FRAN REL

Así estaban las cosas, tanto Sonia como Javi tenían unas bonitas cornamentas y eran no consentidas. Mientras, Gema y yo habíamos retomado el sexo y bastante bien, muy bueno.

El lunes, la vuelta al trabajo. Sonia llegó como siempre, con un taconeo impresionante pero sin saludar a nadie, ni siquiera a mí. Era algo que siempre hacía. Llegó vestida con uno de sus conjuntos ejecutivos. Tuvimos una reunión con los jefes, hablamos sobre el trabajo realizado en Madrid, nos felicitaron… Luego, al volver a mi mesa, vi varios mensajes de Gema
– Me ha escrito Javi, que quiere quedar esta semana – Y le he preguntado si Sonia no lo ha dejado seco después de tres semanas – Y dice que no, que Sonia ha llegado muy cansada, la dejaste agotada jajaja

Le contesté
– Éste quiere sexo del bueno, sexo contigo jeje
– siiii jaja y Sonia ¿te ha dicho algo?
– Ni buenos días, como siempre
– jaja, pero ¿te ha echado miraditas?
– No, nada, seria e imperturbable como siempre
– Invítala a un café y le preguntas como tiene el culo jaja
– que mala eres
– ¿Se ha vestido diferente?
– No, lleva unos de sus modelitos de falda ejecutiva
– ¿No está sexy?
– Está para reventarla, como siempre
– jaja

Y justo estaba en esta charla con Gema cuando llega Sonia a mi mesa para pedirme unos datos para un informe del cliente. Seria y profesional como siempre, mirando a los ojos pero no vi ni rastro de excitación ni complicidad ni nada parecido. Le di los datos y se fue. Seguí hablando
– Acabo de hablar con Sonia, que buena está, ahora tengo su olor aquí y no me puedo concentrar jaja
– te la tienes que volver a tirar
– Ya quisiera
– Invítala a café, pregúntale por el fin de semana
– Bueno, a ver que dice

Fui a su mesa y le dije
– Me voy a tomar un café ¿quieres venir?

Se me queda mirando
– ¿Para qué?
– Podemos hablar del informe mientras tomamos el café
– Ya lo tengo casi listo, no necesito nada más
– Así descansas 5 minutos
– No, estoy muy ocupada, no puedo perder el tiempo con tonterías, ve tú solo

Y siguió con el ordenador, me dejó planchado. Fui a por el café y le escribí a Gema
– Nada, no ha querido venir
– ohhh
– que tía más borde, de verdad, menudo desplante me ha dado
– jajaja
– bueno, pues ya que yo no puedo hacer nada, calienta tú a Javi
– ¿Diciéndole guarradas?
– Sí, o mejor, dile que cuando folléis, te tiene que hacer algo guarro
– ¿El qué?
– mmm no sé, que te lo coma hasta que te corras
– jajaja, vale, espera

Al rato contestó
– Dice que se pone cachondo de solo pensarlo jaja
– Dile ahora que también te tiene que comer el culo
– jajaja
– ¿Te lo ha comido ya o aún no?
– Aún no
– Pues díselo

Al rato
– Dice que la tiene dura de solo pensarlo jaja
– Dile que te lo demuestre, que te mande una foto de su polla
– jajaja
– venga, díselo
– vale

Tardaba en contestar así que volví a mi mesa. Pero entonces recordé una cosa. Le escribí a Sonia
– hola

Sonia contestó rápido con solo una interrogante
– que me acabo de acordar ¿cómo te pago la camisa?
– ah, eso
– sí, te lo doy en efectivo y por bizum???
– como quieras
– pásame tus datos, más cómodo bizum
– ok
– solo era eso, pásamelo y te pago
– por cierto ¿te gustó la camisa?
– sí, me quedaba como un guante, tienes buen ojo
– te quedaba muy bien
– gracias
– de nada, te dejo, tengo mucho trabajo

Me quedé pensativo, un halago. Estuve trabajando y al par de horas miré el teléfono. Me había contestado Gema hacía rato
– lo ha hecho!!!

Le contesté
– ¿Te ha mandado una foto?
– Siiii
– A ver, mándamela

Al poco, la recibí. La verdad es que no estaba mal, tiene una buena polla y estaba totalmente dura
– ¿Has visto que bonita es? jaja Estoy cachonda total jaja
– jajaja
– le he mandado foto de mi chichi y lo tengo loco jaja
– estáis los dos de un salido impresionante ¿Hoy vais a quedar?
– Noooo, no puedo, después del trabajo tengo un par de clases en el gimnasio (Gema imparte clases de fitness, zumba y cosas así en un gimnasio, es su curro extra) y cuando salga, él ya no puede quedar
– Ohhh
– Y estoy muy cachonda así que esta noche prepárate jajaja
– Eso seguro, pero dile de quedar al medio día, polvo rapidito
– jaja vale

Al rato me contesta
– dice que no puede, que almuerza con Sonia
– dile que le de alguna excusa
– jajaja es un gallina, hace lo que dice la mandona jaja
– tú díselo, a ver si le echa cojones, pícalo
– vale

Al rato
– nada, lo que te he dicho, es un gallina
– pero ¿lo has calentado?
– ya te digo, pero le tiene un miedo tremendo a la señora jaja
– que gili, perderse un polvo con un pibón como tú
– jaja
– ¿le has dicho que follas conmigo?
– sí, pero me ha dicho que no te hable de él… tarde, jaja
– Pues dile que esta noche me vas a dejar seco por el calentón que tienes y no follarte ahora
– jajaja, vale

Casi de inmediato
– le he dicho eso y le he mandado foto de mi culo y está llorando jajaja
– que se joda, que le eche huevos
– jajaja
– bueno, te dejo, las 11 de la mañana y la tengo dura, esta noche te reviento, que lo sepas
– jajajaja, que sea verdad jaja

Y una hora después, me escribe Gema
– al final vamos a quedar en un rato BIENNNNN
– ¿Le ha echado huevos?
– Noooo, dice que Sonia tiene una reunión y no puede almorzar con él
– jajaja, que suerte tiene

Y en ese momento, me llega un mensaje de Sonia
– ¿Almorzamos juntos?

Casi me da un vuelco el corazón. Pero ella seguía escribiendo
– no pienses nada raro, es para hablar de trabajo, tengo mucho lío y solo tengo hueco a la hora de comer ¿puedes?
– mmm es que he quedado
– pues queda otro día
– es que ya hemos pedido
– pues que lo cancelen

Me estaba tocando los cojones, que cancele un almuerzo con los compañeros que no veía desde hacía 3 semanas para hablar de trabajo con ella, pues no
– no, es que ya no puedo, lo siento, hablamos de lo que sea en otro hueco
– es que tenemos que hablarlo ya
– no puedo
– quiero consultarte una cosa, por favor

¿por favor? me quedé pasmado
– Pero ¿pasa algo o qué?
– te lo cuento almorzando, por favor, quedemos

¿Algo del trabajo y me lo quiere consultar y con «por favor»? raro de cojones
– Bueno, vale, a ver que les digo a esta gente
– gracias

Me quedé pensativo… pensé «ésta quiere irse o pedir un aumento o algo». Entonces me di cuenta que Gema me seguía escribiendo, le dije
– La reunión de Sonia es un almuerzo conmigo, me lo acaba de decir
– Noooooo!!!
– sí, pero es para algo del trabajo
– Ohhhhhh
– pero es raro, a ver que es
– aprovecha a ver si hay tema jajaja
– jejeje, sí, no sé si será una excusa eso del trabajo, me parece raro, pero bueno, ahora tienes libre a tu amante
– voy a follar gracias a ti jajaja
– eso parece
– tengo a Javi a punto de un infarto jajaja, lo estoy calentando una cosa mala jajaja

Me quedé pensando y se me ocurrió una cosa
– se me ocurre una cosa Gema
– ¿el qué?
– no vas a follar con él
– anda que no jajaja
– no, no, espera
– a ver
– le vas a decir que te lo coma, todo lo que quieras, pero que solo te lo coma, nada de follar
– pero ¿qué dices???
– espera… que te lo coma hasta correrte, pero tú no le dejes ni follarte ni se la chupes ni se la toques, lo castigas por no tener cojones, y se lo dices así
– jajaja
– a ver lo sumiso que es
– jajaja eres muy malo
– ¿te parece bien?
– pero yo quiero follar!!!
– de eso me encargo yo esta noche, ahora solo que te lo coma
– jajaja ¿y él?
– que se la casque
– jajaja
– ¿vale?
– vale, a ver que aguante tiene él y yo jajaja
– pero tú tienes que ser dura, ni una mamadita, nada, pero también insinuante, sensual, que le duelan lo huevos, castígalo bien
– jajaja, eres muy malvado
– jejeje, si al final no aguanta y te folla, pues tú contenta, pero si no te folla, es que es sumiso total ¿no? y ya pensaremos otras cositas
– jajaja, vale, vale, me mola

Seguí trabajando, estaba alterado con todo el tema y poco concentrado, puse en silencio el móvil.

Un par de horas más tarde llegó Sonia para salir a comer. La notaba nerviosa. En cuanto nos sentamos, habló directamente
– Vamos a ver, como te dije el sábado, lo de la otra noche no se va a volver a repetir jamás, pasó y ya está, eso lo tenemos los dos claro ¿no?
– bueno, por mí…
– no, ni por ti ni por nada, jamás, eso que quede muy claro
– vale
– bien, una vez esto aclarado, he pasado unos días malos, muy nerviosa con aquello
– entiendo
– no creo
– te arrepientes de las cosas que hicimos
– no, no es eso, me arrepiento de haberle puesto cuernos a Javi, no de lo que hicimos durante el sexo, eso pasó, fue consentido y bien, nada que objetar
– ¿No se los habías puesto antes?

Aquí me miró con una cara de mala leche que me echó para atrás
– perdona, no te he querido ofender, solo que bueno, no sé…
– vale, vale, no me voy a enfadar, supongo que es lógico que lo pienses… pero no, jamás se los he puesto antes ni se los volveré a poner más
– de acuerdo
– pasó y no voy a poner excusas, es culpa mía y solo mía, pero ni una vez más
– vale
– ¿Tú no te arrepientes?
– ¿De acostarme contigo?
– De poner los cuernos a Gema
– Bueno, es que Gema no es pareja mía, es compañera de piso
– ¿No salís?
– ahora no, hace tiempo sí pero lo dejamos
– Pero os acostáis
– De vez en cuando
– Ya, bueno, eso que ganas, no tienes remordimientos
– no
– Bueno, pues te queda claro que no va a volver a pasar nada entre nosotros ¿verdad?
– sí
– bien, ahora viene la segunda parte, el trabajo
– ¿Qué pasa?
– No estoy cómoda trabajando contigo
– ¿Cómo?
– creo que es perfectamente normal ¿no crees?
– Pues no ¿qué tiene que ver una cosa con otra?
– que eres un tío
– Claro ¿y?
– que no creo que seas capaz de olvidar lo que pasó
– A ver, Sonia, estás muy buena, pero si me dices no, no voy a acosarte
– pues para evitar problemas, he pensado pedir que no nos asignen al mismo equipo nunca más

Aquí se me revolvió todo por dentro, no por no trabajar con ella sino por las implicaciones de eso
– ¿Cómo? ¿sabes que significaría eso para mí?
– Nada
– Sí, mucho, a ver como coño explicas eso
– Pues…
– ¿Qué vas a decir? ¿que soy malo trabajando? pues jodido estoy o ¿que te acoso? pues aún más jodido
– No, esas cosas no las voy a decir
– Entonces
– que no trabajamos bien juntos
– Eso no se lo cree nadie, si tengo fama de ser el único que te aguanta
– ya
– ¿Con quién vas a trabajar? ¿lo has pensado?
– No
– A ver Sonia, vale, te entiendo que estés incómoda, yo también, pero no seas extremista, al menos intenta ser profesional, si lo intentas y no puedes, pues vamos los dos y lo hablamos con el jefe, pero coño, inténtalo al menos
– He pensado en eso pero mira lo que has hecho esta mañana
– ¿El qué?
– Invitarme a un café
– ¿Y?
– ¿A cuántos cafés me has invitado antes?
– jaja, pero Sonia, no te tomes las cosas tan a la tremenda
– Pues me las tomo, y por eso te estoy siendo tan sincera, no quiero nada más contigo
– ¿Ni trabajar?
– Me gustaría seguir trabajando contigo pero dudo que podamos trabajar igual
– ¿Por? ¿tienes miedo a dejar de ser borde conmigo? (sonriéndole)

Aquí ella sonrió por primera vez
– no creo
– Pues eso, inténtalo al menos

Estuvimos un rato discutiendo y al final conseguí que no diera ese paso. Y es curioso porque luego, solo llegar al trabajo, nos llamaron a los dos y nos asignaron a un nuevo trabajo, con más gente pero nosotros liderando el trabajo «porque está claro que sabéis sacar lo mejor de cada uno cuando trabajáis juntos» cuando lo dijeron, hasta Sonia sonrió mirándome con sorna.

Una vez aclarados los temas peliagudos, nos relajamos y comimos, y durante la comida le dije
– Bueno, y ¿sigues con molestias?

Sonia me miró con cara de mala leche
– A ver, que solo es por interesarme por tu salud, solo eso
– No, ya casi nada, gracias
– bien, me alegro ¿has hecho algo el fin de semana?

De nuevo, cara de mala leche
– ¿De sexo?
– no, joder Sonia, relájate, estamos hablando como compañeros, solo es conversación para pasar el rato y no estar callados comiendo
– mm
– pues eso ¿has salido? ¿has visto alguna peli?
– No, estaba cansada y nerviosa, ya te lo he dicho, no tenías ganas de salir ni de nada
– Ah, ya
– ¿Y tú?
– Sí, salí con Gema el sábado por la noche
– Ya, amiga con derecho a roce
– Sí pero vamos, tú tienes a tu novio, que después de tres semanas, estaría con unas ganas tremendas
– al final me preguntas por sexo
– has sido tú la que has sacado el tema jeje
– vale, tienes razón, he empezado yo, y sí, él tenía ganas pero yo no estaba de humor
– que aguante tiene jeje
– es muy respetuoso
– ya
– sí, lo es, y muy buen amante
– me alegro
– Y para tu información, lo que hicimos esa noche no lo había hecho antes ni lo pienso volver a hacer, no me gustan esas cosas, no te hagas una idea equivocada de mí o mi novio
– ¿No?
– No, no sé por qué me dio por eso, pero no me gustan
– ah
– Mi vida sexual es perfectamente normal y satisfactoria, sin necesidad de esas cosas
– ¿Esas cosas?
– sí, esas «cosas» (diciéndolo con mucho asco)
– ¿Te refieres a la sumisión?
– Me refiero a todo
– Bueno, hicimos cosas muy normalitas
– Vale, el primer polvo lo puedo considerar normal, pero el resto no ¿para ti sí?
– Sí, bueno, no todo, lo de la sumisión no, eso es la primera vez que lo hacía, y lo de los azotes, pero el resto no lo considero raro
– ya
– El sexo anal es algo muy común
– Para mí no, eso no es sexo normal
– ¿No lo habías hecho antes?
– No
– Joder Sonia, pues fue muy fuerte para una primera vez
– Me lo vas a decir a mí (sonriendo con desgana)
– Lo siento, pero esas cosas se avisan
– Ya te dije que no estaba para razonar ¿alguna pregunta más? porque es la última vez que hablamos de esto
– Bueno, una curiosidad
– A ver
– ¿Cuál de los tres polvos te gustó más?
– No tengo quejas de ninguno
– Pero alguno te pondría más ¿no?
– ¿Te refieres al número de orgasmos?
– por ejemplo
– El segundo (respondiendo inmediatamente)
– Ah, fue el más largo
– pero los orgasmos más intensos fueron en el primero y en el último
– Ah
– ¿Y tú?
– ¿Cuál me gustó más?
– sí
– Pufff, no sé, estuviste genial siempre
– Ya, pero venga, responde, yo lo he hecho
– En realidad no lo has hecho, solo me has hablado de orgasmos
– mmm, pues el último
– ¿Sí?
– Sí, ahora tú
– También el último
– ¿Por el sexo anal?
– sí, bueno, claro, pero no solo eso, es que se te notaba totalmente desatada
– sí, es verdad ¿alguna pregunta más?
– Imagino que probarás el sexo anal con tu novio ¿no?
– no
– ¿no?
– no
– pero si tuviste un orgasmo bestial
– no voy a hacer eso con mi novio
– pero si ya sabes que te pone
– no me pone, fue la situación
– niegas una evidencia
– no, me asquea profundamente esa perversión, una y no más
– no entiendo porque te cierras en banda a una práctica que te resultó excitante y muy satisfactoria
– mi novio y yo no necesitamos eso en nuestras relaciones sexuales, son muy satisfactorias sin esas guarradas
– guarradas
– sí, guarradas, y él opina lo mismo
– jajaja (pensando en las cosas que Gema me contaba de sus polvos con Javi)
– jamás me lo ha pedido
– ¿Y le dejarías si te lo pide?
– No, ese tipo de sexo es para fulanas
– ¿Te comportaste como una fulana la otra noche?
– Evidentemente, ese era el papel al que jugaba
– y no juegas a eso con tu novio
– no, ya te digo que no somos unos pervertidos, tenemos buen sexo sin esas cosas
– lo consideras sexo sucio
– evidentemente
– y te arrepientes de haberlo hecho
– no
– ya jaja ¿Seguro que no te arrepientes de nada de lo que paso?
– Seguro
– Me cuesta creerlo
– Fue una experiencia distinta, no sé, me dio por ahí y no lo entiendo, pero la tuvimos, nos divertimos, y mucho, una vez hecho no sé por qué tengo que arrepentirme de algo
– que pragmática
– Ya te he dicho que lo que me preocupa es lo que le he hecho a mi novio, no lo que te deje que me hicieras
– ya veo
– y si piensas que lo hice porque el sexo con mi novio es malo, estoy insatisfecha o lo hago poco, te equivocas totalmente
– bueno, algo de eso había pensado
– tengo una vida sexual muy buena, lo hago más que la media de cualquier pareja que conozcas
– ya jajaja
– 4 o 5 veces a la semana
– no está mal
– Ya, no está mal… ya quisieras tú
– jajaja, pero es normal que él te pida tanto sexo, estás muy bien, es fácil estar todo el día con ganas contigo
– gracias, ah y mi novio está tan bien dotado como tú, así que por ahí sin problema tampoco, y ya lo has visto, es guapo a rabiar
– jaja, sí, hacéis buena pareja, no hay duda
– bueno, pues zanjado el tema, es la última conversación que tenemos de este tipo
– ¿de sexo?
– sí
– vale, vale,

Nos quedamos callados unos minutos
– se te nota más relajada y tranquila
– Sí, me he quitado un peso de encima, eres el único al que puedo soportar entre tanto tonto del culo de la oficina y me fastidiaba dejar de trabajar contigo, pero te voy a dar una oportunidad, me has convencido, espero no arrepentirme
– para nada, ya verás
– eso espero… confío en ti
– ¿Te refieres a que no me vaya de la lengua?
– eso lo doy por sentado
– obviamente no voy a decir nada
– ya, pero si lo dices, me enteraré rápido, allí todo el mundo me la tiene guardada, vendrán rápido a reírse
– tranquila, fue una noche estupenda, no voy a estropearlo siendo un chismoso
– lo sé (sonriendo)
– se te ve de buen humor, alguien que me sé se va a beneficiar esta noche de ese buen humor jeje

Y Sonia sonrió ampliamente. Lo que no sabía ella es que lo mismo Javi llegaba esa noche cargaito o totalmente seco, dependiendo de lo dura que hubiera sido Gema con él jeje. Se la notaba relajada pero siempre muy altanera y hablando con mucha confianza y franqueza sobre nuestra sesión de sexo duro, como si no hubiera sido impactante para los dos.

Volvimos a la oficina. Tenía varios mensajes de Gema pero los dejé para leerlos con tranquila, sin Sonia al lado. Al llegar, nos llamaron los jefes y nos contaron el nuevo trabajo y luego Sonia y yo nos pusimos a verlo juntos, hablarlo… se nos fue todo el resto de la jornada laboral.

Cuando iba a salir, leí los mensajes de Gema. Básicamente me decía que me había hecho caso pero que me lo quería contar en persona, para contármelo bien. Le contesté que sí, que mejor, así yo también le contaba las cosas que me había dicho Sonia durante el almuerzo, y ella contestó que estaba deseando escucharlas. Le dije que ya salía del trabajo para irme al gimnasio, que es donde ella trabaja. Quedamos allí para luego ir a comer algo antes de volver a casa.

En el gimnasio, estuve viendo una clase de Gema que llevaba unas mallas que le hacen un culo tremendo, pequeño pero perfecto, y no veía la hora de llegar a casa, pero al salir, fuimos antes a un bar. Allí ella me dijo
– estoy pensando, mejor nos lo contamos en la cama, así jugamos con eso mientras lo hacemos ¿vale?

Me pareció bien aunque tenía curiosidad por saber que había pasado. Estuvimos charlando de otras cosas y luego, al volver a la casa, nos metimos juntos en la ducha y luego a la cama, ya super calientes ambos.

Allí, Gema dijo que empezara yo a contar. Mientras le contaba, ella me besaba, me lamía la oreja, el cuello, mis pezones,… pero sin perder detalle. A veces opinaba, se reía, gemía… cuando le dije que Sonia y yo opinábamos que el último polvo fue el mejor, ella dijo
– A mí también fue el que más me puso

Se puso a jugar con mi polla, lamiéndola, besándola, mientras yo seguía dándole detalles de la conversación con Sonia. Cuando le conté lo de las relaciones sexuales perfectas entre ella y el novio, ella se descojonó, y cuando le dije que, según Sonia, al novio no le interesaba el sexo anal, aquí ya paró la mamada porque se ahogaba de la risa.

Cuando paró de reírse me dijo
– Me encanta que sea tan engreída y segura de sí misma pero que equivocada está respecto al novio, es un guarro como todos jajaja

Le conté entonces la opinión de Sonia sobre que el sexo anal es para fulanas
– eh, eh, eh, a mí me encanta que me den por detrás, pero no soy una fulana, soy una zorrita (riéndose)

Terminé de contarle todo y entonces me dijo
– Cuéntame como iba vestida, como olía, sus ojos…

Y así hice, despacio mientras Gema me hacía una mamada lenta, gimiendo con cada detalle que le contaba, con los ojos cerrados imaginándosela. Cuando terminé, dijo
– Me la tengo que follar, de verdad, me muero de ganas, es una zorra engreída pero conmigo se derritiría (riéndose)

Entonces me morreó y luego me dijo
– Me toca contar lo mío

Ahora me puse yo a besarla y lamerla por todo el cuerpo, léntamente mientras ella contaba
– llegó nervioso total y ya la tenía dura cuando le abrí la puerta, del calentón que traía. Nos enrollamos y lo llevé a mi cuarto. Nos desnudamos rápidamente
– ¿Se la cogiste?
– No, me moría de ganas pero no
– ¿Y él que hacía?
– Besarme, tocarme, abrazarme… yo lo abrazaba pero no se la cogía. Entonces nos tumbamos y le dije que me comiera las tetas, como tú ahora

Aquí cayó un rato mientras gemía con mis chupetones y mordisquitos a sus pezones, cosa que le encanta. Luego siguió contando
– Le dije que bajara y me lo comiera (yo también lo hice)

Se volvió a callar para gemir. Siguió al cabo de un rato
– Estaba en la gloria, sabe comerlo muy bien, lo tiene bien enseñado Sonia
– ¿A Sonia le gusta que se lo coma?
– Sí, dice que sí
– ¿Se corre cuando se lo come Javi?
– Seguro que sí, lo come genial

Seguí comiéndoselo, con Gema gimiendo, callada, disfrutando. Al rato retomó su historia
– Me preguntó si me podía comer el culo
– ¿No se lo mandaste tú?
– No
– ¿Se lo come a Sonia?
– No, a Sonia solo se lo has comido tú
– ¿Cómo te pusiste?

Gema se movió y se puso a 4 patas sobre la cama. Le lamí el ano despacio mientras le metía dos dedos en su coño y con el pulgar le frotaba el clítoris, como sé bien que le gusta a Gema. Ella siguió
– Me lo comía peor que tú, con demasiada prisa, olvidándose de mi coño… lo paré, le enseñé a hacerlo bien, como tú

Se calló para seguir gimiendo. Luego dijo
– que bien lo haces, me encanta, pero para, que me voy a correr y aún no es el momento

Me aparté y ella se incorporó, con la cara roja de vicio. Me besó y me dijo
– le mandé que se tumbara boca arriba

Me tumbé. Entonces ella se puso encima de mi cara y dijo
– Me subí así y le dije que me lo comiera

Retomé la comida de su coño. Gema me cogía de la cabeza, apretando, moviéndola, gimiendo… y dijo
– Que bien lo coméis lo dos… le miraba, miraba su polla que estaba totalmente dura, me moría de ganas de cogérsela, pero resistí la tentación…

Y empezó a correrse… gritando
– Y ME CORRIIII, ASIII, ASIII

Se tumbó a mi lado, agotada por el orgasmo. Le pregunté
– Entonces ¿no te folló?
– no
– ¿Y qué te dijo?
– nada
– ¿no quiso follar?
– me acariciaba y besaba, esperando a que me recuperara
– claro
– y le dije «no me vas a follar, estás castigado por no haber venido corriendo y tener miedo a Sonia»
– ¿eso le dijiste?
– Más o menos
– ¿Qué hizo?
– Me miró con desesperación, la polla dura, lo veía dudar
– ¿Te quería follar?
– Claro
– ¿Y entonces?
– Le dije «hazte una paja, quiero verte»
– jajaja ¿y que hizo?
– Se puso a masturbarse al lado mía
– jajaja
– Le dije «no, ahí de pie, que te vea bien» y se puso al lado de la cama
– que cabrona jajaja
– y me volví a poner cachonda viéndolo, está super bueno, y las caras que ponía, me empecé a tocar mientras lo miraba
– Y él super cachondo viéndote como te tocabas
– claro, no tardó nada en correrse, me puso empapada jaja, que cantidad salió jaja
– Normal, acumulado de días sin follar con Sonia y el calentón de esta mañana, pues tendría el depósito lleno
– jajaja
– jaja, y sí, sí que es obediente, tu perrito faldero
– jajaja, venga, ahora tú, hazte la paja
– ¿sin follarte? una mierda
– jajaja, no vale, no sirves de esclavo
– jajaja
– bueno ¿termino de contarte?
– claro
– yo seguía con calentón, verlo pajearse me puso a 1000
– ¿Y?
– que al final me lo follé, no pude aguantarme jajaja
– ¿De seguido?
– ya te digo, se la cogí y se la mamé, se le puso dura enseguida, éste venía bien cachondo jajaja
– Pues esta noche Sonia se lo follaba, eso seguro
– jajaja, pues iba casi seco, a ver que ha hecho jajaja

y nos pusimos a follar en serio. Un buen polvo con una Gema a tono a pesar de haberse corrido ya un montón de veces ese día. Se notaba que a Gema le encantaba este juego.

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