FÉLIZ MARTÍNEZ TORRES

Otro sol se ocultó en el horizonte

¿Dónde se extravió el barco?

Dolor que no se escuchaba, de tan intenso grito:

¡que no lubriquen la puerta,

quiero oír que llega!

La risa que ya no se recuerda.

Su voz no quebró el silencio,

la vista en el pasado

hasta que los ojos se apagaron.

Cuando se fue quedó este mensaje:

Si llega díganle, que ella lo espera

de aquel lado de la puerta.

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