KERANOS

Capítulo 2

La claridad de la mañana que entraba por la ventana hizo que me despertara. No habíamos cambiado de posición en toda la noche. Miré el reloj, eran las 8 y media. La miré para ver si dormía y estaba despierta, mirándome sonriendo.

-Que mono estás mientras duermes, y que calentito eres.

-Tú también estabas muy guapa cuando te quedaste dormida. (le dije sonriendo)

Ella se sonrojó y me dio un beso, luego se echó a reír.

-¿Qué pasa?

-Nada, que tu barba huele a coño, jajaja.

-Jajaja, es lo que tiene que se te corran en la boca, además eso en la barba se queda ahí y hasta que no me lavo, no se va…

-Jajajaja, que marrano…

Nos echamos a reír y entonces me preguntó:

-Oye, ¿siempre eres así?

-Así… ¿Cómo?

-Así de dominante (dijo mientras se acurrucaba a mí).

-No. Depende de la chica, del momento… ¿Por qué… no te gustó?

-Sí, sí, solo que…

-No te gustó.

-No, no… no es eso… es que nunca había hecho algo así.

-¿A qué te refieres?

-Pues que sólo he estado con mi ex y con él, el misionero y poco más…

-Ah, bueno, no pasa nada. Creía que no te estaba gustando porque rompiste el juego alguna vez…

-Es que no sé, me sentía un poco rara, pero me gustó, de verdad.

-Me alegro entonces.

-Oye, lo del culo…

-No te preocupes

-Es que…

-De verdad, no te preocupes, no tienes que dar ninguna explicación. No quieres y ya está, no hay que hacer un mundo de ello.

-Jo… eres un cielo. Gracias por entenderlo.

-Claro mujer, si es lo más normal del mundo que no quieras.

-Es que me da miedo…

-¿Por qué?

-Dicen que duele…

-Bueno, hay que saber hacerlo, hay que preparar el culete para que no duela. Seguro que en tu primera vez te dolió y más con tu chochito, es pequeñito y apretadito.

-Sí, me dolió un poco.

-Pues con el culo es igual. Pero si te preparas bien, sólo causa una molestia y si la chica se relaja y se centra en disfrutar, pues le causa placer. Si se encierra en que le va a hacer daño y no se relaja, pues eso es lo que va a pasar.

-Ah, no sabía… pero es que lo veo raro…

-Bueno, el sexo es para disfrutar y cuanto más abierto tenga uno la mente en eso, pues mejor se lo pasa. No es tan raro como piensas.

-No sé, déjame pensarlo y si quieres probamos otro día.

-¿Quieres repetir conmigo?

-Claro, me lo he pasado muy bien. ¿Tú no quieres volver a hacerlo conmigo?

-Me encantaría, eres una niña muy guapa, estas muy buena y eres genial. Me lo he pasado genial contigo.

Se volvió a sonrojar y continuó:

-¿A ti te han dominado entonces?

-Que curiosa eres, ¿no? (dije riéndome con un tono para chincharla).

-Jaja, es que soy nueva en esto y quiero saber más…

-Pues la verdad es que no me han dominado. Aunque no creo que me gustara mucho, la verdad, me gusta dominar.

-Vaya, quería saber que te hacían cuando te dominaban…

-Bueno, eso tiene fácil arreglo… (le dije sonriendo mientras le llevé su mano hacia mi erección mañanera).

-Pero bueno, ¿y esto? (dijo mientras mi miraba riendo).

-Bueno, es algo que nos pasa a los hombres, seguro que ya lo sabías, jajaja.

-Sí, jajaja, sí que lo sabía.

-Bueno, tú también tienes culpa de que esté así, jajaja.

Se rio y empezó a masturbarme lentamente. Lo que hizo que fuera a darle un beso. Ella me siguió el beso. Entonces me aparté y le dije:

-¿Quieres probar a dominarme?

Se puso roja y se tumbó encima de mí, dejando mi polla de forma vertical entre sus piernas, rozándose con su coño.

-Pero es que no sé qué tengo que hacer (dijo mientras se movía para que se rozara más su coño y mi polla).

-Déjate llevar, haz lo que tú quieras, soy todo tuyo.

-Mmm (dijo mientras se mordía el labio).

Empezó a besarme el cuello y a hacerme un chupetón. Después fue bajando y me mordisqueó los pezones, siguió bajando y mordisqueándome, hasta llegar a mi polla, la cual se empezó a comer con muchas ganas, acariciándome los huevos con las manos, hasta que empezó a chuparlos y a metérselos en la boca. Succionaba, llegando casi a hacerme daño, pero estaba disfrutando lo que estaba haciendo. Estaba haciendo cosas que no había hecho horas antes.

Entonces mientras me seguía comiendo la polla, alargó la mano hacia la mesita de noche para coger un condón. Lo abrió sin dejar de chupármela y me lo puso como lo hizo la noche anterior. Al ponérmelo, se incorporó y se sentó sobre mí polla, metiéndosela con cuidad en su coño, jadeando un poco mientras lo hacía y empezó a follarme suavemente mientras me miraba a los ojos. Poco a poco empezó a acelerar el ritmo, botando encima de mí. Podía ver como sus tetitas se movían hacia arriba y abajo, era una imagen muy sexy, lo que provocó que yo empezará a resoplar y a gemir bajito. Sus gemidos se unieron a los míos, eran muy suaves. Entonces para mí sorpresa me dio una pequeña guantada y me dijo:

-¿Te gusta, cabrón? (con una cara de estar muy cachonda)

-Me encanta que me folles así (dije susurrando).

-¿Vas a hacer lo que yo te diga, cabrón? (dijo mientras me clavaba las uñas en el pecho y tiraba hacia abajo, arañándome)

-Sí, ama.

Cuando dije eso puso cara de sorpresa y empezó a follarme más fuerte, cuando de repente se abrió la puerta de su habitación y se oyó una voz diciendo:

-Oye nena, ¿sabes si…? ¡HUY!, ¡PERDÓN, PERDÓN! (y se oyó como se cerraba la puerta)

Afortunadamente para nosotros, la cama estaba frente a la puerta, no de lado, así que sólo se pudo ver la espalda de ella mientras me montaba, aunque no sé si se podía ver su culo, porque la manta estaba echada hacia atrás y no sé si se lo tapaba.

La reacción de ella fue dar un grito y tirar de la manta mientras tiraba encima de mí para taparnos, quedándonos los dos cara a cara completamente tapados. Su cara era un poema, estaba roja a rabiar y se empezó a reír de manera nerviosa. Yo también me empecé a reír un poco, más por su reacción que por la pillada a en sí, aunque he de admitir que sentí un poco de vergüenza. Ella apretó su cara contra mi pecho por la vergüenza. Yo para tranquilizarla le acaricié la espalda y el culete, y le dije:

-Tranquila, no pasa nada, es lo más normal del mundo.

-Ayyy, que vergüenza…

-No te preocupes.

-Espera, que voy a salir a hablar con ella.

Se levantó, se puso la sudadera y las bragas y salió de la habitación. Entonces escuché cuchichear y puse la oreja.

-Tía… ya te vale… ¿eres tonta, o que…? (dijo la hermana)

-Joder que susto, creía que era mamá…

-Por eso te pregunto si eres tonta. Llega a ser ella, ¿y qué hubiera pasado?

-Me dijo que no venía por la mañana, que se quedaba con la abuela y que fuéramos con ellas luego a comer a las dos.

-Eso era lo que te iba a preguntar. Pero si hubiera venido por alguna razón, sabes de sobra la que te hubiera liado… Es que tía, ya te vale… Ya sabes lo que piensa de los tíos desde que se separó de papá.

-Ya lo sé, pero tenemos derecho a disfrutar y más si lo hacemos con cabeza.

-¿Es que no habéis tenido bastante con lo de anoche? Que por cierto vaya nochecita me disteis, me acosté a las 12 y hasta las 3 no pude dormir del ruido que hacíais y necesito descansar.

-Joder, que amargada estás.

-Cállate anda, que estoy muy agobiada.

-Por eso lo digo, necesitas despejarte.

-Ya… Bueno tía, dile que se largue ya, no vaya a ser que venga mamá y tengamos lío, que paso de historias, que bastante tiene con lo que tiene y ahora con lo de la abuela también.

-Una mierda. Se largará cuando acabemos.

-Joder… ya verás tú…

-Va tía, no me jodas el polvo, acabamos rápido.

-Haz lo que te dé la gana…

-Sí, vuelvo ya, que se me enfría…

Entonces ella volvió.

-¿Todo bien? (pregunté).

-Sí, sí… no te preocupes…

-Si molesto, me voy (dije incorporándome).

-No molestas, de verdad.

-No te preocupes (dije levantándome).

-Túmbate (dijo con tono serio).

La miré y estaba señalando a la cama. Le obedecí y me tumbé en la cama. Entonces ella se tumbó encima de mí y empezó a besarme de nuevo en la boca y por el cuello y me dijo:

-Sigo mandando yo, me tienes que obedecer.

-Mmm (dije con tono de afirmación mientras tenía los ojos cerrados con cara de placer por sus besos en mi cuello).

Se desnudó de nuevo y al sentir sus pezones duros sobre mí pecho, la erección que se me había bajado un poco por el rato que había estado parado al estar ella hablando con su hermana y por el frío de aquella mañana, había vuelto a estar como antes como cuando estábamos follando. Estaba muy cachondo por toda la situación. Esta chica era una bomba, a veces la veía muy normalita para el sexo y otras veces me sorprendía de lo que podía llegar a hacer para no tener tanta experiencia según ella.

De nuevo empezó a follarme como antes, pero está vez me cogió fuertemente de las muñecas, como yo lo había hecho la noche anterior, me estaba follando a buen ritmo mientras me besaba el cuello. Entonces me dijo:

-¿Quién manda aquí?

-Tú, ama.

-¿A mi esclavo le gusta lo que le hago?

-Sí, ama.

Entonces se incorporó, cogiéndome del cuello con una mano, estrangulándome un poco, empezando a aumentar el ritmo mientras gemía, pero ahora no botaba encima de mí, se movía hacia delante y hacia atrás con toda la polla metida en ella. De repente me soltó el cuello y empezó a temblar mientras apretaba la cara. Se estaba corriendo, era una imagen increíble, me puso muy cachondo ver como se corría follándome así. Lo mejor es que a pesar de estar corriéndose, no paraba de moverse, lo que hizo que me corriera dentro del condón, por lo que solté un gemido alto sin llegar a gritar. Ella no gimió, pero respiraba muy fuerte, entrecortándose por los espasmos y los temblores. Poco a poco fue parando hasta que se quedó quieta y se echó sobre mí, con algún espasmo y temblor. Yo le abracé acariciándole la espalda mientras se calmaba. Al poco se echó en la cama quedándose boca arriba mientras terminaba de recuperarse. Yo aproveché para quitarme el condón, hacerle un nudo y dejarlo apartado. Después me tumbé a su lado y la estuve mirando hasta que se terminó de recuperar. Que orgasmos más intensos tenía.

Cuando abrió los ojos, me miró y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa y le dije:

-Eres increíble.

Se puso roja y se quedó callada durante unos segundos hasta que dijo:

-¿Lo he hecho bien?

-Ha sido genial. Me ha encantado (dije sonriéndole).

-He tenido un buen maestro, jeje…

-¿Qué dices? Pero si no te he dicho nada mientras lo estábamos haciendo, no te he dado indicaciones ni nada, jajaja.

-¿Cómo qué no? Me has dado confianza para hacerlo y me has enseñado cosas al hacérmelo tú, tonto… (dijo mientras reía de manera encantadora).

-La verdad es que no esperaba que lo hicieras tan bien para ser tu primera vez.

-Yo tampoco, a veces me sentía rara, pero ha estado muy bien, tiene su punto. Pero en realidad me gusta más que me lo hagas tú…

Le sonreí mientras la acariciaba el muslo, pues estábamos los dos tumbados de lado, pero mirándonos a la cara. Entonces me preguntó:

-¿Y cómo sabes cuándo te tienes que comportar así con alguien?

-¿A qué te refieres?

-Me refiero que a como sabes cuando tienes que ser dominante o sumisa…

-Bueno, depende de varias cosas. Tienes que ver como es la otra persona, su carácter, si es más activo o más parado, no sé si me entiendes…

-Sí.

-Lo importante es la comunicación, tanto la no verbal, como esta de ver la personalidad de la otra persona, como la verbal, preguntándole si ves que haces algo que no le ha terminado de gustar.

-Entiendo… Cuanto sabes del tema, ¿no?

-Bueno, no es que sea un experto ni nada, si a penas lo he probado… pero he leído sobre ello, porque me daba curiosidad y de momento todos los consejos que he leído han funcionado… Yo creo que el sexo es para disfrutar y pasárselo bien. Se pueden hacer mil cosas y de maneras muy diferentes. No es lo mismo en pareja, que, sin ser pareja, con alguien que conoces y tienes confianza, con alguien que acabas de conocer…

-Joder con el profe jajajaja.

-Que tonta eres jajaja.

-Es broma, te explicas muy bien.

-Me gusta hablar contigo, eres tan natural…

-Gracias jeje.

-Entonces…

-Dime.

-¿Tú me ves con una personalidad paradita para verme como sumisa en la cama y por eso lo has hecho?

-Para nada, sé que tienes tu carácter y que eres una persona muy activa y firme.

-¿Entonces?

-Pues me apetecía probar eso contigo, cuando sonríes me trasmites mucha ternura, como de niña buena y por ahí sí que veía por donde podía ir el tema. Aunque de dominante lo has hecho muy bien.

-Vale, lo entiendo más o menos…

-Mira, contigo ha sido especial, porque cuando ponías esa cara de niña buena me apetecía follarte con cariño, pero cuando me mirabas con cara de cachonda y te mordidas el labio… Joder, es que te quería reventar. Era como una montaña rusa de emociones. Me ha encantado la cara que ponías cuando me iba a correr en tu boca. Estabas preciosa.

-Jajajaja, cállate anda, que me estoy poniendo cachonda otra vez… (dijo mientras se ponía colorada).

-Vale, vale jajaja. Es que hacía mucho que no echaba un polvazo como los que hemos echado. Me das mucho morbo…

Se tapó la cara con las manos y me dio un beso en la mejilla. Después dijo de levantarnos.

-Sí, me voy ya, que tu hermana parece molesta…

-Déjala, está amargada. Vamos a desayunar tranquilamente y ya te vas.

-No hace falta, de verdad…

-Que sí, va, no me hagas el feo… que nos lo hemos pasado muy bien.

Y salió disparada al cuarto de baño mientras cogía su ropa. Yo mientras me fui vistiendo tranquilamente y miré el móvil. Tenía mensajes de mi familia preguntándome donde estaba. Me escabullí diciendo que había ido a casa de un amigo a echarnos unas copas y charlar y que se nos hizo tarde y que me quedé a dormir para no coger el coche de vuelta, que desayunaba e iba para allá. Entonces apareció ella por la puerta, con la ropa que había cogido, la cara lavada y el pelo recogido con un coletero, estaba muy mona. Me dijo que fuera al baño si lo necesitaba.

-Sí, me estoy meando.

Fui al baño y vacíe la vejiga, que estaba bastante llena después de todo lo que habíamos bebido. Me lavé la cara, me peiné con las manos y me eché un poco de pasta de dientes en el dedo para lavarme la boca. Después salí y estaba en la puerta esperándome. Me cogió de la mano y me llevó al salón. Cuando llegamos vi que había hecho unas tostadas y también había traído zumo.

-Que servicial, ¿no?

-Jajaja, hay que ser educada con las visitas.

-Que bien.

Mientras empezamos a desayunar llegó su hermana trayendo su desayuno y se sentó con nosotros. La situación era un poco incómoda ya que ellas habían discutido y yo lo había oído. Cuando casi estábamos acabando, nos miró y dijo:

-Espero que hayáis tomado precauciones.

-Pero vamos a ver… (dijo Elena con cara de pocos amigos).

Yo me adelanté viendo que Elena estaba molesta y no quería que la cosa fuera a más y le contesté para ver si se cortaba un poco y dejaba el tema.

-Pues claro, si fue a pedirte los condones, ¿no?

Lejos de cortarle, me siguió la conversación.

-Sí, pero sé como va esto y que con los calentones a la gente se le olvida y por sentir más…

Joder, ni que hubiera visto a su hermana decirme que se la metiera un poco sin condón y que luego cogía uno… (pensé). Entonces Elena apartó la mirada de su hermana mirando a un sitio fijo con mala cara, la veía muy enfadada. Entonces le dije:

-Ya está bien, ¿no?

-Joder… A ver si no se va a poder hablar…

-¿No ves que tu hermana está molesta?

-Si lo digo por algo será…

-Me da igual, hemos echado un buen rato y punto. No sé por qué estás liando esto.

-Porque no quiero sustos.

-Mira, que te haya pasado a ti, no significa que le vaya a pasar a todo el mundo… (dije con tono serio, aunque me arrepentí nada más decirlo. Me había calentado y no era lo más apropiado para Elena en ese momento).

-¿Pero qué dices, niñato?

-¡Cállate ya! (dijo Elena muy enfadada).

Entonces su hermana se levantó y se fue a su habitación.

Nosotros empezamos a recoger en silencio y cuando acabamos nos despedimos. Dije:

-Oye, siento las maneras, nos ha provocado y he picado como un imbécil. Me he calentado.

-No, perdona tú, es que es idiota esta chica. A veces se pone muy insoportable.

-Bah, no se lo tengas muy en cuenta, está en la edad del pavo…

-Jaja, sí… Dice que está agobiada con los exámenes…

-Pues será eso también. No le des vueltas y no le des importancia, no quiero que os peleéis por mí culpa…

-Ya, pero le quiero explicar alguna cosa.

-Vale, pero prométeme que no os vais a pelear.

-Sí… (dijo con desgana)

-¿Segura? (le dije pinchándole con los dedos en el vientre para hacerle cosquillas).

-Vale, vale jajaja (me dijo riéndose para que parara).

-Oye, que me lo he pasado muy bien contigo, eres genial (le dije mientras le abrazaba).

-Yo también me lo he pasado muy bien (me dijo mientras me abrazaba y me daba un beso en la mejilla).

-A ver si repetimos… (le dije mientras seguía abrazándola y le daba un pequeño azote en el culo).

-Pues claro (dijo con voz melosa). Hablamos por whatsapp para quedar.

Nos despedimos, entonces me subí al coche y ella se entró a su casa. Me quedé un rato pensando en todo lo que había pasado. No me esperaba que Elena fuera tan divertida en la cama. Se me puso morcillona recordando todo lo que habíamos hecho, pero entonces me empezó a doler la cabeza un poco, sería de la resaca, aunque no bebimos mucho. Por lo que acabé arrancando el coche para irme a casa antes de que el dolor fuera a más.

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