KERANOS

Nos despertamos a eso de las 10, estábamos abrazados. Yo me desperté antes, disfrutando el momento de estar así los dos. Poco después se despertó ella, desperezándose mientras seguíamos abrazados. Me miró sonriendo.

-Buenos días (dijo mientras se estiraba para darme un beso).
-Buenos días preciosa (dije recibiéndola para besarnos).
-Qué bien he dormido.
-Yo también.

Entonces me empezó a acariciar el pecho, bajando poco a poco, topándose con la erección con la que nos solemos despertar los hombres.

-Mmm… parece que nos hemos despertado todos…
-Eso parece… (dije echándome a reír).

Entonces se subió encima mía, quedando tumbada encima de mí y apoyó sus manos en la cama para levantar su torso, quedando medio sentada encima mía. Se acomodó para que mi erección se situara entre nuestros cuerpos y empezó a moverse para frotar mi polla con su coño.

-Mmm…
-¿Te has despertado traviesa…?
-Sí… (dijo susurrándome al oído)

Después me empezó a besar el cuello. Yo eché la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Me volvía loco cuando me besaba el cuello. Fue bajando poco a poco, besándome por el torso, mientras echaba la manta con la que nos tapábamos hacia atrás. Llegó a mis boxers y antes de quitármelos, me dio mordisquitos con los labios, sin hacerme daño, en la polla mientras se quitaba la camiseta. Después me bajó los boxers para darme besos en la polla mientras la agarraba con suavidad.

-Elena…

Me miró mientras me seguía dando besos en la polla, acariciándome el pecho, para ver qué quería. No dije nada, sólo alargué mi mano para acariciarle la cara y el pelo. Ella siguió besándola, hasta que se la empezó a meter poco a poco en la boca, empezando una mamada que cada vez hacía más deprisa.

Cuando llevaba un rato paró para decirme:

-Dame un condón.

Le hice caso, dándole uno inmediatamente. Me lo puso y me dijo:

-Anoche me follaste tú, ahora te voy a follar yo (dijo con tono serio pero muy sensual).

Entonces se puso de la misma, habiéndose quitado el tanga antes, de manera que cuando se tumbó encima mía hacia unos momentos, pero esta vez metiéndose la polla en el coño.

-Mmm… ¿te gusta? (dijo susurrando).
-Me encanta todo lo que me haces (dije mientras buscaba su boca para besarla).

Y nos empezamos a besar, mientras ella me empezaba a montar, moviendo sus caderas muy sensualmente. Empezó a acelerar el ritmo mientras yo le apartaba el pelo de la cara para poder mirarla bien a los ojos. Parecía que ese gesto le gustó, porque una vez nos mirábamos a los ojos, se empezó a morder el labio mientras aumentaba el ritmo, lo que hizo que empezara a jadear, uniéndome yo a los jadeos pocos segundos después.

Estuvimos así un rato, entonces levanté un poco la cabeza para chuparle un pezón, pero ella levantó una mano para empujarme hacia abajo mientras negaba con la cabeza. Acto seguido aumentó más el ritmo. Yo estaba muy excitado, por lo que, junto a sus movimientos, a veces contraía la cara como si me fuera a correr. Ella se daba cuenta y bajaba el ritmo para que aguantara más. Así estuvimos durante unos 20 minutos, hasta que empezó a aumentar mucho el ritmo, pegando su cara a la mía.

-Elena, me corro… (dije con voz entrecortada).
-Shhh…

Entonces me empecé a correr, moviendo mis caderas y echando la cabeza hacia atrás.

-Mírame a los ojos (dijo sería entre jadeos).

La miré a los ojos y estando cara a cara vi como cerraba los ojos con fuerza, empezando a temblar. Se estaba corriendo también. La cogí del culo, porque estaba temblando bastante, para que no se cayera de encima mía, aproveché para seguir metiéndola, empujando su culo contra mí, para soltar todo en el condón. Ella estaba ausente, mientras se seguía corriendo. Pasados unos segundos se desplomó encima mía. Esperé a que se recuperara, mientras oía como respiraba fuertemente. Le acariciaba el culo y la espalda, también le daba algún beso en la frente. Estaba tan excitado que seguía con la polla tiesa, lo cual me vino bien para que no se me cayera el condón con su contenido, ya que no quería molestarla moviéndola para tener que quitármelo.

Poco a poco recuperaba la respiración y sin abrir los ojos, levantó la cabeza para darme un beso. Nos besamos y volvió a apoyar la cara en mi pecho, suspirando.

-Elena… que pasada…
-Mmm… (dijo gimiendo).
-¿Todavía?

Me abrazó sin decir nada. Supuse que aún seguía con el orgasmo. Poco a poco se empezó a bajar de mí para tumbarse en la cama boca abajo. Yo aproveché para quitarme el condón y dejarlo en la mesita, coger la botella de agua y beber un poco. Me di la vuelta para volver a tumbarme en la cama, abrazando a Elena por las caderas y me di cuenta de que se había dormido, así que aproveché para acurrucarme con ella, tapándonos con la manta para no coger frío. Yo no me dormí, pero estaba tan a gusto ahí con ella que no me importó. Pasada sobre una hora y media, se despertó, un poco desorientada, mirándome.

-Hola…
-¿Qué ha pasado?
-Pues que hemos follado, bueno, me has follado y cuando te has corrido, te has quedado encima mía con la cabeza en mi pecho. Al rato te he hablado, pero aún gemías y después te empezaste a bajar, tumbándote en la cama, como dejándote caer desde mi pecho. Yo he aprovechado para quitarme el condón y beber agua, y cuando te he abrazado, ya estabas dormida.
-Ahora me acuerdo. Me he quedado sin energía…
-Ha durado mucho, ¿no?
-Sí y ha sido muy intenso, como que me he apagado, jajaja.
-Nunca me había pasado esto con una chica.
-A mí tampoco me había pasado algo así antes.

Nos quedamos un poco tumbados con algún beso hasta que nos levantamos. Le dije que iba a ducharme, que yo era rápido mientras ella se espabilaba. Cuando salí de la ducha, fui a la habitación y ya se estaba levantando, le di un pico y le dije que ya podía pasar, ella fue para la ducha, cogiendo una pequeña mochilita que trajo. Mientras ella se duchó, yo me puse a preparar unas tostadas, con algo de café. Lo llevé todo al salón, entonces la oí preguntándome donde estaba. Le dije que en el salón y vino.

-¿Y esa ropa? (le pregunté extrañado, ya que era ropa suya, pero no la que trajo puesta por la noche).

Iba como solía ir ella, con una sudadera con gorro un poco ancha y unos vaqueros.

-Pues la traje en la mochila, para no estar todo el finde con la misma ropa, jajajaja.
-Que preparada es mi niña… (dije con tono burlesco).

Se quedó callada. La miré y estaba con una media sonrisa y un poco roja.

-¿Qué pasa…? (pregunté).
-Nada… que me ha gustado eso de «mi niña»…

Me puse un poco rojo y entonces vino a abrazarme y darme un beso.

-¿Y esto? (dijo mirando a la mesa donde estaba el desayuno).
-Es lo menos que podía hacer, siempre que he ido a tu casa, tú has hecho lo mismo…
-Ay… como me cuida mi niño… (dijo con el mismo tono burlesco que yo utilicé antes).

Nos echamos a reír y nos pusimos a desayunar.

El día transcurrió como el de cualquier pareja que empieza a salir, estando todo el tiempo abrazados, con varios besos. Para comer pedimos unas pizzas, por la tarde vimos una película y hablamos de algunas cosas, y para cenar, nos comimos lo que sobró de la comida.

Estuvimos viendo la tele después de cenar un rato, hasta que empezamos a besarnos y meternos mano. Ella estaba tumbada en el sofá y yo sobre ella, metiéndole la mano por dentro de la sudadera, para tocarle las tetas. Se la subí para empezar a comérselas, se le pusieron duros los pezones y empecé a jugar con el piercing que tenía en un pezón. Ella gemía un poco, acelerándose un poco su respiración hasta que me agarró la cara para que la mirara y me dijo:

-Javi… quiero que me folles como el primer día que lo hicimos…

Me mordí el labio y la empecé a besar con mucha lengua. Entonces me levanté del sofá y tiré de sus manos para cogerla de forma que quedara boca abajo encima de mi hombro. Fui a mi habitación, dándole un buen azote en el culo, por lo que soltó un gritito riéndose.

La tumbé en la cama, ella me miraba casi jadeando con cara de estar muy cachonda. La empecé a
desnudar de manera un poco salvaje, tirando fuertemente de sus vaqueros y de su sudadera, dejándola sólo con unas braguitas blancas. Volví a tirar de sus manos para que se abrazara a mí, agarrándose a mi cuello y sus piernas a mis caderas, nos volvimos a besar con mucha lengua. Yo le di algún azote, está vez soltando ella gemidos en vez de grititos.

La volví a tumbar en la cama y le quité las bragas de manera brusca. Me lance a comerle el coño, empecé lamiendo su raja, aunque no de manera suave, después le clave la lengua en el coño, y una vez estaba dentro, la movía. Ella respiraba fuerte. Pasé a su clítoris, al que le daba fuertes lametones y succiones mientras le pellizcaba los pezones. Su reacción a los pellizcos era lanzar gemidos de queja, aunque se mordía el labio mientras lo hacía. Aumenté el ritmo, provocando que aumentaran sus gemidos y se empezara a retorcer. Empezó a cerrar sus ojos con fuerza a medida que se retorcía más. Entonces paré de golpe. Ella abrió los ojos un poco desconcertada porque estaba a punto de correrse. Fui hacia mi armario y saqué dos cinturones. Con uno de ellos le até las manos al cabecero de la cama, mientras lo hacía ella me miraba jadeando. Me di cuenta y le cogí del cuello un poco fuerte.

-Aquí mando yo (le dije seriamente).
-Si amo. (dijo susurrando muy sumisamente).

Entonces, mientras le ponía un cinturón más fino en la boca para amordazarla recordé lo que me dijo en uno de nuestros encuentros, que había leído cosas sobre el tema de la dominación y sumisión en la cama. Era la primera vez que me decía eso y me excitó bastante. Cuando acabé de amordazarla, volví a comerle el coño de la misma manera, llegando al mismo punto que antes, pero esta vez no paré, seguí mientras no paraba se retorcerse, hasta que noté que se mojaba bastante, con ese característico sabor. Le agarré fuertemente las piernas para que no se intentara zafar. Y se empezó a correr mientras gemía con la mordaza puesta, encorvando su espalda hacia arriba. Tenía la barbilla empapada por sus flujos, pero no paré. Empujé su estómago hacia abajo con la mano para que se quedara tumbada en la cama. Empezaba a temblar fuertemente, con espasmos mientras cerraba fuertemente los ojos. Entonces le metí los dedos en el coño para estimularle el punto G. Me costó un poco controlarla porque de retorcía mucho mientras gemía muy fuere, así que me senté en la cama y le sujeté una pierna con una mano y la otra con mis piernas porque intentaba cerrarlas. Conseguí estimularle el punto G con mis dedos, provocando que expulsara un poco de líquido en forma de chorro, como un mini squirting mientras gemía de manera incontrolable, no paraba de mover la cabeza de un lado a otro.

A pesar de que fue un squirting pequeño en comparación con los demás que había visto en videos porno o que había provocado a alguna chica, me puse muy cachondo. Tenía la mano empapada con su squirting y a diferencia de otras veces donde dejaba que se recuperara de su orgasmo, esta vez le quité la mordaza con la otra mano y le cogí la cara con la mano que tenía empapada, esparciéndole sus flujos por la cara y la boca y metiéndole los dedos en la boca para que probara su squirting. Ella chupó los dedos casi por instinto, porque estaba ausente por su orgasmo. Una vez se los saqué, me puse sobe ella para besarla y poder probarlo yo también. No sé qué me puso más cachondo, si el sabor o la guarrería que acababa de hacer.

Me desnudé, le desaté las manos del cabecero y la incorporé. Seguía un poco ida por su orgasmo. Como la vi distante, le di un guantazo (arrepintiéndome, porque no medí muy bien mi fuerza y creí haberle dado un poco más fuerte de la cuenta), ella abrió los ojos buscando mi mirada y cuando la encontró le dije:

-Espabila, que acabamos de empezar.
-Si amo (dijo con voz entrecortada mientras seguía temblando un poco por su orgasmo).

Entonces la puse de rodillas en medio de la cama y me senté más abajo de la almohada, la tumbé encima mía y le até las manos a la espalda con un cinturón. La cogí de la cintura para que se quedara en la postura de 4 y yo sentado en la cama debajo de ella, le recogí el pelo con una mano y con la otra cogí mi polla para metérsela en la boca y empezar a empujarle la cabeza con la mano con la que le recogía el pelo. Cambié la mano con la que le recogía el pelo para azotarle el culo varias veces de manera un poco fuerte, para que sonara. Apretaba para que se tragara la polla cada vez más mientras ella emitía sonidos de atragantarse. Apretaba cada vez más hasta que se la metí entera en la boca. Se acostumbró a tragársela, así que le dirigía tirándole del pelo para que me comiera la polla, estando así unos minutos, hasta que cogí el otro cinturón y lo doblé para darle unos cuantos azotes con él como si fuera un látigo. Le daba con un poco de fuerza, por lo que se estremecía cada vez que le daba uno, lanzando también un gemido de entre dolor y placer.

Dejé de azotarla y le empujé la cara contra mi polla para que se la tragara entera y aguantara así unos segundos. Empezó a moverse cuando no podía más y tiré de su pelo hacia arriba, para ponerla de rodillas, a la altura de mi cara, soltando muchas babas y respirando ansiosamente. Me miraba con cara de estar cachonda mientras se le caían dos lagrimones por las mejillas de meterle tan profundo la polla en la garganta.

Le cogí de la cara, apretándole un poco fuerte.

-¿Le gusta a mi putita que le folle la boca mientras la azoto?
-Sí amo…
-¿Mi putita quiere que la folle duro?
-Si amo, por favor.

Entonces la puse a 4, aún con las manos atadas a su espalda. Y empecé a follarle duro. Mi polla entró sin problema en su coño, debido a que aún seguía mojada y la cantidad de babas que tenía en la polla. Se la estaba metiendo sin condón, lo que hacía que fuera más placentero, por el contacto directo y por el morbo. Se la metía fuertemente mientras yo jadeaba al ritmo de las embestidas. Ella gemía fuertemente, lo que hizo que me encendiera más y tirara del cinturón con el que le tenía atadas las manos, elevándola como si se apoyara sobre sus manos. Al rato la tumbé boca arriba y la empecé a follar muy duro mientas seguía con las manos atadas a la espalda. Le cogí las piernas, apoyando sus pies en mis hombros y cogiéndola del cuello fuertemente. Nos mirábamos a los ojos, ella estaba con una cara increíble de estar a mil. Seguí así todo lo que pude hasta que se empezó a correr entre gritos estando un poco roja por estar apretándole el cuello, soltando otros dos pequeños chorros cuando se la saqué porque estaba a punto de correrme. Ella temblaba, pero yo me bajé de la cama, tirando de sus piernas para que se pusiera de rodillas en el suelo.

-¿Mi putita quiere mi leche?
-Si amo (dijo mientras abría la boca y sacaba su pequeña lengua con su piercing).

Me estaba mirando, esperando que me corriera sobre ella. Estaba muy sexy así de rodillas, con las manos atadas a su espalda, con algún temblor de la corrida que acaba de tener. Entonces me empecé a correr gritando. Solté 3 chorros que le llegaron hasta más allá del pelo, incluso llegando a manchar las sábanas de la cama. Cerró los ojos para evitar que le entrara algo. Le llené la cara de semen, a pesar de que eché algo fuera de su cara de salir tan disparado, cayéndole también en la lengua. Cuando acabé, abrió los ojos para mirarme y se tragó mi semen, relamiéndose y cogiendo con la lengua lo que podía alcanzar de su cara y succionando mi polla para recoger hasta la última gota. Yo le ayude, recogiendo todo el semen que tenía por la cara con el dedo y dándoselo, ella abrió la boca para que le metiera el dedo, chupándolo de manera muy sensual, para después tragarse todo el semen y relamerse sin hacer ningún gesto de desagrado por el sabor. Al revés, estaba muy cachonda y cuando acabó me miró sonriendo.

-Mi putita se ha portado muy bien (dije mientras le desataba las manos y la cogía en brazos para que se agarrara a mi cuello con sus brazos y a mis caderas con sus piernas).

Y entonces la empecé a besar con mucha lengua, notando el sabor de mi semen mientras ella gemía. Después de estar besándonos durante un rato, la deje sentada en la cama mientras me recomponía. Entonces se giró diciendo:

-Aquí hay un poco más (mientras cogía con su dedo algún resto de semen de las sábanas para llevárselo a la boca).

Mi reacción al ver eso mientras se ponía en pompa con su culo rojo por los azotes, con alguna marca de haberle dado con el cinturón, fue darle otro azote.

-¡Ay!
-Anda, ven (dije mientras se levantaba y le cogía la cara para besarle).

Cuando se separó nos quedamos mirándonos a los ojos.

-Javi, ha sido increíble… madre mía…
-¿Te ha gustado?
-Ha sido genial, estaba muy cachonda todo el tiempo…
-¿Te he hecho daño?
-Mmm… bueno, tal vez… pero es parte del juego, y me ha encantado. Cuando me has dado el guantazo cuando me estaba corriendo me ha encantado, me has puesto a mil.
-Creo que ahí me he colado de fuerza…
-Pues me ha puesto cachondísima.
-Pues creía que la había cagado…
-Para nada. Sigue haciendo esas cosas, me encantan.
-Joder, pues menos mal que eras paradita…
-Oye… (dijo mientras se reía haciéndose la ofendida). Parada no… Que no me sabían follar. Las cosas por su nombre jajaja.
-Jajajaja, no, si parada no eres. Eres increíble.
-Tú sí que eres increíble. Estoy descubriendo muchas cosas contigo (dijo mientras se ponía de puntillas para volver a besarnos).

Me puse un poco rojo cuando me dijo eso. Así que le abracé para hacerle notar que me había gustado mucho lo que me acaba de decir.

-Me has puesto perdida, hasta el pelo, jajajaja.
-Sí, es que estaba muy cachondo… Jajaja. Ve para la ducha, que voy a cambiar las sábanas para dormir mejor.

Se fue hacia la ducha y empezó a ducharse. Yo mientras cambié las sábanas y cuando acabé fui a la ducha, me metí dentro con ella. Allí nos dimos algún beso. Cuando acabamos de ducharnos, le dejé otra camiseta mía y nos sentamos en la cama para hablar.

-Has estado genial en el juego Elena.
-¿Si?
-Sí, la primera vez rompiste varias veces el juego. Que lo entiendo, porque era algo nuevo para ti y no sabías como actuar.
-Eso es. Pero bueno, me he informado un poco y la verdad es que me lo pasé muy bien esa vez.


Entonces pues quería volver a probar.

-Lo has hecho genial y eso que ha sido más duro que la otra vez. Hasta tenía miedo por si me había pasado…
-No te preocupes. Lo has hecho perfecto, cada cosa que hacías me ponía más cachonda.
-Oye, ¿te has dado cuenta de que haces squirting?
-Mmm, ¿en serio?
-¿No te has dado cuenta?
-Pues la verdad es que no, cuando me he corrido es como si mi alma abandonara mi cuerpo y no me enterara de nada de lo que pasaba alrededor.
-Pues sí, aunque no como en los vídeos porno, que sueltan cada chorro que parecen una manguera… Han sido dos chorritos pequeños, muy sexy…
-¿Te gusta eso?
-Pues claro, es muy sexy. Es como si te pregunto si a ti te gusta que me corra y suelte mi leche.
-Pues claro jajaja.
-Jajaja, ¿ves?
-Entonces, ¿he hecho eso?
-Sí, dos veces.
-¿Qué dices?
-Sí, la primera en la que te he metido los dedos, cuando te he metido el guantazo para que volvieras y la otra cuando te he sacado la polla para cogerte cuando me iba a correr en tu boca.
-Pues no he notado soltar los chorros. Notaba que me corría y como si me estuviera meando, pero no sé…
-Ya, es que han sido pequeñitos. Será por eso.
-No tenía ni idea de que podía hacer eso…
-¿Sabes? Creo que tu orgasmo se puede estirar más. Siempre que te corres, paras. Pero creo que puedes hacer que sea más intenso y puede que incluso hacer el squirting con más fuerza si sigues.
-Uff… es que cuesta trabajo, es muy difícil seguir. Es una sensación tan fuerte que tengo que parar.
-Bueno, poco a poco. Ya probaremos, si quieres también lo probamos conmigo.
-¿Seguir cuando pares de echar semen?
-Si quieres sí, así te acompaño en la experiencia.
-Vale. Ya estoy descubriendo muchas cosas, seguro que descubriremos más.

Entonces me hizo ese gesto de sonreír mientras giraba la cara que me derretía por dentro. Le di un beso con cariño y nos tumbamos. Nos quedamos abrazados haciendo la cucharita. Estaba en la gloria. Cuando noté que se durmió le di un beso en la mejilla y me relajé para dormir.

Al día siguiente nos despertamos sobre las 11, seguíamos abrazados haciendo la cucharita. Ella cogió mi mano y la entrelazó con la suya y se la llevó a la boca para besarla.

Se giró para mirarme y nos dimos un beso.

-Hola.
-Hola, ¿cómo has dormido?
-Pues muy bien, pero estoy reventada por lo de anoche jajaja. Todavía me palpita el coño…
-Joder… a ver, es que forcé un poco cuando te estabas corriendo y te metí los dedos para seguir.
-No pasa nada, no te preocupes. Fue genial. Quiero que me lo hagas más veces… jeje.
-Pues claro, siempre que tú quieras. Pero hoy nos tranquilizamos. Hay que recuperarse.
-Ay, Javi… ojalá haberte conocido así antes…
-Yo siempre te vi como una niña muy guapa, pero nunca me atreví a decirte nada, porque yo antes era más cortado con las chicas y bueno, tenías pareja…
-Qué lástima. De saber que estaría así de a gusto contigo… No sé como no me fijé en ti antes…
-Bueno, ya estamos juntos (dije besándola).

Estuvimos así un poco más mientras nos espabilábamos y luego nos fuimos al baño para lavarnos un poco y después preparamos el desayuno entre los dos para desayunar en el salón. Desayunamos tranquilamente, luego vimos la tele y cuando se acercaba la hora de comer, Elena preguntó:

-¿Cómo lo hacemos para comer hoy?
-Hoy nos vamos a un bar a tomarnos una cerveza, yo invito.
-Venga va.

Nos fuimos a un bar cercano y comimos allí. Echamos un buen rato en una terraza al sol, ya que hacia bien día. De pronto pasaron unos amigos que teníamos en común, que de hecho fueron a la fiesta donde empezó todo. Nos miraron mientras pasaban andando diciéndonos «Adiós parejita, jajaja». Les saludamos y Elena se puso un poco roja cuando se alejaban y me miró sonriendo. Cuando acabamos nos fuimos a mi casa.

Estuvimos un rato echados en el sofá viendo la tele abrazados hasta media tarde, donde le dije que mis padres estarían por volver, así que quedamos en que la llevaría de vuelta a su casa. La llevé a su casa, dejándola en la puerta donde nos dimos un beso para despedirnos.

-Javi, me lo he pasado genial contigo este fin de semana. Estoy muy contenta, me encantas.
-Yo también me lo he pasado muy bien. Me encanta pasar tiempo contigo.

Me dio un beso poniendo una mano en mi cara. Y quedamos en que iría entre semana para tomarnos alguna cerveza y que ya el sábado nos veríamos para dormir juntos como solíamos hacer en su casa. Me fui a casa muy contento, todo había salido bien. Cuando llegué, mis padres ya habían llegado, nos saludamos y me fui a mí habitación. Al cabo de un rato, mi madre entró a mi cuarto, cerrando la puerta.

-¿Qué tal?
-Muy bien.
-¿De verdad?
-Sí (dije dándome un poco la risa tonta).
-Como me alegro hijo (dándome un abrazo). Cuéntame.
-Mamá…
-Venga hijo, quiero saber como ha sido…

Y le conté como fue la situación, obviamente sin entrar en los detalles de cuando nos fuimos a mí habitación.

-Qué bien hijo… Me alegro un montón, de verdad. A ver cuando nos la presentas.
-Poco a poco mamá, que llevamos 2 días literalmente.
-Ay… es que nunca me has traído a ninguna chica. Tengo ganas de veros juntos y hablar con ella.
-Bueno, pero tranquilita. No te pongas pesada.
-Que siiii…

Ese día no pasó nada más. Elena y yo hablamos un poco, comentando lo bien que nos lo habíamos pasado ese fin de semana y nos dimos las buenas noches. Me fui a dormir con una sonrisa en la cara, pensando en ella.

Al día siguiente me desperté sobre las 10, miré el móvil y tenía varios mensajes de Noelia.

-Javi, estaba esperando que me dijeras algo sobre lo nuestro, pero me dijo mi hermana que iba a pasar el finde contigo, aunque la noté tristona. Y no te quería molestar porque supuse que ibas a decirle de dejar de veros, pero cuando llegó ayer por la tarde a casa me la encontré muy contenta. ¿Qué está pasando?

Mierda. Me había olvidado por completo de ese tema. Ahora ya sí que no podía ser de ninguna manera lo de quedar para echar un polvo. Miré la hora del mensaje y ponía que se había enviado a las 9.

Eran las 10 y media y rápidamente le escribí.

-A las 11 tienes el recreo, ¿no?
-Sí (dijo respondiéndome a los pocos minutos).
-¿Puedes salir a la calle?
-No nos dejan, pero voy a pedir permiso, ya me inventaré algo para que me dejen salir.
-Vale, ahora nos vemos.

Me vestí rápidamente y fui a lavarme la cara y peinarme un poco y salí de mi casa para esperarla en la puerta.

Salió afuera un poco pasadas las 11. Vino sonriendo hacia a mí.

-¿Qué pasa? (dijo dándome dos besos).
-Ven (dije apartándonos de la puerta para tener más intimidad).
-No me digas que va a ser ahora… Jajajaja.

Cuando nos retiramos un poco, le empecé a contar.

-Este fin de semana han pasado cosas.
-Ya, eso ya lo sé, pero ¿qué exactamente?
-Pues bueno… El sábado anterior a este, pasó una cosa y durante toda la semana estuve pensando, pero no llegaba a tener nada claro.
-Mmm… estoy perdida…
-A ver… ese sábado…
-Ve al grano (dijo interrumpiéndome).
-Emmm… Ahora estamos juntos.

Se le cambió la cara, poniéndose sería.

-Estás de coña… ¿no?
-Mmm, no.
-No me jodas…
-Así que no va a poder ser eso en lo que quedamos.
-Pero si tú no buscabas nada, ¿no?
-Ya, pero han surgido cosas y bueno, ahora somos pareja.
-Eres un cabrón, que lo sepas. Sólo te gusta calentarme y ponerme la miel en los labios (dijo muy seria).

Entonces se dio la vuelta para irse.

-Pero con las ganas no me voy a quedar… (dijo por lo bajo mientras se iba).
-¿Cómo?

No dijo nada y entró al instituto. Me quedé pensativo mientras regresaba a mi casa por eso último que dijo. ¿Nos iba a joder? Pensé que no al instante en el que me hice esa pregunta, pero luego recordé las cosas que había hecho para acercarse a mí. Lo de quitarle el móvil a su hermana y hacerse pasar por ella para hacerme una encerrona y que cayera, lo de presentarse en mi casa para concretar lo que buscaba, lo de hacer como que se fue cuando Elena y yo íbamos a follar, arrinconándome y cogiendo mi mano para que le tocara el coño… Entonces me empecé a preocupar, por lo que cogí el móvil para escribirle.

-Noelia, no me jodas por favor. Tu hermana y yo estamos muy a gusto así y no quiero que sufra otra vez por lo mismo.
-Ya veremos…
-Noelia… ¿en serio serías capaz de hacer algo así? No lo hagas por mí, hazlo por Elena. Joder, que es tu hermana, ¿cómo le podrías hacer algo así…?
-Ya, por eso no he hecho más cosas. Pero no me ha gustado nada esto que has hecho. Ya lo has hecho dos veces, pero es que esta ha sido peor porque ya me había hecho a la idea y me estaba portando bien contigo y en general, pero ahora me vienes con esto…
-No ha sido adrede. Ha surgido, no lo tenía previsto…
-Ya…
-Además, te estabas viendo con otro chico… pues aprovecha y ve con él.

Me dejó en visto y no me volvió a responder. Mi preocupación porque me hiciera otra encerrona no se disipó viendo lo que me respondió. ¿De verdad sería capaz de hacerle algo así a su hermana por un simple polvo…?

Estuve todo el día un poco desanimado pensando en lo que podría pasar si a Noelia se le iba la cabeza. Mi madre me notó el estado de ánimo y me preguntó, quitándole yo importancia diciéndole que era por el trabajo, que me habían enviado muchos documentos para traducir y que estaba un poco agobiado.

Más tarde mi madre vino a mi habitación preguntándome de nuevo.

-Que no pasa nada mamá, de verdad.
-Venga, que soy tu madre. ¿Qué ha pasado? No me digas que ya os habéis peleado…
-Qué va.
-¿Entonces?
-Joder…
-Va, suéltalo. Te puedo aconsejar si lo necesitas.
-Es que…
-Veeeenga.
-Es un tema delicado. Se trata de la hermana de Elena.
-¿Te gusta?
-No.
-¿Entonces?
-Pues resulta que bueno… Mientras me empecé a ver con Elena, ella parece que se interesó por mí y me hizo una encerrona.
-A ver, explícame bien.

Le expliqué lo que hizo para hacerme la encerrona.

-Vaya… ¿y qué pasó cuando estabas allí?
-Pues…
-¿Os acostasteis?

Asentí sin decir nada.

-Javier…
-No sé como pude caer, pero la niña sabía como calentarme.
-Bueno, no creo que sea para tanto. Aún no erais pareja.
-Ya, pero es que la cosa no acaba ahí. La chica no se quedó conforme y quería que nos viéramos más. Y va y se me presenta aquí.
-No me digas que es la chica que vino el otro día que iba con una mochila…
-Sí, era ella. Vino para decirme que quería verme otra vez, y como estaba muy pesada pues acepté, diciéndole que ya veríamos como lo haríamos.
-Joder con la nenita…
-Sí, es muy espabilada. Si hasta me dijo que, si fuera por ella, hubiera pasado aquí en ese momento.
-Pero bueno…
-Y ahora he ido a hablar con ella para explicarle que su hermana y yo estamos juntos y que no va a poder ser. Y se ha enfadado.
-¿Cómo se va a enfadar? Sí es su hermana…
-Pues se ha enfadado y cuando se iba ha dicho que no se va a quedar con las ganas.
-Pero bueno… Javier, tienes que hablar con su hermana y explicarle todo esto antes de que pase algo de lo que te puedas arrepentir mucho.
-Mamá, yo no quiero hacerle daño, no voy a engañarle.
-Ya, pero esta chica es… O le gustas y te quiere para ella o se ha encaprichado contigo mucho. Y puede ser peligrosa y más sabiendo lo que me has contado…
-Y lo que no…
-¿El qué…?

Miré a mi madre con una cara para que no siguiera indagando.

-¿Qué más ha hecho?
-Pfff… Pues una vez cuando estaba con Elena, creíamos que se había ido y cuando fui al coche a por condones, me arrinconó en la salida de su casa porque quería tema.
-Madre mía… Yo hablaría con Elena y se lo contaría. Así ella puede pararle los pies.
-No creo que sea lo mejor, la cosa no está muy allá en su casa, no sé qué es lo que pasa, pero estoy seguro de que sus padres han tenido problemas y Elena ya tiene suficiente con eso como para tener esto también encima…
-Vaya… Pues no sé decirte, hijo…
-Nada, creo que voy a evitar ver a su hermana cuando quedemos.
-Ya… pero esa chica es muy lista…
-Ya. No sé, es que no me creo que le hiciera eso a su hermana, la verdad.
-Haz lo que creas conveniente hijo, ya sabes lo que yo haría. Ten mucho cuidado y no le hagas daño.
-Vale.

Ese día sólo hable por mensaje con Elena, contándonos un poco como nos había ido el día. Después me acosté, costándome bastante dormir. El martes transcurrió con normalidad, sin nada relevante. Elena y yo hablamos por teléfono con normalidad. Me esforcé para que no se me notara nada de preocupación en mi tono al hablar y quedamos en que el día siguiente iría a por ella para ir a tomarnos una cerveza. Ese día también me costó dormirme.

El miércoles pasó como todos los días, con mi rutina de trabajo desde casa, hasta que fui a por Elena.
La esperé en la puerta de su casa con el coche arrancado. Salió y se montó y me dio un beso con ganas.

-Que ganas tenía de verte (dijo sonriendo).
-Yo también (dije para darle otro beso).

Nos fuimos a un bar con unos amigos y echamos un buen rato. Nuestros amigos se dieron cuenta de que éramos pareja por lo juntos que estábamos sentados, chinchándonos un poco diciéndonos que qué callado nos lo teníamos. Nos lo pasamos bastante bien, cuando acabamos Elena y yo nos fuimos para dejarla en su casa.

-Que bien ha estado. No me hacía mucha gracia salir por ahí con lo que pasó la última vez, pero he estado a gusto.
-Sí, la verdad es que ha estado bien la cosa.
-Bueno, ya va a saber todo el mundo que estamos juntos jajaja.
-Jajaja.
-Oye, ¿estás bien? Te he visto un poco callado y te veo con ojeras…
-Emmm… Sí, bueno… Es que estoy un poco agobiado con el trabajo.
-¿Y eso?
-Nada, que me han mandado bastante trabajo y tengo que echarle más horas para sacarlo a tiempo.

Me sentía un poco mal porque le estaba mintiendo, ya que era por otra cosa y no quería que supiera
por lo que realmente era, porque tenía miedo de lo que pudiera pasar.

-Bueno, a ver si pasa rápido. Pero descansa, que tienes carilla (dijo mientras me acariciaba la cara).
-Siiii mamá…
-Jajajaja, ay… Qué pena que no pueda estar más contigo para cuidarte…
-Si estuvieras conmigo más tiempo, dormiría menos jajaja.
-Jajajaja, anda cállate que tengo unas ganas…

Me reí y sin decir nada, arranqué el coche y nos fuimos de allí.

-¿Dónde vamos?
-¿No tenías ganas…?
-No me digas que vamos a ir a tu casa…
-Pues es que con mis padres en casa me da corte, pero tenemos el coche para un caso de emergencia.
-Mmm… (dijo mientras me acariciaba el paquete).
-Señorita, cuidado donde toca…
-¿Por qué…? (dijo con voz sensual).
-Porque… (le cogí de la pierna para acariciarle el muslo).
-Mmm…

Llegamos a las afueras. Era un lugar oscuro y resguardado, sin nadie cerca. En cuanto paré, se echó encima mía para empezar a besarme. Me besaba con mucha ansia y lengua. Entonces la paré y le dije de ir a la parte de atrás. Nos fuimos a la parte de atrás para que ella se sentara encima mía, cara a cara, para empezar a besarnos de nuevo.

Entonces se bajó de mí para bajarme los pantalones y empezar a chupármela mientas gemía porque yo le estaba tocando el coño. Pasado un rato me dijo:

-Javi, fóllame. (con voz se estar muy cachonda).
-No tengo mucho espacio aquí…

Entonces se subió los pantalones y me subió los míos.

-Ven (dijo tirándome de la mano para salir del coche).
Salimos y se puso de pie dándome la espalda, apoyándose en una de las puertas de atrás del coche, se bajó un poco el pantalón y las braguitas, dejando la ropa a medio muslo.
-Métemela.
-Espera que cojo un condón.
-No, métela ya.

Y se la empecé a meter mientras la cogía de las caderas.

-Mmm… Así… (decía mientras se agarraba a la puerta).
-¿Te gusta que te folle así?
-Me encanta. Dame más fuerte.

Le empecé a dar más fuerte mientras ella empezaba a jadear. Notaba su coño muy mojado. Después de estar follándola un rato, le pasé el pelo por detrás de la oreja y me incliné para mordisquearle la oreja diciéndole:

-Me encantas (susurrando).
-Ay… Javi… (dijo mientras jadeaba).
-¿No tenías ganas de que te follara?
-Mmm… sí…
-Qué coño más rico tienes. Que bien se siente…
-Javi… Me corro… (dijo con la voz entrecortada).

Y empezó a temblar mientras se agarraba fuertemente a la puerta del coche. Yo seguí dándole un poco más y paré para que se recuperara. Cuando acabó de recuperarse se giró para decirme.

-Joder, Javi… Que bien me follas (dijo mientras me besaba).

En cuanto se separó de mí, se agachó para empezar a chupármela.

-Que rica está… (dijo mientras me la chupaba).

Yo resoplaba mientras me agarraba a la puerta. Ella empezó a acelerar el ritmo de la mamada.

-Elena, me corro (dije bajito).

Entonces paró, sujetando mi glande con su boca cerrada, succionando mientras me pajeaba para que me corriera. Me empecé a correr dentro de su boca mientras jadeaba. Ella me miraba a los ojos y siguió succionando hasta que dejé de echar semen. La miré y vi como se lo tragaba, relamiéndose y besando mi polla. Después se levantó, pasando sus brazos por mí cuello, mirándome a los ojos y sonriendo. Nos besamos y nos montamos en el coche.

-Joder, que bien.
-Elena… (dije mirándola)
-¿Qué pasa?
-Me encanta hacerlo sin condón, pero…
-Javi, estaba muy cachonda y te quería sentir bien. Además, no es la primera vez que lo hacemos así.
-Ya, pero es peligroso. Yo no tengo problema en ponérmelo.
-Tranquilo, yo confío en ti Javi.
-Ya, pero ¿y si se me escapa un poco…? No quiero tener sustos…
-Tranquilo, Javi (dijo dándome un beso con cariño).

Le sonreí acariciándole la pierna.

-Vale, pero tenemos que llevar cuidado.

Me sonrió girando la cabeza. Como me encantaba cuando hacía eso. Después la llevé a su casa y nos despedimos con un buen beso. Quedamos en que nos veríamos el fin de semana, aunque no concretamos nada.

Llegué a casa y me fui a la cama, porque estaba cansado de estar durmiendo mal esos días. Entonces me escribió Elena.

-Que morbo me ha dado lo que hemos hecho.
-¿El qué?
-Todo. Como te has ido sin pensarlo a un sitio para follar, hacerlo así en la calle, que me folles sin condón, que te corras en mi boca…
-A mí también me ha gustado. Se me está poniendo dura de recordarlo, jajaja.
-Jajajaja, ¿te has quedado con ganas?
-Bueno, hubiera seguido un poco más, pero ha sido improvisado. Aun así me ha encantado.
-Bueno, este sábado tendremos todo el tiempo que queramos.
-Qué ganas…
-Joder, me estoy poniendo cachonda… Bueno, ve a dormir va, que tenías carilla y necesitas descansar. Y coge fuerzas para el sábado jajajaja.
-Jajajaja. Vale, mañana hablamos.

Nos dimos las buenas noches y me fue a dormir. Entre lo cansado que estaba y el buen humor que tenía por hacer visto a Elena y lo que habíamos hecho, me dormí enseguida, olvidándome de lo de Noelia, pudiendo descansar bien.

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