FRAN REL

El trío había sido un éxito, los tres estábamos contentos con la experiencia y hablábamos de repetirla.

Por otra parte, Sonia y yo seguíamos igual, sin ningún acercamiento por mi parte y mucho menos por parte de ella. Un día, salí de trabajar antes que ella y en la entrada me encontré a Javi que estaba esperándola como siempre. Me acerqué a decirle que a Sonia le quedaba un buen rato, que estaba reunida, y le dije de ir a tomar una cerveza para que no esperara ahí solo.

Fuimos a un bar cercano y de una cerveza pasamos a otra, y otra y otra porque Sonia tardaba mucho. Y gracias a tanta cervecita, a Javi se le soltó aún más la lengua, que ya teníamos confianza pero el alcohol ayuda aún más
J: Gema es alucinante, de verdad, es la tía más increíble con la que me he acostado
F: eso es porque llevas mucho año follando solo con una jeje
J: que va, a Sonia le he puesto antes los cuernos
F: venga ya!!! (tengo que reconocer que esto no me lo esperaba)
J: sí, pero solo polvos esporádicos, uno o dos como muchos con la misma, nada como lo de Gema
F: a ver, a ver, cuenta hombre, que eso es interesante
J: que va, nada serio, es que Sonia es muy estresante y a veces, necesito relajarme de verdad
F: pero ¿en serio es tan mala follando?
J: no es que sea mala, es que le cuesta echar un buen polvo
F: por qué?
J: porque le gusta hacerlo todo muy controlado
F: ponme un ejemplo
J: ¿qué día es hoy?
F: miércoles
J: pues hoy follo, a las 23:00 nos acostamos, me pongo encima, y 2 minutos después, a dormir
F: venga ya ¿tienes horarios?
J: sí, tío
F: jajaja, pues tío, dale más vidilla, cómeselo para que se anime
J: no quiere, tiene que ser así
F: jajaja, anda ya, a cualquier tía le gusta que se lo coman
J: ya, ya, y a ella también pero entre semana los polvos son así. Los fines de semana, son algo más animados, ella se pone encima, con suerte me la chupa…
F: con suerte?
J: sí, tío, con suerte, y cuando estoy ya desesperado, de repente se pone cachonda o lo que sea y entonces sí, polvazo… bueno, polvazo para lo acostumbrado, cualquier polvo con Gema es mejor que un polvazo con Sonia
F tío, con lo buena que está, no me lo puedo creer
J: que sí, de verdad, en esos días que tiene ganas es una gozada follársela pero cuesta que lleguen esos días
F; que desperdicio de mujer
J: sí
F: ¿Y se corre normalmente?
J: ¿Dando gritos y gimiendo como Gema? nunca
F: ¿entonces como?
J: pues gime, claro, pero sin aspavientos ni gritos, se queda sin respirar, jadea un par de veces y luego me abraza diciendo «que bueno»
F: jaja, es controladora hasta para sus orgasmos
J: sí, jaja, eso es
F: Gema es que es muy exagerada
J: ya pero Gema dice que se corre varias veces en un polvo, Sonia nunca, tiene uno y ya quiere parar, se le acaban todas las ganas, más de una vez me ha dicho «venga, cari, acaba que yo ya he terminado»

Era verdad lo que decía Gema, parecía que yo me acosté con otra Sonia, nada que ver con la que describía Javi

F: tío, yo creo que a Sonia la tienes que enseñar, que se deje de tanto control y se deje llevar
J: ya pero no me deja
F: imponte hombre, tú cógela del cuello y le dices «ahora te vas a enterar lo que es follar»
J: y me la corta, es que no sabes como es
F: jaja, pues tío, con lo buenísima que está, tienes que follártela de verdad, a reventarla como haces con Gema
J: pufff, es que no tienes ni idea, de verdad
F: yo solo sé que a mí me la pone dura cuando le veo ese culazo que tiene, que no veas como le quedan las faldas que suele llevar… y las tetas, a ver si le dices que enseñe algo de escote, nunca enseña nada de canalillo
J: ya, no le gusta, dice que somos unos cerdos jeje
F: mira, nos conoce bien jajaja
J: y desnuda gana mucho más, que a mí me sigue poniendo malo, no te creas que no
F: ya, hombre
J: ¿Sabes? deberías follártela, para que me creas
F: jajaja, hombre, yo encantado jajaja
J: no, en serio, si tienes oportunidad, fóllatela, a ver si así aprende algo
F: jajaja, estás borracho
J: sí, pero te lo digo en serio, fóllatela y bien, como haces con Gema, yo soy incapaz

Nos quedamos callados, le dije
F: ¿Lo dices en serio?
J: sí, tienes mi permiso
F: ¿Tu permiso?
J: sí, me encantaría que te la follaras, aunque sé que en la vida se dejará, pero tienes mi permiso para intentarlo

Y yo pensando «madre mía estos dos, menuda relación tienen, y éste dice que la mía con Gema es rara». Eran una pareja con mucha fachada pero por dentro vacía. Gema y yo éramos francos, sin autoengaños ni nada de eso, y nos iba fenomenal. Le dije
F: De acuerdo, si veo la oportunidad, lo intentaré
J: y me lo cuentas
F: y te lo cuento
J: gracias tío

Encima me daba las gracias, me partía por dentro. En ese momento al fin apareció Sonia llamándolo al móvil. La cara de Javi cambió y se puso a hablar con ella, casi balbuceando entre las cervezas y los nervios. Cuando colgó dijo
J: joder, está cabreada, que ya ha salido y no me ve
F: que se joda, vamos a terminarnos las cervezas
J: no, no, pagamos y nos vamos

Entonces cogí y la llamé
F: Sonia, que estamos en el bar de enfrente y aún nos queda cerveza, vente
S: ¿Cómo? ¿quiénes estáis?
F: tu novio y yo, que me lo encontré ahí solo y le he invitado a unas cervezas

Javi blanco, yo riéndome, Sonia mosqueada
S: voy (colgando)
J: tío, en menudo lío me has metido
F: anda, anda, que se tome una cerveza también
J: ni de coña, no bebe nada entre semana

Sonia llegó a los 5 minutos, con cara de malas pulgas
S: ya podías haberme avisado
J: es que él me ha dicho de venir y se nos ha pasado el tiempo
S: ¿Y de qué habláis?
F: nada, puteándote un poco
J: no, no, está de broma, es muy bromista
S: éste es capaz
F: pues claro (riéndome)

Sonia se me quedó mirando ¿estaría asustada por si me iba de la lengua con el novio? no se le notaba.
S: bueno, terminaos la cerveza y nos vamos, que estoy molida
F: ¿No quieres una?
S: mmmm vale
J: ¿Quieres una? (extrañado)
S: sí

Y al final estuvimos 20 minutos más charlando de tonterías.

Cuando fuimos a pagar, me adelanté y fui a la barra, pero me siguió Javi y me dice
J: lo de antes iba en serio
F: ¿Seguro?
J: sí, además, si alguien tiene alguna oportunidad, eres tú, eres del único que dice algo bueno
F: ¿qué dice?
J: que eres el menos tonto
F: jajaja, que hija de puta, muy de Sonia jaja
J: sí, pero eso es un halago, te lo aseguro, cuando habla de ti no es con mala leche como con el resto de vuestros compañeros
F: vale, te tomo la palabra
J: sí, no me creo que consigas algo pero sí, inténtalo

Cuando se fueron me quedé pensando, Sonia tenía una buena cornamenta y la pobre con remordimientos por una noche. Y menudo pillín Javi, y parecía sumiso y de los que nunca han roto un plato. Y luego, deseando que me la follara… lo fácil que sería todo sin secretismos ni mentiras, si estaba ya todo hecho jeje. Al menos ya tenía el permiso del novio, ahora solo me quedaba el de ella.

Al principio, los encuentros entre Gema y Javi eran complicados, solo se veían un rato a la hora de comer, siempre que Sonia dejara libre a Javi, cosa que rara vez sucedía. Les costaba verse. Así que Gema me pidió que, una vez a la semana, yo comiera con Sonia con alguna excusa. Convencí a Sonia de esto a regañadientes ya que no veía ni el motivo ni la necesidad, teniendo en cuenta que ambos nos veíamos a todas horas en la oficina. La convencí diciéndole que era un buen momento para hablar de cosas del equipo, sin nadie delante. Al final accedió pero se notaba claramente que pensaba que era una maniobra mía para acercarme a ella.

Los dos primeros almuerzos fueron un coñazo total, solo hablamos de trabajo y de nada personal. Si ya era pesada y machacona en la oficina, en los almuerzos no paraba con lo mismo. Pero esto hizo que ella no lo viera peligroso y se relajó un poco. En el tercer almuerzo hablamos de planes de fin de semana y esas cosas. Poco a poco, fuimos hablando menos de trabajo y más de tonterías. Con Sonia iba con un cuidado exquisito, nunca con prisas. Nunca sacaba conversaciones de sexo ni le hacía halagos ni nada de nada. Estos almuerzos llegaron a ser muy agradables, era como estar con la Sonia del día de la cena, cuando nos fuimos a un bar. Pero un día, tras la conversación con Javi y su «permiso», se me ocurrió una cosa para intentar animar la cosa, y me la jugué. Estábamos tomando el café y le dije
– mmm Sonia, ¿Te molestaría si te pidiera consejo sobre una cosa?
– A ver
– Es que es sobre sexo

Sonia puso inmediatamente mala cara
– No
– Es solo a ver si me puedes ayudar con una cosa que estoy pensando para Gema

Se quedó callada, mirándome fijamente
– Bueno, déjalo, era una idea estúpida, vamos a pagar
– A ver, dímelo, pero no te prometo que te vaya a contestar
– No, déjalo, que lo mismo te molesta, dejemos las cosas como están, lo siento, soy un gilipollas
– No, ya tengo curiosidad, dímelo, si me molesta, no te contesto y ya está
– Bueno, pero si te enfadas, lo dejamos ¿eh?
– Sí
– Verás, lo que hicimos tú y yo…

Cara de enfado de Sonia de inmediato
– Espera, espera, que es solo el inicio
– Mal empiezas
– que no tiene que ver con nosotros, espera
– vale
– Es que soy novato en esas cosas que hicimos
– y yo
– bueno, que estaba pensando en probarlo con Gema
– Ah
– pero no sé como enfocarlo con ella
– ¿Enfocarlo?
– sí, que estaba pensando en comentárselo pero no sé como hacerlo sin que se enfade de inmediato (aquí, obviamente, me estaba tirando un farol y haciéndome el inocente y tontito)
– ¿Y?
– Pues que no sé, que he pensado que quizás contigo hubiera sido mejor poner límites antes de hacer nada, y que tengo que hacer eso con Gema

Se me quedó mirando un buen rato, sin decir nada
– Bueno, vale, perdona, lo siento, no te enfades, vámonos
– No, es que estoy pensando que contestarte
– ¿No estás molesta?
– No, es que intento pensar que aconsejarte, pero es complicado
– ¿Por?
– Porque cada mujer es un mundo, yo misma soy un mundo. Si me propones eso ahora mismo, me asquea profundamente, en aquel momento, me excitó enormemente. Con Gema, pues no sé que decirte.
– Ya
– Sobre lo de poner límites de antemano, pues no sé, si nosotros llegamos a hablarlo antes, pues mis límites hubieran sido enormes, durante el acto eran prácticamente inexistentes
– Pero es que no quiero decirle a Gema algo demasiado fuerte, o que se me vaya la mano demasiado…

Otro rato callada, mirándome. Yo incómodo
– En mi caso, creo que estuviste lejos de lo que estaba dispuesta a aguantar

Esto me dejó pasmado, con qué tranquilidad hablaba
– ¿Sí?
– Sí, el daño físico fue mínimo, un par de azotes delante y atrás, si no recuerdo mal. Lo que de verdad me dolió fue lo otro, por razones obvias, pero hasta en eso fuiste con cuidado
– Claro
– Mi consejo es que no la adviertas, que vayas de menos a más, observando como reacciona
– ¿De menos a más?
– Sí, conmigo empezaste cogiéndome del cuello, eso estuvo muy bien, no me lo esperaba
– Me estabas provocando
– Sí, claro, a ver si reaccionabas
– Has dicho que no te lo esperabas
– No me esperaba eso, pero esperaba algo físico de tu parte
– Ya te dije que te podías haber buscado una buena si no llego a darme cuenta
– Creo que era muy evidente que te estaba provocando
– Bueno, eso lo dices tú
– Llamarte maricón después del polvo que me habías echado…
– y yo que sé si te había gustado o no
– ¿En serio? ¿no tienes ojos para ver como terminé o qué? (riéndose como diciendo «no eres más tonto porque no entrenas»)
– solo veía a una loca insultándome
– a la que le seguían temblando las piernas…
– pufff, eso lo dices ahora, en ese momento yo solo veía a una histérica
– que poco sabes de las mujeres, no te fijas en los detalles
– ya, bueno, como nos pasa a todos ¿no?
– sí
– ¿Y sobre los insultos? ¿qué hago?
– Pues lo mismo, mira como reacciona ante ellos
– De menos a más también
– Eso es… y muéstrate rudo, dominante, no pidas permiso ni pidas perdón, eso rompe la fantasía
– Ya, como cuando te llamé por tu nombre
– Sí, un error, en ese momento yo no era Sonia
– ya, ya
– Y en mi caso, el no saber qué ibas a hacer, no haber puesto límites ni haberlo hablado, eso lo hacía mucho más excitante. En el caso de Gema no tengo ni idea.
– Pues creo que le puede gustar algo de sorpresa y algo de ese tipo de acción
– Pues ni idea, es lo que te digo, ahora mismo a mí me asquea

Pero noté que mentía un poco, estaba nerviosa, hablaba con tranquilidad pero era impuesta, no miraba a los ojos como siempre, había metido las manos debajo de la mesa,… Decidí jugármela
– ¿Te puedo decir una cosa? esto sí que te puede molestar
– A ver
– Creo que mientes, no te asquea, quieres que te asquee, pero en realidad te pone recordarlo
– Es tu opinión, tú mismo
– Es más, creo que ahora estás cachonda por la conversación
– jaja, claro, claro
– bueno, solo hay que fijarse en esos detalles que dices que no veo

Y se rió pero para nada con ese deje de fastidio con el que suele hacerlo
– Y aún más, creo que los orgasmos que tuviste conmigo, en número e intensidad, no los tienes nunca con tu novio (aquí aposté fuerte, sabía que era verdad, Javi me había contado como se corría con él y estaba muy lejos a como fueron sus orgasmos conmigo)
– ya veo, ahora sabes más que yo sobre mis orgasmos ¿no?
– Eso parece, después de correrte conmigo más de 10 veces, algo sé (sonriendo y tirándome un farol, no tenía ni idea del número de orgasmos que tuvo aquella noche)

Ella callada, mirándome pero no a los ojos, su vista bailaba…
– Solo es mi opinión, como bien dices, pero vámonos ya, se nos hace tarde, muchas gracias por tus consejos, me sirven mucho, me has dado seguridad
– ¿Se lo vas a proponer?
– No sé, creo que la sorprenderé, pero iré poco a poco, te voy a hacer caso
– todo lo más que tengas que buscarte otra folla amiga (echándome una sonrisa socarrona)
– bueno, ahora somos otra vez pareja (no sé por qué me dio por soltarle eso, que no era verdad del todo aunque era raro el día que ya no dormíamos juntos, incluso sin follar)
– Ah, no me lo habías dicho
– No ha salido el tema
– Muy bien
– ¿Quieres que te cuente cuando lo intente?

De nuevo callada, entonces se levanta, se acicala un poco la melena de una forma muy sexy, y al final suelta
– Me da igual, vámonos

Era el primer acercamiento con ella en semanas, y no había ido mal, al revés, la noté nerviosa, evitando mirarme a los ojos… buena señal. Y no sé porqué le dije lo de que Gema y yo salíamos, quizás para ponerla celosa o algo así, pero no pareció darle mucha importancia. Estaba seguro que se había puesto cachonda pero con ella es difícil saberlo, esa compostura que tiene, tan fría… Pero me llamó mucho la atención una cosa que dijo, que no me fijaba en los detalles… lo dijo de una forma… no estaba seguro de si era cosa mía o no, pero me dio la sensación de que me estaba llamando la atención por algo.

Esta conversación se la conté a Gema aquella noche, incluido lo de estar como pareja y resulta que ella pensaba que sí, que estábamos saliendo… de lo que se entera uno de casualidad jeje.

Los días siguientes pasaron más o manos igual, mucho trabajo, con Sonia broncas, follando mucho con mi «novia» Gema, dejando que mi «novia» me pusiera cuernos con Javi…

Con Sonia tuve algún almuerzo más y bien, ella no me preguntó por si lo había intentando con Gema, ni yo saqué el tema, pero sí le hablé más de sexo, pequeñas cosas, y Sonia respondía, se reía… poco a poco, se iba relajando con el tema. Además, se iba acercando el final del trabajo y con ello, un viaje de varios días a la ciudad del cliente donde pensaba intentarlo con Sonia.

Un día, se me olvidaron unos papeles en la casa y le pedí a Gema el favor de traérmelos por la tarde ya que ella iba a dar sus clases en el gimnasio y me los podía acercar. Gema llegó con ropa de deporte, es decir, unas mallas ajustadísimas y una chaquetilla deportiva. La dejaron pasar a nuestra oficina y vi como se acercaba por el pasillo y como todos los tíos se giraban para verle el estupendo culo que le hacían las mallas.

Gema me plantó un beso en los labios y luego se giró a Sonia, que ahora se sentaba en la mesa de al lado mía y le dio dos besos, y se puso a hablar con nosotros. Les dije de tomar un café en las máquinas y Sonia accedió, cosa extraña porque nunca quiere ir.

Les saqué un café y justo en ese momento me llamaron y tuve que irme. A los 5 minutos volví y las vi una junto a la otra. Gema hablaba y reía, mientras Sonia la miraba con una sonrisa, algo gracioso le estaría contando. Estaban dándome el perfil, Gema delgada, con pocas tetas pero un culo redondo y muy bien puesto, su pelo con media melena, entre rubio y rosa, y Sonia con su ropa formal, un culo más grande pero también muy bien puesto, muchas más tetas, una melena más abundante… Eran muy diferentes pero las dos muy atractivas. Gema no paraba de hablar contando cosas graciosas de su trabajo y Sonia sin decir nada, solo asintiendo y sonriendo.

Cuando terminamos el café, Gema dijo de irse pero antes comentó:
G: oye, y si luego cuando salgáis me paso y nos tomamos unas cervecitas, avisas a tu novio y charlamos los cuatro un ratillo
S: mm, no sé si Javi podrá
F: tu novio hace lo que tú dices, déjate de historias
G: ay, que suerte, éste no me hace caso para nada jaja
F: tiene al novio domesticado, pero es que es una aburrida y no quiere ir y está buscando excusas
S: primero, mi novio no está domesticado, idiota, y segundo, no estoy buscando excusas ni soy aburrida
G: vale, pues me paso a las 7
F: vale, yo me encargo de convencerla a ella… al novio no hace falta, es su perrito faldero jeje

Sonia mirándome con mala leche y Gema descojonada. Entonces se me acerca y como despedida, me da un beso con lengua. Aprovecho para cogerle el culo, con Sonia viéndolo todo. Luego Gema se vuelve y le da dos besos a Sonia, y se va.

Volvimos a nuestras mesas con Sonia puteándome por decir esas cosas del novio y yo diciéndole que lo tiene acojonado, pero estaba de buen humor.

Al final salimos los 4 a tomarnos las cervezas y acabamos a las 11, bastante borrachos. La verdad es que iba acojonado por Javi, lo veo tan buena gente que pensaba que iba a meter la pata pero no, no se notó nada que nos conocía bien. Gema no paró de hablar y reír, como siempre, es super extrovertida. Sonia escuchaba y se reía, hablando poco, como siempre, pero se la notaba contenta.

Gema seguía con sus mallas pero se quitó la chaquetilla para quedarse con un top de deporte que le dejaba el los brazos y vientre al aire, muy sexy. Sonia seguía con su camisa abrochada hasta casi arriba. Entonces, cuando ya llevábamos bastantes cervezas, Gema se incorporó y le dijo a Sonia:
G: Chica, con ese par de amigas que tienes, no entiendo como puedes tener todos los botones abrochados

Y entonces le desabrochó unos cuantos y le abrió un poco la camisa, dejando ver algo de canalillo, no mucho pero sí algo
G: así mucho mejor ¿verdad chicos?

Los dos asentimos y Sonia nos miró, de esa forma intensa en la que mira, pero no hizo nada por abrocharse ni recolocarse. Gema siguió
G: y esa ropa tan seria que llevas, que te queda genial pero, tú y yo nos vamos a ir un día de compras, ya verás, hay cosas monísimas para la oficina, no tan serias

Y las dos se pusieron a hablar de ropa… pero con Gema todo el rato resaltando los «encantos» de Sonia… la verdad es que me ponía tela, y se notaba que a Javi también.

Al rato, Sonia se levantó para ir al WC, y Javi fue detrás, su perrillo faldero. Gema se me acercó y me dijo al oído
G: dios, como me pone, estoy cachondísima
F: jeje
G: de verdad, esa mirada que tiene me pone muchísimo, te mira de una forma… pufff, tengo el coño hecho agua, esta noche prepárate
F: jajaja, que bruta eres
G: es que me pongo a pensar en ella en plan sumisa y, de verdad, chorreando

Y se pone a morrearme de forma muy guarra, con ansia… luego para y me dice al oído
G: esta noche me tienes que follar como a Sonia
F: ¿En plan sumisa?
G: sí, y vamos a usar unas cositas que compré, ya verás, te van a encantar

No duramos ya mucho más. Nos despedimos con muchos besos y diciendo de repetirlo, y nos fuimos cada cual a su casa, en taxi porque estábamos perjudicados.

En casa, Gema me enseñó las «cositas», eran productos sadomaso, un collar, una bola para la boca, unas esposas y una paleta para azotar… Lo probamos todo, con Gema totalmente sumisa pidiendo más y más… Ver a Gema con el collar y la bola en la boca era excitante. La até, la azoté y la follé duro, con ella hablando de Sonia, pidiendo que le diera más fuerte… acabamos a las una de la madrugada, reventados los dos.

Al día siguiente llegué destrozado al trabajo, habiendo dormido poco y con resaca. Sonia ya estaba allí, tan espléndida como siempre. Le pregunté y me dijo que estaba cansada pero bien, que eso de beber entre semana no le gustaba pero que se había divertido.

Al poco recibí un mensaje de Javi:
– tío, ayer espectacular
– ¿en el bar?
– No, cuando llegamos a casa, Sonia estaba cachondísima
– Ah ¿y qué te hizo?
– Follamos un buen rato, solo entrar en la casa, parecía otra, en serio
– ¿A qué hora terminasteis?
– Sobre las 12 (pensé que entre que salimos, cogieron el taxi… ¿20 minutos de polvo y eso era espectacular? el pobre que mal acostumbrado estaba)

Me explicó que se la chupó bien, que le dejó comérselo, que follaron en 4 posturas… estaba emocionado…

Ese día no almorcé con Sonia pero le pregunté
– Y anoche, con la cervecita y lo contenta que ibas, hubo tema ¿no?

Mirada glacial de Sonia. Seguí diciéndole
– Gema estaba cachondísima, estuvimos hasta la una, por eso estoy tan cansado
– Pues muy bien
– No me digas que Javi no quería tema
– él siempre quiere
– Tú estabas cansada no?
– Pues sí
– Y lo dejaste a dos velas
– ¿Te tengo que contar mi vida sexual o qué?
– jajaja, pobre, se la tendría que cascar
– Pues no, folló y bien
– ahh, me alegro, se te notaba contenta
– ¿Contenta?
– Cachonda
– Ah, ya, seguro
– pues sí, recuerda que te he visto muy cachonda
– serás idiota
– ya, pero ayer las dos estabais con ganas, no hace falta ser un genio para darse cuenta, seguro que Javi está tan destrozado como yo

Se quedó callada mirándome y de pronto, sonrió
– Eso dice
– que suerte tienen algunos
– tú no te puedes quejar, a Gema se la ve muy «activa»
– Ya te digo jaja
– que envidia me da su cuerpo, que vientre tiene
– ¿Envidia? pero si tú lo tienes plano
– Para nada así
– que tontería, lo tienes genial, tu cuerpo es perfecto, no puedes quejarte de nada

Sonrió pero entonces cerró el tema, y me echó una bronca por hacerla perder el tiempo con tonterías. Pero estuvo todo el día de buen humor, las broncas fueron más dulces jeje.

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