JIMM LEÓN

Al principio creí que había sido la mejor decisión para ambos, pues los dos estábamos cursando los últimos meses del antepenúltimo semestre de la carrera, había mucho futuro por perder de parte de los dos; Ella siempre muy lista y yo, pues lo intentaba. Ambos pusimos todo sobre la mesa, y todas las cartas nos hacían ver que era lo mejor.

Sin embargo hoy, solo, lejos de casa, lejos de mi familia, lejos de ella y lejos de mí. A dos años de aquella decisión, más que nunca me da vueltas la cabeza pensando en que pudo ser de nosotros, de una familia, de no haberlo hecho.

Se perfectamente que las cosas se salieron de nuestras manos, pues sus padres se enteraron de nuestra relación y de que varias noches ella dormía conmigo en el departamento. La mayoría de veces por quedarnos hasta tarde haciendo las arduas tareas que los docentes nos dejaban, muchas otras veces, por gusto y placer. Es totalmente normal encontrarnos en la etapa de ser responsables y “semi independientes” y errar un poco, pues somos humanos y está en nuestra naturaleza.

También debo admitir, que al principio comenzó como un juego con ella, siempre se dejó claro. Pero ningún juego se juega bien sin ni una sola emoción, y del placer de las noches de fiestas y alcohol, llegaron las noches de cariño con películas y cenas en casa. De esas mismas llegaron las tardes de preparar comida, las salidas de la mano, los inviernos arropados dormidos sin sexo, y el sexo dejo de serlo y pasamos a devorarnos el alma en cada beso una y otra vez más fuerte…

Pensándolo un poco más a fondo, era inevitable no hacer enojar a sus padres, debo admitir que cualquiera en su sano juicio se molestaría con nosotros. Pues ella terca como mula lucho por mí contra ellos, y yo hambriento como león, no podía dejar de devorar su carne y su alma; Pese a las adversidades, creo que ambos éramos felices, o por lo menos yo, si lo era…

Cuando comenzaron los retrasos en la regla de ella, no le tomamos la importancia que debimos, pues muy, muy de vez en cuando le pasaba eso. Al iniciar la tercera semana de retraso, no pudimos más con la incertidumbre de lo que estaba pasando. Fuimos en cuento tuvimos tiempo a realizarle una prueba de sangre, la cual dio positivo como temíamos.

Las reacciones de ambos fueron contraproducentes para la situación. Pues como lo mencione, la escuela, nuestros padres, la libertad que perderíamos, la enorme responsabilidad que vendría. Todo, absolutamente todo apuntaba ser un mal cálculo; Sin embargo la decisión no se podía tomar a la ligera, y esa misma noche, con la cabeza caliente, otra vez se quedó en casa, de mi parte coloque sobre la mesa:

  • Tenerlo, yo haría el esfuerzo por que ella, que si tenía talente para la escuela, tratara de terminar la carrera. Yo iniciaría a trabajar y trataría de darles lo posible, en cuanto ella pudiera trabajar lo haría, pues de nada sirve que terminas una carrera para ser ama de casa.
  • Abortar, pausar este gran paso para mejorar, para ambos terminar la carrera y tener una mejor vida, para ella, para mí, para los futuros tres hijos que menciono en algún momento quería tener, pero juntos, siempre juntos…

Sin embargo ella, también coloco cartas, la cuales no eran muy diferentes, a acepción de una:

  • Puedo tenerlo o abortarlo, y partir por mi propio pie, ya que esta situación jamás tubo por que pasar.

Sus palabras, pese a dolorosas, eran ciertas en su totalidad. Pues era una situación que no nos debería moler la cabeza, por lo menos no ahora, no en este año. Pese a lo que dijo, ambos tomamos la decisión de aborta. Fuimos al médico que me habían recomendado que se prestaba para estas situaciones y se pagó lo que había que pagar. El medico nos recomendó que las pastillas se las tomara e introdujera estando en casa, ya que los dolores podrían ser muy fuertes y tendría que permanecer acostada, sin mencionar el sangrado; no pude estar con ella cuando lo hizo, pues su hermana estaría en el departamento y seria sospechoso vernos con pastillas y preocupados por lo que saldría de ella.

Días después, volvimos a salir como antes, con amigos, aunque sin tomar por su estado. Ambos nos encontrábamos con la necesidad de apoyarnos, de saber que nos teníamos el uno al otro incondicionalmente. No queríamos aceptarlo pero la realidad era que nos había afectado muchísimo, pues en la calle cada que alguna mujer embarazada pasaba, nuestras manos se sujetaban fuerte, yo solo pensaba si había sido la mejor decisión y suponía que ella igual.

Un día, muchos meses después de eso, de camino a la escuela. Nos volvimos a topa en aquel mismo escenario, otra mujer embarazada frente a nosotros. De nuevo aprete con fuerza y ella solo se soltó, me dijo que no podía continuar conmigo, que se cambiaria terminando el semestre para graduarse en otra escuela de mayor prestigio “No me busques más por favor” me dijo después de despedirse con un beso en la mejilla.

Las dos semas antes de que terminara el curso, insistí una y otra vez en que no lo hiciera, ella solo me ignoro todas y cada una de las veces que lo intente… así que solo sucedió, ella tomo camino tal como dijo, solo los fines de semana la encontraba de vez en cuando visitando a su familia en la ciudad natal de donde éramos. Jamás dejo de evitarme y me destrozaba cada día más. La mejor opción que tome fue largarme de allí, me mude a una ciudad de más de diez horas de lejos, para asegurarme nunca más volver a verla.

Un año después de irme, mis amigos me cuentan que ella estuvo muy enferma, que tuvo muchas complicaciones en la matriz, los rumores decían que ya no podría tener hijos, supongo que fueron estragos del aborto, la intente contactar, pero como era de esperar, no hubo respuesta. También me contaron que tenía un par de meses saliendo con alguien más. Medio año después, me dijeron que estaba embarazada del mismo tipo con el que salía, que apenas iban dos meses y ya lo habían anunciado a todo aquel que conocían.

Afortunadamente se cumplió una de las mentas que nos propusimos estando juntos. El saber que ella se recibió y que pese a todo, aun podía tener hijos me hizo muy feliz. Pues la finalidad de aquel sacrificio era eso, que ella fuera feliz y lo tuviera todo, aunque no sea conmigo…

Lo único que me duele más que el hecho de no pensarlo dos veces y querer abortar estando conmigo, es que al parecer lo que pudo ser nuestra hija; Ya que siempre he querido una niña. O por lo menos nuestra posible familia, no le importo nunca más, pues jamás me volvió a hablar, inclusive después de que fui de vacaciones y la mire embarazada, cuando llore sin pensar viéndola a los ojos, cuando intente hablar y solo se dio la vuelta sin más, eso es lo que más me destroza…

No le echo la culpa a ella de la decisiones de ambos, pues se cumplieron las metas, tampoco busco hacerme el mártir, pues yo lo propuse y ambos aceptamos. Solo busco que ustedes mis amigos más cercanos y mi familia más amada que tanto me apoyo, pueda entender, que el solo hecho de pensar en volver de vacaciones de nuevo, el ver a otra mujer embarazada por la calle, y sobre todo, verla a ella con una criatura en brazos y saber que no es nuestra, me gano… me derroto de una manera tan inimaginable que años atrás me habría reído a carcajadas del saber que alguien pueda hacer tal cosa, por un amor mal correspondido.

Al final del día sé que siempre he sido amado por todos ustedes, poro no me es suficiente, pues estoy más vacío que nunca. Aquí no tengo nada que valga la pena y allá está mi hija, que me espera.

Siempre los amare…

No todos somos iguales, la moneda del aborto no solo tiene una cara…

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