ESRUZA 

Nuestro sino, en esta vida, 

han sido las despedidas. 

No sé qué sientas tú, 

pero sé lo que siento yo. 

Nunca supe qué significó para ti 

la primera, si dejó huella; 

para mí fue como morir un poco, 

y al reencontrarnos reviví. 

Me hubiera gustado compartir 

la vida contigo, no importa cómo, 

ni dónde, pero contigo; 

llegar al final del camino juntos, 

 abrazando un sueño. 

Hubiera intentado entenderte, 

cuidarte, hacer de tu 

complicada vida algo mejor, 

y cambiar un sino, mi sino, y 

con él, el tuyo- 

Pero mi sino ha sido llegar al final sola, 

sin siquiera tener tu compañía en la lejanía; 

con la misma angustia, 

el mismo dolor de la primera vez. 

Has sido en mi vida angustia, 

desesperación y, también, un 

pedacito de realidad.  

La herida no cierra, ni cerrará, 

no hay cicatriz ni la habrá. 

La despedida vuelve a doler, 

no sabes cuánto, pero, esta vez, 

el tiempo no alcanzará 

para otro reencuentro, 

y es lo que más deseo. 

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