MOISÉS ESTÉVEZ

Tarde o temprano llegará…
No podía soportar ver como sufrían los suyos a su alrededor, y es que
no lo estaba devastando, sino que ya lo había hecho. Casi cuatro años
después del diagnóstico, esa terrible y contemporánea enfermedad le había
pasado por encima sin ningún atisbo de piedad, aunque el deterioro físico no
se correspondía con el mental.
Un día, hace ya algunos años, un hombre sabio al que conoció en un
pueblo cercano le dijo – David, en esta vida has de leerte dos novelas de
manera ineludible. Una es rosa, y en ella encontrarás todo lo agradable y
bueno que aquella te depara. La otra es negra, y esta contiene lo malo y cruel,
lo difícil y desagradable, lo que no queremos vivir, pero que no evitaremos por
mucho que nos empeñemos –
El destino había hecho que David se viera inmerso en las páginas de la
segunda demasiado pronto, dejándolo sin tiempo para poder ojear la primera.
De repente sonó el timbre de la casa y David, que estaba inmerso en
esa lectura agónica, pensó si sería la Parca. Era su hijo que llegaba de clase.
Respiró aliviado aunque sabía que tarde o temprano llegará…

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