KERANOS

Cuando llegué a casa me pegué una ducha rápida y me fui a dormir para descansar un poco más.

A las pocas horas me desperté. Miré el móvil y tenía mensajes de Elena.

-Tío, he estado buscando cosas de sumisas y joder… No me ha gustado lo que he visto la verdad… Jajajaja

Me empecé a reír pensando en que habría buscado. Entonces le escribí.

-Me acabo de despertar, me dolía un poco la cabeza y me eché un rato. ¿Qué has buscado loca? Jajaja.

-¿Estás bien? (Me respondió al rato).

-Claro, es sólo un poco de resaca. No estoy muy acostumbrado a beber.

-Bueno, que te mejores jeje.

-¿Me vas a contar qué has buscado?

-Buah… Tío es que me da hasta cosa… Jajaja

-Madre mía… A saber qué has buscado… Jajajaja

-Pues no sé, he visto a un tío que ponía a una tía apoyada sobre una mesa y la ataba con cuerdas fuertemente para que no se moviera, pero que se le ponían las zonas rojas y hasta moradas de lo fuerte que le apretaba. Y entonces cogía como una fusta grande y empezaba a azotarla, mientras ella gemía de dolor y placer, pero que le daba fuerte, que le dejó el culo moradísimo. Luego la tumbó boca arriba, atándola igual que antes y empezó a echarle cera caliente por el cuerpo, hasta en los pezones y en el coño… Que dolía hasta verlo. Luego cogió una polla de goma muy grande y empezó a follarle la boca con ella, pero muy fuerte, la tía se estaba ahogando, soltaba unos lagrimones… Y escupía muchas babas… Y ahí ya lo quité.

-A ver, es que eso es otro nivel. Lo que nosotros hicimos fue muy suave. Seguro que hay gente que no lo considera ni un juego, sólo un polvo normal.

-La gente está muy loca jajajaja.

-Pues sí, bastante. Pero bueno, si se lo pasan bien, pues mejor para ellos jajaja.

-¿Tú has hecho eso?

-No, a eso no he llegado.

-¿Y te gustaría probarlo?

-Pues no sé, si se da la ocasión y ella me pide que haga esas cosas, pues se podría intentar supongo.

-Mmm…

-¿Qué pasa?

-Nada…me da curiosidad…

-¿De qué?

-No sé, tal vez podríamos probar, pero no tan bestia.

-¿En serio?

-Si quieres sí…

-Bueno, yo no quiero que tú hagas cosas que no quieres hacer.

-Sí, sí. Es que me da curiosidad y como contigo tengo confianza para eso, pues podríamos intentarlo.

-Vale, pero recuerda que es importante la comunicación. Si hay algo que no te gusta o algo va mal, hay que decirlo.

-Sí, sí, no te preocupes 🙂

-Genial 🙂

-Oye, ¿qué es lo más fuerte que has hecho así de dominar?

-Ya salió otra vez la curiosa jajajaja.

-Jajajaja, que tonto eres. Pues sí, tengo curiosidad, a ver si me pone para poder probarlo jajaja

-Jajajaja, que lanzada.

-Ya ves, has despertado a la fiera jajajaja.

-Jajaja, ya veo, ya…

-Va, cuéntame…

-Pues una vez estaba con una tía, estábamos follando y me dijo que le azotara, después me dijo que usara un cinturón y que le diera fuerte, que lo usara como un látigo y la empecé a azotar. Ella me pedía más fuerte y así lo hice, le llegué hasta a hacer marcas en el culo y se le puso morado, ella gritaba de placer, luego se echó encima mía para comerme la boca y empezamos a follar otra vez, ella estaba tumbada boca arriba y yo de rodillas y me cogió la mano y se la llevó a su cuello y me dijo que le apretara fuerte. Lo hice y me dijo que apretara más y que la follara muy duro. Se puso hasta roja de lo que apreté, pero estaba muy cachonda y se empezó a correr, moviéndose como una loca.

-Uff… Joder…

-Eso ha sido lo más fuerte que he hecho en ese plan.

-¿Qué sentiste cuando lo hiciste?

-Pues fue muy morboso, la verdad. Me pareció un poco fuerte de primeras, pero luego lo disfruté, sobre todo cuando ella se corrió.

Pasaron unos segundos y no respondía, pero de repente me llegó una foto de unos dedos mojados.

-¿Y eso? (pregunté)

-Mira como me has puesto…

-Joder…

-Ojalá estuvieras aquí…

-Ojalá…

Me estaba poniendo cachondo, cuando entonces me mandó otra foto. Era una foto de ella frente al espejo completamente desnuda, poniendo cara de estar cachonda mientras se mordía el labio.

-Joder Elena, como me pones…

-Y tú a mí…

Entonces le envié una foto de mi polla empalmada. No me respondía, pero entonces a los segundos me llamó.

-Que cachonda me tienes cabrón…

-Y tú a mí…

-Me estoy metiendo los dedos, estoy mojadísima…

-Yo la tengo muy dura, ojalá te pudiera follar ahora mismo (dije susurrando para que no me oyeran en casa).

-¿Te estás tocando?

-Claro, imposible no hacerlo con las ganas que te tengo ahora mismo y oyéndote así de cachonda.

-Mmm… (se le oía gemir y resoplar). ¿Cómo me follarías?

-Ahora mismo te pondría a cuatro y te reventaría hasta que no pudieras más…

-Joder… Javi… Me voy a correr…

-Mmm, quiero saborearla…

-Uff, me corro… (y empezó a gemir bajito y a respirar entrecortadamente).

-Joder Elena, me corro yo también… (y empecé a resoplar mientras ponía perdida mi camiseta).

Nos quedamos callados unos segundos, hasta que nos recuperamos. Y ella dijo:

-Como me pones Javi, estoy descubriendo un mundo contigo…

-No será para tanto, mujer jaja…

-Es verdad, nunca he hecho estas cosas, y me salen natural. Pero ahora me tienes cachonda todo el día pensando en follar jajajaja.

-Vaya jajaja.

-Bueno, voy a ver si hago cosas…

-Venga… Oye, ¿has arreglado las cosas con tu hermana?

-Bueno, le he dicho que sé lo que hago y que no se meta tanto en mi vida íntima.

-Pero sin pelearos, ¿no?

-No, no nos hemos peleado, pero no ha puesto muy buena cara.

-Bueno, déjala, ya se le pasará…

-Ya…

-Bueno, a ver si nos podemos ver pronto.

-Sí, te tengo muchas ganas jaja.

Y nos despedimos. Estaba flipando con Elena, con lo paradita que parecía cuando empezamos a follar en su casa y como estaba evolucionando la cosa. Estaba encantado de tener a alguien así para hablar de estas cosas y pasárnoslo bien.

Pasaron unos días, en los que hablábamos de vez en cuando, pero nada reseñable ni sexual, hablábamos de amigos en común y poco más, diciéndonos de vez en cuando la ganas que teníamos de quedar para volver a follar y probar cosas nuevas.

El jueves por la noche, muy tarde, me escribió:

-¿Nos podemos ver mañana por la tarde?

-¿No habías quedado con tus amigas?

-Sí, pero se han rajado…

-¿Tantas ganas tienes de verme que no puedes esperar al sábado?

-Sí, quiero verte ya…

-¿Quieres que te llame y hacemos lo del otro día?

-No, es muy tarde y no quiero hacer ruido.

-Mmm, vale… ¿Me paso sobre las 6 por tu casa?

-Perfecto, mi hermana se va con sus amigas y mi madre se va con mi tía a tomar café y hasta la noche no viene.

-Genial. Hasta mañana.

-Hasta mañana.

Me fui a dormir un poco con el calentón de pensar que el siguiente día íbamos a follar y por haberme quedado con las ganas de hacer lo que hicimos la otra vez por teléfono.

Al día siguiente fui a su casa y como sabía que estaba sola, llamé al timbre. Tardó un par de minutos, y abrió la puerta, pero era su hermana. Puse cara de sorprendido al no esperarla ahí. Sin darme tiempo a reaccionar, me agarró de la mano y tiró de mí para que entrara y cerró la puerta.

-¿Qué te traes con mi hermana?

-¿Cómo?

-Que qué te traes con ella… ¿Sois novios?

-¿Pero tú quien te crees?

-¿Sois novios o no?

-Mmm… No, somos amigos.

-Ya… Haciendo llamadas para haceros pajas… Muy de amigos eso…

-Pero vamos a ver niñata, ¿qué es lo que te pasa? (dije seriamente mientras me acercaba a ella).

-¿Que qué es lo que me pasa…?

Entonces me agarró de la camiseta y tiró hacia a ella, tirándome casi y empezó a besarme con ansia. Yo intenté separarme, pero me agarró de la cara para que no me despegara de ella y después me agarró el culo. Cuando nos separamos para coger aire le pregunté aun estando en shock.

-¿Pero qué haces?

-¿Tú qué crees…?

-No sé, dímelo.

Se quedó callada y me volvió a coger de la mano llevándome a su habitación. Tiró de mi brazo para sentarme en su cama.

-¿Pero qué…?

-Cállate (me dijo sin dejarme acabar mientras me daba un guantazo).

Entonces me volvió a besar con mucha ansia mientras se sentó encima de mí. Estaba flipando con lo que estaba pasando, cuando de repente se quitó la camiseta, dejándome ver sus pechos. Eran pequeños, pero más grandes que los de su hermana. Y es que Noelia era más bajita que su hermana, estaba más rellenita, blanca como la leche, se parecía de cara muchísimo a ella, pero tenía gafas. Tenía el pelo bastante largo y moreno. Y tenía el culo bastante grande. Volviendo a sus tetas, estaban muy blancas, de forma cónica, pero levantándose hacia arriba y con unos pezones rositas, eran muy bonitas. Me cogió una mano y la llevó hacia una de sus tetas mientras me seguía besando. No te su pezón muy

duro. Y dijo:

-Joder que paradito eres, no parecías así el otro día cuando te follabas a mí hermana…

Entonces la paré y me aparté de ella.

-¿Estás flipando o qué te pasa?

-Venga, si estás deseando follarme…

-¿Pero qué dices? ¿Pero cuántos años tienes?

-¿Qué más da eso?

-Pues que paso de historias, la verdad.

-Tengo 17, pero no me estás forzando ni nada… no digas tonterías, ven.

-Mira, me voy, que esto es una calentada.

-¿Me vas a dejar así?

-¿Así cómo?

-Pues con el calentón, que no sabes las ganas que tengo ahora mismo.

-Pues te vas a tener que quedar con más ganas.

-Que pasa, que te estás pillando de mi hermana, ¿no?

-¿Pero tú de que vas?

-Voy de que te quiero echar un polvo. Os oí y parece que follas bien, estás bien y me pusiste cachonda cuando me contestaste el otro día de malas maneras.

Me quedé en silencio. Estaba flipando con la hermana. Hasta que reaccioné.

-Olvídate, paso de historias y no quiero que tu hermana se moleste.

-Joder, sí que estás pillado.

-Que no es eso.

-Ya… Pues tú te lo pierdes, pero que sepas que yo soy mejor que ella en la cama, la chupo muy bien y me muevo que no veas.

-Ya… Mucha experiencia con 17, seguro…

-¿Que no…?

Entonces me cogió del brazo y tiró de nuevo hacia ella para que me echara encima de ella. Nos quedamos tumbados en su cama, estando yo encima de ella y me empezó a besar mientras me agarraba el culo.

-Para (susurré).

-No.

-Para, en serio.

-Oblígame.

Entonces me echó para el lado para ponerse ella encima. La situación y verle las tetas me puso cachondo, provocándole una erección. Y ella se dio cuenta al pasar su mano sobre mi paquete.

-Anda, si estás empalmado. Ves como tenías ganas…

-No es por eso…

-Ya…

Entonces rápidamente me desabrochó el cinturón y el botón de los vaqueros y cogió el pantalón y los calzoncillos a la vez, tirando de ellos hacia abajo, liberando mi polla empalmada.

-No está mal.

La agarró fuertemente y se la metió en la boca.

-¿Qué haces?

No respondió y se limitó a chupar mi polla. Lo hacía bastante bien, no se estaba tirando un farol. Chupaba la punta mientras me masturbaba bastante rápido y de pronto empezó a tragársela. No se la llegaba a meter entera en la boca, pero si gran parte. Lo hacía muy bien, muy rápido, podía notar su garganta. Estuvo así unos momentos y después empezó a tragar más, metiéndosela casi entera en la boca y chupándola así durante un rato, haciendo sonidos guturales.

-Joder (dije susurrando mientras resoplaba).

-Lo hago bien… ¿eh?

No le contesté. Ella seguía chupándomela. Si seguía así me iba a correr en poco tiempo, así que me incorporé y la tumbé en la cama boca arriba, tirando de sus leggings negros y sus bragas, dejando su coño totalmente depilado a la vista.

Me quedé mirándolo, lo tenía muy pequeñito, con unos pequeños labios rositas muy bonitos. Entonces me dijo:

-¿A qué esperas?

Era muy borde, pero eso me ponía muy burro. Entonces le empecé a comer el coño, estaba muy rico. Empecé lamiéndole toda la raja, con mucha saliva, aunque ya estaba bastante mojada. Ella me miraba sin decir nada, aunque notaba como su respiración cambiaba por la excitación. Le empecé a meter la lengua en dentro del coño, a lo que ella respondió con un pequeño gemido mientras me empujaba desde la nuca para que se la hincase más. Después subí a su clítoris y lo empecé a lamer y succionar. Empezó a gemir más fuerte, pero sin llegar a gritar. Estuve así durante un rato hasta que empecé a aumentar el ritmo mientras le agarraba sus tetas tan puntiagudas, con sus pezones bastante duros, pellizcándolos de vez en cuando. Estaba aún más excitada y gemía más, llegando al punto de empezar al tirarme fuerte del pelo. Tiró de mis manos hacia ella para que me incorporara y le tiró un condón que había cogido justo antes de la mesita de noche.

-Póntelo (Me dijo seria con tono de estar dando una orden).

Estaba muy cachondo, así que me lo puse sin decir nada. Tenía sentimientos encontrados, pues estaba a cien y quería reventarla, pero no me hacía gracia que fuera menor y que su hermana se pudiera molestar. Pero estaba en un punto de no retorno y me lo puse rápidamente y se la metí directamente. Soltó un gemido, seguido de jadeos al empezar yo un rápido mete-saca.

-Más fuerte cabrón (dijo casi gritando mientras me dio un guantazo que me cruzó la cara).

Así que empecé a darle duro, causando ruido por el choque de nuestros cuerpos.

-Que puta eres para ser tan joven… (dije cachondo perdido sin pensar).

-Sí, soy muy puta (dijo mientras me cogía una mano y se metió mi dedo pulgar y empezaba a chuparlo como si fuera una polla).

Seguí follándola con el mismo ritmo mientras gemía con mi dedo en la boca, hasta que de nuevo me dio otro guantazo y me dijo que la follara más fuerte. Me costó trabajo aumentar el ritmo, porque ya estaba follándola duro y estaba cerca de correrme, pero lo hice y a los pocos segundos se empezó a correr entre gritos.

-Así, así, así… ¡AHHH! Mmm… ¡AHHH! Que bien lo haces cabrón (dijo mientras seguía con mi dedo en

su boca y agarraba el brazo fuertemente con sus manos y se encorvaba hacia arriba).

Entonces salí de ella porque notaba que me iba a correr, quitándome rápidamente el condón y tirando de ella para incorporarla mientras yo estaba de rodillas en la cama. La cogí fuertemente del pelo por la parte de la nuca.

-Ven aquí puta, que me voy a correr. Abre la boca.

Abrió la boca y sacó la lengua. Noté un fuerte escalofrío por mi espalda, señal de que me iba a correr y vacié mis huevos, echando la leche dentro de su boca. Solté tres fuertes chorros y algo más, con menos fuerza. Ella gemía mientras me corría en su boca. Cuando acabé de correrme, le solté el pelo y ella se lo tragó. Inmediatamente después de tragarse mi leche, me agarró la polla y me chupó la punta, succionando para exprimir hasta la última gota y tratándose lo último que pudo sacar mientras se relamía.

-Que rico (dijo susurrando).

Yo me eché hacia atrás para quedarme sentado en la cama en silencio.

-Seguro que mi hermana no te dio tanto placer…

Seguí en silencio mientras me subía los calzoncillos y los pantalones.

-¿No vas a decir nada?

-¿Qué quieres que diga?

-No sé… Si te ha gustado o algo…

-Es evidente que sí…

-¿A que soy mejor que mi hermana?

-Para de preguntarme eso.

-Vaya… Que estás pillado por ella y te molesta que diga eso, ¿no?

-Que tonta eres, de verdad. ¿Disfrutas con esto?

-Pues claro.

-¿Disfrutas riéndote de tu hermana y metiéndote con ella?

-Necesita espabilar.

-Estás muy flipada, la verdad. Tienes 17 y te comportas como si fueras una maestra experta.

-Tal vez, pero ella tiene 23 y parece que tiene 15 para estos temas.

-¿Y que más te da?

-A mí nada, pero creo que le vendría bien espabilar. Seguro que es muy sosa.

-No tienes ni idea…

-Ya, y tú sí… Que con 23 años que tendrás también eres un poco paradito, que te he tenido que ir llevando yo…

-Tengo 25 y créeme que, si hubiera querido, te habría follando de tal manera que no te habrías atrevido a darme ni un guantazo…

-Ya… ¿y por qué no lo has hecho?

-Pues porque todo esto me ha pillado a contrapié, ha sido todo muy rápido.

-Pues que sepas que diciéndome eso, tengo ganas de follarte otra vez, o bueno, de que me folles, así como dices…

-Pues olvídate.

-Sí, jajaja. Ya veremos…

-Oye, lo de anoche fuiste tú, ¿no?

-Sí.

-¿Por qué lo hiciste?

-Ya te lo he dicho, porque te quiera follar.

-No me entra en la cabeza que hagas algo así.

-Terminé de estudiar y me acordé de como me contestaste el otro día y me puse cachonda. Hasta me empecé a tocar. Entonces pensé en que tenía que follar contigo sí o sí. No me iba a quedar con ese calentón que me diste el otro día. Así que entré en la habitación de mi hermana con cuidado para cogerle el móvil y escribirte como si fuera ella. Luego borré la conversación y lo dejé donde estaba.

-Estás mal…

-No, estaba cachonda y ahora que me has dicho que me reventarías, pues más.

-Joder… no sé como he podido caer…

-Tranquilo, que no le voy a decir nada, si eso lo que te preocupa…

-No es por eso… es que no me gusta hacer las cosas así.

-¿A qué te refieres?

-Pues que no ha sido algo que supiéramos los dos que iba a pasar. Me ha molestado que te hayas hecho pasar por otra persona y que hayas seguido cuando te he dicho que pararas.

-Joder, como te comes la cabeza por un polvo. Si no sois novios… Relájate.

-Bueno, va a ser mejor que me vaya.

-Pues sí, a ver si va a venir mi hermana o mi madre y a ver qué le decimos… Pero ni se te ocurra decirle nada de esto, que paso de que se raye…

-¿Crees que se rayaría?

-No estoy segura, pero prefiero no comprobarlo.

Me encogí de hombros y me fui de allí. Me subí al coche, que aparqué un par de calles detrás de su casa y me quedé un rato pensando en qué hacer. A mí me gustaba ser sincero, pero tampoco es que le tuviera que contar nada, al fin y al cabo, no éramos pareja ni nada, sólo follamigos. Entonces alguien dio unos golpecitos a la ventanilla del coche, era Elena. Me asuste y el corazón me empezó a latir rápido.

-¿Qué haces aquí loco? (me preguntó mientras reía)

-Emmm… yo… nada… Había venido a verte (dije lo primero que se me vino a la cabeza).

Ella miró a sus amigas e hizo un gesto con la cabeza para que se alejaran.

-Si habíamos quedado mañana y sabías que iba a estar con mis amigas hoy…

-Emmm… ya… pero es que tenía muchas ganas y bueno, creía que sería buena idea, pero he ido a tu casa y he llamado, pero nadie ha contestado y ya me iba…

-No sé, ¿te quieres venir? Ya que has venido…

Hay que aclarar que ella vivía en un pequeño pueblo cerca de donde yo vivía.

-No te preocupes, no os quiero molestar…

-¿Pero qué dices? ¿Cómo vas a molestar, tonto? Jajaja…

-Nah, no te preocupes, además me ha llamado mi madre para que le ayude, que se ha roto algo en

casa y no puede arreglarlo.

Se apoyó en la ventanilla y me dijo:

-Bueno, como quieras, es una pena que hayas venido para nada, la verdad (dijo acercándose para darme un beso).

Me aparté nervioso para que no me besara, por si olía a coño, porque se lo acaba de comer a su hermana.

-¿Me haces una cobra? Jajaja

-Mmm… no, es que bueno, he venido con ganas y me voy a quedar con ellas y ahora tú también (dije con una risa un poco nerviosa).

-Que malo eres… jeje.

-Tú también jaja. Bueno, me voy, no te robo más tiempo. Mañana nos vemos.

-Que ganas…

-Yo también tengo muchas ganas…

Nos despedimos mientras sus amigas miraban riéndose. Mientras conducía me dije a mí mismo:

-¿Qué coño me pasa? ¿Por qué me pongo así…?

Estuve dándole vueltas y llegué a la conclusión de que Elena era una buena amiga a la cual no quería hacer daño de ninguna manera y no quería perder ese folleteo que tuvimos el otro día y que parecía se iba a prolongar.

Al llegar a casa me duché. De vez en cuando me venía a la cabeza todo lo que había pasado por la tarde. Me puse una peli, pero me pasaba lo mismo, así que la quité y me fui a dormir.

Afortunadamente me dormí más o menos rápido y pude descansar la mente.

Al día siguiente me desperté más despejado. Miré el móvil y tenía un mensaje de Elena.

-¿Sobre qué hora vendrás?

-Pues a la que tú quieras (respondí).

-Vente sobre las 9, cenamos algo aquí, nos tomamos algo y ya vemos lo que hacemos, jeje.

-Me parece genial.

-Que ganitas…

-Yo también tengo ganas.

-Y más con lo de ayer, jajaja.

-Sí, jajaja.

Se me vino otra vez a la cabeza lo del día anterior, pero me lo quité rápidamente de la cabeza, quería disfrutar. El día pasó normal, sin nada más reseñable, sólo que fui a comprar condones antes de ir a su casa por si acaso.

Sobre las 9 y media llegué a su casa y me abrió, nos dimos dos besos y un abrazo y fuimos al salón. Hicimos unas pizzas y nos sentamos a cenar en el sofá de su salón, pero apareció su hermana, iba a cenar con nosotros.

Como era de esperar, era una situación incómoda, por todo lo que pasó el domingo anterior. No veía a Elena muy contenta. Se limitó a cenar mientras miraba la tele. Su hermana me miraba de vez en cuando, pero Elena no se daba cuenta.

Puse la mano sobre la pierna de Elena buscando tranquilizarla. Por como estábamos sentados, su hermana no se dio cuenta, ya que nosotros estábamos en el sofá y ella en un sillón al otro lado de la mesa, pero no frente a nosotros. A penas reaccionó al gesto, le empecé a acariciar el muslo, pero

seguía sin reaccionar. Me sentía bastante incómodo, así que para romper el hielo dije:

J: ¿Y cómo te van los exámenes…? (mirando a Noelia).

N: Pues bien, es que me como mucho la cabeza y me agobio, pero al final los saco con nota.

J: Ah, muy bien.

N: Sí, ya estoy menos agobiada… (dijo mientras me miraba a los ojos y sonreía un poco).

Miré de reojo a Elena, pero ella seguía mirando la tele en silencio.

J: ¿Ya los has acabado todos?

N: Sí. Ya sólo quedan los finales y Selectividad. Aunque hay un examen que me salió bien, pero creo que me podría haber ido mejor, me estoy pensando en presentarme a subir nota… (dijo de la misma manera que antes, solo que ahora además se mordía un poco el labio).

J: Entiendo, es importante la nota para cuando te hagan la media (dije un poco sin saber como responder a sus indirectas para que parara).

E: Oye Noelia, ¿por qué no te vas con mamá y la abuela a dormir y nos dejas un poco de intimidad…? (dijo de manera seca mirando a su hermana).

N: ¿Es que os molesto aquí?

E: Bueno, estaría bien no tener que preocuparse de si alguien entra a tu cuarto sin llamar… Además, no quiero otra discusión como la de la otra vez.

N: Vamos, que queréis estar solos para poder follar a gusto sin tener que preocuparos de no tener que hacer ruido…

Elena se quedó callada y suspiró con desdén.

E: Bueno, ¿me puedes hacer el favor?

N: Vale, vale, tranquila, ahora me voy. Si pasa algo y venimos, te llamo, por si él sigue aquí y eso…

E: Vale.

Entonces Noelia se levantó y se llevó todos los platos a la cocina y nos dejó allí. Le dije a Elena:

-¿Estás bien…?

-Sí, ¿por?

-Te he notado un poco tensa, ni has reaccionado a cuando te he tocado la pierna…

-Ya… perdona, pero es que estoy un poco cabreada con ella por lo del otro día. Y ahora va y se planta aquí con nosotros a cenar con toda su cara…

-Tranquila, no pasa nada. No le des más vueltas… (dije mientras ponía la mano en su muslo y se lo acariciaba).

Me miró, sonrió y nos empezamos a besar. Oímos un ruido a lo lejos, entonces Elena me dijo:

-Ya se ha ido.

Y acto seguido se sentó sobre mí, rodeándome con sus piernas y me cogió la cara con sus manos y me empezó a besar suavemente. Me gustó mucho que hiciera eso, así que yo le acariciaba los muslos, la espalda y su culo mientras nos besábamos. Nos besamos durante un rato, hasta que empezó a besarme el cuello, yo metí mis manos por dentro de su ropa, para acariciarle la espalda, iba vestida como la última vez, una sudadera que le quedaba un poco grande y unos vaqueros. Estaba disfrutando el momento, pero abrí los ojos y vi movimiento en el marco de la puerta, era Noelia. Estaba un poco

asomada mirándonos. Mi reacción fue dar un respingo.

-¿Todo bien…? (dijo Elena al ver mi reacción por haber visto a Noelia mientras me seguía besando el cuello).

-Sí… Es que me haces un poco de cosquillas, pero no pares… Me encanta que me beses así el cuello…

-Mmm… a mí también me encanta besártelo…

Volví a mirar y Noelia seguía allí. Se mordió el labio cuando vio que la miraba. Le hice un gesto con la mano para decirle que se fuera, pero ella dijo que no con la cabeza. Le lancé una mirada para que me hiciera caso, pero no se iba. Entonces Elena dijo:

-¿Quieres que vayamos a mi habitación…?

-Espera… (dije sujetándola para que no se moviera por si veía a su hermana) Un poco más… Estoy muy a gusto ahora mismo…

-En mi habitación vamos a estar más a gusto… Podemos seguir así allí (dijo incorporándose).

-Vale, vamos (dije mientras la traía hacia a mí para que me abrazara y levantarnos con ella colgada en mí).

Hice eso para ver si Noelia seguía ahí y que Elena no viera nada, aunque me gustó como me abrazó las caderas con sus piernas y se abrazó a mi cuello.

Para mí alivio, Noelia ya no estaba ahí.

-Menos mal… seguro que se ha ido ya a casa de su abuela (pensé).

Cargué con Elena hasta su habitación, mientras ella me seguía besando el cuello, acentuando mi erección, que ya estaba presente por los besos de antes. Cuando llegamos a su habitación, seguimos

besándonos, hasta que ella empezó a sobarme el paquete. Entonces me desabrochó los vaqueros y tiró de ellos para abajo sin llegar a quitármelos para cogerme la polla y empezar a masturbarme mientras nos besábamos con mucha lengua. Al rato me la empezó a chupar mientras yo estaba tumbado boca arriba y ella de rodillas sobre la cama frente a mí, encorvada. Lo hacía muy suave, empezando por el glande y pasando su lengua lentamente por el tronco después, para luego volver a subir hasta el glande.

-Me encanta como lo haces (dije susurrando).

Ella me acarició el pecho, aumentando la intensidad de la mamada, estando así durante un rato. Pero de repente paró:

-Javi, no tengo condones…

-No te preocupes, tengo en el coche.

-¿Está muy lejos?

-No, está aquí al lado, no tardo nada.

-Lo digo porque vas a ir empalmado jajaja.

-Bueno, me la acomodo un poco. De todas maneras, no creo que haya mucha gente ya por la calle.

-Vale, te espero aquí. Toma, coge mis llaves para cuando vengas.

-Vale.

Entonces me subí los calzoncillos y el pantalón, acomodándome la polla para que no se notara, aun así, se notaba un poco, por lo que tiré de mi sudadera para abajo para tapar un poco.

-Ya vengo.

Salí de su habitación y crucé el pasillo para ir hacia la puerta para salir de su casa. Estaba oscuro, al llegar a la entrada noté que alguien tiraba de mí. Me asusté y respiré sobresaltado.

-Shhh, ven aquí.

Era Noelia, evidentemente no se había ido aún. Tiró de mí y me agarró la cara con fuerza para empezar a besarme. La cogí de los hombros para apartarla de mí.

-¿Qué coño haces? (dije susurrando para que no nos oyera Elena).

-Te he visto antes y me he puesto cachonda, quiero mi parte…

-¿Qué parte?

-Cállate y ven aquí (dijo agarrando otra vez mi cara).

Le cogí las manos con fuerza y me eché para atrás para pararla.

-Estate quieta.

-No. Quiero que me revientes como me dijiste que podrías hacer.

-Pues olvídate, eso no va a pasar.

-Mira como me tienes (dijo mientras cogía mi mano con fuerza para meterla dentro de sus leggings y bragas.

Hice fuerza para soltarme, pero ella hizo aún más para que le tocara bien el coño. Lo tenía ardiendo y muy mojado.

-¿Me vas a dejar así?

-No voy a hacer nada contigo (dije soltándome y saliendo a la calle).

Ella me siguió y de camino al coche seguimos hablando ya con un tono normal.

-No me jodas, no me puedes dejar así.

Me paré en seco y le dije:

-Mira, yo no quiero nada contigo, olvídate. ¿No tuviste suficiente con lo del otro día?

-Pues no, ¿no lo ves? Quiero que me revientes joder.

-Paso. No me gusta como haces las cosas. Si fueras de otra manera tal vez.

-¿Cómo hago las cosas?

-A espaldas de tu hermana, como lo de coger su móvil para escribirme.

-¿Pero qué más le da a ella que follemos tú y yo?

-Porque paso de historias, yo quedo con ella para pasármelo bien. Y no quiero que por esta tontería se joda el buen rollo que tenemos ella y yo.

-Pero si es mejor así, más morboso. ¿O me vas a decir que no te ha dado morbo cuando os estaba viendo?

-En serio, bájate los humos que vas muy rápido para lo chica que eres.

-Que idiota eres. ¿Es que tú no eras así con mi edad?

Me quedé en silencio y llegué al coche. Me senté en el asiento del copiloto para abrir la guantera y coger los condones, pero ella se sentó encima mía, como lo había hecho Elena en el sofá. Y empezó a besarme el cuello mientras me decía:

-Así te gusta, ¿no?

-¿Pero qué haces?

-Lo que te gusta…

La cogí de los hombros para apartarla de mí.

-En serio, para (dije mientras la miraba seriamente a los ojos).

Se quedó callada durante unos segundos hasta que por fin dijo:

-Joder… Es que tengo muchas ganas contigo (con voz de lástima).

-Ya te he dicho no sé cuántas veces que te olvides.

-Pero… es que…

-No. Ahora mismo no me planteo nada.

-Pfff… Que cabrón eres…

-Compórtate y tal vez me lo piense.

-Joder tío… lo que hay que hacer para echar un polvo… (dijo mientras se levantaba y salía del coche).

Bueno, está bien. Mira, yo sólo quiero echar un polvo, de verdad, sólo eso. Pero de vez en cuando me veo con un chico. Y a lo mejor para cuando te decidas es demasiado tarde…

-¿Quieres follar conmigo mientras estás con alguien?

-No estamos juntos, pero puede pasar. Sólo digo eso.

-Mmm… ¿Vale…?

Y entonces se fue en otra dirección. Respiré aliviado y me quedé pensando que esta chica estaba medio loca y que era un poco ligera. Pero en el fondo sabía que era cosa de la edad. Seguramente acababa de descubrir el sexo y quería probar de todo y estar todo el día dándole al tema. Me chocó un poco lo que dijo, como si me metiera prisa, pero no lo dijo para su beneficio, lo dijo de manera honesta. Salí del coche aligerando porque imaginaba que Elena se estaba preguntando que por qué tardaba tanto.

Llegué a su casa y entré, avisándole que ya había llegado, me paré en la puerta de su habitación y le dije que iba al baño, que me estaba meando. Quería lavarme las manos, porque había tocado el coño de su hermana y me olía a eso. Aproveché para lavarme la cara para despejarme un poco de lo que había pasado. Después fui a la habitación de Elena y allí estaba ella esperándome, tumbada en la cama tapada completamente con la manta con la que nos tapamos el día que dormimos juntos.

-¿Qué haces tan tapada…?

-Pues que estabas tardando y me ha dado frío…

-Emm… sí, es que creía que los había puesto en la guantera de la puerta y no los veía. Estaban en la guantera normal.

-Anda, ven aquí… (dijo con tono meloso).

Me senté en la cama, dejando los condones en la mesita y empecé a besarla, entonces se empezó a destapar.

-Pero si estás desnuda… Jajaja

-Sí, jajaja.

-Normal que te haya entrado frío…

-Caliéntame anda…

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s