KERANOS

El despertar fue normal, hasta que me acordé de lo que había pasado justo antes de dormirme. ¿Estaba pasando algo o estaba exagerado una muestra de cariño? Entonces noté como se empezaba a desperezar.

-Qué a gusto… Mmm que calentito…
-¿Has dormido bien?
-Genial, das calorcito y no te mueves nada (dijo sonriendo). ¿Y tú?
-Muy bien también (la verdad es que no, me costó mucho dormirme por todo lo que había pasado la noche anterior y me desperté temprano por la luz que entraba por la ventana, habría dormido como 3 horas, además, se sumaba un poco de resaca por haber bebido la noche anterior y no estar muy acostumbrado).
-Qué bien.

Fuimos al baño y después a desayunar. Parecía que eso se había convertido en una rutina los domingos, aunque no me desagradaba, apreciaba la compañía de Elena. Durante el desayuno estuve callado, dándole vueltas a lo mismo que lo de antes de que me durmiera.

-Que callado, ¿no?
-Emmm… sí, es que tengo un poco de resaca y me duele la cabeza…
-¿Quieres algo para que te deje de doler?
-No, no te preocupes. Cuando llegue a mi casa me voy a echar un rato.
-Sí, dormir va bien para la resaca. Bebe también mucha agua, hidratarse va también muy bien para eso.
-Vale, creo que me voy a ir ya.
-Si te encuentras mal, te puedes quedar. No vayas a coger el coche, a ver si te va a dar algo a medio camino…
-No te preocupes, no tengo malestar, sólo es dolor de cabeza.
-Mmm, vale.
-Gracias por el desayuno.
-Nada, jeje.

Nos despedimos en la puerta de su casa antes de salir fuera con un abrazo.

-Oye, que no te he dado las gracias por lo de anoche. Estaba mal cuando salimos de la casa anoche y me animaste bastante, me lo pasé genial.
-Nada mujer, seguro que tú habrías hecho lo mismo por mí.
-No lo dudes (dijo con una amplia sonrisa).

Nos dimos otro abrazo y ella me dio un beso en la mejilla. Salí y fui hacia el coche, montándome y arrancando inmediatamente, estaba realmente cansado y no quería perder tiempo para echarme en mi cama. Por el camino me puse de nuevo a pensar en lo mismo, lo que hizo que mi dolor de cabeza se acentuara.

En cuanto llegué a casa fui directo a mi habitación. Me detuvo mi madre.

-¿Dónde estabas? Son ya las 11…
-Mamá no me des la chapa por favor. Me va a reventar la cabeza, necesito dormir.
-¿Estás bien?
-Sí, sólo es resaca y que no he podido dormir muy bien, sólo necesito descansar.
-Vale hijo, tienes mala carilla, si no se te pasa dímelo y te doy algo para el dolor.
-Vale.

Fui hacia mi habitación y recordé de lo que me dijo Elena, así que pasé antes por la cocina para coger una botella de agua. Me quité la ropa, quedándome solo con los boxers, ni me puse el pijama, me fui directo a la cama y me dormir.

Me desperté sobre las 6 de la tarde, con la boca muy seca. Me bebí casi media botella de agua. Estaba un poco desorientado. Me senté en la cama, entonces entró mi madre.

-¿Estás mejor?
-Sí, me he despertado un poco desorientado, pero estoy mejor.
-¿Se te ha pasado el dolor de cabeza?
-No del todo, pero estoy bastante mejor.
-Si tú nunca bebes…
-Ya, pero anoche me apetecía. A lo mejor me colé…
-No sé porque me da que hay algo más a parte de la resaca… Ah, sí, porque soy tu madre y te conozco, jajaja.
-Joder, no se te escapa una…
-Venga, vamos y comes algo y me cuentas.

Fui a la cocina y me puse a comer.

-Venga, va, ¿qué pasa?
-Pfff, mamá es que no sé si contártelo, me da corte y te pones muy pesada…
-Te prometo que no me pongo pesada, va.
-A ver… Llevo unas semanas viéndome con una amiga.
-Ay… ¡qué bien! (dijo entusiasmada)
-¿Ves?
-Ay, hijo, que tonto eres… venga, sigue.
-Bueno, llevaba tiempo sin verla y me enteré de que había roto con su novio le empecé a hablar.
-¿Te gusta?
-Espérate. La cosa es que quedamos en su casa y bueno, una cosa llevó a la otra y ya sabes…
-¿Os acostasteis?
-Sí.
-Y os gustasteis.
-No, quedamos en seguir como amigos, amigos con derecho, ya sabes…
-Vale…
-Hemos seguido hablando y quedando más veces, de hecho, pasaba la noche con ella, y luego ya venía aquí, no me quedaba en casa de ningún amigo ni nada…
-¿Toda la noche?
-Sí.
-¿Pero toda la noche…?
-¿Que dices mamá? Me refería a que bueno… cuando acabábamos, pues dormía con ella.
-¿Abrazaditos o cómo?
-Pues abrazados, porque hace frío y bueno… Pero sin arrumacos ni nada cuando acabábamos…
-Bueno, no sé, yo lo veo un poco raro, pero la gente ya no es como antes… Pero… ¿dónde está el problema?
-A ver… Todo iba bien, y sigue yendo bien. La cosa es que ayer fuimos a una fiesta con más gente, con el grupillo de los que salíamos cuando íbamos al instituto.
-Vale, ¿qué más?
-Pues estábamos bien, hasta que llegó su ex, con el que rompió poco antes de que yo le hablara.
-Poco antes… ¿cuánto?
-No sé… 3 ó 4 semanas creo…
-Vale, sigue.
-Pues yo estaba hablando con otra chica y vi que su ex se acercó a hablar con ella. Noté que se puso incómoda por la cara que tenía y me acerqué a echarle una mano.
-¿Sabes por qué rompieron?
-Él le puso los cuernos.
-Vaya…
-No sé más detalles, sólo que llevaban juntos casi 5 años.
-No me digas… ¿5 años?
-Sí.
-¿Y qué pasó cuando te acercaste?
-Pues le saludé y él me devolvió el saludo de manera un poco estúpida. Después ella le pidió que se fuera con sus amigos, que se sentía incómoda, pero él dijo que estaba bien ahí. Yo dije que se relajaran, que habíamos ido a pasarlo bien, entonces él dijo algo así como que, si había llegado él no sé qué a espantarlo, mirando a la chica.
-¿Buitre?
-Algo así… se refería a eso, pero lo dijo con otro nombre. El caso es que bueno, me dijo que había ido de buitre al enterarme de que habían roto.
-¿Y qué le dijiste?
-Que se tranquilizara, que lo veía un poco nervioso. Dijo que él estaba muy tranquilo. Mentira, había subido el tono. Le dije que sólo habíamos ido a pasar un buen rato y que nos lo estaba jodiendo con su comportamiento, que estaba siendo un capullo.
-¿Y él que dijo?
-Pues puso mala cara e hizo como el amago de encararse.
-¿En serio? ¿Se te encaró a ti?
-Casi. Bueno después de eso dijo que sí, que mejor se iba.
-¿Y la chica qué dijo?
-No decía nada, se quedó callada con cara de estar pasándolo mal.
-¿Entonces qué pasó después?
-Me disculpé diciendo que no sabía que iba a ir a allí, de saberlo no hubiéramos ido.
-Pero si no es culpa tuya.
-Ya, pero me sentía mal por ella.
-Entonces… ¿se fue de la fiesta el chaval?
-No, nos fuimos nosotros. Fui a un chino a comparar un poco de alcohol y fuimos a su casa. Le dije que si nos jodían la fiesta, pues que montábamos nosotros la nuestra, y bueno, nos pusimos a hablar, bebimos un poco y hasta pusimos un poco de música y bailamos.
-Anda que bien. ¿Pero en su casa?
-Sí, vive con su madre y su hermana, y ambas estaban en casa de su abuela, porque su madre se suele quedar con ella a dormir porque está un poco mala y se siente un poco sola. Y su hermana se fue para dejarnos intimidad.
-Vaya, sí que os lo preparáis bien. ¿Y su padre?
-Ni idea, la verdad es que nunca han hablado de él delante de mí. Bueno sí que oí a ella y a su hermana cuchichear fuera de la habitación una vez y parecía que sus padres habían tenido un problema, pero nunca he preguntado, no quiero meter la pata.
-Sí, mejor no preguntar.
-Bueno, después de beber un poco, hablar y bailar nos acostamos.
-Usaréis protección, ¿no?
-Claro, mamá.
-Vale, vale hijo. Que yo quiero ser abuela, pero habiendo bien las cosas.
-Cuando acabamos, nos dimos una ducha rápida y nos fuimos a dormir, abrazándonos. Apagamos la luz y me quedé pensando un buen rato lo que había pasado con su ex. De pronto ella se movió y me dio un pico.
-Bueno, es cariñosa.
-Pero eso no es todo. Después dijo susurrando “Me encantas” y se abrazó fuertemente a mí.
-Uy…
-Yo creo que lo dijo porque creía que ya me había dormido.
-Puede ser. ¿Y qué hiciste?
-Me quedé como estaba, sólo que abrí bastante los ojos porque no me esperaba algo así, pero no se dio cuenta.
-Por tu reacción veo que lo has interpretado como que pasa algo más, ¿no?
-Eso es.
-A ver, no conozco a la chica, pero tiene pinta de que algo más hay. ¿Pasó algo por la mañana?
-No, todo normal, desayunamos y me vio muy callado. Lo achaqué a la resaca, que en parte era por eso y en parte porque no había descansado mucho dándole vueltas a la cabeza por eso.
-Ya veo. Pues no sé hijo, ¿tú que sientes por ella?
-Pues que es una amiga genial, que me lo paso muy bien con ella y que aprecio su compañía, no sólo para un aquí te pillo y un aquí te mato.
-Te gusta entonces, ¿no?
-Pues estoy a gusto con ella.
-No respondes claramente.
-Es que no sé, estoy hecho un poco el lío.
-A ver, yo creo que deberías pensar qué sientes por ella, valora lo que hay y si no llegas a algo en concreto, habla con ella, a ver qué te dice. Seguramente te ayude a decidirte.
-Pues sí, eso haré. Gracias, mamá, por escucharme.
-Nada hijo, no hay que darlas.

Entonces entró mi padre a la cocina preguntando que qué cuchicheábamos tanto.

-Nada, tu hijo, que tiene resaca y me estaba contando como fue ayer (dijo mientras me miraba con una sonrisa de complicidad).

Yo le devolví la sonrisa a mi madre y mi padre dijo que era normal que tuviera resaca y más si no estaba acostumbrado.

Después fui a mi habitación y miré el móvil, tenía un mensaje de Elena.

-¿Cómo estás?
-Bastante mejor, me acabo de levantar hace nada.
-Me alegro. Estaba un poco preocupada, te has ido con una carilla… Y tardabas en contestar.
-Sí, he dormido mucho. Me he despertado desorientado y con la boca sequísima. Pero se me ha pasado bastante.
-Genial entonces. Te dejo que sigas descansando.
-Vale, luego hablamos.

Dejé el móvil en la mesita y me tumbé en la cama. Me puse a pensar en qué sentía por ella. Estaba claro que me atraía. También me lo pasaba muy bien con ella, tanto para divertirnos en la cama, como para simplemente pasar tiempo con ella hablando o tomando algo. Pero no sentía eso en el estómago que se supone que tienes que sentir. Aunque no lo sabía muy bien porque nunca me había enamorado realmente, siempre había sido más de rolletes, tal vez me veía con alguna chica durante un tiempo, pero nunca llegaba a cuajar la cosa. Yo no buscaba nada más, estaba bien a mi bola sin preocuparme por otros problemas que no fueran los míos. Aunque con Elena no era así del todo, me preocupé en la fiesta por ella, cuando la vi incómoda y le prestaba atención cuando me hablaba de sus cosas. Estaba hecho un lío y no llegué a sacar nada en claro, así que decidí hablarlo con ella, para ver qué sentía ella y ver como reaccionaba yo cuando me lo contara. Me quedé echado en la cama descansando viendo una serie el resto del día.

La semana transcurrió de manera normal, hablando de vez en cuando con Elena, pero de nada realmente relevante en cuanto a lo nuestro. Yo seguía trabajando y Elena estaba preparando el TFG, ya que sólo le quedaba eso para terminar la carrera. El miércoles vino mi madre a mí habitación.

-Nene, ¿has pensado lo de la chica? (dijo bajito mientras cerraba la puerta).
-Pues sí.
-¿Y bien…?
-Pues que no sé qué hacer, la verdad…
-¿Y eso?
-No estoy muy seguro de lo que siento. Me gusta estar con ella, me lo paso genial, pero no siento eso en el estómago que se supone que tienes que sentir.
-Bueno, tú nunca has sido de tener novia, o al menos yo no he visto a ninguna.
-No, nunca me ha interesado tener una relación.
-Entonces, ¿cómo sabes lo que tienes que sentir?
-Eso es verdad. No lo sé… He decidido hablarlo con ella, para que me cuente qué es lo que siente ella y a ver como reacciono.
-Si no estás seguro, es lo mejor que puedes hacer, creo yo. Eso, o pensarlo durante más tiempo para ver si sacas algo más en claro.
-Paso de darle más vueltas, que luego me obsesiono y no paro y no me centro en lo que tengo que centrarme.
-Como tú veas, hijo. Oye… Este fin de semana nos vamos a la sierra con tus tíos, ¿por qué no te la traes aquí?
-¿Y si no sale bien la cosa…?
-No seas negativo. Si sale mal pues que se vaya y ya lo hablaréis con más calma.
-Es que no es de aquí, es de un pueblo de al lado.
-Pues la llevas a su casa. No creo que pase nada. Vamos es que no veo que os vayáis a pelear por algo así como para no poder llevarla.
-Sí, eso está claro.
-Pues no le des más vueltas y aprovecha que tienes la casa sola.
-Gracias, mamá.
-Nada, hijo…

Estaba muy agradecido por tener una madre así de abierta para poder hablar de estos temas. Me aconsejaba bien y hasta notaba que me daba un empujoncito para que me echara novia. La vería con muchas ganas de verme con una chica.

Más tarde hablé con Elena por whatsapp. Le dije lo de que estaría sólo el fin de semana en casa y la invité a que se viniera. Aceptó y quedamos en que me pasaría el viernes por la tarde-noche a por ella, ya que mis padres se iban el viernes por la mañana.

-Genial, pues pásate el viernes sobre las 8 a por mí.
-Perfecto, cenamos aquí en mi casa y te comento una cosilla que quería hablar contigo.
-¿El qué?
-Lo hablamos en persona mejor.
-¿Todo bien?
-Sí, sí. No te preocupes.
-Vale…

Cuando dejé el móvil pensé que quizá no debería haberle dicho nada para que no se preocupara. Por fin llegó el viernes. Me arreglé un poco para ir a buscarla, iba con una camiseta, unos vaqueros, mis botas color mostaza y mi chupa de cuero negra. Estaba un poco nervioso, ya que en unos momentos podría cambiar la cosa entre nosotros. Llegué a su casa y le avisé para que saliera. La vi venir hacia el coche, iba bastante guapa, con un jersey gris ajustado, unos vaqueros anchos y unas converse blancas. No llevaba maquillaje, aunque era muy guapa al natural, sin él. Me sorprendió el peinado, iba con el pelo recogido, se hizo dos moñetes en la parte superior, que parecían dos bolitas.

Nos dimos dos besos cuando entró al coche.

-¿Y ese peinado?
-Para ir más cómoda.
-Nunca te lo había visto.
-Bueno, me lo hago de vez en cuando. ¿Tan mal estoy? Jajaja.
-Todo lo contrario, te queda muy bien. Me gusta.
-Gracias, jeje. Oye, ¿y esa chupa?
-Pues una que me compré hace poco, siempre he querido tener una.
-Te queda muy bien, te hace pinta de malote jajaja.
-¿Te burlas de mi chupa…? (dije haciéndome el ofendido con tono humorístico).
-Nooooo… jo… era un piropo… (dijo con tono de pena para hacerme reír agarrándome el brazo)
-Jajaja, vale, vale, pues gracias.
-Oye, ¿qué me querías comentar?
-Ahora en mi casa te cuento.
-Uy…
-Nah, no te preocupes, no es nada malo.
-Bueno, ahora me cuentas.

Noté un poco de preocupación en su tono y en su cara, que miré de reojo.

Llegamos a mi casa y entramos. Le dije de cenar y aceptó, me dijo que tenía bastante hambre. Así que cenamos algo que había dejado preparado mi madre mientras veíamos la tele en el salón y me contaba como le iba con el TFG, hasta que me volvió a preguntar.

-¿Y bien? ¿De qué me quieres hablar?
-Espera, vamos a cenar tranquilamente y ya hablamos.
-Mmm… Vale (noté un poco de nerviosismo).

Terminamos de cenar, recogí los platos dejándolos en la cocina y volví al salón. Me senté a su lado y apagué la tele. La notaba un poco nerviosa.

-A ver… cómo te digo esto…

-Quieres que dejemos de vernos (dijo con la voz un poco entrecortada y algo nerviosa).

-¿Qué? No, no. No es eso. ¿Es lo que quieres tú?

-No… Que va. Todo lo contrario.

-Bien. A ver…


Me quedé un rato en silencio pensando qué decir, pero no se me ocurría como empezar.

-Me estás poniendo nerviosa.
-Ya, perdona. Es que no sé por dónde empezar…

Se encogió de hombros esperando a que empezara a contarle de qué se trataba.

-Te oí el otro día (dije por fin).
-Me oíste… ¿el qué?
-Lo que dijiste antes de dormir.

Puso cara de sorpresa y se empezó a poner roja.

-Ah… eso… Nada, sólo que estaba muy a gusto y bueno… (dijo bajando la cabeza mientras seguía un poco roja).
-Elena… (dije mientras le cogía de la barbilla y le levantaba la cara para que me mirara a los ojos). ¿Hay algo más?
-Ya sé que tú no buscas nada. Entiendo que no me quieras seguir viendo si crees que puede llegar a ser un problema (dijo mientras bajaba un poco la cabeza de nuevo).
-Respóndeme (dije volviendo a cogerla de la barbilla para que me mirara a los ojos).

Se quedó callada mirándome a los ojos muy sería.

-Responde (dije de nuevo acercándome un poco).
-Sí (dijo nerviosa).

Me lancé a besarle en los labios en cuanto respondió, cogiéndole la cara. El beso fue muy intenso, durando unos minutos. Ella se dejaba llevar. Hasta que nos separamos.

-Javi… No me esperaba esto.
-Yo tampoco.

Me miró con cara de no entender.

-Entré un poco en pánico cuando te oí decir eso. Porque no supe como reaccionar.
-¿Por eso estabas con esa cara cuando nos levantamos?
-Sí. La verdad es que apenas pegué ojo dándole vueltas. Y a eso se le sumó la resaca.
-Ya decía yo que esa cara era demasiado para una resaca…
-He estado pensando qué es lo que quiero y no tenía ni idea. Verás (empecé a hablar un poco nervioso y de forma un poco atropellada), yo nunca he tenido novia. No me ha interesado nunca tener una relación, yo siempre he sido más de rolletes. He estado viéndome alguna vez con alguna chica durante un tiempo, pero no acababa de cuajar la cosa. Y bueno, he estado pensando en como estoy contigo. Y si te soy honesto, estoy muy a gusto siempre contigo, me gusta pasar tiempo contigo y disfruto tu compañía, tanto en la cama, como fuera de ella. La cosa es que no estaba del todo seguro de que tú sintieras algo más, tal vez estaba exagerando mi interpretación a esas palabras y el gesto de abrazarme fuertemente cuando lo dijiste. Entonces quería saber qué era lo que sentías tú, para ver si eso me ayudaba a ver lo que yo quería. Y creo que merece la pena intentarlo, creo que puede funcionar.

Durante todo ese discurso no le miré porque estaba muy cortado. Nunca me había abierto así con una chica. Cuando acabé, nos quedamos en silencio, la miré y estaba sonriendo ampliamente. Entonces, se tiró encima mía para empezar a darme besos por toda la cara.

-Es que, ¿cómo no me vas a encantar? (dijo mientras no paraba de darme besos).

Yo la abracé fuertemente y empezó a hablar ella:

-Que bien. Tenía miedo de decirte lo que sentía por ti.
-¿Por qué?
-Por miedo a perderte.
-Mira, si te hubiera rechazado como pareja, no hubiera dejado de hablar contigo y pasar tiempo juntos. Lo hemos hecho como amigos sin problema.
-Ya, pero sería incómodo, al menos así me sentiría yo. Además, no creo que fuera la mejor idea si uno de los dos siente algo más por el otro y la otra persona no. Porque a la larga, la persona que siente algo más sufriría.
-Llevas razón. Qué lista eres.
-Jooo, Javi… Qué contenta estoy (dijo abrazándome fuertemente).
-Yo también estoy contento (dije devolviéndole el abrazo).
-Estaba cagada. Creía que me ibas a decir que no nos viéramos más…
-¿Y eso?
-No sé, no he visto ninguna razón, pero no sé, dijiste que me tenías que comentar algo y me puse blanca.
-Pues ya sabes lo que es (dije pellizcándole la mejilla cariñosamente).
-Ay Javi… (dijo dándome un beso). Y pensar que lo primero que dije cuando me hablaste fue “Ya viene un buitre”…
-Anda… Jajaja.
-Jajajaja. Pensé que con lo que hicimos en el parque te quedaste con las ganas.
-Un poco sí, no te voy a engañar jajajaja. Siempre me has parecido una chica muy guapa. Ese día en el parque no sé como llegué a hacer eso… Supongo que por la atracción.
-Gracias (dijo sonriendo). Pero bueno, empezamos a hablar y vi que tenías interés.
-Claro, somos amigos.
-Eso es, entonces pues me relajé bastante y tal y me lo empecé a pasar muy bien contigo. Pero donde empecé a sentir algo más fue precisamente en esa misma noche que te dije eso. Como te comportaste durante la fiesta y lo que hiciste después hizo que te viera con otros ojos. Me ayudaste a quitarme a Alejandro de encima y luego improvisaste una fiesta para los dos solos y como te esforzaste para animarme, haciendo hasta el tonto… No sé, me encantó…
-Vaya… (dije poniéndome un poco rojo).
-Me pareció un gesto tan bonito que no sé… sentía un calorcito aquí adentro (dijo señalándose el pecho).

La escuchaba atentamente mientras sonreía sonrojado.

-Y eso también me gusta.
-¿El qué?
-Eres una persona que sabe escuchar, se te nota interés cuando escuchas a alguien.

Me acerque para darle otro beso. Ella me recibió cogiéndome suavemente la cara. Entonces se subió encima mía, como sabía que me gustaba, con sus piernas a cada lado de mis muslos mientras yo le acariciaba el culo y la espalda, nos seguimos besando hasta que nos apartamos para mirarnos. Entonces ella sonrió y yo le devolví la sonrisa, después se encorvó, dejando caer su cabeza sobre mí pecho, para quedar abrazados.

-Que a gusto estoy contigo, Javi…
-Y yo contigo, Elena. Nunca había estado tan a gusto con una chica.

Me abrazó con más fuerza, yo le di un beso en la frente. Estuvimos así durante un buen rato, con algunos besos de por medio. La verdad es que estaba sorprendido de sentirme tan bien, no esperaba que mi reacción fuese a ser así, besándola y abriéndome con ella. Vi que estaba muy contenta por todo lo que le dije y eso me hizo sentirme aún mejor.

Nos quedamos un rato en el salón viendo una película, pero no era muy buena y empecé a acariciarle la espalda por dentro del jersey, ya que estábamos echados en el sofá en una postura similar a cuando dormíamos, con ella echada sobre mí pecho, abrazándome por la cadera, mientras yo le pasaba el brazo por encima de los hombros. Se incorporó para sentarse a mí altura y nos empezamos a besar con bastante lengua. Ella me acariciaba la cara mientras lo hacía, yo le acariciaba las piernas. Estuvimos así un rato, hasta le empecé a desabrochar el cinturón y los botones de su pantalón vaquero, para abrirme paso, tocándole el coño por encima de sus braguitas. Estaba muy caliente, después de unos segundos, metí la mano dentro, tocándole directamente, lo noté muy caliente y húmedo, le empecé a acariciar la raja con mis dedos índice y corazón. Ella gemía ligeramente mientras nos besábamos con sensualidad. Estuve así unos pocos minutos, acariciando un poco también su clítoris, hasta que metí mis dedos corazón y anular dentro de ella. Entraron fácilmente porque estaba bastante mojada, provocando que aumentaran sus gemidos. Se los metía y se los sacaba lentamente, al ritmo de nuestros besos. Después empecé a aumentar el ritmo, aumentando también sus gemidos y mojándome mucho los dedos.

Entonces le saqué los dedos y se los metí en la boca, para que saboreara sus fluidos, igual que en la primera vez que fuimos a su casa, pero ahora era todo más sensual. Ella chupó los dedos como la primera vez que hicimos eso, con los ojos cerrados. Una vez los chupó bien, le saqué los dedos, para coger su cara y dirigirla hacia a mí para poder besarla y poder saborear yo también sus fluidos. Ella se dejaba llevar. Al notar el sabor de sus fluidos, junto al de su saliva, me excité muchísimo. Ella notó como me puse, así que se sentó encima mía como a mí me gustaba y empezó a besarme el cuello.

-Como sabes lo que me gusta (dije muy excitado susurrándole).
-Ajá (dijo en forma de gemido).
-Me vuelves loco cuando me haces esto, y ahora más… (volví a decir susurrando).

Entonces paró para mirarme a los ojos y decirme:

-Tú sí que me vuelves loca…

Y empezó a darme un morreo con muchas ganas. Yo mientas aproveché para meter la mano por dentro de sus pantalones para acariciarle el culo, dándome cuenta de que llevaba un tanga.

-Mmm… (dije gimiendo sorprendido por lo del tanga).

Ella rio mientras nos besábamos y se apartó para decirme.

-Quería venir preparada por si se daba bien la cosa, como te gustó tanto cuando me lo viste el otro día…

Le aparté dos mechones de pelo de la cara, para cogérsela y ponerle la cara pegada a la mía.

-Eres increíble.

Ella se quedó embobada cuando le dije eso durante unos segundos, después se mordió el labio y empezó a besarme de nuevo. Mientras nos besábamos empecé a pensar en como me comportaba. ¿Cómo era capaz de no tener claro lo que sentía por ella hace unos minutos y estar ahora así de entregado…? No quise darle vueltas y me dejé llevar. Entonces me dijo.

-Vamos a tu cama…

La cogí como el último día que estuvimos en su casa, esta vez dándole algún azote por el camino, llegando a mí habitación y tumbándonos en la cama. Allí todo fue muy rápido, ambos teníamos muchas ganas del otro. Empecé yo desnudándola rápidamente, empezando a comerle el coño durante unos minutos, luego ella se zafó, tirando de mi con fuerza para desnudarme y empezar a chuparme la polla. Ambos nos comimos con mucha ansia, yo dando lametadas fuertes y ella metiéndose casi toda la polla en la boca, chupándola muy rápidamente.

Saqué uno condón de la mesita y me lo puse rápidamente y la puse a 4. Se la metí con cuidado, entró bastante bien, sin mucho problema, estaba muy mojada. Entonces empecé a metérsela fuertemente, haciendo bastante ruido con el choque de nuestras caderas. Ella se mantenía sobre sus brazos, jadeando y gimiendo. Yo jadeaba al ritmo al que se la metía. Mantuve un ritmo fuerte durante unos minutos hasta que se empezó a encorvar, apoyando su cabeza en la almohada de lado y estirando sus brazos, metiéndolos debajo de la almohada.

-Ay… Javi, Javi, Javi, Javi (dijo con una voz muy aguda). Me corro (casi gritando esta vez).

Y empezó a temblar fuertemente mientras gemía gritando. Seguí empujando con fuerza, apretando fuertemente los dientes para aguantar y no correrme, pero al sentir su coño estrujar mi polla fuertemente, con unas contracciones y sus temblores, no lo pude evitar. Empecé a sentir escalofríos por la espalda y me empecé a correr, gimiendo alto, pero sin llegar a gritar.

Cuando acabé de correrme, salí de ella, que seguía temblando y se desplomó sobre la cama. Me quité el condón y lo dejé anudado en la mesita. Me tumbe a su lado, mirándola como se recuperaba. Podía ver como temblaba un poco aún, dándole algún espasmo, mientras gemía murmurando. Estaba tumbada boca abajo con los ojos cerrados. Yo de lado mirándola, entonces me di cuenta de que se le había desecho uno de sus moños, la veía guapísima. Poco a poco dejó de temblar, recuperando una respiración normal y abrió despacio los ojos para verme como la miraba yo sonriendo.

-Qué bonita eres.

Se puso un poco roja y sonrió, poniéndose de lado para quedar cara a cara.

-Qué manera de follar… (dijo con una risa tonta).
-Ha sido muy rápido todo…
-Me ha encantado, nunca me has follado así de fuerte.
-¿Te he hecho daño?
-Que va, me sentía genial.
-Me has puesto como una moto y quería follarte así.
-Pues me alegro, porque ya has visto como me he puesto. Cada vez son más intensos mis orgasmos contigo…

Le di un beso en la mejilla.

-¿Necesitas ir al baño?
-¿Quieres que nos demos una ducha?
-Claro, vamos.

Fuimos hacia la ducha, donde estuvimos un rato bajo el agua caliente, acariciándonos y dándonos besos. Después salimos de la ducha, secándonos. Fuimos a mí habitación, yo me puse mis boxers y ella su tanga.

-Espera.
-¿Qué pasa? (dijo extrañada)
-Toma (dije dándole una camiseta mía).
-¿No quieres que me quede así? (dijo con tono de burla).
-Si por mí fuera… Hasta sin el tanga jajaja. Pero es que en esta casa hace mucho frío por la noche y más en invierno. Con esta camiseta y los dos durmiendo acurrucados, no debería haber problema.
-Que bien suena eso (dijo sonriendo).

Entonces se puso mi camiseta, que obviamente le quedaba grande, casi haciendo de camisón e hizo un gesto que se volvería típico en ella, poniendo los brazos en jarra y girando un poco la cabeza sonriendo.

-¿Qué tal me queda?
-Joder, que guapa eres (dije mientras me acercaba a ella para cogerle de la cara y besarle).

Después de unos segundos, me separé de ella y le dije:

-Tienes la sonrisa más bonita que he visto en mi vida.
-Ay, Javi… qué cosas dices…
-Lo digo en serio.

Y estaba siendo honesto, Elena era una chica muy guapa y cuando sonreía iluminaba el lugar. Ella me miraba poniendo ojitos y sin decir nada más se puso de puntillas para darme un beso, muy sensual que duró unos segundos. Cuando terminamos de besarnos le dije:

-Nos vamos a quedar sin saliva de tanto besarnos… jajaja.
-Jajajaja… Pues anda que no quedan besos por darnos…

Le di un abrazo y ella me lo devolvió. Después, nos fuimos a dormir, quedándonos abrazados de forma muy acaramelada.

Me puse a pensar en como había ido el día. Aún no me podía creer como reaccioné de esa manera, no era lo típico en mí. La cara que tenía cuando me dijo que sí que hacía algo más, esa mirada, me derritió por dentro, destapando lo que sentía por ella. ¿Cómo no fui capaz de verlo antes…?

También pensé en lo que dijo que me empezó a ver con otros ojos cuando hice lo de irnos de la fiesta, para estar los dos solos y animarla por el mal trago que pasó con su ex. Fue algo que me salió natural, no pensé, sólo actué. Tal vez lo hice porque ya sabía lo que sentía, aunque yo lo achaqué a que veía mal a mi amiga y no quería verla así…

Finalmente caí dormido pensando en ese gesto que hizo sonriendo mientras giraba la cabeza. Me encantó.

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