KERANOS

-Dime (dije de forma firme).
-Nada, cuando desperté de lo que había pasado, le di un guantazo y le dije que se marchara.
-Normal (dije aliviado), ¿por qué no me lo contaste?
-Porque estaba obsesionada con lo de que no pude parar el beso…
-Bueno, ya está. Ya ha pasado, no te preocupes y no pienses más en eso…
-Voy a llamar a Alejandro para dejarle las cosas claras, yo te quiero Javi, y sólo quiero estar contigo, ya no quiero saber nada más de él.
-Déjalo estar (dije pensando en que Alejandro pudiera decirle que le había escrito de malas maneras), seguro que con el tortazo le ha quedado claro.
-No sé…
-No te preocupes, de verdad.
-Bueno, voy a ver si voy ya a casa de mi abuela, que lleva sola desde que vino mi madre.
-Vale, si necesitas lo que sea, ya sabes.
-Vale. Te quiero, mi amor.
-Y yo a ti, mi vida.

A la hora de comer, mi madre me preguntó que qué tal me fue el día anterior con Elena. Le dije que bien, aunque no soné muy convincente. No quiso indagar. A mi padre le pilló de nuevas el nombre de Elena.

-¿Quién es Elena?
-Tu hijo, que se ha echado novia.
-Anda, que callado te lo tenías. Pues a ver si te la traes y nos la presentas, ¿no?
-Claro, hijo. Tengo muchas ganas.
-Que siiii…

Cuando terminamos de comer, me fui a mí habitación y al rato entró mi madre.

-¿Seguro que todo bien?
-Joder con la detective… (dije riéndome).
-Ya sabes que a mí no me engañas.
-Ya lo sé, ya…
-¿Qué ha pasado?

Le conté lo que pasó y como lo resolví.

-Javier, estoy muy orgullosa de ti. Lo estás haciendo muy bien.
-Gracias mamá. Me asusté bastante, hasta se me pusieron los ojos vidriosos… Me dio mucha pela verla así.
-Normal hijo, se ve que os tenéis cariño.
-Nos hemos dicho te quiero por primera vez ya…
-¡Anda!
-Cuando me monté en el coche para venirme noté algo que…
-¿El qué?
-Estoy enamorado de ella.
-Qué bien hijo… (dijo abrazándome). ¿Y qué tal con la hermana?
-Anda… es verdad, que no te conté lo que pasó el otro día.
-A ver…

Le conté lo que pasó cuando me desperté de madrugada y fui al cuarto de baño y apareció ella.

-Madre mía, Javier. Esta chica está muy salida…
-Lo que más me molestó es lo que dijo, diciéndome que ella me podría dar lo que Elena no. No sólo quería joder a su hermana, sino que también la estaba menospreciando.
-La verdad es que no sé qué le pasa a esta chica para llegar a eso…
-La cosa es que me arrepentí de ser tan duro con ella y temí que le diera por vengarse, así que decidí disculparme con ella.
-No sé, hijo…
-Fui al instituto a hablar con ella y seguía enfadada y bueno, la discusión no acabó como yo pretendía, no saqué nada en claro. Pero la siguiente vez que fui a casa de Elena, estaba más amable y se comportó bien. De hecho, me ha pedido que si le puedo echar una mano con el examen de inglés de selectividad. Y luego se disculpó conmigo por su comportamiento y por intentar esas cosas. Que tenía razón, ahora nos veríamos más y lo mejor es que nos lleváramos bien. Así que a ver si con las clases podemos llevar la cosa mejor…
-Javier, ten cuidado.
-No creo que haga nada, mamá.
-Bueno, lleva cuidado, que está chica ya ha salido con otras peores.
-Vale, mamá.

El final de la conversación me dejó pensativo y me volvieron a venir todas las cosas que había hecho Noelia, volviendo las inseguridades de si intentaría algo, lo que significaba que me podía estar mintiendo. Decidí no darle más vueltas e ir con cuidado, haciendo caso al consejo de mi madre.

El resto del día y los siguientes días transcurrieron e forma normal. Esos días estuve hablado con Elena por teléfono, notando como se iba animando más conforme pasaba los días. Quedamos el miércoles para tomar algo con los amigos sobre las 9 de la noche, unas cervezas en un bar y poco más. Ese día sobre las 7 de la tarde me escribió Elena.

-Javi, cuando acabemos me acercas tú a mi casa, ¿no?
-Claro.
-Vale 
-Uy…
-Jajajaja.
-Yo también tengo ganas… Llevamos varios días sin…
-Sí, demasiados…
-Pues verás esta noche…
-Mmm… No me digas eso que me pongo mala…
-Jajajaja, te voy a curar todo, tranquila.
-Jajajaja.

Fui a por Elena, quien se montó en el coche y me dio un beso con mucha lengua. Llegamos al bar en mi ciudad y estuvimos echando un buen rato con nuestros amigos. Elena estaba muy cariñosa, estábamos sentados los dos juntos y me acariciaba la espalda por dentro de la sudadera y ponía su cabeza en mi hombro. Yo le acariciaba los muslos, subiendo cada vez más por ellos.

Elena dijo que tenía que ir al baño y aproveché que fue sola para seguirla un minuto después sin que se diera cuenta, diciendo que yo también tenía que ir. Era un baño de estos que entras y hay dos puertas, con un baño de hombre y otro de mujeres. Pues esperé en esa bifurcación y cuando oí la cisterna, entré. Elena se asustó un poco.

-Que susto, Javi…
-Shhh… (dije abrazándola por detrás para besarle el cuello).
-Mmm… Javi…

La giré para poder besarnos, cogiéndole la cara, después la empujé contra la pared y le metí la mano por dentro de los leggings y de las braguitas para tocarle el coño.

-Javi…
-¿Qué pasa? (dije besándole en la boca y en el cuello).
-Para o no respondo…
-No voy a parar, pero tampoco vas a responder.

Entonces le bajé los leggings y las braguitas, me bajé el pantalón y los boxers y saqué un condón de la cartera. Me lo puse y cogí a Elena en brazos por las piernas contra la pared, metiéndole la polla.

-Mmm… Javi…
-¿Te gusta?
-Me encanta…

Empecé un rápido mete-saca mientras nos besábamos. Ella gemía en mi boca mientras se agarraba fuertemente de mi cuello.

-Que cachonda estoy… Me voy a correr.
-Yo también…

Y al cabo de unos minutos follando, apretó su cara contra mi hombro para ahogar sus gemidos y empezó a temblar, abrazándome fuertemente.

-Mmm… Ay… Ahhh… Ahhh… (gemía contra mi hombro, de manera que fuera no se pudiera escuchar).

Al notar como se corría, como contraía su coño y estrujaba mi polla con él, me corrí dentro del condón entre jadeos. Me quedé con la polla dentro de ella, esperando que se recuperase mientras seguía con su cara hundida en mi hombro. La empecé a sacar poco a poco y la bajé despacio al suelo mientras ella seguía con los ojos cerrados y temblando un poco.

-Elena, tenemos que salir ya (dije mientras me quitaba el condón y lo tiraba a la papelera).

Poco a poco abrió los ojos.

-Sí, cariño (mientras se subía as braguitas y los leggings).

Cuando nos pusimos bien la ropa nos miramos.

-Javi, que barbaridad. Que cachonda me has puesto, no me esperaba que fuera a pasar aquí.
-Quería darte una sorpresilla…
-Me encantan estas sorpresitas, como la de cuando fuimos al descampado ese (dijo mientras me besaba pasando sus brazos por mi cuello).
-Venga, vamos.

En lo que nos pusimos bien la ropa y nos dimos ese beso, se nos pasó el sofocón y salimos aparentando normalidad. Cuando llegamos, nuestros amigos nos dijeron:

-Sí que habéis tardado parejita… (con risas de burla).

Vi como Elena se ponía un poco roja cuando nos sentábamos y rápidamente dije:

-Sí, con lo chico que es eso y lo alto que soy yo, no tengo otra cosa que hacer que follar ahí, ni que tuviéramos 15 años, jajajaja.
-¿Qué hacíais entonces?
-Perdona tío, la próxima vez que plante un pino le echo una foto y te la mando, jajajaja.

Todos se empezaron a reír y yo miré a Elena y le guiñé un ojo sin que los demás nos vieran, ella también se rio y se le pasó la vergüenza.

Cuando acabamos, nos despedimos, aún con la broma de mandarle una foto al colega que no pasaba de chinchar y nos montamos en el coche para llevar a Elena a su casa.

De camino, Elena seguía cariñosa y me acariciaba la pierna.

-¿Quieres más?
-Me ha encantado, pero ha sido muy rápido, necesito más…
-Mi niña está muy juguetona hoy… (dije desviándome hacía un solar).
-Y mi niño muy servicial, jajaja.

Paré en el solar y nos quitamos rápidamente el cinturón de seguridad para empezar a comernos la boca con mucha lengua. Después de estar un rato besándonos y metiéndonos mano, le dije de ir al asiento de atrás. Cuando nos sentamos, eché los asientos delanteros hacia delante, para tener más espacio. Elena se sentó encima mía para comerme la boca y besarme el cuello mientras yo le sobaba el culo.

-Como estoy, Javi…
-Shhh… (dije mientras le subía la sudadera para comerle las tetas).
-Mmm… Javi…

Nos desnudamos y ella se puso de rodillas en el suelo del coche para empezar a comerme la polla entre gemiditos. Le recogí el pelo con la mano para que no le estorbara.

-Me encanta como me comes la polla, Elena.

Me miró a los ojos, metiéndose más la polla en la boca, mientras me acariciaba el pecho. Después empezó a acelerar el ritmo de la mamada, la notaba muy cachonda, y eso me ponía más aún. Lo hacía tan bien que tuve que tirar de ella para sentarla encima de mí porque me iban correr. Nos volvimos a besar y apretó su coño contra mí polla, quedando atrapada entre ella y mi vientre y empezó a moverse hacia delante y hacia atrás.

-Voy a coger un condón.
-Noooo, venga, métemela ya…
-No me fio, casi me corro mientras me la chupabas. Hoy estás muy como una fiera…
-Mmm, sí… me tienes cachonda como una perra…

Cogí rápidamente un condón y me lo puse, ella se montó encima al momento y empezó a cabalgar rápidamente de manera muy sensual. Era increíble lo cachonda que estaba, como me cabalgaba botando, haciendo ruido por el choque de nuestros cuerpos y como gemía. Le sujeté de las caderas mirando como le botaban las tetas y le miré a los ojos, se estaba mordiendo el labio. Le di un beso porque me encantaba verla así. Empezó a hacerlo más fuerte y a gemir más alto, gritando mi nombre, hasta que no pude más y me corrí entre gemidos altos. Le tuve que pedir que parara porque estaba muy sensible. La bajé de mí, sentándola a mi lado, y empecé a meterle los dedos mientras le lamía y succionaba el clítoris. Estuve así un poco hasta que aceleré el ritmo, provocando sus gemidos.

-¡Ay!… Javi, Javi, Javi, Javi… ¡¡Que me corro!!

Y empezó a temblar, mientras me tiraba fuertemente del pelo. Intentó cerrar las piernas, pero no le dejé,

-Javi… para, para para… (dijo susurrando de forma entrecortada respirando fuertemente).

Paré de jugar con su clítoris, pero seguía metiéndole los dedos, estimulándole el punto G. Entonces empezó a arquear la espalda soltando un profundo gemido mientras empezaba a soltar chorros, un poco más grandes que la primera vez. Le saqué los dedos para estimularle el clítoris. Empezó a temblar más mientras mojaba el asiento y se agarraba fuertemente al tirador de la puerta que buscó palpando con la mano porque tenía los ojos cerrados.

Dejé de estimularle, apoyando mi cabeza sobre su pecho. Era increíble, notaba como seguía corriéndose, como su cuerpo se contraía, su fuerte respiración, su corazón latiendo muy rápido. Le abracé mientras se recuperaba, en una postura parecida a como cuando dormíamos, pero de forma invertida, momento que aproveché para quitarme el condón. Poco a poco noté como se iba calmando, quedando muy relajada para decirme:

-Por dios, Javi… un día de estos me vas a matar…

Le empecé a dar besos por el pecho suevamente.

-Mmm… me encanta… (dijo Elena mientras me acariciaba el pelo).

A los besos le añadí caricias por los muslos. Noté como se le erizaba la piel.

-Javi… (dijo cogiéndome de la cara para que le mirara a los ojos) Te quiero. Me haces sentir cosas que nunca había sentido antes…
-Qué cosas dices, Elena… (dije susurrando mientras me sonrojaba).
-La verdad.

Nos dimos un beso muy lento mientras le abracé. Nos quedamos abrazados unos minutos. Me incorporé, mirándola.

-Qué bonita eres (con una sonrisa tonta en la boca).
-Tú sí que eres bonito, mi amor.

Nos incorporamos para vestirnos.

-Madre mía como hemos puesto esto… (dijo mirando al asiento empapado).
-Te has corrido a chorros, normal… Jajajaja.
-¿En serio?
-Pero, ¿no te das cuenta?
-Pues no. En ese momento es como si no estuviera aquí. Estoy en otro mundo, jajajaja.
-Pues sí, han sido unos chorros más grandes que la otra vez. Me encanta verte correrte así…
-Ay, Javi… (dijo poniéndose roja)
-¿Qué pasa…?
-Que me da vergüenza…
-¿En serio? ¿A estas alturas? Jajajaja. Es que estas monísima cuando te corres. Pones una cara tan bonita de placer, apretando los ojos…
-Ay, calla…

Puse bien los asientos de alante y nos montamos en ellos. Fuimos hasta su casa, donde nos despedimos con un beso, quedando en que hablaríamos par a ver cuándo nos veríamos la próxima vez.

Llegué a casa sobre la 1 de la noche. Estaba de muy bien humor por el buen rato que había pasado con mis amigos y sobre todo, con Elena. Como estaba ese día… Miré el móvil, porque desde que salí, no lo toqué y se me cambió un poco el gesto. Tenía mensajes de Noelia.

-¿Qué te parece si mañana por la tarde empezamos las clases? Tengo muchas ganas.

Otra vez las dudas me venían. ¿Y si Noelia pretendía algo? Iría con cuidado, pues no me quería echar atrás para no quedar mal e incluso pensé que podía quedar raro que de repente le dijera que no quería a ojos de Elena. Era ya muy tarde para responderle, porque al día siguiente tenía clase. Así que pensé en responderle el día siguiente. Dejé el móvil en silencio y me fui a dormir.

Al día siguiente me desperté sobre las 10. Miré el móvil y tenía más mensajes de Noelia.

-¿Qué pasa? Que no te fías de mí y ya ni quieres darme las clases, ¿no? Creía que podríamos llevarnos bien, pero veo que eran sólo palabras…

Joder. Vaya película se está montando… (pensé). Pero no le faltaba razón, no me terminaba de fiar de ella. Rápidamente le escribí.

-Tranquila, Noelia. Vamos a dar las clases. Anoche salí con unos amigos a tomarnos unas cervezas y se alargó la cosa y llegué a la 1 a casa y no te quería molestar a esa hora…

-Perdona, creía que pasabas de mí y bueno…
-No te preocupes, no pasa nada.
-Vale. ¿Nos vemos esta tarde entonces?
-Vale.
-¿Qué te parece sobre las 6?
-Me parece bien.
-Genial, nos vemos entonces.

No me gustó la reacción que tuvo al no contestarle, pero decidí no darle vueltas, así que me duché, desayune y me puse a trabajar, ya que esa tarde la tendría ocupada.

Llegó la tarde, así que fui a casa de Elena para ayudar a su hermana. Cuando llegué, me abrió Elena, dándome un beso. Fuimos al salón y allí estaba Noelia, con bastante material preparado para que le pudiera ayudar. Me senté en el sofá y entonces Elena dijo:

E: Bueno, me voy, que os vaya bien.
J: No hace falta que te vayas (dije con tono normal, aunque temía quedarme a solas con Noelia).
E: Sí, que si no te distraes (dijo mientras me apretaba los mofletes con una mano para darme un beso). Me voy a casa de mi abuela, a hacerles compañía y mientras sigo con el trabajo allí. Si venimos, os aviso.
N: Vale (dijo animada).

Elena se fue, dejándonos solos. De repente, me empezaron a venir a la cabeza todas las cosas que Noelia me había hecho hasta entonces, todas esas situaciones incómodas con ella, desde el primer día con esa conversación en la que por desgracia salté como un tonto, llamando su atención para ocasionar en ella ese encaprichamiento que iba cada vez a más, llegando a unos límites que no me gustaban nada, tratando a su hermana como una cualquiera. No me gustaba nada la situación en la que estaba, por lo que me puse bastante nervioso y a la defensiva, hablando de manera seca, pero intenté que no se notara. Ella me miraba fijamente…

-Que bien se os ve.
-Sí, nos va muy bien.
-Me alegro, de verdad.
-Gracias.
-Tranquilo Javi, te veo tenso. No voy a hacer nada, de verdad.
-Ya, bueno, no te preocupes. Vamos a empezar, va.

Seguía nervioso, pero la cosa fue con normalidad. Se le veía interesada en aprender, así que me relajé y dimos una buena clase, donde le aconsejé algunas cosas y le dije que hiciera un examen que tenía de ejemplo para que luego le echara un ojo, a ver como salía. Le dije a Elena que me iba a ir ya y me dijo que esperara para despedirnos. La esperé mientras Noelia me daba charla, hablábamos de como le iba con los exámenes y como se estaba preparando para Selectividad. Entonces llegó Elena y Noelia nos dejó solos, yéndose a su habitación. Se sentó a mi lado, vino cariñosa y empezó a besarme el cuello.

-Vamos a mi habitación…
-Elena, no me hace mucha gracia con tu hermana aquí…
-¿Por qué?
-Me da corte hacerlo con ella desde el otro día que nos vio… Además, no es la primera vez que nos pilla…
-Da igual, va… (dijo levantándose y tirando de mi mano).
-Elena… tu madre también puede venir…
-¿No te apetece?
-Contigo siempre, pero así no…
-Va… Javi… (dijo con tono meloso).
-¿Quieres que lo hagamos en el coche?
-Me vale, vamos (dijo tirándome de la mano para salir de su casa).

Me llevaba de la mano, casi arrastrándome. Cuando llegamos al coche, antes de entrar, me agarró de la cara para besarme con mucha lengua y nos montamos en el coche.

-Madre mía, Elena, ¿qué te pasa?
-Javi, necesito que me folles. Me encanta cuando me haces las cosas que me haces para correrme y lo intenso que es (dijo mientras me sobaba el paquete cuando iba conduciendo).
-A mí me encanta ver como te corres (dije poniéndole una mano en el muslo).

Cuando llegamos a un sitio apartado, aparqué. Ya estaba oscuro porque seguíamos en invierno y eran las 8 de la tarde. Eché los asientos delanteros hacia delante, como hice el día anterior y nos fuimos a la parte de atrás. Me empezó a besar por toda la cara y el cuello.

-Me encanta cuando te pones así, Elena…

No dijo nada y siguió besándome mientras me desabrochaba los pantalones y me los bajaba para sacar mi polla y empezar a pajearme. Se quitó la sudadera y me cogió de la cabeza para que le comiera las tetas. Mientras lo hacía, le acariciaba el culo y la espalda, pero Elena estaba muy caliente y quería que la follara ya.

-Métemela (dijo mientras se bajaba los pantalones y las braguitas a la vez).
-¿Ya?
-Sí, estoy mojadísima…

Cogí mi polla y le acaricié su raja, notando que estaba muy húmeda Estuve así un rato, hasta que ella misma fue la que apartó mi mano, cogiendo mi polla y metiéndosela en su coño, soltando un profundo gemido al entrar. Empezó a cabalgarme rápido mientras yo le sujetaba de las caderas. Estaba muy cachonda, gemía bastante, con fuertes jadeos. Entonces la levanté de mí y la senté en el asiento, quedando sentada de forma encorvada. Le agarré las piernas y me puse de rodillas en el suelo del coche, mi cabeza daba con el techo, así que me tuve que inclinar. Le empecé a meter la polla, follándola muy fuerte mientras le cogía de las piernas, poniendo sus pies sobre mis hombros. Nos mirábamos a los ojos mientras le acariciaba la cara y le metí el pulgar en la boca para que lo chupara. Ella gemía muy fuerte mientras chupaba mi dedo, hasta que empezó a temblar mientras cerraba los ojos con fuerza entre gemidos. Al verla así tuve que sacar la polla porque me iba a correr, haciéndolo sobre su barriga y sus tetas. Cuando terminé de correrme, me incliné para comerle el coño mientras ella aún se seguía corriendo, metiéndole los dedos, haciendo que sonara con lo mojada que estaba, hasta que empezó a mojarse más, saqué los dedos para estimularle el clítoris, haciendo que salpicara por todos lados mientras gritaba mi nombre. Contraía su cuerpo aparentando mucho los ojos hasta que paré de tocarle, quedando tumbada en los asientos, con el culo fuera, y los brazos estirados a cada lado mientras podía ver como su torso subía y bajaba por la respiración tan acelerada y como le daban espasmos por el orgasmo. Mientras se recuperaba, cogí un poco de papel para limpiarle mi corrida suavemente para no molestarle. Cuando acabé, me buscó con sus manos para que me echara encima de ella y abrazarme. Aún podía sentir su respiración acelerada y su corazón latiendo rápido.

-Mmm… Javi… (dijo acariciándome el pelo).
-Como te late el corazón…
-Por tu culpa, jajaja.
-Vaya… Perdona… Jajaja.
-Te perdono, pero no pares de hacerme estas cosas… Jajaja.
-Mmm… Mira como lo has puesto todo…
-Madre mía… Vamos a limpiarlo.
-No te preocupes, ya me encargo yo, túmbate y termina de recuperar el aliento (dije mientras la tumbaba sobre los asientos de atrás).

Se puso de lado y me miraba sonriendo como limpiaba con papel toda la zona.

-Aún no me puedo creer que yo haga todo eso…
-Pues ya te digo que sí. Es increíble. Me encanta.
-Y a mí me encanta que me hagas hacerlo…
-¿Te acuerdas que te dije que una vez empezabas a correrte, si seguíamos podría ser mejor? Pues mira.
-Es verdad. Pues vaya que si es mejor. Cuando me corro normal está muy bien, pero cuando me llevas a ese punto… Madre mía…
-Una vez llegaste a correrte así mientras te follaba, a chorros. Pero cuando empiezas a correrte me estrujas la polla con el coño y siento como tiemblas y te veo y es que no puedo remediarlo. O la saco, o me corro yo también.
-Mmm… Me ha gustado mucho cuando te has corrido en mi barriga y mis tetas…
-Es que tienes unas tetas muy bonitas y bueno, me ha pillado así y he aprovechado, jajaja.
-Que marrano eres… Jajajaja.
-Pero si acabas de decir que te ha gustado. Además, me he corrido varias veces en tu boca y te lo has tragado. ¿Eso no es de marrana? Jajajaja.
-Jajajaja, cállate (dijo tirando de mí para darme un beso).
-A ver, marrano soy un rato, porque cuando hago eso, busco besarte después y noto el sabor.
-¿Ves? No sé quién es más marrano… Jajaja.

Nos vestimos y llevé a Elena a su casa. Cuando llegamos, nos dimos un beso para despedirnos quedando para el sábado, con el mismo plan que llevábamos haciendo últimamente, quedar con los amigos para tomar algo y cenar y luego iríamos a su casa a pasar la noche.

Cuando me fui a casa, me di una ducha, ya que habíamos sudado bastante en el coche. Me sentó genial porque me quedé muy relajado. Me eché en la cama para irme a dormir, pero miré el móvil antes, porque llevaba bastante sin mirarlo. Igual que pasó el día anterior, tenía mensajes de Noelia preguntando si mañana nos veríamos para las clases. Aunque era bastante tarde, le contesté para que no montara lo que me montó cuando no le contesté, así ya lo vería por la mañana cuando fuera a clase. Le dije que me venía mejor ir el sábado, que ya que iba a ir para estar luego con su hermana, pues aprovechaba y me quedaba el viernes trabajando en casa.

Al día siguiente me desperté sobre las 9. Fui a desayunar y a lavarme para espabilarme. Después miré el móvil y tenía mensajes de Elena y Noelia. Elena me decía que le encantaba pasar tiempo conmigo, que se lo pasaba muy bien en todos los sentidos, con emoticonos de caras con corazones. Yo le contesté que a mí también me encantaba pasar tiempo con ella, que me sentía muy a gusto con ella. Noelia me dijo que no había problema, que nos veríamos el sábado.

El viernes transcurrió sin nada más relevante, me dediqué a trabajar, adelantando para tener el sábado completamente libre. Después de cenar me puse a ver una serie y a eso de las 12 me escribió Elena.

-Javi… tengo ganas de verte…
-Y yo a ti, mi vida. Que ganas tengo de que llegue mañana para estar juntos.
-Y yo, pero es que quiero verte ahora…
-Uy… Ya me conozco eso…
-Jajajaja. Estoy un poco cachonda, sí.
-Jajajaja. Elena, parece vas al instituto y acabas de descubrir el sexo…
-Pues casi que sí, quitando lo del instituto, has dado en el clavo.
-Venga, no será para tanto…
-¿Qué no? Javi, contigo me corro como no lo he hecho en mi vida. Ni tocándome yo misma llegaba a eso.

-Es que mira…

Tardó unos segundos y me envió una foto de sus dedos mojados.

-Mira como estoy nada más acordándome de lo de anoche…
-Mmm… Ojalá poder chuparlos…
-No me digas eso, que me pones más cachonda aún… (enviándome una foto de sus tetas).
-Mmm… que tetas más ricas, con ese piercing…
-Sí… Me encanta cuando me las comes, me chupas los pezones y me das mordisquitos…
-Mmm… Se me está poniendo dura, cariño…
-A ver…

Le envié una foto de mi polla empalmada dentro de mis boxers.

-No seas malo Javi… No me dejes así…
-Así, ¿cómo? Jajaja.
-Jajaja, pues cachonda perdida.

Le volví a enviar otra foto, pero ahora de mi polla al aire.

-Mmm… Qué rica… Te la comía ahora mismo.

Me envió una foto de su coño, abriéndoselo con los dedos.

-Joder, Elena, ahora estoy deseando follarte, pero es muy tarde y molestaríamos…

Tardó un rato en responder, pero lo hizo en forma de video, en el que se metía los dedos durante varios segundos y después los sacaba brillantes por sus flujos y se los llevaba a la boca para chuparlos.

-La madre que te parió, Elena. Como me has puesto…
-¿Te gusta?
-Me encanta, me estoy pajeando y todo.
-Mmm… Espera.

Entonces me llamó, cogí los cascos y me los puse y cogí la llamada. Estaba jadeando mientras susurraba mi nombre.

-Javi… Estoy muy cachonda. Me estoy metiendo los dedos…
-Yo también, me estoy pajeando muy fuerte.
-Dime que me vas a hacer mañana.
-Te voy a coger y te voy a tumbar en la cama y te voy a comer el coño hasta que te corras a chorros en mi boca.
-Mmm… Javi… ¿Me vas a dar azotes?
-Sí, te estás portando muy mal.
-Uff… Qué ganas…
-Después te voy a poner a 4 y reventar hasta que te corras otra vez o se rompa la cama, lo que pase antes.
-Mmmm… Javi… Te quiero chupar la polla…
-¿Sí? ¿Cómo lo vas a hacer?
-Me la voy a meter hasta los huevos y te la voy a comer muy rápido, quiero que me folles la garganta como el otro día…
-Joder, que ganas…
-Y quiero que te corras en mi lengüita, para saborear tu leche, que cuando te corriste en mi garganta no pude saborearla…
-Ufff…me encanta tu lengüita, con ese piercing tan bonito…
-Javi, me voy a correr…
-Vale, pero no pares cuando empieces, quiero oír como te corres salpicando.
-Javi, no puedo, voy a hacer mucho ruido y no sé si voy a aguantar.
-Hazlo.
-Javi…
-Elena, estoy muy cachondo y quiero oírlo. Te estás portando mal. Como no lo oiga, mañana a dos velas.
-Noooo Javi… No seas malo conmigo…
-No lo seas tú y hazlo.
-Vale, lo voy a intentar.

Y empezó a jadear fuertemente, acompañados de pequeños gemidos que ahogaba con su mano.

-Venga, Elena, que estoy a punto de correrme…
-No puedo, Javi…
-Si puedes Elena. Tápate la boca con algo para no gemir y usa las dos manos. Métete los dedos y tócate el clítoris a la vez.

Me obedeció y empezó a tocarse así, gimiendo entrecortadamente a través de algo que le tapaba la boca. Estaba muy cachondo, pajeándome fuertemente mientras la oía gemir así. Hasta que te repente oí gemidos más agudos, se estaba empezando a correr.

-Así, Elena, sigue, no pares ahora. Sácate los dedos y céntrate en el clítoris.

Siguió gimiendo así durante unos segundos hasta que empezaron a ser más agudos y oí como salpicaba y gemía descontroladamente.

-Así, Elena. Me corro…

Y me empecé a correr, soltando varios chorros que me mancharon el pecho, cayendo todo lo demás en mi barriga. Me puso muy cachondo oírla hacer eso.

-Te has portado muy bien, mi vida. Mañana hago todo lo que tú quieras… (dije susurrando mientras jadeaba fuertemente).

Tardó un poco en recuperarse hasta que por fin habló.

-Madre mía Javi… Como he puesto las sábanas…
-Pues mañana las vamos a poner igual, o peor…
-Mmm… Que ganas…
-Venga, mañana nos vemos, que me tengo que cambiar la camiseta, que me he puesto perdido…
-Jajajaja, sí, yo voy a cambiar las sábanas… Mañana nos vemos mí amor.
-Te quiero, mi vida.
-Y yo a ti, Javi.

Me cambié la camiseta, echando la manchada a lavar y me tumbé en la cama con los brazos extendidos. Me había corrido de forma muy intensa y aún seguía en tensión.

Me relajé pensando en lo que me gustaba Elena, estaba encantado con ella. Estábamos descubriendo muchas cosas juntos, yo descubría las cosas de pareja, nuevos sentimientos hacia una persona. Y ella descubría nuevas cosas sexuales, como los juegos, que podía hacer squirting, hacer cosas nuevas… Me quedé dormido sin darme cuenta.

Me desperté de madrugada por el frío de dormir destapado y vi que mi móvil estaba con la pantalla iluminada. Tenía mensajes de Noelia.

-Te echo de menos… no puedo esperar a que llegue ya mañana para verte…

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