ALMUDENITA

4

Cuando sonó la puerta Victor jamás esperaba que fuese Amanda… pero al abrir, allí estaba ella, con sus zapatillas blancas, sus calcetines blancos, sus breves pantalones negros y su camiseta de tirantas púrpura… Pero si no esperaba su visita… menos esperaba lo que le dijo:

– «Ayer cumplí 18 años… Mi edad ya no es un problema, ¿no?

Amanda llevaba un tiempo insinuándose a Victor… Y él, a sus cuarenta años, no podía caer en la trampa de una menor… Aquello era ilegal y podía acabar muy mal. Por no decir que era la hija de su amante, por ende de su amigo, además de la amiga de su propia hija. Todo pintaba muy mal… Y aunque Amanda era más que apetecible, era un pecado del que tenía que prescindir… no quería acabar en la cárcel por un polvo.

Pero con lo que acababa de escuchar… La ilegalidad ya no era un problema, tal vez podría ser inmoral… pero considerando que el estaba divorciado desde hace ya algún tiempo, no engañaba a nadie… Y al fin y al cabo Amanda había venido ella solita por su propia voluntad.

La invitó a pasar muy amablemente… ella rápidamente le abrazó por el cuello y le besó con ganas… como la que esperaba mucho tiempo esperando aquel momento… Victor por un momento dudó si abrazarla, besarla, arrancarle la ropa y follarsela por todos sus agujeros… Pero decidió que aquella situación requería de no comportarse como un niñato calentón.

La cogió en brazos y la sentó en el sofá. La miró a los ojos y puso sus caderas al borde del sofá dejando su culo al aire… Abrió sus piernas y tiró a un lado del breve pantalón… Amanda no pudo reprimirse y estremecerse. Acarició su coño con suavidad… y notó como al momento se mojaba y palpitaba pidiendo guerra… Tenía a una «niña» a su merced… decidió que esta vez sería él el que tenía que darle placer… Amanda, inquisitiva, ordenó:

– «Fóllame»…

Victor negó con la cabeza… «Hoy no». Y antes ella pudiese decir algo… se puso a comerse su coño, primero con suavidad… al descubrir que estaba perfectamente depilado, comenzó a besarlo y lamerlo cada vez con más intensidad.

Amanda estaba acostumbrada al sexo inocente y rápido con alguno de sus compañeros… algún morreo… alguna paja… muchas caricias y poco más… Así que al sentir la lengua de Victor abriendo su sexo, no pudo más que estremercerse y correrse… Se sintió algo cortada al sentir toda su humedad mojando sus ropa interior y su pantalón… Por un momento, aunque muy feliz, se sintió avergonzada y decidió salir de allí hasta otra ocasión.

Victor no sabía si reir, si llamarla, si sentirse alagado… lo que sí que se sentía era enormemente excitado. Su polla estaba dura como una roca… Y aunque solo le había comido el coño, en más de una ocasión había fantaseado con follársela… así que había imaginado ese momento y cómo sería sentir su estrecho coño abrazando su polla… Pero hoy no podría ser… así que se planteó hacerse una gran paja a la salud de Amanda. Pero la puerta volvió a sonar… Su deseo aumentó su excitación y el tamaño de su polla a límites infinitos… Así que abrió la puerta.

Pero cual fue su sorpresa al descubrir que no era Amanda, si no Julia, su madre la que acudía esta vez a su puerta… Por un momento pensó en lo peor… «Julia se ha dado cuenta de lo que acabo de hacer con su hija y se va a liar»… Pero Julia, amante habitual de Victor, venía a mantener uno de sus emocionantes encuentros…

Julia miró la abultada bragueta de Victor y con una sonrisa exclamó: «Me estabas esperando… qué bien»…

Victor no dudó ni un momento… la agarró fuertemente por el pelo y la arrodilló frente a él… Julia iba a pagar el pecado de su hija… Él la agarró por la cabeza con una mano mientras con la otra se bajaba el pantalón… Por un momento Julia, habría preferido más delicadeza por parte de su amante… más preliminares, algún beso o abrazo… Pero cuando se dispuso a recriminarle que fuese más lento, Victor no dudó ni un segundo e insertó su polla en su boca, hasta que sus huevos rozaron la barbilla de su amante.

Tras un par de envestidas… Julia no pudo reprimir una arcada y un ataque de tos… Victor sacó la polla por un segundo, en el que Julia alcanzó solo a limpiarse las babas que ya colgaban de su barbilla…

Él, excitado pensó… «¿A quién iba a salir la niña…? Y de nuevo insertó de un golpe seco la polla en la boca de su amante… Sujetó su cabeza con sus dos manos… y sin esperar a que ella fuese la que le chupase la polla como en otras ocasiones, comenzó a follarle la boca y la cara a Julia… Ella, en principio agobiada, comenzó a deslizar su mano bajo el blusón blanco que vestía… Para estas ocasiones venía ya preparada sin ropa interior… Sabía que a su amante le resultaba muy excitante saber que estaba desnuda bajo ese blusón.

Tras un rato de gemidos, atragantamientos y fuertes empujones contra la cara de su amante la agarró de nuevo por el pelo, la besó en su pegajosa boca y así, agarrada por el pelo, decidió llevarla a la habitación.

La colocó rápidamente a cuatro patas sobre la cama, levantó su blusón y se sintió más excitado aún al ver su rotundo culo y su húmedo coño a su plena disposición… «¿Qué te pasa hoy? ¿Te noto raro, Víctor?»… Víctor no estaba para dar muchas explicaciones… se acercó a su ojete… le escupió en varias ocasiones y le introdujo un dedo rápidamente para humedecerlo.

Julia se estremeció y opuso algo de resistencia ante aquello… «Hoy no me apetece por ahí…», pero su petición cayó en saco roto… Víctor comenzó a meter su polla en aquel apretado ojete… «Te he dicho que no…» «¿Qué te pasa?»… «Me haces daño…»

Víctor pensó… «Pues no haber venido…» Con un último empujón clavó su polla por completo en el culo de Julia, que no pudo más que exhalar un grito de dolor… Y continuó de este modo saciando su deseo en el culo de Julia, mientras imaginaba cómo sería follarse a su hija por el culo… Seguro que sería muy excitante… pero ahí estaba, follándose a Julia, su amante, su vecina, la guarra que siempre había saciado sus deseos… Y aunque se resistió en un principio, comenzó a tornar sus gritos de dolor en gemidos de puro placer… «Perra falsa», pensó Víctor… hasta que de repente, la agarró fuertemente por sus caderas, y en una última y brutal envestida, se corrió como un animal apretando los dientes… Julia, que aún no se había corrido, sintió su culo inundado de ese cálido líquido… Insatisfecha, excitada y enfadada, cuando consiguió sacar la polla de Víctor de su culo… solo alcanzó a decirle: «Eres un hijo de puta…» Y se marchó.

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