FALDON

Me desperté a los 30 minutos de haberme quedado dormido. Miré a mi lado y vi a Ana dormida boca abajo a mi lado. Su culo se mostraba imponente, firme. Me dieron ganas de tirarme a comerlo. Sin embargo, cogí mis zapatillas y bajé al salón. Me prepare un café para relajarme y me fui a fumar un cigarro al jardín.
Terminado el café no tenía mucho que hacer. Entre a casa abrí la maleta que aun estaba en el salón me puse el bañador y me acerque a la piscina. Solamente tenía que bajar unas escaleras desde mi propio jardín y allí estaba la piscina. Observe desde arriba. Estaba completamente vacía. Deje mi toalla y me tire al agua. Estaba muy caliente, prácticamente no daba ni sensación meterse. Estuve como 20 minutos dentro del agua nadando y finalmente salí. Me tumbé en la toalla a tomar el sol y a los pocos minutos apareció una mujer de unos 50 años. Rubia, algo entradita en carnes, con un bikini rojo. Se veía un culo generoso con algo de celulitis. Sus pechos eran enormes, caídos, sostenidos a duras penas por el bikini. Al verme se acercó y me saludó

  • Hola, soy Nuria. Supongo que eres el que ha alquilado el numero 6.
  • Hola encantado, yo soy David. – Le dije tendiéndole la mano y que ella me dio un poco sorprendida – Hemos venido unos días a descansar
  • ¿Vienes con tu novia? – Me preguntó directamente
  • Sí, bueno, ella está descansando ahora
  • Normal. A esta hora no suele haber mucha gente en la piscina. Luego más tarde baja más gente. Pero no te preocupes que ya has visto que son muy poquitas casas.
  • Sí parece un sitio muy tranquilo la verdad
  • Lo es. Aquí vais a poder descansar todo lo que queráis – Me dijo mientras se dirigía al agua

Me quedé observando como aquella mujer entraba en el agua. Como poco a poco el agua iba tocando todo su cuerpo y note cierta excitación. Ya me vale, teniendo a una chica como Ana en la cama y mirando con deseo a una mujer cincuentona. La verdad que pese a no tener nada espectacular resultaba muy atractiva. Salí del embobamiento que tenía y cogí mi toalla. Me despedí de Nuria con la mano y subí las escaleras hacia nuestro jardín.
Ana ya estaba despierta. Con su café y apurando las ultimas caladas a un cigarro. Me sonrió al verme

  • Ya sabía yo que estabas en la piscina
  • Si, no sabía qué hacer y bajé a refrescarme un poco. Pero la verdad está tan caliente el agua que ni lo notas
  • Huy que bien, como a mí me gusta – me dijo emocionada
  • He tenido toda la piscina para mí solo. Ahora cuando me venía ha aparecido una mujer a darse un baño. Muy simpática.
  • ¿Ya has estado tonteando con ella? – me dijo en tono de broma
  • Noo, si tendrá 50 años
  • Es broma tonto. Bueno qué deshacemos las maletas – me dijo mientras se levantaba de la silla y se iba hacia el salón a cogerlas

Subimos las maletas a la habitación. Yo prácticamente tarde 2 minutos en sacar todo y meterlo en un cajón. Por su parte ella iba metiendo todo cuidadosamente. Cada cosa en un lugar. Pude ver como sacaba varios bikinis. Me llamo la atención que varios de ellos no los había visto nunca.

  • Mira son nuevos. Los compré de oferta por internet. Ni siquiera me los he probado – Me dijo enseñándome 3 bikinis, uno negro, uno rojo y otro blanco – ¿Te gustan?
  • Tú estás espectacular con cualquier cosa – La respondí – Además la parte de arriba te sobra en los 3
  • Anda tonto. Además ni se te ocurra pensar que me voy a poner en topless en la piscina. – Me aclaró tajantemente – Venga vamos a comprar algo de comida y bebida y a la vuelta estreno uno en la piscina.

Nos fuimos a la compra como cada inicio de vacaciones. Algo de desayuno y algo de picar porque solíamos comer y cenar fuera de casa siempre. Lo que no faltaron fueron las bebidas, cervezas, vino, ginebra, ron… La verdad es que Ana siempre había sido muy fiestera y agradecía que siguiera así. Incluso, aunque no abusábamos de ello, si que llevábamos siempre para fumar algún porro tranquilamente en casa.
Volvimos al apartamento y colocamos todo. Una vez colocado Ana dijo que se ponía el bikini y bajábamos a darnos un baño. En seguida estuvo lista. Al aparecer en bikini por las escaleras me dijo

  • Cariño, creo que he metido un poco la pata. Dan menos talla de lo que pensaba

Llevaba el bikini negro que me había enseñado. La verdad es que estaba absolutamente increíble metida en aquella braguita y en aquel sujetador. Es cierto que le quedaban algo pequeños per no era una exageración. Sus tetas parecían aún más grandes. Apretadas y sujetadas por aquel bikini parecían pedir a gritos salir de allí.

  • Bueno, te queda un pelín justo pero estas buenísima
  • Viendo tu cara se que te gusta. Además en la playa todo vale – me dijo guiñándome un ojo y sonriéndome. – Otra cosa sería en la piscina de casa

Cogimos las toallas y volvimos a bajar las escaleras. En cuanto pasamos las plantas que tapaban cada jardín pudimos ver que ahora había más gente que antes. Unas 8 personas entre las que pude divisar a Nuria. Todos se giraron al vernos llegar

  • Hola David – me saludó Nuria – Esta preciosidad debe ser tu novia – dijo en alto mientras no nos quitaban ojo
  • Sí… – titubeaba yo un poco abrumado por todas las miradas fijas en nosotros.
  • Encantada – Le dijo a Ana – He conocido a David esta tarde. Ya me ha dicho que estaréis unos días por aquí
  • Igualmente – Respondió Ana – Hemos venido a descansar unos días

Ana, al contrario que yo, siempre se mostraba muy segura en los entornos con gente nueva. La encantaba conocer gente y hablar con ellos.

  • Aquí nos conocemos todos muy bien – Le dijo Nuria – A excepción de la casa donde estáis alojados vosotros todos somos propietarios y venimos todos los años.
  • Veo que tampoco es una urbanización muy saturada – indicó Ana
  • Para nada. Solamente son 6 casas. – Explicó Nuria – La de la esquina, el número 1 es la mía. Ahora mismo estoy yo sola. Mi marido Raúl está trabajando pero vendrá ya por fin mañana viernes. Os presento al resto.

Nuria nos fue presentando a todos los matrimonios que había allí. Pude ver como ellos miraban con deseo a Ana intentando disimular y que sus ojos no se fueran a las tetas de Ana delante de sus mujeres. Por su parte ellas la miraban con cierto tono celoso. Si bien sus palabras eran agradables y simpáticas me daba la impresión de que sabían que sus maridos estaban pensando en lo espectacular que lucía Ana.
Estuvimos un buen rato charlando con ellos. Nos contaron que al levar tantos años allí tenían muy buena amistad. Que cuando se juntaban todos solían hacer alguna fiesta en la piscina. Que podríamos apuntarnos este año. Nos dijeron los sitios que teníamos que visitar. Cuando nos quisimos dar cuenta ya era prácticamente de noche. Me encontraba hablando con los “hombres” y Ana me dijo que se quería dar un baño. Le dije que se fuese metiendo ella y pude ver a los otros 3 mirando embobados como Ana entraba en el agua por las escaleras.

  • Venga Luis, vamos a casa – Se oyó la orden de su mujer.

Luis dijo bueno, mañana nos vemos, se retiró a recoger sus cosas y se marchó con su mujer. Yo por mi parte aproveché para irme a bañar junto a Ana. Por su parte poco a poco se fueron retirando los vecinos. La ultima en retirarse fue Nuria que nos dijo que no tuviésemos prisa que no había ningún tipo de horarios en la piscina y que podíamos usarla a cualquier hora. Nos quedamos Ana y yo solos en la piscina. Aproveché para acercarme a ella y darla un beso.

  • Se está de lujo aquí – Me dijo Ana mientras se poyaba en el bordillo con los brazos
  • La verdad que hace una temperatura perfecta para estar aquí dentro
  • Creo q lo vamos a pasar bien estas vacaciones – Me decía entusiasmada
  • Bueno, tú te has convertido en la reina del lugar. No te quitaban ojo ninguno
  • No seas bobo – Me decía Ana – Además como tú dices si por lo menos tendrán 50

Me reí y poco a poco fui poniéndome sobre ella, por la espalda. Aprovechaba para restregarle la polla por el culo. Ella se dejaba y lo sacaba un poco pero sin embargo me decía que me estuviese quieto. Yo insistía y mis manos ya iban directas a sus tetas. Ella se gro sujetándome las manos.

  • Aquí no David – me dijo dándome un beso en la boca
  • Solo un poquito – insistía
  • Que no que nos puede ver alguien – me decía mientras me intentaba quitar las manos con dificultad puesto que soy bastante más ágil que ella en el agua
  • Si te comían todos con la mirada – La decía en bajito mientras atacaba con mis manos por debajo del agua.

Finalmente al atrapé bien. La acerque a mí y nos fundimos en un buen morreo. Ella se relajo un poco y empezó a participar activamente. Poco a poco notaba como cada vez me costaba menos llegar a su cuerpo por debajo del agua. Mis manos se habían apoderado de su culo. La apretaba fuerte contra mí mientras nos besábamos. Sin dejar de besarnos la fui llevando hacia la escalera de entrada. La coloqué en una esquina donde quedaba más o menos oculta. Me coloque de manera que pudiera besarla bien y mis manos se apoderaron de sus pechos.

  • Tócalas pero no me las saques por favor
  • Tranquila que aquí no nos ve nadie

Continuamos besándonos cada vez más apasionadamente. Era completamente de noche ya. Las luces del interior del agua era la única luz que había. Una de mis manos fue acariciando su tripa

  • David, aquí no por favor – me suplicaba sabiendo lo que iba a hacer
  • Tranquila, solo un poquito – la decía yo suavemente mientras introducía mi mano por la parte delantera de su bikini.

En cuanto metí un poco la mano ella relajó un poco las piernas abriéndolas lo suficiente como para que mi dedo llegase a su destino. Empecé a masturbarla. A pesar del agua se notaba perfectamente su humedad. Más densa, más cálida. Empecé con los movimientos circulares en su clítoris. Ella contenía sus gemidos.

  • Para por favor – me suplicaba sin convicción – Como baje alguien nos va a ver
  • Pues que nos vean. Además seguro que están todos metidos en sus baños pajeándose pensando en el pibón que ha llegado estas vacaciones
  • Jaja. Tú estás fatal tío – Me decía riéndose
  • Te puedo asegurar que ya sus vacaciones merecen la pena. Volverán en septiembre a sus trabajos diciendo “que buena estaba la nueva vecina”
  • Estás loco David. Vámonos a casa – decía en voz baja mientras disfrutaba del dedo que la estaba haciendo
  • En cuanto te corras nos vamos – la retaba yo
  • Aquí no por favor
  • Dale un espectáculo a los vecinos. Sabes que te comían con la mirada ¿verdad?
  • Se les iban los ojos un poco a la tetas – me decía entrecortadamente con los ojos cerrados
  • Todos te las miraban descaradamente. Y cuando entrabas al agua note quitaban ojo del culo – La decía mientras aceleraba el ritmo de mi dedo

El orgasmo de Ana estaba cerca. Se notaba en su respiración que no aguantaría mucho más y decidí atacarla

  • ¿Te importa que te miren? – La pregunté

Sus ojos permanecían cerrados. La boca un poco abierta. Su respiración se entrecortaba.

  • ¿Te importa que te miren? – volví a insitir
  • Me da igual – respondió finalmente
  • Pues a ellos les ha encantado
  • Ufff déjales que disfruten – me decía ya metida en el juego
  • Deberías haber venido en topless –
  • Ummm tal vez lo haga algún día. ¿Te gustaría? – me dijo

Pensar en la situación me ponía cachondísimo y aceleré aún más. Ana estaba a punto. Sin dejar de masturbarla baje un poco su bikini dejando una teta al aire. Al ver que ella solo quería llegar al orgasmo y no decía nada saqué la otra teta. Dejándole las dos tetas al aire por encima del bikini aleje un poco mi cara para observarla. Parecía una diosa. Semitumbada apoyada en los escalones. Las piernas abiertas. Mi mano hurgando en su braguita y sus dos tetazas al aire.

  • Como salga alguno te va a ver las tetas – Le dije.
  • Me da igual, sigue – me ordeno abriendo los ojos y mirándome fijamente

Fue decir eso y el orgasmo se apoderó de ella. No dejó de mirarme. Solo me decía me da igual que me las vean… y se corría como una loca. Fue un orgasmo largo. Notaba en mi dedo su flujo caliente. Finalmente ella echó la cabeza para atrás conteniendo los gemidos y note que sus piernas se empezaban a cerrar. Apure los últimos segundos hasta que ella levantó la cabeza sacándome la mano de su braguita y se guardó las tetas en su sitio.

  • Estás loco David – me reprochó
  • No te ha visto nadie, no pasa nada – La tranquilizaba yo.

Se puso de pie y salió del agua diciéndome venga vámonos. Vi su cuerpo perfecto saliendo del agua. Me incorporé un poco y la seguí.

  • ¿Pero dónde vas así? – Me dijo señalando la erección que Lucía.
  • Si quieres tu puedes bajar esto – le dije sabiendo que nunca lo haría
  • Venga tápate y vamos a casa – me ordeno ella cubriéndose con la toalla y enfilando las escaleras hacia el jardín.

Hice lo que ella indicó. Me tapé con la toalla y seguí sus pasos por la escalera.

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