ALMUTAMID

¿Por qué me pasaban estas cosas? La culpa era mía. Pero es que Marta también me complicaba la existencia. Tanto ayudar a la amiga que me metía a mí en el compromiso. Y encima Ángela molesta conmigo por dejarle claro que le hacía el favor por insistencia de Marta y porque no nos fiábamos de Karina, dejándola a ella en bastante mal lugar.

Y en medio los exámenes. Ahí es donde demostré mi capacidad de adaptación. No soy estudiante de normas estrictas. El año anterior me había acomodado a los horarios de estudio que me impuso Claudia y ahora no tenía inconveniente en crear una rutina diferente con Marta. No sé si porque temía que estudiando juntos de noche y viendo mi estado de calentura permanente con ella acabaríamos más de una noche como la mañana del domingo, follando durante horas, pero al final planteó un horario de quedar a media mañana para empezar a estudiar, comer, hacer un descanso, retomar el estudio por la tarde, salir a correr, y después ya cada uno cenar en su alojamiento y estudiar por separado hasta la mañana siguiente. Si veíamos que íbamos justos entonces yo me quedaría a estudiar en su casa la noche antes del examen.

En el fondo hacíamos bien porque yo estaba que perdía la cabeza cada vez que estábamos tirados en la habitación estudiando. Además el calor que hizo aquel mes de mayo, con temperaturas elevadas para la fecha no colaboraba pues invitaba a ir escaso de ropa. Lo malo era dormir solo en mi cuarto de la residencia. Bueno, solo no. Con los ronquidos de Marcos sustituyendo a la respiración suave y relajada de Marta después de un polvo.

El jueves al final fue el día que quedé con Karina. Iba nervioso y antes de entrar al portal. Pero tomé aire y me decidí. El portero me detuvo para preguntarme el piso al que iba. Me miró con malas pulgas cuando le dije que iba al piso 1ºC.

-Los señores Sánchez no están.-me contestó secamente.
-He quedado con su hija.
-Muy bien…Suba.

Me daba la sensación de que todo el mundo sabía a qué iba yo a aquella casa. Me metí en el ascensor pues no vi la escalera. Me miré en el espejo. Me había puesto unas bermudas y un polo. Muy normal. Nada sospechoso. Al salir del ascensor vi que sólo había tres pisos por plante. Llamé a la puerta y me recibió Karina con una sonrisa.

-Pasa Luis. Estás en tu casa.

Eran las 11 de la mañana. La casa era bastante grande. Karina me hizo pasar a un salón bastante amplio por donde entraba la luz del sol a través de los vivillos que daban a una amplia terraza. Me fijé en como iba vestida: minishorts de los que dejan escapar el principio de la curva de la nalga y una camiseta de tirantas muy suelta con un sujetador negro debajo que se trasparentaba además de tener sus tirantes por fuera de las finas de la camiseta. La ropa era normal al menos. Ella solía vestir así con el calor. Ya había preparado unos cuadernos de dibujo grandes en la mesa y varios carboncillos. Tenía que practicar el dibujo a mano alzada.

Nos acercamos hacia un espacio amplio que quedaba entre un sofá y una mesa grande de comedor con 8 sillas. Karina me dijo que era el espacio más soleado y que ella se sentaría mientras yo posaba aprovechando la luz que entraba iluminando la estancia. Llegaba el momento más temido. Ella debió notar mi incomodidad pues de inmediato me dijo:

-Ven, Luis. Puedes cambiarte, bueno, desnudarte en este aseo y venir con la toalla que te he dejado allí.

Bueno, al menos no me iba a desnudar delante de su mirada escrutadora. Pasé al aseo y sin prisa me saqué el polo dejándolo sobre un cesto que había allí, me desabroché los pantalones y los saqué por mis piernas. Pero dudé si quitarme los calzoncillos. A lo mejor no era necesario quitármelo todo. Así que cogí la toalla y me la anudé a la cintura saliendo de nuevo al pasillo que llevaba hasta el salón.

Karina me recibió con naturalidad y me pidió que me colocara en un lugar concreto. Me ayudó a ponerme en la postura que quería para el primer “estudio” como ella lo llamó. En realidad me iba a poner en la postura del David de Miguelangel, con una pierna ligeramente adelantada, el torso en un suave contraposto con la cabeza hacia el lado opuesto, una mano en mi hombro y la otra en tensión como si sujetara la piedra que iba a lanzar a Goliat.

Una vez explicada la postura me pidió que me quitara la toalla. Se sorprendió que llevara puesto mis calzoncillos blancos y mostró cierta contrariedad.

-Luis, no te han dicho que era un posado desnudo, integral…
-Pensé que con mi anatomía sería diferente.
-Pero anatomía completa…
-Va…perdona…-dije bastante cortado.

Como un novato en un vestuario volví a ponerme la toalla en la cintura y de espaldas a Karina me saqué el calzoncillo sin atreverme a mirarla. Los dejé resbalar por mis piernas y me agaché a recogerlos para dejarlos en el sofá.

-Muy bien, Luis. Ahora quítate la toalla, por favor, y repite la postura que te he enseñado.

Tomé aire de nuevo y tiré de la toalla para quedarme como vine al mundo. Mi polla no estaba morcillona afortunadamente pero tampoco encogida como se queda tras un baño de agua fría. Vi que Karina me observaba intentando no modificar la expresión de su cara. Pero en un momento hizo una mueca de disconformidad acercándose a mí:

-Espera…que no estás del todo bien colocado.

Observándome con mirada de concentración colocó mi brazo en el hombro en la disposición que ella quería. Dio unos pasos atrás y me observó pero no quedó satisfecha y se acercó de nuevo pidiéndome que adelantara más la pierna derecha.

-No tanto…a ver…

Entonces se acercó de nuevo agachándose para tirar de mi pierna hacia ella y colocarla en la posición que deseaba. Pero al hacerlo se puso de cuclillas delante de mí muy cerca de mi desnudez permitiéndome asomarme a la azotea de su escote, pues la camiseta era tan suelta que se caía hacia adelante por la postura adelantada de su brazo ofreciéndome una panorámica cenital perfecta de sus tetas no del todo bien sujetas por el sujetador negro. Me pareció incluso percibir que asomaba parte de la aureola de su pezón.

La fisiología es así y mi sangre empezó a circular mientras mi cerebro intentaba frenarla. “Luis, por Dios no te empalmes…”. Sentía hincharse mis vasos cavernosos haciendo que mi falo empezase a llenarse aunque aun no a erguirse. Cerré los ojos intentando pensar en algo repugnante. Parecía que el momento de mayor peligro había pasado. Pues al abrirlos notaba una sonrisa de triunfo en Karina no tanto porque mi polla se mostrara algo más hinchada que un momento antes sino por el nerviosismo que había generado en mí.

Tragué saliva y ella aparentemente con naturalidad se puso a dibujar lo que la obligaba a fijar su mirada en distintas partes de mi cuerpo. Cuando noté que se fijaba en mi sexo de nuevo volvió el nerviosismo y tuve que cerrar los ojos intentando concentrarme en cualquier otra cosa. “Mato a Marta…” era lo que me repetía a mí mismo.

Lo que me llamó la atención fue que de vez en cuando cogía el móvil para contestar mensajes. ¿Estaría contándole la faena a alguien? Aquello me desconcertaba. Pero parecía en el fondo concentrada en su trabajo. Incluso se volvió a levantar para rodearme paseando y me dijo:

-Sin que te muevas voy a cambiar yo de posición para dibujarte por detrás.
-El culo, vamos…-respondí.
-Es que lo tienes respingoncito y en esa postura los glúteos se te contraen asimétricamente. Es interesante para el dibujo. Oye, que para ser tío tienes buen culo, ehn.
-Gracias por el piropo…¿y el trabajo consistía en esto?-pregunté.
-Teníamos que dibujar un desnudo como parte de la asignatura. Pero yo quería un hombre. El arte está lleno de mujeres desnudas pintadas por hombres y apenas desnudos masculinos dibujados por mujeres. Paso de tabúes. Yi quiero dibujar churras ¿qué tiene eso de malo?
-Nada, nada…era curiosidad.
-¿Me dejarías dibujarte sólo el espacio entre el ombligo y los muslos?
-Ya lo estás haciendo ¿no?
-Digo en un plano corto…
.Mientras no se sepa que soy yo…
-Tranquilo, luego te enseño los dibujos y veras que son estudios, no son muy detallistas y el rostro lo difumino.
-Vale…

Efectivamente unos minutos después había terminado el segundo dibujo. Entonces me pidió que me echara sobre el sofá de manera indolente.

-El majo desnudo…-dije de coña.
-Exactamente, algo así, jajaja.

Así hice recostándome sobre el reposabrazos para extenderme por el sofá. Me pidió que abriera las piernas un poco para que mi sexo quedara más expuesto. De hecho, de nuevo se puso de rodillas al lado del sofá muy cerca de mí para tirar de mi muslo y ponerlo a su gusto. Otra vez panorámica de sus tetas confirmando lo que sospechaba del pezón y otra vez a cerrar los ojos y pensar en otra cosa. Pero no pude evitar que engordase lo suficiente como para que mi prepucio se abriera asomando ligeramente mi glande.

-Así, así, Luis. Estás perfecto.

Se sentó a medio metro de mí y empezó a dibujar mirando directamente hacia mis genitales. Entonces miró de nuevo el móvil y se levantó un instante.

-¿Llegan tus padres?
-No, no tranquilo. Voy a buscar algo y ya vengo…

Pero no regresó sola. Ángela entró con ella al salón.

Me quedé cortado al verlas aparecer a pesar de que yo mismo casi se lo había propuesto. Pero la forma de llegar silenciosa, aparentemente conchavada con Karina no me hizo gracia y por eso con molestia dije:

-Si querías verme la churra me lo dices y te la habría enseñado en el pasillo de la residencia, aunque creía que no te gustaban.
-Mira que eres imbécil…-me dijo- He salido de clase y he venido a buscar a Karina pensando que ya habríais acabado.
-Jajajaja. Que bien os lleváis…-rio Karina.- Me falta un poquito.

Ángela miró el cuaderno de Karina y puso los jos redondos diciendo:

-Qué explícito ¿no?
-¿Te gusta?
-Bueno…no sé.

Karina le enseñó los dos dibujos anteriores mientras Ángela observaba con atención.

-Éstos están mejores, para mi gusto. No sé.- explicaba mi amiga a su novia, pero ésta le respondió volviendo al último dibujo aun inconcluso.
-Están bien pero son vulgares. Pero cuando enseñe mi interpretación del cuerpo masculino con este dibujo se valorará más mi trabajo.
-Muy bien el debate artístico- dije incómodo- ¿pero puedes terminar y me visto ya?

Ángela se sentó al lado de Karina admirando como manejaba el carboncillo y el dedo difuminando y retocando las sombras. La observaba con verdadera devoción. Se le notaba en la mirada. En un momento se miraron las dos sonriéndose y se dieron un pico. Estaba acostumbrado a verlas y no me llamó la atención, pero de golpe Karina se giró hacia su novia y la besó. Empezaron a besarse con más ganas. Entonces me levanté y dije:

-Os dejo que yo no tengo vela en este entierro.
-Nooooooo- dijo Karina- perdona, que no hemos terminado.
-Perdón…dijo Ángela- ni me acordaba de que estabas delante.

Me volví a sentar en la misma postura y Karina siguió dibujando con miraditas de complicidad con Ángela. Yo de vez en cuando preguntaba cuanto faltaba. Por fin Karina dio por terminado el dibujo y nos lo enseñó. Era un primer plano de mi polla caída sobre las pelotas entre los muslos entreabiertos con el glande ligeramente asomando por el prepucio. No faltaba ningún detalle, la sombra del vello, los pliegues de la piel, incluso la insinuación de una vena marcada. La niña dibujaba bien aunque no me parecía tan rompedor el tema. Ella sabría.

-¿Qué te parece?- me preguntó la autora.
-Raro…
-Jajajaja. Eres tú. Además Marta tiene razón. Estás muy proporcionado.

Me quedé cortado sin saber que decir y me fui a vestirme. Cuando salí no estaban las chicas en el salón pero sí la carpeta con las láminas de dibujo de Ángela. Lo cogí para ver los otros dos dibujos. Pero había más. Pude ver otros dibujos de cuerpos masculinos desnudos y no había duda, había dibujado a Dani. Reconocí su cuerpo. Pero no era sólo eso. Estaba en distintas posturas, incluidas las mismas que yo, pero había también dos primeros planos, uno como el mío pero otro con su polla erecta y su glande descubierto sujetado por su mano. Me quedé muy cortado. En ese momento las oí volver y guardé aprisa los dibujos de Dani quedándome con uno mío en la mano.

Karina nos invitó a tomar unas cervezas en la cocina pero yo estaba un poco ido en la charla. Supongo que las chicas pensaban que seguía cortado por el posado pero en realidad estaba convencido que Karina se había follado a Dani a espaldas de Ángela. No sabía como afrontar aquello. Me terminé la cerveza rápido con la excusa de que me esperaba Marta para comer y me despedí de las dos.

-Bueno, cuerpo, jajaja ¿cómo ha ido el posado?
-Pues ha sido un corte la verdad porque tener a esta niña mirándote fijamente pues es una pasada. Yo estaba que ni hablaba y ella a lo suyo.
-Bueno pero le has hecho un favor a Ángela.
-No estoy tan seguro.

Marta me miró extrañada.

-¿Qué ha pasado?
-Llegó Ángela cuando todavía no habíamos terminado.
-¿Ha pasado algo con ella?- preguntó Marta intrigada.
-No, no. Que va. Bien. Bueno, cortado porque me viera en bolas pero no ha pasado nada raro.
-Bueno, con ella no hay peligro…jajaja.

“Si tú supieras lo que me llegó a insinuar” pensé. “Pero bueno al final no ha pasado nada con ella”.

-Marta creo que Karina se ha liado con Dani.
-¿¿¿¿Cómo????
-Cuando salí de vestirme las chicas no estaban en el salón y quise ver como habían quedado los dibujos…
-Yo también, jajaja, a ver que bien ha pintado a esta monada esa niña, jajaja.
-Que esto es serio.
-Vale, vale.
-Pues miré los dibujos de su carpeta. Estaban los míos, pero también había otros de un chico desnudo y yo juraría que era Dani.
-¿Estás seguro?- preguntó ya más preocupada.
-Lo he visto muchas veces desnudo en las duchas y yo creo que era él. Por la forma del cuerpo y tal. Y lo más fuerte.
-¿Qué?
-Me ha dibujado un primer plano de ombligo para abajo. Y había un dibujo como el mío de ese otro tío y otro más de una polla tiesa que sería de ese tío, vamos de Dani.
-Joder con Karina, para tener novia le pirran las polla.
-Si sólo es un dibujo no pasa nada, pero después de lo que me contó Ángela no sñe yo…¿qué hacemos, princesa?
-Pues no deberíamos decirle nada sin estar seguros.
-¿Y cómo lo vamos a saber?
-Pregúntaselo a Dani.
-¿Cómo le voy a preguntar a Dani si se ha follado a Karina?
-Evidentemente le hablas de otra cosa y le sacas el tema después…que poca picardía tienes…
-Joder, que no quiero historias con ese tío, que es un obseso del sexo y te enreda…
-Mira Luis, has posado en bolas por solucionar este tema, preguntarle a Dani no lo veo tan grave.
-¿Y con qué excusa?- pregunté intentando pasar el trago de verme con Dani.
-Yo que sé. Algo del equipo, algo de los exámenes. No sé. Síiiii, ya sé. Cuéntale que viste a Blanca.
-Se va a pensar que soy un cotilla.
-¿Qué más te da? Te enteras y ayudamos a nuestra amiga. Ella lo haría por tí.
-Oye y yo ¿qué saco de esto?
-Que interesado eres, jajajaja….¿te vienes el finde a estudiar a casa?
-¿A estudiar?
-Bueno, te puedes quedar a dormir si quieres…

Empecé a acariciarle el culo.

-Luis, en el comedor, no…

Me acerqué al oído y le dije:

-Me la comes en el parque y ¿ahora no me dejas que te acaricie ese culo precioso que tienes?
-Cada cosa en su sitio, cuando toca…-me dijo apartando mi mano.
-No me dejas darte cariñitos…
-Ya te daré yo lo tuyo…-respondió guiñándome el ojo con una picardía que casi me empalmo de golpe.

Sin embargo, cuando nos pusimos a estudiar aquella tarde nos centramos en el examen que teníamos el lunes y nos dejamos de cariñitos ni tonteo. Fue ya más tarde cuando nos fuimos a correr con Marta y sus culottes cortitos con su barriguita al aire y su piercing cuando de nuevo me calenté y en cuanto tenía oportunidad la cogía por la cintura o pasaba la mano por su culo sin que en esta ocasión me pusiera reparos. Pero no hubo suerte. No cayó otra mamadita en el parque y además aquella noche me tocaba dormir en la residencia. Un beso largo de despedida en su portal fue todo el premio que me llevé a mi entrega posando para Karina e investigando para ella. Y encima tenía que hablar con Dani, puff. A ver como lo hacía para no defraudar a mi chica.

Me pasé media mañana pensando como hablar con Dani. Y no encontraba una excusa convincente. Por fin, más por contentar a Marta que por otra cosa le escribí un mensaje:

-Hola tío. Te quería preguntar si has vuelto a tener algún problema con Mario pues hay que ir pensando en el equipo para el año que viene.-me inventé.

Pasaron un par de horas hasta que recibí respuesta:

-Hey Luisinho, ¿qué tal? Nada. El nota no ha dado señales de vida.
-Me alegro. Yo creo que no vuelve por un entrenamiento.
-Ojalá.
-¿Sabes que me encontré con Blanca?- le di tema de conversación para retenerlo un poco más.
-Vaya, pensaba que se la había tragado la tierra.
-Está liada con un tío del equipo de Educación Física.
-No me jodas. Creía que le gustaban las pollas gordas…(emoticonos de risa)
-Es una trepa de cuidado y nos usó a los dos.- dije para conseguir mayor confianza.
-Pasa de ella, Luis. Que nos quiten lo bailado. Buenos polvos le echamos y nos montamos un trío con ella. Además le abriste el culo ¿qué más quieres? Esa niña no da para más.
-Oye ¿y qué tal con Karina?

Tardaba en responder pero había visto el mensaje. Por fin vi que escribía:

-¿Cómo sabes que he quedado con esa niña?
-Me dijo ella que iba a quedar contigo. También quería dibujarme a mí.
-Pues ándate con cuidado que tú andas medio pillado, jajajaja.- me dijo Dani dejándome sorprendido.
-¿Por qué? Es la novia de una amiga.
-Pues que se ande tu amiga con cuidado. Porque tiene más peligro que una piraña en un bidé…
-¿Qué ha pasado?
-La niña no se cortaba un pelo.
-¿Pero ha pasado algo especial?
-No. Sólo me dibujó. Pero es muy rara. A la vez que no dejaba de decirme que estaba muy bueno y me hacía poner posturitas no paraba de hablarme de su novia. Me llegó a decir que tenía un pollón y que eso volvería loca a las nenas y después me hablaba de lo bien que está con su novia. No sé, Luis. Una tía muy rara.
-Bueno, pero ya te ha dibujado y punto.
-Que va. Quiere que quedemos un día los tres. No sé de qué va.

Joder con Karinita. No se me insinuó porque ya tiene su objetivo. Al menos no va de espaldas a Ángela o eso parece. Yo creo que no nos deberíamos meter. Al menos eso le dije a Marta cuando la vi por la tarde. Y esta vez sí estaba de acuerdo conmigo. Además, aproveché para decirle que me podía haber ahorrado el exhibicionismo delante de la niña. Su respuesta me dejó cortado:

-Me has demostrado dos cosas, Luis.
-¿Dos?
-Sí. Me has demostrado que puedo confiar en ti y que me tienes en cuenta. Me escuchas y te basas en mis consejos y opiniones para actuar.
-Entonces…¿estamos saliendo en serio? ¿ya no tienes miedos?
-No, Luis. Si estamos bien. ¿Para qué cambiar?
-¿Compromiso?
-Luis. La primera vez duramos 10 días y ahora llevamos dos semanas. No tengas tanta prisa. No te empeñes en las palabras y disfruta de los hechos. Si quieres estar conmigo, está. Pero he decidido no poner nombre a lo nuestro. Si en pocas semanas nos separamos, y ahora todo es bonito y en 15 días puede ser feo. Déjalo estar…¿o no disfrutas conmigo?
-Mucho…-respondí besándola.
-Pues menos disfrute, que te conozco y vamos a estudiar…jajajaja.
-Vaya forma de cortar el punto cuando yo ya creía que tocaba…
-Jajajaja. Estás fatal…, pero me encanta…

Pero todo se quedó en un beso y a estudiar.

Como teníamos examen el lunes habíamos decidido salir ese viernes y así dedicar todo el sábado y el domingo al estudio. Estuve en su casa toda la tarde estudiando y después salimos en plan tranquilo a tomar unas cervezas con unas tapas para que nos diera el aire. Yo temía que viniera la parejita y contaran mi numerito con la churra al aire porque sabía que rodeado sólo de mujeres iba a ser su diversión. Pero no sacaron el tema inicialmente hasta que habló la de siempre:

-Bueno Karina, ¿al final has dibujado a un tío bueno o qué?- preguntó Miriam.
-Me han sobrado candidatos, jajaja.
-Uyuy, cuenta, cuenta, jajajaja.-insistió la cotilla.
-Bueno, que te cuente Luis…que es mi modelo de cabecera, jajajaja.

Mierda. No me apetecía nada.

-Bueno, bueno, Luis. Estrella del deporte y ahora modelo, jajajaja.
-Es que Luis es muy completo, jajajaja- añadió Marta.
-No le falta nada, jajajajajaja.-completó Karina.
-Venga va. Que me da vergüenza el tema, hombre.-me quejé.
-¿Vergüenza tú? Jajajaja- dijo Miriam evidentemente con mala intención- Si tienes la churra más vista de la facultad…
-No creo, hay otros que la sacan seguro más a paseo.-dije molesto.
-Bueno de esta reunión soy la única que no te he visto la churra.-dijo la muy mentirosa.

Marta la miró con cara de qué me estás contando. Estaba viéndome venir la pelea de gallinas con el gallo del corral en medio y seguro que acababa mal. Y saltó:

-Miriam, no te equivoques. Todas le hemos visto la churra a Luis, aunque yo soy la única que se lo ha pasado bien con ella.-soltó Marta.
-No, por favor…-rogué pero ya era tarde.
-¿Yo? ¿Cuándo?- dijo Miriam haciéndose la ofendida.
-Cuando te quisiste tirar a Luis porque no sabías si te gustaba la carne o el pescado…

Miriam empezó a ponerse colorada a reventar y su cara de indignación crecía. Iba a explotar pero fue Ángela la que intentó poner paz:

-Chicas, que da igual. No peleéis por eso. Miriam no se aclaraba pero ya no importa. Yo estoy con Karina y Luis con Marta, y lo pasado, pasado está. No vamos a pelear por eso ahora.
-Eso…-dije yo por intentar mediar.
-Sois un grupo muy divertido, jajajaja- completó Karina. Pero añadió- ¿Y Miriam ya te has aclarado o no? Porque a mí me gustan las personas independientemente de su sexo, es algo que he descubierto con Ángela, que ha sido mi primera novia. Nunca me imaginé viviendo esto con una chica y ahora estoy feliz.
-¿Y por qué dibujas churras?- preguntó Marta extrañada tras el discurso.
-Es arte. Es ruptura de moldes. Los grandes artistas pintan cuerpos femeninos desnudos y cuerpos masculinos tapados, pero yo dibujo miembros masculinos con nombre de mujer. No es algo sexual, es otro tipo de discurso…

Parecía que no era tan grave la intención de Karina de abrir horizontes y probar cosas nuevas. Quizá nos habíamos alarmado demasiado a la hora de querer proteger a Ángela. Pero mi chica no se podía quedar callada ahora y preguntó:

-Entonces ya no interesan los tios, o ¿es que nunca has estado con ninguno?
-Sí he estado. Pero ahora vivo una nueva etapa- explicó Karina mirando a los ojos a Ángela- y estoy disfrutando de ella y de lo que pueda venir.
-Entonces la única virgen aquí es Miriam…-soltó Marta.

Tierra trágame. Éstas se terminan tirando de los pelos y yo separándolas.

-Y Ángela…se defendió Miriam.
-No. Yo no. Sé hace mucho tiempo que soy lesbiana pero aun así probé con un chico.- explicó mi compañera de residencia.
-Eso no me lo habías contado.-respondió su novia.
-No aporta nada a nuestra relación.- se defendió Ángela.

Parecía que no iba a llegar la sangre al río pero Karina preguntó a Miriam:

-¿Y no vas a probar?
-Ya lo intentó con éste…-soltó Marta.
-Joder, Luis, para tener a tu novia contenta bien que le cuentas chismes.-añadió Miriam.
-Entre nosotros no hay secretos…-respondí y ahora era Ángela la que me miraba con reproche.
-En el sexo no hay nada malo- explicó Karina conciliadora- yo tengo mis fantasías y no me importa contarlas. Ángela no está por la labor, pero yo probaría con ella y un chico a la vez…

“Joder, lo soltó…”
-…Marta ¿nos prestas a Luis?

Casi me atraganto.

-No me preguntes a mí, eso es cosa de él. Es libre…
-Mirad yo quiero dejar el tema ¿vale?- dije apurado- Que después empiezan las dobles sentidos y los líos, y yo ahora estoy con Marta y no pienso en otras aventuras.
-Jajajajaja- rieron todas ante mi apuro pero al menos acabó la conversación.

Cuando Marta y yo regresamos solos a su casa y ya en la habitación me dijo:

-Karina te come con los ojos. Ya ha visto el material que gastas y quiere probarte.
-Anda ya. Lo dice para provocar a Ángela.
-No estoy enfadada. Me contestó. Al revés- me dijo acercándose para besarme- me pone que te deseen. Como la zorrita del parque…pero lo que más me gusta es que sólo quieras estar conmigo.

A partir de ahí se acabaron las palabras y sólo hablaron los cuerpos…

Por supuesto la noche fue deliciosa. Marta estaba totalmente desinhibida y a diferencia de nuestra primera relación mostraba claramente cuando tenía ganas de sexo. Y no sólo con las palabras que me acababa de decir, sino porque apenar nos habíamos besado y magreado un poco ya estaba de rodillas en el suelo comiéndome la polla con ganas. Con tantas, que si seguía engullendo, succionando y chupando con la misma intensidad me vacía los huevos en 5 minutos.

Tuve el tiempo de desnudarla y tenderla en la cama. Por supuesto no me olvidé de la cremita, el bálsamo mágico que nos había permitido desatar nuestra pasión sin impedimentos. Esta vez me atreví a extendérsela yo dándome la oportunidad de tocar su chocho e incluso meter mi dedo en él ante su mirada lasciva. ¿Cómo podía cambiar tanto una carita? No sé como se sentirá en una mujer el efecto de lubricación y calor que provocaba el medicamento, pero o era eso, o eran las ganas que me tenía pero en menos de 20 segundos desde que le puse la crema me había puesto apoyado en el reposacabezas y se había sentado sobre mí acompañando con un gemido toda la longitud de entrada de mi polla en su coño. Era sorprendente como sentía su vagina caliente y mojada tragarse mi nabo como si lo sorbiera para empezar a hacer movimientos rítmicos de cadera en los que el cuello de su útero se rozaba contra mi glande en una sensación difícil de explicar.

Con tanta intensidad y después de la mamada que me había hecho era consciente de durar poco pero esta vez me iba a dejar ir. La intensidad del placer que me estaba dando Marta era tan grande que no lo quería desaprovechar. Nunca tuve problemas para recuperarme y volver a la lucha. De hecho, ni siquiera se me bajaba el nabo en ocasiones haciendo la segunda penetración más placentera por lo sensible de mi sexo.

Pero no fui yo el que estalló sino ella. En apenas 5 minutos su cara de placer que me miraba intensamente se contrajo acallando sus gemiditos y dejó de contraer las caderas sustituyéndolo por la contracción de su coño. Se apoyó en mi pecho y me regaló una sonrisa.

La serenidad volvió a nuestro polvo pues sin cambiar de postura retomamos los arrumacos y besos que nos debíamos desde el principio por la premura con que Marta se había lanzado por mi churra. Me gusta hablar con mi chica mientras la estoy penetrando aunque Marta salvo escasos momentos suele ser de follar en silencio. Pero esta vez habló son que me saliera de ella sentados como estábamos en la cama con mi espalda apoyada en el reposacabezas y mi chica montada sobre mí.

-Ufff, Luis…me ha venido de golpe…
-Me encanta, jajaja. Te pones muy guapa cuando te corres…

Un rubor subió por su cara devolviendo esa mezcla de inocencia y deseo que tan nervioso me pone. De hecho, no pude evitar contraer los músculos pélvicos y que mi polla se moviera dentro de su coño.

-Pero te gustan las zorritas…-me sorprendió de golpe levantando la mirada.
-Me gustas tú…
-¿Te pusiste cachondo mientras Karina te miraba?
-No…estaba más bien incómodo-
-Seguro que estabas deseando follártela…
-No, Marta. Estaba deseando irme para estar contigo…
-Pero te ponen las zorritas cachondas como Blanca y Karina…
-No…me gustas tú y follarte a ti…
-Noto como se te mueve la polla cuando las nombro…
-Pero está dentro de tu coño que es el único que me interesa…
-Mmmmm…¿de verdad?-preguntó con voz mimosa.
-Ya lo sabes…
-No me interesa esa niña, ni Blanca, ni nadie…sólo me interesas tú…

Empezó a comerme la boca como si no hubiera un mañana. Empezaban a preocuparme estas salidas de Marta. No sabía si era un jueguecito que la ponía o unos celos repentinos. Fuese lo que fuese el momento de celos terminaba con los dos follando o con la mamada espectacular que me había hecho en el parque. Pese a mi desconcierto probé y le dije mirándola a los ojos:

-Mi polla es sólo tuya…

Noté como se contraía su vagina al decírselo.

-…sólo quiere follar contigo…

Marta me miraba con intensidad. Por eso continué:

-La tienes sólo para ti. Y puedes hacer con ella lo que quieras. Porque es tuya…

Mi chica empezó de nuevo a cabalgarme pero ahora estaba en silencio, aunque cada vez que se dejaba caer y mi churra se clavaba en sus entrañas contraía la cara en una muesca de placer y dolor mezclados. No aguanté más y con prisas la desmonté de encima de mí y la puse a cuatro patas. Por supuesto no puso reparo alguno y sin perder un instante la penetré cogiéndola por las caderas y bombeando con fuerza. Como es tan pequeña alargué una mano a su hombro para poder penetrarla más a fondo. Marta gemía y se mezclaba el chocar de mis caderas en sus nalgas con el “chop-chop” de mi polla entrando y saliendo de su coño empapado. De ésta ya sí me iba a correr al ritmo en que la penetraba.

Pero nuevamente se me adelantó bajando la cabeza contra la almohada mientras yo no bajaba mi ritmo. Sentía la oleada de placer que partía de mis pelotas y la iba a inundar de semen bien ganado a golpe de pollazo. Marta ya no gemía sino que casi gritaba entre “ayes” dolorosos mis golpes de cadera bien sujeta por mis brazos para clavarla bien hondo. Su segundo orgasmo le había pillado en medio de mi empuje y yo ya no iba a parar. Sentía como mis huevos chorreaban por su flujo y como la extremada sensibilidad de sexo casi le dolía por mis embestidas cuando por fin exploté llenando su coño de mi leche espesa entre mis gruñidos y sus lamentos quejosos de placer.

Cuando terminé de vaciar mis pelotas en vez de salirme de Marta me derrumbé sobre ella aplastando su cuerpecito contra la cama. Necesitaba recobrar el aliento mientras ella se relamía con respiraciones profundas intentando recuperar el aliento que le faltaba tras mi exhibición de virilidad. Mi orgasmo había sido tan intenso que mi polla palpitaba sin perder su dureza aun dentro de su coño que aun mantenía ligeras contracciones. No hablábamos pero yo sentía su respiración en mi pecho.

La naturaleza hizo que mi churra fuese recobrando poco a poco su tamaño pero sin perder su sensibilidad. Pero ella más entera ya me dijo nerviosa:

-Luis corre, trae algo que vamos a manchar las sábanas…

Algo mareado salí corriendo al baño por el rollo de papel mientras Marta se levantaba corriendo de la cama para que no se escurriera de su coño mi corrida. Se limpió delante de mí aunque tuvimos que pasar los dos por el baño. Yo me limpié la polla con agua en el lavabo pero ella me echó del baño para asearse con más intimidad seguramente en el bidé. De regreso nos acurrucamos desnudos en la cama abrazados y relajados pero no podía evitar hacerle la pregunta que me rondaba por la cabeza:

-Marta, ¿estás celosa?

Mi chica guardó silencio un instante acariciando mi pecho como dudando qué contestar pero al final me besó con dulzura y me respondió:

-Luis, sólo es un juego en la cama…

No me quedé muy convencido de la respuesta así que abrazándola contra mi pecho respondí:

-No te doy motivos. Pero si te gusta el rollito y te pone cachondona pues yo te sigo…porque te pones muy caliente cuando te da por ahí…
-¿Y te gusta?
-A mí follar contigo es lo que más me gusta, el modo es lo de menos.

Marta se aferró a mi cuerpo en silencio y yo no quise seguir insistiendo. Así nos quedamos dormidos. Pero admito que en mi cabeza la duda había plantado una semilla por la insistencia de Marta en sacar el tema de Blanca, o ahora Karina cuando lo estábamos haciendo. ¿De verdad era un juego? ¿O estaba estudiando mi reacción? Pero, joder, lo de Karina lo había provocado ella. ¿Era algún tipo de prueba? ¿Por eso no quería comprometerse? ¿Por qué yo no podía tener una relación normal? Iba a decirle que me empezaba a molestar el juego de los celos en la cama.

-Marta…-le dije en un susurro.

No contestó. Estaba dormida.

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