ROCÍO PRIETO VALDIVIA

Y era en la pureza.

el lugar donde solíamos engarzar una oración

los viernes por la tarde o los sábados llenos de alegres cantos.

Tomamos un transporte los lunes, solitarios amantes,

no había nada que nos separará de aquél letargo.

Los mares de la desolación vinieron,

los martes de sonrisas extrañas.

Se fue apagando la lumbrera de mis días.

Duele la tarde rayando nuestro horizonte

y se ha hecho tarde para regresar a la diáfana caricia,

al vendaval que se ha llevado todo.

Ahora acudo a ti para darme cuenta de mis errores

y alumbrar mi canto

de otros los lunes por las mañanas.

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