ESRUZA 

La vida, a mí, no me dio rosas, 

sólo me ha dado espinas o, 

yo me acerqué demasiado 

a los rosales secos, 

que me clavaron sus espinas. 

No debería decir lo que digo, 

pero así lo siento. 

Puedo sonar desagradecida,  

quizá la vida me dio algunas rosas 

y no supe apreciarlas. 

Pero agradezco a Dios 

que tengo vida, yo soy quien 

dejó que los rosales secos 

me clavaran sus espinas. 

Debí, tal vez, regarlos más 

para que florecieran o, 

escoger rosales vivos, 

florecientes, para que 

me dieran rosas. 

2 comentarios sobre “Espinas

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