KERANOS

Laura reaccionó con un grito porque se asustó. Yo estaba un poco en shock, pero rápidamente reaccioné y le metí un tortazo a Alejandro, pero con la mano cerrada, abriéndole el labio. Él se echó para atrás del golpe y sus amigos le pararon, pero se zafó y vino hacia a mí como un energúmeno. Yo viendo lo que venía, lo recibí con un rodillazo en todo el pecho, tirándolo al suelo, pero yo me tambaleaba por el golpe y un amigo suyo me empujó, tirándome al suelo, dándome un fuerte golpe en la cabeza contra la pata metálica de una mesa.

De lo demás que pasó en ese momento tengo recuerdos vagos, ya que estaba bastante mareado por el golpe. Recuerdo que Laura pegó otro grito y que Elena se acercó rápidamente, poniendo la mano donde me di el golpe. Lo siguiente que recuerdo es estar montado en el asiento de atrás de mi coche con Elena a mi lado, con su mano aún en mi cabeza. Conforme llegamos al hospital, se me pasó un poco el mareo, reaccionando a lo que estaba pasado.

-¡Javi! ¿Estás bien?
-Me duele la cabeza. ¿Qué ha pasado?
-Te has dado un golpe contra una mesa y has empezado a sangrar bastante.
-¿Pero qué ha pasado?
-Nada, Javi. No te preocupes.

Entramos al hospital y allí me curaron. Me dieron algunos puntos porque me hice una brecha bastante fea. Recuerdo que miré a Elena mientras me curaban y tenía en las manos una toalla con bastante sangre. Una vez curado, me hicieron pruebas de reconocimiento. Me dijeron que no parecía nada grave, ya que no había perdido la consciencia, que era normal que estuviera mareado. Aun así, me hicieron más pruebas para ver si tenía algo, pero no vieron nada. También me dijeron que, si en los siguientes días me encontraba mal, que fuera para hacerme más pruebas en ese caso.

Salimos del hospital y fuimos a mí coche. Nos había traído un amigo y ahora nos iba a llevar a mi casa. Ya me encontraba mejor y salí del coche, pero Elena se me adelantó para ayudarme a entrar a mi casa, por si me mareaba de nuevo. Entramos y vimos a mí madre, que se asustó. Yo le tranquilicé, diciéndole que estaba bien. Elena explicó lo que pasó, estaba un poco nerviosa, ya que era la primera vez que hablaba con mi madre. Se disculpó porque no eran las formas que le hubiera gustado para conocerse, pero había surgido así. Mi madre se tranquilizó al ver que estaba bien, porque reaccionaba en todo momento a la conversación. Fuimos a mí habitación para cambiarme y vi que la camisa estaba con bastante sangre cuando me la quité. El contraste de la camisa blanca y la sangre era imponente.

-Joder, ¿toda esa sangre es mía?
-Sí, cuando te hemos levantado había también en el suelo, así que hemos cogido una toalla para tapar la hemorragia.
-¿Pero qué ha pasado?
-No lo sé, yo no estaba ahí cuando pasó. Pero oí gritos y golpes, fui y vi a Alejandro en el suelo y a ti también contra la mesa con la mirada perdida. Me he asustado mucho, Javi…
-Lo siento, Elena. No me acuerdo de lo que ha pasado…
-Tranquilo, ya ha pasado. Ya estamos aquí. Me voy a quedar contigo por si necesitas algo o te sientes peor.
-Vale.
-¿Cómo estás?
-Un poco mareado.
-Bueno, vamos a ponerte el pijama y te acuestas para descansar.
-¿Y tú?
-Yo contigo, a tu lado.

Se puso una camiseta mía y nos tumbamos en la cama, pero ella se puso con la espalda en el cabecero y apoyó mi cabeza con cuidado en su regazo, acariciándome la espalda. A los pocos minutos me dormí.

Al día siguiente me desperté siguiendo en la misma posición que me acosté. Elena me miraba mientras me acariciaba la cara.

-¿Cómo estás?
-Me duele un poco la cabeza.
-¿Te ves bien o crees que es necesario ir al médico?
-Yo creo que no hace falta… Y tú, ¿has descansado?
-Bueno, estaba pendiente de ti, pero sí, algo he dormido.
-Gracias por quedarte.
-Javi, es lo mínimo que puedo hacer. Y más cuando tú me cuidas así también, o mejor.
-Al final anoche se partió mi cabeza en vez de la cama. Que desastre.
-Jajaja, ni estando así pierdes el sentido del humor. Ay…
-No sé qué pudo pasar…
-Anoche hablé con Laura cuando te dormiste y me contó lo que pasó.

Me empezó a contar con detalle lo sucedido, sin mencionar lo de que Laura me intentó besar.

-Ah, sí… Es que el día que me llamaste llorando le dije que no se acercara a ti más… No creía que fuera a pasar algo así…
-Déjalo, es gilipollas. También me dijo que se quedó planchado en el suelo y que se lo llevaron sus amigos medio grogui.
-¿Y Laura te ha contado algo más?
-No, nada más. ¿Por?
-Anoche me intentó besar.

Elena se quedó en silencio durante unos segundos, cambiándosele la cara un poco.

-¿En serio?
-Sí. No sabía lo nuestro y bueno, se acercó a hablarme y lo intentó.
-Pero no pasó nada, ¿no?
-No, la paré.
-Gracias por ser sincero.
-Es lo normal.
-Se supone, pero luego llegan las puñaladas. Ya sabes.
-No pienses en eso.
-Sí, mejor…
-Oye, anoche estabas cortailla, ¿no?
-Pues normal, jajaja. Conocer así a tu suegra…
-Es verdad…
-Anda, vamos a levantarnos.

Se levantó de la cama y me ayudó a levantarme, pero perdí el equilibrio, sentándome de nuevo en la cama.

-¿Estás bien?
-Estoy un poco mareado.
-Pues no te levantes, quédate aquí sentado. Voy a por algo para que comas.

Al rato vino con mi madre.

-¿Cómo estás?
-Un poco mareado y con dolor de cabeza.
-Bueno, descansa. Anda que con lo contenta que estaba cuando os vi entrar por la puerta y mira lo que me encuentro. Que mala suerte de conocer a esta chica tan guapa de esta manera, Javier…

-Ni que lo hubiera hecho queriendo…
-Ay… Bueno, os dejo solos, si necesitáis algo o te sientes peor, avisadme.
-Vale.

Elena se me quedó mirando con una sonrisilla.

-¿Qué te pasa?
-Nada… Javier…
-Buah… Jajaja.

Se acercó para besarme y sentarse a mi lado. Pasamos todo el día juntos. Elena estaba muy cariñosa, cuidándome, dándome besos y caricias durante todo el día. Para cuando llegó la noche, quedó con uno de nuestros amigos para que la llevara a casa, aunque le dije que se llevara mi coche. Me dijo que, si pasaba algo, que se lo dijera y que tuviera cuidado, que vendría a visitarme en cuanto pudiera.

El lunes transcurrió igual. Me pasé descansando todo el día, hablando con Elena y contándole como estaba, quedando en que el día siguiente iría a verme.

El martes me desperté con Elena acariciándome la cara, dándome un beso y preguntándome qué tal estaba.

-Me duele la cabeza bastante. Más que ayer.
-¿Estás mareado?
-Sí (dije al incorporarme para ver si me mareaba).
-Vamos al médico.

Me lavé un poco la cara y me vestí. Elena me llevó a urgencias y allí le contamos lo que pasaba. Después de unas pruebas, me dijeron que se trataba de una conmoción cerebral. Elena y yo nos asustamos, pero el médico nos explicó que no era grave, que era debido al golpe y que en pocos días se debería pasar. Nos avisó de que esos días sentiría dolores de cabeza, mareos, y que también podrían aparecer nauseas, cambios de humor, dificultad de concentración… Me dijo que descansara un par de días y que volviera a la rutina para ejercitar el cerebro.

Cuando salimos nos montamos en el coche y me quedé embobado mirando por la ventana.

-¿Estás bien?
-¿Eh?
-Javi, no pasa nada. Nos ha dicho que no es grave, que en unos días se pasa. No te preocupes.
-Ya, ya.

Cuando llegamos a mí casa, aparcó y apagó el motor.

-Javi, no quiero que le des vueltas a esto. Ya verás como no es nada. Yo voy a estar contigo para lo que necesites.
-Te quiero, Elena.
-Y yo a ti, mi amor. No te vengas a bajo.

El resto del día lo pasamos en mi casa, yo me dormí por la tarde y ella estaba con su portátil con su TFG. Me desperté y la vi muy concentrada, así que no le dije nada, pero ella me vio y me preguntó que como estaba. Descansar me vino bien, porque me encontraba mejor. Estuvimos hablando un poco y ya se hizo tarde. Le dije que se llevara mi coche, si yo no lo iba a usar conforme estaba. Le pareció bien, así podría venir a verme cuando quisiera sin depender de nadie o del autobús. Nos despedimos con un beso y me dijo que, si pasaba algo, que le avisara.

Más tarde por la noche, me tomé un paracetamol para pasar bien la noche, entonces recibí mensajes de Noelia.

-¿Cómo estás? Me ha contado mi hermana lo que te ha pasado…
-Estoy mejor, gracias por preguntar.
-Me alegro. De las clases nos olvidamos, ¿no?
-Pues me han dicho que descanse un par de días, pero que también haga vida como siempre, para ejercitar y tal.
-Como veas. No quiero que la cosa vaya a peor…
-No, si no pasa nada. Mañana le digo a tu hermana que venga a por mí y echamos una clase. Pero más ligera para probar.
-Vale. Se lo voy a decir a María.
-Venga, nos vemos mañana.

Le comenté a Elena lo que acaba de hablar con Noelia y le pareció bien, así que quedamos en que iría a por mí para ir a su pueblo, a casa de María.

Al día siguiente vino a por mí. Me preguntó como estaba y le dije que me encontraba mejor, aunque de vez en cuando me mareaba un poco. Me dejó en casa de María y me dijo que cuando acabara o si me sentía peor, que la avisara. Cuando entré a casa de María, me saludaron con dos besos y me preguntaron que como estaban. Dije que estaba bien, aunque me mareaba un poco de vez en cuando.

Empezamos la clase y me notaba un poco flojo, como si ellas fueran por delante de mí. Entonces Noelia dijo:

N: Javi, ¿estás bien?
J: ¿Eh? Sí, sí. Es que me cuesta un poco concentrarme…
M: Noelia, tenemos que cuidar a Javi, que está malito… (dijo poniéndome la mano en la pierna).
N: Sí, tienes razón (poniendo su mano en mi otra pierna).

Me quedé callado. No sabía qué hacer. No estaba seguro de qué estaba pasando. Entonces María se empezó a acercar a mí sonriendo.

J: Esto no está bien (dije levantándome para irme).

Pero me mareé y casi me caigo, ellas me ayudaron a sentarme en el sofá y se sentaron a mi lado.

N: ¿Estás bien?
M: ¿Ves, Noelia? Hay que cuidarlo.

Entonces María se acercó a mí, pasando mi brazo por su hombro y me empezó a besar el cuello mientras me acariciaba el muslo. Noelia también se acercó y me cogió de la barbilla para besarme en los labios, después lo hizo María mientras Noelia me sobaba el paquete. Me intenté zafar, pero me agarraron para no dejarme escapar. Entonces entre las dos empezaron a desabrocharme el cinturón y el pantalón. Las paré abrochándome el pantalón y el cinturón mientras salía de ahí tambaleándome.

N: Javi, espera…

Salí de ahí sin responder ni mirar atrás.

Eché a andar hasta que vi un banco para sentarme y descansar. Estaba muy nervioso por lo que acaba de pasar, ¿cómo no pude reaccionar antes? Estaba un poco en shock porque confiaba en Noelia y otra vez me venía con las mismas y ahora involucrando a su amiga.

Cuando me tranquilicé llamé a Elena para que fuera a por mí. Le dije que no me veía bien para ayudarles y que intenté ir hacia su casa andando pero que estaba mareado y me senté en un banco. Le envié ubicación, fue a por mí y le dije que me llevara a mi casa. A la vuelta me mantuve callado y mirando por la ventana pensando en si contarle a Elena lo que pasó.

-Javi, tranquilo, ya verás como en unos días estás mejor.

Me mantuve callado, embobado mirando por la ventana.

Llegamos a mi casa y fuimos a mí habitación, sentándome en la silla de mi escritorio.

-Venga, levanta esa cara (dijo poniéndose frente a mí).

Le abracé sin decir nada.

-Javi, ¿qué pasa?
-Nada.

Decidí no contarle nada, ya que su hermana estaba involucrada y no quería que se peleara con ella. Si no hubiera estado ella, sí que se lo hubiera contado, pero entonces recordé lo que me dijo de las puñaladas. Me sentí mal por ocultarle algo así, quería que viera que era sincero con ella, pero no quería joderle más su relación familiar, que ya tenía bastante con lo de sus padres. Me tumbé en la cama y ella se sentó a mi lado, acariciándome la cara hasta que me dormí.

Me desperté al día siguiente, estaba sólo en casa. Miré el móvil y tenía un mensaje de Noelia disculpándose, diciéndome que quería hablar conmigo, quería explicarme lo que pasó en la clase.

Me encontraba mejor, aunque no me fiaba de salir a la calle sólo, así que le dije que viniera a mi casa en el recreo para hablarlo.

Un poco pasadas las 11, se presentó en mi casa con María. Les dije que las dejaba pasar si no hacían nada raro. Dijeron que sólo querían aclarar lo de la clase y pasaron para hablar conmigo. Me dijeron que ambas eran muy amigas y que Noelia le contó lo que hubo entre nosotros. María dijo que le dio curiosidad y que se fijó en mí y que ambas querían experimentar conmigo, porque también sentían atracción entre ellas. Entonces creyeron que yo era perfecto para ello, porque según ellas tendría experiencia.

J: Pero vamos a ver… Sabéis que tengo pareja…
M: Sólo es sexo Javi, no hay sentimientos de por medio.
N: Claro, como cuando tú y yo…
J: Entiendo lo que me queréis decir, pero estando en pareja es diferente. Hay una cosa que se llama fidelidad. Además, a Elena ya le han hecho algo así y no quiero que sufra más.
N: No tiene por qué enterarse…
J: Noelia, no me jodas… ¿Otra vez con las mismas?
M: Venga, Javi, que estás deseando.
J: Mira, si no tuviera pareja, el otro día os hubiera reventado a las dos, pero estoy con Elena y yo no soy así…
M: ¿Nos hubieras reventado? (dijo mientras se levantaba para acercarse a mí).
J: No me jodáis, ¿eh?

Entonces Noelia se levantó y se puso por detrás de mí acariciándome el pecho y besándome el cuello. Mientras tanto, María me empezó a desabrochar el pantalón, poniéndose de rodillas. Noelia se subió la camiseta y el sujetador y me acercó sus tetas a mi cara para que se las comiera. Me estaba excitando, por lo que me empecé a empalmar. María sacó mi polla de mis boxers y me empezó a pajear para después empezar a metérsela en la boca. Noelia cogió mi mano para meterla dentro de sus leggings y bragas para que le tocara el coño mientras le seguía comiendo las tetas. Entonces noté como María paraba de chupármela. Miré hacia ella y vi que se había bajado los pantalones y un tanga que llevaba y se estaba sentando sobre mi polla, pudiendo ver su espectacular culo, metiéndosela dentro de su coño tan apretado mientas soltaba un gemido.

N: ¿Ves, Javi? No pasa nada, es sólo sexo. Disfruta de nosotras como nosotras queremos disfrutar de ti…
J: Esto no está bien…
M: Que polla más rica tienes (dijo mientras empezaba a subir y bajar). Noelia no mentía…

Todo ocurrió muy rápido. Estaba como en shock, sin poder moverme. Entonces María se bajó de mí y empezó a chupármela de nuevo, pero ahora se le unió Noelia, me la estaban comiendo entre las dos con los ojos cerrados, hasta que los abrieron y me miraron fijamente a los ojos.

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