Guay? Sabes de que se trata de ti, ¿no?
-¿Quién sino?
-¿Y te parece bien?
-Me da igual, Noelia.
-Ah, genial. Ya le pediré consejo…

Me quedé callado y me desabroché disimuladamente el cinturón y el botón del vaquero. Elena volvió y se sentó a mi lado, como estábamos antes de que se fuera. Por la situación y la foto que me envió, tenía la polla bastante dura. La abracé como lo hice antes y ella empezó a meter mi mano por mis pantalones, ahora con más facilidad, empezó a acariciarme la polla suavemente para después empezar a pajearla suavemente sin que se notara mucho el movimiento. Estuvo así durante un rato mientras yo suspiraba de vez en cuando. Deslicé mi brazo por su espalda, para meter mi mano dentro de sus leggings y braguitas, para tocarle el culo. Estuvimos así hasta que acabó la película, yo sobándole el culo y ella masturbándome ligeramente, parando de vez en cuando, pero sin dejar que se me bajara la erección. Una vez acabó la película, habló Elena.

E: Oye, Noelia, ¿vas a ir a casa de la abuela?
N: Sí, pero luego para cenar…
E: ¿Por qué no vas antes? Así pasas más tiempo con ella, que sabes que se acuesta nada más cenar…
N: Es que estoy ahora mismo a gusto aquí, además, va a empezar otra película.
E: Va, ve y les haces compañía, puedes ver allí la película con ellas…
N: ¿Por qué tanta insistencia?
J: Porque queremos follar.

Elena me miró con los ojos como platos en plan «¿Qué coño haces?» y Noelia se me quedó mirando con cada de sorprendía con la boca abierta. En ese momento me gustó lo que hice, sentía que estaba dando un golpe sobre la mesa en el tema que había entre Noelia y yo, como si con eso le hiciera ver que me daba absolutamente igual lo que hiciera, que viera que pasaba de ella. Entonces sin decir nada se levantó para irse y cerrar la puerta de la calle de un portazo.

-Javi, ¿estás loco?
-Elena, nos ha interrumpido justo cuando íbamos a empezar y encima te pones juguetona durante toda la película…
-Jiji…
-Tengo los huevos que me van a estallar.
-Hala… Pero tío… Has sido muy bruto.
-¿Qué más da? Más bruta fue ella haciendo el trío aquí con nosotros en la habitación de al lado y gritando como si la estuvieran matando…
-Eso es verdad… pero Javi, me ha dado vergüenza, jajaja.
-Vergüenza dice, pues no te daba ninguna antes mientras me la meneabas estando tu hermana a dos metros de nosotros… Jajajaja.
-Jajajaja, pero bueno… A ver, en mi defensa diré que estoy muy cachonda y llevamos una semana sin follar…
-Pues eso se arregla ahora mismo…
-Venga, vamos a mí habitación… (dijo mientras se levantaba).
-Sí, hombre… (dije cogiendo del elástico de los leggings para traerla hacia a mí, tirándola encima mía).
-Pero bueno, ¿qué te pasa?
-Que te voy a follar aquí mismo.
-Ah, ¿sí?
-Sí, mira, ven aquí (dije incorporándola para quitarle la sudadera).
-Mmm…

Le empecé a comer las tetas mientras ella soltaba gemiditos dulces. Después le di algún azote mientras ella lanzaba algún gritito.

-Joder, Javi, como me estás poniendo…
-¿Sí?
-Sí…
-¿Quieres mi polla?
-Sí, me la quiero comer ya.

Entonces se puso de rodillas y sacó mi polla para empezar a comérsela, yo le cogía del pelo, para empujarle la cabeza, hincándole mi polla en su garganta. Empecé a moverle la cabeza para que se tragara mi polla, produciendo sonidos guturales. Le tiré del pelo hacia atrás, sacándole la polla de la boca para que respirara.

-¿Así te la quieres comer?
-Sí… Me encanta…

Después repetí el proceso, estando así durante unos minutos. Elena estaba muy cachonda.

-Ven, que ahora me toca a mí.

Retiré un poco la mesa hacia atrás y la levanté para apoyarla en la mesa. Le quité los leggings y las braguitas, dejándola completamente desnuda y le empecé a comer el coño. Ella jadeaba mientras me acariciaba la cabeza. Empezó a gemir a los pocos minutos mientras le temblaban un poco las piernas. Entonces me separé.

-¿Te gusta como te como el coño?
-Sí, me encanta. Nadie me lo come como tú…

Me levanté, quitándome la sudadera y echándola al sofá. Le di la vuelta y la puse apoyada en la mesa con el culo un poco en pompa, dirigí mi polla hacia su coño, acariciándole su raja. Ella jadeaba, hasta que se la empecé a meter y apreté para meterla de golpe, sin mucho problema, porque ella estaba bastante mojada y estábamos lubricados por nuestras babas. Dio un gemidito de sorpresa, entonces empecé a metérsela a buen ritmo.

-Ahhh, Javi… Así…

Empezaba a gemir cada vez con más fuerza. Yo mantenía el mismo ritmo, haciendo ruido por el choque de mis caderas con su culo. Entonces vi una sombra que venía desde fuera del salón, Noelia seguía allí.

Parecía que le daba morbo vernos y oírnos follar, porque no era la primera vez que nos espiaba adrede. Estuve a punto de parar, pero entonces me di cuenta de que le podía demostrar como podía follarla a ella para que le doliera más el no poder tener eso conmigo. Así que aceleré el ritmo, haciendo más ruido con el choque de nuestros cuerpos, empezando a jadear más fuerte, mientras Elena se agarraba a la mesa con fuerza y de las embestidas, ésta se iba moviendo. Elena empezó a gemir de manera que casi estaba gritando y se encogía un poco.

-Javi, para, que me corro… (dijo con voz bastante alta, casi gritando).

Paré para que no se corriera todavía, sentándome en el sofá, tirando de ella para traerla hacia a mí.

-Madre mía, me vas a matar, mi amor…
-Pues acabamos de empezar
-Mmm…

La puse sentada encima mía, como estábamos antes de que viniera Noelia, y le clavé la polla, cogiéndola del culo para controlar la penetración. Empecé a moverla hacia arriba y hacia abajo con mis manos y después hacia delante y hacia detrás con toda la polla metida en su coño, variando entre ambas maneras. Ella gemía cada vez más alto, pero llevaba cuidado para que no se corriera aún, bajando la intensidad cuando empezaba a gritar. Mientras estábamos así, miré de reojo al marcó de la puerta y podía ver parte de una silueta. Notaba como teníamos los ojos de Noelia clavados en nosotros.

Después cogí a Elena, entrelazando mis brazos entre sus piernas, agarrándola del culo para follarla mientras estaba de pie, con ella rodeándome el cuello con sus brazos. Controlaba que no se corriera, gracias a sus gemidos todo el tiempo, aminorando el ritmo cuando éstos iban a más. Quería que Noelia viera como su hermana chorreaba conmigo y lo que se estaba perdiendo. Hasta ese punto estaba de cansado de sus numeritos, que ya quería hasta hacerle daño, poniéndole la miel en los labios.

Al rato, tumbé a Elena en el sofá boca arriba y se la metí, pero ahora con más cariño, mientras le besaba el cuello. Ella estaba con los ojos cerrados y ronroneando mientras me acariciaba el pelo y la espalda. Le estaba dando un respiro, porque le estaba dando bastante duro. No terminaba de entender como yo estaba durando tanto, porque estaba cachondísimo por ver a Elena tan entregada y tan bajo mi control. Supuse que era por estar controlando que ella no se corriera, haciendo breves paradas y por querer que Noelia viera todo eso. Empecé a acelerar el ritmo, y ella sus gemidos y jadeos.

-Por dios, Javi… Qué manera de follar…

Cuando noté que estaba cerca, paré para levantarme y ponerla como antes, apoyada en la mesa, con el culo medio en pompa, la movía como a una muñeca, ella se dejaba llevar. Entonces se la volví a meter y le empecé a dar duro, notando que a los dos minutos ya estaba a punto de correrse, entonces aceleré más el ritmo mientras ella gritaba.

-Javi, ¡me corro! No puedo más…

Y empezó a temblar mientras se encogía, yo seguí dándole, intentando aguantar para no correrme yo, quería que lo soltara todo, que chorreara y pusiera el suelo lleno de su corrida. Y así lo hizo, empezó a chorrear, sacando yo mi polla y estimulándole el clítoris desde atrás. Se podía oír como todo ese flujo salía de su cuerpo y caía al suelo, parecido a como cuando dejas caer agua al suelo desde una altura grande. Le fallaban las piernas y se encogía cada vez más, perdiendo el equilibrio mientras gritaba, pero la cogí con mis brazos, abrazándola para que no se cayera, esperando que dejara de chorrear, para sentarme en el sofá y ponerla encima mía, abrazándola mientras ella estaba hecha un ovillo. Temblaba mucho, con varios espasmos mientras respiraba muy fuerte, tenía los ojos cerrados y muy apretados. Yo le acariciaba los muslos, y la espalda para tranquilizarla. Tenía la polla durísima por como habíamos follado, estaba esperando que se recuperara para acabar yo.

Una vez se recuperó, la puse de rodillas en el suelo, igual que en nuestra primera vez, ella estaba con sus manos apoyadas en sus muslos, mirándome a los ojos con la lengua fuera, con cara sonriente. Estaba sudada por el polvazo que acabábamos de echar, con unas chapetas rojas en las mejillas. Estaba muy mona. A los pocos segundos me empecé a correr, pero salió tan fuerte, que le cruzó toda la cara, llegándole al pelo, le llené toda la cara desde la frente hasta la barbilla, aun así, le cayó bastante en la lengua, ya que fue una corrida muy abundante. Se tragó lo que le cayó en la lengua, relamiéndose, cogiendo un poco de lo que tenía en los labios y volviendo a tragar. Después cogió mi polla y la agarró para chupar el glande, sacando hasta la última gota, mientras me pajeaba suavemente. Cuando paró me tumbé en el sofá, estaba hecho polvo, ella se tumbó encima mía.

-Madre mía, Javi… sí que estabas cargadito…
-Te lo he dicho, que tenía los huevos a reventar…
-Un día de estos me vas a matar, tengo el coño que me palpita…
-¿Te he hecho daño?
-No, que va, todo lo contrario, me moría de placer…
-Joder, como te he puesto la cara…
-Ya ves, si me ha llegado hasta el pelo…
-¿Vamos a ducharnos?
-Sí, pero espera que me limpio la cara y un poco el suelo con papel.

Cogió un poco de papel que había encima de la mesa y se limpió la cara y luego con más papel limpió como pudo el suelo.

-Esto hay que limpiarlo con la fregona. Joder, como lo he puesto todo…
-Sí, hoy te has corrido muy bestia.
-Cariño, si me follas así, ¿qué esperas? Jajaja.
-Es que estaba muy cachondo, niña…
-No hace falta que lo jures, jajaja.
-Va, vamos a fregar esto y nos vamos para la ducha, que lo mismo ahí también…
-Eh… Relájate que me vas a romper el coño. Esta noche seguimos, jajaja.
-Jajajaja, si es que te veo así y me pongo malo. Y con esas chapetas en más mejillas, estás para comerte.
-¿Tengo chapetas?
-Sí, estás muy mona.

Recogimos bien todo lo que habíamos liado y cuando acabamos la cogí en brazos para llevarla a la ducha, entre risas y algún azote. Cuando salimos del salón no vimos nada, supuse que Noelia se habría ido. Una vez nos duchamos, nos fuimos al salón para relajarnos un poco. Elena se quedó dormida en mi pecho. Entonces recibí un mensaje de Noelia.

-Eres un cabrón.

La dejé en visto y dejé el móvil en la mesa. Me relajé mirando la tele mientras Elena dormía sobre mi pecho. Mientras veía la tele pensé en responderle a Noelia, pero recordé el plan de pasar de ella. Bastante espectáculo le había dado ya dejándonos ver como follábamos.

A la media hora, Elena se despertó.

-Me he quedado dormida…
-Sí, has estado una media hora durmiendo.
-Mmm… Es que después de lo que hemos hecho, la ducha y estando aquí calentita contigo…
-Mejor, así coges fuerzas para esta noche.
-Jeje… ¿Quieres más?
-Contigo siempre.
-Mmm…
-¿Quieres que usemos las cositas que compraste?
-Claro… ¿Qué me vas a hacer?
-No… ¿Qué me vas a hacer tú?
-¿Yo?
-Claro, anoche me dijiste que me ibas a reventar y antes te he reventado yo…
-Am… Pues no sé, ya veremos… (dijo mientras reía y se mordía el labio).

Por la noche fuimos a tomarnos algo a un bar y dimos un paseo, pasando por la casa de María, pero desde lejos. Pudimos ver a Noelia, María y el chico con el que estuvieron habiendo el trío en la puerta hablando.

-Míralos, ¿habrán hecho otro trío? Jajaja
-Joder con tu hermana…
-Bueno, la otra tampoco se queda atrás…
-No, si ya…

Entonces vimos como el chico se iba y Noelia cruzaba los brazos.

-¿Será ese el chico que pasa de ella?
-Puede ser, pero se han acostado y tal, ¿no?
-Sí, pero ella a lo mejor quiere algo más…

Entonces se me pasó por la cabeza si Noelia quería algo más que folleteo conmigo, pero lo descarté, porque siempre que hablábamos era para hablar de sexo.

Seguimos paseando, perdiendo de vista a Noelia y a su amiga.

-Oye, ¿tú has hecho algún trío?
-¿Eh? (dije aún embobado en mis pensamientos).
-Pues eso…
-Pues sí, he hecho uno, tampoco es que me hayan salido más oportunidades.
-¿Pudiste con más dos? Aunque viendo como me follas a mí, seguro que sí.
-No, si éramos dos tíos y una tía.
-¿Cómo? (dijo mirándome con cara de sorpresa).
-¿Qué pasa?
-Pues que no te imagino así…
-Así… ¿Cómo?
-Pues con otro tío… Jajajaja.
-A ver, no follamos entre nosotros…
-Ya, pero no sé… No me lo imagino…
-Estuvo bien.
-¿Cómo acabó la chica?
-¿Tú qué crees? Jajaja
-Jajajaja.
-El otro tío era un poco bestia… La tenía más grande que yo y se la metía en la boca y en el coño sin delicadeza, de hecho, la chica le apartaba a veces con algún manotazo…
-Vaya… Ojalá ser tan abierta como tú para el sexo y poder probar.
-No pasa nada, Elena, cada uno es como es.

Se puso de puntillas para darme un beso mientras pasaba sus brazos por mi cuello.

-Vamos a mi casa…

Llegamos a su casa volviendo a paso normal, disfrutando del paseo, abrazados, yo dejándole caer ni brazo por sus hombros y ella abrazándome por la cintura. Cuando llegamos, vimos la luz del salón encendida al entrar. Elena me hizo una señal con la mano para que esperara, al ver quien era, me dijo que me acercara. Eran Noelia y María.

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