KERANOS

-¿¿?? (puse extrañado por eso que acababa de leer).
-Uy… Perdona, Javi. Me he equivocado de contacto.
-Ah, vale. No pasa nada.
-¿Todavía despierto?
-No, es que me he dormido destapado y me ha dado frío. Y cuando me he despertado he visto que tenía mensajes.
-Ah… Bueno pues descansa, que mañana tenemos clase, jeje.
-Venga, hasta mañana.

Dejé el móvil y me quedé pensando en si realmente me lo decía a mí. De nuevo las dudas vinieron a mi cabeza. ¿Me podía fiar de ella? Y al día siguiente tendría clase con ella… Pensé en que haría todo lo posible porque Elena se quedara con nosotros. No quería que Noelia me la liara.

Llegó el sábado por la mañana y le escribí a Elena.

-¿Te quedarás hoy conmigo en la clase?
-Tenía pensado en quedarme en mi habitación para seguir con el TFG.
-Genial.
-Que ganas de verte.
-Sí, tengo muchas ganas yo también.

Menos mal, se quedaría con nosotros. Mi temor se fue diluyendo, aunque no desapareció por completo, porque Noelia ya había intentado varias veces hacer algo conmigo estando su hermana en la habitación de al lado prácticamente.

Fui por la tarde a su casa y me abrió Noelia, dándome dos besos y me hizo pasar al salón. Le pregunté por su hermana y dijo que iba a avisarla. Le paré y dije que ya iba yo. Me acerqué y entré a su habitación, pero no se dio cuenta, ya que estaba con unos cascos puestos y su escritorio estaba orientado a la ventana, dando la espalda a la puerta. Me acerqué con cuidado y le di un abrazo por la espalda.

-Ay, qué susto.
-Mmm… Que bien hueles…
-Ven aquí.

Me dio un beso cogiéndome de la cara.

-Que aplicada estás.
-Sí, jajaja.
-Me encanta cuando te pones estos moñetes.
-Ah, ¿sí? (dijo mordiéndose el labio).
-Me voy, que te veo venir… Jajaja.
-Que malo… Jajaja.
-Oye, no te canses mucho, que tenemos una noche muy larga por delante… (le dije dándole un beso en la frente).
-Mmm… Que ganas. Además, esta noche estamos sólitos. Mi hermana se va a casa de mi abuela a dormir con ella y mi madre.
-Ufff… Mejor, porque te voy a hacer gritar.
-Javi, para que me pongo mala. Ahora a ver como me concentro para seguir… Jajajaja.
-Jajajaja, venga, me voy ya.

Me fui de nuevo con Noelia al salón para la clase. Estaba un poco intranquilo, pero la clase fue con normalidad. Le eché un ojo al examen que le dije que hiciera el día anterior y lo vi bastante flojo. Se lo hice saber, diciendo donde había fallado y que tenía que prestar más atención al texto, porque parecía que le faltaba comprensión lectora. Mientras le hablaba me miraba, prestándome mucha atención. Cogimos otro examen y está vez le dije que me leyera el texto en alto y despacio para que lo comprendiera mejor. Así lo hizo, aunque la notaba nerviosa, por lo que se trabó un poco.

-Perdona, no pronuncio muy bien.
-No te preocupes, eso es cosa de práctica. Además, no te van a pedir eso en el examen. Simplemente lo he hecho para que prestaras más atención al texto. Venga ahora responde las preguntas del texto.

Se puso a rellenar el examen mientras yo buscaba algún texto para volver a practicarlo. Noté que me miraba de reojo algunas veces. Pensé si estaba pensando en hacer algo, pero lo descarté por como estaba yendo la cosa. Me estaba obsesionado con el tema y estaba viendo cosas donde no las había. Tenía que relajarme y no darle tantas vueltas.

-Ya está (dijo dándome el examen).

Lo miré y estaba mejor.

-¿Ves? Te ha venido bien hacer eso. Está bastante mejor.
-Ya, pero no voy a hacer eso en el examen…
-Mujer, leerlo en alto no, pero tómate el tiempo que necesites para entenderlo bien.
-Ya, pero el examen es largo y no me puedo dormir.
-Eso es cierto. Pero también te digo que es mejor ir despacio y contestar las preguntas bien, que leerlo rápido y contestarlas todas mal.
-Eso es verdad (dijo sonriendo). Oye, se te da bien esto. ¿Has pensado en ser profesor?
-Bueno, no me lo he planteado nunca. A mí siempre me han gustado los idiomas y bueno, me salió este trabajo y estoy bastante contento con él. Me pagan y lo mejor es el horario y poder trabajar a mis anchas desde casa.
-Pero todo el día en casa…
-Que va, si yo salgo con mis amigos, con tu hermana, te he conocido a ti también. No estoy enclaustrado, jajaja.
-Pues muy bien, entonces.

Estuvimos practicando un poco más hasta que la vi cansada y paramos. Le dije que noté mejoría, aunque necesitaba seguir practicando y que si seguíamos así seguro que sacaba el examen con nota.

Noelia se fue a su habitación, pero antes fue a la de Elena para decirme que ya habíamos acabado. Me puse de pie para estirar un poco las piernas, entonces noté como alguien corría hacia a mí y se subió encima mía por la espalda abrazándome y dándome besos en el cuello, era Elena.

-Elena, casi me tiras, jajaja.
-Mmm… Tenía muchas ganas de estar así contigo…
-Oye, anoche al final conseguiste llegar, ¿no?
-Llegar, ¿a dónde?
-Pues… Ya sabes… A la fuente… Jajajaja.
-Jajajaja, que tonto eres…
-Soy tu tontín (dije mientras la cogía para quedar cara a cara y darnos un beso).
-Sí, y como quiero a mi tontín…
-Y yo a mi fuentecita… Jajajaja.
-Jajajaja. Pues sí, lo conseguí. Aunque me costó un poco.
-Bueno, poco a poco. Si te estimulas el punto G, es más sencillo.
-¿Me enseñarás? (dijo con voz melosa).
-Claro, esta noche.
-Pero esta noche quiero que me lo hagas tú…
-Ya te he dicho que va a ser una noche muy larga…
-¿Qué dices? (dijo separándose de mi para mirarme a los ojos con cara de sorprendida).
-Pues que te vas a correr unas cuantas veces así…

Justo en ese momento apareció Noelia diciendo:

-Elena, me voy ya, que voy a cenar ahí también.
-Vale, vale (dijo con voz un poco entrecortada).

Elena parecía un poco preocupada de que nos hubiera oído. Yo también me sentía un poco incómodo.

-Bueno, me voy. Nos vemos.

Se fue, quedándonos Elena y yo un poco cortados.

-¿Crees que nos habrá oído?
-Da igual…
-Me da vergüenza, Javi.
-A mí también, pero bueno no pasa nada.
-Oye, estos van a hacer una fiesta la semana que viene, ¿te apetece ir?
-¿Te apetece a ti?
-Yo he preguntado primero.
-A mí me da igual, lo digo por lo de la otra vez…
-Ah, no te preocupes, es lo primero que he preguntado. No va a ir.
-Ah, pues entonces sí, ¿no?
-Sí, a mí también me apetece. Seguro que lo pasamos bien.

Elena se puso ropa para salir y nos fuimos a tomarnos algo con nuestros amigos. Durante el rato que estuvimos con nuestros amigos todo fue normal, aunque Elena estaba muy cariñosa conmigo, rozándose más de la cuenta, incluso algo de sobeteo de paquete cuando los demás no miraban.

-Elena para, que se me va a poner dura… (dije susurrando).
-Vámonos ya, Javi… (dijo susurrando mordiéndose el labio).

Nos despedimos de nuestros amigos, entre alguna risa porque alguno intuía lo que pasaba. Nos montamos en el coche y nos fuimos a su casa. Cuando llegamos, se bajó rápidamente y me cogió de la mano, tirando de mí para entrar a su casa, abriendo la puerta un poco con ansia.

-Elena, tranquila mi vida, que te va a dar algo…

Abrió la puerta y se subió encima mía, abrazándome con sus piernas y agarrándose con sus brazos a mí cuello, besándome con ansia.

-Vamos a mí habitación.

La llevé hacia su habitación mientras ella seguía besándome en los labios y el cuello. Cuando llegamos, me empujó contra la cama y me desabrochó los pantalones y me los bajo, junto a los boxers para empezar a chuparme el glande mientras me pajeaba. Después empezó a engullir la polla, metiéndose la mitad, luego hizo fuerza para metérsela todavía más. Me la estaba chupando como me dijo que lo haría la noche anterior. Empezó a chuparla muy deprisa, soltando muchas babas, hasta que se la metió entera en la boca y aguantó, para sacarla llena de babas.

-Qué rica está, me encanta…

Entonces se quitó la ropa y se montó directamente en mi polla. Entre lo mojada que estaba ella y las babas que tenía en la polla, entró bastante fácil, así que empezó a cabalgar de manera salvaje mientras empezaba a gemir. Estaba muy cachonda.

-Madre mía, Elena, como estás… (dije mientras le agarraba de las caderas).

Variaba entre moverse de arriba a abajo, haciendo ruido con el choque de nuestros cuerpos y entre moverse hacia delante y atrás con toda la polla metida en su coño. Estuvo así hasta que pasados pocos minutos empezó a gemir más fuerte y empezó a temblar mientras gritaba y cerraba los ojos con fuerza, desplomándose encima mía. La tumbé en la cama y le empecé a comer el coño mientras seguía gimiendo. Le lamía el clítoris moviendo la lengua muy rápido, lo que provocó que empezara a chorrearme en la boca y en la sábana mientras gritaba de placer mí nombre y se agarraba a las sábanas. Me puse sobre ella apoyándome en mis brazos para besarla, notando como le daban espasmos y como respiraba fuertemente. Cuando toqué sus labios con los míos, abrió los ojos y me abrazó. Después de besarnos durante unos segundos, me incorporé poniéndome de rodillas pegado a su culo, acariciándole su raja con mi polla, que tenía durísima por verla como estaba.

-Javi, Javi… Que estoy muy sensible. Espera….

Seguí haciéndolo, provocando que empezara a gemir de nuevo. Poco a poco se la fui metiendo, haciéndole gemir más fuerte cada vez que se la metía más. Se empezaba a retorcer. Entonces empecé a follarle con un ritmo ligero, apoyándome sobre mis hombros para besarla a la vez. Notaba su respiración entrecortada en sus besos, después le empecé a besar el cuello y paré de follarla. La cogí y la puse a cuatro, quedando con la espalda encorvada hacia abajo y la cara apoyada de lado en la cama y le empecé a follar así suave. Sus gemidos iban al paso de mis embestidas. Poco a poco fui acelerando el ritmo, cogiéndola de las caderas y dándole azoteas. Sus gemidos aumentaban al ritmo de mis embestidas, hasta que se empezó a correr de nuevo.

-¡¡AY JAVIIII!!

Y empezó a chorrear otra vez, pero ahora de forma más abundante. Se desplomó sobre la cama entre espasmos y gemidos que mezclaban placer y queja. Estaba tan cachondo que me pajeé para acabar en su culo entre fuertes jadeos. Cuando acabé me eché hacia atrás, quedando tumbado, puse sus piernas sobre mi cuerpo. Aún notaba sus espasmos, le acariciaba las piernas mientras esperaba que se recuperase.

-Dios… Javi… (dijo aún con la respiración acelerada).
-Que pasada… Como chorreras…
-Ahora sí que lo he notado…
-¿Sí?
-Sí, notaba como que tenía ganas de mear y como empezaba a mojarme sin parar…
-Me encanta cuando lo haces…
-Ven aquí a mi lado…
-Espera que te limpie.
-Déjalo, ven aquí.

Me tumbé a su lado, me acariciaba la cara, dándome besos. Yo le pasé el pelo por detrás de la oreja para acariciarle la cara.

-Elena…
-Dime.
-Nunca he sentido con nadie más lo que estoy sintiendo por ti…
-Ay, Javi… (dijo poniéndose un poco roja).

Se apoyó en mi pecho para pasarme su brazo por encima.

-Vamos a ducharnos, estoy reventada.

Fuimos a ducharnos juntos, con varios arrumacos. Cuando regresamos a su habitación, cambiamos las sábanas porque tenían un enorme charco.

-Madre mía… Eso lo he hecho yo… (dijo señalando el charco con cara de no creerlo).
-Pues sí. La segunda vez ha sido muy explosiva. No habías soltado tanto antes.
-Estaba muy cachonda.
-Sí, eso y que no te he dado tiempo a que te recuperaras.
-También, estaba muy sensible, pero me lo hacías tan bien que no quería que pararas…

Me acerqué a ella por la espalda mientras terminábamos de cambiar las sábanas, estaba en boxers y ella en braguitas, sin sujetador. Le abracé y le empecé a besar el cuello. Entre la conversación recordando el momento y el acercamiento, se me empezó a poner dura de nuevo.

-Javi, ¿quieres más?
-Bueno…
-Es que estoy reventada. Hasta me duele un poco. Me palpita el coño, jajajaja.
-Bueno, no pasa nada.
-Espera.

Entonces se dio la vuelta, poniéndose de rodillas y bajándome los boxers y empezó a pajearme suavemente mirándome a los ojos y mordiéndose el labio. Aceleró un poco el ritmo para después empezar a chupar el glande mientras seguía pajeándome.

-¿Me vas a dar tu leche?
-Te doy lo que tú quieras…
-Mmm…

Entonces empezó a chuparla más profundamente hasta que en pocos minutos noté escalofríos por la espalda.

-Me voy a correr, Elena…
-Sí… Dame tu leche…

Y como en la primera vez que follamos, se quedó de rodillas, con las manos apoyadas en sus muslos, sacando la lengua con cara sonriente y mirándome a los ojos. En un par de sacudidas me empecé a correr, cayendo todo en su lengua y en el interior de su boca. Cuando acabé de correrme, cogió mi polla para chuparla un poco más, aún con la corrida en su boca, haciendo presión para metérsela bastante, soltándola para coger mi culo y empujarme hacia ella. Después se la sacó y me pajeó unos segundos más suavemente mientras nos mirábamos a los ojos y se lo tragó, relamiéndose, después volvió a chupar mi glande para succionar lo que pudiera quedar de semen y tragar de nuevo. Me miró sonriendo, girando la cara. Dios, como me gustaba cuando hacía eso. Tiré de ella para cogerla en brazos y besarle.

-Me vuelves loco cuando me miras y me sonríes así.
-Y tú me vuelves loca a mí.

Nos dimos otro beso y nos tumbamos en la cama para abrazarnos.

-Me ha hecho gracia cuando estábamos en el bar y no parabas de sobarme.
-Es que estaba con unas ganas…
-Pero, nena… No sabía que fueras tan fogosa para hacer esas cosas con más gente.
-Si no se han dado cuenta…
-Que no dice… Si ya viste lo que pasó cuando echamos el polvo en el baño. Y lo que nos dijeron cuando nos íbamos…
-¿Tú crees? (dijo incorporándose para mirarme a los ojos).
-No sé… Pero no me importa. Me encanta que seas así de fogosa.
-Sí, jajaja. Parece que estoy en celo. Todo el día pensando en eso.
-Es normal, ¿no? Cuando dos personas empiezan así, están todo el día pegados como perros… jajaja.
-Es verdad, jajaja.
-¿Has estado así con más chicas?
-Bueno, de folleteo, sí. Pero con ninguna he sentido nada más aparte de atracción sexual. Contigo es muy diferente.
-Yo es que me involucro demasiado como para tener sólo sexo porque sí…
-Pues nosotros empezamos así.
-Ya, porque estaba sola. Necesitaba un poco de cariño y me lo diste en forma de amistad. Además, surgió el acercamiento y me apeteció y pues no me negué. Si me hubiera venido otro buscando follar, seguro que no me hubiera interesado.
-Cada persona es un mundo.
-¿Tú hubieras estado con otra?
-Pues no sé, Elena… (dije pensando en el polvo que eché con su hermana). ¿Te hubiera molestado?
-No sé… Te cogí bastante cariño. No sé como hubiera reaccionado o qué hubiera sentido…

Estuve a punto de sincerarme y contarle que estuve con alguien más, pero pensé en que me preguntaría quien sería y estaba seguro de que tendría que decirle con quien porque no me notaba muy confiado conmigo mismo como para poder escabullirme de darle explicaciones o incluso de mentirle.

-Pero no éramos pareja entonces…
-Ya, pero no sé, creo que tener sexo con alguien es un vínculo especial y no podría evitar pensar en algo más…
-¿No has tenido una noche de sexo con alguien y ya está?
-Pues… No. Sólo he estado con mi ex y contigo…
-¿De verdad?
-Sí…
-Pues eso hoy en día no es lo normal.
-Ya, soy un poco tradicional para eso…
-Pues con lo guapa que eres y con los piercings que tienes, no lo aparentas. Seguro que te han tirado mucho la caña.
-Bueno… Jajaja. Lo de los piercings, bueno… El del pezón fue una locura de cuando empecé a salir con Alejandro. Una sorpresa que le di y ahí se ha quedado, no me desagrada. Me parece sexy.
-Lo es.
-Y el de la lengua, pues siempre me ha gustado cuando lo he visto en otras personas y quería hacérmelo, me lo hice hace un par de años.
-Me encantan los dos. Además, el de la lengua lo hace más especial cuando me la chupas, a veces lo noto cuando juegas con mi glande y me da más placer…
-El del pezón me encanta cuando me excito, porque hace que tenga el pezón más sensible. Aunque es un poco molesto cuando tengo la regla…
-Te queda genial, tienes unas tetas muy bonitas.
-Un poco pequeñas…
-Que va, son perfectas, como tú.
-Ay… (dijo dándome un beso).

Nos quedamos abrazados y se durmió. Yo mientas pensé en lo que dijo que no sabía como se hubiera tomado si yo hubiera estado con otra cuando nos veíamos antes de ser pareja. Ahora sí que no se podía enterar de lo de Noelia de ninguna manera. No quería arriesgarme a que pudiera pasar algo por eso, porque yo veía peor con quien lo había hecho que lo que había hecho en sí. Si le pudiera molestar que lo hubiera hecho con otra no quería imaginar lo que sentiría si se enterara de que fue con su hermana. No le di muchas vueltas y me dormí.

Me desperté al día siguiente por la luz en entraba por la ventana, encontrándome a Elena acariciándome el pecho y mirándome. Estaba muy mona, sonriendo. En cuanto me vio abrir los ojos, se subió encima mía, con una pierna a cada lado para cogerme la cara y empezar a darme besos.

-Te has despertado juguetona…
-Sí…
-¿Ya se te ha recuperado el chichi? Jajaja.
-Jajajaja, que bobo eres… Pues sí y quiere guerra.
-Mmm… Parece que no es el único que quiere guerra…
-¿A ver…? (dijo pasando su mano por debajo de ella para coger mi polla que estaba erecta). Uy… Sí, alguien más quiere fiesta… Jajaja.

Se quitó las braguitas y me bajó los boxers para acariciar mi polla con su coño, moviéndose hacia delante y hacia atrás mientras me besaba. Notaba como se mojaba cada vez que se rozaba más.

-Elena, ¿Y si vienen?
-Mi hermana me avisaría.
-Una vez no nos avisó…
-No tenía batería. Venga, Javi, un rapidín… (dijo mientras me besaba el cuello y cogía un condón de la mesita).

Me puso el condón y se puso a montarme suavemente, apoyándose sobre sus manos. Se móvil a muy sensualmente, yo le cogía el culo.

-¿Te gusta así?
-Me encanta (dije mientras le di un azote).
-Mmm… Dame otro…

Le di otro, ella reaccionó con un gemidito, acelerando el ritmo y aumentando sus gemidos. Yo también me movía para acelerar la penetración, estando así unos minutos hasta paró y empezó a temblar. Yo le apreté su culo para sujetarla y seguí metiéndosela fuerte y rápido, hasta que empezó a gritar apretando fuertemente los ojos y se empezó a correr, mojándome el pubis y los huevos. Al notar su humedad, como temblaba y ver su cara, me empecé a correr dentro del condón entre fuertes jadeos. Ella se derrumbó encima mía, hundiendo su cabeza en la almohada al lado de la mía.

La moví un poco, dejándola como estaba para sacarle la polla despacio mientras le acariciaba la espalda y el culo. Me quité el condón con cuidado y lo dejé en la mesita anudado. Esperé a que se recuperara mientras le daba besos en su hombro y le acariciaba la espalda. Por fin se recuperó, aunque seguía con la respiración un poco acelerada. Incorporó a cara para decir:

-Javi… estaría así abrazadita todo el día a ti…
-Yo también…

En ese momento oímos como se cerraba la puerta de su casa y unas voces.

-Le voy a decir a tu hermana que ya hemos venido.
-No, no. Déjala, que me dijo que se quedaba a estudiar hasta tarde y todavía es temprano.

Elena y yo nos miramos. Nuestra cara era un poema, mezclando seriedad y susto, con los ojos muy abiertos. No oímos nada más, así que nos vestimos sin hacer ruido.

-Elena, ¿qué hago?
-No sé. Parece que no se oye nada, pero no sé dónde están.

Entonces sonó como alguien llamaba a la puerta bajito.

-¿Elena? Soy Noelia.

Elena me llevó para quedar detrás de la puerta y abrió. Cogió a Noelia y la metió en la habitación, cerrando la puerta despacio para empezar a hablar en susurros.

-¿Eres tonta o qué? ¿Por qué no nos avisas?
-Me he quedado sin batería, anoche estaba hablando con bastante gente.
-Una mierda. ¿Ahora qué hacemos?
-A ver, va a venir la abuela a pasar el día aquí, voy a ir ahora a por ella. Cuando vea que mamá está ocupada, que salga conmigo.
-Joder, Noelia, ¿no podías haber cogido el móvil de mamá para avisarme?
-No se me ha ocurrido…

Miré a Noelia haciendo una mueca con la cara.

-Es que eres tonta, de verdad. Como mamá me la lie por tu culpa, verás…
-Oye, que no soy yo el que se trae a un chico para follar. Iros a otro sitio joder…
-Anda, ve a ver dónde está mamá, a ver si se puede ir ahora.
-Vale, pero ten cuidado con eso (dijo señalando el condón).
-Anda, tira.

Noelia salió de la habitación, obedeciendo a su hermana, quedándonos Elena y yo solos.

-Tranquila, Elena. No pasa nada, ya verás como no se da cuenta (dije intentando tranquilizarla porque la veía un poco nerviosa).
-Es que mi hermana es tonta, de verdad.

Volvió Noelia diciendo que estaba en el salón, así que no podía salir por la puerta, porque para salir por la puerta tenía que pasar por la puerta del salón y me vería.

J: Bueno, pues cuando vayas a por tu abuela, salgo contigo.
E: ¿Y por la ventana?
J: Elena, hija, que tiene rejas y por ahí no cabe ni un gato (dije riéndome).
N: Madre mía, Elena…
E: Tú cállate, anda, que esto es por tu culpa.
N: A que me voy y te buscas la vida…
J: Ya está, venga. Que no va a pasar nada coño, ya veréis.
E: Javi, que mi madre tiene muy mala ostia cuando se enfada y me encierra y a ver cuándo nos vemos…
J: Elena, que tienes 23 años…
E: Ya, pero mi madre es así y hazme caso que lo hace.
N: Es verdad…
E: Si una vez nos vio a Alejandro y a mí aquí sin hacer nada y vestidos y lo sacó del brazo y me dio un guantazo…
N: Sí, desde que… bueno, me callo… Bueno, ahora os aviso cuando vea que va al baño o algo.

Noelia se volvió a ir. Elena se puso en pijama para disimular, porque se había puesto la ropa que cogió del suelo, que era la de ayer. La veía inquieta, así que le abracé por detrás.

-Tranquila…
-Javi, como nos pille, a saber cuándo te veo.
-Pues por móvil.
-Que me lo quita también…
-¿En serio?
-Que sí, Javi, que se pone como una loca.
-Joder…
-Javi, es que pasaron cosas entre mis padres y desde entonces…
-No te preocupes, no hace falta que me lo cuentes si no quieres o te sientes incómoda…
-No es eso… es que me acuerdo de mi padre y me pongo triste…
-Ya está. No pienses en eso (dije abrazándola y dándole un beso).

Ella me abrazó fuertemente, quedándonos en silencio, hasta que vino su hermana.

N: Vamos, que ha ido a ducharse, ya le he dicho que voy a salir.
J: Venga. Elena, luego hablamos, ¿vale?
E: Javi, te quiero (dijo con tono tristón).

Le di un beso y un abrazo fuerte.

J: Oye, levanta esa cara, ¿eh? No te quiero ver así.
E: Vale, luego hablamos (dijo devolviéndome el abrazo).

Noelia y yo salimos sin hacer ruido, dejando a Elena sola en su habitación. Cuando salimos por la puerta, caminamos juntos, ya que me pillaba de camino a donde dejé el coche.

-Noelia, ya te vale…
-Javi, de verdad que me he quedado sin batería, mira si no llevo el móvil. Lo he dejado cargando.
-Ya… ¿Y lo de que no has caído en coger el de tu madre?
-Te juro por lo que más quieras que no he caído.
-Me cuesta creerlo, Noelia.
-Vale, lo que tú digas. Menos mal que confiabas en mí…
-Bueno, no pasa nada. No ha sido para tanto, al final no ha pasado nada.
-Oye, ¿qué ha pasado?
-¿De qué?
-Estaba de bajón, ¿no?
-Bueno… Se ha acordado de tu padre y se ha puesto así.
-Ah… ¿Te ha contado…?
-No, no. Pero bueno, me ha dicho que hubo problemas y se ha puesto así…
-Ya… Oye, ¿cuándo seguimos con las clases?
-Pues no sé, ¿qué te parece el martes?
-Genial.
-Vale, pues nos vemos entonces.

Nos despedimos con dos besos, poniendo su mano en mi espalda. Me monté en el coche y me fui a casa. Cuando llegué me di una ducha y desayuné algo, después me eché un rato en la cama. Me quedé u rato pensando en como se puso Elena, no me gustó verla así. No tenía ni idea de como ella podía estar así y su hermana tan normal cuando salió el tema, pero tampoco quería indagar porque no quería parecer cotilla, y viendo como se ponía, pasaba que se sintiera mal. Ya me lo contaría ella cuando creyera oportuno. Le pregunté como estaba por mensaje y me dijo que quería verme para hablar por la tarde. Me extrañó un poco, pero le dije que no había problema, que donde quería hacerlo. Me dijo que fuera a por ella y que fuéramos a donde yo quisiera.

Intenté dormir un poco pero no pude. No sabía qué me quería decir y me dio por pensar en que se había molestado por lo que había pasado por la mañana. Estuve todo el día un poco pensativo, dándole vueltas en qué quería hablar. Llegó la tarde, así que fui a por ella, estaba un poco nervioso. Le avisé de que estaba en la puerta y se montó en el coche. Nos dimos un beso, estaba seria.

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