ALMUTAMID

Al final yo sí me fui a correr, pero no al parque. Me fui corriendo al la residencia para ducharme allí y coger ropa para quedarme todo el fin de semana en casa de Marta. De hecho en menos de una hora estaba ya allí corrido, por el polvo y la paja además de la carrera a la residencia, y limpio. Cenamos algo y nos encerramos a estudiar. Por supuesto Marcos y Silvia nos dieron su recital de gemidos y golpes en la cama, pero cuando tú te puedes permitir lo mismo te molesta menos aunque estuviéramos estudiando. En realidad compartíamos el mismo piso pero apenas coincidíamos.

Yo me contuve, porque os admito que el calentón que llevaba esos días era grande. No vivía así desde los fines de semana que me había pasado follando a cada momento con Claudia o Nieves. La diferencia con Marta es que ella me frenaba mientras que con mis anteriores amantes cuando surgía follar, se follaba.

Cada día tenía más claro que el sexo no es una cuestión física basada en el estímulo de zonas erógenas. Todo lo contrario, el sexo es respuesta física a un estímulo mental. ¿Cuántas veces había estado yo en ese dormitorio incluso durmiendo con Marta? Y no había pasado nada. Desde que ella dio el paso de enrollarse conmigo una semana antes y, especialmente cuando se mostró tan morbosa y decidida con la mamada en parque mis neuronas dirigían todos sus estímulos a mi churra que vivía en estado de permanente preexcitación. Y lo que antes hacía sin esfuerzo ahora tenía que contar hasta tres más de una vez para no lanzarme a por su cuerpo.

Pero yo trataba de dominarme y demostrarle que no todo era sexo. Cuando aquella noche ya de madrugada y tras unas cuantas horas de estudio decidimos irnos a dormir Marta optó por ponerse una camisetita suelta para dormir con unas braguitas mientras que yo evidentemente me quedé en calzoncillos que es como solía dormir en verano hasta en mi casa. Por su puesto tuvimos nuestros besos de buenas noches. Yo dominándome le pregunté:

-¿Tienes frío?
-No…
-Es que me gusta más cuando duermes sin camiseta.
-Lo malo es que estás en un plan que me da miedo provocarte, jajajaja. – rio Marta.
-No seas tonta, ya no vamos a hacer nada, pero me gusta que tu piel se pegue a la mía.

Marta dudó un instante pero debió gustarle mi respuesta porque se puso de rodillas en la cama quitándose la camiseta regalándome su piel morena y sus tetitas. Pero llevaba un tanga deportivo y le dije:

-Lo que no sé es si me voy a poder contener con el tanga…
-Jajajaja, no seas tonto… respondió acomodándose en mi hombro para dormir abrazados.

Unos cuantos besos cortos y un abrazo final y nos echamos a dormir. Ella cayó rápido. Yo tardé un poco más.

Por la mañana cuando me desperté Marta no estaba ya en la cama. Me puse una camiseta y las calzonas y salí del dormitorio. Mi chica estaba recogiendo la cocina. Nos tomamos un café y me desayuné una tostada para ponernos a estudiar hasta el mediodía. Para no ser pareja hacía más vida de pareja con ella que con mis anteriores parejas.

Tras una comida tranquila y una siesta tirados en el sofá nos preparamos para salir esa noche. Como yo me había llevado ropa me vestí en su casa directamente con un polo y unos chinos, pues estábamos con temperaturas veraniegas, mientras que Marta se puso un top de los que dejan el ombligo al aire con unos vaqueros ajustados y una blusa abierta a modo de chaqueta. Estaba muy guapa.

Habíamos quedado con Miriam y con la parejita de Ángela y Karina. Cuando llegó la pareja de chicas saludamos a Karina:

-¿Qué tal niña? ¿Encontraste a quién buscabas?

Ángela miró extrañada y Karina se explicó:

-Es que pasé por su facultad el jueves y nos saludamos.
-Ahn,- como no me habías dicho nada.- explicó mi compañera de residencia.
-Es que como eran cosas de los estudios y tal se me pasó.
-¿Y para qué era?
-Algo de modelos ¿no?- preguntó Marta.

Yo guardaba silencio temiendo una pelea entre las chicas y no me dio tiempo de advertir a Marta.

-Sí. Necesitamos cuerpos proporcionados para practicar el dibujo. Y este cuatrimestre toca el dibujo a mano alzada de cuerpos desnudos.- explicó la estudiante de Bellas Artes.
-Ahn. ¿Y en traducción?
-Sí. Ponemos anuncios para buscar voluntarios.- continuó explicando.
-¿Y dónde los ponéis? Porque aquí hay un espécimen muy bien porporcionado, jajajaja.-dijo Marta señalándome.
-Paso de ponerme en bolas para que me dibujen 15 notas de Bellas Artes…-respondí.
-¿Y si te dibujo yo sola?- preguntó Karina con picardía.
-Pero me lo pones. Me da más vergüenza.
-Bueno- interrumpió Ángela- ¿y tienes modelo o no?
-Pues sí. De hecho ya había hablado antes con él y fui a confirmar.- explicó Karina.
-Ahn. ¿Y dónde lo conociste?- insistió Ángela.
-En el cumpleaños de Luis.
-¿Algún compañero mío del equipo?- pregunté sorprendido.
-Sí. El más grandote. Dani…

Marta y yo nos miramos asombrados mientras en la cara de Ángela se ensombreció la expresión.

-No sé si es buena idea.- dije preocupado.
-¿Qué le pasa a ese niño?- preguntó Karina.
-Pues, es un poco especial…
-¿Especial en qué?
-Es mujeriego y le pone cuernos a la novia del pueblo.-dijo Ángela con sequedad.
-¿Y cómo sabéis eso?
-Que te cuente, Luis…-dijo mi compañera.

Marta me miraba con curiosidad pero yo no abría la boca hasta que insistió:

-Venga, Luis cuenta un cotilleo tan gordo. ¿Cómo sabes todo eso?

Madre mía. ¿Cómo salía yo del trance?

-Bueno, lo habéis visto los jueves después de los partidos. Siempre tonteando con alguna.-dije titubeando.
-Y más cosas, Luis. Cuenta anda…

Casi mato a Ángela cuando soltó aquello. “Será cabrona” pensé “¿De verdad me está metiendo en ese apuro? ¿Quiere ahora que estoy tan bien con Marta que le cuente lo del trío?”

-Ángela, contigo y con Marta tengo confianza para estas cosas…-me excusé pensando sobre todo en la cotilla de Miriam o como le sentaría a mi chica saber que me había montado un trío con los otros dos.
-Ay, Luis, con tanto remilgo, si ya te conocemos todas.

Mi cara en ese momento debía de ser de pánico absoluto. Pero a Ángela, más preocupada de su relación que de la mía le importó un bledo y dijo:

-Pues que el tal Dani ese, teniendo novia en el pueblo se estaba follando a la amiguita de Luis, a la vez que Luis. Y encima animaba a Luis a que siguiera con ella.

“Puffff” respiré más tranquilo. Ángela había tenido algo de tacto.

-¿En serio Luis?- preguntó Miriam ante el inquietante silencio de Marta.
-Bueno, yo no salía con nadie y me enteré después. Ya después de eso pedí consejo a mis amigas.-me defendí.
-Es verdad.-dijo Marta para mi alivio.-Luis me lo contó y le aconsejé que terminara bien con esos dos pero que terminara, que no le convenían esos líos.

Uffff, que susto. Pero Karina restó importancia:

-No seáis remilgados, sólo voy a dibujarlo desnudo y está muy bueno. Si no os fiais, Ángela ven conmigo y así te quedas tranquila.

Ángela dudaba qué decir.

-Tía…-dijo al fin- ¿y qué pinta tu novia viendo a un tío en pelotas?

La charla no fue a mucho más y seguimos la noche ya con otras conversaciones y algún baile. Cuando nos despedimos de vuelta a casa de Marta caminábamos los dos abrazados y de golpe Marta me saltó con el siguiente comentario:

-Luis, deberías ofrecerte tú.
-¿Para qué?
-¿Para qué va a ser? Para evitar que quede con el Dani ese.
-¿Quieres que me vea en pelotas?- pregunté extrañado.
-Si te ha visto todo el mundo. No, no quiero en realidad. Pero por una amiga y además son lesbianas. Le haríamos un favor a Ángela.
-Marta no me líes no me líes que Karina no es lesbiana y tiene su peligro.
-Bueno, piénsatelo. Yo creo que Ángela se alegraría.

Que Ángela se alegraría. A ver como le explico que me había insinuado hacer un trío con ella y Karina por darle el gusto a su chica y que viera que por ¿amor? Estaba dispuesta a todo. Que se tiren a Dani, que ese no tiene problema. Pero mi problema era como explicárselo a Marta. Ahí estaba el quid. Y lo que realmente temía es que al final se enterara de que aquella cena a la que me empujó a ir para acabar bien con Blanca y Dani terminó en un trío.

Tan preocupado me tenía el asunto que aunque al llegar a casa de Marta nos desnudamos los dos para dormir quedándome yo en calzoncillos y ella en braguitas ni siquiera me planteé meterle mano. No sé si se sorprendería o pensaría que yo había vuelto a una actitud más pasiva dejándole a ella la iniciativa de cuando tener sexo teniendo en cuenta que yo siempre estaba dispuesto. De hecho, parecíamos más una pareja de años que unos chavales que llevábamos una semana juntos aunque en segunda oportunidad. Habíamos tenido sexo, pero no tanto como se esperaría de dos jóvenes abiertos y que se tienen ganas, pero no me quedaba otra si su chochito se irritaba.

Por la mañana no tuve más remedio que sacarle el tema.

-Marta no veo claro que yo haga de modelo para Karina. No me gusta esa niña.
-Luis que no te la vas a tirar.
-Ahí es donde está el lío. Que se me va a insinuar seguro.
-Jajajajaja. Mira Luis. A mí me gustas mucho pero no te lo creas tanto.
-Joder, Marta, que le he visto detalles a la niña que no me gustan.
-Precisamente por eso, Luis. Dani es un peligro y ella tiene su guasa. Si queremos a ayudar a nuestra amiga lo que tenemos que hacer es evitarlo.
-Joder, es que despelotarme delante de esa niña con las miraditas que echa de vez en cuando no se yo…
-Así te enteras de como me siento yo cuando los babosos me miran.
-Pero tú estas muy buena.
-Y tú tienes lo tuyo…
-Tú en realidad lo que quieres es exhibirme…
-No, jajajaja…
-Te pone que me vean la churra pero que sea sólo tuya…
-Noooooo, jajajajaja. Es sólo un favor a Ángela.
-Sí que te pone…se te moja el chocho sólo de imaginarme en pelotillas delante de Karina…
-Jajajajajajajajaja. Para nada…

Entonces me puse de espaldas a ella e imitando música de streaptease empecé a quitarme el calzoncillo. Se lo tiré entre sus risas y me di la vuelta tapándome la polla con las manos. Me acerqué a ella, que se había sentado en la cama y me las quité meneando las caderas. Mi chica se partía de la risa.

-Jajajajaja. ¿Eso le vas a hacer a Karina?
-No, esto es sólo para ti. ¿Sigues pensando que es buena idea?- le pregunté plantando mi churra muy cerca de su cara.
-Desde luego si te pones así la vas a echar, jajajaja, pero de un susto.
-Tú no te vas…
-Pero es que tú me gustas…me gustas mucho…-respondió acercando la cara para besarme el ombligo.
-¿Ves? Mira lo que te pasa, a lo mejor con Karina ocurre lo mismo…
-Jajajaja. Tonto…no digas tonterías porque entre ella y tú no hay nada. No seas dramático. Ven aquí…

Me sentó a su lado y empezó a besarme.

-Estás besando a un tío en bolas. No respondo de las consecuencias…
-Jajajajaja. Pues ¿te cuento un secreto?- respondió bajando el tono de voz- Creo que la crema es buena. No estoy nada irritada…

Me quedé mirándola con cierta emoción y Marta empezó a reírse de nuevo:

-Jajajajajaja. Luis eres increíble…¡Te has empalmado sólo con decirte eso!

De golpe me puse colorado. Era cierto. Pero me daba vergüenza como me lo decía. No sabía que decir y Marta se debió dar cuenta porque abrazándome por la cintura se pegó a mí besándome de nuevo:

-Es que me encantas…-dijo bajando su mano para acariciarme la polla.

Me relajé devolviéndole el beso tanto que le quité la camiseta que llevaba para dejarla en bragas. Y en cuanto tuve sus tetas a mi vista mis manos se fueron a ellas respondiéndole diciendo:

-Tú sí que me encantas.

Nos enzarzamos los dos en besos y magreos mutuos hasta que le quité las bragas, ella se puso la crema ante mi mirada escrutadora y excitada. Como me gustaba ver como se abría su coñito para que la crema hiciera efecto en su mucosa provocando su lubricación inmediata y abundante menos espesa que de común. Mientras ella realizaba la operación apoyada en la almohada con las piernas abiertas y flexionadas yo acariciaba su muslo. Pero cuando terminó de extenderse la crema no pude evitar bajar mi mano por su muslo hasta su pubis. La impudicia de Marta preparando su coño para mí sin ocultarse era exageradamente excitante. No teníamos secretos. Ella abría sus piernas dejando que yo viera como con cuidado extendía la crema por sus labios mayores para proceder poco a poco a abrir sus labios menores enseñándome su mucosa rosada interior, que ya no era un secreto. Compartía conmigo ese momento íntimo como un ritual previo al coito.

Ella me miraba excitada pues la simple lubricación generada por la crema ya producía un fuerte calor en su sexo. Pero cuando mi dedo recorrió su raja comprobando su humedad gimió levemente estremeciéndose. Con cuidado busqué su entrada y presioné haciendo que mi dedo se colara en su coño. Marta me miraba con cara de placer ofreciéndome su coño sin cambiar de postura. Yo dudaba entre mirar como mi dedo entraba y salía de su chocho o perderme en la intensidad de su cara de placer, pues ambas me excitaban aun más. Con su mirada parecía decirme “Luis soy tuya, aquí me tienes para lo que quieras”, pero a la vez me hacía dudar. Siempre he tenido ese problema de no saber interpretar cuando una chica me pedía más o simplemente me mostraba placer para mi complacencia.

Pero mientras mi dedo la masturbaba clavándose en su coño con nuestras miradas enlazadas sentí como se me escapaba un hilillo de líquido preseminal. Mi polla llamaba mi atención. Quería más. Así que me puse de rodillas en la cama sin dejar de penetrar a mi chica con el dedo. Ella buscó mi polla con su mano pasando la yema de su dedo pulgar por mi glande extendiendo el precum y provocándome una punzada de placer.

Entonces pasé mi pierna por encima de su pecho acomodándome sobre ella plantándole la polla en la cara. Era una forma muy evidente de decirle que me la comiera. Y no puso problemas pues en cuanto la tuvo a tiro empezó a lamerme el glande retirando el líquido preseminal que seguía manando consecuencia de la excitación. Yo moví mis caderas para que pudiera tragase cómodamente mi nabo y Marta lo aceptó gustosa con una mamada profunda. Quise devolverle el favor arqueando mi espalda para que mi mano volviera a su entrepierna que encontré empapada de modo que retomé la penetración con mi dedo mientras ella me chupaba la churra con gemidos de placer y aprobación de su manjar.

Marta empezó a apretar las piernas cerrándolas con mi mano atrapada en medio mientras empezaba a desentenderse de mi polla limitándose a cerrar la boca en torno a ella. Era prueba inequívoca de que su orgasmo llegaba. Y así fue, cerró los ojos abriendo la boca dejando escapar mi cacho de carne caliente mientras sus piernas se apretaban mojando aun más mi mano entre gemidos ahogados. ¿Habrá algo más excitante que ver como tu chica se derrite por ti?

Pero no me conformaba con eso, así que desmontándome de ella la rodeé abriendo sus piernas para colocarme entre ellas en la postura del misionero. Con facilidad encontré el camino deslizando mi churra tiesa y dura al interior de su coño caliente provocando en ella cierto temblor de placer pues aun no se había recuperado de su orgasmo cuando ya me tenía dentro. De hecho atrapó mi boca con sus labios sujetándome la cara mientras no dejaba de suspirar dejando escapar roncos:

-Ay, Luis….

Y eso me daba fuerzas para hacerle el amor con intensidad moviendo mis caderas para penetrarla marcando con ellas el ritmo de sus gemidos. Sus manos recorrían mi espalda deteniéndose para amasar mis nalgas contraídas para penetrarla. En pocos minutos empezó a repetir mi nombre rítmicamente:

-Luis, Luis, Luis…

Otro orgasmo la hacía contraerse e incluso morderme el hombro obligándome a suavizar mis embestidas. Esta vez me salí de ella tumbándome a su lado mientras terminaban sus contracciones. Como sus orgasmos eran breves en apenas un minuto estaba besándome y acariciándome el pecho.

-Uffff, Luis…como estás hoy…
-Me encanta tenerte así.

Entonces Marta se incorporó sentándose sobre mí. Con mi ayuda se volvió a meter mi polla soltando todo el aire de sus pulmones y regalándome tra vez su cara de placer.

-Uyuyuy…es que estoy supersensible…me encanta tenerte así…-dijo echándose hacia adelante para besarme obligándome a subir la cabeza.

Volvió a quedar sentada sobre mí acariciándome el pecho y el vientre mientras de su cara no se borraba una sonrisa mezcla de placer con los ojos entrecerrados. Entonces le pregunté:

-Marta ¿confías en mí?
-Claro que confío…si no, no estaría sentada sobre ti ahora mismo en mi cama.
-Vale…le haré el favor a Ángela…

A lo tonto nos pasamos toda la mañana follando. Eso era algo imposible con Claudia. Con ella el sexo era todo fogosidad con un final intenso y prolongado y una larga recuperación. Con Nieves era realmente con quien yo había aprendido a controlar esa impulsividad combinando momentos intensos y directos con largas penetraciones y caricias. Evidentemente yo había ido aprendiendo de todas esas relaciones en cuestión sexual, aunque con capacidad siempre para adaptarme a las exigencias amatorias de mis parejas.

Con Marta las cosas eran diferentes a como habían sido hace un año. Yo había aprendido en ese tiempo sobre todo a controlar el genitalismo y ella se mostraba mucho más abierta que nuestra primera vez. El momento en que ella se abría de piernas para extenderse la crema era un mensaje claro de su confianza en mí: era una forma evidente de dejar aclarado que se estaba preparando para recibirme y lo compartía conmigo, pues esa parte de la intimidad era cosa de los dos. Sin embargo, no me dejaba estar presenta en el baño cuando se sentaba a orinar y me echaba para que respetase su intimidad sobre todo al limpiarse.

Pero esa forma diferente de los dos, más maduros quizá, o menos cohibidos seguro, unida a su disposición más directa cuando tenía ganas de sexo, y por supuesto a la crema milagrosa, nos proporcionó un fin de semana cargado de momentos sexuales culminado en aquella mañana de domingo por cuatro orgasmos de ella y uno mío. El primero había sido con mi dedo como ya sabéis, el segundo en la postura del misionero. Para el tercero Marta terminó cabalgándome tras yo doblegarme a sus intenciones y aceptar posar para Karina.

Lo interesante de Marta era su rapidez para recuperarse después de un orgasmo. Por lo que tras quedarse unos instantes echada sobre mi pecho tras haberse corrido por tercera vez se salió acariciándome mi trabajada polla. Tuvo intención de vaciarme los huevos con la mano pero yo forcejeé con ella entre risas y cosquillas y acabó ella boca abajo ensartada de nuevo en mí que dejaba caer mi peso aprisionándola mientras con mis caderas la penetraba sustituyendo las risas iniciales por sus ya habituales aquella mañana:

-Luis, Luis….

…entre gemidos. Y yo que ya tenía ganas de descargar más la apretaba. Pero al final terminó ella corriéndose antes que yo. Yo habría seguido bombeando para completar la faena pero mi chica se escurrió debajo de mí para que terminara como sabía que más me gustaba, comiéndome la polla con mamadas profundas. Con lo trabajada que tenía la churra después de varias horas de acción con dejarme llevar y la colaboración perfecta entre su boca succionadora y su mano hicieron que no tuviera que dedicarle demasiado tiempo. Así que la avisé:

-Ya viene…

Pero ella seguía a lo suyo tragándose mi falo entre gemidos de aprobación. Así que pregunté excitado:

-¿Dónde lo quieres?

Esta vez si dejó de chupar un momento para decirme:

-Donde más te guste…
-Te lo has ganado, es tu premio…elige tú…-respondí a punto ya de eyacular.
-Quiero verlo, quiero ver como mi chico se corre…

Entonces se arrastró por la cama bajo mi cuerpo quedando su cabeza a la altura de su pecho mientras con su mano me pajeaba la polla algo escocida ya de tanta fiesta. En tres meneos empecé a descargar con lefazos espesos y potentes sobre su pecho y cuello entre gritos de placer:

-Yaaaaaaa, yaaaaaa….Marta, yaaaaaaa

No recordaba en mucho tiempo haberme corrido de esa manera. No podía controlar la contracción de mis nalgas y sentía perfectamente el musculo del perineo presionando mi próstata a cada lefazo aunque ya los últimos saliesen como gotillas sueltas. Evidentemente puse a Marta perdida pero no la vi muy disgustada pues terminó chupándome la polla con fuerte succión mientras apretaba mis pelotas con su mano como queriendo asegurarse de que no se quedaba nada dentro. Terminamos los dos tumbados exhaustos pero muy muy satisfechos.

Terminamos duchándonos juntos pero ya sin sexo. Tenía la churra colorada y rozada pero ni el roce al ponerme el calzoncillo iba a quitarme la cara de bobo satisfecho que debía llevar puesta.

Después de comer tocó estudiar hasta que me fui a la residencia a dormir. Si me quedaba con ella esa noche caía un polvo seguro. No sé que me estaba dando Marta pero estando con ella sólo pensaba en terminar desnudos en la cama. Quien lo iba a decir cuando habíamos dormido juntos tantas veces sin que pasara nada.

Por la noche cené con Marcos, Víctor y Ángela. Lo mío con marta era público por lo que le conté a mi amigo mi fin de semana sin entrar en detalles pero dando a entender que nos habíamos pasado todo el finde muy juntos. Al subir a las habitaciones, como era costumbre, me quedé hablando con Ángela.

-Espero no arrepentirme de esto.-dije poniéndome serio mientras mi amiga me miraba extrañada- Pero Marta me ha convencido.
-¿De qué?
-De que yo sea el modelo de Karina y así evitar que se vea con Dani del que no se fía ni un pelo.
-¿En serio? ¿Me lo estás diciendo de verdad?
-Ya me estoy arrepintiendo pero sí…
-Jajajaja- rio Ángela- Gracias, garacias…-me decía abrazándome- Espera un momento que se lo digo para que no quede con Dani.

Ángela sacó su móvil y llamó a su novia delante de mí contándole el ofrecimiento pero me la pasó para que yo hablara con ella:

-Gracias Luis. Me haces un gran favor.
-A mí no me las des, porque me da bastante corte. Si no nos conociéramos me daría más igual, peor con la novia de una amiga con la que salimos juntos y tal, no sé.
-Eso son tabúes. Y sólo voy a dibujarte. Intentaré que no te sientas incómodo.
-¿Para cuando lo necesitas?- pregunté.
-Pues para el lunes de la semana que viene. Pero en una mañana o una tarde lo tendríamos liquidado. No es un dibujo al detalle, sólo son bocetos en diferentes posturas.
-¿Y tiene que ser en pelotas?
-Es que va de eso. De como reflejamos el cuerpo humano.
-¿Masculino?
-Eso lo he elegido yo. Hay que romper con tabúes, Luis. ¿Qué tiene de malo que una niña pinte una churra?
-No, claro. Nada malo, lo único que esa churra va a ser la mía…-dije algo cortado.
-Jajajaja. Bueno, ya me dices que día te viene bien y quedamos.
-¿Dónde sería?- pregunté temiéndome una fría sala de su facultad.
-Como es un trabajo podemos hacerlo en cualquier sitio que tenga buena iluminación. Si quieres en mi casa.
-¿Con tus padres allí?
-Noooo, jajaja. Un día que no estén.
-Vale. Pes ya me dices.

Me despedí de ella con sensación de cordero degollado. Pero ya estaba hecho el ofrecimiento y ya no me podía volver atrás. Tras contarle a Ángela el contenido de la conversación rematé la faena diciéndole:

-Marta prefiere que tú también estés.
-¿Cómo? Jajajaja.
-Por tu tranquilidad.
-¿Qué me vas a levantar a la novia o qué?
-No seas idiota. A mí esto no me apetece nada, menudo lío en el que me he dejado meter. Todo por culpa de Marta y tuya.
-A saber como te habrá convencido…jajajaja.
-Pues no, todo lo contario. Me ha convencido porque me ha dicho que confía en mí más que en nadie.
-Pues eso es muy bonito.-respondió seria con cierto aire de tristeza.
-Lo sé. Por eso estoy aquí así. Voy a demostrarle de verdad que puede confiar en mí hasta en situaciones comprometidas.
-¡Oye que es mi novia!
-Ya me entiendes, precisamente tú eres la primera que no te fias…

Luis en ocasiones estás más guapo callado. Lo que acababa de decir realmente le había hecho daño a Ángela que muy seria y cortada me abrazó dándome de nuevo las gracias y se fue en silencio por su pasillo. Me quedé bastante cortado y tendría que haber ido detrás de ella para disculparme pero no fui capaz. Notaba como nuestra amistad se estaba erosionando bastante por culpa de Karina pero hay veces en que hay que callarse realmente lo que se piensa antes de hacer daño a una amiga. Pero otras veces a lo mejor hay que hacer daño para que abran los ojos. Marta y yo quizá estábamos cometiendo el error de tomar la primera opción a pesar de que yo cada vez tenía más claro que Karina terminaría haciéndole bastante daño a nuestra amiga. Y es a ella a la que teníamos que buscar la manera de abrirle los ojos. Y yo estaba convencido de que estábamos haciéndolo bastante mal.

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