FALDON

Nos levantamos tarde al día siguiente. Ana me besó como siempre y se fue corriendo al baño diciendo que se meaba y que la preparase un café. Me fui a la cocina y preparé el desayuno. En la encimera estaba la bolsa con su tanga. En ese momento apareció Ana que también lo vio. – Joder tío estamos fatal – me dijo riéndose y enseñando una bola de tela pegada que era su tanga. Lo volvió a guardar en la bolsa y se lo llevó. Y por mi parte acabe de preparar el desayuno y lo lleve a la terraza donde desayunamos juntos.

  • Hoy estoy cansado. No iré a correr. Así aprovechamos y nos vamos a alguna de las calitas que me dijo Raúl. – La dije con la clara intención de ir a la cala que me enseño Raúl con las fotos de Nuria
  • Perfecto. Así descansamos que esta noche hay cena con la tercera edad – me decía Ana en bajito por si nos escuchaba algún vecino.
  • Ya verás tú. Luego estos tienen un peligro. Lo mismo tienen más marcha que nosotros. Además ya no salimos tanto. Ayer llegaste destrozada. No quisiste que te hiciera nada.
  • Ya, me debes dos. – me indicaba con los dedos – Como siga así voy a estar que me subo por las paredes en dos días. Puedo cometer una locura.
  • Ummm… ¿locura? ¿vas a llamar a tu nuevo amigo? – la reté
  • Ni me lo recuerdes. Además no era mi tipo. Ya lo sabes.
  • ¿Y cuál es tu tipo?
  • No lo sé pero desde luego esos pijos no. Y venga termina y recoge esto que me voy a preparar – me dijo dando por zanjada la conversación

Recogí todo mientras Ana se preparaba. Cuando terminaba Ana bajaba ya con el bikini blanco.

  • Cari este no sé yo – me decía enseñándome un bikini que apenas era capaz de mantener dentro sus tetas
  • Estás espectacular – La dije yo verdaderamente admirado por el cuerpazo que lucía
  • Me da mi que hasta se transparenta.
  • A donde vamos no suele haber mucha gente. Además para lo que te va a durar puesto.
  • En eso llevas razón – y se puso una faldita deportiva corta encima

Nos fuimos a la cala que me dijo Raúl. Algo más alejada de lo que pensaba ya que la carretera no era muy buena pero el sitio merecía la pena. El coche había que dejarlo a unos 100 m del acceso a la playa. Cogí la sombrilla y las sillas y Ana se encargó de las toallas y el equipo de snorkel. Era un sitio perfecto para hacerlo.
Cuando llegamos a la orilla había mucho sitio donde elegir puesto que solamente había un par de familias con niños pequeños, algún matrimonio suelto, un grupito de 4 chicos, y otro grupito de 1 chico y 3 chicas. Fui a poner la sombrilla cerca de uno de los matrimonios pero mientras miraba el sol Ana me dijo mejor vamos ahí indicándome un hueco relativamente cerca del grupito de chicos. Da más directo el sol justificó sin que yo se lo pidiera.
Al vernos llegar los chicos clavaron sus ojos en Ana que llevaba solamente la falda y la parte de arriba del bikini. Yo puse la sombrilla observándose como se daban codazos unos a otros y hacían gestos con la cabeza indicándose que miraran a la que acababa de llegar. No fueron nada discretos por su parte pero eran unos niñatos. A su edad seguro que hubiese actuado igual.
Procedimos con el ritual diario de la crema solar. Ana me dio bien por la espalda y yo por el resto del cuerpo. Luego al revés. Cuando llegó mi turno me dijo

  • Ya sabes lo que tienes que hacer, ¿no?
  • ¿Seguro?, están los chavales esos esperando como locos.
  • Bueno ¿y cuál es el problema? A ti te pone que me miren. – Me soltó de forma muy segura

En ese momento procedía tirar del cordón y dejar sus tetas al aire delante de los chavales esos que intentaban disimular aunque no eran capaces. Extendí bien la crema por su espalda mientras Ana lo hacía por sus pechos ofreciendo un verdadero espectáculo aquellos chicos. Estuvimos como 5 minutos tomando el sol y dije que iba a bañarme y ella me acompañó.
Fuimos los dos andando de la mano hasta el agua sabiéndonos observados sobre todo por los chicos esos. Estuvimos un par de minutos haciendo el tonto en el agua pero Ana dijo que se salía que tenía frío por lo que le dije que yo haría un poco de snorkel entonces y que si me traía las gafas y aletas. La vi salir con dificultad del agua por las piedrecitas y el espectáculo que estaría ofreciendo con sus tetas bamboleándose de un lado a otro. La vi coger las cosas y venir de nuevo hacia mí. Me acerque a recogerlas pero cuando la vi venir alucine. Esperé a que llegara hasta mi posición y entonces se lo dije

  • Ana, ese bikini se transparenta todo – y moró hacia abajo su braguita donde se marcaba perfectamente su coño.
  • Joder tío, mira que te lo he dicho. – me decía como echándome la culpa a mi
  • Y yo que sabía. – me excusaba – Pero es que se te ve perfectamente todo. Menos mal que lo tienes depilado y disimula – intentaba quitarle hierro al asunto.
  • Toma anda – me dijo dándome mis cosas – Me voy a sentar y no moverme.

Vi como los chavales alucinaban y como Ana se cortaba algo puesto que se giraba disimuladamente como para que no la viesen esos chicos. Finalmente se sentó y por mi parte me acople todo y me fui a disfrutar un rato. Me alejé bastante de la orilla y al final estuve cerca de 1 hora por ahí. Cuando llegué de nuevo a la orilla lo que me encontré me dejó descolocado. Ana estaba sentada en su silla, tomándose una cerveza, y con los 4 chicos sentados a su alrededor charlando y riendo.

  • Mira David te presento. – y me fue presentando a los 4 – Estos chicos me han ayudado. Me he ido a bañar y me ha picado algo. Creo que ha sido una medusa. – me dijo enseñándome una marca roja algo hinchada en su tobillo.
  • ¿Estás bien? – le pregunte yo agachándome y cogiéndola del pie preocupado
  • Si, si – me tranquilizó – Por suerte tenían un bote con agua y amoniaco. Venían preparados.
  • Por aquí son frecuentes que haya medusas – dijo uno de ellos dirigiéndose a mi
  • Si, alguna he visto yo ahora
  • Encima me han invitado a una cervecita. ¿Os puedo quitar otra? – dijo levantándose Ana y escuchando como todos los chicos decían que sí.
  • ¿Me invitáis a mí a una? – pregunté yo
  • Bueno es que no nos quedan mucha – respondió uno de ellos dejándome alucina
  • Venga ya no seas cutre – dijo Dani que parecía el más simpático de todos ellos y se acerco a la nevera junto a Ana a coger una. En ese movimiento las tetas de Ana no sé si rozaron o se quedaron a escasos milímetros pero ella no pareció enterarse. Tal vez no la había llegado a rozar. Finalmente Dani me trajo la cerveza.
  • Muchas gracias – le dije – nosotros nos iremos pronto por eso no hemos traído nada – dije excusándome después del comentario de su amigo
  • No te preocupes Javi es bastante rata – dijo provocando las risas de todos – Si sus padres nos han dejado la casa y el cabrón nos quería cobrar
  • Jaja, vengas ya javi – le dijo Ana revolviéndole el pelo mientras se sentaba en su silla de nuevo – Las cosas hay que compartirlas hombre.
  • Bueno contigo compartiría todo – La dijo Javi de forma orgullosa y en un tono que me dio la sensación que me retaba.
  • Mira chaval puedes meterte tu cerveza por donde quieras pero no te pases con ella – le dije desafiante.
  • Venga ya coño – intervino Dani de nuevo – Desde luego a veces pareces un gilipollas Javi. Venga anda vamos a nuestro sitio y dejamos a la parejita sola. – Les indico a todos y que acataron sus órdenes – Lo siento chicos – se disculpó con nosotros. Es buen tío pero no aguanta las bromas. Mira esta noche hacemos una fiesta en la casa de Javi. Si os apetece os podríais pasar. Es la casa que se ve allí arriba. No tiene perdida. A partir de las 10 seréis bien recibidos. – Y se marchó junto a sus amigos

Me senté junto a Ana que me regaño diciéndome que solo era un crío, que no debería haberme puesto así. Le dije que era un niñato imbécil y que no aguantaba eso. Ana por su parte me decía que no exagerase que habían sido bastante majos con ella pero que eso si que a la fiesta no íbamos que la estaban comiendo todos con la mirada cuando yo estaba en el agua. Desde luego que era lo más normal del mundo. Finalmente le dije a Ana que recogiésemos y nos fuésemos. Ana les dijo adiós con la mano y ya se encargaron ellos de gritar que esta noche nos veíamos.
Comimos y nos echamos un rato como cada día. Yo me desperté antes y me baje a la piscina. La rutina de todos los días. Raúl con su libro y Nuria nadando un poco. Se salió justo cuando llegue yo. Pasó por mi lado y me hizo una caricia en el hombro y se dirigió a su toalla. A mi mente vino la imagen de sus tetas nuevamente. Me fui al agua para no enredarme ni calentarme con mis pensamientos.
De nuevo Nuria se fue para casa y Raúl se vino al agua conmigo.

  • Vaya repasito le has dado a las tetas de Nuria eh – me dijo bromeando – Una vez que las ves no puedes olvidarlas – me decía divertido ante mi incomodidad – tranquilo, que no pasa nada. Estoy acostumbrado. Si te enseñé esas fotos es porque quería que las vieses.
  • La verdad es que no voy a poder olvidarlas – le confesé entrando en su complicidad – Mira que Ana está bien surtida pero las de Nuria son enormes
  • Jaja si que lo son sí. Pero oye no hables mucho que las de Ana no se quedan atrás
  • No, ya te aseguro yo que no jeje
  • Ya me gustaría verlas a mi también – me dijo como si fuese lo más normal del mundo. Sin embargo no me molestaba. Al contrario me excitaba oírselo decir. Incluso pensaba en enseñarle las fotos que le había hecho en la playa
  • Ana me mata a mí y a ti si eso pasa
  • Jaja no la tengas tanto miedo. Estos son secretos entre nosotros. No se enterará. Además ella sabe que está muy buena. A veces ellas se cortan por nosotros pero si las dejásemos a saber que locuras harían
  • No es que la tenga miedo. Pero coño es que además puedes ser su jefe – le expliqué
  • Respecto a eso te aseguro que el puesto es suyo, si ella quiere claro
  • No sé si ella va a aceptar esos favores. Es bastante íntegra. No le gusta conseguir algo que no merece
  • No te confundas, no se lo voy a dar porque este buenísima, que lo está, yo en el trabajo soy muy serio pero su perfil encaja perfectamente con lo que buscamos. Estará a prueba 6 meses y luego contrato fijo. Pero los superará perfectamente

En ese momento apareció Ana con el bikini negro y su toalla yse metió al agua. Por mi parte me salí y les dije que les dejaba un rato que iba a tomarme un café y que esta noche nos veíamos para la cena. Me alejé viendo como se quedaban los dos en el agua apoyados en la zona de escaleras charlando tranquilamente

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