ALMUTAMID

Las cosas hay que hablarlas en caliente y en el momento. Por la mañana no saqué el tema pues nos levantamos en plan cariñoso y más sosegados pese a mi habitual erección matutina. Era una lucha interna para mí pensar lo placentero que me resultaba el sexo con Marta pero cuanto empezaba a molestarme su numerito de novia celosa cada vez que se calentaba. Y eso que durante el resto del tiempo que estábamos juntos todo era normalidad y hacía que tuviera ganas de estar con ella.

De hecho, estudiábamos bien juntos, apoyándonos y ayudando a entender las dudas que uno no comprendía por parte del otro. En algún momento tendría que decirle que no era necesario el numerito de los celos, aunque también era cierto que cuando Marta se ponía así era imparable en la cama. La notaba muy diferente a nuestra primera relación en ese sentido, y no sabía si el numerito era parte de su performance sexual cuando se ponía caliente y no se cortaba o era una posa que adoptaba para aparentemente complacerme. Pero empezaba a cansarme y tendría que hacérselo saber. O a lo mejor era algo pasajero y en la siguiente ocasión ya no echaría mano de esa muletilla.

Después de comer tras una mañana de intenso estudio y aprovechando que estábamos solos porque Silvia estaba en su pueblo nos tiramos en el sofá a ver una película antes de retomar el estudio. Hacía calor y yo andaba con unas calzonas sin camiseta mientras que Marta llevaba unos pantaloncitos de flores muy sueltos y una camisetita de tirantas de las que dejan el ombligo al aire como tanto le gustaban. Nos tumbamos en el sofá conmigo pegado al respaldar con su espalda echada sobre mí. Al ser tan pequeñita yo apoyaba mi cabeza en el reposabrazos y ella en el cojín de modo que ambos podíamos ver la pantalla sin dificultad. Con su culo pegado a mi entrepierna la erección no se hizo esperar pero tampoco le dimos importancia. Nos limitábamos a estar tumbados con mi brazo en su cintura y su cuerpo echado sobre el mío viendo una película en silencio.

La última vez que había estado así con una chica había sido con Nieves antes de Navidad y terminamos teniendo sexo relajado. Así que empezó a apetecerme repetirlo con Marta y que ese recuerdo estuviera en mi cabeza asociado a mi chica y no al mal recuerdo de cómo me había tratado la otra. Así que aprovechando la postura y tras estar un rato jugando con el piercing y el ombliguito de Marta colé la mano en su camiseta y agarré una de sus tetitas. Marta ni se inmutó aparentemente absorta en la película. Yo seguí a lo mío un rato más pendiente de la piel que mis dedos rozaban que de la trama en el televisor. Lo que no podía evitar era rozar mi pelvis contra su culo para que sintiera mi nabo tieso.

Viendo que Marta ni se quejaba, ni me paraba pero tampoco participaba mi mano se deslizó por su barriguita hasta el interior de sus bragas. Por fin reaccionó y además gratamente apretando su culo contra mi polla. Era buena señal y mi dedo pujó por colarse entre sus muslos encontrándome con la sorpresa de su chocho calentito y ligeramente húmedo y el regalo de un suspiro aunque aparentaba seguir viendo la película. Mi dedo se paseaba por su raja ligeramente apretada por sus muslos al estar tumbada de lado.

Fui a decirle al oído “te voy a meter la polla ahora mismo…” pero como su reacción a mi magreo era contenida opté por actuar sin hablar. Saqué mi mano de sus bragas y tiré del elástico de sus pantaloncitos y sus bragas para desnudarla. Al fin reaccionó:

-Luis, jajaja, ¿qué haces? Estoy viendo la película…
-Sólo quiero entrar un ratito dentro de ti…
-¿Quieres hacerlo ahora? Tengo que ponerme la crema.
-No te muevas por favor. Sólo voy a entrar en ti…sólo sentirte…
-Estamos en el salón, loco. ¿Y si llega Silvia?
-Está en el pueblo y dudo de que se asustara por vernos juntitos…

Mientras tanto yo había desnudado su culo dejando sus prendas a medio muslo y me estaba bajando mis calzonas y calzoncillos para liberar mi churra aprisionada tanto tiempo contra su culo. Al sentir mi trozo de carne caliente colarse entre sus muslos se puso tensa.

-Luis, Luis…

Pero yo hábilmente había dirigido mi misil a sus labios húmedos por mis caricias y presionaba para entrar en ella. Marta se estremeció pero no se opuso a mis intenciones. Cuando mi nabo se abrió paso dentro de su coño vació el aire de sus pulmones para después respirar agitadamente entre suspiritos. Yo mientras acomodé la postura para pegar mi pelvis a sus nalgas y conseguir que la penetración fuese profunda. Una vez apretados nuestros cuerpos con su chocho invadido por mi polla dejé que Marta se fuera relajando y devolví mi mano a su barriguita y sus pechos susurrándole al oído:

-Sólo quería estar dentro de ti…ya puedes seguir viendo la película…

Mi chica estaba algo sorprendida pero aparentemente me obedeció aunque se notaba sus respiración agitada y podía sentir acelerado su corazón en mis caricias por sus pechos. No se movía pero de vez en cuando contraía sus músculos y notaba como las paredes de su vagina se rozaban con mi polla empapada y caliente dentro de su casita preferida. No sé si vio algo de la película porque no decía nada y su respiración se agitaba por el invasor entre sus piernas y mi mano paseándose alegremente por su piel. Yo tuve que hacer esfuerzos en más de una ocasión para no empezar a bombear a pesar de lo realmente a gusto que estaba dentro de mi chica.

Terminó la película pero no cambiamos de postura ni ninguno dijo nada. Parecía entregada a mi juego. Haciendo aquello es como había enculado por primera vez a Nieves y de nuevo la comparación vino a mi mente. Pero Marta era diferente. Ya me había dado largas antes al plantear la idea y seguramente lo volvería a hacer. Pero el calentón era bastante importante así que de sopetón me salí de ella y me fui al dormitorio.

-¿Qué pasa Luis?
-No te muevas…ya vengo.

En menos de un minuto había cogido la crema y estaba de vuelta en el salón. Marta me esperaba en el sofá. Se había sacado las bragas y el pantalón por las piernas entendiendo que íbamos a follar algo que corroboró al verme aparecer con la crema. Me quité las dos prendas que llevaba dejando mi erección libre y volví al sitio que había ocupado antes en el sofá pero en vez de darle la crema a Marta yo abrí el bote echándome un poco de pomada en el dedo. Mi chica se puso boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas ofreciéndome su chocho.

-Ya estoy muy mojadita…pero me vendrá bien.

Extendí la crema recreándome en pasar mi dedo por sus labios mayores y menores penetrándola con mi dedo. No os podéis imaginar como me ponía ver mi dedo perderse en su raja y pasearse por su clítoris mientras Marta me miraba con cara de placer. Tanto que noté como mi polla empezaba a chorrear de líquido preseminal. Debió notarlo porque acercó su mano agarrando mi nabo y repartiendo el líquido por mi glande provocándome una sensación muy placentera.

Pero entonces saqué mi mano de entre mis piernas y me eché un poco más de pomada en el dedo.

-Luis, con un poquito es suficiente…ya estoy lista.

Pero haciéndome el loco bajé mi mano acariciando su chocho con otro dedo para acercar la pomada a su ano.

-Luis, ¿qué haces? ¿en qué estás pensando?
-¿Te gustaría sentirme por aquí?- respondí haciendo círculos con la pomada para intentar colar mi dedo en su ano.
-Luis, no estoy muy segura…yo nunca…y creo que es doloroso…
-Por eso estoy preparándote…para que sea placentero y no doloroso…
-¿Te gusta romperle el culo a tus putitas?

La pregunta me dejó cortado y dejé de jugar con mi dedo en su orificio.

-No me enfado Luis. Quieres abrirme el culito como a tus zorritas anteriores…
-No Marta. Sólo quiero jugar contigo a otras cosas. Probas cosas nuevas si tú quieres. Pero no porque seas mi putita, ni mi zorrita ni nada así.
-¿A qué a Blanca le diste por culito? ¿Y a Claudia? Y ahora quieres conmigo, es normal….
-Marta no me gusta como te pones cada vez que empezamos a enrollarnos. Deja ya el jueguecito de los celos. No quiero tener que hablar de esta o de aquella cada vez que me acuesto contigo…
-Luis, pero es lo que te va…
-A mí, no. Joder. Esto ya me cansa.

Me levanté cogí mi ropa y empecé a vestirme.

-¿Qué haces?
-Me has cortado el punto. Cuando veas que me interesas tú y sólo tú y que lo anterior es historia, o ponerme a prueba con Karina y esos malos rollos, me vienes a buscar, porque yo así no puedo…
-Luis, espera, por favor. No te vayas así. Vale. No te lo digo más.
-Necesito tomar el aire. Déjame salir un momento y luego hablamos.

Me puse una camiseta y los botines y salí a correr para despejarme. ¿Qué carajo le pasaba a Marta con los celos y las pruebas? ¿Por qué tenía que compararse siempre con mis ex?

A pesar de ser temprano y hacer bastante calor corrí algo más de lo habitual. Necesitaba despejarme. Había discutido con Marta y ni siquiera le había dejado claro por qué. Me cabreaba su teatrito de los celos y la zorrita y tal. No es lo que yo esperaba de ella. No necesito que me diga esas tonterías para ponerme. Verla poniéndose la crema , o mejor, poniéndosela yo, me pongo mucho más. ¿A qué viene eso?

Parece desconfianza. No voy a implicarme con ella para que me la haga otra vez. No. Han sido demasiados palos en poco tiempo. Y me daba cuenta de que era yo el que estaba poniendo más de mi parte. Me tenía que haber negado a posar con Karina por un arrebato de Marta. Pero ahora entendía todo. Me estaba poniendo a prueba. Temía que Karina intentara hacer algo conmigo y ver mi respuesta.

Mierda. Eso no. Por ahí no iba a tragar. Bastante vergüenza pasé con el posado sólo porque quería ponerme a prueba. Me estaba cabreando más. Joder, otra vez igual con Marta pero esta vez no había motivo, ella sólo lo crea.

Me machaqué bastante haciendo ejercicios y sprints pero en algún momento tenía que volver. Llamé al porterillo y abrió sin preguntar. Subí las escaleras y me encontré la puerta abierta. Estaba en el salón con la misma ropa que llevaba por la mañana.

-Me tenía preocupada Luis por como te has ido…
-Perdona la forma, pero es que me has superado.

La preocupación apareció en su rostro.

-Marta ¿me estás poniendo a prueba? ¿Por eso no te comprometes?

No contestaba y ahora ya no me miraba. Me acerqué a ella con un sentimiento encontrado. La veía débil en ese momento pero estaba enfadado. Pero en ese momento el cabreo me estaba pudiendo más:

-¿Qué soy para ti entonces? ¿Un folliamigo con el que te montas tu película en plan celos y te tiras? ¿Eso?
-Luis, no, de verdad, claro que no…
-Joder, es que estoy contigo.- dije levantando la voz.- Yo quiero estar contigo, pero así no. Recordándome a las que ya no quiero, no me vas a tener contigo. Estoy contigo porque yo lo he decidido, porque me gustas, me das confianza, y ahora con esta historia empiezo a perderla. Y ya he vivido una vez contigo esa desconfianza y terminó mal. Así que prefiero dejarlo aquí antes que hacernos daño.

Marta no decía nada. La situación empezaba a tensarse. La primera discusión y estábamos ¿cortando? Lo pero es que ella no hablaba. Miraba al suelo sin responderme, sin defenderse. Estaba bloqueada. Yo no sabía qué más decir en ese momento. Pero marta al fin habló:

-¿Por qué no te duchas, preparo algo de comer y lo hablamos mejor más tranquilos después?

No me esperaba su salida, pero me pareció razonable. Sin responder entré al dormitorio a coger unos calzoncillos limpios y una toalla y me fui al cuarto de baño. Al salir de la ducha me puse unas calzonas limpias y una camiseta y salí al salón. Marta había preparado una ensalada y unas croquetas. Me dijo que me sentara a la mesa y me sirvió en un plato mientras yo abría una lata de cerveza. Por fin empezó a hablar:

-Luis, tienes toda la razón. Te lo iba a decir cuando saliste de esa forma. Tengo miedo. Tengo miedo a comprometerme y perderte. Tengo miedo a no hacerlo y perderte también. Tengo miedo de que conmigo todo te parezca poco pero también de que te parezca demasiado. Tengo miedo…ese es mi problema.
-¿Pero te he dado motivos?
-No. Pero no lo pudo evitar. Sé que parece enfermizo. Pero llevo colgada de ti mucho tiempo y pensaba que podría controlarlo. Pero…-Marta tragó saliva-…pero vivo con miedo permanente.
-¿Por qué no hacemos una cosa? ¿Y si los dos ponemos todas las cartas sobre la mesa?
-No te entiendo…
-Hoy me he enfadado mucho contigo. Pero antes de hacer una tontería creo que nos debemos algo. Ven. Siéntate a mi lado en el sofá. Voy a contarte algo y así decidimos mejor con la verdad por delante.

Marta se sentó a mi lado en el sofá- La cogí de la mano y empecé a contarle:

-El año pasado cuando te conocí yo estaba enamorado de Claudia, pero ella no mostraba ningún interés por mí. De hecho estaba pillado por ella desde que la conocí y salvo una vez que me besó aparentemente jugando siempre me trataba como a un amigo. Tú de golpe despertaste en mí una ilusión diferente y fui a por ti. Me gustaste mucho y creí que contigo tendría una relación normal.
-¿Por qué me cuentas esto ahora?
-Espera, déjame y lo entenderás. Yo era un pardillo cuando llegué aquí. No m había comido una rosca en mi vida. Pero el empezar la universidad todo cambió. Al poco de venirme empecé a salir con una chica en mi ciudad. Empezamos como rollo pero en Navidad la cosa se puso más seria a pesar de que nos veíamos poco. Pero yo aquí tonteaba con María y con Claudia aunque ninguna me paraba bola. O eso creía yo. Porque María no sé si haciéndose la inocente o realmente siéndolo me acabó dando unos masajes después de los partidos de los jueves y los masajes tenían final feliz…
-¿Cómo?- me dijo Marta extrañada.
-Sí, que me la cascó un par de veces haciéndose la nueva. Pero sigo. En febrero del año pasado mi novia de mi ciudad venía de excursión. Lo habíamos preparado todo para acostarnos por primera vez aquí en su hotel. Pero ese día, un jueves, me salí en el partido contra Educación Física…
-Me acuerdo. Ahí ya me había fijado en ti. Recuerda que yo iba a los partidos.
-Pues haciendo tiempo en el pub para irme a por mi novia Marina, ¿te acuerdas de ella?
-Claro.
-Pues me cogió por banda y me desvirgó en el baño de minusválidos.
-Joder, Luis.
-Ya ves. Aun así la primera vez que lo hice con Viqui fue maravillosa. Para mí, mi primera vez de verdad.
-Hablas muy bien de ella.
-Ahora somos muy buenos amigos. Aunque ella no sabe esto que te estoy contando. Bueno, ni como sigue la historia. Pues al poco María me dejó claro que le gustaba y como estábamos todo el día juntos empezamos a salir. Sí, una novia en cada puerto…
-Pero, Luis…
-¿Sabes lo peor? Que yo no quería a ninguna. Estaba colgado de Claudia. Pero el verme deseado por otras chicas me llenaba la cabeza de pajaritos y me hacía creerme más que nadie. Lo curioso es que María empezó a salir conmigo y ya no me hacía ni los masajes. Nada. Ni un beso. Discutimos y la dejé. Pero Viqui también me dejó. Y eso me dolió más. Pero fue corto, porque un jueves después del partido una niña muy bonita se sentó en mis rodillas y me di cuenta de que me gustaba. Que Claudia pasaba de mí, que María había sido un error y que estaba muy agradecido a Viqui. Pero me gustaba esa niña pequeñita con los ojos tan vivos.

Marta bajó la mirada avergonzada por mis palabras.

-Entre que sí y que no, esa niña me abrió su corazón y su cama. Y fui tremendamente feliz con ella hasta que María se tomó su venganza. Si yo no era suyo, tuyo tampoco. Y picaste…
-Bueno, Luis. Yo entonces es que no…
-Pshhhhh. Da igual. Soy yo el que te está contando todo. Me dejaste hecho polvo. Sin ganas de nada, en medio de mis primeros exámenes finales en la universidad y con la sensación de que había perdido de verdad a mi primer amor.
-Luis, yo…
-En serio, déjame que siga. En medio de esa situación y obsesionado con recuperarte hasta quedé con Silvia, Me emborrachó e intentó liarse conmigo.
-Que hija de p…
-Algo se llevó.

Marta me miró con cierto horror.

-No, tranquila- seguí- no me acosté con ella, pero la muy cabrona mientras yo casi le lloraba por ti me sacó la polla y empezó a comérmela.
-Pero será guarra…
-Yo con furia le follé la boca y le solté todo dejándola allí tirada.
-Se lo merece.
-Me insistió después pero no caí.
-Eso me tranquiliza.
-Pero me dejó más hundido aún. Si te enterabas de eso ya nunca más volverías conmigo. Y eso me impidió intentar explicarme mejor. Tan hundido en la miseria estaba cuando le conté todo a Claudia. Todo, todo, que terminó abriéndome su corazón y reconociendo que ella también estaba por mí pero tenía miedo a perjudicar sus estudios por una relación.
-Y te olvidaste de mí…
-No me olvidé de ti. Me dolía como habíamos terminado pero reconozco que Claudia en ese momento lo eclipsó todo. Y eso que ahora con el tiempo me doy cuenta de que cuando te despediste de mí querías decirme algo pero no te atreviste.
-Te imaginarás lo que sentía…
-Ahora sí. Entonces no. Pero no termina todo aquí. Hay más…

-Luis…ya que estamos siendo sinceros. A los pocos días me arrepentí de haberte dejado como lo había hecho y sin dejarte siquiera que me dieras una explicación. Pero cuando quise hacerlo me enteré de que estabas con Claudia…

Ahora fui yo el que rehuí su mirada avergonzado por haber pasado del infierno de la ruptura con Marta al cielo de la relación con Claudia en sólo unos días y con la mamada de Silvia de por medio.

-No sabría explicártelo ahora, princesa- respondí- pero ¿se puede querer a dos personas a la vez? Porque yo estando contigo tenía a Claudia en mi corazón y estando con Claudia te tenía a ti.
-En el fondo siempre tuve la sensación de que me metía por medio de algo. Por eso me he pasado todo el curso a tu lado lamentándome de haberte dejado en brazos de Claudia. Por eso esperé a escucharte decir que era agua pasada para demostrarte el interés que no he dejado de tener en ti.
-Bueno, te dije que había más y ya que estamos me lo saco todo. Y te va a sorprender.
-No me asustes…
-Allá voy…

Tomé aire con los pulmones y empecé a narrar:

-…el principio con Claudia fue maravilloso. Como contigo. Convivíamos, estudiábamos, reíamos, evidentemente follábamos…eso sí a su ritmo de estudios. Ella es muy responsable y necesita notas altas para su beca y por supuesto yo no podía hacer nada que la perjudicara. Por eso me acomodé a su ritmo como has comprobado que he hecho contigo…

Marta asintió con la cabeza y en un gesto que distendía bastante la tensión con la que habíamos empezado se echó en mi hombro para escuchar mi cuento dejándose abrazar.

…pues todo era bonito con ella como lo había sido contigo, pero de golpe sentí que me ocultaba cosas y que no contaba conmigo. Había movido todo lo de su beca en Italia sin decírmelo y el día que me lo soltó tuvimos una discusión bastante fuerte. El cabreo me duró días. Me sentí engañado porque yo creía que lo daba todo y ella me ocultaba cosas muy importantes. Y en medio de ese cabreo me dejé llevar por una chavala de mi ciudad que llevaba tiempo buscándome. Me dejé encontrar sin más, como una especie de venganza…
-¿Te la follaste?
-Sí…
-¿Se lo contaste a Claudia?
-No tuve valor.
-Pero seguisteis juntos…
-Sí. Pero cada vez que yo iba a mi ciudad me liaba con Nieves. Tanto que me llegué a plantear dejar a Claudia por ella. No era sólo eso. Yo tenía celos de un compañero de piso de ella cuando fui a visitarla en Italia. Ese viaje fue decepcionante. No cambio sus planes por mí ni tuvo tampoco una especial consideración aunque llevábamos meses sin vernos. Estaba claro que los días dorados de la residencia y el verano se nos habían pasado y lo nuestro ya no funcionaba. Pero yo no lo quería ver así. Y eso sin dejar de enrollarme con Nieves cada vez que volvía a casa…

Marta acariciaba mi pecho escuchando mi relato ahora en silencio.

-…pero en Navidad explotó todo. Yo tenía remordimientos por liarme con Nieves, por liarme con Blanca…
-¿Antes de Navidad?
-La niña iba a por todas y yo tampoco le puse dificultades.
-Pero yo pensaba que te habías enrollado con ella después de cortar con Claudia.
-No. No hablamos llegado a follar pero sí nos habíamos liado antes. Pensaba que tú los sospechabas. Me acuerdo de tus miraditas de reprobación y tus discursos advirtiéndote.
-Y no me equivocaba…
-Bueno, Volviendo a Claudia. Al final me confesó que había tenido un desliz y yo la dejé. ¿Te lo puedes creer? Yo se la pegaba con Nieves y con Blanca y voy y la dejo por un desliz de ella que me había confesado en cuanto me vio. ¿Ves por qué necesitaba sacarme todo esto que tengo guardado dentro? No quiero ser igual contigo. Quiero ser normal. Olvidarnos de todo esto y disfrutar tú y yo solos.

Marta no decía nada pero se abrazó a mi pecho mientras yo continué:

-No es sano vivir con tantos remordimientos. Y exploté cortando con la persona a la que…

Me detuve un momento pues iba a decir “que más había querido en mi vida…” pero me pareció que eso podía herir a Marta y terminé la frase diciendo:

-…tanto tiempo había deseado.
-¿Pero le dijiste que tú le habías puesto los cuernos?
-No directamente, pero lo entendió.
-Ya…
-La ironía de todo esto es que Nieves pasó de mí. Cuando le propuse tener algo más se rio de mí. Ella tenía otros planes y yo había sido su entretenimiento.
-Pero ¿sabía que tenías novia?
-Desde el día que la conocí. Y no le importó. Ahora ella tiene novio y yo le estorbo.
-Que cabrona…
-Bueno. Yo tengo lo mío…porque acabado todo con Claudia y Nieves pasando de mí empecé a follarme a Blanca sin remordimientos.
-Esa es la parte que yo me sé.
-Pero no toda. Blanca estaba liada con Dani y conmigo a la vez como sabes y me aconsejaste que rompiera lazos con ellos.
-Claro.
-¿Te acuerdas de la cena aquella que me aconsejaste ir para acabar bien con ellos?
-Sí, sí…
-Pues acabó de escándalo. Nos hicimos un trío…

Marta se levantó de mi hombro apoyándose en mi muslo para decirme con cara de asombro:

-Pero Luis…¿cómo puede ser?
-Lo habían planeado. Me hicieron la encerrona y fui incapaz de decir que no.
-Que fuerte. Que zorra. Y vaya tela tú…
-No debería haberlo hecho y me arrepiento desde el primer momento pero ahí no acaba la cosa. Unos días después me despisté de hora un jueves después de un partido. Me iba a quedar tirado en la calle…
-Podías haberme llamado.
-No quise abusar de tu hospitalidad. La cuestión es que Dani me ofreció dormir en su casa. Marta, esto que te voy a contar no se lo dicho jamás a nadie porque me da mucha vergüenza.
-¿Qué pasó Luis?
-Dani se me insinuó y pese a que le dejé claro que no me iban los tíos se masturbó al lado mía y me masturbó a mí…
-Joder, que fuerte con la machito que se le ve…
-Marta. Me comió la polla y no fui capaz de irme de allí.

Marta me miraba atónita. Pero yo seguí:

-¿Te acuerdas del beso que me diste en el tren?

Asintió.

-Pues te mentí. No tenía problemas de erección.
-Eso lo supuse. Eres de gatillo rápido. Pensaba que era una excusa para buscarme…
-No.- respondí bajando la mirada para no mirar a sus ojos mientras admitía mi culpa- Tenía un remordimiento enorme por lo que había pasado con Dani. Porque evidentemente no me va ese rollo. Pero tampoco lo había impedido. Necesitaba recuperar las sensaciones con una chica para sacarme de la cabeza esos pensamientos. Y ¿quién mejor que tú? Mi amiga, mi compañera, mi consejera, mi chica…

Marta se quedó cortada por mi confesión. Pues le estaba diciendo a la cara que no la buscaba a ella. De hecho cuando busqué su mirada me encontré con una lágrima rodando por su mejilla.

En ese momento se me rompía el alma. Necesitaba explicarme.

-No me llores princesa- dije con un nudo en el estómago- déjame que te cuente. El beso fue motivado por lo que te he dicho pero sus consecuencias fueron otras.
-Ya, claro. Tu empalme…-respondió Marta mosqueada.
-No. A ver, déjame explicarte- dije tomando aire- Ángela llevaba tiempo dándome a entender que estabas colada por mí. Yo no me lo creía, porque tu comportamiento no indicaba nada. Ya me conoces, no soy precisamente creído. Realmente no me veo merecedor de gustarte, no termino de creérmelo, y que me dijeran que tú estabas por mí no terminaba de creérmelo. Habíamos dormido juntos varias veces, tenido oportunidades de algo más y tú no hacías nada que me diera esa sensación.
-Luis…tenías novia.
-No. Había cortado en Navidad…
-Pero te follabas a la zorrita esa. Evidentemente no demostrabas nada por mí. La verdad es que no puedo tener queja de cuando te has quedado a dormir conmigo. Siempre educado y caballeroso, cariñoso pero sin pasar la línea. Lo pasaba mal abrazada a ti a sabiendas de que no tendríamos nada, queriendo y no queriendo a la vez. Mi contradicción eterna. Sí pero no…
-Pero ese beso despertó algo dormido dentro de mí. Aunque no me lo creía. Tú no podías querer algo conmigo después de como habíamos terminado, y con las discusiones tontas de vez en cuando por el tema, y si además nos iba bien de amigos…no me lo podía creer. No te voy a engañar Marta, después del beso y la forma como reaccionaste, y no me refiero al enfado por ponerte la mano en mi polla para ver que estaba dura, digo la despedida y los mensajes durante la semana y tal, yo creí que no le habías dado importancia. De hecho, después de Semana Santa estabas como siempre y no me atreví a decirte nada. Porque además yo tenía la cabeza en mi ciudad. Me di cuenta de que yo le gustaba a una chavala y yo me llevaba muy bien con ella, tenemos muchas cosas en común y lo habíamos pasado bien, y, bueno, como tú no me demostrabas nada pues cuando volví por feria, pues nos enrollamos…
-Joder, Luis, para ir de inseguro por la vida no paras…
-No fue nada, ni nos acostamos ni nada, porque no hubo mucho feeling en eso. Ella es retraída y además no sé que os ha dado ahora a las niñas que ninguna se compromete en nada. Otra como tú, dándome largas a la vez que me dice que la atraigo…
-Por algo será, Luis…Es que eres un cabrón y un hijo de puta…

Me quedé cortado por como me había respondido y mirándome fijamente continuó:

-…vas de mosquita muerta, de indeciso, de no creerte nada de lo que te pasa, pero a la vez con una actitud de encantador, siempre queriendo agradar, siempre buscando la sonrisa. Tan guapo, con esa boquita que tienes siempre diciendo algo adecuado, cayéndole bien a todo el mundo, dispuesto a la risa, a un baile, caballeroso, acompañando siempre a la chica sin buscar nada, aparentemente sin medias verdades. Eres zalamero y a la vez de pones colorado. ¿Cómo no entiendes que le gustes a una chica? Inteligente, no te matas a estudiar y sacas buenas notas, joder, si follas de escándalo. Hijo de mi vida eres un imán y no te enteras. Pero es que lo mejor es que ahí está tu encanto. Consigues que nos enamoremos de ti y a la vez te tangamos miedo. Y yo…y yo ya no sé como he llegado hasta aquí, porque con ese beso me engañaste. Me hiciste creer que veías en mí lo mismo que yo en ti…
-Y lo veo, Marta. Lo veo porque noté tu cambio de actitud y no pude reprimirme el estar contigo, tenerte en mis brazos y hacer la vida tan bonita que hemos hecho estos días atrás. Pero me desconciertas. Es imposible saber lo que realmente piensas. Me dices que estás enamorada de mí pero no te comprometes y encima te da por recordarme mis meteduras de pata anteriores en el momento sublime del sexo, cuando más cerca quiero estar de ti tú metes a otra por medio. ¡Me importan un carajo esas otras! ¡Te quiero a ti!

No pude evitar abrazarla cuando terminé la frase pegando su carita a mi pecho con el corazón latiéndome a mil en ese momento. Marta respiraba hondo de forma entrecortada como reprimiendo el llanto. Por fin rodeó mi espalda con sus brazos.

-Hijo de puta…me vas a matar. Es imposible quererte y no temerte. ¿Cómo voy a comprometerme contigo con todo lo que me has contado? Eres como Dani, coleccionas amantes pero con la salvedad de que tú las dejas enamoradas. Eres una droga, quiero estar contigo, te necesito, me entra el mono si no te tengo pero a la vez me estás matando. Vivo en permanente tensión con que me engañes con que tengas algún lío que no conozco.
-Por eso hoy te lo he contado todo. Para ti no hay secretos. Pero no me pongas pruebas para ver si tropiezo. ¿Por qué no lo intentamos empezando de cero?
-Luis, no puedo, de verdad. Perdóname por lo de Karina, perdóname por los tontos celos que me venían cuando teníamos sexo, pero no puedo comprometerme a nada. Quiero estar contigo, disfrutar contigo pero no me pidas compromiso, porque el miedo es algo que no puedo controlar…
-Pero te haría el mismo daño.
-Es mi barrera. Concédeme al menos eso…
-Bésame, por favor…-dije tomando su barbilla para que me mirara- lo necesito.

Marta y yo nos fundimos en un beso profundo aunque podía sentir como se escapaba alguna lágrima aún de sus ojos. Como es tan pequeñita la tomé en brazos y la llevé hasta el dormitorio tendiéndola en la cama. Me quité la camiseta y me tumbé junto a ella. Nos abrazamos echándose ella en mi hombro y acariciando mi pecho como sabe que tanto me gusta. Sin embargo, nos quedamos en silencio bastante rato. Ya había anochecido. No habíamos estudiado en toda la tarde a dos días del examen pero yo no tenía cuerpo para eso. No ´se cuanto tiempo estuvimos así pero yo rompí el silencio diciendo:

-No quieres comprometerte pero yo lo estoy contigo. Te esperaré…
-Lo sé, Luis. Lo sé…

Y retomó la caricia a mi pecho hasta quedarnos dormidos.

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