ALMUTAMID

La charla pareció devolver las aguas a su cauce. Mi sinceridad lejos de asustarla pareció tranquilizarla. En el fondo creía que me iba a mandar a la mierda y sin embargo ahí estaba abrazadita a mí dormida plácidamente. ¿Qué pasaría por su cabecita? Desde luego el panorama que yo le había vendido era para salir corriendo: engaños, tríos, ¿rollo bisexual?…y sobre todo me costaba que aceptara mi explicación de como había girado mi interés hacia ella. Casi ni yo mismo me creía mi relato. Yo estaba por Alba, aunque algo decepcionado, y de golpe con su cambio de actitud habíamos retomado nuestra relación. Y con ganas. Marta me había sorprendido con una actitud de apertura sexual que no mostraba un año antes. Aunque los celos tenían algo que ver. Quizá ahora se relajara. Por mi parte, desde luego iba poner toda la carne en el asador por demostrarle que cuando me implico soy muy diferente a lo que le había contado.

Sin embargo, por la mañana me desperté solo en la cama. Nada de un despertar de caricias y arrumacos con polvo mañanero. Tampoco quería buscarla directamente para eso aunque mi erección matutina quisiera decir lo contrario. Fui al baño a vaciar mi vejiga y salí al salón donde me la encontré desayunando. Me recibió con una sonrisa y un beso. Se había duchado y llevaba uno de sus culottes de deporte con una camisetita ajustada sin sujetador como advertían sus pezones marcados y una toalla envuelta en la cabeza. Me eché del café que había preparado y me senté en el sofá mientras ella seguía en una silla.

Tras las típicas preguntas que si habíamos dormido bien no noté nada diferente en ella salvo que no estábamos en la cama. Además me metió prisa en terminar de desayunar. Con los líos del día anterior habíamos perdido un día entero de estudio y esa semana teníamos examen lunes y jueves. Tras recoger el desayuno y hacer la cama nos pusimos a estudiar durante toda la mañana. Yo de vez en cuando tenía muestras de cariño con ella como acariciarle la espalda o un muslo que ella siempre agradecía con una sonrisa por lo que parecía que la tormenta se había amainado. Ella también se apoyaba en mis hombros o me daba golpecitos en el pecho mientras me consultaba algo. Todo parecía normal salvo que no habíamos follado. No le di importancia tras la tormenta del día anterior.

Por la tarde yo ya no podía más. Mi cabeza reventaba le propuse tomarnos un descanso, tomar el aire. Nos fuimos a correr como otras veces. El ejercicio nos venía bien al cuerpo y a la mente. Tanta normalidad empezaba a obsesionarme. Pero ¿de qué me iba a quejar? Sentados en el césped tras hacer estiramientos después de hacer unas series de ejercicios en los aparatos del parque quise ser cortés comentándole lo guapa que venía con su sujetador deportivo.

-Es más ajustadito que los que suelo usar pero hoy necesitaba llevar el pecho bien sujeto.
-Te los hace más redonditos…
-No es el sujetador, jajaja. Es que me va a venir la regla y están un poco hinchados.
-¿Y te duele?- pregunté preocupado.
-No. Sólo es algo de molestia pero con el sujetador voy bien.

Ahora entendía por qué no había habido sexo, o al menos eso creía yo. Tras dejarla en su casa me volví a la residencia. Llevaba tres días casi fuera. De golpe me vino un recuerdo. Joder, Claudia estaría a punto de venir, y eso sí que pondría a Marta en alerta. Tenía que evitarlo, pero a la vez me moría de ganas de verla y saber de ella. Llevábamos semanas y sin hablar. Con la única que mantenía mensajería periódica era con Alba, pero de forma muy comedida pues ella nunca quiso volver a hablar de nuestros líos de feria. Nos hablábamos como dos buenos amigos que se cuentan sus vidas, aunque yo le ocultaba algo importante, mi relación con Marta. No por mantener la bala en la cartuchera por si hiciera falta, sino simplemente por que no se sintiera aun peor por lo que nos había pasado y que ella tan abiertamente mostrara sus sentimientos.

En la cena de forma prudente le pregunté a Víctor si sabía cuando venía Claudia.

-¿Dese cuándo no hablas con ella?- me preguntó extrañado.
-Pues casi un mes…
-Ha retrasado su vuelta.
-¿Y eso?- pregunté sorprendido.
-Ya sabes como es. Le han ofrecido otra beca superior y se ha quedado para subir nota en los exámenes y asegurarsela. No viene hasta final de junio.

Me sorprendí a mí mismo respirando aliviado. Pues si Marta aprobaba todos sus exámenes para entonces ya se habría ido y no tendría que pasar por un ataque de celos por la presencia de Marta.

Por otra parte Ángela quería hablar conmigo pero le pedí que lo dejara para el día siguiente pues iba a apurar repasando para el examen. ¿Qué sería esta vez?

Me acosté algo más tarde de lo que solía cuando tenía examen pero me levanté como siempre con tiempo de desayunar sin prisas y llegar a la facultad con tiempo para coger un buen sitio. De hecho, llegué tan pronto que cogí sitio para Marta también, algo que me costó la coletilla de Miriam:

-Guardas sitio para tu novia y pasas de las amigas…

El examen me salió mejor de lo que temía pero aun así no tenía seguridad en haberlo aprobado. Y teníamos otro el jueves. Marta después de comer quería ponerse a piñón a estudiar pero yo estaba un poco embotado de la noche anterior y me fui a echar una siesta a la residencia. Por la tarde hablé con Marta. No me iba a presentar al examen del jueves. Iba a hacer como el año anterior y dejar esa asignatura para los exámenes finales de junio en vez de exprimirme ahora. Empezaría ya a estudiar para el examen del siguiente lunes. Ella sí se iba a presentar, así que seguiríamos ritmos distintos con el año anterior. Quedamos entonces en estudiar juntos igualmente, pero yo sí salía a correr mientras ella apuraba ese rato.

Así lo hicimos aquella tarde en la que apenas estudiamos un par de horas juntos. Por la noche tras cenar Ángela me pidió que fuera a su dormitorio para hablar conmigo. Su insistencia me daba mala espina. Algo le pasaba y necesitaba soltarlo. Tras ir al baño porque tras la cena me vino un apretón llamé a su puerta.

-Pasa, Luis…

Ángela estaba con unas braguitas naranjas fluorescente y una camiseta negra.

-Tía córtate que no soy de piedra…
-No seas tonto, Luis. Que no estoy desnuda, los dos tenemos novia y además yo ya te he visto la churra…
-Te ha faltado poco para soltármelo…oye, ¿y Vanessa?
-Como tiene novio en el pueblo sólo va a venir para los exámenes.
-Mejor para ti…bueno, y a que viene tanta insistencia…
-Joder, Luis. No sé qué hacer…
-Karina…

Vanessa asintió con la cabeza bajando la mirada.

-¿Qué ha pasado esta vez?- pregunté.
-Quiero terminar con ella.

Vaya bomba. Eso no me lo esperaba. Así que muy sorprendido pregunté:

-¿Ha pasado algo que yo no sepa?
-No, Luis. Nada nuevo. De hecho todas sus amenazas de meter a un tercero, follarse a un tío y tal yo creo que formaban parte de su juego para darme celos.
-Vamos que os he enseñado a todas la churra para nada.
-Y yo te lo agradezco mucho, Luis. Yo confiaba mucho en ti y no como tú te pensaste.
-Bueno, insinuarlo lo insinuaste…-le solté en la cara.
-No, Luis. Yo tengo muy claros mis principios y hasta donde puedo llegar, por eso me estoy planteando cortar con Karina. Vive provocándome permanentemente. Le gusta tenerme celosa especialmente con aquello que me puede hacer daño. Para tú tranquilidad no le gustas…
-Ya lo noté cuando me tuvo en bolas delante. Toda la picardía que se gasta en las charlitas vuestras se las guardó ese día y se limitó a dibujarme. Pero todavía no me has dicho por qué fuiste a su casa ese día…
-Me contó con pelos y señales cuando quedaba contigo y como pensaba dibujarte. Evidentemente quería provocar mis celos. Pero yo confiaba en ti y estaba tranquila. Fui porque pensaba que ya habíais terminado y cuando vi el plan me puse muy contenta. Pero es que no me da la gana vivir permanentemente con celos.
-Pues vaya marrón tenemos.- contesté.
-¿Por qué?
-Porque Marta y yo hemos tenido un numerito gordo de celos este fin de semana y hemos discutido. Pero yo le he puesto las cartas sobre la mesa.
-Pero Luis, es diferente. Sus celos son por temor, por inseguridad. No necesitas hacer nada para que ella los sienta. Sin embargo, Karina vive inventándose situaciones para que yo esté celosa. Interpreta los celos como una muestra de amor. Pero es que yo no quiero vivir permanentemente aguantándome. Viendo como me provocan para ella engordar su ego. Paso.
-¿Y se lo has dicho?
-No. Por eso quería hablar contigo.
-¿Y yo en qué te puedo ayudar?- pregunté descolocado.
-Te has convertido en mi mejor amigo, mi aliado. Sé que he estado cortante contigo por culpa de Karina y sus tejemanejes y por eso quería hablar contigo antes.
-Chocho, eres mi amiga. Me ibas a tener igualmente.
-Ains, Luis. Lo sé…-respondió levantándose y abrazándome.
-No te pegues tanto que Marta no estaba para fiestas y…
-Jajajaja, idiota- respondió mi amiga apretándose más a mí hasta que yo le devolví el abrazo con más fuerza hasta que se soltó con una labrimilla.
-¿Y eso?- le pregunté limpiándosela.
-Pues que no sé cómo hacerlo, Luis. No sé como decirle que no pienso vivir sometida a sus celos y que no es el tipo de relación que quiero. Más bien lo contrario. Quiero confianza total…
-Vaya como estamos- dije sentándome en su cama mientras ella se subía con su típica postura recogiéndose las piernas y enseñándome las bragas.- Ángelita, yo lo he soltado todo este fin de semana.
-¿Todo, todo? ¿Hasta lo de tu amiga en tu ciudad?
-Todo…
-¿Y qué ha hecho Marta?
-Lo ha aceptado todo prometiéndome controlar sus celos pero sigue sin querer comprometerse. Sus palabras son “quiero disfrutar de ti lo que dure…”
-Marta es más madura que Karina.
-Pero tiene más miedos.
-No creas. Tengo la sensación de que Karina no es tan diferente de Miriam…

La miré extrañado por la comparación, pues a mí me parecían las dos totalmente diferentes.

-A ver, Luis. Las dos tienen el mismo problema. Inseguridad en su condición sexual. Miriam se echó a tras mientras que Karina dio el paso y le gusto, pero sigue teniendo sus dudas y por eso el jueguecito del trío y de las pollas que se trae conmigo. Por cierto, que no es por faltar, pero no sé que le ven las tías a eso vuestro para volverse tan locas.
-Gracias por el halago, reina, pero tendrías que verla en su esplendor e imaginartela dando caña, campeona…
-Jajajaja. No te piques….si el problema no es tuyo. Es mío, paso de churras y ya está. Pero Karina está bien conmigo pero tiene miedo a dar un paso irreversible, sin marcha atrás. Y eso súmale el jueguecito de los celos. Como contigo no iba a funcionar ahora me presiona con Dani.
-Eso…¿no ibais a quedar con él?
-Sí, Karina quiere quedar el jueves. No hace más que hablarme de lo bueno que está y tal. Pero yo ya he decidido decirle que vaya sola. Que es su modelo y a mí me da igual.
-¿Y si se enfada cortas, no?
-Eso creo. Pero no sé, Luis, Ayúdame por favor.
-Díselo. Dile lo que piensas. A lo mejor es un juego para ella.
-No creo…joder, Luis. Otra vez sola y sin esperanzas.
-Pero chiquilla ven aquí- nos recostamos abrazados- si sólo tienes 19 años y hay un montón de tías esperándote ahí fuera.
-Ya. ¿Qué pensaste tú el año pasado cuándo te dejó Marta?
-Cabrona, jajajaj. Touché…Vale, se me acababa el mundo. Pero ya ves. Ahora creo que tengo yo más miedo de que me vuelva a mandar a la mierda que ella a que yo la engañe. Además, su idea es no seguir conmigo cuando nos separemos. Y me voy haciendo a la idea.
-Una pena. Hacéis buena pareja…oye…
-¿Qué?
-¿Te estás empalmando???- preguntó Ángela levantándose bruscamente soltando el abrazo.
-No es queriendo, no pienses mal, por favor. Es que soy de gatillo fácil, pero no estoy pensando cochinadas ni nada…
-Jajajajaja, joder con Luis. Marta estará contenta. Oye, jajajaja. ¿Me la enseñas ahora que está contenta a ver si es para tanto?

No sé que cara debí poner porque Ángela riéndose me dijo:

-Jajajajaja, Luis. De verdad que me sorprende tu inocencia a veces. Paso de las churras. Estaba de coña. Me ha chocado. Si me pasa con cualquier otro tío me da un asco que no veas y lo mando a la mierda…
-Joder, tía. Que me tenías ya que no sé ni que queréis. Esto es que no lo controlo. Pero que no estaba pensando nada malo es que tiene vida propia. Un poco de calorcito y p’arriba. No es la primera vez que paso un apuro por esto. Todas las mañanas anda así, duerma solo, acompañado o en grupo. A ver como lo disimulas. Y en la playa o la piscina cuando veas a un tío boca abajo con cara de apuro es por eso. A esperar. Y te aseguro que no es un calentón ni nada que se pasa muy mal.
-Jajajaja, me lo creo. ¿Sabes una cosa?
-Dime…
-Nunca había tenido tanta confianza con un tío. Siempre os veía demasiado básicos, inmaduros y salidos. Pero contigo es diferente, Luis. Eres básico e inmaduro, jajajaja. Es broma. Puedo hablar contigo con tranquilidad. Me escuchas, me cuentas tus cosas y te das cuenta contigo que podemos tener los mismos problemas. O no…jajajaja- se rio mirándome el paquete.
-Tía para yaaaaaa. Que me corto, joder. Pero gracias por lo que me dices.
-¿Sabes una cosa? Que has sido mi muleta este año.
-Pues con el esguince llevabas una de aluminio…
-Idiota…-le tiré la almohada- yo poniéndome serio y tú siempre de coña.
-Venga dime…
-Que este año con tantos líos míos y tal eras la única persona en la que podía confiarlo todo. Y me has ayudado mucho. Eres mi amiga con mayúsculas.
-No sigas que nos ponemos a llorar. Anda abrázame.-me dijo poniéndose de die dejando que la camiseta medio cubriera sus braguitas fluorescentes.

Nos brazamos como dos buenos amigos hasta que se separo bruscamente riendo:

-Ya. Que eso se te levanta…

Pero yo la atrapé abrazándola de nuevo haciendo que suspirara hasta que dijo:

-Gracias, Luis. Si tuvieras chocho no te diría yo que no….jajajaja.

Me fui al dormitorio donde Marcos estaba agobiado estudiando. Yo me acosté más relajado por no tener examen hasta el lunes pensando en todo lo que ocurría a mi alrededor. Tras ver como Ángela empezaba a plantearse el fin de su relación antes de que se volviera tóxica empecé a dudar de por qué yo me empeñaba en mi relación con Marta cuando ella dudaba. Quizá no tenía que presionarla tanto y limitarme a convivir como hacíamos con nuestros buenos ratos de sexo. Lo único que nos diferenciaba de una pareja era un nombre, una palabra, pues convivíamos como tal. ¿Qué necesidad tenía de que ella le pusiera ese nombre? Si estaba más relajada así, así sería. Además yo sospechaba que cuando se fuera iba a romper conmigo. “No le des más vueltas Luis, ahora estás y mañana quizá no. Estás obsesionado con tener una pareja oficial. Tienes 20 años y por suerte desde que te estrenaste no te ha faltado periódicamente un chocho que follarte. Cada vez que te implicas en una relación acabas escaldado y con consecuencias morales. Haz como Marta, intenta no implicarte. Con suerte dormirás calentito más de una vez y no tendrás remordimientos por nada…”

Con esa filosofía me tomé la semana estudiando para el lunes con Marta. Pese a la tormenta del fin de semana todo iba bien. Nos comportábamos como si no hubiera pasado nada e incluso cuando le conté mi conversación con Ángela me apoyó en todo. En el fondo también se alegraba si perdía de vista a Karina. Aunque sospechaba que todo no iba a ser tan fácil como lo pintaba nuestra amiga. Marta creía que Ángela mostraba una decisión y una determinación que en realidad no era tan firme y lo pasaría bien. Pero ahí estaríamos los amigos.

Ese era nuestro papel. Y me gustaba compartirlo con Marta. Quería que viera que yo no era sólo el Luis que le había contado con mi relato sino alguien mucho mejor. Eso sí, desde el viernes no hubo sexo. Marta estaba con la regla y yo no forzaba situaciones.

El jueves habíamos decidido quedar para tomar algo con Miriam y Ángela como breve descanso antes del examen del lunes. ´Teóricamente Ángela ya le había dicho a Karina que no quedaría con Dani y si había discusión terminarían cortando como ella me había anunciado. Como yo llevaba más adelantado el examen al haber estado preparándolo desde el lunes, Marta y yo nos fuimos a su casa cuando ella terminó el examen de esa mañana para organizar los apuntes y que ella empezara más rápidamente.

Después de comer nos tumbamos en el sofá a ver un poco la tele con el aire acondicionado puesto. Ella estaba pegada al respaldo y yo en el extremo exterior del cojín. Marta se puso cariñosa y empezó a besarme la espalda y acariciarme el pecho.

-¿Estás tontorrona? ¿Ya puedes?
-No…pero tú sí.
-Está Silvia…nos puede pillar…
-Me da igual.-respondió para buscar con ganas mi boca obligándome a girar la cabeza para poder besarnos.

Mi erección ya era visible marcada en las calzonas. Mientras seguíamos comiéndonos las boca noté como la mano de Marta bajaba por mi vientre hasta colarse en mis calzoncillos. Cuando agarró mi polla yo di un respingo y ella empezó a gemirme sin dejar de besarme poniéndome burrísimo.

-Joder, Marta, que calentón me estoy llevando sin poder follarte…

Pero no me contestó girándome para comerme el cuello y las tetillas mientras me pajeaba.

-Uff, princesa…
-Ya te tenía ganas…
-Joder…-respondí cuando su cara ya se deslizaba por mis abdominales sabiendo su dirección cierta.

Fue una mamada como la del parque. Con pocos preámbulos y dirigida a que me corriera rápida e intensamente. Sus succiones y chupetazos a mi glande amoratado y como recogía con cuidado con la punta de su lengua mi líquido preseminal para volver a tragarse casi entero mi falo me estaban llevando a un orgasmo rápido. Sabía lo que se hacía y aunque yo le pedía que fuera más despacio ella combinaba sus lamidas y chupadas con el acto de tragar mientras amasaba mis testículos en ocasiones incluso haciéndome daño.

Su baba resbalaba por el tronco de mi nabo hasta mi pubis mientras yo encogía los dedos de los pies y movía instintivamente las caderas.

-Ufff, Marta…como la comes, madre mía….uffff

No contestaba concentrada en su mamada pero levantó la mirada para encontrarse con la mía exacerbando más mi placer. Yo resoplaba apoyándome en los codos para levantar la cabeza y ver mejor como se perdía mi churra dentro de su boca. Sentía mis músculos en tensión con las abdominales contraídas perladas de sudor, las piernas rígidas y el diafragma agitado avisando de la inminencia de mi orgasmo.

Marta seguía en su juego de alternar momentos de mamada profunda con chupadas rápidas y lamidas pajeándome. Me conocía los suficiente para saber que me faltaba poco entre resoplidos. Así que con mi glande en su boca empezó a pajearme rápido haciendo que mis pelotas botaran mientras yo subía el tono de mi lamento:

-Ufff, ufff…que viene, princesa, que viene….

El latigazo de placer fue unas décimas de segundo anterior a que el primer lefazo llenara su boca. Mi chica cerró los labios rodeando la punta de mi nabo mientras su mano no dejaba de bajar y subir por el tronco de mi polla, recogiendo en su boca mi néctar de amor. Cuando empecé a calmarme se levantó con la boca cerrada y una risita tonta corriendo al baño a escupir mi corrida. Yo me subí el calzoncillo y la calzona para taparme el nabo por si salía Silvia quedándome tirado en el sofá recuperando el aliento. Marta tardaba en volver. Cuando lo hizo se acomodó a mi lado en el sofá esta vez dejándome a mi en el interior y la abracé envolviéndola con mi brazo mientras la besaba.

-Has tardado ¿qué te ha pasado?
.Me he tenido que cambiar de compresa.
-Ahn vale. Perdona por la pregunta.

Pero como me notó cortado añadió:

-Me he mojado mucho por tu culpa.
-¿Mi culpa? Si has sido tú la que…

No termine porque sonriendo me dijo:

-Luis, tenía mal sabor de boca del fin de semana y me apetecía algo contigo.
-¿Y ahora tienes mejor sabor de boca?
-Mucho mejor…jajajajaja.

Nos besamos y nos quedamos un rato abrazados en el sofá. Pero no demasiado porque Marta quería ponerse a estudiar antes de salir. Quedamos en cenar cada uno en su alojamiento y quedar después para salir. Aunque fuese jueves en las ciudades universitarias siempre hay marcha. Yo me fui a la residencia, me cambié de ropa y salí a correr con tiempo de ducharme y cenar. Además tenía que recoger a Ángela para saber qué había pasado.

Cuando llegué de correr a la residencia pasé por el dormitorio de Ángela para avisarla de que me duchaba y cenábamos juntos antes de salir. No estaba por lo que le mandé un mensaje. No apareció tampoco en la cena. Cené solo con Víctor extrañado por la ausencia de Ángela. Tras la cena me fui a recoger a Marta y Miriam. Nos sentamos en una terraza a tomar algo mientras llegaba Ángela o al menos daba señales de vida. Suponíamos que estaría ¿rompiendo? Con Karina.

Al final se nos pasó la noche y no apareció. También se me pasó la hora de volver a la residencia y me fui a dormir con Marta. La noche estaba calurosa, demasiado para estar en mayo y en una ciudad rodeada de montañas. Silvia estaba estudiando en su dormitorio y Marta y yo nos fuimos a dormir. Después de la mamada de la tarde con contaba con nada más. Admito además que me había dejado nuevo, relajadito y con los huevos vacíos. Aunque también dormir yo en calzoncillos y ella en braguitas con sus tetitas, no más grandes pero sí más redonditas, era una invitación al sexo. Pero hacía tanto calor que no apetecía no dormir abrazados, así que tras besarnos y desearnos buenas noches nos echamos a dormir.

Sin embargo, Marta no pudo ocultar su preocupación por Ángela.

-Luis, ¿qué habrá pasado?
-Habrán discutido, supongo. Ángela habrá puesto sus objeciones y si no han llegado a acuerdo estaba muy resuelta a romper la relación.
-Pobre…
-¿Cuándo tú rompiste conmigo en quién te refugiaste?- le pregunté.
-Aquí en nadie. Pero al poco llegué a mi ciudad y me junté con mis amigas y les conté todo.
-¿También lo guapo que soy?

Marta se volvió en la cama hacia mí de modo que sus ojos y su sonrisa brillaban en la oscuridad y apoyando su mano en mi hombro me dijo:

-Jajajajaja…fue lo primero, tontaina creído…
-Nunca me has hablado de tus amigas.
-Veo que no tienes sueño.
-No.

Acomodé el brazo para que se echara en mi hombro sintiendo la tersura de sus pechos hinchados aplastarse a mi costado mientras su mano se dirigía hacia el mío. Marta empezó a contar:

-Tengo muchas amigas, pero dos son las más íntimas. Chari y Toñi. Estamos juntas desde que empezamos el colegio y siempre nos lo hemos contado todo. La verdad es que las echo de menos aquí aunque hablamos bastante seguido. Ya sólo nos vemos en navidad, verano y tal. Bueno, Chari estudia en tu ciudad y Toñi pues no tuvo mucha suerte y se quedó embarazada con 16.

-Vaya…
-Sí. Tuvo al niño, pero el padre la ha ayudado, no se quitó del medio. Pero no están juntos. Cuando ella puede, porque el niño está con su padre y tal, pues es cuando salimos de marcha las tres. En Semana Santa nos fuimos a la playa las tres y lo pasamos genial.
-Las tres de ligoteo…¿no?
-Jajajaja. Los buitres ligan, nosotros los apartamos, jajajaja.
-O sea, que el verano pasado tus amigas me despedazaron.
-Pero sigues entero…jajajaja. Bueno ¿qué tal tus amigos?
-Yo te envidio.
-¿Por qué Luis?
-Mis mejores amigas sois Ángela y tú, bueno, evidentemente tú eres más- le dije besándole la frente.
-¿Y en tu ciudad?
-No tengo unos amigos tan cercanos como los tuyos. Tengo mi grupo, con los que jugamos al fútbol, salimos y tal, pero no son tan íntimos.
-¿Ninguno?
-El más cercano es Pablo pero no es el mejor consejero precisamente.
-¿Por qué?
-A ver como te digo. Pablo es un estilo a Dani…
-Madre mía…
-No, no. No va poniendo cuernos y tal. Lleva tiempo en una relación formal, pero era siempre el que se llevaba a la chica, el que ligaba o tenía una amiga con la que se enrollaba mientras los demás no nos comíamos una rosca. Si le cuentas algo de algún problema con una chica su respuesta siempre es_ “fóllatela y pasa del resto…” Antes era real, ahora ya es pose porque está muy enganchado con la novia, padres de por medio y todo.
-¿Y en quién te apoyas entonces?
-En mí mismo. Me trago todo y le doy vueltas para intentar sacar conclusiones. Aquí os tengo a vosotras al menos…
-¿Hacemos buen equipo verdad?
-El mejor…

Marta se quedó un momento pensativa acariciando mi pecho, casi ausente. Bueno su mente estaba ausente porque su cuerpo era consciente de que se abrazaba al mío del que no se desprendía. Me daba calor pero no me importaba, me gustaba sentir su piel desnuda pegada a mí. Entonces me preguntó:

-¿Y tú en quien te apoyaste Luis?

Tomé aire y respiré profundo antes de contestar:

-En Silvia y en Claudia…

De nuevo silencio. Pero esta vez me resultó incómodo. Su mano abierta sobre mi pecho ya no me acariciaba. Estaba pensando algo y esta vez sí parecía haberse olvidado de mi presencia, así que me expliqué:

-No tenía a nadie más. Una era tu amiga y la otra mi amiga…
-Una te comió la polla, ya ves qué tipo de amiga.
-¿Ella sabía que tú te habías arrepentido de cortar conmigo?
-No. Nunca he tenido esa confianza con ella.
-Bueno, ya la conocemos…o quizá no del todo.
-¿Por qué Luis?

Le relaté a Marta lo sucedido en aquella casa de Erasmus en que terminé mi último día después de los exámenes y como Silvia se había enrollado con tres tíos invitándome a unirme.

-Siempre he sabido lo guarra que era- respondió mi chica- pero buscar al tío que sabía que me gustaba y esto ya es demasiado. No sé como la he aguantado tanto tiempo. Bueno, no te voy a preguntar qué pasó con Claudia. Esa historia ya me la sé.

Así quedamos en silencio abrazados hasta que se durmió aunque por la mañana amanecimos separados seguramente por el calor. Tras desayunar me fui a la residencia para coger mis apuntes y buscar a Ángela pero cuando llegué ya había salido pues no estaba en su dormitorio. No insistí en mandarle ningún mensaje para no parecer cotilla y esperé a que ella quisiera contarme. Así pasamos todo el fin de semana estudiando para el examen del lunes. Como me quedé en casa de Marta a dormir hasta el mismo lunes no conseguí verla ni ella respondió nuestros mensajes. Nos tenía preocupados pero no nos atrevíamos a insistir. Simplemente pensé que no tenía ganas de hablar y ya encontraría el momento.

El examen me salió mejor que el primero sin los sobresaltos amorosos sufridos en esa ocasión. Marta, mejor estudiante que yo también salió contenta. Era agotador pensar que el jueves teníamos otro examen más. Pero esa es la vida del estudiante. Quería buscar momentos para disfrutar de la compañía de Marta más allá del estudio, pero la obligación de tener que cumplir con el estudio me impedían ir más allá por lo que le propuse quedar en verano y sorprendentemente me dijo que sí, que buscaríamos un momento para escaparnos un fin de semana, algo que me dio bastante alegría. Convivir fuera de nuestro ámbito común universitario sería un buen apoyo para cimentar nuestra relación.

Tras el examen nos fuimos a comer con la intención de repetir la rutina del examen anterior: descansar un poco, organizarnos el estudio del siguiente, y eso ya implicaba que yo durmiera en la residencia. Yo tenía en mente que como Marta ya no tendría la regla cayera algo, pero agotado por haber dormido mal la noche anterior y mientras Marta recogía algunas cosas en su dormitorio me quedé dormido en el sofá, con tan mala suerte que cuando me desperté Marta ya estaba estudiando y no me atreví a proponer nada pese a que mi churra me enviaba impulsos de vez en cuando amorcillándose. Pero a pesar de todo me faltaba con ella la confianza de meterle mano sin más cuando me apetecía e invitarla a tener sexo.

Así me fui a la residencia con cierto calentón aunque s eme pasó saliendo a correr. Por fin tras ducharme vi a Ángela pero se hizo la loca encerrándose en su habitación. Pasé a buscarla pero me dijo que ya hablaríamos sin haber abierto siquiera la puerta. ¿Qué habría pasado?

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