MOISÉS ESTÉVEZ

Mientras chirrían tus arrugadas costuras de bronce yo sigo pensando
por qué me elegiste a mí, un simple plebeyo al que la sociedad ha ignorado
desde siempre, tratado como un chandala y sin la fortuna nunca de mi lado. Tú
que haces crecer las flores por donde pisas, que invitas a la luz a pasear por la
oscuridad cuando hablas, que con tu mirar haces que este jodido mundo no
zozobre… Tus costuras, de bronce, en tu bello cuerpo, protegen tu dorado
espíritu, un dorado que ilumina el sendero de mi desdichado destino

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