SUSURRO

Epílogo

                Esta es la narración de lo sucedido después de aquel fin de semana en que cambio la vida de los dos.

                                                                                              EL

                Han pasado Cuatro años desde aquel infame fin de semana en el que Reyes destrozo mi vida y la suya.

                Intentare resumiros de la manera más concisa lo sucedido después de ese fin de semana.

                Después de que Reyes se marchó de casa, no sé a dónde ni me interesaba, me senté en el sofá, tenía que meditar mis siguiente pasos, lo primero llamar a mis hijos y ponerlos al corriente de lo sucedido.

                Cogí el móvil y los fui llamando y quedando con ellos en casa en una hora.

                Era como la una del mediodía cuando nos encontrábamos los cuatro sentados en el sofá con una bebida caliente cada uno, comencé hablando yo.

  • Supongo que ya habéis visto las fotos y los videos de vuestra madre, por lo que no creo que sea necesario contaros mucho más de lo que sabéis, vuestra madre me ha engañado de una manera humillante, ahora quiero saber vuestra opinión, pues yo tengo muy claro lo que voy a hacer.

Fue Laura la que primero hablo.

  • Papa de verdad  que esos videos son reales, que no son un montaje, es que se me hace imposible el ver a mama de esa manera, parece otra persona, otra mujer.
  • Si hija es tu madre, el viernes fue de cena con las amigas y nada más ver cómo iba vestida me entro un temor que no pude reprimir yo le pedí por favor que no fuera que tenía un mal presentimiento, pero ella me dijo que no me preocupara, que se vestía así porque las chicas habían quedado en ir provocativas, para ligar pero en broma, me dijo que cenaría, iría un rato a la discoteca y volvería pronto a casa, yo no las tenía todas consigo, sabía que a vuestra madre le pasaba algo, últimamente estaba muy rara es más una noche que me acosté  y como siempre vuestra madre se quedó a ver la tele, me levante a coger un vaso de agua y las sorprendí masturbándose, no le di mayor importancia, me imagine que era un desahogo puntual.
  •  El sábado como a las seis de la madrugada llego vuestra madre acompañada de unos chicos, los chicos diciéndole verdaderas barbaridades que si le iban a hacer esto, que si le iban a hacer lo otro, que si se la iban a follar a cuatro, en fin locuras y ella echándole besos y riéndole las gracias, en cuanto entro por casa le pregunte que pasaba, y ella me puso la excusa de que venía a buscar le móvil, que las chicas le estaban esperando abajo para ir a desayunar que no le esperara a la hora de comer, que seguramente llegaría tarde, pues se iría con Amparo de compras, yo le dije que le había visto como llegaba con esos tíos y la aptitud de estos para  con ella y la de ella para con ellos y entonces me dijo que se iba con ellos que necesitaba sexo, que no era más que eso un desahogo, que siempre lo necesito a pesar de que siempre me negó que lo necesitara, que me mentía que siempre tenía necesidad de ser follada, yo le dije que si salía por esa puerta  que no volviera, que lo nuestros se acababa, que me destrozaría el corazón, pero ella se fue, pasaron las horas y yo desesperado, y entonces llegaron las fotos y los videos, hay ya me hundí, me tome una pastilla para dormir, llore como nunca en mi vida, estaba muerto, como a las 12 de la mañana del domingo llego vuestra madre acompañada de uno de esos fulanos, que querían hablar conmigo, yo le dije que no tenía nada que hablar y se fue después de amenazarle con llamar a la policía, yo ya había colocado unas maletas con las cosas de vuestras madre en el descansillo y cambiado la cerradura de casa, entonces fue vuestra madre la que quiso hablar, me pedía perdón, que habláramos, yo le dije que estaba todo dicho con los videos, con las fotos, con lo que decía de mí en los videos, que por favor se fuera y que se olvidara de mí, que yo estaba muerto para ella y ella para mí, después os llame a vosotros

Al terminar de contarles lo sucedido empecé a llorar como un niño, me caían las lágrimas, hipaba, temblaba, no era capaz de controlarme, mi hija se levantó y me abrazo.

  • Por favor papa cálmate, sabes que no puedes ponerte nervioso de esa manera que te puede dar un infarto, Denis vete a buscar un tranquilizante por favor.
  • No Denis no vallas, ya me calmo, tengo que contaros lo que voy a hacer a partir de ahora, lo primero, quiero divorciarme, Laura cual es la manera más rápida de hacerlo.
  • Papa el divorcio exprés, en un par de meses estáis divorciados.
  • Vales pues hazlo, lo segundo, desearía saber vuestra opinión, no os voy a obligar a elegir bando, es vuestra madre y le debéis respeto.

Fue Denis el que hablo.

  • Papa después de lo  que he visto, me resultara difícil poder respetarla, es mas no quiero verla nunca más en la vida.

Los otros dos hermanos asintieron.

                Bien eso es decisión vuestra. Ahora quiero averiguar quiénes son esos hijos de puta que mandaron los videos y si hay manera de denunciarlos y joderles la vida, tal como me jodieron la mía, aunque en realidad ellos no tienen la culpa de la aptitud de vuestra madre, pero sí de las fotos y los videos, Denis sé que tienes muchos contactos, por favor intenta averiguar quiénes son, y  Laura prepara una denuncia, además quiero una orden de alejamiento de ellos y de vuestra madre, no quiero tenerla cerca de mí.

Los dos dijeron que así lo harían, Denis llamaría ese mismo día a un amigo que tenía una agencia de detectives y le enseñaría los videos, a ver si se enteraba quienes eran, además llamaría a las amigas de mama que fueron a la cena para enterarse a que discoteca fueron por si en ella conocían a los chicos, Laura dijo que por su parte el lunes se pondría con todo lo que fuera el aspecto legal.

Ahora fue Adrián el que me pregunto.

  • Papa. Sabes donde esta mama.
  • No, ni mi interesa en este momento.
  • Debemos llamarla, no vaya a cometer una locura.

Los tres estuvieron de acuerdo, Denis se levantó, salía del piso, para llamar a Reyes, al cabo de un rato llego.

  • Está en casa de la tía Mary, está durmiendo, fue Mary la que me cogió el teléfono, dijo que está muy mal.
  • Lo siento por ella, dije.
  • Otra cosa, me voy a coger unos días libres, me voy de viaje, aun no sé a dónde, necesito pensar, queda la empresa en vuestras manos, confió plenamente en vosotros, serán pocos días, como mucho una semana, mañana mismo me voy.

Nos despedimos, Laura llorando y los demás afligidos por lo sucedido.

                Me quede solo en casa, se me hacía grande, no me encontraba a gusto, todo me recordaba a ella, aquellos tiempos pasados de felicidad, cuando hacíamos el amor, cuando criábamos a nuestros hijos, tenía que hacer algo con el piso, pero ahora necesitaba descansar, pensar, decidir a donde ir, poner en claro mis ideas, prepare una maleta con ropa de verano, seria a un lugar cálido, a una isla, me tome otro tranquilizante y me dormí.

ELLA

Han pasado Cuatro años desde aquel fin de semana funesto para mí y las personas a las que amo.

Intentare resumiros de forma concisa lo acaecido durante ese tiempo.

                Me desperté, mire a mi alrededor y no me ubicaba, no sabía dónde estaba, sentía la boca áspera, seca, me notaba sucia y de repente vinieron a mí las imágenes de ese fin de semana, la cena, la discoteca, los chicos, el coche, el descampado, mi casa, el piso de Luis, la noche de sexo desenfrenado, los videos, las fotos.

Comencé a llorar, de repente apareció mi hermana Mary con una bebida caliente en la mano.

  • Anda Reyes tomate esto y respira, vamos a hablar.

Tome la bebida entre mis manos, me la lleve a la boca y bebí, notaba ese líquido caliente entrar por mi garganta y me alivio.

  • Que has hecho este fin de semana, que son esas locuras de videos y fotos, donde te metiste, como se te ocurre hacerle eso a José, niña nos tienes preocupado, me he pasado todo el día intentando justificarte, todo el mundo llamando, tus hermanos, nuestros padres, joder hasta gente que no conocía, no sabía que decirles, les dije que ya les llamarías, Joder Reyes estás loca.
  • No sé lo que me paso, bueno si lo sé, pero no soy capaz de explicarlo, me entro la locura, solo quería tener sexo, me convertí en una puta, en una zorra que solo quería ser follada sin pensar en las consecuencias, y ahora me ves aquí, e destrozado mi vida, e humillado a José, no sé lo que pensaran mis hijos, mis amigos, todo el mundo, no sé lo que pensareis vosotros.
  • Reyes soy tu hermana y tengo que estar a tu lado, pero por favor no me pidas que lo entienda porque no puedo, tampoco se lo pidas a tus hermanos, hemos estado hablando y no lo entendemos, por lo de tus hijos, llamo Denis, todo preocupado.
  •  Que dijo.
  • Nada, pregunto por ti y en cuanto le dije que estabas durmiendo, me dijo que estaban en vuestra casa y se despidió.
  • Nada más, porque no me despertaste, quería hablar con el explicarme.
  • Se lo propuse, pero me dijo que no era momento para hablar, que temía decir barbaridades, que mejor que siguieras durmiendo, que más adelante ya hablaríais.
  • Como esta José.
  • Joder, como va a estar, destrozado, Denis no me quiso decir nada más, y yo no quise preguntar, bastante dolido debe de estar el pobre.

Me levante, necesitaba otra bebida, una ducha y cambiarme de ropa, fui abriendo las maletas, hasta que encontré donde estaba mi ropa interior y algo de ropa, lo había metido todo, mi cepillo de dientes, mi champú, mi secador de pelo, absolutamente todo, entonces me di cuenta que no había vuelta atrás, que lo nuestro había terminado y todo por mi culpa, por mi locura.

                De repente mire el teléfono, el maldito teléfono, donde estaban aquellos videos, aquellas fotos, pero sobre todo el video donde llamaba cornudo a José, donde le decía que era poco hombre, donde lo degradaba de una manera cruel, inmisericorde, y me eche de nuevo a llorar.

                Me senté en el sofá, me daba golpes en la cabeza, temblaba, me insultaba, me llamaba puta, loca, zorra, cobarde, no había epíteto que no me dijera, mi hermana no intervenía me dejaba desahogar, estuve como media hora maldiciéndome, Mary me levanto me  acompaño al baño, me desnudo, me en la ducha y abrió la llave del agua fría, casi me  da un sincope de la reacción, empecé a tiritar.

  • Vamos Reyes espabila, tienes que superar esto, sabes que no hay marcha atrás, has perdido a tu marido y el respeto de casi todos, pero tus hermanos estaremos a tu lado, no lo dudes.

Regule la temperatura del agua y empecé a enjabonarme, necesitaba quitarme aquella, sensación de suciedad, de sentirme sucia, cogí la esponja la llene de gel y me frotaba como una loca, me hacía daño, tuvo que ser Mary la que agarro la esponja y  empezó a lavarme mientras yo volvía a llorar, era un mar de lágrimas.

                Mary termino de lavarme, me seco y me ayudo a vestirme, me llevo a la cocina y preparo una infusión para las dos.

Bueno niña el mal esta echo, ahora tienes que empezar a pensar en tu nueva vida, en asumir tus actos y enfrentarte a las consecuencias, lo vas a pasar muy mal, serás la comidilla de mucha gente, se demostrara quienes son tus amigos y los que no, sufrirás la ira de tus hijos.

  • Joder mis hijos. Lo deben de estar pasando fatal viendo los videos de su madre con esos tíos, tengo que hablar con ellos.
  • No, aun no, deja pasar un poco de tiempo, deja que asimilen lo sucedido y después ya veremos, de momento tenemos que buscar un abogado, pues seguramente José pedirá el divorcio y necesitas que te asesoren, tengo un amigo  que te puede ayudar, un poco más tarde lo llamo y le explicamos la situación, tendrás que contarle todo con pelos y señales, sé que será doloroso, pero es necesario.
  • Vale, me parece bien, pero no voy a pelearme por dinero y nada, lo que me pase lo tengo merecido, si me quedo en la calle, me jodo.
  • No creo que José te deje tirada eres la madre de sus hijos y habéis pasado juntos casi toda vuestra vida, estoy segura que se portara bien, pero de todas maneras tienes que prepararte, dime cuando fue la última vez que comiste algo.
  • El sábado por la noche, un trozo de pizza.
  • Pues tienes que comer algo, ahora mismo te preparo un bocadillo o una tortilla o un café con leche y galletas, lo que te apetezca.
  • Un café con leche y galletas me vale, no creo que sea capaz de comer algo más sólido.

Mary encendió la cocina puso un cazo con leche a calentar y preparo una cafetera, puso las galletas encima de la mesa y yo me senté, no pensaba, no quería pensar, necesitaba descansar, en cuanto me tomara el  café con leche y las galletas me iría para cama, de verdad que necesitaba dormir, llego Mary con una taza grande de café con leche eche unas pocas galletas y me lo tome, al terminar, me fui a la habitación me desnude, me puse un pijama y me acosté, me quede dormida.

EL

                La semana de descanso en la isla me ayudo a pensar con calma los pasos a seguir, apenas visite la playa, prácticamente no salí del hotel, pero mi intención no era hacer turismo sino aclararme las ideas, pensar lo que iba a hacer con mi vida y como tratar el asunto de Reyes, si en un principio quería joderle la vida, pensé en mis hijos, era su madre y aunque solo fuera por eso se merecía salir lo mejor parada económicamente del divorcio, porque si una cosa si tenía  clara era que me iba a divorciar, otra cosa que tenía clara que a aquellos hijos de puta, iba a joderles la vida, a cualquier precio, se lo merecían por los videos, porque mis hijos vieran a su madre en esa situación.

                Después de las mini vacaciones entre comillas, volví a mi puesto de trabajo, el estar todo el tiempo atendiendo clientes, pedidos, el charlar con los compañeros el ver a mis hijos como se desenvolvían en sus labores, me hizo olvidar por lo menos durante las horas de trabajo, lo sucedido, me  concentre en aumentar la empresa, en abrir sucursales por el resto de Europa, en contactar con nuevos clientes, en darnos a conocer, viaje mucho, visite muchas empresas, hable con muchos directivos, preparamos muchas propuestas, unas eran aceptadas y otras denegadas, las menos, éramos una empresa puntera, nuestro departamento de I+D+I funcionaba a la perfección, Adrián era un chico muy inteligente y pillaba las ideas al momento y lo más importante, sabia como llevarlas a cabo, preparamos nuevos productos lo que nos obligó a crear una fábrica para producirlos, nuestra plantilla aumento de forma considerable, abrimos mercados en todo el mundo.

                Volví a ver a Reyes el día que firmamos los papeles del divorcio, estaba desmejorada, ojerosa, delgada, en fin hecha una mierda, yo sentí pena por ella, pues aunque se merecía el divorcio,  tampoco le deseaba que enfermara, hable un momento con su hermana Mary y me conto  que estaba, hundida, que no levantaba cabeza, que apenas dormía si no era tomando antidepresivos, le dije que si necesitaba algún tipo de tratamiento que se lo dieran que yo correría con los gastos.

                Con respeto a esos cuatro hijos de puta, averiguamos quienes eran, todos sus datos, donde Vivian donde trabajaban, si eran casados, si tenían novia, y a pesar de no poder acusarlos de nada, pues tenían el permiso explícito de  Reyes para hacer con las imágenes lo que quisieran, si  conseguí que los echaran de  sus trabajos, pues me reuní con los jefes de cada uno de ellos les mostré los videos y las imágenes tan degradantes y los echaron, cada vez que se presentaban a pedir un trabajo, me informaba el amigo de Denis, yo iba a esa empresa les enseñaba el video y no los contrataban, también se los mande a sus novias, a sus mujeres, les arruine la vida y no me arrepiento, al final se fueron del país. 

                Denis era un ingeniero increíble más listo que yo, tenía unas ideas geniales para nuevos productos de sanidad, farmacia, si algún cliente pedía una solución a algún problema entre Denis y Adrián le encontraban la solución.

                Evidentemente me mude, cerré el piso donde viví con Reyes, me traía recuerdos de ella, no lo vendí, lo cerré, como si cerrara una etapa de mi vida, encargue su mantenimiento a una empresa especializada y me compre un pequeño chalet en una zona nueva en el extrarradio, mis hijos me imitaron y compraron también chalets por la misma zona, prácticamente éramos vecinos, lo que me hacía disfrutar de mis nietos, le dedicaba todos los fines de semana que mi hija me lo permitía, pues si por mi fuera se los secuestraba, jamás se pasó por la cabeza operarme, el sexo para mi estaba muerto, no lo necesitaba, con la familia y el trabajo, me llegaba, mis hijos y amigos se empeñaron en buscarme pareja, pero yo no estaba por la labor, Salí un par de veces con mujeres que me presentaban mis amigos, pero no era un buen anfitrión, no tenía  conversación, tampoco ponía mucho interés, llego un momento que me dejaron tranquilo no volvieron a insistir, sabía que en el fondo en mi vida solo hubo una  mujer y esa mujer era Reyes, no es que la echara en falta, pero tampoco me olvidaba de ella, algunas noches, pensaba en los buenos momentos que pasamos juntos, en nuestros 37 años de matrimonio, en cuando me dijo que estaba embarazada de Denis lo contento que me puse, en el día que le pedí que se casara conmigo, en fin en todos los buenos momentos, pero también me acordaba de ese fatídico fin de semana me invadía la tristeza, mi vida iba viento en popa, habían pasado un año desde mi divorcio, mis hijos se emparejaron y ese mismo año me dijeron los dos que me iban a hacer abuelo, de Reyes nos enterábamos por sus hermanos con los que no perdimos el contacto, nos llamábamos de vez en cuando.

                Una noche estaba en casa revisando unos papeles, cuando me sonó el móvil, era Mary, sería como la una de la madrugada, el corazón me dio un vuelco, si me llamaba a esas horas es que algo había pasado.

  • Hola Mary, pasa algo.
  • José, perdona que te moleste, pero estamos desesperados, nos preocupa Reyes, te llamo como última solución.
  • Pero que pasa, está enferma.
  • No, es peor, no te llamamos antes, para no preocuparte, es un problema familiar, pero de verdad que no sabemos qué hacer.
  • A ver Mary cuéntame con calma, que te noto muy nerviosa.
  • Preferiría que nos viéramos y así te lo cuento con calma.
  • Vale, pásate mañana por el despacho sobre las doce, despejare mi agenda y nos reuniremos todos para que nos cuente lo que pasa.
  • Gracias José, hasta mañana y de nuevo gracia.

Colgué y me  puse nervioso que le pasaría, que era aquello tan grave, casi no pude dormir en toda la noche, me levante temprano, me duche, me vestí, desayune y cuando creí que era una hora prudente fui llamando a mis hijos y contándole lo que me dijo Mary y que nos reuniríamos ese día sobre las doce en mi despacho, que anularan todos sus compromisos.

                Los tres aceptaron, bueno entendieron que la cosa debía de ser grave cuando Mary llamaba a esas horas.

                Llegue a las oficinas, le dije a mi secretaria que anulara todas las citas de ese día por muy importante que fueran que me despejara la agenda, ella me dijo que tenía reuniones con nuevos clientes que tenía varias videoconferencias, pero yo insiste, que a los nuevos  clientes los reciba el gerente, y las videoconferencias anúlalas para mañana o para cuando sea posible, entre en el despacho, estaba nervioso, aunque Reyes y yo no teníamos nada, seguía siendo la persona con la que pase los mejores años de mi vida y en el fondo la seguía queriendo, aunque me lo negara, sabía que la seguía amando, eso no podía negarlo.

                A las doce en punto estaban mis hijos en la sala de juntas, le dije a mi secretaria que en cuanto llegar mi  cuñada la hiciera pasar.

                En cuanto llego mi cuñada mi secretaria la acompaño a la sala, antes de que se fuera, le dije que bajo ningún motivo nos interrumpieran, pasara lo que pasara, ella tomo nota, cerró la puerta y se fue, le indicamos a Mary que se sentara, estaba demacrada, nerviosa, ojerosa, se notaba que hacía días que no dormía.

  • Vamos a ver Mary que pasa, dije yo, que es lo que nos tienes que contar.
  • Veras Reyes está mal, pero que muy mal, está loca, fuera de sí.
  • Mary no te entiendo es más clara.
  • Vale os voy a contar lo que pasa, pero tenéis que dejarme de un tirón.
  • Vale, quieres un vaso de agua o alguna cosa.
  • Un vaso de agua, me vendría bien.

Laura se acercó al mueble bar, sirvió agua en un vaso y se lo acerco a Mary, esta dio un buen trago.

  • Vale, voy, pero por favor no me interrumpir, desde hace tres meses Reyes ha cambiado, sale por las noches, y llega de vuelta a las tantas de la madrugada, totalmente desaliñada, llena de moratones, con las ropa totalmente llena de lamparones, sin ropa interior, borracha, drogada, está totalmente ida, yo le preguntaba a donde iba, que le pasaba, como llegaba así, con esos moratones, pero no me contaba nada, hable  con mis hermanos, Mabel vino desde la capital para hablar con ella, pero no le prestó atención, le dijo que se fuera a la mierda que era su vida y la vivía como quisiera, un día me encontré a un viejo conocido, y me dijo, ten cuidado con tu hermana, cualquier día se mete en un lio y no sé cómo puede acabar, esta con malas compañías y se mete en líos, se de buena fuente que frecuenta locales de intercambios de parejas, en club liberales, en locales de ligue rápido, yo me asuste, no sabía lo que hacer, intentaba razonar con ella, pero no había manera, decía que era una mierda, que solo le quedaba vivir como lo que era una puta, que solo sentía satisfacción comportándose como tal, una noche llego con el ojo hinchado, con moratones por todo el cuerpo, totalmente borracha, la desnude y lo que vi me asusto, tenía los pezones en carne viva, como si se los hubieran mordido con saña, estaba toda marcada, como si la hubieron dado latigazos, era un cromo, yo ya no podía más, llame a mis hermanos y les dije que teníamos que reunirnos que teníamos que tomar cartas en el asunto, que esto iba a acabar mal, nos reunimos un sábado, Mabel vino desde la capital y decidimos contratar una agencia de detectives para que la siguieran y saber lo que pasaba.

Dio un sorbo al vaso de agua y prosiguió.

  • Un buen amigo nos puso en contacto con una agencia seria y responsable, le contamos lo que queríamos y nos dijeron que no había problema que la seguirían durante una semana y nos informarían, le dimos una foto de Reyes, un teléfono de contacto por si tenían que ponerse en contacto con nosotros en cualquier momento y quedamos para la semana siguiente, Reyes salía de casa por la tarde y volvía por la noche totalmente marcada, siempre igual, al cabo de tres días nos llamaron de la agencia, que teníamos que pasarnos por su despacho lo antes posible que la a cosa era grave, quedamos para el día siguiente por la mañana, fuimos Gelo y yo, nada más llegar, nos pasaron a un despacho y el jefe nos dijo que la cosa era muy seria que en todos los años que llevaba de detective jamás vio a una persona degradarse de tal manera, que ella salía de casa, iba a un bar de ligoteo y se iba con cualquiera le daba igual como fuera, guapo, feo, gordo, flaco, que se metía de todo, que después del bar se iba a un club de sadomasoquismo y se dejaba hacer de todo, que la ataban la azotaban la marcaban con pinzas en sus pezones, se la follaban por todos sus agujeros, que no decía que no a nada, en fin que se estaba autodestruyendo, de verdad que no sabemos qué hacer, nos volvimos a reunir con ella le contamos lo que sabíamos que le pusimos un detective, que por favor que parara que visitara a un psicólogo, que nosotros le ayudaríamos a pasar todo eso, pero ella se cerraba en banda que era su vida y que hacía con ella lo que le  daba la gana, estamos desesperados, al final hemos decidido contároslo, para  ver si somos capaces de convencerla de que cambie de aptitud.

Dio otro sorbo al vaso de agua y prosiguió.

  • José sé que te voy a pedir mucho, pero creemos que a la única persona que le haría caso sería a ti, te pido por favor que hables con ella, que intentes convencerla de que hable con un psicólogo, necesita ayuda profesional, por favor José habla con ella.

Mary no aguanto más y se puso a llorar.

  • Sé que te hizo mucho daño tanto a ti como a tus hijos, pero por los años que fuisteis felices, es la madre de tus hijos, solo te pedimos que hables con ella, solo eso, una sola vez, sino consigues convencerla, no te molestaremos más.

Y se calló.

                Nos miramos unos a otros y no entendíamos toda aquella información, nos costaba asimilarlo, fue Denis el primero en hablar.

  • Mary, es muy fuerte lo que nos has contado, yo por mi parte estoy dispuesto a hacer lo que haga falta, si quieres hablo yo con ella, pero pedírselo a papa, es muy duro, no sé si será capaz de soportarlo.
  • No creo que eso funcione, estamos convencido de a la única persona a la que haría caso es a José, sé que es mucho pedir, pero es nuestra hermana.
  • Vale, dije yo, hablare con ella, intentare convencerla de que se ponga a tratamiento, pero darme un día para hablarlo con un amigo psicólogo, para que me diga cómo enfocar el tema delante de ella, esta misma tarde hablo con él y mañana iré por tu casa y charlare con ella, tu entretenla como sea que no se valla de casa.

Mary se levantó se acercó a mí y me abrazo llorando.

  • Gracias, eres una gran persona, no sabes cuánto sentimos mis hermanos y yo lo que te hizo ella, pero es nuestra hermana, nuestra sangre, sabía que lo harías, de verdad que mis hermanos y yo te lo agradeceremos toda la vida.

Nos despedimos y quedamos para el día siguiente sobre la una de la mañana en su casa.

                               Quedamos los cuatro en el salón, todos con cara de preocupación, yo estaba como un flan, nervioso, no sabía cómo ponerme, me senté, puse los brazos sobre la mesa, apoye mi cabeza en ellos y me puse a llorar, era demasiado fuerte lo que nos  contó y a pesar de todo seguía queriéndola, y me dolía esa autodestrucción.

                Mis hijos me calmaron, me dijeron que me reuniera con Alfredo mi amigo psicólogo y con su mujer Araceli que era psiquiatra y les explicara todo lo sucedido para que me asesoraran, los dos eran amigos de mi época de la universidad, manteníamos cierto contacto, nos felicitábamos las fiestas y los cumpleaños.

                Busque en mi agenda y marque el número de Alfredo, al tercer tono descolgó.

  • Hola José, que tal, raro que me llames y más sin ser una efemérides.
  • Veras, tengo que pedirte un favor.
  • Tú dirás.
  • Me gustaría invitaros a cenar a Araceli y a ti.
  • Cuando.
  • Hoy, sé que es muy precipitado, pero tengo que consultaros una cosa que no puede esperar.
  • De acuerdo, dame media hora, llamo a Araceli y te llamo.
  • Gracias Alfredo.

Colgué  y para entretenerme me fui al despacho a atender algunos asuntos, pero la verdad que no era capaz de concentrarme, aquellas palabras de Mary me martirizaban, me temblaba el pulso, sabía que no iba a volver con ella, pero me apenaba esa aptitud suya.

                Mi secretaria me dijo que tenía una llamada de un tal Alfredo, le dije que me la pasara.

  • Hola Alfredo, dime podéis.
  • Si sin problema, dice Araceli que muy grave tiene que ser la cosa para que nos pidas consejo, lo único que te va  a salir caro, Araceli está empeñada en que la lleve a cenar a un bar de esos caros y vas a ser tú el que le cumpla el capricho, esa va a ser mi tarifa.
  • Eso dalo por hecho, dime el nombre y yo me encargo de hacer la reserva.

Me dio el nombre lo anote en un papel.

  • De acuerdo, llamo ahora mismo te digo a qué hora tenemos mesa.
  • Ahora tengo una consulta, estaré libre como en dos horas, me llamas me dices a qué hora y aparecemos Araceli y yo en el restaurante.

Colgué, llame a mi secretaria le dije que me buscara el teléfono del restaurante que llamara y me lo pasara, ella hizo lo indicado.

  • José le paso con el restaurante.
  • Gracias.
  • Buenos días, quería reservar mesa para hoy.
  • A tenido suerte, hemos tenido una cancelación de última hora, cuantas personas serian.
  • tres.
  • Lo siento la mesa es para ocho.
  • Eso no es problema, yo pago los ocho menús.
  • Si es así no hay problema, también le informo que es un reservado.
  • Mucho mejor, sobre  qué hora tendríamos que estar allí.
  • Sobre las nueve de la noche sería perfecto. muy bien muchas gracias, entonces aunque sea la reserva para ocho, me gustaría que fuera una mesa donde estuviéramos los tres cerca.
  • No se preocupe señor, por eso no hay problema.
  • A nombre de quien la reserva.

Le di mis datos.

  • Correcto caballero, entonces hasta las nueve y muchas gracias.

Al cabo de  dos horas llame a Alfredo.

  • Hola Alfredo, ya puedes quedar como un rey delante de tu mujer, le puedes decir que fui yo el que te propuso que eligieras el sitio y que le  conseguiste ese restaurante que tanto le gusta.
  • No José, lo has conseguido tú, lo cual te lo agradecerá un montón y yo más, pues no paraba de darme la murga con el dichoso sitio, bien dime  a qué hora ahí que estar allí.
  • Sobre las nueve sería buena hora, queréis que os recoja.
  • No gracias, nosotros apareceremos allí.
  • Bien pues hasta la noche y de verdad que gracias.
  • De nada hombre, por un amigo de universidad lo que sea.

Nada más terminar me levante, sabía que no podía concentrarme en el trabajo, avise a mis hijos de la cena de esa noche y les dije que me iba para casa a aclarar mis ideas y como les iba a plantear el tema a mis amigos.

                Salí de las oficinas, me fui para casa, me tome una infusión y me senté en el sofá, tenía que ser sincero con ellos contarle absolutamente todo, creo que esa sería la única manera de que pudieran asesorarme, abrir mi corazón y así también desahogarme, estaba cansado, decidí tumbarme un rato, para descansar.

                Me quede dormido, demasiada tensión, me desperté a las siete de la tarde, tenía un hambre atroz, me hice un pequeño bocadillo y me lo tome con una cerveza sin alcohol, hacía tiempo que decidí beber lo mínimo posible, un vaso de vino en las cenas familiares o una copita de champan en alguna celebración de la empresa, me tome el bocadillo me duche me vestí de una manera informal y Salí para el restaurante.

                Llegue temprano a la cita, y decidí esperar en una cafetería cercana mientras daban las nueve, me pedí una infusión y comencé a pensar que sentiría al ver a Reyes al  día, siguiente, desde que firmamos los papeles del divorcio no la volví a ver, mi hija le dejaba que viera a sus nietos una vez al mes, pero yo no quería estar presente en esos encuentros, la verdad que hacía dos meses que Reyes no acudía a esas citas, pero todos pensamos que era por remordimientos, mi mente no paraba de imaginar situaciones, lo que si tenía claro que bajo ningún concepto volvería con ella, eso estaba más que descartado, la seguía amando, de eso no cabía duda, pero solo eso, un amor digamos que platónico, en secreto, mis hijos lo intuían, pero no comentaban nada, mi personal más cercano en la empresa aquellos con los que empecé, también se lo imaginaban, pero también callaban y eso a mí me hacía mucho bien, eran los nueve menos cuarto, me levante pague la consumición.

Me encamine al restaurante, soy de los  que prefieren esperar a hacer esperar, entre, me presente y el jefe de sala me llevo al reservado, un habitáculo con una decoración modernista, con cuadros de calidad, una pequeña mesa para los cuatro, le dije que por favor que en cuanto llegaran mis invitados los pasara al reservado.

Alfredo y Araceli llegaron a las nueve en punto,  la cena discurrió entre anécdotas de la universidad, de cómo nos iba la vida, que nos trataba bien en el aspecto económico y amatorio, yo no dije nada con respecto a esto último, esperaría a la sobremesa para contarles lo sucedido y pedirles consejo, la cena fue acompañada de un buen vino del cual solo bebimos una copa cada uno, llegaron los postres y la sobremesa, los tres pedimos unas infusiones y en cuanto el camarero nos sirvió y se retiró, les conté de un tirón todo lo sucedido desde aquel fin de semana fatídico, los dos me escuchaban con cara de sorpresa, pero no me interrumpieron, en cuanto acabe de contarles todo, pase a contarles la situación de Reyes, y como estaba destruyendo su vida, en cuanto termine de hablar, Fue Alfredo el que tomo la palabra.

  • Veras José, Reyes está en un proceso de autodestrucción, eso lo ve cualquiera a millas, pero lo que no sabes es la causa de su reacción aquel fin de semana, en psicología, existe una patología que se llama el síndrome de la mujer desatendida, eso fue lo que le paso a ella, de ser satisfecha todos los días, a pasar a no tener nada, acaba por crearle una necesidad, imperiosa de hacer el amor, o más bien de ser follada de una manera, exagerada, a la mayoría de las mujeres con este síndrome les llega con la autosatisfacción, pues generalmente no se ven en una situación morbosa, pero a Reyes en aquella discoteca, con aquellos chicos se vio desbordada por sus sentimientos de ser poseída, no quiero justificarla, pues no tiene justificación, pues con este síndrome la mujer es en todo momento consciente de lo  que hace, Lo que nos llama la atención son las palabras que te dice en el video, estamos casi seguro que esas palabras las dijo sin pensar, sin darse cuenta del daño que te hacía, que su mente en ese momento, no tenía capacidad de reacción, sé que es difícil de entender, pues es muy raro que se dé la situación que tuvo tu exmujer, coincidieron una cantidad de factores difíciles de repetir, la cena, que las mujeres estaban predispuestas a coquetear tal como tú nos contestes por su vestimenta, la llegada de esos chicos, los bailes, la seducción, pues seguramente hubo tensión sexual en  aquellos bailes, te diré que sería un milagro que Reyes no cayera, con respeto a lo que le sucede ahora, su etapa de autodestrucción, es normal, ha perdido todo, el amor de su vida, a sus hijos, a sus seres queridos, a sus amigos, está en una etapa peligrosa, se está haciendo daño a propósito.
  • Vale que podemos hacer.

Ahora fue Araceli la que hablo.

  • Veras, la solución es que se marche lejos de esta ciudad, todo le recuerda vuestra relación, estoy segura que se pasa por vuestra casa, por vuestro barrio, por lugares que compartisteis juntos y después, se castiga, yéndose con cualquiera, que la folle de una manera dura, seguro que le pide que la traten como una puta, con respeto al sadomasoquismo, necesita sentir dolor, pero un dolor físico, que le haga sufrir hasta límites inaguantables, estoy segura que les pide que la castiguen más de lo que le hacen, no quiere morir,  sino ya se habría suicidado, pero si  quiere sufrir, debe ser tratada por un especialista, debe ser tutelada, tiene que ser controlada en todo momento, no puede salir sola, pues volvería a la vorágine en la que está metida.
  • Vale, dije yo, y ahora como trato con ella, estoy dispuesto a reunirme con ella y apelar al amor que aun siente por mí, si aún lo siente, y obligarla que se ponga en manos de un especialista, con respeto a llevarla lejos de aquí no creo que exista ningún problema, su hermana vive en la capital y tengo tratos con ellos, pues lleva aspectos de mis empresas, además se reunieron los hermanos antes de hablar conmigo y están dispuestos a lo que sea, creo que esa parte se puede solucionar, ahora queda el tema del especialista no conozco ninguno en la capital y supongo que ellos tampoco, además no sé cómo tratar con ella, con que actitud debo ir, como plantearle las cuestión.
  • Bien, dijo Araceli, con respeto al especialista, conocemos en la capital a uno de los mejores en atención a mujeres con ese tipo de síntomas o similares, os pondremos en contacto con él y no creo que haya problema, por lo como debes tratar el tema, eso es más complicado, lo que tienes que tener claro es que debes ser sincero con ella, estas seguro que no volverá a tu vida.
  • Sí, eso lo tengo claro, sé que es y será la mujer de mi vida, pero no puedo volver a vivir con ella, sería una locura por mi parte, pues siempre estaría en la duda de que volviera a pasar, además ahora me encuentro muy bien, centrado en mi trabajo, en mi familia y con eso me llega, no quiero tener ningún tipo de relación sentimental, ni  con ella ni con ninguna otra mujer.
  • Vale, pues eso tienes que ponérselo muy claro, que aunque estés hablando con ella, jamás volveréis a ser pareja, además debes usar el factor del amor que siente por ti, si tal  como creemos lo sigue sintiendo, estamos convencidos que sigue locamente enamorada de ti, y eso es lo que le conduce a esa locura, debes insistir que la única solución a todos sus males es ponerse en manos de un especialista, otra cosa, tu estarías dispuesto a entablar con ella una relación de amistad en la distancia, en llamarle una vez a la semana y preocuparte por su salud, de cómo lleva la vida, y tus hijos estarían dispuestos a ir de vez en cuando a visitarla con sus nietos, a darle un poco de cariño.
  • Supongo que sí, no me costaría entablar con ella una relación de amistad, pero en la distancia, en la lejanía, no me costaría lo que me pedís, con respeto a mis hijos no creo que exista impedimento, sigue siendo su madre y la abuela de mis nietos, pero eso si en cuanto su vida vuelva a la normalidad.
  • Entonces te vamos a dar unas pautas para mañana, será como una especie de guion. En primer lugar, desde un principio pole claro que nunca vais a volver a vuestra vida anterior, que nunca volveréis a ser pareja, pero que estás dispuesto si acepta tus condiciones a entablar una amistad. Segundo debes ponerle claro que solo tendrá una oportunidad, que si falla, no volverás a dirigirle la palabra tanto tu como tus hijos y sus hermanos, tiene que tenerlo claro. Tercero dile que tiene que ser en ese mismo instante, que no puede pensárselo, sería conveniente que tu cuñada esté al  tanto y si acepta tus condiciones, en  cuanto terminéis de hablar, se valla a junta tu cuñada y se ponga a disposición de ella, tercero despídete de ella con la promesa de que cumplirás tu palabra de que vera a sus hijos y a sus nietos en cuanto demuestre que esta curada y pase un tiempo prudencial de prueba.
  • Vale eso hare, ahora queda el tema de vuestro amigo el especialista.
  • Espera un momento que ahora le llamo, tenemos mucha confianza, coincidimos en las vacaciones en la isla, vivimos pegados, salgo un momento hablo con él le cuento la situación y haber que me dice.

Araceli salió y quedamos Alfredo y yo, él me fue contando en que tono tenía que hablar con ella, los gestos, lo que podía hacer y lo que no, como tratarla, como plantearle las cosas, también que debería hablar con mis hijos y con sus hermanos para tenerlos al tanto y que sepan cómo actuar.

Al cabo de vente minutos llego Araceli.

  • Todo solucionado, has tenido suerte le ha quedado un hueco libre y la podrá atender pasado mañana, para ver los síntomas que tiene y empezar a marcarle unas pautas, también me ha dicho que será un proceso largo y costoso, yo le he dicho por esa parte no hay problema, no sé si me extralimite.
  • No por el dinero no hay problema.
  • Bien entonces te paso su teléfono para que se lo pases a tu cuñada y que ella se ponga en contacto con él para fijar la hora de la cita.
  • Gracias chicos, no sabéis como os lo agradezco, es más se me está ocurriendo una idea, como sabréis nuestro trabajo es muy estresante, intentando innovar más que los demás, dedicándole mucha horas a estar al día, para ir siempre un paso por delante de los demás, es por ello que os pido que hagamos un convenio en el que trataríais a nuestros empleados que lo deseen.
  • Nos parece una buena idea, un empleado desestresado rinde mucho más, además si me lo permites, también vosotros deberíais, someteros a tratamiento, aunque no os deis cuenta, habéis pasado por un fuerte trauma y con el tiempo lo pagareis, debéis poneros en manos de un especialista para ayudaros.
  • Vale, lo comentare con los chicos, pero a mí me habéis convencido, sé que con vosotros no puede ser, pero espero que me recomendéis un buen psicólogo.
  • Eso no lo dudes, te pondremos en manos del segundo mejor, pues obviamente los mejores somos nosotros.

Terminamos la velada porque al día siguiente tendría la conversación con Reyes y tenía que hablar con mis hijos y con la familia de ella, me pasaron el teléfono de especialista de la capital y nos despedimos hasta una próxima ocasión, lo que si me pidieron es que los tuviera al tanto de los avances de ella.

                Cuando llegue a casa era la una de la madrugada y sabía que iba a ser un día muy intenso, me acosté y me  quede dormido al momento, ese día se decidía el futuro de muchas cosas.

ELLA

Han pasado varios meses desde aquel fin de semana, durante este tiempo he perdido las ganas de vivir, apenas como, duermo muy poco, en mi cabeza se repiten una y otra vez las escenas de aquel fin de semana, estoy abatida, mis hermanos intentan animarme, pero yo no tengo fuerzas, me dicen que tengo que volver a organizar mi vida sin José, a él solo lo volví a ver el día que firmamos los papeles del divorcio, sé que me miro con cara de preocupación, lo note, no me miro con cara de asco, sino con cara de preocupación, yo nada más verlo me dio un  vuelco al corazón, no entendía como  fui capaz de hacerle tanto daño, como fui capaz de cometer aquella locura, la verdad que me trato bien en el divorcio, me dejo una compensación económica bastante abultada y una buena pensión, además de una participación en la empresa, por lo que económicamente quedaba desahogado, pero emocionalmente echa una mierda, después de ese día no lo volví a ver más, a mis nietos lo miraba una vez al mes, me lo permitía mi hija, por mediación de ella me iba enterando del día a día de mis otros hijos y la de José, durante varios meses, me intente concentrar en mí, en salir adelante,  pero me costaba, siempre venía a mi mente aquí fin de semana, aquellas horas en que me rendí en que cedi a mis impulsos, me martirizaba por ello, seguía sin comer, mi hermana miraba como me enfermaba, hasta que se cansó.

  • Vamos a ver Reyes, tienes que rehacer tu vida, y lo primero es que tienes que cuidarte, debes alimentarte, si no cambias de aptitud, sintiéndolo mucho tendré que pedirte que te vallas de casa, no podemos seguir así, me duele verte así.
  • Mary de verdad  que lo intento, pero me cuesta, pero tienes razón, tengo que levantarme.

A partir de ese día, comencé a comer, a cuidarme, a recuperar tono muscular, a recuperar mi figura, creía que por fin, volvía a ser yo, a ser esa mujer deseable, a ser activa, por la semana ayudaba a mi hermana en su negocio, y los fines de semana realizaba rutas de senderismo, que como sabéis me encanta, me estaba recuperando, o por lo menos eso creía.

                Así estuve unos meses, mis hermanos se alegraron por mi cambio de aptitud para con la vida, empecé a cómprame ropa, a realizar de vez en cuando algún viaje, a salir, a disfrutar de la vida, mis hermanos intentaron que saliera con algunos hombres, pero me era muy doloroso, no tenía ganas, siempre resultaban un  fracaso, siempre los comparaba con José y siempre salían perdiendo, no tenían esa carisma, ese carácter, esa manera de sacarme una sonrisa, mis hijos comenzaron a llamarme de vez en cuando, no muy a menudo, pero sus llamadas me alegraban la vida, de mis amigas, solo Carlota, siguió en contacto conmigo, jamás me echo en cara mi locura, nunca comento nada de ese fin de semana, por mediación de ella me entere que Amparo se separó de su marido, que comenzó una nueva vida con uno de los chicos y que le iba muy bien , me alegre por ella, a pesar de sus malos consejos, todo iba bien, excepto mi vida sentimental, notaba que me faltaba algo.

                Una noche me fui a cenar y después de cenar me apetecía bailar, cogí un taxi y le dije que me llevara a una discoteca, el taxista arranco, y me dejo en un local entre sin fijarme donde era ni como era, deje el abrigo en el guardarropa, pedí una ginebra con tónica, y me fui a bailar, me sentía bien, estaba cómoda, siempre me gusto bailar y desde que paso aquello no volví a hacerlo, bailaba solo en la pista, ignorando a los demás, solo me concentraba en la música y en mis movimientos, de vez en cuando pegaba un trago a la bebida, tenía calor, me acabe la bebida y fui a la barra a pedir otra ginebra con tónica, el camarero me la sirvió y cuando iba a pagar me dijo que la copa estaba pagada, que un  caballero me invitaba, yo le pregunte que quien era ese caballero y me señalo a un hombre de mi edad más o menos, era guapo, musculado, se notaba que iba la gimnasio, me saludo con un gesto de su mano yo le correspondí, se acercó a mí.

  • Hola perdona por ser tan lanzado, pero desde que te vi en la pista me conquistaste, bailas muy bien, pareces una profesional.
  • Gracias, pero estoy muy desentrenada, hace mucho tiempo que no bailaba,  estoy entumecida.
  • Pues cualquiera lo diría, perdón no me he presentado, soy Tomas.
  • Reyes.
  • Que nombre tan bonito, y dime vienes con alguien.
  • No vine sola.
  • Te apetece bailar, de entrada te digo que no soy tan buen bailarín como tú, pero me defiendo.
  • Vale.

Nos encaminamos a la pista con las bebidas y comenzamos a bailar, la verdad que el hombre me gustaba y hacía mucho tiempo que no me sentía cómoda en compañía masculina, pero él me hacía reír con sus ocurrencias, al cabo de vente minutos me sentí  cansado, se lo hice saber y me invito a sentarnos con sus amigos, me los presento y comenzamos a charlar de cosas banales, que donde trabajas, en fin cosas de esas, termine mi copa y Tomas se levantó para traer otra ronda para todos, yo hacía tiempo que no me sentía tan bien en compañía de gente, sentía más desinhibida, más cómoda, de repente sonó música lenta, y Tomas me cogió de la mano y me arrastro hasta la pista, comenzamos a bailar, el me sujeto por la cintura y yo puse mis brazos alrededor de su cuello, charlábamos y el me hacía reír  con un montón de anécdotas, él se fue acercando cada vez a mí, con la excusa del ruido y aunque yo le escuchaba perfectamente le deje acercarse, no sabía porque, pero me sentía deseada, su boca llego a mi oreja y me hablaba, yo no le escuchaba solo sentía sus manos en mi cintura, su respiración en mi cuello y su olor, una colonia de un ligero toque a canela, me gustaba ese olor, en un momento dado sus labios acariciaron mi oreja y yo no dije nada, después beso mi cuello, y tampoco hice nada, se separó de mí y entonces acerco sus labios a los míos y me beso, un beso suave, sin pasión, parecía un beso de amigo y tampoco hice nada, el me acerco más a él, entonces ya me beso con más pasión y yo abrí mi boca y recibí su lengua, dios como necesitaba ser deseada, nos besamos con locura, salimos de la pista nos sentamos en unos sofás que estaban libres y nos besamos, sus manos recorrían todo mi cuerpo, acariciaban mis pechos por encima de la blusa, recorrían mis nalgas por encima de la falda, estaba extasiada.

  • Espera un momento, me despido de mis amigos y nos vamos a un hotel.

Yo no dije nada, él se levantó, fue a junta sus amigos, señalo en mi dirección y me pareció notar que se reían, pero lo podía asegurar, el volvió a mi lado.

  • Vamos.

Me cogió de la mano, me llevo a la salida, cogimos mis cosas, entramos en el aparcamiento, me abrió la puerta de su coche y arrancamos.

  • Vale Reyes vamos a ir a un hotel que hay aquí cerca y te voy a hacer el amor como nunca te lo han hecho.

Yo no prestaba atención a sus palabras, estaba tan excitada, que solo deseaba llegar al hotel y que me follara, que me penetrara, que me hiciera el amor toda la noche.

                Llegamos, no era un hotel, era un motel, pago en recepción, entramos con el coche a un garaje que se cerró automáticamente en cuanto entro el coche, salió, abrió mi lado me cogió de la mano, y subimos unas escaleras, estábamos en una habitación con una cama enorme, con un espejo en el techo, con una iluminación muy suave, un televisor en el  que se veían películas porno, en la mesilla de noche una botella de agua grande, una caja de preservativos, y un teléfono.

  • Vale, desnúdate, vete al baño límpiate y vuelve.

Yo como una autómata le hice caso, me desnude, fui al baño me senté en el bidé y me limpie el coño, el llego también desnudo, puso su verga a la altura de mi boca.

  • Chúpamela, lámeme los huevos y chúpamela.

Me sentía una autómata, acerque mis labios a su polla, la bese y me la metí en la boca mientras con la lengua lamia sus cojones, me agarro del pelo y me follo la boca, el marcaba el ritmo de mi mamada, me salía baba por la boca, la saliva caían sobre mis pechos, mis manos sujetaban sus nalgas, las apretaban, las arañaban, no sabía porque pero me gustaba  que me tratara así, me metía la polla hasta mi campanilla, me follaba la boca buscando solo su placer, al cabo de unos minutos se corrió en mi boca, yo me trague todo su semen, se sacó la polla de mi boca y yo se  la lamí hasta que no quedo ningún resto de semen, me levanto tirándome del pelo.

  • Vamos puta a la habitación que te voy a follar como te mereces, desde el primer momento que te vi sabía que eras una zorra que estaba buscando un cacho que la follara, se nota que necesitas verga, pues te la voy a dar.

Me sentó en la cama y me volvió a meter la polla en la boca, yo se la mamaba con énfasis, quería que se le pusiera dura de nuevo para que hiciera conmigo lo que quisiera, si me sentía una puta, sucia, deseosas de ser utilizada, como un recipiente, era su puta, su perra, en cuanto se le empino de nuevo, me tumbo en la cama hacerlo su polla a mi   vagina y me penetro, así sin caricias, sin preliminares, sin amor, era rudo, me la metía sin piedad y aunque estaba bastante lubrificada, me dolía, me dolía mucho, no es que tuviera una buena polla, pero mi coño estaba bastante estrecho, pero a él no le importaba, de nuevo solo buscaba su placer, yo solo era la herramienta para su placer, no paraba de penetrarme entre mis quejidos.

  • Toma puta, tomo verga, lo estabas deseando, eres una ramera que no es satisfecha por su macho y busca fuera de casa quien la llene de semen.

En ese instante me di cuenta que no se había puesto el condón, pero me dio igual, no sé porque pero me gustaba como me trataba, me excitaba cuando me insultaba, cuando me vejaba, me sentía sucia, pero a la vez llena.

  • Si follame cabron, no pares, trátame como a una zorra, soy una puta, soy tu puta, haz conmigo lo que quieras, úsame, no pares, castígame, pégame.

Y lo hizo, comenzó a pegarme en las tetas, con delicadeza.

  • No seas maricon pégame con ganas.

Comenzó a pegarme más fuerte, abofeteaba mis tetas con dureza y yo notaba como se volvían duras, como mis pezones se erizaban, como mi coño se mojaba, la no paraba de insultarme de pegarme, de follarme, y se corrió dentro de mí.

  • Toma puta, toma mi semen.

Yo notaba como ese líquido entraba dentro de mí, pero me daba igual, solo quería que no parara.

                En cuanto salió de mi me abalance de nuevo por su verga y comencé a chupársela de nuevo, quería que se le pusiera dura de nuevo, quería que seguirá follandome.

  • Para fiera, que no soy un Superman, no puedo más, dame un respiro, me vas a dejar seco.

Saque mi boca de su polla.

  • No seas maricon, follame, necesito más verga, quiero que me folles que me pegues, no pares.
  • A ver puta, podemos solucionarlo, llamo a mis amigos y montamos una orgia  contigo, vas a tener verga por un tubo.
  • Pues llámalos, invítalos a que me follen, que hagan conmigo lo que quieran.
  • Vale zorra, tú lo has pedido.

Cogió el móvil

  • Chicos veniros para acá, tengo a una ninfómana conmigo, de verdad que es una fiera, me la he follado y pide más, de acuerdo en diez minutos estáis aquí, decirle a Roberto que os deje entrar que después haremos cuentas.

Colgó.

  • Bien zorrita en diez minutos estarán aquí mis amigos, te vamos a dar tanta caña que acabaras derrengada, pero tú lo pides, después no vengas quejándote.
  • Me parece que no sois lo suficiente machos para llenarme.
  • Eso ya lo veremos.

Al cabo de diez minutos llegaron sus amigos, eran cuatro.

Me estuvieron follando toda la noche y parte de la mañana, me sodomizaron, me follaron como posesos, yo les pedía que me pegaran, con sus cinturones me pegaron por todo el cuerpo, en mis nalgas en mi coño, en mis tetas y me encantaba, empalmaba un orgasmo tras otro, a mediodía, decidieron parar, estaban cansados, exhaustos, me llevaron a el baño me metieron en la ducha y uno a uno fueron meando encima mía, de nuevo me corrí, ni siquiera se despidieron, se ducharon, se vistieron y me dejaron sola en la habitación, estaba hecho polvo, llena de marcas, con el coño y el  culo, totalmente abiertos, pero me daba igual, lo había disfrutado.

                Me metí debajo de la ducha, me enjabone, y me lave bien, me vestí y me encamine a recepción, allí el conserje me dijo que tenía que pagar la estancia, aquellos cabrones ni siquiera se dignaron en pagar el motel pedí un taxi y me fui para casa.

                Llegue a casa y como suponía Mi hermana no estaba, seguramente estaría en el negocio, me desnude, me mire en el espejo y mire todas las marcas que tenía, me dolía todo el cuerpo, pero me sentía bien, por primera vez en mucho tiempo me sentía bien conmigo misma. Me puse un pijama, eche la ropa a lavar y me acosté.

                Me deporte como ocho horas después, hacía tiempo que no dormía también, me levante, tenía hambre, pero que mucha hambre, me fui a la cocina y allí estaba mi hermana.

  • Donde estuviste anoche, te estuve esperando hasta muy tarde, me tenías preocupada, que te paso.
  • Nada, me fui a bailar, conocí a unos chicos y estuvimos toda la noche de fiesta por ahí.
  • Y esas marcas en la  cara.
  • Nada que muy tonta de mí me di un golpe con una puerta.
  • Tienes hambre.
  • Me muero de hambre, que tenemos de cena.
  • Pasta.
  • Bien, ponme un buen plato.

Mary me lleno el plato y me lo tome con ansia, hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una comida, cogí de la nevera una cerveza y comencé a beberla, después de cenar, me senté en el sofá.

  • Esta noche vuelvo a salir, quede con esos chicos.
  • Vale, pero por favor ten cuidado con lo que haces.
  • Tranquila, se lo que me hago.

Fui a mi habitación, abrí el armario y busque el vestido más provocante que encontré, me lo puse, me mire en el espejo y mire a una mujer deseable, a una zorra.

                Pedí un taxi le dije a mi hermana que no me esperara de pie, que llegaría tarde y me fui a la misma discoteca, todo se convirtió en una rutina, llegaba a la discoteca, me ponía en la pista a bailar, se me arrimaba un hombre o un grupo de ellos le dejaba que me sedujera y acabábamos en el motel follando, yo le pedía que me tratara como a una puta, que me follara con dureza, que me pegara, y yo me corría una y otra vez. Acababa a las tantas, y volvía para casa, así pasaron algunos meses, pero llego un momento que eso no me llego, necesitaba más, me enganche a la coca, para ponerme a tono, llegue a pagar por que me follaran duro que me castigaran.

                Hasta el día que conocí a un chico, que me dijo que conocía un lugar donde me podrían proporcionar todo lo que buscaba, no lo dude, le dije que me llevara, subimos a un taxi y me llevo a las afueras a un chalet de los más normal, llamo al telefonillo se identificó, nos abrieron y entramos en la casa.

                Nada más entrar me excite, allí estaba un montón de gente desnuda, follando, mujeres y hombres con collares sujetos a correas que eran castigados de mil maneras, el chico me llevo a un cuarto donde estaba el dueño de la casa.

  • Esta es la hembra de la que te hable.
  • Vale, déjame con ella a solas.

El chico se fue, yo tenía una sensación rara, como si nuevo fuera a pasar en vida,

  • Desnúdate.

Obedecí sin darme cuenta.

  • Bien me han dicho que buscas el placer a través del dolor, pues te han traído al sitio adecuado, aquí podrás disfrutar de tu nueva sexualidad las veces que quieras, pero antes te diré unas normas.
  • De acuerdo.
  • La primera es discreción, este sitio lo conoce muy poca  gente.
  • Vale.
  • Segunda, solo sufrirás lo que tú desees, ni más ni menos.
  • Bien.
  • Ahora acompáñame.

Me cogió de la mano, y me llevo a través de varios salones donde se encontraban personas de todas las edades realizando las más depravadas perversiones, zoofilia, coprofilia, lesbianismo, en fin todo lo que te pudieras imaginar se desarrollaba en aquellos salones, seguimos caminando, llegamos a un estrecho pasillo, lo recorrimos hasta el final, y acababa en una habitación, nada más abrirla contemple un cuarto que tenía en el medio una cruz de san Jorge, a su lado un potro de tortura, de los techos colgaban cadenas con argollas, y del suelo lo mismo, en las paredes multitud de armarios y estantes con todo tipo de herramientas de tortura, pinzas, argollas, pinchos, látigos, fustas, palas, en fin todo lo necesario para una  sesión sado.

                Lo primero ver tu grado de resistencia al dolor, ven aquí.

Camine hacia él, cogió mis manos y las sujeto a unas esposa sujetas a unas cadenas en el techo, quede con los brazos en alto y extendidos, repitió la misma operación con mis pies, estaba sujeta por ambas extremidades totalmente abierta de piernas, se encamino a un armario y cogió una pequeña cadena en forma de triángulo con unas pinzas en cada uno de sus extremos y una argolla en uno de ellos, coloco una pinza en cada uno de mis pezones, otra en mi clítoris, yo note un dolor, soportable, de un armario cogió un juego de pesas, toda con una argolla.

  • Esto es lo que te voy a hacer, comenzare a ponerte en la arandela una pesa, conforme pase el tiempo iré colocando más, hasta que tú me digas que no soportas más el dolor.

Se agacho y coloco la primera pesa, sentí como mis pezones y mi  clítoris se estiraban, pero la sensación de dolor era más que soportable, me habían dado de golpes que me produjeron más dolor.

                Coloco una segunda pinza y una tercera, yo notaba como mi clítoris crecía, pero la sensación de dolor era más que soportable, coloco una cuarta pesa y pegue un pequeño grito, además de un gemido de placer, me estaba gustando, coloco una pesa detrás de otra y el dolor se hacía por momentos insoportable, pero yo no seguía de excitarme, el me miraba con cara de asombro, no entendía como era capaz de soportar tanto dolor.

  • Niña, tienes cuatro kilos de peso sobre tus tetas y tu clítoris, quieres que siga.
  • Si cabron, no pares hasta que yo te diga.

La sensación de purgar mis pecados era máxima, notaba como mi cuerpo reaccionaba a ese dolor con placer, sentía que por fin iba a ser capaz de ser perdonada, de volver a redimirme.

El continuo poniéndome pesas, perdí la cuenta de tantas, empezaba a desgarrárseme los pezones cuando decidió parar.

  • No te puedo poner más pesas, se desgarrarían tus pezones, y se te rompería el clítoris, de verdad que en todos mis años como maestro de sadismo, no he visto a una mujer como tú, debes de tener una pena muy grande, desear purgar algún pecado, porque se ve que te proporciona placer, no lo disfruta como lo disfrutaría un masoquista de verdad.
  • Soy una masoquista, me encanta el dolor, disfruto con ello.
  • No te discuto que disfrutes y de que consigas tus orgasmos, pero se nota que tienes un dolor interior más potente.
  • No pares dame más placer, castígame, pégame, no pares hasta que yo te lo diga.

Saco de un armario una fusta y comenzó a darme con ella, en las tetas en las nalgas en el clítoris, en la espalda, en todo mi cuerpo, y yo empalmaba un orgasmo detrás de otro, me sentía bien, realizada, estaba donde quería estar, estuvo como cuatro horas castigándome, con todo tipo de aparatos, látigos, palas, púas, sin quitarme las pinzas y las pesas.

                Al cabo de esas cuatro horas me soltó, me llevo en sus brazos a un baño, me lavo, me acompaño de nuevo a su despacho, me ayudo a vestirme.

  • Toma mi teléfono, cuando quieras otra sesión, llámame, no tendré problema en dártela, pero estate segura que no eres una sádica, no sé lo que pasa en tu vida, ni me importa, se el placer que me proporcionas y eso me llega, también te diré que te usare para que te den sesiones otras personas, para que disfruten de tu cuerpo, todos ellos pagándome, pues serás mi sumisa.
  • No jamás seré tu sumisa, mi vida, mi alma y mi corazón pertenecen a otra persona.
  • Vale, pues solo serás una loca más que desea purgar sus males.

Llegue a casa al mediodía, y allí estaba mi hermana esperándome.

  • Reyes como vienes, déjame desnudarte y ayudarte a duchar.

Yo sin darme cuenta la deje que me desnudara y en cuanto miro mi cuerpo.

  • Pero qué es esto, que es todo esto, estas marcas, tú has visto como tienes los pezones, como estas llena de marcas, Reyes esto se te está lleno de las manos, tienes que buscar ayuda.
  • Mary, déjame en paz es mi vida y la vivo como me da la gana, ahora déjame ducharme y acostar, estoy cansada.

Me duche, me puse un pijama y me eche a dormir, me levante sobre las ocho de la tarde, comí algo me vestí y volví a salir, necesitaba seguir expiando mi pecado, me fui a la discoteca, me busque a un chico, le dije que le pagaba porque me follara, lo lleve al motel y me follo de una manera brutal, como un animal, le pedía por favor que me diera duro, que me pegara, que me maltratara, que me tratara como a una puta, así iban pasado los días de mi vida, Dormía de día y de noche me iba a follar a mis sesiones de sado, me hice adapta a la coca, la necesitaba para aguantar las sesiones y el follar, deje de cuidarme, envejecía por momentos, pero me daba igual, pagaba por que me follaran, porque me trataran como a una puta, en el chalet acabe siendo la puta de un montón de hombres y mujeres, todos querían comprobar que era cierto que no tenía limites, que soportaba todo tipo de torturas y vejaciones, sentía que por fin estaba bien conmigo misma.

                Una mañana llegue a casa y estaban todos mis hermanos, incluso mi hermana Mabel que vivía en la capital, fue Gelo el que empezó a hablar.

  • Reyes, estamos seriamente preocupados por ti, llevas un ritmo de vida muy peligroso, estas demacrada, sabemos que te drogas que vas a sitios muy extraños, tus vecinos te han visto en malas compañías, no sabemos qué hacer.
  • Dejarme en paz, como os atrevéis a juzgarme, a venir aquí y darme esta charla, yo vivo mi vida como me da la gana, no os hago ningún mal.
  • Eso es mentira, dijo Mabel, claro que nos haces mal, tú crees que podemos permanecer impasibles mientras tú vives esta vida de locos, te estas montando lentamente, no te das cuenta, pero te estas matando.
  • Que me dejéis en paz, joder, e si vida, iros a la mierda.

Me metí en mi habitación cerré de un portazo y me eche a llorar, estaba cansada de mi familia de todos, solo quería mis drogas, mis sesiones, ser follada y disfrutar de aquella de paz.

                Fue una temporada de locos, llegaba cada día más tarde, apenas comía, bebía mucho, esnifaba coca, para poder follar y aguantar las sesiones de sado, mi vida era una noria de sensaciones, me olvide de todo, solo era un juguete en manos del placer y el dolor.

                Un día llegue a casa sobre las dos del mediodía y en cuanto abrí la puerta lo vi, era él y se me hizo la noche.

EL

                               Me levante temprano, tenía muchas cosas que hacer, me senté en la cama cogí mi móvil y empecé a llamar, primero a mis hijos, les esplique la conversación con Alfredo y Araceli y lo que necesitaba de ellos, los tres estuvieron de acuerdo, sabían que era lo  correcto para recuperar a su madre, después llame a Mabel a la capital, le explique los pasos a seguir si querían recuperar a su hermana, ella estuvo en todo momento conforme, le di el teléfono del Dr. Vázquez el psicólogo que me recomendaron mis amigos, le dije que se pusiera en contacto con él para que les diera unas pautas a seguir en caso de que Reyes aceptara mi propuesta, ella me dijo que no me preocupara, que al instante se pondría en contacto con el doctor y que mantendría informado, después llame a la oficina, le dije que anular todas mis citas, que mis hijos se encargarían de todo, que me pasaran con el garaje, necesitaba hablar con Tomas mi chofer de confianza, le dije lo que quería de él, que estuviera preparado para hacer un viaje a la capital ese mismo día, que me recogiera a las 10 en mi casa, después llame a Mary, le dije que sobre las doce estaría en su casa, que si llegaba Reyes antes que la entretuviera.

                Me levante de la cama era las nueve de la mañana, tenía una hora para prepararme, me metí en la ducha, puse la ducha a la temperatura adecuada, y me relaje, estaba muy nervioso, tenía que asentarme, no podía hablar así con esos nervios con ella, debía serenarme, me sentó bien la ducha, me vestí de forma informal, repase las pautas que me marcaron.

                No tenía hambre, pero hice por tomar por lo menos un café.

                A las 10 puntual llego Tomas, me senté con el delante, y le di la dirección, me dijo que tenía que parar en la gasolinera para llenar el depósito, me pareció, bien, así le contaba un poco lo que  quería de el en el viaje.

                Mientras nos llenaban el depósito, le dije que podemos desayunar algo en la cafetería de la gasolinera, a él le pareció bien, después de llenar el depósito, aparco el coche y entramos en la cafetería, los dos pedimos un desayuno.

  • Veras Tomas, este va a ser un viaje especial, si al final hay viaje, tendrá que llevar a mi exmujer a la capital, ella está enferma y tiene que ser atendida allí.
  • De acuerdo jefe, sin problema.
  • Tendrás que estar muy pendiente de ella no perderla de vista en ningún momento, está muy delicada.
  • Ya lo he entendido, no se preocupe.

Terminamos de desayunar y reemprendimos camino, llegamos a casa de Mary a las once menos cuarto, Tomas aparco y le dije que me esperara, que ya le iría informando yo por el móvil.

                Subí las escaleras, llame al timbre y me abrió Mary, estaba muy nerviosa, casi llorando.

  • Gracias José por venir, sé que no tenías porque, pero gracias.
  • No Mary, gracias a vosotros por contarme lo de Reyes, no me lo perdonaría, saber que esta tan enferma y no hacer nada, ahora vamos a sentarnos y te voy a explicar cómo tienes que actuar.
  • De acuerdo.

Nos sentamos en el salón.

  • Mary, tienes que actuar con naturalidad, pero en ningún momento le hables a tu hermana, el único que va a hablar voy a ser yo, ella por mucho que te busque, no intervengas, déjame a mí y ahora te agradecería una infusión, mientras esperamos.

Ella se levantó, fue a la cocina, puso una tetera con agua al fuego, cogió dos tazas de una alacena, dos cucharillas en un cajón, una bandeja, depósito las tazas y las cucharillas en ella, de otro armario saco dos bolsitas de té, en cuanto hirvió el agua. La puso en la bandeja y vino a mi lado, nos servimos cada uno y comenzamos a hablar de cómo le iba la vida, me conto que se había embarcado en un negocio de lanas y que le iba muy bien, que antes le ayudaba Reyes, pero que de repente dejo de ir y cambio totalmente su aptitud,  y se echó a llorar.

  • Ves Mary, esto es lo que no puede pasar, tienes que ser fuerte.
  • Es que José tú no has visto como esta últimamente, cada día llega más tarde y peor.
  • Tranquila Mary, que si sigue sintiendo algo por mí, hoy empezaremos a solucionarlo.

Las horas pasaban y ella no aparecía, de repente sentimos como unas llaves entraban en la cerradura, me levante me encamine por el pasillo, se abrió la puerta y la vi a ella, bueno lo que quedaba de ella, me miro y se desmayó.

                De un salto llegue hasta ella de manera que me dio tiempo a sujetarle por los brazos y amortiguar la caída.

                Mary pego un grito, yo la levante con cuidado, le dije a Mary que abriera la puerta de su habitación, la deposite en la cama.

                Mary, prepara la bañera, la vamos a meter en ella a ver si reacciona.

Mary salió corriendo al baño, escuche como abría los grifos, mientras tanto yo comencé a desnudarla, en cuanto la tuve desnuda. la mire y me puse a llorar, esa no era mi Reyes, era otra mujer, estaba demacrada, su cara, un día hermosa, era solo un amasijo de huesos, sus labios estaban resecos, sus ojos antes brillantes, eran oscuros, como sin vida, pero si su cara era triste, su cuerpo, era dantesco, se le notaban todos los huesos, sus pechos antes duros y turgentes, ahora le caían por el pecho, sus piernas antes fuertes y hermosas, ahora eran dos palillos, me asuste, llame a la oficina y pedí que me pasaran con el médico, hable con él, le explique cómo estaba Reyes, le pedí por favor que se acercara a donde estaba, le dije que era algo urgente, me pidió la dirección, que no tardaría mucho, que saldría enseguida, que solo el tiempo de meter lo básico en el maletín y arrancaba, llego como quince minutos después de llamarle la examino, con mucha atención, y me dijo que necesitaba reposo, le explique lo del viaje y me dijo que en esas circunstancias no era recomendable, que en un par de días con los cuidados adecuados y tomando las pastillas que me indicaba, podía viajar siempre que fuera acompañada por otra persona, le di las gracias, me paso las recetas me dio unas pautas, yo le pedí por mi parte máxima discreción y se fue.

Mande a Mary a la farmacia a comprar los medicamentos, le dije a Tomas que se fuera que ya le llamaría.

                No podía dejar así a Reyes, sabía que me tenía que quedar a  cuidarla, que me necesitaba, que tendría que acompañarla a la capital, que por lo menos iría a su primera consulta, llame a mis hijos, a Mabel al Dr. Vázquez, a Araceli, les pedí consejo a todos y a todos les pareció bien mi idea, creían que eso le haría bien a ella, y la  atendería esos días que necesitaba para recuperarse.

                En cuanto llego Mary, le pedí por favor que preparara de nuevo el baño, así lo hizo, yo entre en la habitación cogí a Reyes la lleve a la bañera la deposite y comencé a lavarla, con delicadeza, me rompía el corazón verla así, tan desvalida, tan destruida, termine de lavarla y entre Mary y yo terminamos de secarla le pusimos un pijama, la acostamos y la dejamos dormir.

                Durmió todo el día, toda la noche y parte de la mañana del día siguiente, yo  dormí en el sofá, pero lo que se dice dormir, bien poco, cualquier ruido me despertaba, pensaba en como ella había llegado a aquella situación, me echaba la culpa, si cuando la vi masturbarse, le hubiera preguntado si realmente necesitaba hacer el amor, si me hubiera contestado que sí, yo no dudaría ni un instante en hacer lo que hiciera falta, incluso operarme, pero no la culpa no era mía, todo fue un cumulo de circunstancias, de mala suerte.

                Se levantó a media tarde, me vio y se le dibujo una media sonrisa en su cara.

  • José, estas aquí, no fue una alucinación, a que has venido.
  • Antes de hablar debes comer algo y tomarte estas pastillas.
  • Lo que tú digas, la verdad es que tengo hambre.

Mary ya tenía la comida preparada, se la sirvió y comió por primera vez en mucho tiempo con ansia, se notaba que tenía hambre, se comió un plato y quiso repetir, pero tal como nos indicó el médico, tenía que ser poco a poco, le pusimos una infusión, y le di la pastilla, me miro, yo asentí y se la tomo.

  • Bien Reyes vamos a hablar, siéntate en el sofá.

Ella se sentó y  yo me senté en una silla enfrente de ella, Mary se sentó en la otra esquina de la mesa.

  • Estoy aquí porque tus hermanos me han pedido ayuda, me han contado lo que te pasa y  todos estamos muy preocupados.
  • No me pasa nada, se puso defensiva, solo vivo mi vida.
  • No Reyes no estás viviendo tu vida, la estas destrozando, te estas autodestruyendo y yo sé porque.
  • Dime porque, dímelo.
  • Lo estás haciendo por lo que paso entre nosotros, te quieres ganar mi perdón a través del dolor, crees que cuanto más sufras más cerca estas de mí, de que yo te perdone, pero eso no es así, así no conseguirás mi perdón, así solo te harás daño a ti misma y acabaras por perder a la gente que te quiere.
  • Y entonces dime, que debo hacer.
  • Ponerte en manos de un especialista, irte de aquí, a otra ciudad, empezar de nuevo, nosotros te ayudaremos, si eres capaz de salir de este pozo, te prometo que tus hijos volverán a ti, que veras más a tus nietos, que incluso tú y yo podremos ser amigos, pero eso sucederá si cumples todo lo que yo te diga.

Reyes se echó a llorar, temblaba, Mary hizo ademan de levantarse y abrazarla y yo la detuve con la mirada, fui yo la que levante su cara, le acaricie el rostro, ella cogió mi mano y recorrió todo su cara con la palma de mi mano, no paraba de llorar, pero sonreía.

  • Reyes, tú me sigues queriendo.
  • Si José, si te quiero, jamás podre amar a otra persona, solo busco tu perdón.
  • Vale, pero lo que haces no es la manera de conseguirlo, estoy seguro que algún día te perdonare, pero para eso tienes que curarte, hacer todo lo que te diga el especialista, lo entiendes.
  • Si, hare lo que sea, solo quiero recuperarte.
  • No Reyes, lo nuestro está muerto, jamás volveremos a vivir juntos.

Me miro con una cara de tristeza infinita, creí que la íbamos a perder, pero se repuso.

  • Tienes razón, jamás volveremos a ser un matrimonio, lo jodi todo, pero aunque te sigo amando, contéstame, tu aun sientes algo por mí.
  • Pues claro que siento, has sido la única mujer en mi vida y eso no se olvida, claro que tengo sentimientos para  contigo, claro que te quiero, eso no lo puedo evitar, serás siempre la mujer de mi vida, la madre de mis hijos, la mujer que me dio los momentos más hermosos, pero te lo repito, cada uno debe vivir su vida alejado del otro.
  • Vale José, pero por favor no me olvides.
  • Nunca te olvidare, ya  te he dicho que podemos ser amigos, que siempre estaremos en contacto, que siempre sabrás de mí.
  • Vale, podemos intentarlo.
  • No, con intentarlo no llega, tienes que comprometerte a hacerlo, sé que será duro, pero tienes a toda tu familia para apoyarte, tus hijos también están dispuestos a estar a tu lado, piensa en eso, en tus nietos, en tu futura vida, en el mañana, te prometo que si te curas, hablaremos todos los días, mientras tú lo quieras, así sabremos el uno del otro.
  • Con esa promesa me llega, hare lo que me pidas.
  • En primer lugar, estarás unos días en casa recuperándote, para poder ir a la capital, yo iré contigo, en segundo lugar, te pondrás en manos de un psicólogo para que te trate, eso no es negociable, en tercer lugar vivirás con Mabel y Jesús y le obedecerás en todo, no le darás problemas y cumplirás todas sus directrices, estás de  acuerdo.
  • Si José, si estoy de acuerdo, sé que será difícil, pero si tú me lo pides lo hare, quiero por encima de todo tu perdón, es lo que más deseo en la vida.
  • Mi perdón tendrás que ganártelo, te costara, pero si te recuperas y te comportas como la mujer que yo conocí, solo así puede ser que te perdone.

Me acerque a ella y la abrace, ella también me abrazo entre llantos, me separe de ella, y le dije que se acostara a dormir, que necesitaba recuperarse, le di una pastilla para dormir y le dije a Mary que la acompañara a la habitación.

 En cuanto se durmió, llame al despacho, les dije que iba a estar fuera algunos días, que no me llamaran, que cualquier cosa  que lo consultaran con mis hijos, los dos días se convirtieron en una semana.

 Con los cuidados de Mary y míos, se fue recuperando poco a poco, cogió algo de color, algo de alegría, una semana y dos días después de nuestro encuentro, decidimos que era el momento de irnos a la capital, llame a Tomas y le pedí que nos recogiera en casa de Mary, preparamos la maleta, yo le pedí a mi hijo que fuera a mi casa y me metiera algo de ropa en una maleta y que se la diera a Tomas, llego sobre las doce del mediodía, nos despedimos de Mary entre lágrimas y emprendimos viaje, antes de salir le di una pastilla para dormir a Reyes, para que fuera durante el viaje relajada.

 Llegamos a la capital sobre las siete de la tarde, llegamos a casa de Mabel, acomodamos a Reyes en una habitación y les explique todo lo que habíamos hablado, Mabel me dijo que tendríamos la cita con el Dr. Vázquez al día siguiente a las cinco de la tarde, me despedí de ellos le dije a Tomas que me llevara la hotel donde nos hospedamos  cuando viajamos a la capital, nos inscribimos y me metí en la habitación, necesitaba pensar, necesitaba estar seguro de todo lo que le había prometido.

 Sabía que con respeto a mis hijos no habría problema, es mas ellos estaban deseando perdonarla, pero y yo, sería capaz de perdonarla, sabía que mis sentimientos hacia ella eran reales, que la seguía amando, pero de eso a perdonarla, iba un abismo, pero en el fondo de  mi alma sabía que sí, que algún día la perdonaría, que iba a pasar, lo que no sabía era cuando, aun sentía sus palabras en el video, aun retumbaba en mi mente, aun miraba aquellas escenas, a veces me despertaba sudando, mi subconsciente, me hacía malas pasadas, a veces me repetía una y otra vez la escena donde me denigraba, en la que me insultaba, en la que me llamaba cornudo, y sufría, decidí dejar que el tiempo decidiera por mí, baje a cenar, y me acosté temprano, estaba cansado y el día siguiente seria otra vez un día duro.

                Me levante temprano, aproveche para ir a la piscina y hacer unos largos, avise a Tomas que me desplazaría en taxi, y que aprovechara para estar con su familia en la capital, yo sabía que tenía un hermano viviendo en ella.

Pedí un taxi, quería dar una vuelta y seguir aclarándome las ideas, además quería visitar un par de museos, y comer en un restaurante que me recomendó uno de mis clientes, visite los museos, me relajo, me encanta el arte, fui a comer al restaurante y realmente merecía la pena, una comida excelente un buen servicio y una buena bodega, aunque no soy de beber, pero me tome un par de  copas de un buen vino, me fui a una cafetería para hacer tiempo, había quedado con Mabel en la consulta.

 Salí de la cafetería, pedí un taxi le di la dirección de la consulta, era en el centro de la ciudad un edificio moderno con muchas oficinas, subí al consultorio, llegue como quince minutos antes, me presente y la secretaria me dijo que le Dr., Vázquez quería hablar  conmigo antes de ver a Reyes, me acompaño a una habitación me dijo que me sentara y que en un momento llegaría el doctor.

Al cabo de diez minutos llego Vázquez, era de mi edad, de mi misma complexión, me saludo.

  • Veras José, quería hablar contigo para que me contaras lo que os paso, es importante tener todos los datos, Araceli y Alfredo me han contado algo, pero quiero escucharlo de ti.
  • De acuerdo.

Estuve como media hora hablando con él, contándole todo lo acaecido desde el día de su infidelidad, no ocultaba nada, la separación, mis dolores, mis dudas, mis sentimientos, me desahogue, me sentí bien, cuando termine de contarle.

  • Bien José, con esos datos me llega, pero si quieres un  consejo, a ti también debería verte un psicólogo, lo necesitas aunque tú no lo sepas, si realmente quieres perdonarla, tienes que sacar fuera todo ese dolor.
  • Lo mismo me dijeron Araceli y Alfredo, lo tendré en cuenta.

Salimos del despacho y Mabel y Reyes ya estaban en la salita, el Dr. Se presentó, invito a Reyes que la acompañara y nos pidió que fuéramos a tomar un café, pues la sesión seria larga, que su secretaria tenia nuestros números de teléfono y en cuanto acabaran nos avisaría.

                Decidamos ir a una cafetería cercana, pedimos las consumiciones y le pregunte a Mabel que me contara como les iban las cosas a Jesús y a ella, me conto que le negocio iba viento en popa, eso ya lo sabía pues nosotros somos su principal cliente,  que eran abuelos por segunda vez, lo cual me alegro mucho, la felicite, y que sus hijos se habían incorporado a la empresa, comentamos entre risas que la saga familiar seguiría llevando nuestras empresas cuando nos jubiláramos.

Seguimos contándonos cosas, del trabajo  y de la vida, pero sobre todo hablamos de Reyes, de cómo estaba, de su proceso de autodestrucción, de lo que les agradecía que me llamaran, que me gustaba poder ayudar, Mabel tuvo que atender un par de llamadas eran sus hermanos preguntando como iba la cosa, ella los ponía al día y seguíamos hablando, yo también tuve que atender llamadas de mis hijos preguntando como iba la cosa, les puse al día, la cabo de cuatro horas nos llamó la secretaria, que podíamos subir, que la sesión había terminado, pague las consumiciones y subimos, entramos en la consulta y la secretaria nos acompañó a un despacho distinto al de donde había estado yo hablando con él.

La secretaria nos abrió la puerta y nos invitó a pasar, entramos y vimos a Reyes riéndose, como si le hubieran contado un chiste, nos sentamos y Vázquez comenzó a hablar.

  • Bien Reyes y yo hemos tenido una grata conversación y hemos llegado a la conclusión que debe ingresar en una clínica durante un tiempo indeterminado, pues tanto física como emocionalmente necesita ponerse a tratamiento intensivo, ambos estamos de acuerdo en ello, le he recomendado una clínica en la que trabajo yo, personalmente llevare su caso, durante ese periodo no podréis visitarla, pero si podéis hablar con ella durante ciertos días y a ciertas horas, esto es lo mejor para ella.

Mabel y yo nos miramos y fui yo el que hablo.

  • Me parece correcto, si usted lo considera necesario y ella está de acuerdo, por nuestra parte nos parece perfecto.
  • Bien estamos de acuerdo,  yo mismo la acompañare ahora a la clínica, quiero que ingrese hoy, por la ropa no preocuparos, solo tenéis que mandarle ropa interior, un chofer de la clínica pasara por tu  casa para recoger la ropa, el resto, material de aseo y lo demás lo pone la clínica, ahora tenéis cinco minutos para despediros.

Salí fuera con el doctor, quería ser el último en despedirme, en cuanto salió Mabel, entre yo.

  • Como estas.
  • Bien, mucho mejor, me ha sentado bien las conversación, con el doctor es muy simpático.
  • Vale, ya sabes que durante el tiempo que estés en la clínica no podrás ver a nadie, pero podrás hablar por teléfono, yo me voy a ir a casa, pero te llamare cuando me dejen, solo te pido que pongas todo de tu parte para curarte, me lo prometes.
  • Si, lo tengo claro, quiero curarme, quiero volver a ser yo misma, gracias por preocuparte por mí.
  • Siempre me preocupare por ti, siempre estaré pendiente de ti, eso dalo por seguro, bien es el momento de despedirnos, sabes que puedes contar conmigo siempre.

Nos levantamos a la vez y nos abrazamos, le bese en la frente y salimos del despacho, fuera estaba esperándonos el medico con la cazadora de Reyes.

                Vamos Reyes, ya te has despedido, a vosotros gracias por venir, mi secretaria os dará los horarios de llamada y los días, tener en cuenta que solo será una llamada por día señalado y una solo persona.

                En cuanto se marcharon, Mabel me dijo.

  • Mientras os dependíais, he hablado con mis hermanos y hemos decidido que seas tú el que hable con ella, solo tú.
  • Gracias Mabel, dale las gracias a tus hermano, creo que será bueno para ella.
  • Lo mismos pesamos nosotros y el doctor.

Nos despedimos, pedí un taxi, llegue al hotel, llame a Tomas y le dije que al día siguiente nos iríamos por la mañana, que siguiera tomándose el día libre, que yo no me movería del hotel, me fui a mi habitación, me duche, me puse un pijama y me acosté, estaba muerto, necesitaba descansar, eran las doce de la noche, no tenía hambre, solo quería dormir.

                Al día siguiente emprendimos el camino de vuelta, llegamos a las instalaciones de nuestra fabrica sobre media tarde, reuní a mis hijos y les conté todo lo acaecido, las reuniones con el médico, el internamiento en la clínica y lo de las llamadas, además les comente que iba a ponerme en manos de un psicólogo, pues me había dado cuenta que lo necesita, mis hijos estuvieron de acuerdo, y también acordaron ponerse en manos de Araceli, la llamamos y concertamos una cita con ella para que nos aconsejara.

                Las semanas fueron pasando, yo charlaba con Reyes dos días a la semana, la animaba a seguir, le preguntaba por sus progresos, charlábamos con naturalidad, se notaba por su entonación que estaba volviendo a ser la mujer que conocí, estuvo dos meses ingresada, le trataron de su adicción a la coca, y del resto de adicciones.

                Yo por mi parte me puse en manos de un psicólogo recomendado por mis amigos y me sentó muy bien, desaparecieron mis pesadillas, mis temores, mis dudas, al final llegue a perdonarla, rehíce totalmente mi vida.

                Reyes se compró un apartamento en la ciudad, se puso a trabajar con su hermana, para estar entretenida, sigue a tratamiento,  mis hijos la visitan fines de semana alternos, un fin de semana cada hijo, así ve a sus nietos y esta entretenida, así tiene comprometido tres fines de semana, el cuarto lo dedica a una terapia especial que le mando su psicólogo, yo por mi parte no me he vuelto a enamorar, hablo con Reyes todos los días y nos contamos todo lo acontecido en el día, una vez al año quedamos las dos familias y celebramos una gran fiesta, donde reforzamos nuestros lazos de amistad.

                En fin esto ha sido lo sucedido, desde aquel fatídico fin de semana.

ELLA

                Note que mis piernas me fallaban, note como unos brazos me recogían, me posaban en mi cama, me desnuda, me sumí en un profundo sueño.

Soñé que un médico  me examinaba que hablaba con el de no sé qué viaje, que le decía que necesitaba reposo para ese  viaje que me tomara no sé qué pastillas y que me diera no sé qué pomada, por las laceraciones, note soñé que me desnudaba y llevaba mi cuerpo a la bañera, que me lavaba con delicadeza, que con la esponja recorría todo mi cuerpo, era un sueño precioso, yo sintiendo sus caricias, aunque fuera en sueño, luego me ponía un pijama y me dejaba dormir, todo muy confuso no sé cuántas horas dormí, al levantarme pensé que era un sueño, un sueño bonito, pero un sueño.

                Salí de la habitación sonámbula, y lo volví a ver, si era el, estaba sentado en la  cocina tomado un café con Mary, en cuanto me vieron se acercaron a mí, me temblaban las piernas, me dolía la cabeza, creía que me iba a explotar, pero todo me daba igual, lo tenía cerca después de tanto tiempo.

  • José, estas aquí, no fue una alucinación, a que has venido.
  • Antes de hablar debes comer algo y tomarte estas pastillas.
  • Lo que tú digas, la verdad es que tengo hambre.

Mary me puso un plato de pasta, lo devore y más que me pusieran, pero él me dijo que despacio que tenía el estómago empequeñecido, que me podía sentar mal, me dio una infusión con una pastilla, me dijo que me la tomara, yo me la lleve a la boca la trague con un sorbo de la infusión.

  • Bien Reyes vamos a hablar, siéntate en el sofá.

Me senté en el sofá, el cogió una silla y se sentó enfrente y Mary en la otra esquina de la mesa.

El me hablo me conto porque estaba allí,  a mi lado, yo al principio me puse a la defensiva, no sabía porque, me dijo que toda la familia estaba preocupada por mí, que todos estaban de acuerdo que necesitaba tratamiento, que tenía que marchar lejos, que tenía que ponerme en manos de un especialista, que si pretendía obtener su perdón comportándome como me comportaba que estaba equivocada, que así no lo conseguiría, que lo único que conseguiría era alejar a la gente que me quería, a perder lo poco que me quedaba.

Me eche a llorar, mire como Mary se quería levantar a consolarme, pero José con una señal de su cara le dijo que se quedara quieta y eso hizo, me levanto la cabeza y acaricio mi cara yo cogí con mi mano la suya y  comencé a recoger mi faz con su mano, era feliz, lloraba, pero con una sonrisa en los labios.

  • Reyes, tú me sigues queriendo.
  • Si José, si te quiero, jamás podre amar a otra persona, solo busco tu perdón.

Me dijo que la única manera de poder conseguir su perdón, si algún día lo conseguía era poniéndome en manos de un terapeuta, que me ayudara a superar todas mis adicciones, que él me acompañaría.

                Yo le dije que haría cualquier cosa por recuperarle, y él me dijo que jamás volveríamos a ser una pareja, le pregunte si me seguía queriendo y me lo dijo.

                Me dijo que claro que me seguía queriendo que era la única mujer en su vida, que conmigo paso los mejores años de su vida, que era la madre de sus hijos, pero por mucho que me quisiera, jamás volveríamos a estar juntos.

                Lo entendí, le dije que lo entendía, que lo único que le pedía es que no me olvidara, me dijo que eso lo tuviera claro que nunca me iba a olvidar, que podíamos ser amigos.

                Estuvimos discutiendo un rato, hasta que le dije que lo intentaría, el mi dijo que con intentarlo que no le llegaba, que tenía que prometerme que me iba a implicar al cien por cien, lo entendí, y le dije que sí que lo conseguiría, le dije que lo único que quería era su perdón, me dijo que su perdón tenía que ganármelo volviendo a ser la mujer que conoció, de la que se enamoró.

                Me abrazo, dios que sensación más hermosa, sus brazos rodeando mi cuerpo, esos brazos que pensé que nunca más volvería a sentir, yo le abrace, note su cuerpo, y me invadió una sensación de paz, me dio una pastilla para dormir y me dijo que me acostara, que necesitaba descansar para recuperarme y así marchar para la capital, donde me estaba esperando mi hermana, me tome la pastilla y me acosté.

Fue una semana preciosa, entre Mary y el me cuidaban me alimentaban, el me desnudaba y aplicaba sobre mi cuerpo pomadas, aceites, para sanar mis laceraciones, pero lo que él no sabía que con sus caricias, también sanaba mi espíritu, sabía que ya no volvería a tenerlo, que ya no viviría con él, pero esas caricias me sabían a vida, me reconfortaban, tenía que aprovecharlas, grabarlas en mi mente, sabía que serían las ultimas  que nunca más volvería a sentir esas manos recorrer mi cuerpo, por las noches cuando me acostaba, recordaba esas caricias, quería saborear en mi mente esas caricias, fue una semana intensa, yo notaba como mi cuerpo se recuperaba, como mi mente se limpiaba de la locura, pero a veces, volvían a mi cabeza esos pensamientos de que sino sufría no podría ser yo misma y entonces pensaba en mi promesa, mi promesa al hombre que amaba y los apartaba, una semana y dos días después de mi conversación con José y prometerle que me pondría en manos de un terapeuta, salimos para la capital, José me dio un calmante para que el viaje no se me hiciera pesado, dormí durante todo el trayecto.

                Llegamos a  casa de mi hermana sobre media tarde, Tomas el chofer, saco mi maleta del coche se la dio a mi cuñado, y nos despedimos hasta el día siguiente en la consulta, mi hermana me llevo a mi habitación, me indico donde estaba el baño, por si quería asearme y se fue, yo me fui al baño me desnude, me di una ducha rápida y me cambie de ropa, fui hasta la cocina y me hermana estaba cocinando, la mire y me eche a llorar.

  • Os e jodido la vida, por culpa de mis problemas os e jodido.
  • No digas eso, no nos has jodido, nada, somos tu familia y nos preocupamos por ti.
  • Pero me he portado mal, muy mal, os e insultado, os e despreciado.
  • Niña, no eras tú, estas enferma, necesitas ayuda, y nosotros estamos aquí para ayudarte en lo que sea.
  • Gracias hermana, gracias por todo, he sido una estúpida, no sé lo que me pasó.
  • Tranquila, ahora lo que tienes que hacer es ponerte en manos de un especialista y curarte, nosotros siempre estaremos a tu lado, cuenta con tu  familia.

Me eche a llorar, no podía más, tenía que desahogarme, sacar todas las lágrimas que tenía en mi interior, Mabel me abrazo, me sentó en una silla, se puso de rodillas.

  • Tranquila Reyes, todo va a salir bien, lo presiento, te vas a curar y a rehacer  tu vida, vas a volver aquella mujer que queremos.

Llego Jesús mi cuñado, cenamos hablando de sus hijos, de cosas del trabajo, y me acosté temprano, mi hermana, me dijo que por la mañana iríamos de compras, pues tenía poca ropa.

                Me despertó mi hermana a media mañana.

  • Vamos dormilona, que tenemos mucho que comprar y tenemos cita con el terapeuta a la tarde.
  • Vale, no me atosigues, me  ducho y hacemos lo que tú quieras, pero prepárame un café bien cargado, que si no, no soy persona.

Me di cuenta de lo que estrañaba esos instante previos a un nuevo dia, el café, la ducha, en fin la normalidad, lo cotidiano, me levante me duche, abri la maleta y la verdad no había mucho donde elegir, Mary me metio lo justo para pasar un par de días, cogi lo primero que vi me vesti y fui a la cocina, mi hermana me estaba esperando con un café bien cargado, desayunamos y salimos para los grandes almacenes que tenia al lado de casa, nos pasamos toda la mañana probando ropa, yo compre varios conjuntos, algunos pantalones, y ropa interior, mi hermana también se compro sus cosillas, tomamos un aperitivo en la cafetería sin salir de los grandes almacenes y nos volvimos a casa la tarde iba a ser muy intensa.

                Comimos las dos solas, Jesus tenia mucho trabajo en la oficina.

  • Os da mucho trabajo Jose.
  • Es nuestro principal cliente.
  • Y siguió trabajando con vosotros después de lo que le hice.
  • Si, es todo un profesional, sabe que nosotros trabajamos bien y por lo que se ve no mezcla su vida privada con el trabajo.
  • Y como os sento a vosotros lo que hice.
  • Reyes, es mejor dejar ese tema, puede hacerte daño.
  • No Mabel, necesito saberlo, si voy a ponerme en manos de un profesional, necesito saber cómo afecto a mi familia lo que hice.
  • Está bien, pero no te va a gustar.
  • Da igual.
  • Pues al principio no lo creíamos, no entendíamos como te rebajaste tanto, como caíste tan baja, Jesús ponía el grito en el cielo, se preguntaba qué había pasado entre José y tú, no  podía entender nada, yo tampoco por supuesto, creíamos que te habían drogado, que te obligaban a hacer aquellas locuras, a decir aquellas palabras tan hirientes, por la mañana llamamos a José y solo nos dijo que te llamáramos a ti, que él no tenía nada que decir, se le notaba hundido, desesperado.
  • Nos llamó Mary y nos contó que José te había echado de casa que estabas con ella,  que ahora no podía hablar que estabas durmiendo y el resto ya lo sabes, tu locura, hasta hoy, al principio nos diste asco, repugnancia, pero fue Gelo el que nos dio a entender que eras nuestra hermana y por muchas locuras que hicieras teníamos que estar unidos.
  • Gracias hermana, por ser sincera, sé  que te guardas muchas cosas, pero me hago una idea del daño que os e echo, y te prometo que me voy a curar por mucho que dure, lo  voy a hacer, por vosotros y por mí.
  • Eso espero hermana, sabes que es tu ultima oportunidad, si la cagas despídete de todo, tu familia, tus hermanos, tus nietos de toda la gente que te quiere, perdona que sea tan directa, pero es lo que hay.
  • Tranquila hermana eso no va a pasar.
  • Joder, tenemos que vestirnos que se nos va a hacer tarde, hablando, hablando son las cuatro y a las cinco tenemos la cita.

Ambas nos encaminamos a nuestras habitaciones, cogimos un taxi, le indicamos la dirección y partimos, llegamos muy justos, nos atendió una secretaria, nos presentamos.

                Muy bien el Dr. Vázquez esta ahora con un familiar suyo, en cuanto acabe te atenderá.

Yo no entendí lo del familiar, pero al cabo de media hora, salió José acompañado de un hombre de su misma edad y corpulencia, se dieron la mano y se encaminaron hacia nosotras.

  • Hola buenas tardes, quien de las dos es Reyes.
  • Yo, dije.
  • Bien acompáñame, vamos  a charlar durante un buen rato, vosotros dos podéis iros a tomar un café, mi secretaria os avisara cuando terminemos.

Mabel y José asintieron y se marcharon.

  • Acompáñame a mi despacho, tienes muchas cosas que contarme.

Yo lo seguí hasta un gran despacho, con una gran librería llena de libros de psicología, una mesa  con una caja de pañuelos y dos sofás.

  • Siéntate donde quieras.

Me senté en un sofá y el en el otro, estábamos uno enfrente del otro en una distancia de medio metro.

  • Bien Reyes, cuéntame todo desde el principio, no te preocupes por el tiempo, yo no tengo prisa.

Comencé a hablar desde el momento en que a José se le descubrió su enfermedad  coronaria, su imposibilidad de satisfacerme sexualmente, sus intentos con la Viagra, mis noches de masturbaciones, ese fin de semana fatídico, mi entrada en la locura del dolor, mis encuentros sexuales bizarros, le conté todo, en cuanto acabe me sentí descansada, saque  toda la mierda que llevaba dentro, me sentí bien, le  conté que si le hubiera contado a José lo de las masturbaciones, a lo mejor no hubiera pasado lo del fin se semana, él me dijo que posiblemente no, pero también me dijo que nada era seguro, que no me preocupara por eso, le conté mi adicción a la coca, mi adopción al alcohol, no me deje nada, estuvimos hablando de  como afrontar el futuro, me hizo desnudar y examino mis marcas, mis pezones, me dijo que posiblemente tendría que operarme para recuperar toda su morfología, que lo mejor era que me internara en una clínica en la que él trabajaba por lo menos durante los primeros meses para operarme, y tratar tanto las heridas físicas como las emocionales, a mí me pareció bien, me pregunto cuáles eran mis sentimientos para con José, le dije que seguía locamente enamorada de él, que no sabía cómo afrontaría la vida sin su presencia, me dijo que eso lo trataríamos más adelante, que no me desanimara que la vida daba muchas vueltas, estuvimos hablando como cuatro horas, en la llegamos a conectar, el sabia  como tratarme y yo me dejaba tratar, acordamos que esa misma noche ingresaría en la clínica que durante mi estancia no recibiría visitas y que las llamadas telefónicas serian controladas y espaciadas en la semana, yo le dije que estaba dispuesta a lo que fuera con tal de recuperar mi cordura, me pidió que lo tratara por su nombre, Oscar, y así lo hice, en cuanto terminamos le dijo a su secretaria que avisara  a José y a Mabel que habíamos terminado y que quería hablar con ellos.

                En cuanto llegaron los dos les explico los planes que tenia para mí, mi ingreso inmediato, la prohibición de visitas, las llamadas  controladas y que el tiempo de ingreso dependería de mi evolución, les dio cinco minutos para despedirnos, primero entro mi hermana, me deseo suerte, y que contara con la familia para lo que fuera, después entro José, me dijo que me llamaría las veces que se lo permitieran, me pidió que pusiera todo de mi parte para curarme, que se volvía a casa, pero que estaría al tanto de mis evoluciones, que no me preocupara por nada, que todo saldría bien, en cuanto terminamos de hablar se levantó me abrazo y me dio un beso en la frente.

                Salimos, Oscar ya tenía en su mano mi cazadora, mire por última vez a mi hermana y a José y me fui con Oscar a la clínica.

                En cuanto llegamos me asignaron una  habitación y  dos enfermeras que estarían pendientes de mi las 24 horas, me dieron ropa para usar en la clínica, pues no estaba permitida más ropa que la que ellos proporcionaban, y comenzó mi recuperación, al principio fue muy dolorosa, la abstinencia de mis adicciones era horrible, casi no comía, tenían que darme sonniferos para dormir, fue un mes de locos, de sufrir dolor físico y emocional, lo único que me ayudaba eran las llamadas de Jose, hablábamos prácticamente todos los días, le contaba mis avances y mis retrocesos, siempre tenia una palabra de aliento, me animaba a seguir luchando, que toda la familia estaba dispuesta a ayudarme.

Estuve cuatro meses ingresada, me operaron de los pechos me los restauraron, curaron mis heridas, logramos dejar atrás mis adipciones, mis temores, fui capaz de comprender que sería muy difícil que José me perdonara, pero también me di cuenta que lo sucedido no solo era culpa mía, algo de culpa tenia el, por no insistir con la Viagra, por dar por perdida esa batalla, en una de las conversaciones se sinceró y me conto que me vio una noche masturbándome, que si fuera valiente y hubiera hablado conmigo a lo mejor no tendríamos que pasar por esa locura. 

                Cuatro meses después de mi ingreso, me dieron el alta, me pautaron ciertos medicamentos que tendría que tomar el resto de mi vida, también Oscar me dijo que tendría que seguir visitándolo durante mucho tiempo, que tendríamos muchas sesiones.

                Oscar me marco unas pautas de vida, de momento debería vivir  con mi hermana, para que ella me controlara, pues tenía miedo a una recaída, yo acepte todos sus consejos, estaba totalmente en sus manos, confiaba plenamente en él.

                Me fui a vivir con Mabel, los primeros meses no se separó de mí, parecía mi sombra, pero lo entendía, era parte de la terapia, con el tiempo y por recomendación de Oscar me fue dando más libertad.

                Un día en una de las sesiones, me dijo que cuando quisiera podía vivir sola, que creía que la peor etapa ya había pasado, me alegre mucho, me compre un ático cerca de la casa de mi hermana, ella me ayudo a decorarlo, me mude un mes después, una vez instalada, le pedí a mi hermana  que me pusiera a trabajar con ellos, me daba igual de lo que fuera, pero necesitaba llenar tiempo, me contrato de ayudante de secretaria, me sentó muy bien.

                Cada fin de semana, uno de mis hijos venía a visitarme, tenia a mis nietos, los disfrutaba, los mimaba, bueno lo que sus padre me permitían, así tenía tres fines de semana ocupado, el cuarto, aplicaba una terapia que me impuso Oscar para saciar mi sed de sexo, contrataba a través de una agencia un joven que me viniera a follar, todo muy aséptico, llegaba me follaba sin preliminares, conseguía mis orgasmos y se iba, me desahogaba.

                Hablaba con José todos los días, nos contábamos todo lo acaecido durante el día, nos contábamos anécdotas, le conté lo de mis desahogos sexuales, le pareció bien, era feliz, pero más feliz fue el día que José me dijo que me perdonaba de corazón, que parte de lo sucedido era culpa si vida es plena, me he reconciliado con mi familia, veo a mis hijos a mis nietos, charlo con José todos los días, me siento bien, estoy recuperando mi vida, poco a poco empiezo a ser yo.

                Bien hoy en día sigo trabajando con mi hermana, una vez al año nos juntamos las dos familias y veo a José, hablamos, nos reímos, disfrutamos de la vida, en fin aunque me falta algo, soy feliz, no tengo necesidad de meter a otra persona en mi corazón, sigo amando a José y eso será el resto de mi vida, siempre sueño que vuelvo a él, tal como dice Oscar la vida da mucha vueltas.

Fin

Posdata

                Tengo 73 años y tengo la cabeza de Reyes apoyadas en mi regazo mientras juego con su pelo, estamos viviendo juntos, hace tres años que me he jubilado, la empresa está en manos de mis hijos y no me preocupo por ella, sé que está en las mejores manos, después de jubilarme, me fui a la capital, quede con Reyes, quería hablar con ella quedamos en su piso.

                Llame a la puerta muy nervioso, sabía lo que iba a hacer lo que no sabía era la respuesta de Reyes.

                Ella me abrió me invito a pasar, me indico que me sentara en un amplio sofá, ella se sentó a mi lado.

  • Como te va.
  • Bien, me entretengo con el trabajo, la lectura, salgo mucho al cine, al teatro, también quedo con mi hermana y vamos de compras, pero dime a que has venido.
  • Reyes, no sé cómo empezar, me siento como un chiquillo, me he jubilado, ahora estoy más liberado, y creo que necesito a alguien a mi lado, y me gustaría que ese alguien fueras tú.
  • A ver si lo he entendido, quieres que volvamos a vivir juntos.
  • Si, si tú quieres, tomate tu tiempo para pensarlo, voy a estar aquí todo el  tiempo que haga falta hasta que me des tu respuesta.
  • No tengo nada que pensar, llevo esperando este momento desde hace mucho tiempo, claro que si, quiero pasar contigo el resto de mi vida.

Nos miramos, nos abrazamos y nos besamos fue un beso apasionado, un beso deseado por los dos, en cuanto sus labios se juntaron con los míos, me sentí de nuevo feliz, como cuando nos conocimos, como cuando le pedí que se casara conmigo, ella me dijo que era la mujer más feliz del mundo.

                Estuvimos charlando hasta las tantas de la mañana, le dije que arreglara sus cosas en la capital y que cuando decidiera viniera a nuestra casa, que creía que era mejor vivir en nuestra casa cerca de nuestros hijos y nietos, que con respeto a su terapia sexual, que me daba igual que  lo entendía, ella me dijo que hacía tiempo que no la necesitaba, que lo único seria la terapia que hablaría con Oscar, y que no creía que hubiera problema en que me tratara Araceli o Alfredo.

                Nos despedimos, al cabo de tres meses, Reyes volvió, entro de nuevo en mi vida, ahora somos de nuevo felices, dentro de un mes nos casaremos de nuevo, haremos una gran fiesta con todos nuestros amigos, con nuestra familia, en fin de nuevo los dos juntos.

Somos felices y eso es lo que importa, el pasado, pasado es.

Ahora si es fin.

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