KERANOS

Al día siguiente me desperté bastante descansado y con buen ánimo. El día pasó normal hasta que me escribió Elena.

-¿Has descansado?
-Sí, me vino muy bien salir a despejarme, verte y lo que pasó después jajaja.
-Jajajaja. Bien, así me gusta.
-Oye, ¿el sábado vamos a estar solos?
-Mi madre se va con mi abuela, ya sabes. No sé si mi hermana se quedará o qué.
-Me gustaría que estuviéramos solos… (dije pensando en que necesitaba evitar a Noelia para evitar cualquiera de las suyas).
-Le pregunto a ver si se queda o qué.
-Vale.

Al cabo de un rato volvió a escribir.

-Dice que se va con una amiga, que tiene un trabajo importante y que van a estar muy liadas con eso.
-Genial. Que ganas tengo…
-Yo también…

Esos días no pasó nada más relevante, hasta que llegó el sábado. Quedamos en que la recogería para cenar fuera con unos amigos como hicimos el miércoles y luego iríamos a su casa para pasar la noche ahí.

Cuando acabamos de estar con nuestros amigos, con los que nos lo pasamos muy bien, llegamos a su casa. Entramos y fuimos al salón, pero vimos luz y se escuchaba a Noelia hablar con otra chica. Cuando las vimos, les saludamos, con un saludo de la chica que no conocía y una mirada seca de Noelia hacia a mí, quien no nos saludó.

-Vamos a mí habitación (dijo Noelia a su amiga de forma seca y seria).

Se fueron, dejándonos solos.

-Que estúpida es… (dijo Elena suspirando).
-Estará agobiada, no te preocupes (dije para quitarle hierro a la situación). ¿No íbamos a estar solos?
-No sé… Se suponía que sí. Pero da igual, vamos a follar igual.
-Bueno, pero sin armar mucho jaleo.

Nos sentamos en el sofá y vimos un poco la tele, hasta que Elena me empezó a meter la mano por dentro de la sudadera, acariciándome el pecho y me empezó a besar. Cuando llevábamos así un rato, se subió encima mía, como siempre solíamos hacer cuando nos empezábamos a liar. Después de estar un rato besándonos con mucha sensualidad, me empezó a besar el cuello. La cosa estaba empezando a ir a más, entonces paró de repente.

-Espera (dijo mientras se bajaba y salía de la habitación).

Yo me estaba tocando por encima de la ropa. Estaba muy cachondo. Sabía que me encendía mucho cuando me besaba así el cuello y se sentaba así encima mía. A los pocos minutos regresó y dijo:

-Mierda… me ha bajado la regla. Con razón estaba tan cachonda estos días y ahora…
-No pasa nada.
-Joder, es que tengo muchas ganas…
-No te preocupes…
-Es que cuando me baja la regla, tanto los días de antes, como los de después y teniéndola, me pongo más cachonda de lo normal… Y me notaba el coño muy húmedo y ya me imaginaba lo que pasaba.
-No pasa nada, de verdad, ya lo haremos cuando se te pase. Anda, ven aquí.

Se sentó a mí lado y le empecé a acariciar para que se calmara, pero ella estaba muy cachonda y me acariciaba el paquete por encima de la ropa. Le empecé a acariciar la cara y cogió el pulgar con la boca para empezar a chuparlo como si fuera una polla mientras me miraba a los ojos con una cara de cachonda increíble. Entre como me miraba y el sobeteo de paquete, la tenía durísima. Se sentó encima mía de nuevo, apretando mi polla contra su coño y se subió la camiseta y el sujetador.

-Cómeme las tetas.

Se las empecé a comer al momento. Las noté más duras y sus pezones más duros y de punta.

-Javi… me encanta como me comes las tetas… (dijo susurrando para que no nos escucharan).

Empecé a chuparle los pezones, dándole algún mordisquito.

-Ten cuidado, que los tengo muy sensibles cuando estoy con la regla.

Dejé de darle mordisquitos, para chupárselos suavemente.

-Así, así… (dijo mientras cerraba los ojos y se mordía el labio).

Le estuve comiendo las tetas durante un rato mientras ella se empezaba a restregar contra mi polla. Entonces se bajó de mí, arrastrándose hasta el suelo, poniéndose de rodillas y se puedo a desabrocharme el cinturón y los vaqueros.

-Elena, aquí no, que pueden venir y nos pueden ver.
-Shhh…

Cuando me desabrochó, tiro fuertemente de mis pantalones y mis boxers, liberando mi polla, la cual cogió al instante fuertemente y se metió en la boca. Empezó a chupar lentamente mi glande mientras me pajeaba con la mano. Esa noche hacía frío, así que viendo que seguía con la camiseta subida y enganchada con el sujetador mientras con una mano se tocaba las tetas, cogí y la tapé un poco con las faldillas de la mesa. Así no verían tanto tampoco si entraban de repente.

Empezó a chuparla un poco más rápido, metiéndosela más en la boca, estando así durante un rato mientras yo suspiraba y jadeaba, controlándome un poco para no hacer ruido. Entonces noté que ya no se tocaba las tetas y que ponía cara de placer, así que supuse que se estaba tocando el coño. Al cabo de un rato, empezó a aumentar el ritmo. Me la estaba chupando con un ritmo rápido, aunque tenía cuidado de no hacer mucho ruido. Entonces escuchamos un ruido en el pasillo y paró. Nos mirábamos a los ojos porque creíamos que venía alguien, pero no se oía nada más, así que reanudó la mamada poco a poco, hasta llegar al ritmo con el que estaba antes. Llegó un punto donde no podía aguantar más.

-Elena, me corro… (dije susurrando con voz entrecortada).

Aumentó el ritmo un poco y me empecé a correr en su boca, cuando empecé a soltar chorros, ella apretó los ojos, empezando a temblar. Ella succionaba mi glande mientras me pajeaba suavemente. Se recuperó bastante rápido, sacándose la polla de la boca mientras seguía pajeándola suavemente y se tragó mi semen mientras me miraba a los ojos.

-Mmm… (dijo relamiéndose).
-Joder Elena… (dije susurrando con la respiración un poco acelerada aún).

Me sonrió girando la cabeza, haciendo ese gesto que tanto me encantaba. Tiré de ella para que se sentara encima mía. Y la empecé a besar. Estuvimos así abrazados un poco hasta que dijo:

-Voy a cambiarme la compresa, que estoy chorreando.
-Vale.

Se puso bien la ropa y salió del salón, yo aproveché para subirme los boxers y los pantalones. Me quedé ahí esperándola viendo la tele, hasta que oí algo que venía del pasillo.

-¿Qué haces aquí…?
-Nada, ¿qué voy a hacer? He ido a beber agua.

Joder, ¿Noelia nos estaba espiando? Me puse un poco nervioso y me intenté tranquilizar, para que Elena no notara nada. Cuando vino, se sentó a mi lado, abrazada a mí.

-¿Te estabas tocando mientras me la chupabas?
-Sí.
-Habérmelo dicho, lo hubiera hecho yo.
-No te preocupes, estaba así muy a gusto y no quería parar de chupártela, además, sólo me tocaba el clítoris, me da asquete ahí con la sangre.
-Bueno, pero si querías…
-Javi, no te le des más vueltas. Yo también disfruto dándote placer a ti. Me he tocado para acompañar. De verdad, es que con la regla no me gusta que me hagan nada ahí abajo (dijo con voz melosa mientras me daba un beso en la mejilla).
-Vale (le dije dándole un pico).

Nos quedamos un rato viendo la tele y hablando hasta que dijimos de ir a dormir. Pero antes pasó por el salón la amiga de Noelia para despedirse porque ya se iba, dándonos las buenas noches, pero sin rastro de Noelia. Nos despedimos de ella y fuimos a la habitación de Elena para dormir. Nos acostamos en la cama, quedando abrazados con Elena sobre mi pecho y nos dormimos.

De madrugada me desperté porque me estaba meando, así que me levanté con cuidado para no despertar a Elena y fui al baño. Mientras meaba me dio frío, ya que estaba sólo en boxers. Cuando acabé tiré de la cisterna y justo en ese momento, se abrió la puerta. Era Noelia, entró cerrando la puerta nada más entrar.

-¿Qué haces? (le dije seriamente susurrando).

Ella se quedó callada y se acercó a mí. Mientras se acercaba, me fije en como iba. Iba sin gafas, con una camiseta de manga larga azul, sin sujetador, ya que se le marcaban los pezones, con un short de pijama negro y descalza.

-Hoy no habéis follado, ¿no?
-¿Qué dices?
-No os he oído hoy…
-Tu hermana tiene la regla.
-Ah, por eso te la ha chupado en el salón, ¿no?

Sabía que nos había espiado.

-¿Nos has espiado?
-Bueno, pasaba por ahí y…
-Ya…
-Va, Javi, vamos a echar uno rápido.
-¿Pero qué dices?
-No os he visto, pero he oído algo y llevo cachonda desde entonces… va…
-Noelia, ¿estás borracha?
-No, sólo quiero follar.
-Pues búscate a otro.

Cambió el gesto, poniéndose sería y cruzando los brazos.

-Te dije que no me iba a quedar con las ganas…
-Y yo te dije que te olvidaras, que no podía ser ya.
-Venga, acuérdate de cuando echamos uno rápido en mi habitación, de las fotos que te envié, de como nos tocamos juntos por teléfono.
-Noelia, de verdad, para.
-No quiero (dijo quitándose la camiseta, dejándome ver sus pechos puntiagudos).
-Noelia, ponte la camiseta. Esto es ridículo.
-No (dijo quitándose el resto de ropa, quedando completamente desnuda, pudiéndose ver su coño totalmente depilado).
-¿En serio le vas a hacer esto a tu hermana…?
-Venga, que estás deseando follarme… Yo te puedo dar lo que ella no puede.

No voy a mentir, me estaba poniendo cachondo, incluso se me puso morcillona, pero cuando dijo eso último se me pasó. Mi cara pasó de ser sería por lo que estaba haciendo cuando le estaba diciendo que parara, a una que mezclaba enfado y decepción.

-Mira, no sé por qué le quieres hacer esto a tu hermana, pero diría que no tienes motivos. Conozco lo suficiente a Elena como para saber que es un trozo de pan que no busca hacerle daño a nadie. No me entra en la cabeza como puedes querer joderle así y como la puedes menospreciar como acabas de hacer… Me das asco.

En cuanto acabé de hablar, salí del cuarto de baño, apartándola para que me dejara pasar, dejándola ahí sin oportunidad de que me dijera nada. Fui a la habitación de Elena y me acosté con cuidado para no despertarla. A los pocos segundos sonó un portazo que venía de la habitación de Noelia.
Elena se despertó un poco sobresaltada.

-¿Qué pasa?
-No lo sé, parecía un portazo. Venga duérmete (dije abrazándola).

Se abrazó a mí pecho y le di un beso en la frente. Ella se durmió enseguida, pero yo me quedé pensando en lo que acababa de pasar. ¿Cómo podía hacer Noelia algo así…? Después pensé en el portazo, indicio de que se había enfadado. Pensaba que tal vez me había pasado con ella en eso último que le dije, pero estaba desesperado porque me dejara en paz. Lo último que quería era engañar a Elena, sólo pensaba en ella cuando Noelia se me insinuaba o directamente me decía que la follara. Temí que Noelia tomara represalias de alguna manera, haciéndome otra encerrona, enseñándole a su hermana nuestra conversación con las fotos o contándole alguna mentira.

Estaba en una situación en la que me esperaba ya cualquier cosa, así que llegué a la conclusión de que me tenía que disculpar e intentar hacerle entrar en razón de que no podía ser y que tendría que hacerlo de buenas maneras, tenía demasiado que perder si le volvía a echar la bronca.

A la mañana siguiente, nos despertamos sobre las 8, ya que ambos estábamos acostumbrados a madrugar por nuestras rutinas, y también por la luz que entraba por la ventana. Nos desperezamos y nos dimos un beso.

-¿Cómo estás?
-Bien, no me duele mucho.
-Debería irme. Tengo mucho trabajo… (dije pensando en evitar el encuentro con su hermana estando los tres juntos).
-Jo… ¿tan rápido? Desayuna conmigo al menos…
-Venga, vamos.

Nos vestimos y fui a la cocina sin lavarme la cara ni siquiera para empezar a hacer el desayuno mientras ella iba al baño. Cuando llegó a la cocina, ya lo había preparado. Puso cara de sorpresa.

-Pero bueno…
-¿Qué pasa?
-Nada, que no sabía que tuviera servicio… Jajaja.
-Jajaja… Que tonta eres. Como siempre me lo preparas tú, pues he pensado que hoy me tocaba a mí. Además, estás malita y tengo que cuidarte… (le dije mientras me acerqué para besarla cariñosamente)
-Pues me voy a tener que poner más malita, porque me encanta como me mimas… Jajaja.
-No hace falta que te pongas malita para que te mime (le dije haciéndole cosquillas).

Desayunamos, sin rastro de Noelia para mí tranquilidad, aunque estaba preocupado de que cuando me fuera la liara. Confiaba en qué aguantara ese día al menos, ya que tenía pensado hablar con ella al día siguiente cuando saliera al recreo.

Cuando acabamos de desayunar, nos despedimos con un fuerte abrazo y un beso intenso, quedando en que hablaríamos por teléfono, y que la vendría a ver cuándo estuviéramos más libres de nuestras tareas.

El domingo transcurrió de manera normal, sin nada relevante, sólo que pensé en escribirle a Noelia para disculparme y para que pudiéramos hablar cuando tuviera recreo, pero lo descarté porque pensé que era mejor hacerlo en persona directamente, y de paso no le daba tiempo para que ella pensara una de las suyas.

Me levanté el lunes sobre las 9 y media. Me duché, me vestí y desayune, haciendo hora para ir a hablar con Noelia. Durante la ducha pensé en qué tenía que decirle, pero inmediatamente dejé el tema, porque pensé que, si improvisaba diciendo lo que realmente pensaba, sonaría más honesto. Salí de mi casa a falta de diez minutos para que ella saliera al recreo. Pasé por la puerta del instituto, yendo hacia la parte donde la separación de la calle era un muro con vallas, donde se podía ver el interior. Empezó a salir gente y miré a ver si la veía. Me movía por el muro para abarcar a la mayor gente posible y por fin la vi. Silbé para que mirara, pero se volvió medio instituto, dándome un poco de vergüenza. Cuando miró ella, le hice un gesto con la cabeza para que fuera a la puerta, ella apartó la mirada pasando de mí, entonces saqué el móvil para escribirle que fuera a la puerta. Ella me dijo que no, pero le pedí por favor que fuera, que quería hablar una cosa con ella. Aceptó, así que ambos nos dirigimos a la puerta.

-¿Qué quieres? (dijo sería con un tono muy seco).
-¿Puedes salir? Quiero comentarte una cosa.
-No voy a salir, bastante que he venido hasta aquí. ¿Qué quieres?
-Me quería disculpar contigo, pero preferiría hablar más en privado, aquí hay mucha gente.

Se quedó callada durante unos segundos.

-Espera.

Al cabo de un par de minutos volvió y salió por la puerta.

-Ven, vamos al parque de aquí al lado y hablamos tranquilamente.

Ella me siguió sin decir nada. Cuando llegamos al parque que estaba al lado del instituto, nos sentamos en un banco.

-Me quería disculpar, creo que fui muy duro contigo, Noelia.
-Has sido un cabrón en varias cosas.
-Ya, por eso te quiero pedir perdón.
-Ya…
-Sí, Noelia. Te estoy siendo honesto. Creo que me excedí hablándote de esa manera. Quiero que sepas que no me das asco, pero es que estaba un poco enfadado y desesperado porque dejáramos el tema.


Se mantuvo callada escuchando y seguí:

-De verdad Noelia, quiero que nos llevemos bien. Si hay algo que me quieras decir, puedes contar conmigo. ¿Por qué estás tan obcecada en hacer esto?
-Ya lo sabes.
-No me creo que quieras hacerlo sólo por un calentón.
-Pues sí.
-No cuela. No se le hace eso a una hermana por un calentón, no me jodas…
-Deja de hablar de mi hermana. Estamos hablando los dos.
-Ya, pero es que ella está en medio. Si no estuviera con ella, no habría ningún problema. Lo haríamos, como ya lo hicimos en su día.
-Pues bien que ponías pegas y no parabas de decir que no querías hacerlo por ella, porque le podía sentar mal…
-Ya, pero…
-¿Sabes…? Creo que decías eso porque no es que estuvieras pillado por ella, estabas enamorado.

Me quedé en silencio sin saber qué decir, me pilló un poco desprevenido eso.

-Puede ser, no lo sé.
-¿Cómo no puedes saber algo así…?
-Verás… Noelia, yo nunca he tenido novia.
-¿Qué dices…? ¿Pero no habías estado con más chicas?
-De relación no, nunca he buscado eso.
-¿Y por qué me cuentas esto?
-Porque quiero que veas que confío en ti y que podemos ser amigos y quiero que sepas, que, si tienes algún problema o algo de lo que necesites hablar, pues que estoy aquí.
-Ya…
-Lo digo en serio Noelia. Y volviendo a eso, pues no sé si ya estaba enamorado, de verdad que no lo sé. Muchas veces no sé como actuar o lo que debo sentir. Todo esto es nuevo para mí.

Se quedó callada mirándome con el gesto serio.

-No sé Javi, esto es raro…
-¿Por qué?
-Porque entre nosotros hay tensión sexual, ¿cómo vamos a ser amigos así y siendo el novio de mi hermana?
-Noelia, te guste o no, ahora nos vamos a ver más. ¿Por qué no llevarnos bien y hacerlo más fácil?
-Porque las cosas no siempre salen a gusto de cada uno… (dijo levantándose para irse).

La seguí hasta la puerta del instituto.

-Noelia, por favor. Piénsalo…
-Qué sí, que sí… (dijo con dejadez entrando y yéndose con sus amigas).

Volví a casa un poco desanimado, aunque confiaba en que entrara en razón después de haberme abierto con ella.

Ese día transcurrió con normalidad, hablé un rato con Elena. Estaba un poco agobiada, porque no sabía muy bien como ordenar su TFG. Así que me ofrecí a ayudarle si lo necesitaba. Le dije de enseñarle el que hice yo por si le podía ayudar, por lo que quedamos el día siguiente por la tarde en su casa, ya que me dijo que su madre no estaría, que se iría con su abuela, sin entrar en detalle de si su hermana estaría o no.

Estaba un poco agobiado con el tema de Noelia, quería evitarla y más sin saber como me iba a salir después de nuestra charla. Aunque fui honesto cuando le dije lo de ser amigos. Consideré que sería lo mejor, porque nos veríamos mucho y quería que estuviera contenta conmigo para que no me liara ningún numerito de los suyos.

Llegó el martes por la tarde, así que fui a casa de Elena. Cuando llegué, llamé y me recibió ella, con un beso y un abrazo. Me dijo de ir al salón, que, con la mesa más grande, tendríamos sitio para los dos portátiles y para los papeles que tenía para consultar o pasar al ordenador. Nos sentamos y empezamos a comparar, cuando vino su hermana de repente, saludando de manera amable.

N: Hola, ¿qué hacéis?
E: Javi me está ayudando con el TFG.
N: ¿Puedo quedarme o molesto?
J: ¿Por qué ibas a molestar? (dije de manera amable sonriendo).
N: Vale.

Noelia se sentó en el sofá, quedando Elena entre los dos. Elena y yo empezamos a hablar de como iba a hacerlo, yo le daba algún consejo, mientras Noelia nos miraba con atención. Elena se levantó para ir al baño, dejándonos solos.

N: No sabía que eras tan listo…
J: No es para tanto. Sólo que yo ya he hecho esto y tengo alguna idea. Aunque en su día también me costó un poco.
N: Vaya. Oye… voy un poco regular para el examen de inglés de Selectividad, flojeo mucho en parte de la redacción. ¿Crees que me podrías echar una mano?

Pensé si era una de las suyas. ¿Otra encerrona? Tardé en contestar porque no lo tenía claro del todo, aunque lo dijo con amabilidad. En ese momento entró Elena.

E: ¿De qué habláis?
N: Le he dicho a Javi si me podía echar una mano con la redacción del examen de inglés de Selectividad. Lo llevo un poco mal.
E: Ah, ¿qué dices Javi?

Eso me preguntaba yo, qué decir. No quería quedar mal, así que entre eso y el tono con el que me pidió ayuda, acepté.

J: Claro, ¿por qué no?
N: Vale (dijo contenta). Os dejo tranquilos.

Noelia se levantó y se fue a su habitación. Elena y yo seguimos trabajando para darle forma a su proyecto. Cuando acabamos nos quedamos en el sofá viendo la tele, hasta que Elena se puso como el sábado, a acariciarme el pecho por dentro de la ropa.

-¿Sigues con…?
-Sí, todavía estoy con la regla, pero tengo ganas… (dijo empinándose para besarme).
-Bueno, este finde ya podremos.
-Ya… pero es que estoy muy cachonda… ¿quieres que hagamos lo del otro día?
-Pero en tu cuarto.
-Venga, Javi, no seas soso… (dijo sentándose encima mía para empezar a besarme el cuello).
-Joder, sí que te pones cachonda…
-Sí, me pongo a mil.
-Pero es que nos puede ver tu hermana…
-Que va, si está estudiando…
-No sé…

Entonces sin dejar decidirme, empezó a desabrocharme el pantalón, y sacó mi polla de los boxers, empezando a pajearme suavemente mientras me seguía besando el cuello.

-Mmm… Elena…
-¿Te gusta?
-Sabes que me encanta…
-A mí también me encanta…
-Mmm… (dije mientras le acariciaba el culo).
-Pero esto nos va a gustar más…

Entonces se deslizó hacia el suelo para ponerse de rodillas, como la otra vez, bajando mis pantalones y boxers hasta medio muslo. Me miró a los ojos mientras agarraba la polla y se la pasaba por los labios. Yo suspiré, me estaban dando escalofríos por la espalda, no porque fuera a correrme, era por la excitación. Ella notó como se me ponía la piel de gallina y como me estremecía.

-¿Estás bien?
-No puedo estar mejor…
-Nunca te habías puesto así nada más empezar…
-Te veo así de cachonda y me pongo igual. Que putada no poder comerte el coño y follarte…
-Mmm… Dime que me vas a hacer el sábado.
-Pues te voy a comer el coño hasta que te corras en mi boca, hasta que sueltes chorros como el otro día y no puedas más. Luego te voy a poner a 4 y te voy a reventar hasta que me pidas que pare gritando.

Mientras le decía eso, ella empezó a chuparme la polla, metiéndosela poco a poco en la boca, haciéndolo cada vez más profundo mientras gemía.

-¿Qué más…?
-Te voy a coger en brazos para besarnos mientras te follo cogiéndote del culo para metértela bien profundo.
-Uff…
-Pero hay un problema…
-¿Cuál…? (dijo mientras se sacaba la polla y jugaba con mi glande con su lengua).
-Pues que, si nos vamos a tomar una cerveza con éstos antes de venir aquí, no sé si podré aguantar allí en el bar…
-Mmm… (dijo metiéndose la polla entera en la boca y aguantando).

Entonces entró Noelia por la puerta.

-Oye Javi, ¿me das tu número para concretar las clases…? ¡Uy! ¡Perdón, perdón! (dijo mientras se daba la vuelta rápidamente e irse al darse cuenta de lo que estaba pasando).

Elena se atragantó al oír a su hermana. Yo me quedé un poco sin saber qué hacer, sólo se me ocurrió taparnos con un cojín. Los dos nos quedamos mirándonos sin saber que decir, hasta que a oímos como Noelia cerraba su puerta y a Elena le entró la risa.

-¿De qué te ríes? jajaja.
-¿Tú que crees? jajajaja.
-Mira que te lo he dicho, jajaja.
-Oye, vamos a mi cuarto y terminamos esto…

Se levantó, subiéndome la ropa y llevándome de la mano a su cuarto, atravesando el pasillo, por lo que teníamos que pasar por la puerta de la habitación de Noelia. Estaba cerrada y no se oía nada. Cuando pasamos por ahí, Elena soltó una risa tonta, yo le di un cachete cariñoso en el culo. Cuando llegamos a su cuarto, cerró la puerta y en cuanto se dio la vuelta, la cogí en brazos, agarrándose a mi cuello y con sus piernas a mis caderas, yo la agarraba del culo y la empecé a besar con ansia en la boca y en el cuello.

-Joder Javi… Como estás…
-Por tu culpa, mira como me pones…
-Mmm… Qué ganas de que llegue el sábado…

Entonces se bajó de mí y me empujó para sentarme en su cama y ponerse ella de rodillas. Volvió a bajarme la ropa como cuando estábamos en el salón y empezó a chuparme la polla, que tenía durísima. Lo hacía muy rápido, con sonidos de atragantarse, poniendo sus manos en mis caderas.

-Joder, Elena… Me voy a correr como sigas así…

Siguió así hasta que no pude más.

-Elena, me corro, para…

Cuando me dije eso apretó mis caderas con sus manos y se hincó mi polla en su garganta. Me empecé a correr sin poder evitarlo en su garganta mientras respiraba aceleradamente. Ella se atragantó un poco, pero aguantó. Cuando acabé se sacó la polla poco a poco de la boca, succionando el glande y pajeando suavemente con la mano. Cogió aire, ya que había aguantado un poco con la polla en la garganta sin poder respirar y tragó. Me miró a los ojos mientras se relamía y de mordía el labio.

-Madre mía, Elena…
-¿Te ha gustado?
-Ha sido increíble.

Le acaricié la cara y ella cogió el pulgar con la boca para chuparlo.

-¿Quieres más?
-Estoy muy cachonda… (dijo con el pulgar en la boca).

Tiré de ella para ponerla encima mía y besarnos. Entonces la tumbé en la cama y le metí los dedos índice y corazón en la boca para que los chupara, después le metí la mano en las bragas.

-Javi, no. No me gusta con la regla.
-Shhh, sólo voy a hacer lo que tú hiciste el otro día.

Se quedó callada mirándome y empecé a acariciarle el clítoris suavemente, ella ponía cara de placer mientras se mordía el labio. Le empecé a besar el cuello y a acelerar el ritmo con el que le tocaba el clítoris. Después con la otra mano le subí la camiseta para chuparle los pezones. Ella gemía bajito hasta que le toqué el clítoris muy rápido.

-Javi, me voy a correr…

Aceleré más el ritmo mientras le besaba el cuello y se empezó a correr, tapándose la boca para no hacer ruido, soltando gemiditos y temblando. Yo seguía tocándole hasta que le empezaron a dar espasmos.

-Para, para, para, Javi, por favor, para.

Seguí tocándole, ella cerraba sus piernas con fuerza mientras apretaba fuertemente los ojos.

-¡Ahhh! ¡Javi! ¡Ahhh! ¡DIOS!
-Shhh…

Y empecé a bajar el ritmo hasta parar mientras ella estaba boca arriba respirando muy fuerte y le daban espasmos.

Fui al cuarto de baño para lavarme las manos y cuando regresé aún seguía como la había dejado. Me tumbé a su lado, acariciándole la cara, esperando a que se recuperara. Sin abrir los ojos, me buscó con su mano para abrazarse a mí.

-Ay… Javi…
-¿Qué pasa?
-Qué cosas me haces… Me vas a matar…
-Es que me pones tanto que no puedo parar…

Abrió los ojos y se me quedó mirando.

-Es la primera vez que hago algo con la regla.
-Pero si tampoco hemos hecho nada…
-Pero yo soy muy escrupulosa con eso… Nunca me habían tocado estando así.
-Pues otra primera vez que compartimos. A mí me ha gustado.
-Ha sido genial, pero…
-Quería aprovechar que estabas así de cachonda, estaba seguro que tu orgasmo sería muy intenso, imagínate si te follo…
-¿Lo harías?
-Bueno, si tú quieres podríamos probar. Nunca lo he hecho así.
-No sé… Es que me da cosa…
-Ya, pero fíjate lo intenso que ha sido. Si hasta te has puesto a gritar…
-Joder, es verdad, seguro que mi hermana nos ha oído…
-Qué más da, si ya nos ha pillado…
-Ya, jajajaja.
-También ha sido la primera vez que me corro así en la garganta.
-Estaba tan cachonda que quiera comérmela entera. Y cuando has dicho que te corrías, más.
-Al final la gatita resulta ser una fiera… Jajaja.
-Jajajaja.

Estuvimos un rato tumbados de lado mirándonos cara a cara, dándonos varios besos.

-Javi, mi madre tiene que estar al caer…
-Sí, mejor me voy ya…
-Necesito un poco de tiempo para contarte…
-Shhh (dije interrumpiéndola). Ya me darás las explicaciones cuando tú creas oportuno (dije mientras me incorporaba para sentarme en la cama).

Ella se incorporó y me abrazó por la espalda.

-Jo, Javi… contigo es todo tan fácil…

Sonreí y le acaricié las manos. Después nos levantamos y nos fuimos hacia la puerta de su casa, pasando por la habitación de Noelia, que seguía con la puerta cerrada y en silencio. Nos despedimos con un abrazo y un beso.

-Oye, gracias por venir, me has ayudado mucho.
-Nada, niña. Si necesitas algo más, ya sabes…

Sonrió, la veía muy contenta. Me dio otro beso y salí por la puerta. Me monté en el coche y empecé a conducir para ir a mi casa.

Cuando llegué a mi casa, me tomé libre la tarde. Eran ya las 7 de la tarde y como iba bien con el trabajo, decidí descansar. Sobre las 8 empecé a recibir mensajes de Noelia.

-Oye, le he pedido a mi hermana tu número para hablar lo de las clases, aunque ya lo tenía. También quería que supieras que no os he pillado queriendo, ha sido casualidad, de verdad.
-Vale, tranquila. No pasa nada.
-Es que con lo de la última vez, tal vez ibas a pensar que yo…
-No pasa nada, de verdad.
-Y que no de las clases iba en serio. Tampoco es que necesite mucha ayuda, sólo algunos consejos. No lo hago para vernos y provocarte…
-Genial. Parece que has pensado en lo de ser amigos. Me alegro.
-Sí, he pensado en frío y llevas razón. Ahora que nos vamos a ver más, es mejor que nos llevemos bien.
-Eso es.
-Pero eso no quita la tensión que hay entre nosotros, ya sabes…
-Bueno, pero no podemos hacer nada, ya lo sabes. No quiero hacerle daño a tu hermana. No se merece que le hagan eso otra vez. Yo sólo tengo ojos para ella.
-Ya, si yo quiero a mi hermana, pero me cuesta mucho, Javi. En esos momentos me puede el calentón.
-Te tienes que controlar. No sé como ayudarte en esa situación. Lo mejor es que no nos viéramos tanto, pero es que entonces no podría ver a tu hermana apenas.
-Si lo entiendo, Javi. Pero es que te veo así con mi hermana, me acuerdo del polvo que echamos y de lo que me dijiste de que, si quisieras, me podrías reventar y uff… No puedo resistirlo. Hoy ha sido muy duro, después de la pillado me he puesto cachonda y luego cuando os habéis ido a su cuarto oía como te la chupaba atragantándose y al rato como gritaba… ¿Qué le has hecho?
-Noelia, no te voy a decir lo que hemos hecho.
-Sí, perdona. Es que… ¿ves? Ya estoy otra vez… Y me estoy poniendo muy cachonda pensando en eso…
-Deberías echarte pareja, así no tendríamos estos problemas. Si te da el calentón, pues tu pareja te puede ayudar.
-No es tan fácil…
-Pero, ¿no tenías algo por ahí?
-Ya… bueno… es complicado…
-Bueno, si quieres contármelo, aquí estoy. Si no quieres porque es algo muy íntimo, lo entiendo. No te preocupes. Yo te ayudaré en lo que pueda siempre y cuando no nos afecte a Elena y a mí.
-Gracias, Javi.
-De nada, mujer. Soy consciente del gran paso que has dado al cambiar tu actitud hacia a mí y lo valoro. Eres buena chica.
-Gracias por darte cuenta. Luego te digo para ver lo de las clases.
-Genial.

Me sentía genial por la conversación. Parecía que Noelia había sentado un poco la cabeza y que había escuchado mis palabras cuando hablé con ella.

Los siguientes días transcurrieron con normalidad. Quedé el jueves con unos amigos, pero no con Elena, porque fue a ver a su abuela, que seguía mala y decidió quedarse a dormir con ella, para que su madre pudiera descansar sin tener que estar pendiente todo el tiempo. Quedamos en vernos el sábado sobre las 8 con unos amigos para tomarnos algo y luego ya nos iríamos a su casa, a pasar la noche como solíamos hacer.

Por fin llegó el sábado. Me levanté sobre las 11, para estar descansado para esa noche. Sobre las 6 recibí una llamada de Elena.

-Javi… (dijo llorando mientras seguía hablando sin entenderse nada de lo que decía por su llanto, que iba en aumento)

-Elena, ¿qué pasa? No te puedo entender (me asusté por oírla así).

Ella balbuceaba llorando con un gran llanto.

-Elena, tranquila. Respira hondo. No puedo entender lo que me dices.

Me estaba agobiando mucho y Elena no paraba de llorar.

-Tranquila, cojo el coche y voy para tu casa.

Estaba desconcertado, no sabía por qué estaba así. ¿Noelia le había contado todo como venganza por no ceder? No, no era posible. Su comportamiento días atrás fue muy bueno y no había ningún indicio de que lo hubiera podido hacer. Si no lo hizo con el calentón, no había motivo para que lo hubiera hecho ahora. Fui de inmediato a su casa para ver qué pasaba. Cuando llegué me estaba esperando en la puerta. Me acerqué y vi que estaba con la cara llena de lágrimas y con la nariz roja de tanto llorar. Ella vino corriendo hacia a mí y me abrazó fuertemente.

-Javi, lo siento, lo siento, lo siento…
-Elena, tranquila. ¿Qué te pasa?

Se puso de nuevo a llorar sin poder articular palabra del llanto que tenía.

-Venga, vamos a entrar a tu casa y me cuentas.

Entramos y nos sentamos en el sofá. La abracé para que se tranquilizara, diciéndole que se relajara y bebiera agua. Estaba nervioso porque no sabía qué pasaba. ¿Por qué podría estar así? ¿Se enteró de lo que estaba pasando con Noelia?

Estuvimos un rato abrazados y le acariciaba la cara, quitándole las lágrimas. Poco a poco se fue tranquilizando.

-¿Estás ya más tranquila?
-Sí… (dijo con la respiración cogida aún por el llanto).
-¿Qué ha pasado?
-A ver… Ha venido Alejandro.
-¿Y qué ha pasado? (dije poniéndome más nervioso aún).
-Pues hemos hablado en la puerta, no le he dejado entrar. Me ha dicho que lo está pasando muy mal y que me echa de menos, que quería volver conmigo, que está muy arrepentido de lo que ha hecho y que ha cambiado.
-Vale, ¿algo más…?
-Sí. Me ha dado un beso. Y yo no me he retirado, me he quedado quieta. Lo siento, Javi, de verdad. Yo no quería (dijo echándose a llorar otra vez).
-Tranquila Elena, no pasa nada (dije retirándole las lágrimas).

Obviamente me molestó lo que me dijo. Pero tampoco le di mucha importancia, lo último que necesitaba Elena era que me enfadara. No quería verla así, por lo que medí mis palabras, siendo lo más honesto que pude.

-Javi, yo quiero estar contigo.
-Elena, no pasa nada, de verdad. Es lo más normal del mundo lo que acaba de pasar. Ambos habéis salido de una relación bastante larga y algo así no se olvida de la noche a la mañana… Es normal que queden sentimientos aún. De verdad, no estoy enfadado, pero necesito saber qué es lo que quieres tú, no quiero que sufras más.
-Javi, yo sólo quiero estar contigo, de verdad.
-Vale. Tranquila. Piensa bien las cosas. No me tienes que dar una respuesta ahora mismo, te tienes que relajar y pensar bien las cosas en frío.

Ella me miraba con una carilla de pena que pudo conmigo.

-Elena, no pasa nada, pero no vuelvas a llamarme así, me has asustado (dije cogiéndole la cara para que me mirara a los ojos y se me ponían los ojos vidriosos). Te quiero.

Y le di un beso con cariño.

-Javi, te quiero. Eres lo mejor que me ha pasado.

Nos dimos un abrazo muy sentido y estuvimos callados durante unos minutos. Mientras, pensé en como había reaccionado a la situación, me sentía orgulloso de mí mismo por haber solventado el problema así. Me molestó que se dieran un beso y que ella no se apartara, sí, pero intenté entender el porqué de todo y lo vi al instante. Para ser mi primera relación seria, me notaba maduro para saber sobrellevar algo así, ya que era la primera vez que me pasaba. También pensé en que le dije «te quiero» por primera vez. Me salió de dentro, lo dije sin pensar. Y ella también me lo dijo y, además, que era lo mejor que le había pasado. No entendía muy bien como me había dicho eso tan rápido, pues, al fin y al cabo, sólo llevábamos dos semanas como pareja. Sí, nos estuvimos viendo algunas semanas antes de empezar a salir y ya éramos amigos de antes, incluso la consolé cuando ella y su pareja de aquel entonces discutieron, con un acercamiento más cercano de lo debido, aunque nos pudimos controlar. Pero me dejó un poco en shock que me dijera eso cuando había tenido una relación con alguien durante cinco años.

Estuvimos solos en su casa toda la tarde acurrucados en el sofá mirando la tele, aunque estaba seguro de que ninguno de los dos le estábamos prestando atención. Nos dimos unos cuantos besos tiernos, acompañados de abrazos y caricias. Llegó la noche, cenamos algo mientras seguíamos en el salón viendo la tele y estuvimos así durante un rato más, hasta que noté que ella tenía sueño.

-Vamos a dormir, tienes sueño.
-Un poco.
-¿Quieres que me quede a dormir?
-Sí, por favor… (dijo con tono tristón aún).
-Vale, venga, vamos a dormir.

Apagamos la tele y nos fuimos a su habitación, ella se puso un pijama y yo me quedé en boxers. Nos tumbamos y nos abrazamos.

-Te quiero Javi. Gracias por todo.
-Yo también te quiero Elena. No tienes por qué dar las gracias. Es lo que hacen las parejas, se cuidan cuando lo necesitan.
-Jo… (dijo mientras se abrazaba fuertemente a mí y me daba un beso).

Después se acomodó a mi pecho y se durmió. Quedamos en la misma postura toda la noche, ella se abrazaba a mí con fuerza, casi pareciendo que me agarraba.

Nos despertamos un poco sobresaltados porque sonó el móvil de Elena, era muy temprano. Lo cogió y empezó a hablar.

-Vale, vale.
-¿Qué pasa?
-Era mi hermana (dijo mientras colgó el móvil). Dice que mi madre está viniendo.
-Me voy (dije mientras levantaba y cogía mi ropa). Quédate durmiendo un poco más, que es temprano aún.

De quedó incorporada en la cama mirándome. Cuando me terminé de vestir, me giré y vi como me miraba.

-¿Qué pasa?
-Nada, que te quiero (dijo sonriendo).
-Yo también (dije sonriendo mientras me acercaba para darle un beso). ¿Estás ya más tranquila?
-Sí…
-Bueno, descansa y luego hablamos tranquilamente.
-Vale. Gracias por pasar la noche conmigo.
-De nada, mi vida.

Nos despedimos con un beso. Ella se quedó en la cama para seguir durmiendo un poco más y yo me fui. Cuando me monté en el coche me entró una sensación cálida, notaba que estaba bastante enamorado de Elena. Tras unos minutos me fui a casa, donde desayuné y me tumbé un rato en la cama, pero sin dormir. Le pedí a un amigo el número de Alejandro para decirle alguna cosa. Me lo dio y le escribí.

-¿Qué pasa? Que no has tenido suficiente con lo que le has hecho como para ahora venir a joderle otra relación, ¿no? Como te vuelvas a acercar a ella te parto la cara, gilipollas.
-A ver si me lo dices a la cara, campeón.
-Pues claro que te lo dijo y de paso te la parto. Avisado estás.

Le escribí todo eso en un impulso. Me arrepentí un poco por si eso pudiera afectar a mi relación con Elena si Alejandro decidía vengarse, pero es que el tío se estaba comportando como un verdadero gilipollas, primero engañándola y luego yendo a meterse en nuestra relación, así que me quedé conforme con lo que había hecho tras pensarlo mejor. Aunque también esperaba no tener que cruzarme con él estando con Elena, porque sabía que me la iba a liar.

Más tarde me llamó Elena.

-¿Cómo estás? (pregunté).
-Mejor, aunque bueno, aún le doy vueltas…
-Es normal, pero si quieres salir para despejarte o necesitas algo, dímelo.
-No, tranquilo, no necesito nada. Además, voy a ir a comer a casa de mi abuela y voy a pasar la tarde con ella para cuidarla, que mi madre está hecha polvo, así que me hoy me toca dormir aquí también.
-Vale, no hay problema.
-Javi, me encanta como me cuidas, eres muy importante para mí, no lo sabes bien…
-Es lo mínimo que puedo hacer, Elena.
-Ya, pero tú siempre estás fuerte, no necesitas ayuda.
-Bueno. En el futuro puede que la necesite y espero que estés ahí para ayudarme.
-Cuenta con ello. Oye… No te conté lo que pasó después del beso…

Di un respingo poniéndome nervioso. ¿Qué había más?

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