FALDON

En casa ella se metió a la ducha. Yo esperé fumándome un cigarro en el jardín a que ella terminase. Pensaba en el momento tan morboso que acabábamos de tener en la piscina. Jamás se había dejado hacer Ana nada en un lugar público, o al menos conmigo. Pero esta vez estaba demasiado cachonda. Parecía gustarle el hecho de sentirse el centro de atención. De repente sonó un mensaje en su móvil que estaba encima de la mesa. Eché un ojo y vi que había recibido un mensaje de Lucía
“Tía, como te echo de menos. Estos dos están muy sobones. Esta noche me van a…” y ahí se cortaba la vista previa. No quería abrirlo para que Ana no se enterase de que lo había visto. Seguía con la duda de abrirlo cuando llegó un segundo mensaje “¿Tu qué tal? ¿No te hartas de estar siempre con el mismo? (y caritas riéndose)” Menuda cabrona estaba hecha Lucía. Aunque era simpática la verdad es que no había tenido muy buen rollo conmigo nunca. Parecía molestarle que Ana estuviese conmigo y la hubiese dejado en un segundo plano. Oí que bajaba Ana y seguí a lo mío.

  • ¿Te duchas y preparo unos sándwiches para cenar mientras? – me preguntó dando ella por sentado que iba a decir que sí
  • Voy a ducharme y luego tomamos algo

Mientras me desnudaba contemplaba mi polla morcillona. No era algo descomunal pero tampoco estaba nada mal pensé. Ana no podía tener queja. No creo que esos dos italianos fuesen mucho mejor que yo. Tal vez lo que le faltaba a su amiga Lucía era alguien como yo pensaba mientras me duchaba. Alguien que dentro de la pareja supiera darle morbo. Sí, esas es la clave, no caer en la rutina. Con Ana no me pasará eso nunca. La daré en todo momento lo que necesita.
Baje después de la ducha y Ana ya tenía la cena lista. Nos la tomamos en el jardín y abrimos una botella de vino. Estuvimos charlando y cuando se nos acabo la botella abrimos otra. Por su parte Ana saco la cajita donde guardábamos los porros y lío uno. Nos lo fumábamos relajadamente y Ana me dijo que había recibido un mensaje de Lucía.

  • Lu esta ya como loca. Dice que esta noche lo mismo acaba con los dos. – me explicó
  • Vaya con Lucía – Le respondí – Bueno hay que aprovechar el momento
  • Ella que no tiene compromiso alguno que lo pase bien – me dijo mientras me pasaba el porro
  • La verdad es que siempre ha tenido pinta de ser lanzada
  • Sí, nunca pensó las cosas demasiado. Si le apetecía estar con uno se iba con él sin pensarlo – me contaba – Incluso teniendo novio la he visto irse con otros tíos
  • Tampoco pasa nada hombre – le dije yo devolviéndola el porro mientras expiraba una bocanada de humo-

Ana se quedo mirándome un poco alucinada con lo que la acababa de decir

  • De verdad David que últimamente estás que no te reconozco. Con lo celoso que eras al principio y ahora…
  • ¿Ahora qué? – la pregunte incitándola a que siguiera
  • No sé, que por tus comentarios parece que quieras que me hubiese ido con ella y los dos tíos esos…
  • No, quiero que estés aquí conmigo. Pero no hay que cerrarse a nada Ana. No quiero que lo nuestro sea rutina y que pierda el morbo.
  • Pero que dices si cada día somos más morbosos. Mira lo que hemos hecho hace un rato en la piscina –Me dijo con cara de vergüenza
  • No te avergüences. A mí me ha encantado y a ti también. No pasa nada.
  • Ya, pero si nos llega a pillar alguien me muero de la vergüenza – confesaba ella
  • Si nos llega a ver alguno de esos se tira al agua con nosotros. Yo lo entendería
  • Ves lo que te digo, parece que quieras que nos vean.
  • Jaja tranquila cariño. Venga vámonos a la cama

Recogimos las botellas y nos fuimos para la cama. Mientras ella subía yo deje todo cerrado. Subí hacia el baño. La puerta estaba medio abierta. Pude ver a Ana sentada en el váter haciendo pis. Hasta haciendo eso tenía morbo. Su camiseta de tirantes marcaba perfectamente sus tetas. Las braguitas por debajo de las rodillas. El ruido del chorrito cayendo… daba ganas de tirarse a por ella. Me fui a la habitación quedándome en la cama en calzoncillos y esperé a que viniese. Ella llego se tumbo en la cama y me dice

  • Te he visto mirándome en el baño mientras hacía pis. Eres un guarro me dijo sobándome la polla por encima del calzoncillo y haciendo que enseguida empezase a tomar tamaño
  • Ya bueno, la puerta estaba abierta y tenías una posición tan cachonda. Además sabes que me encanta mirarte – la expliqué
  • ¿Sí?, ¿y que te gustaría mirar ahora? – me preguntó juguetona
  • Ya sabes que tus tetas son la perdición de cualquiera

Ana se levanto la camiseta dejándola por encima de su pecho y mostrándome sus perfectas tetas

  • ¿Tanto te gustan? – me decía acariciándoselas

Me puse en frente de ella. Sentado en la cama y me saque la polla delante de ella mostrándosela.

  • ¿Tú qué crees? – La dije con la polla totalmente tiesa
  • Ya veo que se pone contenta de verlas
  • Muy, muy, contenta – Le dije empezándome a pajear
  • ¿Solo se pone contenta con mis tetas? – Ana iba subiendo su calentura y eso que no hacia ni dos horas que se había corrido
  • Nooo, sabes que le gusta absolutamente todo de ti

Ana estaba sentada en la cama con la espalda apoyada en el cabecero. Sus piernas flexionadas y abiertas tapando su rajita con un tanguita. En frente de ella yo, con la polla sacada pajeándome mientras la miraba. Ana bajo su mano derecha hacia su coñito y apartando el tanguita a un lado me lo mostró.

  • ¿También te gusta este?
  • Ufff, sabes que me vuelve loco- le confesaba yo con la polla en la mano
  • Pues demuéstramelo – me retó Ana mientras empezaba a jugar ella misma con su coñito

Empecé a acelerar más la paja mientras miraba a Ana masturbarse. Nunca solía hacerlo, al menos delante de mí, pero esta vez ella había tomado la iniciativa de hacerlo. Veía sus dedos recorrer con suavidad los pliegues de su coño. Veía como se humedecían y corrían con extraordinaria facilidad por su rajita. Nos mirábamos el uno al otro como nos masturbábamos. No hablábamos, solo mirábamos. Hasta que Ana sin dejar de masturbarse me dijo

  • ¿De verdad quieres que haga mañana topless?

Uff, un latigazo de placer recorrió mi polla. De verdad se lo estaba planteando hacerlo. No podía perder una oportunidad como esta

  • Claro que si quiero – le confesé pajeándome sin ningún tipo de pudor.
  • Sabes que me van a mirar las tetas – aclaraba con su masturbación cada vez más rápida.
  • Mmmm, como para no mirarlas – le decía yo intentando aguantar y no correrme
  • No quiero que luego te enfades
  • No me enfadaré – La prometía yo a punto casi de correrme
  • Está bien si tu quieres lo haré – me dijo

Ufff eso era demasiado no iba a aguantar más. Ana lo notó

  • Vaya si que te pone cachondo que todos vayan a ver las tetas de tu novia en la playa – me provocaba
  • Sí, quiero que te vean las tetas – le confesaba yo prácticamente acariciándome la polla porque si no me correría

El chapoteo del coño de Ana indicaba que ella estaba también prácticamente a punto y jugué mi última mano

  • ¿Te pone cachonda enseñar las tetas en la playa?
  • No seas malo – me decía sin dejar de masturbarse y con sus ojos cerrados
  • Contéstame – la apremiaba yo
  • Uff… un mmm… un poco .. confesaba finalmente – aunque porque a ti te da morbo – intentaba excusarse
  • Si fuese por mi irías en topless a la piscina
  • Nooo, eso me da vergüenza
  • Algún día lo hacemos – le insistía
  • Ya veremos – me susurraba a punto de correrse

No aguantaba más, necesitaba correrme. Empecé a darle más fuerte a la paja mirando a Ana masturbándose también.

  • Me voy a correr – avise
  • Vale – gimió Ana
  • Ufff mañana te van a ver las tetas un montón de tíos – la recordé salido perdido
  • Siiii, me las van a mirar mucho – me seguía el juego
  • Y…. quiero … ufff …
  • qué…
  • pues… – no aguantaba más – quiero que le enseñes las tetas a los vecinos de la piscina
  • mmm valeee – dijo ella entrando en su orgasmo

Escuchar que le iba a enseñar las tetas a los vecinos de la piscina fue demasiado. Un potente chorro salió disparado de mi polla impactando en una de sus tetas. Jamás me había salido así de fuerte. Otros 2 chorros mas salieron con menor fuerza pringando su pierna y mis manos mientras ella se corría entre jadeos.
Quedamos los dos exhaustos y estuvimos tirados en la cama unos segundos recuperando el aliento. Ana se fue al baño a limpiarse y yo la seguí. Miré como se limpiaba la teta manchada. En unas horas se las vería toda la playa pensaba excitado por la idea. Me limpie yo mientras Ana se lavaba los dientes y me puse a cepillármelos yo a su lado

  • David, en la piscina no ¿vale? – me dijo de forma suplicante con el cepillo en la boca
  • ¿Y en la playa? – pregunté pensando que se echaba para atrás
  • Mañana te lo preguntaré en la playa. Podrás tomar tú la decisión

Escupió la pasta, se enjuago y se fue a la cama. Hice lo mismo y nada más caer en la cama caí rendido.

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