KERANOS

En ese momento me desperté pegando un fuerte respingo, estaba con sudores fríos y temblando un poco. Elena se asustó.

-Javi, ¿qué pasa?
-¿Eh?
-Te has despertado sobresaltado.
-No sé, creo que estaba teniendo una pesadilla…

Respiré aliviado porque todo aquello no había pasado nada más que en mi cabeza.

-Bueno, ya ha pasado.
-Sí, ya ha pasado…
-Oye, me tengo que ir que mi madre me ha dicho que vaya para allá. Con lo que sea me avisas.
-Vale.
-Venga, mañana vengo a verte (dijo mientras me daba un beso en la frente y se levantaba para irse).
-Elena, te quiero.

Vino hacia a mí y me besó en los labios.

-Javi, yo también te quiero. Que mono te pones cuando me lo dices…
-Es que estoy sensible… jajaja.
-Jajaja, ay… mi tontín…

Se fue a su casa. Yo me quedé tumbado mirando al techo, pensando en el sueño. Entonces cogí el móvil para escribirle a Noelia diciéndole si podía hablar. Me dijo que si, que estaba sola. La llamé.

-Noelia. Esto se ha acabado. Olvídate de las clases y de que nos veamos sin que esté tu hermana delante.
-Javi, espera…
-No me ha gustado lo que habéis hecho. Me dijiste que confiara en ti y lo hice. Y ahora me haces otra encerrona y con tu amiga.
-Javi, déjame explicarte…
-No, Noelia. No quiero saber nada más de ti. Me has demostrado que no puedo confiar en ti. A partir de ahora sólo nos hablaremos para decirnos hola y adiós (dije colgando).

Me quedé bastante a gusto con la bronca que le eché. No iba a dejar que dos niñatas me jodieran la relación por un calentón. Yo estaba muy contento con Elena, la quería y eso era lo más importante para mí. No iba a dejar que nadie nos quitara esos momentos tan buenos juntos.

Los días siguientes pasaron con normalidad. Me recuperaba y volvía a la rutina poco a poco, incorporándome al trabajo, mientras Elena venía a verme y pasábamos más tiempo juntos. Llegó el fin de semana y me quedé sólo en casa, así que Elena se quedó conmigo, aunque no pasó nada sexual. Elena me cuidaba mejor de lo que necesitaba, pasamos un muy bien fin de semana en pareja juntos. El domingo por la tarde antes de irse:

-Ya te veo mucho mejor.
-Sí, la verdad es que me encuentro muy bien, me has cuidado muy bien. Ya no me mareo ni nada. Mañana iré al médico para ver qué me dice, a ver si estoy bien por completo.
-Genial. ¿Quieres que vaya contigo?
-Venga.
-Que ganas tengo de que te pongas bien del todo…
-Más ganas tengo yo, que estos últimos días me he levantado con una tienda de campaña… jajaja.
-Pero bueno… jajaja.
-De hecho, se me ha ocurrido una idea para cuando salgamos de cervezas la semana que viene…
-¿El qué?
-Es una sorpresa.
-Uff… Ojalá sea que me folles otra vez en los baños. Me encantó.
-No sé… creo que va a ser otra cosa…
-Uy… miedo me das…

Nos despedimos y se fue a su casa con mi coche, quedando en que vendría a por mí por la mañana para ir al médico.

Al día siguiente fuimos al médico y tras unas pruebas, me dijo que todo estaba bien y que podía hacer vida con normalidad. Salimos del médico y nos montamos en el coche, aunque conducía ella, porque aún quería esperar unos días más para coger el coche. Mientras me llevaba a mi casa, le puse la mano en el muslo. Ella sonreía mirando la frente.

-Javi me apetece un montón…
-Y a mí, peeeeero vamos a esperar a mañana, porque tengo un plan.
-¿Mañana?
-Sí, vamos a quedar con éstos para echar una cerveza y ya verás mi plan…
-Uy…
-Vente en leggings mañana.
-¿Y eso?
-Es parte del plan. Además, me pone mucho cuando te los pones, te hace un culito…
-Joder… ahora estoy cachonda…
-Mejor, así mañana será más divertido.
-Me encanta lo creativo que eres para esto, jajajaja.

Me llevó a mi casa y nos despedimos, quedando el próximo día con nuestros amigos para ir a un bar por la noche.

Esa misma noche Elena me escribió.

-Javiiiii….
-¿Qué le pasa a mi reina?
-No se me ha pasado el calentón todavía…
-Qué salida estás, jajaja.
-Eres malo. Me pones la miel en los labios y me dejas con las ganas… Estoy a cada rato tocándome por encima de la ropa de lo cachonda que me has puesto…
-¿Quieres que te llame y hacemos algo?
-¡Sí!

La llamé y empezamos a hablar en susurros.

-Javi, estoy muy mojada…
-¿Ya?
-Sí, mientras hablábamos me he empezado a tocar…
-Mmm… que traviesa…
-Que ganas de que me folles mañana…
-¿Qué quieres que te haga?
-Quiero que empieces metiéndome los dedos.
-Mmm, ¿te gusta que te los meta?
-Me encanta, y que me los lleves a la boca después para que los chupe…
-Como en la primera vez que follamos…
-Sí…
-¿Qué más?
-Quiero que me comas el coño, me encanta como me lo haces, sobre todo cuando me metes los dedos a la vez…
-Que rico…
-Después te la chupo yo.
-Mmm…
-Y después quiero que me pongas a cuatro y quiero que me folles fuerte mientras me tiras del pelo.
-Uff…
-Y para acabar quiero que me folles mirándome a los ojos mientras yo estoy tumbada boca arriba, mientras me coges fuerte del cuello…
-Joder Elena, me voy a correr…
-Yo también…

Entonces oí como empezaba a jadear fuertemente, para después ahogar sus gemidos. Al oírla así me empecé a correr, soltando bastante, ya que llevaba días sin correrme. Sus gemidos duraron bastante, para después respirar aceleradamente.

-Madre mía Javi, como he puesto esto…
-¿Has mojado las sábanas otra vez?
-Sí… jajaja.
-Yo me he puesto perdido también. Muchos días sin correrme…

Nos despedimos dándonos las buenas noches. Cuando colgué fui a cambiarme de ropa, echando la manchada a lavar. Cuando regresé a mi habitación vi que tenía mensajes en el móvil. Era Noelia.

-Javi, me gustaría hablar contigo y explicarte lo del otro día. ¿Te parece si mañana salgo en el recreo y hablamos? Por favor…
-Ya te dije que no tenía nada que hablar más contigo y creo que te dejé las cosas muy claras.
-Ya, pero no me estás dando la oportunidad de explicarte…
-Ya te he dado muchas oportunidades, Noelia.
-Javi, por favor…
-No, Noelia.
-Sólo 5 minutos.
-No. Quizás en unos días, pero ahora mismo no quiero (dije para que me dejara en paz).
-Vale, esperaré. Pero necesito que me dejes explicarte…

No hablé más con ella. No entendía que era lo que tenía que explicarme, estaba claro lo que había pasado. Que ella seguía con el calentón y había convencido a su amiga para hacerle una encerrona, creyendo que con un trío no le iba a decir que no.

Al día siguiente me desperté y me duché y salí a comprar una cosa. El día fue normal hasta que por fin llegó el momento de salir con Elena y nuestros amigos. Elena me recogió en coche y fuimos al bar, que nos pillaba un poco retirado, pero antes le dije de ir a un sitio, dándole indicaciones. Llegamos a un aparcamiento, bastante apartado sin nadie alrededor y una vez paró el coche, le empecé a acariciar y a dar besos por los labios y el cuello. A ella le entró la risa tonta y se dejaba llevar.

-¿Esta es la sorpresa…?
-Una parte…
-Mmm… (murmuró mientras se mordía el labio).

Le metí la mano por debajo de la sudadera para acariciarle las tetas, colando la mano por su sujetador. Notaba como su respiración se iba acelerando ligeramente, al sentir su excitación, le empecé a dar mordisquitos en la oreja. Después bajé mi mano por su pecho y barriga hasta toparme con sus leggings. Jugué con el elástico y empecé a colar un dedo por dentro, metiendo la mano poco a poco, mientras notaba como su aceleraba su respiración más. Le acariciaba por encima de las braguitas mientras ella me miraba con cara de niña buena, le empecé a besar en los labios, metiéndole la lengua, entonces metí mi mano dentro de sus braguitas.

-¿Y esto? (dije mientras sonreía).
-Pues que yo también quería darte una sorpresita y me lo he depilado entero… jeje…
-Mmm… Que rico…
-¿Vamos a los asientos de atrás?
-No. Espera.

Empecé a acariciarle el coño, notando como se excitaba cada vez más, tenía el pubis muy suave y jugaba con él con mis dedos, alternando entre su raja y su pubis. Cuando lo noté húmedo, empecé a meterle un dedo, lanzando ella un gemidito. A los pocos segundos le empecé a meter otro y acelerando un poco el ritmo. Ella estaba con los ojos cerrados, mordiéndose el labio y lanzando pequeños gemidos. Cada vez tenía el coño más mojado, entonces paré y le dije que abriera la boca, metiéndole los dedos para que los chupara. Ella los chupaba con los ojos cerrados, como en nuestro primer encuentro en su casa, cogiendo mi mano para que no se le escaparan. Se los saqué de la boca y volví a jugar con su raja y metérselos dentro de nuevo a un ritmo más rápido que el de antes. Ahora sus gemidos eran mayores. Pasados unos segundos paré y saqué la mano.

-Ya está.
-¿Cómo que ya está?
-Estamos jugando y ya hemos acabado.
-Javi, no me jodas. No me dejes así…
-Pues así se va a quedar la cosa (dije sacando una cosa de mi bolsillo). Pero antes quiero que te pongas esto, ahora que estás mojada seguro que entra mejor.
-¿Qué?

Saqué un vibrador de esos que se controlan con el móvil y se lo enseñé.

-¿Qué es eso?
-Un vibrador.
-Pero, ¿no dices que hemos acabado?
-Esa es la gracia de esto. Esto es un vibrador que se controla con el móvil. Mira (dije mientras le enseñaba como funcionaba).
-¿Quieres que me ponga eso mientras estamos con éstos? (dijo con cara de sorprendía).
-Exacto.
-Estás loco (dijo con cara de entusiasmo).
-Vamos a ponértelo.

Entonces le eché saliva y le acaricié su raja con él y fui metiéndoselo poco a poco dentro. Lo probamos poniendo el nivel más bajo.

-¿Qué tal?
-Mmm… es como un cosquilleo, que gustito…
-¿Y ahora? (dije subiendo el nivel)
-Uff…
-¿Y qué tal este? (dije poniendo el nivel más alto).
-Ay… para, para… (dijo mientas empezaba a gemir y a cerrar los ojos).
-¿Crees que aguantarás mucho con este? (dije sin bajar el nivel).

No respondía, seguía con los ojos cerrados, apretándolos cada vez más, mientras jadeaba y gemía cada vez más alto. Entonces bajé el nivel a cero.

-Parece que no puedes aguantarlo mucho, ¿no? Jajajaja.
-Javi, por dios… Esto es una tortura, jajaja.
-¿Te gusta?
-Joder, pues claro, jajaja.
-Que bien nos lo vamos a pasar ahora.
-No seas malo, que como lo pongas a tope se me va a notar mucho.
-Eso ya es tu problema, jajajajaja.
-Anda…
-No sabes el morbo que me da hacer esto…
-Me encantan tus sorpresas. No me esperaba esto para nada…

Le di un beso y le dije de irnos ya, que nos estarían esperando.

Llegamos y nuestros amigos ya estaban sentados, así que nos sentamos, quedando Elena y yo uno en frente del otro. A los pocos minutos empezamos a jugar con nuestro juguete nuevo, poniéndolo bajito. Ella me miraba y sonreía con picardía. Lo dejé en ese nivel unos minutos, viendo como Elena se cambiaba de posición de vez en cuando, pero sin llegar a mostrar que la cosa iba a más. Lo bajé a cero unos minutos y cuando empezó a hablar con una amiga que tenía al lado lo subí a un nivel más alto que antes. Ella pegó un respingo y se le escapaba una sonrisa que no venía a cuento en la conversación. Tras un par de minutos lo volví a bajar a cero. Al rato se levantó para ir al baño y cuando iba por la mitad del camino, subí el nivel al máximo. Ella se encogió, medio tropezando, llegó hasta el baño con un poco dificultad, yo me estaba partiendo el culo por la situación. En cuanto entró lo bajé a cero. Cuando volvió del baño estaba un poco roja y cuando se sentó, lo volví a poner en el nivel más bajo. Ella bebía para bajar los calores y se puso a hablar otra vez con su amiga, yo jugaba con los niveles, variando entre varios, aunque sin llegar a los más altos. A veces se tapaba la boca y cerraba los ojos. Nuestra amiga le preguntó que si estaba bien y ella le respondió que le dolía un poco la cabeza. Empecé a subir a los niveles más altos, ella me daba patataditas por debajo de la mesa, así que paré un poco para que descansara. Poco antes de irnos lo puse otra vez por los niveles bajos, jugando con ellos un rato, hasta que lo puse unos segundos en el más alto, ella reaccionó tapándose la cara y escurriéndose por la silla. Después bajé otra vez a los niveles bajos y tras unos segundos subí otra vez al más alto, ahora se tapaba la cara con las dos manos mientras me daba alguna patada más fuerte por debajo de la mesa. Yo me partía de risa y a la vez me excitaba. Bajé de nuevo a los niveles bajos. Entonces sacó el móvil y me escribió.

-Javi, para, que estoy chorreando…
-Sí hombre, ahora voy a parar… Jajaja
-No me jodas tío, que voy a calar los leggings… Jajajaja.

Seguí jugando con los niveles más bajos hasta que nos levantamos para irnos, entonces lo subí al tope, provocando que se sentará otra vez agachando la cabeza. Lo paré enseguida para dejarla ya tranquila, levantándose y poniéndose el abrigo para irnos. Nos despedimos de nuestros amigos y nos metimos en el coche.

-La madre que te parió, Javi…
-Jajajaja. Me lo he pasado de puta madre. Me encantaba verte como reaccionabas. Y me has puesto también que no veas… Que he tenido que taparme con el abrigo porque se me ponía dura…
-Es que mira como estoy (dijo cogiéndome la mano para llevarla a su coño por encima de la ropa).
-Joder, está ardiendo. Y muy húmedo.
-El nivel más alto es demasiado fuerte…
-Venga, vamos a quitártelo, por hoy ya está bien.

Se quitó el vibrador, que salió muy mojado y caliente y me lo dio, lo guardé y le dije:

-¿Quieres acabar esto?
-Sí, vamos (dijo arrancando el coche para ir a donde estuvimos antes de ir al bar).

Cuando llegamos se quitó el cinturón de seguridad y se acercó a mí para empezar a comerme la boca. Rápidamente me desabrochó los pantalones, sacando mi polla y empezando a chuparla. Yo le cogí el pelo con las manos para que no le molestara. La chupaba con mucha ansia, poniéndose de rodillas en su asiento, con el culo en pompa. Yo aproveché y se lo empecé a tocar para meterle la mano por dentro de los leggings y las braguitas para empezar a tocarle el coño. Lo tenía mojadísimo y muy caliente, le empecé a meter los dedos, a medida que se los empezaba a meter, gemía mientras me comía la polla. Se quitó las zapatillas y se bajó los leggings y las braguitas, quitándoselo todo. A los pocos segundos paró de chupármela para subirse encima mía y empezar a follarme. Le subí la sudadera y el sujetador para comerle las tetas, jugando con sus pezones. Se cambió de posición poniéndose encima mía, montándome, pero del revés. Yo aproveché para bajarme más los pantalones y los boxers y tirar de su sudadera para arriba para quitársela también junto a su sujetador. Se metió mi polla de nuevo en su coño y empezó a moverse mientras gemía. Nuestras caras estaban pegadas, pero moví mi cabeza para besarle el cuello, con una mano jugaba con sus tetas y con la otra jugaba con su clítoris, notando la suavidad de su pubis totalmente depilado. A los pocos segundos noté como empezaba a mojarse más.

-Ahhh… Me corro…

Y empezó a gemir más fuerte, yo le estimulé el clítoris, acariciándoselo rápidamente y se levantó, sacando mi polla de su interior, arqueando su espalda y empezando a soltar chorros mientras le temblaban las piernas y se movía bastante. Seguí estimulándole hasta que paró de mojarse y empezó a cerrar las piernas. Paré de tocarle. Me quedé sentado esperando a que se recuperara y ella estaba acurrucada encima mía, yo le abrazaba, notando como temblaba, estábamos en una postura que me dio ternura, por lo que le daba besitos en la frente y le acariciaba el muslo mientras se recuperaba. Estaba con los ojos cerrados y con la respiración acelerada.

Se empezó a recuperar, cogiendo mi polla todavía dura y empezó a masturbarla suavemente, entonces se escurrió de mí para ponerse de rodillas en el suelo del coche y empezar a chupármela otra vez. Lo hacía con sensualidad mientras seguía con los ojos cerrados. Poco a poco aumentó la velocidad, estando así durante unos minutos, hasta que no pude más y me empecé a correr dentro de su boca entre fuertes jadeos mientras ella seguía chupándola. Cuando paré de correrme, sacó mi polla de su boca y abrió los ojos para mirarme fijamente, tragándose la corrida. Una vez se la tragó, respiró hondo y echó su cabeza sobre mí muslo, cerrando los ojos. Le acaricié la cara y ella puso su mano sobre la mía. Le cogí de la mano para tirar de ella y que se sentara encima mía, poniendo su cara en mi pecho. Estuvimos así unos minutos hasta que le dije que se vistiera, que iba a coger frío. Nos pusimos bien la ropa y limpiamos con papel su corrida que había llegado hasta el salpicadero.

-Como has puesto esto, Elena. Jajaja.
-Normal, después de estar tocándome, luego con el vibrador y después esto, pues tenía ahí lo más grande… Jajaja.
-Lo malo es que no he podido disfrutar mucho de tu sorpresa, no te lo he podido ni comer…
-Es que no podía aguantar más, quería que me follaras…
-La verdad es que me encanta cuando te pones así, ha sido genial cuando te has cambiado de posición y como te movías.

Sonrió y me dio un beso.

-Me lo he pasado bastante bien con tu sorpresa, aunque a veces me daba vergüenza…
-Esa es la gracia.
-Este finde voy a prepararte yo algo.
-Ah, ¿sí?
-Sí, pero tengo que pensar, yo no tengo tanta imaginación como tú para esto… Jajajaja.
-Jajajaja, hagas lo que hagas, seguro que me encanta.

Arrancó el coche y me llevó a casa, dándonos varios besos antes de bajarme y quedando en que vendría a verme en los próximos días.

El día siguiente fue normal, con la rutina de trabajo y hablando con Elena por teléfono. Por la tarde recibí mensajes de un amigo con el que estábamos tomando cervezas el día anterior. Me dijo de quedar esa tarde para echar un café con su pareja, que también estaba allí con nosotros, y con Elena. Le dije que ese día no nos íbamos a ver, quedando para el siguiente día por la tarde para echarnos un café los cuatro. Se lo comenté a Elena y le pareció bien.

Al día siguiente por la tarde, Elena vino a por mí para ir a casa de nuestro amigo, ya que habíamos quedado ahí con ellos. Llegamos a su casa y nos abrió él. Se llamaba Mario, era rubio, con ojos azules, también era alto, aunque no tanto como yo, bastante guapete y delgado, aunque se le marcaban un poco los músculos. En el salón estaba su pareja sentada, se llamaba Irene. Era una chica muy guapa, sobresaltando más aún cuando sonreía, con una melena morena, ojos negros, más alta que Elena, sobre el metro setenta, delgada, con unos pechos aparentemente más grandes que los de Elena y buen culo, aunque menos respingón que el de ella. Nos sentamos y empezamos a hablar de que éramos las únicas parejas en nuestro círculo de amigos, también se interesaron por como me iba con lo de la cabeza y demás, hasta que la conversación fue por otro camino…

M: Oye, el otro día en el bar os lo pasabais muy bien, ¿no? (dijo soltando una risa al final).
J: ¿A qué te refieres…?
M: Venga, Javi… Que vimos como os mirabais y las caras que ponía Elena…
J: Ah… Eso…
I: ¿Qué era?
J: Emmm… (dije mirando a Elena, quien estaba con cara de no saber dónde meterse).
I: Venga, suéltalo (dijo riéndose).
J: Pues…
M: Venga coño, Javi, que estamos en confianza.
J: Era un vibrador.
I: Jajajaja, que bueno.
M: Joder, y eso que parecíais muy normalitos.
J: Sólo es un juego…
I: Pero, ¿cómo lo hacíais?
J: Es un vibrador que se controla con el móvil.
I: Jajajaja, Mario, tenemos que probar eso.
M: Tiene buena pinta en vedad.

Elena se mantenía callada, sólo se limitaba a mirarnos.

J: ¿Y a qué viene ahora esto?
M: Nada, que teníamos curiosidad y queríamos saber que os traíais.
J: Ah, bueno.
M: Bueno, también hay otra cosa…
J: ¿El qué?
M: Irene y yo también somos muy morbosos.
J: Emmm…
I: Mario, díselo ya…
M: A ver, vimos eso el otro día en el bar y no estábamos del todo seguros de lo que hacíais y se nos ocurrió algo, pero queríamos preguntaros para asegurarnos de que estabais… ya sabes.
J: Vale…
M: Irene y yo habíamos pensado en proponeros hacer un intercambio de parejas o follar los cuatro juntos, viendo lo morbosos que sois…

Me quedé un poco parado porque no me esperaba algo así y menos de ellos, los veía bastante normales como para que me salieran con eso. Me dio curiosidad y morbo porque nunca había hecho algo así e Irene estaba realmente buena, pero miré a Elena y la vi un poco incómoda. Entonces reaccioné.

J: Lo siento, pero eso no nos va a nosotros…
I: Vaya, que lástima…
M: Joder, teníamos muchas ganas y creímos que vosotros seríais perfectos para esto.
J: Pues no va a poder ser.
M: Bueno… Si cambiáis de opinión, ya sabéis…

Seguimos charlando un rato de otras cosas y luego nos fuimos, llevándome Elena a mi casa. De camino noté a Elena muy callada y cuando aparcó hablamos.

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