QWERQ

Ella, contiene su llanto.. «Si supera que no vas a oírlo cariño, le daría una bofetada en toda su cara». Pero la mano cada vez está mas cerca..

—Venga cariño, saca la lengua…

«Dios.. no puedo hacer esto.. voy a vomitar…»

—Venga solo un poco… —dice insistiendo.

Ella lo mira a los ojos. Por primera vez en tono de súplica. Lo que no sabe ella es que eso aún le excita más…

—Venga, sé buena cariño…

«Es asqueroso todo esto, Dios mío..» Piensa mientras tiene los ojos humedecidos. La mano está a apenas 10 centímetros de sus labios…

Ella ya no hace fuerzas para soltarse…

—Venga cariño… —Dice insistiendo, intentando romperla del todo.—Saca la lengua… es algo nuevo… una nueva experiencia… —Su sonrisa no desaparece de su cara…

«Dios..» 

Titubeando.. saca la lengua levemente… Cierra los ojos… Sin saber muy bien qué está haciendo… Se acerca a la mano.. y toca la superficie… La lengua empieza a lamer su propia mano… La punta de los dedos… Nota un sabor salado… Agrio… Mientras oye..

—Eso es.. lámelo.. ¿Ves como tampoco era para tanto?

Ella empieza a lamer mientras lo oye… Su lengua recorre su mano tocando las gotas de orín… Siente asco… Humillación… Vergüenza… Jamás se imaginaría hacer lo que está haciendo… Ella, una mujer como ella..

—Eso es… —Sigue diciendo Don Fernando.

Ella. Sigue lamiendo… Resignada, callada ante la evidencia.

—Chupa todas las gotas… —Dice con superioridad.

—Aquí queda una gota. —Y señala con el dedo índice una gota en una parte de tu mano..

Ella lo mira, lo mira a los ojos… Con furia… Retándolo.. Y sin dejar de mirarlo… Su lengua.. pasa por encima de la gota… Limpiándolo todo…

«¿Cómo he podido llegar a esto? Siento asco de él.. siento asco de mi…» «Caer tan bajo… Aunque sea contra mi voluntad… Es imperdonable… ¿O acaso ya no tengo voluntad? ¿Solo me queda la vergüenza?»

Él se da cuenta de su cara. Asco, humillación, furia, cabreo… Todas ello expresa su cara y él lo percibe. Sin embargo, ella temblorosa y asustada, piensa en lo que está haciendo.

Mira la mano, después la barriga de él. Sus tetas de obeso… «Dios mío… Qué he hecho…»

Su boca se separa de su mano. —Ahora déjeme Don Fernando.

—Lo has hecho muy bien cariño… —Sonriendo. —Acaso no te ha gustado la nueva experiencia? —dice con sorna…

Pero ella ya no protesta. Toda la fuerza que tenia hasta ahora parece que se ha esfumado. Ya no protesta porque le llame vecinita… Ya no protesta porque le llame cariño… Su cara, roja de vergüenza, solo logra contestar…—Déjeme salir Don Fernando.. Mi.. mi hijo…

La mano libre de Don Fernando acaricia la mejilla de ella. Demostrando su superioridad. —Tranquila Alejandra. Deberías sentirte afortunada, solo una puta con la que me acosté una vez accedió a lo que acabas de hacer tú hoy… Solamente ella y tú…— dice intentando compararla con una simple prostituta..

Ella tiene miedo de que le haga hacer más cosas sucias, y lo peor de todo, tiene miedo de ella misma. Tiene miedo de que termine accediendo, de que algo se rompa dentro de ella, en su voluntad, en su carácter.

Toda esta situación ha provocado que a Don Fernando se le ponga la polla algo erecta. Una polla oscura, gruesa, llena de venas, pero su barriga le impide la visión a Alejandra. Ella aprovecha el término de la acción para soltarse de él. Girándose hacia la puerta, poniendo la mano en el pomo de la puerta, abriendo el pestillo. 

En la otra parte de la puerta. Yo me encuentro sentado, con las manos en la cara. Queriendo que termine esta pesadilla. Sin darse cuenta de lo que está pasando en ese cuarto de baño.

—¿Donde vas cariño? Aún no hemos terminado… Si abres la puerta… ¿Acaso quieres que tu hijo nos pille así? ¿Estas segura?

Ella se gira hacia él, pudiendo ver esa polla cada vez más morcillona. Aparta la mirada como acto reflejo.

—Mi… Mi hijo… Mi hijo está esperando… Debo salir… Espero que esto que ha pasado quede entre usted y yo… Que… Que sea un caballero…

—Claro que lo seré, pero te tienes que portar bien cariño…

—Sú-súbase los pantalones por favor Don Fernando… —dice al ver sin querer su polla oscura, morcillona.. cada vez más dura.. —No quiero que mi hijo le vea así.

Él da un paso hacia ella, aproximándose. Su mano, se dirige hacia su cara. Pone su pelo detrás de la oreja… —¿Por qué? ¿No te gusta lo que ves?

Ella extrañamente se ha dejado, pero al ver su mano tocando su pelo, se aparta levemente.

«Solo quiero que no se enfade, que no se enfade y me deje ir… que no cuente nada a nadie..». Piensa para si misma.

Él se coge la polla con una mano, sobresale por la punta.

Ella lo mira, ve como se agarra su polla, mientras vuelve a repetir. —No quiero… no quiero que mi hijo.. que mi hijo me vea así.. y piense que su madre…

—Tranquila cariño, no pasa nada… —le contesta mientras su mano sujeta su polla. Seremos buenos vecinos, tranquila…

Ella la mira, no puede evitarlo. Y él se da cuenta de que ha mirado su polla.

—Dime.. ¿es más grande que la de tu maridito?— Dice con superioridad.

—Dejemos esto aquí, por favor.—Dice intentando no contestar. «Sí, sí que lo es, pero tu cuerpo es de gordo asqueroso» Piensa mientras se gira poniéndose de espaldas a él en gesto de abrir la puerta.

—¿De verdad quieres que tu hijo me vea así?

—Vístase.

—Aún no me has respondido..

—…

El viejo, con la polla en la mano, sonríe mientras estás girada hacia la puerta.

—Sí. Lo es. ¿Contento?

—¿Más que la de tu maridito entonces? —dice intentando humillarla. Sabe que ella está en su límite.

—Sí, ya le he dicho que sí, ¿podemos hablar en otro momento? Mi hijo está preocupado por mi.

Pero él quiere llevarla más al límite… —Está bien, pero respóndeme bien a la pregunta; Si qué…

—Su.. Su polla.. su polla es mas grande que la de mi marido.. ¿Está bien así? —dice humillada.

—¿Como es la de tu marido?

—Más… más pequeña… Y menos ancha… Ya… Ya está bien… Por favor Don Fernando…

—Jajaja vaya mierda de polla entonces. Sabía que tu maridito tendría esa mierda de polla. Le pega bastante.

—Po… Por favor Don Fernando. Ya hemos terminado… Yo… Yo le quiero… Estoy muy bien con él… De verdad… Déjeme salir ahora… Por favor…

Se acerca a ella por su espalda y le coge del brazo con la intención de girarla. Al hacerlo, no sin resistencia por su parte, no le mira a la cara, su mirada se pierde en los sucios azulejos del suelo.

—Está bien, Alejandra. Creo que es suficiente por hoy. —Intenta ponerle otra vez el pelo detrás de su oreja. Está vez con menos resistencia por parte de ella, que sigue mirando hacia el suelo. —¿Quieres que salgamos ya verdad?

—Sí… Por favor…

—Está bien. Solamente quiero una cosa antes de salir.

Ella levanta la mirada, asustada ante qué puede ser lo que se le haya ocurrido a ese viejo ahora.

—Siempre me he preguntado como saben tus besos cariño…

—¡¿Qué?! No… Eso no… Ni… Ni hablar…—«Qué asco por Dios… Me produce repugnancia solamente de pensar besar a este hombre».

—Después de todo, esto tampoco es para tanto, ¿no crees?

—Basta Don Fernando, ya ha sido suficiente.. voy a abrir la puerta esté como esté y diré que me ha intentado violar, ¿Eso es lo que quiere? —Ella saca fuerzas de flaqueza.

Sorprendido, Don Fernando responde. —¿sí? Venga, hazlo. Te invito a que lo hagas, a ver qué pasa.— Dice desafiante.—Mira, te voy a proponer algo. ¿Qué preferirías, darme un beso en los labios o darle un beso a mi polla?

—¿Pero qué estás diciendo? No pienso hacer ninguna de las dos cosas.. ¿Por quién me ha tomado?

Él vuelve a cogerle un mechoncito de pelo que juega por su cara. Tiene dominada la situación.

—Vamos, responde a eso y todo habrá acabado…

—De… Desde luego.. jamás besaría su polla.

—¿Eso significa que preferirías besar mis labios?

—No voy a besarlo Don Fernando, deje de insistir. Esto me parece surrealista. Voy a abrir la puerta, me da igual todo ya.

Don Fernando aparta su cabeza un poco hacia atrás, como mostrándole su cuello a ella..

—Venga cariño, voy a ser bueno. Dame un besito en el cuello y habremos terminado… Con eso me conformo.

«Pero qué se cree este cabrón. Si accedo, tendré que arrimarme a él y va a notar todo mi cuerpo. Además tiene todo el cuello sudado.. Por Dios, qué asco.»

Su cara es pura furia, pero también pura impotencia…

Ella da un paso hacia él mientras piensa; «Antes esto que no se le ocurra abrir su boca de cerdo. Pero joder estoy notando su barriga como toca mi cuerpo, sus tetas de gordo… joder…»

Mientras ella se aproxima a él, Don Fernando aprovecha y se echa hacia atrás, quiere hacer que le cueste llegar a él. Ella cada vez más tiene que inclinar su cuerpo… Él es mas alto que ella… Ante esta situación, Don Fernando aprovecha y pone sus manos en la cintura de ella…

«Joder… Si me vieran, pensaría que me estoy echando encima de él… Joder que asco me da…»

—Venga cariño… —con sus manos en su cintura, le acerca un poco más a él. Sus cuerpos se tocan aún mas.

Mientras, en la cabeza de ella, vuelven las palabras que dijo. «Solo una puta y tú habéis accedido a esto…» Ella procura sacar su culo hacia fuera para que su polla no tenga ningún contacto con su cuerpo.

—Don Fernando… Por favor… No llego, póngase más recto…—dice sin querer arrimarse más a él. 

«No quiero de ninguna de las maneras sentir su polla y menos que toque mi ropa.»

—Vamos, ¿no llegas? ¿por qué no pones tus brazos en mi cuello y así me acercas a ti?

Ella lo mira, sin saber ya ni qué decir, ni qué hacer…

—Venga, no tengas vergüenza a estas alturas cariño… —Coge una de sus manos y las pone por detrás de su cuello.

Ella se deja hacer, pero solo pone una mano en su nuca, intentando llegar a su cara… intentando llegar a su cuello. Él vuelve a poner las manos en su cintura mientras le dice. —Vamos pon la otra también… —Sus manos están en su cintura pero muy poco por encima de su culito..

—Don Fernando… por favor…

—Venga cariño, sé que en el fondo tampoco es para tanto..

«Joder, tengo que terminar esto ya, después de una cosa pide otra…»

—¿eso significa que te prefieres que te dé yo el beso?

Al oír eso, Alejandra pone la otra mano… obedientemente… Ella lo hace, cualquier cosa menos que él lleve la iniciativa en el beso…

—Eso es cariño. —dice al ver como la otra mano abraza su nuca. Sus manos, posadas en su cintura, casi llegan a la parte de arriba de su culo.

Ella se deja… Quiere terminar pronto y mientras no le obligue a notar su polla, accede. Pero de repente, ella en el momento, con la guardia bajada oye…

—¡¡¿¿Mama??!! ¡¿pe-pero.. pero qué está pasando aquí?!

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