FALDON

Terminé mi café mientras ojeaba el móvil y repasaba las fotos que le había hecho a Ana en la playa. Sinceramente estaba muchísimo más buena que Nuria aunque lo de esa madurita no era belleza sino más bien morbo lo que despertaba en mi. Todas las fotos eran espectaculares. Sus tetas ya habían tomado algo de color y se veían firmes y fuertes a pesar de su tamaño. La gravedad no podía con ellas como sí le había pasado a Nuria.
Al cabo de un rato me asomé a ver a Ana y pude ver que seguía hablando con Raúl. Ella estaba sentada en los escalones de espaldas a mí y Raúl apoyado en el bordillo mientras charlaban de lo que fuese. El cabrón seguro que tenía no quitaba ojo de las tetas de Ana. Sé que me vio pero no dijo nada y continuó con la conversación Por mi parte me subí otro rato a la terraza.
A eso de las 20.30 subió Ana corriendo diciendo que las 21.30 teníamos que estar listos para la cena. Que se le había pasado el tiempo volando y que me tenía que contar pero que lo haría más tarde porque no le daba tiempo y subió corriendo a la ducha. Por mi parte espere a que se duchara y a continuación me metí yo. Mientras yo me duchaba ella se maquillaba. Solamente llevaba una toalla blanca en el pelo y otra enrollada alrededor de su cuerpo. Parecía que sus tetas en cualquier momento reventarían esa toalla. Camuflado entre los vinilos de la mampara la veía pintarse. Desde luego para mí era como una diosa. Pensaba en salir tirar de esa toalla y dejarla desnuda. Mientras lo hacía mi mano bajo hasta mi polla y empezó a menearla lentamente. No era plan de empezar pajearme pero necesitaba meneármela. En seguida mi polla respondió al estímulo y se puso dura. Lentamente me iba pajeando. Ana, ajena a todo, seguía con su maquillaje mientras yo pensaba en sus tetas, en las de Nuria, en enseñar sus fotos a Raúl, incluso pensaba en que fuésemos los 4 a una esas calas y se quedasen ellas dos en topless para nosotros. Ana salió del baño sin hacerme ni caso diciendo – Venga date prisa que ya es muy tarde. Me la menee un poco más pero justo cuando me iba a correr paré. Finalmente cerré el grifo y salí de la ducha.
Cuando fui a la habitación me encontré a Ana con un vestido negro largo. Como a ella le gustaba uno de los lados tenía una buena abertura en la pierna. Los finos tirantes de sus hombros sujetaban el vestido y formaban un escote que sin ser exagerado sí que atraía las miradas. Además, parecía que no llevaba sujetador. Sabía que eso era imposible pero tenía que comprobarlo. Al pasar a su lado hacia mi parte del armario le cogí una teta y lo comprobé
– ¿Pero qué haces? – me dijo sorprendida.
– Estaba viendo si llevabas sujetador
– Tú estás tonto. Como para no llevar con las tetas que tengo – me dijo.
– Solo quería asegurarme porque parece que no llevas
– Pues claro, de eso se trata. Es un sujetador sin tirantes. Eso si no puedo moverme mucho porque se me baja a la mínima – me explicaba haciendo movimientos para q viese como enseguida se deslizaba para abajo.
– Bueno pero te tapa el vestido – le decía – nadie te vería nada
– Venga anda déjate de tonterías y acaba que yo casi estoy
Me fijé como se ponía sus sandalias de tacón que le daban un aspecto aún más imponente. Y se bajaba metiéndome prisa de nuevo. Acabé de vestirme y baje con ella que estaba ya lista para salir.
Habíamos quedado en la puerta de la urbanización. Ya estaban todos cuando salimos. Ana se disculpó distraída por hacerles esperar mientras guardaba distraídamente su móvil en el bolso. Bueno estáis elegantísimos – dijo Raúl con Nuria cogida de la mano. La verdad es que aunque todos estaban muy bien vestidos Ana destacaba entre todas. Siempre estaba por encima. Vi como Raúl la miraba de arriba abajo y yo por mi parte observaba en un segundo plano como era el centro de atención tanto de ellos como de ellas. Sin embargo en la mirada de ellas se veía cierta envidia. A todas menos a Nuria que se mostraba tan sonriente y segura como siempre.
Ya que éramos 5 parejas decidimos ir en 3 coches. Ana y yo fuimos solos en el nuestro y los demás compartieron. Raúl nos pasó la ubicación del restaurante a todos por si nos separábamos pero la verdad es que solamente seguimos al coche de Luis que llevaba a Raúl y que conocía el camino perfectamente.
– Por cierto me ha dicho Raúl en la piscina que el puesto será mío si lo quiero. Ha estado hablando con los otros jefes de la empresa y al parecer les encajaría muy bien la experiencia que tengo y que buscan a alguien joven que tenga inquietudes y que sepa relacionarse bien.
– Pues claro eres perfecta para el puesto. Lo harás muy bien
– Eso espero. La verdad es que ya me ha alegrado el día. Hay que celebrarlo esta noche.
– Pues nada hoy te sueltas bien. A saber cómo acabamos porque tal y como me tienes de cachondo últimamente…
– ¿Yo?… tendrás morro… si llevas varios días que me dejas a medias. Estoy ya que me subo por las paredes. Como sigas así me voy con el próximo negrito que venga a ofrecerme algo
– Pues hoy hay que soltarse y celebrarlo porque te lo mereces – la dije mientras aparcábamos en el restaurante.
En cuanto entramos en seguida se acercó el encargado y saludó a Raúl y Nuria. También lo hizo con los demás. Nos llevo a la terraza de la parte superior del restaurante. La mesa estaba en un lugar privilegiado. Un rincón con las mejores vistas al mar. La luna casi llena se veía perfecta. Nos fuimos sentando como quisimos. Raúl se encargó de ponerse al lado de Ana y Luis al otro. Yo justamente quedé en la otra punta de la mesa al lado de Nuria y de Eva.
La cena fue perfecta. El vino, elegido por Raúl era una delicia. Yo intenté controlarme porque tenía que conducir luego. Aún así entre Nuria y Eva me tenían bien entretenido. La verdad es que Eva era una mujer bastante más divertida de lo que aparentaba su cara seria. Nuria por su parte era un encanto con esa sonrisa siempre presente. De vez en cuando no podía evitar echar un vistazo rápido a su canalillo pero siempre disimuladamente. Por su parte en el otro lado de la mesa Luis y Raúl se encargaban de tener siempre llena la copa de Ana que ya tenía una risita floja.
Cuando terminamos los postres me levanté para ir al baño. Raúl se levanto y me dijo que le esperase que el también iba. Nos dirigimos los dos al baño. Nada más alejarnos de la mesa Raúl me dijo
– Ana esta hoy guapísima. Menuda suerte tienes cabrón – me dijo bastante más suelto producto del vino
– Si, la verdad es que está guapísima con ese vestido.
– Está buenísima – enfatizo – No te vayas de marcha hoy con ella que van a estar todos encima de ella – me dijo abriendo la puerta y pasando al baño
Los baños como todo el restaurante estaban impecables. Me puse en uno de lo urinarios de pared y Raúl se puso a mi lado. El seguía con su charla
– A ti te he visto mirándole el canalillo a mi mujer eh – me decía mientras comenzaba a mear – por mí no te cortes – recalcaba – ya te dije que a Nuria le gusta que la miren ya te lo dije
– Se me van os ojos de vez en cuando – le reconocía – es que menudas tetas tiene tu mujer tío – le decía yo entrando de lleno en su conversación y justo en el momento que él se sacudía la polla un pelín alejado del urinario para no mancharse.
Mientras yo terminaba de mear Raúl miraba su móvil. Justo cuando me di la vuelta me llegó un mensaje
– Ahí tienes un regalo – me dijo Raúl guiñándome un ojo
Saque mi móvil y mire le mensaje. Era de Raúl. Una foto. Sin descargar ya adivinaba lo que era. Se intuían perfectamente las tetas de Nuria en la playa. La descargue y la abrí y la miré embobado.
– Joder que tetas – le dije
– Como se que te gustan tanto quiero que tengas esa foto – me dijo – venga ahora volvamos – dijo dándose la vuelta y dirigiéndose hacia la puerta
– Raúl – dije antes de que saliese
– ¿Qué pasa?
Le hice una seña para que se acercase. El vino hacia mí. Entré en la galería y abrí una de las fotos que le había hecho a Ana en la playa esa mañana. Le pase el móvil. Raúl cuando la vio se le iluminó la cara.
– Hostias que tetazas tiene Ana. ¡La leche! – Dijo alucinado
– Si la verdad es que está tremenda en esa foto – le reconocía un poco avergonzado por la situación de estar enseñándole las tetas de mi novia al que iba a ser su futuro jefe
– La leche macho. Ahora no voy a poder mirarla a otro sitio cuando volvamos.
– No jodas disimula que me mata Ana
– Uf la hostia. Las tengo que ver en directo algún día. Joder me dan ganas de quedarme y hacerme una paja – me soltó sin ningún miramiento y sin levantar la cara del móvil.
– Y yo con la de tu mujer – le dije siguiéndole
– Pues porque este no es el lugar – me decía Raúl con un tono en el que se le notaba excitado – Si quieres me la pasas la foto. Sabes que puedes confiar en mí. – me dijo devolviéndome el móvil.
– Bueno ya veremos. Ahora vamos que van a sospechar algo.
Volvimos a la mesa. Al ver a Nuria no pude más que pensar que la tenía con las tetas al aire en mi móvil. Por su parte vi a Raúl sentarse y pude imaginar que estaba visualizando las tetas de Ana que le acababa de enseñar. Ana, ajena a lo que acababa de pasar en el baño, le reía algún comentario a Luis. Me fijé en que su copa estaba llena otra vez y ella reía más de lo habitual. Creo que estaba bastante afectada.
La cena finalizó y al salir del restaurante Raúl propuso que fuésemos a tomar algo. Por su parte Eva y Bea dijeron que no, que luego había que conducir y que ya habíamos bebido bastante. Había que reconocer que era verdad. Pero Raúl siempre iba un paso más así que decidió que trasladásemos la fiesta a la piscina. Venga yo tengo bebida en casa y sacamos algo. Compramos unos hielos de camino y lo tomamos allí mientras nos bañamos. A pesar de estar en más de 50 parecía el más animado de todos. Solamente hacen falta hielos. Ana se ofreció a que los cogiésemos nosotros de camino y los llevábamos. Por mi parte dije que claro, que nosotros nos ocupábamos.
Nos montamos de nuevo en los coches y cogimos rumbo a casa. Habíamos quedado en parar en la gasolinera a comprarlos y nos desviamos al poco de salir. La gasolinera se encontraba a las afueras. Por el camino le pregunté a Ana que le había parecido la cena y me dijo que se lo había pasado muy bien con Raúl, que había estado pendiente de ella en todo momento. Supuse que desde que fue al baño había estado imaginando sus tetas en todo momento.
Llegamos a la gasolinera y aparqué el coche en la parte trasera en un pequeño área de descanso que había. Ana se quedó en el coche mientras yo iba a comprar. Cuando baje vi que un poco más lejos, en un descampado, había un grupo de chico y chicas haciendo botellón. Seguí mi camino y compré un par de bolsas de hielos, volví al coche, guarde las bolsas en el maletero y me subí. Al entrar vi la pierna de Ana por fuera del vestido. Su falda quedaba tapando sus braguitas con las piernas ligeramente abiertas. No pude resistirme y comencé a acariciársela. Ana, que estaba bastante animada, se dejo acariciar e incluso empezó a morrearme. Con ese vestido me fue fácil llegar hasta sus braguitas que aparté fácilmente sin que Ana pusiese ningún impedimento. Mi dedo rápidamente comenzó a acariciar su rajita encontrándomela muchísimo más mojada de lo habitual. La lengua de Ana se introdujo con fuerza en mi boca y comencé a masturbarla a la vez q nos besábamos con ganas. Ana se separó de mi y se recostó sobre el asiento con las piernas abiertas dejando que la masturbase a mi antojo. Los ojos cerrados, las piernas abiertas, la boca semiabierta dejando escapar suaves gemidos… de repente vi como se acercaba uno de los chicos del botellón y se ponía a mear junto a unos arbustos delante de nuestro coche. No se había percatado de nuestra presencia. Ana en ese momento abrió los ojos. Pudo ver como el chaval abría la cremallera del pantalón y se sacaba una polla nada despreciable y como se ponía a mear. Sin ni siquiera haberme dado cuenta había dejado de masturbar a Ana y solo miraba como ella miraba la polla de ese chaval meando. – Sigue – Fue una orden seca y directa por parte de Ana. Comencé de nuevo a mover mis dedos. A introducirlos en su coñito, a llevar el ritmo que sabía que a ella le gustaba. Por su parte ella seguía mirando al chaval q se sacudía ya la polla. Yo miraba y masturbaba a Ana que seguía con sus gemidos. – Nos ha visto – me dijo entre suspiros. Yo seguía masturbándola cada vez más rápido. El chaval se acercó al coche y en seguida se percató de lo que estaba pasando. Desde fuera nos dijo – ¿Os ha gustado mi polla? – Yo seguía masturbando a Ana q se la notaba a punto de correrse. Entonces el chaval, visiblemente borracho, se acercó a la ventanilla y dando con los nudillos en forma de llamada empezó a decir – ¿Por qué no abres y me la ves bien putita? ¿o prefieres chupármela? – dijo volviendo a dar más fuerte al cristal. Ana se incorporó y le dijo – Lárgate payaso. El chaval no se lo tomo nada bien y empezó a llamar a los amigos diciéndoles que viniesen a ver a la zorra que se había encontrado. La situación se ponía fea y Ana me dijo que nos fuésemos. Arranqué el coche y nos fuimos rápidamente de allí.
Cogí el camino a casa mientras los chavales riéndose nos gritaban de todo. Una vez que cogimos la carretera comenzamos a reírnos de la situación.
– Menudo imbécil le dije a Ana
– Ya nos vale tío. Cada vez estamos peor.
– Pues tú te lo estabas pasando en grande – le dije riéndome
– Se podía haber quedado quietecito y callado que estaba a punto de acabar. – confesó Ana – Ahora llevo un calentón que no veas.
– Si quieres volvemos y les dices que te enseñen las pollas todos. – le dije de broma pero con un calentón bastante importante por mi parte
– Calla anda – me decía un poco avergonzada pero animada por todo el alcohol tomado durante la cena – Aunque el chaval tenía buena polla – confesaba riéndose
En ese momento sonó el teléfono de Ana. Me lo enseño riéndose viendo en pantalla que quién llamaba era Raúl. Nos preguntaba que donde estábamos. Ana le dijo que no tenían hielos y habíamos tenido que ir a buscarlos a otra gasolinera pero que ya estábamos en camino. Que en cinco minutos llegaríamos. Raúl le dijo que nos esperaban en la piscina.

Aparqué el coche y salimos ambos. Ana se colocó bien el vestido y entramos para casa. Bajé los hielos a la piscina mientras Ana pasaba al baño. Estaban esperando ansiosos que los llevásemos. Subo a cambiarme y bajamos – les indiqué alejándome.
Cuando subí Ana me pregunto si se cambiaba o bajaba así. Le indiqué que estaban todos en bañador. – Vale, pero yo no me pienso bañar – me dijo. Le dije que hicieses lo que quisiera y vi que subía a cambiarse. Por mi parte la seguí. Empezamos a desnudarnos los dos en la habitación. Yo me desnudé rápidamente y me puse el bañador mientras ella cuidadosamente colgaba el vestido en ropa interior. A continuación se desabrochó el sujetador ajena a mis miradas y se quito las braguitas dejándolas caer al suelo. Me fijé en ellas y tenían una mancha de humedad grandísima. Me excitó muchísimo saber el grado de excitación en el que se encontraba Ana. Sentado en la cama la agarre del brazo la giré hacia mí y eche mano a su rajita. Estaba empapada. El olor a su excitación penetro en mi. Comencé a masturbarla pero me sujetó la mano y me dijo – Venga, vámonos. Que nos están esperan. Ya habrá tiempo luego. – Llevaba razón. Me levanté y le dije que me iba bajando a la piscina. Ana se quedó cambiándose.
Bajé a la piscina y en seguida Nuria me ofreció una copa. Me preparó un ron con coca cola y me lo acercó mientras hablaba con Eva y se unió a la conversación. Por su parte Raúl hablaba con Javier y Bea y me echó una mirada cómplice cuando me quedé hablando con su mujer. A los pocos minutos apareció Ana bajando por la escalera. Estaba espectacular. Llevaba una camiseta blanca suelta de tirantes con bastante transparencia pero que se veía totalmente playera. Su bikini blanco se veía por debajo. Una faldita verde militar bastante corta y suelta y unas sandalias blancas. Todos los ojos se posaron en ella bajando mientras yo me dedicaba a ver las caras de todos. Eva torció un poco el morro en señal de desaprobación. Rosa y Nuria permanecieron indiferentes y Bea bostezó. Se veía que no era muy fiestera. Por su parte todos ellos disimulaban las miradas hacia Ana a excepción de Raúl que claramente la comía con los ojos sin prácticamente cortarse.
Al igual que había pasado conmigo Nuria en seguida se acercó a Ana y le ofreció una copa. Se acercaron las dos a la zona de las bebidas. Raúl por su parte sacó un altavoz y puso algo de música. Música ochentera. Ana y yo nos miramos conteniendo una risa. Parecían los famosos guateques de nuestros padres o abuelos. En seguida se formaron dos grupos de hombres y mujeres. Por suerte según fuimos acabando bebidas y al acercarnos a rellenarlas nos fuimos mezclando.
Al cabo de un rato Nuria me dijo
– Mira esos, dos – me dijo indicándome con la cabeza hacía la posición donde se encontraban Raul y Ana que reía agarrada al brazo de Raúl mientras este le enseñaba algo en su móvil
– Bueno Ana es de risa fácil – le dije disculpándoles
– Tranquilo que si se lo lleva se lo regalo – me decía con indiferencia – Ya me lo devolvería rápido.
Raúl que parecía estar atento a todo nos miró y nos dijo – Seguro que algo está diciendo de mí. Me pitan los oídos. No creas nada de lo que te cuente David – decía de forma divertida. Continué hablando con Nuria. Me estuvo contando cuando compraron aquella casa, cuando empezaron a ir las primeras veces. Incluso en un momento dado me confesó de forma divertida que si esas paredes hablasen contarían muchas locuras que habían hecho. Con ese comentario mi imaginación echo a volar y mis ojos a sus tetas. Sin embargo esta vez, no sé si producto del alcohol, se quedaron demasiado tiempo allí y Nuria se dio cuenta. Avergonzado continúe como pude con la conversación y ella no dijo nada.
Llevábamos ya unas cuantas copas cuando Bea le dijo a Luis que se fueran ya que estaba muy cansada. Luis, como siempre, accedió a los deseos de su mujer y se retiró con ella. Raúl bajó un poco la música. Carlos y Eva también se disculparon diciendo que mañana querían salir temprano a la playa y que también se iban y Javier y Rosa dijeron que ellos también iban a hacer lo mismo. De repente nos habíamos quedado los cuatro solos. Había sido un poco bajón y estábamos todos callados. Como siempre Raúl se hizo con la atención
– Son todos unos mataos. A las 12 en la cama como cenicienta – nos dijo riéndose – Con los años cada vez están peor.
– Anda, no digas tonterías – le regañó Nuria – A ti lo que te pasa es que enseguida te animas
– Me animo a todo – le dijo haciéndola cosquillas como si la metiese mano
– Estate quieto – le volvió a regañar Nuria riéndose e intentando apartarse
– Ya sé lo que vamos a hacer – dijo Raúl mientras se le iluminaba la cara y se iba para casa
– No, Raúl, por favor ni se te ocurra – le decía Nuria sin intentar gritar mientras Raúl le hacía gestos de tranquilidad y que bajase la voz y seguía su camino
Ana y yo nos miramos sin saber muy bien qué pasaba mientras Nuria hacía gestos y nos decía que era imposible con él. Raúl apareció con una bolsa y se fue a la parte de la piscina que tenía unos banquitos y una mesa. Le seguimos. Y nos sentamos en la bolsa.
– Esto es un secreto – nos dijo a Ana y a mí mientras sacó de la bolsa una pipa para fumar hierba.
– De verdad que no puedes estarte tranquilo – le riño de nuevo Nuria –
– Por nosotros no te preocupes Nuria – la tranquilizó Ana – David y yo tenemos en casa también – le confesó
– Pues lo que le faltaba a Raúl, gente que le siga el juego – nos decía dándolo por imposible mientras Raúl preparaba todo.
Raúl encendió la pipa y le dio unas caladas pasándosela a Nuría. Ella por su parte cogió la pipa y de una manera muy sensual medio tumbada en el banco también fumó y me la pasó a mí y después yo a Ana.
– Esta hierba es jamaicana. Me la trae un amigo y la verdad es que es bastante buena. No deja apenas resaca – Nos explicaba
Todos permanecíamos atentos a sus explicaciones. La verdad es que con solo un par de caladas y unido a todo el alcohol ingerido a mí personalmente me había subido bastante.
– Si, es bastante buena – le dije mientras se me trababa la lengua yque provocó las risas de todos.
– Ya vemos ya- se reían
– Tu tranquilo que mañana no tendrás resaca – me aseguraba convencido Raúl – Asi te puedes ir a una de esas calitas que tanto os gusta – Sabes Nuri –dijo dirigiéndose a su mujer – Hoy han estado en nuestra calita especial
– Raúl cállate ya – le dijo Nuria – ni se te ocurra contarlo
– Pero si son de confianza. No pasa nada – le discutía
– ¿Qué pasa con esa calita? – preguntó Ana sin saber de qué iba todo eso
– No pasa nada. Es una calita a la que vamos y en la que a Nuri le gusta hacer topless – le explicó
– De verdad que siempre lo cuentas todo. No sabes callarte
– Hombre la verdad es que es un buen sitio para hacerlo – contó Ana – Yo también lo he hecho. Este es el primer verano que lo hago y la verdad es que el sitio está muy bien porque no hay mucha gente
– Sí, sobre todo los negritos que van todos a venderte cosas cuando te pones en topless – dije yo
– Esos son los peores – dijo Nuria riéndose – Acostúmbrate Ana aquí es ponerse en topless y todos los negritos van a ti. Fíjate que siguen viniéndome a mí y soy una vieja
– Pero que dices de vieja – saltó Ana – Yo te veo estupenda. ¿A que sí David?
Me quedé cortado ya que no me esperaba aquello. Sin embargo, envalentonado por el alcohol le dije que por supuesto. Que desde luego seguía siendo una mujer guapísima. Quizás hasta exageré en la forma de decirlo porque Raúl le dijo a modo de broma – Nuri, ten cuidado con este que es peor que los negritos de la playa. – pero como yo estaba animado seguí con el rollo diciendo que porque estaba ya con Ana que si no tendrían que tener mucho cuidado conmigo. Ana por su parte empezó a decir
– mira que te pones gallito cuando bebes. Luego no eres nadie – les explicaba dejándome un poco humillado mientras todos se reían.
– Pobrecito, si es una ricura – decía Nuria poniendo cara de ternura – No como este descontrolado –dirigiéndose a Raúl.
– Oye, pues intercambio de parejas – gritaba Raúl celebrándolo – Aquí se lleva mucho eso – Nos explicaba. Por mi parte mire en ese instante a Ana que ni se inmutaba ante el comentario de Raúl
– Qué más quisieras tu – le cortaba Nuria – Como que una belleza como Ana se va a ir contigo
– Pero si no es por mi cariño, lo digo por ti, para que te lleves una ricura de chico como David – decía mientras me guiñaba un ojo y hacía que me quedase cortado
– Desde luego que me lo quedaba encantada, pero ya está con Ana y yo contigo. Esa mala suerte he tenido – dijo mientras nos reíamos – Bueno ya está bien por hoy. Yo me voy a la cama que ya es tarde – Dijo levantándose y marchándose sin darnos tiempo a intentar convencerla.
– Nos acabamos la copa y vamos – dijo Raúl despidiéndola mientras ella nos decía adiós con la mano sin girarse
Nos quedamos unos segundos callados en los que básicamente los tres bebimos lo poco que quedaba en nuestras copas. Como siempre Raúl rompió el silencio
– Vamos a bañarnos y luego a la cama – Soltó de repente quitándose la camiseta
– Qué dices. Yo no me baño – añadió Ana de forma inmediata
– Venga, anímate a estas horas está el agua buenísima – intentaba convencerla Raúl
– Qué no, que no me baño yo a estas horas – Dijo cerrando cualquier oportunidad
Raúl hizo un gesto de conformismo y se metió a la piscina. Ana me miro viendo a ver qué hacía yo
– Venga Ana un bañito y nos vamos a acabar lo que tenemos pendiente- la intentaba convencer
– David, sabes que con este bañador no puedo. Se transparenta todo – me explicaba sería aunque su voz se trababa producto del alcohol y de la marihuana
– Bueno cariño, no pasa nada. Además el otro día me dijiste que lo harías – le decía yo en bajito e intentando no excitarme al decírselo.
– Estás loco. ¿En serio quieres que haga eso?
– Bueno no te quiero obligar pero a mí ya sabes que no me importaría – le reconocía
– Anda ve tu a bañarte y ahora voy yo después de ir al baño – dijo tras unos segundos de silencio
Me quede alucinado y seguí sus órdenes. Y me fui al agua con Raúl mientras veía como ella subía a casa. Se va a cambiar de bikini pensé cuando desapareció tras los arbustos de nuestro jardín.
– ¿Se va a dormir? – me preguntó Raúl
– No va al baño. Dice que ahora viene a bañarse
– ¿De verdad? –pregunto incrédulo – me tiene loco tu novia desde que le he visto las tetas. No puedo dejar de imaginármelas
– Sí, bueno… jeje… no sé si se atreverá o se cambiará de bikini pero… bueno el blanco que lleva se transparenta absolutamente todo – le dije a Raúl
– Joooder, en serio – decía emocionado
– Sí, pero no te hagas ilusiones porque me da a mí que se va a cambiar- trataba de calmarle
En ese momento apareció Ana bajando de nuevo las escaleras del jardín que daban a la piscina. Venia radiante con su bikini blanco en la oscuridad de la escaleras. Se acerco hasta la piscina y se puso en el primer peldaño de las escaleras de entrada. Estaba impresionante iluminada por los focos de la piscina. Su piel morena, sin marcas y ese bikini resplandeciente
– Anda está muy calentita – dijo al meter los pies
– Venga tírate anda – La animó Raúl
Ana me miró. Veía en sus ojos como pedía mi consentimiento. Ambos sabíamos perfectamente que en el momento que se mojase todo su cuerpo quedaría expuesto a los ojos de Raúl. Simplemente hice un gesto con la cabeza para que entrase al agua. Ella comenzó a bajarlas escaleras hasta que el agua cubrió su cuerpo y nado un poco hacia nosotros sin meter la cabeza.
– La verdad es que está buenísima –dijo al llegar a donde estábamos nosotros.
– Sí que lo está, si – dijo Raúl dándole un doble sentido que tal vez solo entendiese yo
Ana se agarró al bordillo manteniendo su cuerpo totalmente cubierto por el agua.
– ¿Bueno os ha gustado el sitio de la cena? – Preguntó Raúl
– Sí, me ha encantado la cena, la compañía y todo –decía Ana un poco incomoda de posición por no querer meter la cabeza en el agua
– La verdad es que era la leche. Tenemos que repetir otro día –confirmaba yo
– Vamos a las escaleras – nos dijo Raúl – que ahí estás incomoda que no haces pie – dijo echándose a nadar hacía la zona de entrada menos profunda
Ana me miró pero no dijo nada y fue tras él y yo les seguí. Raúl se puso en la zona menos profunda donde el agua llegaba por la cintura. Sin embargo Ana se quedó un poco alejada donde el agua llegaba a tapar su pecho. Por mi parte me quedé en frente de Raúl.
– La verdad es que estos son unos sosos. Siempre se acuestan pronto. De jóvenes tenían más marcha pero se están echando a perder
– La verdad es que son más parados. No tienen nada que ver contigo y con Nuria –le decía yo.
– Si se enteran de que hemos estado fumando hierba se escandalizan – me decía en bajito Raúl mientras yo me reía
– Hablad más alto que no os oigo – nos pedía Ana más alejada
– Anda vente aquí – le dijo Raúl tendiéndole la mano – Siéntate ahí que estaremos más cómodos – señalando la escalera
– Da igual – decía Ana – acercaros vosotros.
No sé cómo pero en ese momento me armé de valor y dije algo que sabía que me podía traer consecuencias
– Es que a Ana le da vergüenza porque ese bikini se transparenta un poco – Al momento de decir eso Ana me fulminó con la mirada
– Jaja bueno no nos vamos a asustar por eso ahora – decía Raúl aliviando la tensión de la mirada de Ana – Si no quieres no pasa nada. Nos acercamos nosotros
– No – le cortó Ana – Si a David no le importa a mi menos – Dijo con mirada retadora hacia mí – Ya me las han visto muchos en la playa – y echo a nadar a las escaleras.
Cuando paso por entre medias de Raúl y yo él y yo nos miramos. En su boca se dibujo una sonrisita de haberlo conseguido. Por mi parte estaba hecho un flan. No sabía si había sido buena idea y si Ana se habría enfadado de verdad. Ana llego a las escaleras. Subió el primer peldaño. El agua llegaba a su cintura. Se quedó unos segundos de espaladas a nosotros y por fin se giró. Nuestras miradas se dirigieron inmediatamente a sus tetas. Se veían perfectamente sus pezones a través de la tela. Las areolas, sus pezones totalmente de punta
– Se transparenta todo- dijo riéndose Ana
– La verdad es que sí – confeso Raúl – No queda nada a la imaginación – dijo haciendo reír a Ana
– La verdad es que en la playa no lo usé pq me quite la parte de arriba pero sí que no tapa absolutamente nada
– Vaya, vaya, así que te quitaste la parte de arriba… que suerte quien estuviese por allí – le lanzó Raúl
– Bueno en realidad fue David quien me la quitó
– Anda David ya podías haberlo hecho aquí – dijo guiñándole un ojo a Ana para que no se enfadase
– Aquí se cortaría – me retó Ana – Ya te dije antes que se pone muy gallito
– Yo no me corto para nada – me defendía – Si quieres te lo quito ahora
– Haz lo que quieras. Si a Raúl no le incomoda me da igual. Para lo que me tapa…
– Por mi no hay ningún problema – aclaraba Raúl
En ese momento la pelota estaba en mi tejado. Podía acobardarme y no hacer nada o directamente ir y quitarle el bikini para que mi novia le enseñase las tetas a un tío. Me daba morbo la idea pero también me incomodaba ser yo quien tenía que quitárselo. Era como si yo le estuviese ofreciendo sus tetas a otro tío y no sé porque me ponía nervioso aunque deseaba hacerlo. Me acordé que un rato antes ya se las había enseñado en foto. Me armé de valor y me dirigí hacia Ana. Me puse por su espalda agarré los cordones de la espalda y del cuello y tirando suavemente le dije – para lo que te tapa sí que es mejor que te lo quites – y me quedé con su bikini en la mano
Ana estaba de pie en las escaleras. Con el agua por su cintura. Con sus tetas perfectas al aire. Miraba a Raúl y él miraba a sus tetas con cara de deseo. Yo estaba como un pasmarote sujetando su bikini en mi mano. Me eche a un lado en el agua para poder ver la cara de Ana que giró la cabeza al verme
– ¿Ya estás contento? – me preguntó con superioridad – Ya me ha visto las tetas
– Espectaculares – dijo Raúl – deja al chico que presuma – decía disfrutando de las vistas
– Ah, ¿eso quieres? ¿presumir de novia?… entonces querrás que haga esto – y subió de espaldas dos peldaños más quedando el agua por sus rodillas
Ahí estaba con sus dos tetas al aire y ahora con una braguita que transparentaba absolutamente su coño a la vista de Raúl. Se veía perfectamente su rajita depilada. Sus labios oscuros. Raúl la miraba embobado. Ella le dejaba observar a placer. Finalmente se dio la vuelta y salió de la piscina. Cogió su toalla y me dijo
– Me voy a la cama – y se giró yéndose hacia a casa – ¿Vas a venir o prefieres que lo haga él? – y sin esperar respuesta subió las escaleras de casa.

Raúl y yo nos quedamos alucinados viendo como Ana desaparecía por las escaleras. ¿De verdad Ana había dicho que si prefería que fuese Raúl? No me lo podía creer. Una cosa era que me gustase exhibirla y otra que se la follasen. ¿Y ella quería?. Nunca se había mostrado muy abierta a ese tipo de experiencias. Vale que estaba borracha y había fumado pero la seguridad con la que había pronunciado esas palabras me hacían creer que de verdad lo deseaba.
– David por favor, déjame que vaya –me suplicó entre susurros Raúl
– Raúl, creo que no es buena idea – justificaba – Jamás Ana me había dicho una cosa así. No estoy seguro ni que fuese en serio
– Joder David, te juro que lleva toda la noche calentándome. La he estado mirando las tetas descaradamente y ella como si nada. Pero si incluso me ha dejado verla con su bikini transparente. Te aseguro que quiere que la folle
– No sé… de verdad… no me parece bien…
– Venga tío no le des tantas vueltas. Si tengo un calentón que no veas. Me la ha puesto durísima enseñándome las tetas. Y tú sabes que quieres que lo haga, me has enseñado la foto en tetas y luego la has quitado el bikini para que la vea en vivo. No me digas que no
– Bueno una cosa es el morbo de enseñar y otra que te la folles. No sé creo que no estoy preparado para eso. Además Nuria te estará esperando. Imagina que se entera
– Venga ya no pasaría nada. Te lo aseguro.
– Raúl, por favor, hoy no… esta borracha.. luego se arrepentiría y no quiero problemas… Además ya es muy tarde… venga salgamos del agua – dije empezando a subir las escaleras mientras Raúl me seguía insistiendo
– Joder David mira como estoy – me dijo ya fuera del agua y señalando un bulto enorme en su bañador – Y tu tío estás igual – era verdad y no podía negarlo
– Ya… joder… no me lo pongas más difícil. Hablaré con ella ahora y si de verdad quiere te aviso por mensaje
– Si entro en casa ya no me puedo escapar – me explicó – es ahora o nunca
– Raúl, no puedo, de verdad y cogí mi toalla y me encamine hacia mi casa
– Está bien no quiero malos rollos. Ya hablaremos. Espero que me cuentes todo lo que pase ahí dentro
Llegue a arriba de las escaleras y vi como Raúl cogía todas sus cosas y se marchaba hacia su casa. Mas le valía que Nuria estuviese dormida porque iba a ser un canteo que entrase con ese empalme. A mí se me notaba menos aunque también lo estaba.
Nuria estaba en la parte de arriba. Me quite el bañador y lo deje colgado antes de subir totalmente desnudo. Ana estaba en el baño completamente desnuda. Secando las puntas de su pelo que se habían mojado con una toalla. Me miró a la polla y me dijo – Joder como vienes – No conteste me abalance sobre ella y la empecé a morrear y a sobar todo lo que podía. Ella se dejaba hacer. Mis manos iban de sus tetas a su coño, a su culo, le apretaba y ella me correspondía metiendo más la lengua en mi boca. Su coño chorreaba flujos. La cogí y la senté en la encimera del lavabo. Abrí sus piernas. Ante mi se mostraba el paraíso de su coñito depiladito. Esos labios salidos totalmente brillantes por sus flujos y por todo lo que había pasado esa noche. No hacía más que un rato que había estado masturbándola en el coche mientras le miraba la polla a un desconocido. Luego había enseñado sus tetas e incluso su coño a Raúl. Era como una desconocida para mí pero me ponía muchísimo.
Observe durante unos segundos su coño. Luego su cara. Una cara de vicio como nunca la había visto y que me hacían desear que disfrutara más y más. Me agache de rodillas al suelo. Su coño quedó a la altura de mi cara. Me llegó su aroma a excitación. Acerque mi cara y aspire fuerte inhalando el olor de su coñito excitado Ella se dejaba hacer Saqué la lengua y la pase de arriaba abajo por toda su raja recogiendo con mi lengua todo el néctar acumulado en sus labios. Ana gimió como nunca y cerró los ojos echando la cabeza hacia atrás e invitándome a continuar. Empecé a lamer con más ganas. Jugueteaba con mi lengua en su clítoris unos segundos y luego bajaba a la entrada de su coño a recoger todo lo que salía de él y volvía a la carga. De vez en cuando mi lengua se escapaba más abajo hasta su culo. Recorría desde el estrecho agujerito de su culo hasta su coño. Lo hacía con deseo y Ana lo disfrutaba. Introduje un par de dedos en su coño y mi lengua se centró en su clítoris. Mis dedos jugueteaban en su interior mientras mi lengua cada vez lamía con más velocidad. Ana se espatarraba todo lo que podía y gemía como nunca la había oído. Iba a estallar. Mis dedos se movieron más rápido a la vez q Ana aceleraba su respiración y empezaba a correrse gracias a mis lametazos. Mis dedos seguían haciéndola estragos en su interior. El orgasmo estaba siendo brutal. Intentaba cerrar las piernas aprisionando mi cabeza que no dejaba de lamerla y entonces ocurrió. Saque los dedos porque no podía más al hacerlo un chorro de un líquido caliente y transparente salió disparado de su coño impactando contra mi pecho desnudo. Ana sin decir nada apretó con una mano mi cabeza hacia su coño mientras yo volví a lamer todo su coño recogiendo los restos que aun quedaban en él y notando los últimos latigazos de su brutal orgasmo. Poco a poco sus fuerzas fueron disminuyendo y aflojando la presión que hacía sobre mÍ hasta que me liberó completamente suspirando para coger todo el aire que su cuerpo demandaba
Me fui incorporando poco a poco. Las piernas me dolían de la posición anterior pero daba igual. Quedamos el uno frente al otro. Yo de pie. Ella sentada espatarrada conmigo entre sus piernas. Nos miramos unos segundos y me dijo – Fóllame
Fue una orden directa. Carente de cualquier sentimiento. Ana solo necesitaba una polla dentro. Creo que en ese momento le hubiese dado igual la de quien fuese. Yo acepté sumisamente y puse mi polla en la entrada de su coño, la restregué un poco y enseguida se la metí. El calor que desprendía ese coño no lo había sentido nunca. Mi polla dura aun algo fría por el baño en la piscina notaba el contraste de temperatura de una manera que nunca antes había experimentado. Empecé a bombearla, quería ir despacio pero me era imposible. Los movimientos de Ana hacían que cada vez fuese más rápido. Ana necesitaba sentirse llena. Nos miramos a los ojos unos segundos. Su cara de vicio me volvía loco – Me encanta que seas tan puta – y la besé. Un morreo sucio. Mi boca con todos los restos de la comida de coño que la acababa de hacer pero que ella aceptó gustosa. Nuestras lenguas se juntaron. Me la ofrecía para que se la chupara y yo lo hacía con ganas mientras me la follaba. No nos importaba nada en ese momento. Solo estar lo más posible uno dentro del otro. Bajé un poco el ritmo para no correrme en ese mismo instante y nuestras lenguas por fin se separaron.
– Le has enseñado mis tetas a Raúl – me dijo mirándome a los ojos y analizando mi respuesta mientras seguía bombeándola
– Sí.. era lo que tú querías, no? – le dije bajando aun más la velocidad pero haciendo más profunda las penetraciones
– Eras tú el que quería – insistía ella como con superioridad – Reconócelo, querías que Raúl me viese las tetas, ¿verdad?
– Sí, joder, sí – le reconocí. Me daba igual todo. Solo quería sentir a Ana disfrutar y era absurdo negar que yo había enseñado las tetas de Ana a Raúl. Lo había hecho porque deseaba que se las viese. Me daba celos y sin embargo me excitaba. – Le han encantado tus tetas. ¿Te ha gustado que te las vea? – le pregunté penetrándola aún despacio y profundamente.
– Mmmmm me da morbo que a ti te de morbo
– Pero le has enseñado más que las tetas… y eso no te lo había pedido yo
– Ya… jodeeer… estaba muy cachonda… ¿se me ha visto mucho?
– Ana, se te ha visto todo el coño… mmm… Raúl ha visto tu coñito, te ha visto las tetas y el coñito – le repetía cachondo perdido
– Joder David… ufff… que va a ser mi jefe –
– Siiii, le has enseñado el chochito a tu jefe – remarcaba – el chochito y las tetas, zorra – yo estaba completamente fuera de mi – y has dicho que viniera a follarte puta mmmm ¿te lo querías follar?
– Noo, sería una locura – decía con los ojos cerrado disfrutando de la follada que estábamos dándonos – que va a ser mi jefe
– El te quería follar
– Mmmm… y tu ¿querías que me follase? – otra vez volvia a dejar la pelota en mi tejado
– No sé… sería morboso… ufff… verte follando con el…. Mmm… ¿pero a ti te gustaría follártelo?
– David, no me hagas esto por favor… suplicaba
– Contéstame ¿te gustaría follártelo? – le insistía
– Sí, joder, si me gustaría follarme a Raúl – confesó finalmente – pero va a ser mi jefe, bastante ha visto ya
Escuchar eso hizo que casi me corriese. Saque la polla de su coño totalmente pringosa de sus flujos. La hice bajar. La di la vuelta. De pie con las piernas flexionadas. Mirando hacía el espejo donde nos veíamos los dos reflejados. Metí la polla entre sus piernas buscando la entrada de su coñito y enseguida me introduje de nuevo dentro de ella. Veía su cara de vicio reflejada en el espejo mientras mi polla la penetraba con fuerza. Sus tetas se movían con cada empujón que le daba
– Seguro que se está ahora pajeando pensando en ti… en tus tetas… – y se las cogía fuerte – nos tenias a los dos empalmados
– Mmm ¿tú crees que se estará pajeando? –
– Siiii…seguro… pensando en tus tetas y en tu coño… y tu aquí deseando follártelo ¿Verdad?
– David… no puede ser… es una locura…
– Te lo quieres follar zorra
– Si no fuese a ser mi jefe tal vez… pero no insistas David
– Si le llamo ahora y viene ¿te lo follarías? – estaba dispuesto a llamar a Raúl para que viniese. Ahora mismo solo quería verla follar con Raúl
– Eso es lo que quieres verdad – me dijo ya de forma sería – Llámale – me retó – Llámale y que se folle a tu novia… te encantaría verme con su polla dentro… confiésalo…
Escucharla hablar de aquella forma hizo que inevitablemente me corriese. Saque mi polla chorreante de flujos la puse apuntando a su culo y empecé a correrme casi sin tocarme. Mi polla empezó a escupir chorros de semen por todo su culo y espalda. Jamás me había corrido con tanta potencia. Mi corrida escurría por la parte baja de su espalda hasta su culo y se metía entre sus cachetes. Creo que era la mejor follada de mi vida
Por fin nos incorporamos. Nos miramos. Ana se miró en el espejo girándose – Joder, cómo me has puesto – se quejaba riéndose – cada vez se nos va más la cabeza. Por mi parte seguía recuperándome de semejante corrida pero la besé y la dije – Lo que pasa en vacaciones, se queda en vacaciones…

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