MOISÉS ESTÉVEZ

Estaba recogiendo sus pocas y míseras pertenencias cuando Nick llegó
a su altura.

  • ¿Te vas? –
  • Hola inspector. Si. Hoy la mañana no da para mucho más –
  • ¿Un mal día? –
  • Como otro cualquiera. Ni bueno ni malo, según se mire. La gente no es
    muy solidaria con tipos como yo. Pero bueno, no me quejo. ¿Y tú cómo lo
    llevas? –
  • Como tú dices, ni bien ni mal, para que quejarse –
    Caracortada sonrió. Después se cercioró de lo que Nick traía en las
    manos.
  • Toma. Es para tí. Esperaba que compartiéramos un rato de charla
    mientras almuerzas algo, a no ser que tengas otros planes –
  • A dónde iba no creo que me echen en falta –
    Indigente e inspector se sentaron en un banco de un parque cercano.
    Este le contaba lo que había estado haciendo durante la mañana, sin entrar en
    muchos detalles, por supuesto. Aquel asentía con la boca llena dando buena
    cuenta del arroz con verduras entre sorbo y sorbo de café.
  • Se te ha olvidado el pan… –

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