KERANOS

Quedamos el sábado por la tarde para echarnos unas cervezas y hablar un poco de todo porque llevábamos bastante sin hablar ni nada. Nos fuimos sobre las 9 del bar y me dijo de ir a su casa a echarnos unas copas, así que fuimos allí.

Cuando llegamos me dijo que su madre no estaba, porque estaba con su abuela, que estaba un poco mala y al estar sola no se fiaba, así que sólo estábamos en la casa nosotros dos y su hermana pequeña. Estábamos en el salón y pusimos música, aunque no muy alta porque su hermana tenía que estudiar, me dijo que estaba en segundo de bachillerato y estaba un poco agobiada. En toda la tarde habíamos sacado el tema de su ex y eso que habíamos hablado de varias cosas, pero bueno, entre las cervezas y las copas, se fue abriendo y me acabó contando que le puso los cuernos y que por lo visto llevaba tiempo haciéndolo, porque cuando se enteró, ató varios cabos. Y entonces me soltó algo que no me esperaba.

Me recordó aquella vez que estábamos en un parque tonteando echándonos un litro donde casi follamos porque se había peleado con su novio. Yo no sabía que decir en ese momento, estaba un poco cortado y me empecé a excitar recordando la situación. Estábamos los dos sentados en una parte del parque donde se estábamos un poco resguardados porque estaba rodeado todo de arbustos y árboles, era una parte donde se tenía bastante intimidad y era conocido por ser el sitio donde iban las parejas a liarse. Me dijo de ir allí, porque no tenía ganas de que nadie la viera y se acercara a hablarle del novio, porque la discusión que tuvieron fue delante de bastante gente. A medida que hablábamos, se iba poniendo triste por recordar las cosas feas que se habían dicho ambos. Yo intenté cambiar de tema para alegrarla, pero estaba como ensimismada pensando en eso todo el rato. Entonces para llamar más su atención puse mi mano sobre su muslo cubierto por unos leggins. Ella pegó un respingo y me miró a los ojos. En ese momento me empecé a excitar, porque ella siempre me había atraído, aunque no me planteé hacer nada con ella a pesar de que su novio era un poco capullo. Ella no me quitó la mano de su muslo, ni me dijo nada para que la apartara, así que empecé a apretarle sueca entero muslo, como si estuviera masajeándoselo. Ella siguió sin decir ni hacer nada mientras me seguía mirando a los ojos. Entonces decidí ir subiendo poco a poco la mano para ver su reacción, la cual era la misma, sólo que su respiración empezaba a ir más deprisa y ponía cara de agrado. A estas alturas yo sólo quería lo que quería, así que subí la mano hasta su coño y ella volvió a dar un respingo, esta vez cerrando los ojos. Al ver su reacción me encendí más todavía y empecé a masturbarla suavemente por encima de la ropa. Mientras lo hacía ella empezaba a suspirar, así que empecé a acelerar el ritmo, provocando pequeños gemidos. Intenté meterle la mano por dentro, pero me paro y me dijo que siguiera así, cuando ya llevaba unos minutos, le notaba el coño muy caliente y seguía con sus suspiros y gemiditos. Entonces ella empezó a sobarme el paquete, que estaba bastante empalmado. Cuando noté como me tocaba, aumenté el ritmo con el que la tocaba, empezando a notar humedad a través de la ropa, a la vez que esto pasaba, ella empezaba a jadear y se echó mí, apoyando su cara sobre mí hombro para ahogar los gemidos. Yo estaba a 100 y empecé a besarle el cuello. En ese momento, ella quitó la mano de mi paquete y se agarró fuertemente a mi camiseta mientras cerraba las piernas y apretaba la cara aún más contra mi hombro. Se estaba corriendo, a los segundos apartó mi mano de ella mientras temblaba un poco. Yo la miraba deseando follármela ahí mismo, la erección me dolía por ir en vaqueros. Cuando se recuperó nos miramos a los ojos y mi reacción fue acercarme a ella para besarla, pero ella me paró poniendo su mano en mi pecho y me dijo:

-Para, esto no está bien.

-¿En serio me vas a dejar así?

-Sabes que tengo novio…

-¿Y qué? Es un capullo por tratarte así, no se merece estar contigo.

Cuando le dije eso apartó la mirada y pude ver como se le ponían los ojos vidriosos.

-Es que le quiero.

No sé como me pude contener sin hacer nada más, estaba deseando comerle la boca y follármela ahí mismo. Le dije:

-Tienes razón, no sé qué hago metiéndome en una relación.

Ella sonrió al ver que le entendía, me dio un beso en la mejilla y se fue, dejándome ahí empalmado y con un calentón de cojones.

Entonces su voz me hizo regresar del recuerdo y me dijo:

-¿Sabes? Si hubiera sabido que el idiota este me estaba poniendo los cuernos, te hubiera follado ahí mismo.

Me quedé un poco cortado, pues a pesar de tener confianza con ella, eso pasó hacía un tiempo y no hablaba con ella desde hacía varios meses. Ella siguió:

-Se te veía con muchas ganas…

Seguía cortado, pero recordé las ganas que tenía en aquel entonces y me dije a mí mismo que esta vez no iba a perder la oportunidad. Así que reaccioné diciéndole:

-No lo sabes tú bien (mientras ponía risa picarona). Aún no sé como pude contenerme al verte así.

-Porque eres un buen amigo.

-Un buen amigo no te haría lo que yo estaba pensando hacerte…

-¿Ah, sí? (Dijo mientras se mordía un poco el labio).

– Pues sí…

-¿Qué me habrías hecho? (Dijo mientras se acercaba un poco a mí).

-Si quieres saberlo, deberías haberlo comprobado entonces… (Dije con tono de guasa).

Su reacción fue soltar una carcajada, siguió:

-Créeme que si lo llego a saber…

-¿De verdad?

-Sí. ¿Crees que te dejé meterme mano porque sí? Yo también tenía ganas, pero me contuve porque quería al gilipollas ese y yo no hago lo que no quiero que me hagan…

-Pues bien que te dejaste meter mano…

-Me pillaste con las defensas bajas y fue tan de sopetón que estaba como paralizada y para cuando me di cuenta ya me estabas tocando…

-¿Te gustó?

-Sí, pero fue un poco raro hacerlo por encima de la ropa.

-Ya, eso pensé yo, e intenté solucionarlo…

-Sí, pero sabía que si metías la mano, no iba a poder parar.

Me quedé callado mirándola, casi haciéndose un silencio incómodo. Ella reaccionó rápido diciendo:

-Entonces, ¿qué me hubieras hecho? (Dijo mientras reía)

-Mmm… No sé… Muchas cosas…

-Va, ¿en serio me vas a dejar así?

-¿A qué jode que te dejen con las ganas? (Dije con tono para chincharla mientras me reía)

Entonces me plantó un morreo.

-Va, suéltalo.

-Que curiosa eres…

-Ya ves, hay que aprove…

Y sin dejarla acabar, le cogí de la cara y le devolví el morreo, ahora con más lengua y ganas por parte de ambos.

-Hay que aprovechar cuando se tiene ganas. (Dijo con voz entrecortada mientras abría los ojos).

-Qué cabrona eres…

-¿Por qué? (Dijo con una pequeña risa).

-Me da la impresión de que me estás echando en cara que no siguiera aquella vez.

-No, lo hiciste bien. Me respetaste, y eso dice mucho de ti.

Mi reacción fue darle otro beso, esta vez más suave, mientras la acercaba a mí con mi brazo, acariciándole la cintura. Después empecé a besarle el cuello mientras le desabrochaba los vaqueros para meterle la mano dentro, le estaba tocando el coño por encima de las bragas. Ella empezaba a suspirar mientras se aceleraba su respiración. Cuando noté que estaba húmeda, metí la mano dentro de sus bragas. Ella pegó un respingo. El corazón me iba a mil, qué ganas tenía de ese momento. Al meter la mano noté que no estaba muy depilada, jugué con el pelo de su pubis con mis dedos y ella soltó una risa. Me dijo:

-Es que llevo mucho sin… Y no esperaba acabar así hoy…

-Shhh (No la dejé acabar, mientras besaba suavemente sus labios). Me gusta así…

-Pfffff…

-¿Qué pasa?

-Como me tienes… Y aún no me has dicho que me hubieras hecho esa vez….

-No te lo voy a decir…

-No me jodas, va.

-No te lo voy a decir, porque te lo voy a hacer (Dije mientras empezaba a tocarle el coño y metía un dedo y después otro notando lo mojada que estaba).

-Mmmm… ah, ¿sí? (Dijo susurrando con voz entrecortada y con la respiración agitada por como le metía los dedos).

Entonces saqué los dedos de su coño. Estaban muy mojados por su flujo y le dije:

-Abre la boca.

Abrió los ojos y buscó mi mirada. Estaba serio. Al verme así soltó aire y se mordió el labio, las mejillas se le encendieron. Cerró los ojos y sacó su lengua, pequeñita con un piercing, cosa que me encantaba. Y le metí los dedos en la boca para que saboreara su propio flujo. Empezó a chuparlos, saboreándolos y jugando con ellos con su lengua pasándola entre ambos dedos y succionado, después los empezó a chupar como si fuera una polla mientras lanzaba pequeños gemidos. Al mismo tiempo yo le mordisqueba la oreja.

Después le cogí de la barbilla para besarla y así también poder saborear yo sus jugos. Ella seguía gimiendo tímidamente. Estaba disfrutando lo que le estaba haciendo, y eso me encendía más. Me aparté de ella y la miré. Seguía con los ojos cerrados y con la respiración agitada. Entonces la cogí con firmeza del cuello, ella se sorprendió. Le pregunté:

-¿Quieres que te folle?

-(Asintió sin decir nada con cara niña obediente).

-Contesta.

-Sí, por favor. Pero vamos a mi habitación.

Tras esto, salimos del salón camino a su habitación, pero se detuvo frente a la puerta de la habitación de su hermana. Iba a llamar, pero la detuve. Me dijo:

-Voy a decirle que no nos moleste (Dijo susurrando).

-Shhh (Dije antes de que acabara de hablar mientras tiraba de su brazo para ir a su habitación).

Cuando llegamos a su habitación, me senté en la cama y ella se echó sobre mí besándome. Yo le cogí del culo y le di un azote, ella reaccionó soltando un gemidito y entonces fue con ansia a quitarme el cinturón. La paré y le dije:

-Shhh, aquí mando yo (Mientras cogía sus manos con fuerza y las llevaba a su espalda para sujetarlas con mi mano izquierda sin dejar que me tocara).

Ella me miraba con casi cara de pena, por las ganas que tenía y no poder hacer nada, mientras respiraba agitadamente. Yo me reí y me dijo:

-Eres malo…

-Ya te he dicho que un buen amigo no te haría las cosas que yo te haría, y acabamos de empezar…

Ella se mordió el labio. Entonces metí mi mano derecha por su sudadera tocándole la barriga y fui subiendo por su estómago hasta su pecho, no llevaba sujetador, pues ella tenía pechos pequeños, le acaricié entre los dos pechos y noté como se aceleraba, mientras, ella me movía lentamente, restregándose contra mi paquete. Notó que estaba muy duro y soltó un gemidito. Entonces tiré de sus manos hacia atrás con mi mano izquierda y le dije:

-Te he dicho que mando yo.

-Perdón. Es que no puedo aguantar más…

-Te estás portando mal, te voy a tener que castigar (Dije mientras le pellizqué un pezón)

Ella pegó un respingo y soltó un gemido de queja, pero después un sensual “mmm”. Le solté las manos para poder quitarle la sudadera, ella me ayudó levantando los brazos y se la quité, dejando sus pequeños, aunque muy bonitos pechos al descubierto. Tenían forma cónica, pezones de tamaño normal, de color rosa palo, muy bonitos, y en uno de ellos tenía un piercing, me llamó la atención, se veía muy bonito, así que me lancé a chupárselo. Como me gustaba, estaba muy cachondo. Ella echó la cabeza hacia atrás mientras gemía suavemente. Cambié de pecho para lamerle el otro pezón mientras ella me acariciaba el pelo y le di un mordisquito en el pezón, provocando en ella un gemido más alto, tras el cual soltó una risa juguetona. Después le volví a besar, con más intensidad mientras le tocaba el culo y le daba algún azote. Entonces me empecé a quitar la sudadera y ella tiró de ella hacia arriba con fuerza. Era increíble lo ansiosa que estaba y al ver como se comportaba le dije:

-Te estás portando muy mal, yo soy el que marca el ritmo (Mientras le decía esto, le solté un azote más fuerte). Ella soltó un “Ay” en forma de gemido, bastante alto.

Entonces la tumbé boca arriba en la cama y empecé a desnudarla poco a poco, quitándole las zapatillas y después los vaqueros dejándola solo con unas braguitas negras. Ella me miraba mordiéndose un labio con las mejillas encendidas y su pecho subiendo y bajando rápidamente por su respiración agitada. Entonces me fijé en su cuerpo, el cual no había podido ver nunca así, ya que era bastante reservada y casi siempre solía ir con ropa ancha. Era de piel blanquita, sobre 1,60 metros de estatura, delgadita, aunque con buenas caderas y bonitas piernas con buenos muslos que se iban estrechando formando el resto de sus piernas, acabando en unos bonitos pies. Le di la vuelta para verla de espaldas. Tenía una espalda bonita que estaba deseando agarrar mientras la ponía a 4. Y un culito respingón muy bonito y bien puesto. Y es que a todo eso se le sumaba su preciosa cara, con unos grandes ojos marrones oscuros, casi negros, una nariz achatada sobre la que había muchas pecas, así como en sus mejillas y una boca muy bonita con unos labios pequeños, pero carnosos, lo que le hacia una sonrisa muy bonita. Y siempre llevaba el mismo peinado, una melena a la altura de los hombros, de color castaño, muy bonito.

Al verla así de espaldas, me eché sobre ella besándole el cuello y fui bajando poco a poco besándola por el resto de su cuerpo, bajando por su espalda, llegando a sus caderas, mientras ella gemía, hasta que llegué a su culo, un poco rojo por los azotes y con marca del último que le di más fuerte. Después de darle unos cuantos besos por el culo, le pegué un pequeño mordisco, a lo que ella se rio de forma juguetona, después seguí bajando por sus piernas, dándole también algún mordisquito en sus muslos, hasta llegar a sus pies. Le volví a dar la vuelta para hacer lo mismo por la parte de delante, parándome en los pezones y jugando con ellos, seguí bajando por su estómago y barriga hasta llegar hasta sus bragas. Hice el amago de quitárselas, pero sólo jugaba con el elástico, mientras ella resoplaba. Seguí mordisqueando sus muslos de nuevo y así hasta llegar a sus pies, los cuales también besé.

Me incorporé y le empecé a quitar las bragas, dejando su coño al descubierto. Tenía el típico triángulo invertido de pelo en el pubis, no era muy frondoso, aunque sí descuidado. Al terminar de quitárselas, entreabrió un poco sus piernas, dejándome ver sus labios, eran pequeños y rositas y brillantes, debido a la excitación, solo tenía pelo en el pubis, sus labios mayores e ingles estaban sin ningún pelo, y parecía que su culo también. Al ver su gesto, le empecé a acariciar suavemente toda la raja, causando que se estremeciera y soltara un gemidito. A los pocos segundos me concentré en estimularle el clítoris, provocando que se estremeciera y gimiera aún más, hasta que me lancé a comerle el coño. Que rico estaba y como notaba lo nerviosa que estaba. Su respiración se aceleró mientras le chupaba toda la raja y mis dedos jugaban con sus pezones al mismo tiempo. A los pocos segundos le empecé a chupar el clítoris, alternando entre juegos con mi lengua y succiones. Ella se retorcía de placer mientras gemía y me acariciaba el pelo. Entonces, mientras jugaba con su clítoris con mi boca, le empecé a meter un dedo y luego dos y fui aumentando el ritmo tanto de la comida, como el de la masturbación con los dedos.

-Sí, sí, así… No pares… (Dijo susurrando mientras apretaba mi cabeza contra su coño).

Mi reacción fue sacar los dedos de su coño y pegarle un pellizco en el culo, le quité la mano de mi cabeza y subí hasta la altura de su cara, cogiéndola del cuello con firmeza para decirle:

-Me vas a hacer que te ate al cabecero de la cama y que te amordace.

Su reacción fue quedarse en silencio mientras respiraba fuertemente con cara de excitación y más mejillas encendidas. Entonces le besé y me incorporé para coger mi cinturón y atarle las manos al cabecero. Ella se mordía el labio mientras lo hacía. No sabía que usar para amordazarla, así que cogí su sudadera y le até la boca con una manga para después seguir comiéndole el coño como antes. Ahora se estremecía más, se la veía aún más excitada. Empecé a aumentar el rito de la comida de coño, pero saqué los dedos de su coño y empecé a masajearle el ojete. Ella dio un respingo. Cuando se relajó, seguí con el clítoris y empecé a meterle un dedo en el culo. Hacia unos gemidos de entre placer y molestia. Así que empecé a aumentar el ritmo mientras le metía más el dedo, hasta que empezó a cerrar las piernas, flexionándolas, y apretando mi cabeza con ellas. Le miré a la cara mientras seguía y vi como cerraba los ojos con fuerza y empezaba a soltar gemiditos muy seguidamente. Era evidente que se estaba corriendo, lo que me recordó a la vez del parque, cuando también se corrió y cerró fuertemente las piernas, aunque aquella vez no le pude ver la cara porque la apretó contra mi hombro para ahogar sus gemidos.

Entonces noté como se me mojaba la barbilla a través de la barba, estaba soltando bastante fluido, así que decidí saborearlo, para ello tuve que abrirle un poco las piernas para poder moverme por ahí y lo conseguí. Era un sabor un poco amargo y dulce a la vez. Me encantó hacer eso, estaba muy excitado, así que se lo seguí comiendo un poco más, pero ella estaba muy sensible y empezó a temblar, como con espasmos. Levanté mi mirada y vi como apretaba mucho los ojos y movía la cabeza de un lado a otro y gimoteaba como si quisiera que parara, aunque yo no quería. Paré por si le estaba haciendo daño y me aparté un poco para dejar que se recuperara. Cuando vi que se relajaba un poco, le quité la mordaza improvisada para besarle y que notara el sabor de su corrida. En todo momento ella seguía con los ojos cerrados. Cuando notó que la besaba, ella me siguió el beso y gimió placenteramente al notar el sabor de su corrida. Nos estuvimos besando, mientras le acariciaba los muslos y el vientre, hasta que se recuperó del todo y abrió los ojos y me sonrió.

Mientras ella se recuperaba, estaba pensando en si a ella le gustaba que fuera así de dominante, porque rompió varias veces el juego de ser sumisa y quería seguir el juego, sobre todo cuando me la follara. Al verme pensativo, me dijo:

-Joder, que pasada. Nunca me habían hecho esto…

-¿Nunca te han comido el coño?

-Jajajaja, nooo. Claro que me lo han comido, pero no así… Hacía mucho que no me corría tan intensamente.

-Pues aún nos queda (dije riéndome).

-Buff, a ver si me vas a matar… Jajaja.

-Tranquila, yo no voy a hacer nada que tú no quieras que te haga. Sólo quiero que te lo pases bien conmigo.

-Mmm (murmuró mientras se mordía el labio).

Le desaté las manos del cabecero y la enderecé sentándola en la cama. Ella me miraba y yo terminé de desnudarme, mostrándole mi polla tiesa. Sonreía mientras se mojaba los labios un poco, después me miró a los ojos, como esperando mi aprobación para que empezara a chupármela, así que le cogí la mano y se la puse en mi polla, moviéndola, para que me masturbara y después le acerqué la cara, cogiéndola de la nuca suavemente para que empezara a chupar. Lo hacía suave, chupando la punta, mientras seguía masturbándome con la mano. Poco a poco empezó a tragarse más polla, hasta que llegó un punto del que no pasaba más. Me estaba encantando como lo hacía, además tenía un piercing en la lengua, lo que hacía que me diera más placer, pero necesitaba más y quería seguir con el juego de dominación. De modo que la paré, volví a coger el cinturón y le até las manos a la espalda y le cogí de la nuca para que se tragara mi polla, seguía sin tragársela entera así que aumente el ritmo, provocando que se atragantara un poco mientras gemía entre el placer y la queja de no poder respirar a penas. La dejé respirar mientras le acariciaba la cara. Pero entonces le recogí el pelo como en una coleta con la mano y empecé a hacer más fuerza para que se tragara cada vez más la polla hasta que conseguí que se la tragara entera. Se atragantó, por lo que saqué la polla de su boca. Al hacerlo, tosía por el atragantamiento mientras cogía aire fuertemente y se le caían dos lagrimones.

-Cabrón (Dijo susurrando con voz entrecortada mientras cogía aire).

-¿Cabrón? ¿Quieres que sea un cabrón? (Dije mientras tiré de su pelo para arriba para levantarla y le apretaba la cara con la mano).

Ella se quedó en silencio, respirando fuertemente por la excitación. La volví a sentar en la cama y empecé a follarle la boca fuertemente mientras ella lanzaba sonidos de estar atragantándose. De vez en cuando le dejaba respirar y después volvía a follarle la boca hasta que estaba a punto de correrme y la volví a levantar para comerle la boca. Ella respondió besándome con ganas. Estrujé su culo con mis manos, apretando su cuerpo contra el mío, quedándose mi polla mojada apretada de forma vertical.

Al poco le desaté las manos y me tumbé en la cama. Tiré de ella para seguir besándonos. Le estaba manoseado el culo y las tetas y entonces me dijo:

-Fóllame, por favor.

-¿Quieres que te folle?

-Sí, desde hace un rato (dijo con voz entrecortada).

-Bueno, estamos jugando…

Me besó de nuevo.

-¿Cómo quieres que te folle?

-Como tú quieras, tú mandas…

-¿Cómo te gustaría que lo hiciera?

-Duro.

Sonreí asintiendo.

-Bien, porque es lo que te iba a hacer.

Me volvió a besar, pero ahora con ansia. Entonces la cogí de las caderas para que se montara encima de mí y coloqué mi polla entre mi pubis y su coño, pero sin llegar a meterla y empecé a guiarla con mis manos para que se moviera restregando su coño contra el tronco de mi polla. Se apoyó en mi pecho con sus manos y agachó la cabeza poniendo cara de placer, su respiración se fue acelerando hasta que susurró:

-Métemela ya por favor…

-Shhh.

-Mmm… (decía mientras se mordía el labio).

La aparté de mí, tumbándola en la cama. Me puse de rodillas a la altura de su coño y empecé a acariciárselo con el glande.

-Métela…

-¿Sin condón…?

-Sí, un poco… Ahora cojo uno.

-¿Segura?

-Sí por favor… (dijo susurrando).

Y empecé a meterla suavemente, ella echó la cabeza hacia atrás, encorvando la espalda mientras suspiraba entrecortadamente. Una vez la metí entera, me quedé dentro durante unos segundos quieto. Abrió los ojos y yo me acerqué a ella para besarla. Entonces empecé a moverme, entrando y saliendo de ella suavemente mientras la besaba. Me encantaba como me gemía en la boca mientras se agarraba a mi espalda con fuerza. Tras unas cuantas metidas paré y le dije que me diera un condón. Empezó a buscar un poco molesta porque había parado. Estaba en pompa muy mona y le di un azote.

-Ay (dijo soltando un gritito) pero bueno…

-¿Qué pasa? Si ha sido un azote de nada… Además, estás tan mona así en pompa con ese culito…

Me miró sonriendo.

-¿Ah, sí? ¿Te gusta…?

-Me encanta, estoy deseando ponerte a cuatro y reventarte mientras te lo azoto.

-Uff…

Siguió rebuscando.

-Mierda, no los veo.

-¿No tienes?

-Sí, pero no los veo. Le voy a preguntar a mi hermana.

Se puso las bragas y la sudadera y fue a su habitación. A los pocos segundos volvió con ellos y con cara picarona. Me dio uno y le dije:

-Pónmelo tú.

Lo abrió y fue a ponérmelo, pero la paré.

-Con la boca.

Sonrió y se lo colocó en la boca mientras se sentaba en la cama y me lo fue poniendo mientras se tragaba mi polla. Después se tumbó y me coloqué encima de ella y se la empecé a meter. Suspiraba mientras ponía cara de placer. Iba aumentando el ritmo, para ello me apoyaba sobre mis brazos para coger impulso. Llegó un punto en el que le estaba dando duro, por lo que nuestras caderas hacían ruido al chocar entre ellas. Ella empezaba a gemir fuerte, pero se tapó la boca con la mano para que su hermana no nos oyera, pero yo cogí sus manos y las apreté contra la cama. Al no poder taparse intentaba reprimirse, pero se le escapaba algún gemido sonoro.

Le cogí las piernas, apoyándolas en mi pecho y me incliné hacia ella, acercándose sus piernas a su propio pecho y empecé a metérsela con fuerza, así la penetración ganó profundidad, lo que provocó que empezará a gemir cada vez más.

-Así, fuerte. Qué bien. Ahhh…

-¿Te gusta que te folle duro?

-Me encanta, no pares… Ahhh…Si…

Empecé a darle más duro aún, ella cerró los ojos con fuerza y se mordía el labio para reprimir los gemidos. Al poco paré para reponerme un poco. Ella resoplaba muy acelerada.

Liberé sus piernas y me tumbé a su lado. Su pecho y vientre subía y bajaba muy rápido. Seguía con los ojos cerrados y cara de placer. Le acaricié un pezón, ella respondió con un respingo y un “Ummm”. Estaba muy sensible, así que esperé un poco para que se recuperara. Mientras tanto le acariciaba muy suavemente por los muslos, su vientre y le besaba apenas rozando la cara, los labios y el cuello, hasta que se relajó. Cuando abrió los ojos me miró y me volvió a besar. A los pocos segundos me agarró la polla y me empezó a masturbar.

-Que ganas tienes, ¿no?

-Claro, me pones a mil (me susurró al oído mientras me mordisqueaba la oreja).

-Quieres que te reviente, ¿no?

-Ajá (murmuró en una especie de gemido poniendo cara de niña buena).

Le empecé a comer la boca porque ese gesto me había puesto a mil. Acto seguido me puse de rodillas en medio de la cama mirando hacia la almohada y la cogí poniéndola a 4. Parecía que estaba zarandeando una muñeca, pero era la ventaja de ser alguien grande con una chica bajita y delgadita, que era muy manejable. Empecé a acariciar su raja con mi glande para después metérsela. Gimió con fuerza, pues se la metí de manera brusca. Le agarraba de las caderas y empecé a sacudir, causando ruido por el choque de nuestras caderas. Ella gemía, mientras yo resoplaba y echaba la cabeza hacia atrás del placer. Poco a poco fui aumentando el ritmo, lo que causaba que sus gemidos cogieran fuerza, pero hundió su cabeza en la almohada para ahogarlos. Eso me encendió más y aumente más el ritmo, sus gemidos en este punto eran casi de queja, pero me decía que no parara. Entonces le empecé a acariciar el ojete con los dedos, provocando un respingo en ella. Seguí acariciándoselo un poco, humedeciéndome los dedos y metiendo uno poco a poco. La noté algo nerviosa, pero le acaricié los cachetes del culo para que se relajara mientras seguíamos follando. Cuando vi que se relajó, saqué la polla de su coño y le empecé a acariciar el ojete con el glande. Volvió a reaccionar como cuando le toqué con los dedos. Seguí acariciándole un poco más hasta que hice presión para metérsela por el culo.

-No, por favor…

-Shhh, tranquila que no pasa nada (dije mientras hacía más presión).

-No, de verdad, para, no puedo.

Entonces aparté la polla de ella y le acaricié el culo mientras me incliné para besarle la espalda, haciendo que se relajara. Volví a metérsela por el coño poco a poco mientras ella se tocaba el clítoris y gemía suavemente y empecé a aumentar el ritmo de nuevo, aumentando también la intensidad de sus gemidos y causando ruido con el encuentro de nuestras caderas.

Al poco fui bajando el ritmo porque necesitaba un respiro, entonces sus gemidos se volvieron más sensuales. Eso me volvió a encender. Estaba en una montaña rusa de morbo. Mi respuesta fue cogerle las manos y agarrárselas con mi mano derecha mientras empecé a follarle fuertemente de nuevo. Con la otra mano le daba azotes en el culo. Ella se encorvó apoyando la cara de lado en la cama mientras gemía y resoplaba. Estuvimos así un rato y empecé a aumentar el ritmo, hasta que rápidamente ella empezó a temblar y volvió a hundir su cara contra la almohada para ahogar su orgasmo, aunque aun así se le oía. Paré en seco porque entre el ritmo y su orgasmo, estaba a punto de correrme y quería seguir un rato más. Me quedé quieto, pero notaba como su coño se apretaba por el orgasmo, estrujando mi polla. La saqué poco a poco mientras ella seguía temblando y se tumbó boca abajo en la cama, poniendo su cara de lado en la almohada y lanzando pequeños gemiditos mientras tenía la cara contraída con los ojos muy apretados. Me tumbé de lado esperando que se recuperara. Pasaron unos 5 minutos, pero lejos de que se me bajara por haber parado y no estar haciendo nada, la tenía muy dura por verla como temblaba con esa cara de placer y su culito enrojecido por los azotes. Estaba monísima.

Cuando vi que se recomponía del orgasmo, no le di tiempo ni de que abriera los ojos y la tumbé boca arriba y la empecé a follar de nuevo. Su reacción fue lanzar un gritito de sorpresa y un jadeo al ver que se la metía otra vez, empecé flojo, pero fui aumentando el ritmo poco a poco mientras la cogía del cuello y le apretaba un poco. Ella sacaba la lengua como si fuera un perro y empezó a jadear fuerte. Entonces dijo:

-Me vas a matar…

-Querías que te reventara, ¿no?

-Sí, pero joder… Ya me he corrido dos veces…

-Pues vamos a por la tercera (dije mientras le sonreía con malicia).

-Ufff… ¿y tú…?

-Ahora cuando te vuelvas a correr me voy a correr en tu boca y te lo vas a tragar.

-Mmm… (gimió mientras se mordía el labio).

-Me está costando no correrme follándome tu coñito tan rico y apretadito…

-Tú mandas, córrete cuando quieras y donde quieras… (dijo con una cara de cachonda increíble).

-Uff… No voy a poder aguantar mucho como me estrujes la polla con tu coño como antes…

Entonces empecé a aumentar el ritmo haciendo ruido con nuestras caderas otra vez y de pronto soltó un gritito y me abrazó con sus piernas fuertemente.

-Me corro… me corro otra vez… ¡¡Ahhh!! (dijo mientras abría mucho los ojos)

Y empezó a temblar de nuevo, pero esta vez tuve que salir de ella rápidamente porque si no me iba a correr dentro del condón y lo quería hacer en su boca. Me puse de rodillas a su lado haciendo fuerza para zafarme de su abrazo con las piernas y empecé a acariciarle el clítoris. Ella empezó a gritar de placer mientras agarraba la sábana del colchón con fuerza. Yo le tapé la boca fuertemente con la otra mano para ahogar sus gritos. Su orgasmo fue más grande que el anterior, le daban espasmos y sus ojos se cerraban con fuerza y se ponían casi en blanco continuamente.

-Como me pones cabrona (le dije estando cachondísimo por la situación)

Fui parando poco a poco de acariciarle el clítoris, estaba empapadísima. Me quité el condón y esperé a que se recuperara masturbándome con cuidado para no correrme mientras a ella aún le daba algún espasmo. Cuando vi que se relajó y abrió los ojos mirando al techo, salté de la cama y tiré de su mano para levantarla, la coloqué de rodillas.

-Ahora me toca a mí.

-Mmm (dijo con un pequeño gemido).

-¿Quieres mi leche?

-Sí (dijo poniendo cara de niña buena).

-Saca esa lengüita que tanto me pone.

Sacó su lengua tan bonita con su piercing mientras sonreía expectante de que le diera mi leche, estaba muy guapa así de rodillas apoyando sus manos en sus muslos, despeinada y con gotas de sudor sobre todo su cuerpo como si fueran pequeñas perlas. A las pocas sacudidas me empecé a correr sobre su lengua, llenándole la boca. La corrida iba bastante cargada por todo el tiempo que habíamos estado follando, y las varias paradas que había hecho para aguantar más. Puso una cara un poco rara.

-Trágatelo (le ordené con un tono serio)

Asintió con cara de niña buena, con los mofletes inflados como si hubiera cogido aire y se lo tragó todo con los ojos cerrados. Cuando vi que se lo tragó, tiré de ella hacia arriba para abrazarla, de modo que nuestras caras quedaran a la misma altura y ella se colgara de mí cuello con sus brazos y me abrazara la cintura con sus piernas mientras yo le agarraba el culo, lo que provocó un gritito de sorpresa en ella y una risa muy encantadora. Entonces la besé sensualmente, notando el sabor de mi leche. Ella soltó un gemidito de placer. Nos dimos un buen morreo y la llevé a la cama para tumbarnos y poder descansar un poco.

Cuando recobré la respiración, miré el reloj. Eran las 3 de la mañana. Se me había pasado el tiempo volando entre la charla, las copas y lo que acabábamos de hacer. Estaba muy cansado, porque ese día había madrugado y por el polvazo que acabamos de echar. La miré y vi que estaba dormida. Estaba muy mona tumbada de lado con su mano sobre mi vientre. No quería molestarla así que decidí quedarme a dormir con ella para no despertarla al irme. Tiré de la manta para taparnos para no coger frío, ya que aún estábamos en invierno y estábamos desnudos. El contacto con la manta fue frío, lo que hizo que ella se estremeciera un poco y se acercara más a mí abrazándome y poniendo su cara en mi hombro. Con cuidado pasé el brazo por debajo de su cabeza y poder abrazarla para estar más cómodo. 

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