ALMUTAMID

La conversación con Marta había terminado aparentemente bien, sin embargo tenía una sensación extraña y no podía sacármela de dentro. Marta sufría conmigo tanto como sin mí. ¿Y yo? Yo disfrutaba con su compañía, y Marta cuando estaba de buenas era muy abierta al sexo, pero ¿podría yo sobrellevar sus crisis de seguridad? ¿Volvería a “manipularme” como había hecho con Karina?. Me pesaba esa sensación hasta el punto de empezar a agobiarme la despedida porque sabía que tendríamos la conversación. Intenté concentrarme en los exámenes. Marta terminaba el jueves y se iría ese día o el siguiente, yo había retrasado dos exámenes que me retendrían dos semanas más, hasta final de junio.

Y como soy como soy también empezaba a agobiarme volver a casa y tener que explicarle a Alba lo que había pasado. No estaba obligado pero sentía que tenía que hacerlo, que era mi deber moral con alguien que se había portado tan bien conmigo.

También notaba a Marta agobiada. Más silenciosa y en los descansos era capaz de estar una hora abrazada a mí sin decir nada, como si quisiera aprovechar esa sensación o ese recuerdo pegado a su piel, lo que incrementaba la mala sensación.

Pero mi cabeza no estaba para afrontar lo inevitable y es por eso que simplemente dejé pasar los días como si no hubiera pasado nada, cuando en realidad en un mes y poco de relación, negada por su parte, habíamos tenido dos desencuentros importantes. Llamadme cobarde, pero iba a esperar a ver qué planteaba ella cuando se fuera, aunque mi sensación era de final de etapa. Lo habíamos intentado pero no había funcionado. No iba a vivir permanentemente pensando si mi pasado o mi presente no eran lo que mi chica esperaba de mí.

Evidentemente no era una sensación sólo mía pues el lunes tras su examen yo no busqué su cuerpo más allá del contacto cariñoso y ella tampoco me incitó al sexo a sabiendas de que soy presa fácil. Ella también debía estar intentando encajar las situaciones que habíamos vivido a causa de sus celos y mi pasado.

Así llegamos al día del último examen. Yo tenía una semana hasta el siguiente, ya en segunda convocatoria y otra más hasta el último. Eso me permitía relajarnos. Cuando salimos del examen y nos fuimos a tomar una cerveza con Miriam y Carlota, y algún otro compañero que parecía interesado en Miriam, hicimos planes para la despedida. Era jueves y Marta quería salir de marcha, por lo que decidimos posponer la salida hasta el viernes para que hubiera más ambiente. Marta quería una gran quedada para matar su última juerga en nuestro segundo curso de universidad.

Yo el jueves me había ido a dormir a la residencia para estudiar solo ya que Marta no tenía que hacerlo y así ella podía ir organizando su viaje de vuelta. Allí pude hablar con Ángela y explicarle lo sucedido. Todo encajaba y como buena amiga justificó la actitud de mi chica. Ella lo estaba pasando mal por Karina y la entendía, aunque le afeó que no me lo confesara antes. Tan salomónica siempre.

El viernes me pasé todo el día estudiando. Penúltimo día con Marta y apenas nos veíamos. Al menos dormiríamos juntos el fin de semana. Tras volver de correr me duché y cené para irme a casa de Marta llevándome ropa y apuntes para el fin de semana. Llegué a su casa con el tiempo justo de soltar las cosas y salir pues habíamos quedado y llegábamos tarde. Casi todo el mundo había acabado los exámenes por lo que nos juntamos casi 2º compañeros de la facultad. Todo el mundo tenía muchas ganas de fiesta y diversión con cierto ambiente de euforia. Las chicas se habían arreglado y algunas estaban espectaculares con vestidos cortos, escotes amplios y espaldas u hombros desnudos. Empezando con la propia Marta que nos deleitaba la vista con una minifalda ajustadísima que marcaba completamente sus nalgas y un top corto de los que le gustaban para enseñar el piercing de su ombligo. Sorprendente que yo me follara a semejante bellezón.

Como estábamos con muchos compañeros de facultad tocaba disimular por imposición de Marta, pero no pude evitar cogerla de la cinturita un par de veces o pegarnos algún baile sexi pegaditos, pero anda de besos y arrumacos. Ya la pillaría en su casa.

Al final fuimos cambiando de pubs para terminar en una discoteca hasta que cerraron. Se notaba que ya se habían ido muchos estudiantes de la ciudad y no había tanta marcha como era habitual, pero nosotros la llevábamos puesta, abusando alguno del alcohol. Se notaba el ambientillo de euforia y hubo algún rollete de compañeros que se despistaban en pareja con los consiguientes cotilleos y risas. Yo pensaba que era absurdo que Marta no me dejara buscarla más pero al final con tanto alcohol en la barra de la discoteca mientras la chicas bailaban fui pillándome una papalina bastante interesante.

Como Marta me había evitado ya un par de veces me puse a bailar con Miriam quizá más pegado de la cuenta, pero ella me siguió el rollo. De hecho cuando nos fuimos a por otra copa en la barra le pasé el brazo por encima del hombro. De hecho me puse hasta pesadito con ella que sorprendentemente me siguió el rollo cogiéndome por la cintura. Si Marta quería que nadie pensara que teníamos algo lo estábamos haciendo de lujo.

El problema es que me empecé a propasar un poco. No penséis mal pero me puse preguntón.

-Miriam…¿sigues siendo virgen?
-¿A qué viene eso ahora? Jajajaja…
-Es que me extraña que ningún tío te haya entrado…
-Yo tendré que decir algo ¿no?
-Verdad que te iban las tías…-le dije pegando mi cara a la suya más de la cuenta para no gritar entre el ruido de la música de la discoteca.
-Todavía no he decidido lo que me va…-me respondió picarona.
-Pues tienes dos pollazos…
-Jajajajajaja, pero qué bruto eres…
-Te lo digo en serio, hoy con esa escotazo vienes que rompes- le dije mientras asomaba con descaro mi cabeza por el balcón de sus tetas.
-Tú estás fatal. ¿Y Marta qué?
-¿No ves que está pasando de mí?
-Seguro que después a solas te echa más cuenta…
-Llevamos días sin follar…
-Tioooooo, córtate. No me digas esas cosas…
-Eres mi amiga ¿no?
-Luis, creo que estás borrachito.
-¿Y estoy más feo así?
-Que idiota eres. ¿Me estás tirando la caña? ¿Para poner celosa a Marta?
-No, porque hoy estás muy buena…
-Luis, de verdad…

Justo en ese momento llegó Marta y Miriam se zafó de mí cortada.

-¿Qué pasa que os veo tan juntitos? Jajajaja…
-Nada…-dije con descaro- que como no me echas cuenta estoy viendo si Miriam se pega un revolcón conmigo…

Miriam se puso pálida y se retiró diciendo:

-A mí no me metáis en vuestros líos…
-Luis- dijo Marta seria- ¿estás borracho?
-Creo que sí.
-Pero me lo estoy pasando genial…¿ya quieres que nos vayamos?
-Quiero follar con mi novia antes de que se vaya…
-Pshhhhhh, calla…te prometo que mañana vas a tener algo especial…pero venga, vamos a seguir divirtiéndonos…y no bebas más, jajajaja- me dijo antes de irse a bailar otra vez dejándome en la barra.

Cuando nos echaron de la discoteca por ser la hora de cierre ya quedábamos solo unos 11 o 12, pues dos parejitas se estaban enrollando y no daban señales de vida y alguno ya se había ido a su casa. Yo pensaba que nos iríamos ya a casa de Marta pero alguien propuso rematar la fiesta en su piso. Algunos se fueron despidiendo, pero para mi sorpresa Marta quería seguir la fiesta en el piso. Me estaba empezando a mosquear. El problema es que dormía en su casa y faltaban un par de horas para que abrieran la residencia.

-Puff, yo estoy reventado- dije- y todavía tengo dos exámenes…
-No seas aguafiestas, es un día- me dijo Marta.

Pero no fui el único que estaba cansado. Varios también se iban a sus casa, entre ellos Miriam. Cuando lo dijo le pregunté si me hacía hueco en su casa. Dudó un instante pero ante mi insistencia y mi imploración aceptó. Me fui con Miriam dejando a Marta con cara de pocos amigos.

No habíamos caminado demasiado antes de que sonara mi teléfono. Era Marta. Me pedía que la esperase para volver juntos a su casa. Como estábamos muy cerca de casa de Miriam la dejé en el portal y salí al encuentro de mi chica. Cuando llegué al punto donde nos encontraríamos para seguir juntos ella ya había llegado. Nada más verme se vino para mí y me abrazó fuerte.

-¿Cómo se te ocurre irte a dormir con Miriam cuando nos quedan dos días juntos?
-Pues básicamente porque tú no te querías ir a dormir. Has pasado un poquito de mí esta noche.
-Pero Luis, ya sabes que no quiero que la gente de la facultad sepa lo nuestro.
-¿Y qué problema hay en que la gente sepa que estamos enrollados? Hoy ha habido varios rollos ¿dónde está el problema?- le pregunté apoyando la espalda en un coche porque ya estaba cansado de toda la noche de pie.

Marta no respondía. Probablemente ella no sabía la respuesta tampoco. Estaba claro que formaba parte de algún tipo de estrategia dirigida a protegerse de un posible fracaso entre nosotros. Pero cuando pones un escudo es porque necesitas defenderte, ¿de qué?

-Luis, tengo frío…

Sin insistir en la respuesta la atraje hacia mí abrazándola para que sintiera el calor de mi cuerpo. Nos quedamos abrazados en silencio con su cabecita echada en mi hombro mientras yo acariciaba la piel desnuda de su baja espalda. Los pájaros ya cantaban y estaba empezando a clarear el día. Era absurdo que nos quedáramos allí parados cuando estábamos a 5 minutos de su casa. Así que abrazados por fin como una pareja, lo que no habíamos sido toda la noche, nos fuimos para su casa.

Nada más llegar Marta se fue al baño a orinar y desmaquillarse mientras que yo me desnudaba. No tardó demasiado y regresó con la falda en la mano sólo con el top y un tanga negro que me puso como una moto. Un minúsculo triangulito por delante tapaba su chocho mientras que tres hilitos se unían en la espalda de mi chica dejando sus nalgas totalmente desnudas divididas entre un triángulo interior blanco y su envoltura morena del sol.

-Joder, que buenas estás…-dije irreflexivamente.

Marta no respondió pero se quitó el top mostrándome un sujetador a juego con el tanga que apretaba sus tetitas haciéndolas elevarse. La miraba de arriba abajo felicitándome por mi suerte.

-No me mires así que me da vergüenza…-dijo con inocencia.
-No me provoques…
-Es muy tarde…¿no tienes sueño?
-Se me ha quitado de golpe…
-Pues querías venir para dormir…
-Eso no es exacto. Yo quería venirme contigo a la cama.
-¿Y si yo quiero sólo dormir?-preguntó con una sonrisa pícara.

No respondí y me quité los calzoncillos dejando a su vista mi polla morcillona. Me fui andando hacia ella que me detuvo con la mano antes de que la abrazara. Me quedé cortado, pero lo que hizo fue quitarse el sujetador y ponerlo sobre el escritorio. Pero cuando fue a quitarse el tanga la detuve.

-Eso déjamelo a mí…

Por fin pude abrazarla y empezamos a besarnos mientras nuestras manos recorrían la otra espalda y culo y Marta me regalaba gemiditos de placer. Ella ya debía notar mi polla dura pegada a su vientre mientras mi mano jugaba con el hilo de su tanga entre sus nalgas hasta conseguir colarse dentro del triángulo para encontrarse con sus labios húmedos. Sus gemidos dentro de mi boca crecieron de intensidad. Y yo le devolví el pacer que me proporcionaba descubrir su chocho mojado con un gruñido de aprobación.

Me gustaba tanto su humedad que mi dedo se coló dentro masturbándola allí de pie. No quería soltarla y ella se estremecía.

-Joder como me gusta este culo y este coñito caliente…
-Arghhhh…..Luis, es tuyo…es tuyo….
-¿Quieres que te meta la polla?
-Siiiii, fóllame, Luis….mmmmmm, arghhh, me estás matando con la mano…
-¿Estás caliente?
-Síiiii
-¿Y no querías venir a follar conmigo?
-Mmmmmm, sí quería…mmmmm
-Has sido mala….
-¿Estás borrachito? Ji, mmmm, ji…-no conseguía reírse por los gemidos que mi dedo en su coño le provocaban.
-No lo suficiente…
-¿Me ay….me vas a castigar?
-A pollazos…
-Mmmmmmmmm

Marta se estaba corriendo en mi mano. Hacía mucho que no la notaba tan caliente. No fue un orgasmo muy intenso pero lo suficiente para que notara su respiración cortada como si le faltara aire con un gemidito ahogado y las piernas flojas. De hecho dejé que resbalara hasta quedar de rodillas a mis pies recobrando la respiración. Sin pensarlo le puse la polla en la cara refregándole mi líquido preseminal por la mejilla y la nariz hasta que se la plante en los labios. Marta los abrió saboreando mi glande.

-¿Quieres comer polla?
-Me encanta tu polla…-respondió abriendo la boca.

Agarró mis pelotas con su mano y empezó a tragarse mi churra hinchada con las venas totalmente marcadas por la excitación. Mamaba con verdadero deleita poniéndome más caliente todavía tragándose mi nabo casi entero para soltarlo bien ensalivado. Después se lo sacó majeándolo suave mirándome con cara de mimosa. Se pasaba mi glande por la cara y mientras me sujetaba la polla chupaba mis pelotas. Así en varias ocasiones. Casi me lo pierdo por irme a dormís con Miriam.

-¿Te gusta mi polla?

Marta asintió con su boquita llena por mi carne caliente.

-¿Dónde la quieres?
-En mi chochito…

La cogí de la mano y la levanté tumbándola en la cama. Ella abrió las piernas con una postura muy lasciva ofreciéndome su sexo empapado. Yo sin pensármelo me acomodé entre sus piernas peor en vez de dirigir mi torpedo a su bodega de carga me lancé a por sus tetas que no había catado mientras mi chica gemía.

-Mmmmm, come teta….Luis…mmmmm

Mis gruñidos se confundían con sus gemidos mientras sus caderas se movían esperando algo más que mi boca en sus pezones. Sin pararme el piercing de su ombligo bajé mi cabeza a su entrepierna apartando el triángulo de su tanga dejando mi mano en su pecho y recorrí toda su raja con la lengua recogiendo su sabor saladito y ganándome un largo gemido de aprobación.

Ahora sí, nos olvidamos de crema y de todo y volví a buscar su boca pegando nuestras caderas a la vez. Ella misma ansiosa coló su mano para dirigir mi churra a su coño, entrando con extremada facilidad por la lubricación extrema de su vagina. Al sentirme dentro su diafragma se contrajo dejándola sin aliento hasta que expiró largo vaciando sus pulmones y agarrándose a mi cuello.

Yo besaba y chupaba su cuello mientras mis caderas iniciaban la penetración primero suave para ganar en ritmo y profundidad.

-Mmmmmm, Luis….sí, sí….fóllame, soy tuya….
-No te lo mereces…-respondí agarrando su pierna para poder penetrarla con mayor profundidad.
-Me encanta sentirte….

Arremetí con más furor sustituyendo sus palabras por gemidos. Marta en apenas 5 minutos volvió a mostrar cierto ahogo y a cerrar los ojos. Se estaba corriendo otra vez. Su orgasmo era más intenso que el anterior. Podía sentir sus contracciones en mi polla. Me levanté poniéndome de rodillas sin salirme de ella que encogía su carita a cada movimiento de mi polla. Agarré sus piernas para que su culo se elevara. Mi polla tiraba hacia arriba pero su coño no la dejaba escapar aumentando la presión de las dos pieles.

Gracias a la luz del amanecer que iluminaba la estancia podía ver su carita relajada tras su orgasmo mientras yo despacio movía mis caderas sobre mis propios gemelos para penetrarla suave. Nos mirábamos en silencio mientras la follaba despacio. Entonces el alcohol pareció despejar mi mente y le pregunté:

-Marta, y cuando te vayas ¿qué?
-Te voy a echar mucho de menos.- respondió acariciando mi abdomen hasta llegar al trozo de mi polla que no estaba dentro de ella.
-Pero ¿Qué vamos a ser?
-Lo mismo que ahora…
-¿Y qué somos ahora?
-Luis…no puedo salir contigo. Y menos separados. Disfruta de como estamos.
-¿Tienes miedo?
-Sí…
-Te propongo algo- le dije sin dejar de bombear suave en la misma postura- ¿Por qué no nos vamos unos días juntos este verano? Nos vendrá bien vernos lejos de la universidad…
-¿Cómo amigos?
-Como tú quieras…
-Vale…pero ahora quiero que me folles hasta que te corras.

Y apoyando sus piernas en mis hombros volví a inclinarme besándola para poder follarla con mayor ritmo el tiempo que aguantaron mis pelotas hasta descargar su contenido en su coño mientras Marta casi gritando me animaba:

-Sí, sí…dámelo todo.

La mezcla de cansancio, alcohol y sexo hizo que nos quedáramos dormidos en un instante satisfechos y contentos. De hecho no me dio tiempo ni a madurar sus palabras. Me desperté al mediodía con la boca estropajosa y algo mareado. Marta no estaba pero me desperté pringando la mano al pasarla por los restos físicos de nuestro sexo al amanecer pues Marta no estaba en la cama.

Me levanté notando los estragos de la resaca. Me fui al baño a mear y buscar a Marta. Escuché que se estaba duchando. Un revolcón bajo el agua quizá me suavizara los estragos del alcohol de la noche anterior. Descorrí la cortina para meterme en la ducha y me llevé un susto terrible. No estaba el cuerpecito de mi Marta sino el corpachón de Silvia con sus enormes tetas y su chocho perdido entre sus muslos y su barriga.

-Creo que te equivocas…-me dijo dándose la vuelta mostrándome su enorme culo blanco.
-Perdón…
-En la cocina, prenda…
-¿Te importa que mee?
-El wáter está libre…-respondió mirándome la polla.

Corrí de nuevo la cortina y vacié la vejiga. Regresé al dormitorio y me puse los calzoncillos sucios para ir a la cocina. Marta estaba preparando algo de comer con un camisoncito como de piscina cortito que marcaba su culito respingón. Me recibió con una sonrisa y un pico.

-¿Cómo estás? -me preguntó- ¿Resaca?
-Un poco. Casi me ducho con Silvia…
-No…jajajaja.
-Muy desagradable…
-Jajajaja, calla, anda que te va a oír.
-Pensaba que eras tú…- le dije abrazándola agarrándola por las nalgas.- No llevas tu tanguita…
-Ya me he duchado Luis…
-Pero podemos repetir…
-Bueno, comemos algo y después ya vemos…-remató sonriendo.

Parecía que nuestra mini discusión no había tenido efecto. Sin embargo, de golpe recordé lo que habíamos hablado mientras follábamos. Y se me vino la palabra clave…amigos. Lo interesante es que en ese momento no me estaba incomodando tanto. Yo llevaba días asumiendo que no merecía la pena luchar contra un imposible: Marta vivía aterrada permanentemente por un ataque de cuernos. Su desconfianza era supina y eso le impedía soltarse en una relación. Para ella era más fácil pensar que no había tal relación aunque la estuviera teniendo. Y yo estaba disfrutando de esos días con ella, aunque sólo a ratos. Mi fascinación por ella se estaba desmoronando. La seguía viendo como una niña preciosa e inteligente pero a la vez el muro que ella se empeñaba en construir entre nosotros hasta el punto de intentar controlarme desde fuera como una mano invisible para evitar mis tentaciones cada vez era más alto de saltar. Y lo que habíamos hablado esa mañana era muy elocuente en el contenido y en las formas: no somos novios y te lo digo mientras me metes la polla.

Opté por disfrutar de las últimas horas con ella, follar lo que ella me dejara y cuando se fuera analizar mis sentimientos para ver que derroteros tomar. Pero sí tenía algo muy claro, si su actitud era permanente sería una relación con la que yo no podría cargar. Y de forma tácita ambos parecíamos estar de acuerdo camuflando de normalidad lo que a todas luces sonaba a despedida.

Hicimos un desayuno-almuerzo los dos solos pues Silvia había salido tras ducharse. En el fondo no entendíamos que hacía Silvia todavía en el piso. Ya había terminado sus exámenes y su novio se había ido ya. Aunque conociéndola mejor no pensar. Ver esas tetas gordas en la ducha me trajo inmediatamente su recuerdo arrodillada en aquel salón de un piso de estudiantes Erasmus con tres pollas delante.

Tras comer me fui a la ducha, pero antes de meterme se me ocurrió una idea. El baño tenía bañera y podía ser una buena idea para relajarnos. No era muy grande, pero nosotros tampoco. Empecé a llenarla y busqué música relajante en mi móvil para que sonara y diera ambiente. No tenía velas pero es lo que ocurre al improvisar. Salí del baño y me fuia buscar a Marta que estaba en la cocina terminando de recoger.

-¿Todavía no te has duchado?
-Ven un momento…-le respondí tirando de su mano para que me siguiera.

Cuando llegamos al baño se encogió de hombros.

-Vamos a relajarnos- le dije y sin que pusiera objeción le saqué el camisoncito dejándola en braguitas.

Yo me quité los calzoncillos y me senté en la bañera con agua tibia y con la mano le hacía gestos para que viniera conmigo. Marta sonreía sin decir nada pero al fin se decidió a quitarse las bragas. Le hice sitio entre mis piernas y se acomodó pegando su espalda a mi pecho.

Estuvimos bastante tiempo acomodados charlando mientras yo acariciaba la piel de mi chica a la que se le notaba bastante relajada a pesar de que mis manos no podían evitar acercarse de vez en cuando a sus tetas o muy cerca de su pubis. Realmente necesitábamos un momento asi de relax, sin prisas, sin sexo directo, sin hablar de nada serio. Solos los dos en el agua fresquita acariciando su cuerpecito mientras charlábamos.

Llevaríamos cerca de una hora cuando Marta me dice:

-No te has duchado…
-Bueno, estoy a remojo…jajaja
-Que guarrete, con las cosas que hicimos anoche. Ven anda que te baño yo.

Marta cogió su esponja y la llenó de gel haciendo espuma y empezó enjabonándome las piernas haciendo que las sacara del agua. Después se giró poniéndose de rodillas sentada sobre sus piernas y me enjabonó los brazos y el pecho obligándome después a darme la vuelta sentado para repetir la operación con la espalda donde se quedó un rato casi más masajeando que extendiendo la espuma.

-Ponte de pie- me dijo- a ver ese culete.

Me levanté de espaldas a ella mientras repartía el jabón directamente con su mano.

-Estás abusando…
-Jajajaja- reía mientras me sobaba las nalgas con las manos enjabonadas para terminar dándome un cachete sonoro.

Entonces me di la vuelta plantándole todo el mandado morcillón en la cara como diciendo “Y ahora ¿qué?”. Marta se sonrió mordiéndose el labio en un gesto muy lascivo y cogió espuma de la esponja con la mano apoyando una en mi pubis y con la otra agarrando mi polla que se endureció al instante con un escalofrío.

-Vamos a limpiarte bien aquí…-decía extendiendo el jabón con su mano por mi polla tirando hacia atrás del prepucio para que asomara mi glande- …que anoche se quedó sucito jugando en mi chochito.

Evidentemente la erección era ya importante. Y su mano repartiendo la espuma por mi churra y las pelotas aumentaron mi excitación. Especialmente cuando tras enjuagarme tomando agua con sus manos a modo de recipiente con la misma sonrisa pícara me dijo:

-Y ahora habrá que comprobar si está bien limpia…-dijo justo antes de lamerme la punta provocándome un nuevo escalofrío.

Desde luego la visión de los muslos apretados de Marta escondiendo su chochito pelón bajo su vientre rematado en un piercing y coronado por sus dos tetitas mientras su carita se pegaba a mi nabo tieso pasando la lengüita me puso tan burro que lo expresé de la siguiente manera:

-Sabes que me voy a pasar todo el verano haciéndome pajas recordando este momento…
-Jajajaja- rio mi chica que de golpe se levantó cogiendo una toalla para medio secarse a la ligera e irse corriendo dejando su culo y su espalda a mi vista con la misma risita.

Evidentemente salí detrás de ella sin secarme ni nada dejando un rastro de agua considerable hasta su dormitorio donde me esperaba desnuda en la postura de la maja de Goya, aunque con una pequeña diferencia. Mi chica abrió las piernas invitándome al sexo.

No hace falta explicar que no fue ni mucho menos un polvo sosegado sino un “aquí te pillo aquí te mato” o mejor dicho, aquí te follo. Porque tras 5 minutos de comida de coño la tenía a cuatro bombeando fuerte hasta que se corrió. Que después así mismo boca abajo como estaba no dejé de penetrarla rozándome contra su culo, pero como la postura no me dejaba frotarme tanto como quería la hice que se sentara sobre mí cabalgándome con tan buena suerte que se corrió de nuevo. Obligándome a un misionero donde la penetré a mi antojo entre fuertes gemidos de mi chica hasta que mis pelotas me avisaron del inminente orgasmo, pero a pesar de poder correrme dentro saqué la polla de su coño descargando entre gruñidos llenándole con mi semen el pecho y la barriguita que subía y bajaba al ritmo de su alterado diafragma.

Menos de media hora después ya estábamos para otra ducha, aunque nos quedamos en la cama sudorosos y pringados acariciándonos al menos hasta que yo me quedé dormido.

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