FERNANDO

Ese fin de semana la cabrona de Adri dejó muy caliente a mi hermano, se dejó meter mano como una vulgar puta y mi hermano iba con una empalmada casi continua. Una vez me miró con los ojos como platos, cuando mi hermano pegaba su polla al culito de Adri y esta con sus manitas echadas hacia atrás evaluaba lo que palpitaba entre sus manos.

Esa noche Joel me folló hasta dejarme extenuada, mi boca, mi culo y mi coño fueron visitados por su inmensa verga y en todos ellos dejó su simiente. Yo estaba encantada, me dormí agotada y caí en un profundo sueño. Cuando desperté al día siguiente, me costaba levantarme y me costaba andar debido a la dureza de la follada y a lo dolorida que tenía mi entrepierna, pero merecía la pena esa sensación de bien follada que sentía. Temía por Adri, ella era menudita, pequeña, y me daba miedo que mi hermano la rompiese o la hiciese daño, debería de ir con cuidado.

Esa semana Adri y yo íbamos más calientes que una caldera. No nos pudimos resistir y nos metimos mano en los lugares más insospechados. Todo nos parecía poco y queríamos más. Llegó a un punto en el que ya locas de calentura, propuse a Adri hacer un trio con el tal Jose, para quitarnos las ganas.

—¿Estas loca? Ese tío no se merece este par de pibones. Además te aseguro que según veas su polla te vas a partir de risa. Ese chaval no puede con nosotras dos, quítatelo de la cabeza. Me respondió Adri.

Llegamos a tal punto que buscamos un sex shop, compramos un Lush, un satisfyer y un dildo de considerables dimensiones y como adolescentes salidas nos fuimos a un lugar apartado y dentro del coche nos follamos con esos juguetitos hasta explotar en unos orgasmos devastadores. Algo que me llamó la atención poderosamente es que el coñito de Adri se comía ese dildo hasta esos huevos de pega y la muy guarra pedía más. Lo máximo fue verla con el Lush en el culo el dildo entrando y saliendo de su coñito y yo con el satisfyer, castigando su clítoris, se corrió como nunca antes la había visto.

Por fin llegó el día tan ansiado. El sábado por la mañana llevamos a Laurita a casa de sus abuelos para que pasase el fin de semana con ellos e inmediatamente nos fuimos a buscar a Adri. Según se montó en el coche vi su mirada de deseo, nos saludó con cariño a Joel y a mí y pusimos rumbo a casa, ese fin de semana prometía.

Nada más llegar, nos fuimos a cambiar y nos pusimos el traje de baño. Cuando vi salir a Adri sonreí con picardía, iba a por todas, una braguita de bikini exigua, que no escondía lo más mínimo era su atuendo. Joel según la vio sé que babeó y Adri no se cortó y le lanzó el reto.

—Joel…¿Guerra de aguadillas?

Mi hermano tomó en brazos a Adri y con grititos por parte de ella se lanzaron al agua. Yo me senté a la orilla, viendo como esa zorra se frotaba y refrotaba con mi hermano y este excitado, le faltaban manos para tocarla por donde podía. Sinceramente estaba disfrutando y mi coñito se preparaba para lo que vendría a continuación.

Cuando salieron del agua, Joel se abrazó a ella y bajando sus manos la agarró por el culo y Adri le abrazó con sus piernas por las caderas frotándose. Su boca buscó la de mi hermano y se enzarzaron en un morreo pasional que tengo que reconocer que me impactó y me intranquilizó. No sé qué cara pondría cuando le miré, pero Joel me miraba asustado, soltó a Adri que por poco cae al suelo y casi a la carrera se metió en casa.

Quizás Adri fue muy agresiva y sus ganas le podían, o quizás Joel se sintió intimidado por mi mirada, el caso es que habíamos empezado mal y que conste que el día prometía.

—¿Qué…que ha pasado? Preguntó Adri asustada. ¿Qué he hecho mal?

—Cariño, tú no has hecho nada mal, pero Joel es muy especial y ahora está asustado pensando que me he enfadado con él. Tú espérame aquí, no te preocupes.

Fui en busca de mi hermano y lo encontré en nuestra habitación, asustado y llorando en silencio. Tenía claro que el pobre no se enteraba, no sabía que iba a poseer a dos putitas, a dos pibones que le deseaban como nunca se ha deseado a nadie, y que cualquier hombre daría lo que fuera por encontrarse en su piel y era ese punto de inocencia, lo que más me ponía de él. Me acerqué y me senté a su lado, pasando mi brazo por su hombro y atrayéndolo hacia mí.

—¿Qué te ocurre mi amor? Pregunté con cariño.

—An…Andrea no quiero que ocurra lo que pasó aquella vez. Dijo asustado.

—Mi vida, esa vez no quería que ocurriese, pero esta vez sí. Quiero verte follar con Adri, quiero que nos folles a las dos, porque os quiero mucho y lo deseo.

Vi en ese momento que la polla de mi hermano se erguía desafiante dentro de su bañador. Solo oír la palabra follar con Adri se la puso como un misil balístico.

—Entonces, no…no te molesta que…ella…vamos, que ella y yo…balbuceaba mi hermano.

—Mira, para que veas lo que lo deseo, vamos a desnudarnos los dos y vamos a buscar a Adri, ¿Te parece?

Cuando Adri nos vio aparecer a Joel y a mí por el jardín completamente desnudos, se echó las manos a la boca para acallar su grito de admiración al ver el pollón de mi hermano, erecto, hinchado de venas y con dos huevos colgándole como un caballo. Sin pensarlo se quitó esa braguita diminuta que llevaba, quedándose también completamente desnuda. Cuando llegamos a su altura, Adri agarró con su manita ese tótem de carne y lo empezó a pajear mientras que con la otra agarró sus huevos con delicadeza y los amasó con cariño.

—Andrea, ayúdame.

Adri se arrodilló delante de mi hermano y supe enseguida lo que quería. Como unas vulgares putas de peli porno, nos arrodillamos las dos frente a él y empezamos a hacerle una mamada a dos bocas. Adri abría sus ojos y todavía no se creía lo que estaba mamando y entre mamada y mamada nuestras bocas se juntaban y nos morreábamos con lujuria. Joel acariciaba nuestras cabezas y notábamos que le faltaba poco para que se corriese.

—¿Te lo quieres follar? Te cedo el primer lugar. Le dije a Adri.

—Estoy algo asustada, pero lo estoy deseando.

Extendimos una gran toalla en el césped y tumbé a Joel, Adri se puso a horcajadas sobre él y yo agarre su polla y la enfilé al coñito de Adri. «Esto no le cabe» pensé según vi el cabezón de la polla de mi hermano y el coñito tan pequeño que tenía esa niña. Pero si le cupo, vaya si entró, poco a poco, centímetro a centímetro hasta que llegando más o menos por la mitad Adri empezó a correrse como una loba en celo.

—Diooooos…me corrooooo…me corrooooo…

Yo me limité a comerle la boca, mientras gemía su orgasmo. Adri empezó a follarse a Joel con suavidad pero con determinación, viendo como ese pollón entraba y salía de su coñito abriendo sus labios desmesuradamente. Estuvieron así un par de minutos en los que Adri volvió a correrse de nuevo y sin avisar Joel empezó a inundar su útero. Casi me corro viendo como mi niña temblaba de gusto y la leche de mi hermano empezaba a desbordarse por su coño.

Joel aún estaba duro y cuando Adri se recuperó de su orgasmo empezó a mover sus caderas de nuevo. Me fijé que el rabo de mi hermano cada vez se metía más adentro de ese pequeño coño que parecía que no tenía fondo.

—Dioooos Andrea, me encanta la polla de tu hermano, joder, no paro de correrme.

Cuando Adri se encontró saciada, de momento, sacó la polla de Joel de su interior y empezó a caer una mezcla de fluidos y semen. Le indiqué que se tumbase y se abriese de piernas, me puse en cuatro y mi hermano después de chupar mi coño y mi culo empezó a follarme mientras yo me comía el coño de mi niña. Era uno de mis muchos deseos y lo vi cumplido con creces.

Mi hermano me regaló tres orgasmos muy ricos antes de que inundase mi coño con su corrida y nos tomásemos un descanso, llevábamos casi dos horas follando y el sol empezaba a calentar, con lo que, nos duchamos y nos fuimos a la piscina donde continuamos con nuestros juegos.

Pero fue después de comer, cuando nos fuimos a nuestra habitación y sobre esa cama inmensa hicimos las mayores perversiones. Hubo de todo pero lo que más me gustó fue que Joel me follase el culo, yo le daba la espalda, mientras, Adri me metía ese dildo enorme por el coño, joder que manera de correrme. Se que Adri también quería probar eso, pero antes había que preparar muy bien ese culito tan rico que tenía.

Ese fin de semana fue el comienzo de una relación muy especial entre los tres. Por supuesto hubo más momentos. Al mes, poco más, la verga de mi hermano desvirgaba el culito de Adri que alucinando notaba como las pelotas de Joel golpeaban su clítoris.

—No me puedo creer, gemía fuera de sí, la tengo toda dentro de mí, la tengo en el estómago.

Adri y yo nos convertimos en las putitas de mi hermano y tenía para las dos sin problema, nos dejaba rotas, satisfechas y con nuestros coñitos y nuestros culos llenos con sus corridas. Joel se descubrió como un semental, como un portento que aguantaba lo que le echasen y encima pedía más. Como todo hombre siempre estaba pensando en lo mismo, y ya fuese a Adri o a mi nos follaba sin preguntar, ya fuese en la cocina, el dormitorio o el salón y muchas veces teníamos que cortarnos porque Laurita estaba demasiado cerca y nos podía ver. También debo de confesar que ninguna de las dos se lo poníamos fácil, dentro de casa vestíamos con la ropa más provocativa que teníamos y eso a Joel le volvía loco.

Podría contaros infinidad de situaciones morbosas que quizás daría para un relato corto, pero sería reiterativo. Si acaso quiero mencionar que en una ocasión convencimos a Joel y le metimos el Lush por el culo con mucho mimo para estimularle la próstata. Qué manera de follar, nos puso a Adri y a mí a cuatro y nos folló el culo y el coño como un poseído, creo que nunca hemos gritado y disfrutado tanto de nuestros orgasmos hasta que Joel se corrió parte en mi coño, y parte en el culo de Adri, en esa ocasión nos reventó y nos dejó agotadas y su polla muy irritada.

Pasado ese primer año de sexo desenfrenado, en el que la relación entre los tres se estrechó mucho, decidí que ya era hora de plantearme ser madre. Por supuesto se lo comenté primero a mi hermano, sé que era una decisión muy importante, pero él se mostró entusiasmado con la idea de dar una hermanita o hermanito a Laura. Lógicamente de puertas para afuera sería una fecundación artificial, y solo una persona conocería toda la verdad y esa sería Adri.

Sobre Adri quiero contaros que se convirtió en imprescindible para Joel y para mí. Ya no era vicio y sexo, era amor, nos queríamos y nos confesamos que estábamos enamorados. Aunque solo os he hablado del sexo que tuvimos los tres, Adri y yo teníamos muchos momentos íntimos y pasionales que nos dejaba muy satisfechas, aparte, a mi hermano le fascinaba cuando empezábamos ella y yo y alcanzábamos nuestro primer orgasmo sin él. Incluso había en ocasiones que yo por motivos naturales no podía follar, pero eso no impedía que Adri y Joel se fuesen a nuestro cuarto y se pasasen la tarde entera follando, tal era el nivel de confianza que teníamos.

Lo nuestro ya superaba el umbral de la amistad y entraba en otro nivel. Cuando Adri se iba a su casa, Joel y yo nos encontrábamos vacíos. Sabíamos que era cuestión de horas el que nos volviésemos a ver, pero era como si nos faltase una parte muy importante de nosotros. También es cierto que como en todas las parejas, había discusiones y “morros” pero el carácter dulce y cariñoso de Adri y Joel hacía imposible que el enfado durase mucho tiempo.

Joel me dejó embarazada según dejé de tomar anticonceptivos. En mi primera falta, fui a la farmacia, no donde me conocían, fui a otra, quise evitar preguntas incomodas, y compré una prueba de embarazo que dio positivo. La sorpresa saltó cuando me hicieron la primera ecografía, esperaba gemelos. Fue una sorpresa y por supuesto no me extrañó nada debido a las corridas que se pegaba Joel en mi coño. Lo raro es que no fueran mellizos o trillizos, pero bueno fue una sorpresa y una alegría para los tres, Joel, Adri y yo.

En el sexto mes de embarazo, volví a hablar con Joel. No sé si debido a que mi cuerpo estaba sobre hormonado debido al embarazo o porque realmente necesitaba sentirla a mi lado en todo momento, pedí a Joel que Adri se viniese a vivir con nosotros y formase parte de nuestra familia. A Joel le encantó la idea y se mostró fascinado con que Adri viniese a vivir a nuestra casa. Cuando se lo comenté a Adri, mi pobre niña se echó a llorar desconsoladamente, pero feliz, ya que esa noticia no se la esperaba. Aceptó con gusto y con orgullo el que la aceptásemos como miembro de nuestra familia y nosotros sabíamos que nunca nos defraudaría. A la semana ya estaba instalada en nuestra, su, casa y empezó una etapa en la vida de los tres difícil de olvidar.

La llegada de las gemelas, fueron dos niñas, revolucionó aún más nuestra vida. Ya prácticamente no teníamos tiempo para nosotros y el poco que nos quedaba lo aprovechábamos lo mejor que podíamos. Agradecí a Adri el que estuviese allí viviendo con nosotros, Laurita era ya mayor y necesitaba menos atención, pero las dos gemelas eran agotadoras y solo descansábamos cuando ellas dormían. Adri me ayudaba mucho, más de lo que le pedía. En casa todos echábamos una mano en lo que podíamos, hasta mi pequeña Laurita hacía de hermana mayor y nos ayudaba a la hora del baño, y cuando necesitábamos distraerlas, Laura jugaba con ellas.

Cuando las gemelas cumplieron los dos años, ocurrió algo que Joel y yo no esperábamos. Debido a una infección de orina el medico aconsejó a Adri que suspendiese la toma de anticonceptivos hasta que remitiese la infección. Ya estaba totalmente repuesta y una noche nos entró el calentón y nos pusimos a follar como desesperados y aunque Adri llevaba cuidado y utilizó más su culito que su coño, mi hermano se la metió hasta los huevos en su coñito y aunque la sacó en el límite de que su orgasmo estallase, antes de llover, chispea, y solo con eso dejó embarazada a Adri, Joel era un jodido semental.

Adri dio a luz a una preciosa niña, si, mi hermano solo se rodeó de mujeres. Ahora mi familia ha crecido hasta los siete miembros. Nuestra casa se ha llenado de alegría y nos hemos tenido que comprar un monovolumen para caber todos y poder movernos. Cada vez que salimos a pasar un fin de semana nos llevamos media casa a cuestas, pero somos felices y cada día me sorprendo más de ver como mi hermano se comporta como padre, dejaría a las niñas con él con los ojos cerrados.

De alguna manera me he convertido en la matriarca de esta familia atípica. Entre Adri, Joel y yo nos llevamos de maravilla, no tenemos problemas de convivencia y sabemos que las cuatro niñas nos necesitan. Aquí no hay tuyo o mío, los tres nos volcamos con ellas, pero hay noches en las que me despierto y mientras busco calor en el cuerpecito de Adri o en el de Joel, me pongo a pensar en el día de mañana cuando las niñas crezcan y se den cuenta que hay tres madres diferentes y un padre común, que dos de esas madres viven juntas y que una de esas madres encima es hermana del padre de las gemelas y que los tres adultos comparten lecho…y algo más. Eso de alguna manera me atormenta, pero el día a día me demuestra que no habrá problema. Solo el tiempo lo dirá.

Fin

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