SERGIO CANEVA

No te pido me perdones… pero pido que me escuches,

ciertamente te he ofendido, nada tú tienes que ver,

la culpa ha sido mía por pensar que en esta vida

todo aquello que se oculta… nunca se llega a saber.

Te suplico… ¡que me escuches! no seas indiferente,

no sabes lo que se siente, tener que reconocer,

que el culpable de todo, lo que me pasa hoy en día,

fue sin dudas ¡cobardía! por dejarme corromper.

Sé que no me creerás, ¡si te digo!… ¡que te amo!,

que más allá del engaño,  aún sigo pensando en ti,

me pudo más el deseo, la pasión desordenada,

que ver tu triste mirada… la noche en que me fui..

Y aunque reconozca hoy el haberme equivocado,

quiero dejar por sentado… ¡fuiste todo para mí!,

pero te pague la cuenta desoyendo tus consejos

tienes tu todo el derecho… de evitarme recibir.

Me comporte como un niño, caprichoso, malcriado,

pudo un cuerpo desbocado usurpar mi corazón,

me embrujo la pasión, el deseo desenfrenado,

me aleje ¡Dios! de tu lado y hoy te suplico… ¡perdón!.

Un comentario sobre “No te pido me perdones

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