ISA HDEZ

Caminaba erguida con su melena al viento y mirando al frente,

con paso firme y decidido hacia el horizonte de su pensamiento,

como rebuscando entre los resquicios de las nubes algodonosas,

deseando ver atrás aquello que amaba y acariciaba y ansiaba alcanzar.

Confiaba en transmitir las pretensiones que albergaba en su interior,

y que el mundo comprendiera los laberintos de su mirada,

que se dibujaban como las líneas plateadas de los mares,

cuando el reflejo de la luna se desbordaba en las noches de verano.

Sus pisadas por la arena hundían sus pies descalzos,

sonreía con placidez y se erizaba su piel al contacto con el agua,

andaba temblorosa como si en la espuma blanca encontrara el destello,

y sus ojos de color azul mar resplandecieran del asombroso silencio.

Buceaba en los abismos de las profundidades de su mente,

para mirarse en las banalidades que la trasladaban a la realidad,

y desistiera de fantasías, regodeos y aspiraciones,

que calmaran sus sentimientos de incursiones glamurosas y vacías.

Sabía que se demoraba lo que escudriñaba en su plenitud,

pero precisaba agradecer los aromas que transportaba la brisa,

y sentirse halagada y henchida por las dispensas encontradas,

porque la senda le mostraba paz, la honraba y la esperanzaba. ©

Un comentario sobre “La búsqueda

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