ALMUTAMID

La aparente normalidad de mi puente y la recuperación de la aparente rutina de mis estudios no ocultaban mis pensamientos más sombríos. Lo ocurrido con Nieves me había devuelto a la realidad de chaval de casi 20 años. Hace unos meses no valoraba lo que tenía endiosado por tres polvos. Tras la pérdida de Claudia y el palo psicológico doble con Nieves empezaba a darme cuenta de que era mucho más vulnerable de lo que me creía.

Había dejado escapar a la chica de mis sueños mientras me acostaba con alguien para quien sólo era una diversión y me creía el rey del mundo por una chica totalmente despistada como Blanca. Un año antes tenía una relación de adolescentes con Viqui aprendiendo juntos a estar en pareja y disfrutando de la penetración con susto incluido. Ahora había echado a perder mi sueño con Claudia y en vez de ser el tío adorado por todas que me había creído ser unos meses antes me veía sin mi novia, huyendo de Blanca y utilizado y tirado a la basura por Nieves.

Mis amigas me apoyaban mucho, sobre todo Ángela y Marta. Pero aun así la sensación de soledad era enorme. Sobre todo cada vez que analizaba las palabras de Claudia refrenando mi ímpetu para volver con ella. Me quería sí, pero como a un hermano o a un buen amigo pero se abría de piernas para otro. Ya no reservaba su placer para el chico deseado porque ese chico la había defraudado.

Pero mi problema no era solo de corazón. Me había mal acostumbrado a tener sexo periódicamente y ahora se presentaba ante mí un largo periodo de sequía. Iba a tener que recuperar viejas prácticas autoamatorias. Y es que ahí estaba otro de mis problemas. Pablo u Óscar se enrollaban con una tía, echaban un polvo y si te he visto no me acuerdo. Yo siempre me enredaba.

Me enredé con María por un polvo que nunca cayó. Y con Blanca. Casi caigo con Silvia. Y siempre me traían problemas después. Debería ser como ellos. Un revolcón en una discoteca y encantado de haberte conocido. Mi revolcón de discoteca con Nieves me llevó a perder a mi chica. Pero es que además nunca había sido capaz de ligarme a una chica en un pub. Yo siempre había sido de contacto largo e ir ganándome su atención.

Mis fracasos en el instituto y mi poca experiencia me habían hecho apocado. Viqui fue la primera novia real que había tenido y fue ella la que se me ligó. Igual que Marta. La única persona que me gané poco a poco había sido Claudia. Hasta Blanca había ido descaradamente a por Luisinho. Tenía que volver ser consciente de quien era realmente.

Porque además mis amigas tenían sus situaciones particulares. Ángela se enamoraba de quien no debía. Miriam mareaba con sus dudas permanentes aderezadas encima con su carácter cotilla y metomentodo. Y Marta. Aquí llegaba otro de mis dilemas. ¿Seguía por mí? Según entresacaba de los comentarios de mis amigas era así. Pero, ella nunca mostraba nada especial por mí. El haber dormido juntos e incluso abrazados se podría interpretar como fruto de nuestra confianza. Incluso como algo de doble dirección. Ella era consciente de mi enamoramiento por Claudia. Pero sabía que ella me gustaba. Claro, dudo que disfrutara de sentirse segundo plato, pero tampoco yo la veía dar pasos para convertirse en el primero. Lo que ella esperaba de mí era difícil que lo consiguiera. El motivo era muy sencillo, ella era consciente de mi inclinación a meter la pata y después buscar ayuda para solucionarlo. Y a diferencia de Claudia carecía del carácter para “enderezarme”. Ella esperaba sin más que yo me convirtiera en su chico ideal y fuera a por ella, y yo no iba a ser nunca ese chico.

Y es que el problema radicaba en que había entrado en una rutina en espiral de la que no salía. Aquella semana llevé una vida demasiado normal. Y ese era mi `problema. Paralizado mi avance con Claudia y limitado en otras aspiraciones iba a caer en un hastío insoportable para una persona de mi edad. Lo que nunca imaginé eran los sucesos que me iban a ocurrir en aquellas semanas antes de Semana Santa.

Todo empezó un martes después del entrenamiento. Cuando me despedía de los compañeros del equipo se me acercó Dani para comunicarme que ya estaba totalmente solucionado el tema de los hongos:

-Luis, quería pedirte perdón. Ha sido culpa mía y os he metido en un lío a Blanca y a ti, así que quería compensaros. ¿Qué os parece que os invite a cenar en mi casa?

Yo intenté quitarle importancia al asunto y decirle que no era necesaria tanta atención. Que habíamos aprendido una lección y nada más. Pero insistió de tal forma que no encontré manera de negarme sin parecer un desagradecido o un maleducado así que terminé aceptando la invitación. Quería desligarme de ese trío y no lo conseguía.

Esa misma noche se lo comenté a Ángela y su opinión es que quedara bien con los dos aunque me fuera desligando. Marta, más desconfiada siempre, me recomendó no ir, que buscara una excusa. Pero al decirle que ya había aceptado igualmente me recomendó no quedar mal con Dani, pues a ella Blanca le daba igual. No era bueno crear mal rollo en el equipo y por una cena no iba a pasar nada.

Sabía quien me daría el mejor consejo y también acudí a ella. La tarde del día siguiente a la invitación de Dani mandé un mensaje a Claudia pidiéndole consejo para algo. Me remitió a la noche y mantuvimos una conversación vía mensajería.

-¿Qué te pasa, Luis?
-Que estoy hecho un lío con un tema…

Tras recordarle el sucedido de los hongos que ya le había contado hacía tiempo le expliqué la invitación y mis dudas sobre ir o no.

-Parecen disculpas sinceras, Luis. Ese Dani es un pichaloca que va mojando el churro sin cuidado por ahí. Otro Óscar. Pero parece que se ha llevado un sustillo con esto. Yo no despreciaría su invitación.
-Eso mismo pensaba yo, pero con los líos que hemos tenido quería alejarme de ellos.
-Te entiendo y haces bien. Pero mejor quedar bien que mal. Aceptas la invitación y luego mantienes las distancias.
-Ya había aceptado de todos modos. Sólo quería saber tu opinión. Ya sabes lo importante que eres para mí.

Claudia tardaba en responder. Cada vez que yo lanzaba un comentario de ese tipo le pasaba. No sé si yo realmente acertaba siendo tan claro en mis sentimientos con ella, pero en lo que sí tenía claro que no me equivocaba era en hacerla partícipe de mis problemas. Era mi modo de decirle que no era alguien más en mi vida, sino alguien muy importante que tenía que estar al tanto de todo. Aunque era consciente del desequilibrio entre ella y yo. Yo empezaba a ser un libro abierto para ella intentando corregir mis errores del pesado. Sin embargo, ella se mantenía hermética. No me hablaba de su relación con Gianni hasta el punto de hacerme dudar de que realmente existiera esa relación.

Pero no podía sacarle el tema. Cada vez que lo intentaba me cortaba bruscamente. Y vista su actitud yo tampoco iba a insistir. Mi estrategia pasaba por hacerla tan partícipe de mi vida que cuando volviera sólo tuviera que comprobar qué sentía al tenerme delante. De hecho, yo había decidido no venderle mis virtudes, sino todo yo. Mis aciertos, mis errores, mis éxitos y mis fracasos. Confiaba en recuperar la confianza perdida.

Como Claudia no respondía hablé yo:

-Te has quedado muy callada.
-Perdona estaba pensando en mis cosas.
-Y ¿yo las puedo saber?
-Nada importante, Luis. En serio. Volviendo a lo tuyo. Ya eres consciente que tu relación con esa niña te trae problemas y solo lo hiciste por echar un polvo. Tampoco te conviene rechazarla bruscamente, acuérdate lo que te pasó con María.
-Ya. Marta también me ha advertido de eso.
-Marta sí te conviene, Luis.
-¿Me estás diciendo que salga con ella?
-No te voy a decir con quien tienes que salir.
-Es que yo quiero salir contigo.
-Yo estoy en Italia.
-Pero volverás. Y yo te estoy esperando.
-Luis. No voy a hablar eso ahora contigo.
-Pero déjame al menos que tenga esperanzas. Dime que no quieres nada conmigo y que me olvide de ti, y te dejo tranquila.
-Luis yo te he aceptado como eres. Sabía lo que podía pasar cuando me fuera y pasó. Pero yo no te dejé a ti. Me dejaste tú a mí. Piénsalo. Mientras yo esté aquí no habrá nada. Intenta no vivir pensando en mí.
-Júrame que tú no piensas en mí y te dejo tranquila.-solté en el envite.
-Luis. Es tarde y estoy cansada. Aclara tus problemas allí y ya veremos cuando vuelva. Otra cosa no hay.

Cada conversación con Claudia era más enigmática. Yo no sabía como interpretar sus palabras. Parecía quitarme toda esperanza pero no era capaz de decírmelo claramente. De no conocerla pensaría que estaba jugando conmigo. Pero si todavía había algo ¿porqué carajo no me lo decía y seguía teniéndome en ascuas? La culpa era mía por insistir y no plantearme más alternativas. Pero me había cabreado. De hecho pasé días con la mala leche de la conversación rondándome la cabeza.

El viernes era el día de la cena. Acudí a la dirección que Dani me había dado. Estaba en un edificio relativamente nuevo en un ensanche de la ciudad. El padre de Dani era farmacéutico en su pueblo y estaba forrado. Cuando sus hijos habían empezado a estudiar compró un apartamento en la ciudad. Los tres hermanos de Dani ya habían terminado sus carreras y ahora vivía él sólo con todo lujo: apartamento propio con todas las comodidades, señora de la limpieza y dinero siempre en el bolsillo. Su apartamento se había convertido en el picadero donde se había follado a toda la que había podido mientras su “casta” novia se reservaba en su pueblo sólo para él. Por algo no tenía prisa en terminar la carrera y se pasaba más tiempo en el gimnasio que en la facultad.

Llegué con una botella de vino y Dani me hizo pasar agradeciendo el detalle. El apartamento no ere muy grande, pero tenía una cocina americana con barra al salón que servía de mesa de comedor y un sofá grande con una mesa baja y los mandos de la play con una pantalla enorme. Tenía puesta música en el propio televisor y la cena en el fuego. Abrió la botella que yo había llevado y sirvió en dos copas. Sus ademanes demostraban que estaba acostumbrado a recibir visitas allí, algo que e recordó a Nieves.

Hablamos del equipo y de resultados deportivos cuando llegó Blanca. Le abrí yo la puerta mientras Dani ponía la mesa. Venía muy guapa, con un vestido de lana ajustado que yo ya le había visto cuando tonteaba conmigo tras los partidos. Las botas altas estilizaban sus piernas y el vestido marcaba todas sus curvas. El pelo suelto y un ligero maquillaje hacía que luciera esplendorosa. Yo le dije lo guapa que venía pero Dani se explayó mucho más ruborizando a nuestra amiga.

Cenamos tranquilamente terminando la botella que yo había llevado y otra más que había abierto Dani, pero Blanca estaba bastante callada. Sólo hablaba cuando se la interpelaba y contestaba brevemente. Parecía no llevar bien el estar en medio del extraño triángulo sexual que habíamos formado semanas antes. Pero Dani estaba en su salsa como buen anfitrión rellenando copas y sacando conversación. Yo pese a haber estado incómodo de inicio entre el vino y las buenas maneras de Dani empecé a relajarme y ya reía abiertamente y respondía con chascarrillos los requiebros que éste hacía para que Blanca se soltara. Éramos un extraño grupo formado por un hijo de papá caprichoso de 23 años, una chica obsesionada con tener reconocimiento social y yo con todas mis circunstancias, que diría Ortega y Gasset.

Tras la cena recogimos los platos y Dani nos sirvió unas copas haciéndonos sentar en el sofá. Blanca seguía igual de cortada con Dani y yo sentados a cada lado dando sorbitos pequeños a su gin tonic. Entonces Dani dijo:

-Luis, tenemos que hacer algo para animar a esta princesa.
-No se me ocurre nada.-dije con una sonrisa tonta efecto del alcohol.

Entonces Dani le cogió la barbilla a Blanca y la besó en los labios. Ella le devolvió el beso dejándose hacer. Yo me quedé cortado. Dani se separó de ella y dijo:

-¿Más animada?

Blanca asintió ruborizada. Yo entonces comenté:

-Bueno, parece que vosotros tenéis algo mejor que hacer, jajaja. Yo me retiro y os dejo a lo vuestro.
-No. Luis. No te vayas. No te sientas excluido.

No entendí sus palabras, pero tomando de la barbilla a Blanca la acercó a mí. Ella se dejó llevar con docilidad hasta besarme. Yo me quedé cortado pero oí a Dani decir:

-Blanquita, convence a Luis de que no se vaya, anda.

Y la chica apoyó su mano en mi muslo y buscó mi lengua con la suya.

Dudé qué hacía yo allí. Sonaba a encerrona y quizá por eso Blanca estaba tan cortada. Ella lo sabía. Pero ¿de qué iba aquello? ¿Follarnos a ala vez a Blanca? ¿Era eso? Mi mente no carburaba. Estaba confuso. Por una parte no quería verme involucrado más con aquella pareja, pero por otra parte el morbo me invitaba a ver en que terminaba aquello. Mi nabo reaccionó poniéndose morcillón. Pero mi mente reaccionó esta vez más rápido. Me levanté y dije:

-Después de lo que nos ha pasado no deberíamos hacer nada de esto.
-Luis, tengo condones de sobra en mi dormitorio.-explicó Dani tirando de la mano de Blanca para que se levantara.

En ese momento levantó el vestido de la chica que colaboró elevando sus brazos para facilitar la labor de desnudarla. Blanca quedó ante mis ojos con un conjunto rojo de sujetador de encaje y tanga a juego con medias a medio muslo y sus botas marrones. Estaba espectacular con esa lencería y una cara que conjugaba vergüenza y sensualidad a la vez. Me quedé estupefacto con lo que veía. Parecía una de las chicas que salín en los videos porno que yo había visto. El impacto que me provocó aumento el deseo en mi churra que se terminó de endurecer. Dani observaba con cara de satisfacción desde detrás de Blanca.

Aprovechándose de mi momento de duda y estupefacción Blanca semidesnuda se acercó a mí y buscó mi boca de nuevo. ¿Realmente ella quería participar de aquello o era solamente su forma de dar un capricho a Dani demostrándole lo que era capaz de hacer por él? No me dio tiempo a pensarlo pues nuestras bocas ya estaban enganchadas y su mano palpaba mi dureza mostrando leves sonidos de agrado. Sentí una presión de su cuerpo contra el mío. Era Dani que se había pegado a ella por detrás pegando su cuerpo al de ella que respondió frotándose con él sin soltar su presa que era mi erección. Ya no había marcha atrás. Empecé a hundir mi lengua en su boca mientras mi mano acariciaba la dureza de su pecho dentro del encaje comprobando como su pezón se endurecía. Llevaba más de un mes sin follar y acaba de cruzar el punto de no retorno.

Y ellos se habían dado cuenta pues Dani cogió de la mano a Blanca y ésta a mí y nos fuimos los tres hacia el dormitorio. La cama sólo estaba cubierta por una sábana bajera y había unca caja de condones y un bote de lubricante de sabores sobre ella. Al entrar Blanca empezó a desnudarme. Yo casi embobado por la situación y el motor me dejé hacer mientras Dani se desnudaba solo. Sentí cierto rubor cuando el capitán del equipo se quitó los calzoncillos mostrando su pollón semierecto. No era la primera vez que lo veía desnudo pues habíamos compartido duchas en múltiples ocasiones, pero nunca lo había visto medio empalmado. Mi polla era menos gruesa y seguramente más corta que la suya que él mismo acariciaba mientras Blanca terminaba de desnudarme.

Ya totalmente desnudos los dos chicos Blanca se sentó en la cama y nosotros a sus lados. Ya no parecía estar tan dominada por Dani sino que elle tomaba la iniciativa. Nos agarró la polla a los dos acariciándolas mientras consecutivamente nos besaba. Yo intenté soltar su sujetador con mi torpeza habitual mientras Dani acariciaba sus muslos acercándose a su entrepierna resguardada bajo el tanga de encaje rojo. Conseguí soltárselo y se lo saqué por los brazos. Entonces ambos chicos nos pusimos de rodillas a su lado mamando sus pechos con sus pezones endurecidos consiguiendo que la chica gimiera y acariciara nuestras cabezas. La cabeza de Dani estaba muy pegada a la mía y oía perfectamente sus chupetones a los pezones de Blanca pero ya me había quitado de la cabeza la incomodidad de tener a mi compañero de equipo desnudo y empalmado a mi lado pese a su cuerpo fuerte y corpulento, su vello masculino en el pecho y su pedazo de nabo.

Estuvimos un buen rato comiendo teta hasta que Dani se levantó y yo lo imité escuchando a Blanca decir con la voz melosita que ponía cuando estaba caliente:

-Ahora me toca a mí tomar biberón…

Demostrando sus preferencias la chica se fue primero a por el pollón de Dani agarrándolo con la mano para descapullarlo y poder atrapar el glande grande y redondeado con sus labios. No era la primera vez que veía en directo a alguien manando, a mí mismo o cuando Lourdes se la comió a Víctor mientras Claudia lo hacía conmigo. Pero ver como Blanca empezó a tragarse el pollón de Dani ante mis hijos poco a poco cada vez más profundamente me estaba impresionando. Me parecía estar dentro de una película porno. Si era capaz de tragarse aquello como lo hacía ¿cómo iba a rozar los dientes con mi pingajo?

Aún así me seguía resultando extraño escuchar los gemidos roncos de Dani aprobando la mamada de Blanca y más cuando habló diciendo:

-Eres la mejor comiendo la polla, princesita. Pero vamos a cuidar a nuestro amigo…

Sin esperármelo Dani me pasó la mano por detrás de la espalda cogiéndome por la cintura y con la otra mano agarró mi polla dirigiéndola a la boca de Blanca que empezó a lamerla. Era la primera vez que otro tío me tocaba la churra y di un respingo pero en cuanto Blanca atrapó mi glande con su lengua Dani la soltó aunque no mi cintura mientras animaba a la chica diciendo:

-Así, así, Blanquita muy bien. Y ahora todita para dentro.

Con el morbo de la situación y la buena mamada de Blanca iba a durar muy poco. Además la mano de Dani ya no estaba en mi cintura sino que empujaba mi culo para que mi polla entrara más en la boca de nuestra amiga sobándome descaradamente la nalga. Reaccioné pidiéndole a Blanca que fuera más despacio. La chica obedeció soltándome la polla pero de nuevo otra maniobra de Dani me dejó bastante cortado pues agarrando mi polla con una mano y la suya con otra las juntó para que Blanca lamiera ambas puntas juntas. Realmente me estaba incomodando pero de nuevo el morbo pudo con ese sentimiento y la imagen de la lengua de la chica paseándose por ambos glandes pegados me puso más aun. Además al ver la notable diferencia sobre todo de grosor me sentí inferior al capitán del equipo, pero no quise señalarme apartándome. Estaba haciendo un trío. La fantasía de muchos tíos. No es el que yo hubiera deseado pro estaba viviéndolo y en ese momento ya sólo pensaba en eso. Lo que había empezado como una encerrona se estaba convirtiendo en la experiencia sexual más rompedora de mi vida. Lástima que no la podría contar a nadie. De hecho ya no pensaba ni en la forma de alejarme de aquellos dos ni en mi intención de centrarme en como recuperar a Claudia. Ya llegaría mayo. Ahora sólo pensaba en disfrutar lo que deparar aquel momento lleno de morbo y excitación a pesar de las situaciones incómodas que mi heterosexualidad me hacía sentir con la cercanía de Dani. Aunque empezaba a asumir que así era aquel acto sexual y no tenía que ser remilgado.

Pese a la incomodidad que me suponía el estar pegado a Dani y que nuestros sexos se tocaran. La escena de ver a Blanca lamiendo nuestros nabos y chupándolos alternamente me hizo disfrutar el momento y acrecentar el morbo. Hasta pasé mi brazo por la espalda del capitán del equipo para pegarme más y facilitar el manejo de la chica.

Pero en el sexo la gracia está en la variación y cuando se hace en multitud los cambios se hacen más urgentes de modo que llevado por mi relajación y aceptación del lance en que me habían metido los dos fui yo el que pidió a Blanca que se echara sobre su espalda para terminar de desnudarla, pero cuando fui a quitarle las botas Dani me pidió que no lo hiciera pues le ponía follar con botas. Además de liberal era fetichista. Probablemente no le faltaba ningún vivió a este tío.

Una vez despojada de sus bragas Blanca se arrastró por la cama para que sus piernas quedaran dentro. Entonces Dani me dijo:

-Vete poniendo un condón que voy a comprobar si Blanca está lista para que le clavemos la polla.

Yo obedecí cogiendo uno de la caja que había sobre la cama. Al abrirla me di cuenta de que Dani lo tenía todo listo pues tenía de dos tallas, para mi polla convencional y para su pollón que sin ser descomunal era bastante grande. Mientras yo abría el envoltorio y desenrollaba el preservativo a lo largo del tronco de mi polla Dani había encajado su cabeza entre las piernas de Blanca lamiendo su humedad con unos gemidos guturales de aprobación muy roncos como de toro en celo. La chica agarraba su cabeza asintiendo con gemiditos y respiraciones profundas mientras apoyaba sus botas en los hombros de éste. Fue breve pese a su intensidad y de inmediato Dani levantó la cabeza diciéndome:

-Esta lista, campeón. Fóllatela a gusto.

Sin que Blanca se moviera gateé hasta ella hasta colocarme en la postura del misionero. Ella misma me ayudó a dirigir mi polla hasta su coño efectivamente empapado pero donde mi polla entró apretada como siempre. Joder, no podía imaginar si apretaba la mía como lo haría con la de Dani. Me acomodé dentro de ella hasta que mis pelotas chocaron con sus nalgas y esperé a que su vagina se adaptara a su invasor. Sin embargo, en vez de besarla como habría hecho en un polvo normal me limité a mirarla a los ojos para empezar a moverme. Sentía mi polla caliente y apretada deslizarse por su coño y Blanca reaccionó gimiendo con mi movimiento. Sus manos se aferraron a mi espalda y levantó las piernas de forma que sus botas quedaban a ambos lados de mi culo que ya empezaba a contraerse para penetrarla.

Era consciente de que no podía darle mucha caña porque estaba tan excitado que duraría poco y si no podía competir con Dani en cuerpo, al menos hacerlo en duración. Pero Dani se puso un condón XL de la caja y se sentó a nuestro lado en la cama. Agarró la bota de Blanca que tenía más cerca y empezó a lamerla dejándome algo cortado. De hecho contuve mi ritmo de penetración sorprendido y él me dijo:

-Dale caña a nuestra princesa. Que disfrute de un macho fallándosela.

Obedecí de nuevo acelerando y profundizando mi penetración apoyándome sobre mis brazos flexionados a ambos lados de su pecho. Bajando la cabeza podía ver como sus pechos se agitaban con mis golpes de cadera y mi churra se clavaba y salía de ella.

-Bien, Luis.-decía Dani- Fóllate a esta reina.

Pero diciéndolo agarró mi culo marcándome el ritmo. Estaba claro que Dani no tenía mis remilgos a la hora de tocar a otro tío.

-¿Te gusta Balnquita? ¿Te gusta como te folla Luis?
-Mmmmmm, sí….sí….-respondió Blanca con la voz entrecortada entre gemidos.

Eso me envalentonó y aceleré más el ritmo. Avisé:

-Así voy a durar poco….
-No pares- dijo Dani arrastrándose hacia debajo de forma que su cara quedaba a la altura de la de Blanca.- Mira como disfruta. Nuestra chica se va a correr de gusto. Mírala.

Blanca cerraba los ojos y los abría sin dejar de lanzar sus ayes agudos al compás de mis pollazos. Entonces Dani coló su cabeza entre las nuestras besando a Blanca a la vez que acariciaba sus tetas. Yo estaba a punto. Ya no iba a parar hasta correrme dentro de la chica. Sentí la mano de Dani bajar por la barriga de la chica pues al hacerlo rozó mi abdomen. ¿Dónde iba con la mano?

Llegó hasta su raja y buscó su clítoris. Al hacerlo rozaba mi polla pero ya me daba igual. Con su dedo estimulaba la parte del chocho de Blanca donde mi polla no llegaba y con ello consiguió que nuestra amiga empezara a temblar y lanzara un gritito apretando sus piernas dejando caer sus botas sobre mi espalda. Se estaba corriendo. La mano de Dani seguía entre su clítoris y mi polla que estaba a punto de reventar. Ya sentía el cosquilleo previo a la corrida cuando sin esperármelo la otra mano de mi compañero me agarró las pelotas por detrás. Fue inmediato sentir su mano presionar ligeramente mis testículos y empezar a correrme con gemidos roncos aunque no tanto como los suyos. Blanca y yo teníamos un orgasmo casi simultáneo provocado por nuestro polvo y las manos de Dani. Fue intenso y abundante. Hasta que me salí de ella tumbándome para recuperar el resuello y la fuerza en los brazos cansados del esfuerzo de sostenerme. Mientras yo me recuperaba mis dos amantes se besaban a mi lado.

Al momento me levanté para ir al baño. Me quité el condón y lo tiré a una papelera que había limpiándome la polla con agua y papel. Tras el polvo me vino el bajón y algo de conciencia sobre lo que había pasado. Me lavé la cara con agua mirándome en el espejo. Me vi raro reflejado en él.

Regresé al dormitorio con intención de vestirme y dejarlos a ellos que terminaran su sesión de sexo, pero cuando entré en la cuarto Dani se follaba con fuerza a Blanca a cuatro patas con fuertes gemidos de ella. Era espectacular ver ese trozo de carne hundirse en el mismo sitio donde unos minutos antes lo había hecho mi churra. Dani me vio y me indicó que me sentara en la cama frente a la cara de Blanca apoyado en la pared. Éste dejó de percutir un momento a Blanca que se acomodó poniendo los brazos a ambos lados de mis piernas. Su cara casi quedaba a la altura de la mía. Entonces Dani empezó de nuevo a penetrarla con fuerza. Se escuchaban sus golpes de cadera contra las nalgas duras de Blanca mientras ella daba los grititos que yo ya conocía de cuando me la había follado en mi dormitorio de la residencia. Pero ahora veía su cara de placer mezclada con falta de resuello. Me miraba mientras el chico de sus deseos la clavaba su pollón sin piedad intentando sonreírme entre gestos de placer y sus grititos rítmicos.

Pero la voz que sonaba era la de Dani:

-Mmmmm, tienes el mejor coño que me he follado en mi vida, mmmm.-decía mientras sus brazos poderosos agarraban las caderas de nuestra amiga para dar certeros pollazos- ¿Te gusta como te follamos mi amigo y yo?
-Sí, mmmm. Sí, Dani….sí….

Yo asistía en silencio sin más reacción que mi polla de nuevo endurecida. Entonces Dani la agarró del pelo tirando de su cabeza hacia arriba. Sus tetas se bamboleaban y yo las agarré. Dani gritaba y entonces Blanca lanzó un grito estridente pero corto y cambió la expresión de su rostro mientras Dani en voz alta decía:

-Así, reina, así…correte, disfruta de mi polla, córrete….

La chica perdió la fuerza en las manos por la intensidad de su segundo orgasmo dejándose caer desparramada sobre mí tragando saliva entre jadeos ahogados mientras yo la acariciaba y Dani nos observaba de rodillas con cara de satisfacción y su pedazo de nabo altivo, insultante de vigor, empapado amoratado y brillante de los flujos de Blanca.

Blanca estaba exhausta y Dani pletórico. La chica estaba echada sobre mi pecho recuperando el aliento tras conseguir dos orgasmos muy seguidos. Sólo faltaba Dani por correrse y no sabía cuáles eran sus intenciones. Aunque mi churra seguía tiesa y más con las tetas de Blanca apoyadas sobre ella, dispuesta a dar más guerra. Fue cuando el capitán del equipo, algo más relajado, me preguntó:

-¿Todo bien Luisnho?
-Sí. ¿Tú bien?

Era una conversación extraña en la que yo estaba con la espalda apoyada en la pared y Blanca echada sobre mi pecho y piernas en posición semifetal tragando saliva y recuperando el ritmo de la respiración mientras Dani seguía de rodillas acariciándose su nabo tieso. Era la primera vez que hablaba con un tío que se meneaba la polla delante de mí, pero cada hecho tiene su contexto. Y en ese contexto hasta parecía natural.

-De lujo…-respondió mi compañero de equipo y trío.-Pero queda una sorpresita que hemos hablado Blanca y yo.
-¿Esto lo teníais preparado?-pregunté inocentemente.
-Habíamos hablado hace tiempo de incluir a alguien en una fantasía y tú eres el candidato perfecto. La gustas a Blanca, eres discreto, estás bien de cuerpo y dice la niña que follas bien como acabamos de comprobar.

Blanca se sonrió y me miró para confirmar lo que Dani había explicado.

-Podíais habérmelo preguntado.-me excusé.
-Blanca me dijo que no te negarías porque eres muy morboso. Me contó lo de la pillada en la facultad.

La chica empezó a acariciar mi polla hablando al fin:

-¿No digas que no te excitó la mamada en el almacén?
-Hasta que nos pillaron mucho…

Reímos los tres.

-Pero no hemos terminado.-dijo Dani.
-Claro tú no te has corrido. Si queréis os dejo que terminéis.-me excusé.
-No, Luis. Tú eres el protagonista.-respondió.
-¿Yo?- pregunté extrañado.
-Vas a estrenar el culito de Blanquita.
-¿Yo?- volví a preguntar sorprendido.
-Esta nena dice que mi polla es muy gorda, jajaja, pero bien que se la traga entera.-dijo dándole un cachete en el culo- Y no ha querido que yo la encule por más que le he explicado que tengo experiencia. Así que pensó que tú sí podrías hacerlo con mi ayuda y se nos ocurrió lo del trío.

Me estaba quedando anonadado. Pero entendí qué hacía el bote de lubricante allí. Básicamente me estaban utilizando de dilatador, pero después de lo ocurrido lo último que se me pasó por la mente fue ofenderme, y menos con Blanca echada en mi pecho acariciándome la polla. Así que Dani preguntó:

-¿Preparada?

Blanca asintió y el maestro de ceremonias hizo que poyara su espalda en mi pecho y abriera las piernas flexionadas resbalando la pelvis para que sus dos agujeros quedaran accesible para él. La sensación que tenía desde mi punto de vista es que aquello parecía un parto pero con botas y medias.

-Luis, pásame el lubricante.

Obedecí y Dani se echó unas gotas en el dedo de la mano y empezó a extenderlo haciendo círculos por el ano de Blanca.

-Acaríciala…-me dijo.

Yo atrapé sus pechos con mis manos y los masajeaba suave jugando con sus pezones en mis dedos. Blanca tragaba saliva y daba algún leve gemidito. Dani entonces se echó algo más de lubricante en su dedo corazón y empezó a hacer presión en el ano de la chica venciendo la resistencia del esfínter.

-Tienes que relajarte y sentir la excitación.-le dijo Dani con un cariño que hasta ahora no le había visto hacia la chica.

Ella asintió. El dedo de Dani entró hasta la mitad en el ojete de la chica que se puso tensa agarrándome las manos que tenía en sus pechos y elevando más las caderas.

-¿Te hago dañó?
-No, no. Sigue…
-Tienes que estar muy excitada. Verás…

Entonces Dani bajó su cara hasta la entrepierna de la chica y empezó a lamer su raja mientras seguía ensanchando el ano de ella con su dedo. Blanca empujaba sus caderas hacia adelante y arqueaba su espalda apoyándose en mi vientre mientras apretaba mis manos entre las suyas. Jadeaba con la boca abierta el buen hacer de la boca de Dani mientras yo observaba como espectador de palco el cunnilingus tan placentero para la chica.

-Así, así, empapada…disfrutando…

Cuando Dani levantó la cara ya eran dos sus dedos dentro del ano de Blanca que respiraba de forma entrecortada entre gemiditos.

-Creo que ya. Luis ponte un condón.-ordenó el capitán.

Encapuché rápidamente mi polla soltando las manos de Blanca que ahora se sostenía en sus brazos mientras Dani no dejaba de hacer círculos con dos dedos para dilatar más aún el orificio. Después me arrastré bajo la chica sentándose ésta en mi vientre y dejando mi polla al otro lado. Lo que ocurrió después tampoco me sorprendió tanto. Dani cogió el bote de lubricante y dejó caer una buena cantidad sobre mi nabo y con su otra mano lo extendió sobre el condón. Me estaba sobando la polla sin reparo alguno repartiendo bien el líquido que facilitaría la penetración. Un tío me sobaba la polla casi masturbándola. Yo empezaba a perder prejuicios.

Entonces Dani ayudó a Blanca a levantar su culo de mi abdomen elevándolo haciendo el puente con brazos y piernas sobre mi polla. De nuevo me la agarró para dirigirla al ano de Blanca. Sentí entrar el glande con mucha mayor facilidad que en ninguna enculada anterior pero El propio Dani ayudaba a la chica a sostener el peso para ralentizar la penetración. Un par de veces se detuvo para tomar aire y negar dolor hasta que noté sus nalgas apoyadas sobre mi pubis y caderas.

La respiración agitada pero profunda con mucha subida y bajada de diafragma de Blanca parecía indicar que o estaba molesta empalada con mi nabo o realmente gozaba. Yo no podía ver su cara pero Dani sí y fue él el que preguntó:

-¿Estás bien de verdad?

La chica asintió sin pronunciar palabra.

-Tienes que acostumbrarte y la excitación te ayudará.-añadió nuestro maestro.

Entonces hizo algo que me sorprendió pues se acercó besando a Blanca con cierta dulzura. Y funcionaba. Se estaba relajando y pude notar como sus nalgas ya no apretaban de la misma manera hundiéndose incluso un poco más mi polla en sus entrañas. Dani además empezó a acariciar con su mano el coño de la chica rozando mis pelotas. Pese a ser otro tío, en aquel momento sus roces me excitaban bastante teniendo en cuenta la posición en que me encontraba semitumbado en la cama con Blanca sentada sobre mí con mi churra dentro de su culo sorprendentemente menos apretado que su coño.

-Pero si mi chica está mojadita…muy bien, reina.

Notaba palabras de cariño en Dani con Blanca que chocaban con mi concepto de dominador de la chica que había creado en mi mente viendo la actitud de ella conmigo.

-¿Estás a gusto?-preguntó de nuevo.
-Ajammm…
-¿Te gusta como se siente la polla de Luis?
-Ajammmm…
-¿Quieres morirte de gusto?
-Ajammm- asentía Blanca.

Dani se levantó quedando de pie en la cama delante nuestra con su polla enhiesta frente a la cara de Blanca.

-Mójamela un poquito y verás…-añadió flexionando las piernas para que la chica alcanzara con su boca su nabo.

Blanca empezó a chupar su glande agarrando su polla con una mano mientras que con la otra se apoyaba en mi pecho para no perder el equilibrio. Dani volvió a gemir con aquel sonido gutural y profundo de toro.

-Nadie la come como tú…-decía- Mójala bien, reina.

Blanca me sorprendió tragándose casi entero aquel trozo de carne. Yo contraía mis nalgas para moverme dentro del culo de la chica que seguía relajándose. Estaba gimiendo de nuevo no sé si por los movimientos de mi polla en su culo o por la mamada que le estaba propiciando al capitán, o por ambas cosas.

-Ten cuidado ansiosa…que me vas a ordeñar.-dijo Dani- Luego tendrás tu leche calentita…

Pero la chica no paraba y ya era ella la que subía y bajaba su culo trotando sobre mí mientras se aferraba mamando a Dani. La follada de antes, el morbo y seguramente la excelente comida que le estaba haciendo la chica hicieron que Dani cambiara de idea y dijera:

-Conque quieres leche…estás caliente y quieres leche…pues la vas a tener…

Sacando la polla de la boca de la chica empezó a pajearse con enorme fuerza. Su rostro estaba encorajinado. Blanca apoyó la otra mano en mi pecho sin dejar de cabalgarme mientras yo colaboraba empujando con mi polla. En menos de un minuto Dani empezó a soltar chorros espesos entre gritos con su rostro totalmente contraído y congestionado. El semen caía sobre Blanca pero algún goterón espeso llegó a mi hombro provocándome cierto asco, más por prejuicios que por sensaciones reales. Cuando Dani dejó de soltar chorros cogió la cabeza de Blanca y volvió a meterle la polla en la boca.

-Me has hecho correrme zorrita, jajaja. Y te has ganado tu leche. Uf…

Dani entonces se bajó de la cama y se vino a tumbar a mi lado.

-Follad un poco que ahora me recupero.-dijo echándose a mi lado.
-¿Quieres cambiar de postura o quieres limpiarte?-pregunté a Blanca.

La chica se echó hacia delante de forma que mi polla se escurrió de su ano. Se vino gateando hacia nosotros con cara de gata en celo pero en vez de montarse en mí pasó su pierna por encima de Dani como si fuera a montarse en él pero sin llegar a sentarse y me dijo:

-Luis ven por detrás.

Yo superado por todo lo que pasaba a mi alrededor obedecí y me puse detrás para follármela a cuatro poniendo mis piernas a los lados de las de Dani. Me asaltó una duda y pregunté:

-¿Por dónde te la meto?
-Por el culo…

Tuve la precaución de echarme más lubricante. Debía tener afecto dilatante pues el ojete de la chica estaba totalmente abierto y cuando procedí a penetrar su ano de nuevo entró con tremenda facilidad. Podía ver la cara de cierta emoción de Dani orgulloso de la actitud morbosa de la chica. Pero había algo más que yo estaba percibiendo. Y era el mensaje que ella lanzaba: “Mira lo que hago por ti. Me abro el culo por ti y me folla Luis por ti. Disfrútalo…”

A mí a esas alturas ya me daba igual y no me iba a ofender. Estaba metido hasta el fondo en ese lío y me estaba follando el culo más apretado de toda la facultad así que mientras ellos se miraban de frente yo aprovechando el lubricante vertido de nuevo sobre el condón empecé a bombear cogiéndola por las caderas. Ella gemía y él la observaba ¿embelesado? La cuestión es que estuve un buen rato bombeando aquel culo chocando mis caderas contra sus nalgas mientras los tòrtolos se miraban. La chica gemía. Yo ya también. De no haberme corrido antes al ritmo que iba no duro ni un minuto.

-¿Ves Luis lo guarra que e nuestra Blanca?-dijo Dani- ¿Quieres correrte con una polla en el culo verdad? ¿Te gusta?

Sentí entonces la mano de Dani acariciando de nuevo el coño de la chica podía sentir como su dedo había entrado en su vagina y rozaba mi polla atravesando las paredes de sus dos cavidades. El roce me estimulaba más y sobre todo los gemidos de Blanca que anunciaban la cercanía de su orgasmo. Ya eran grititos sus gemidos casi de dolor y no era por como yo percutía su culo. De golpe sentí como se me mojaban las pelotas y Blanca ahogaba un grito. Sentía las contracciones de su coño en su culo. Eran brutales. Y como Dani gritaba:

-Así, así, reina. Córrete, disfruta…pero si me estás empapando.

Yo no podía verlo pero sí sentir un líquido caliente que me escurría por las pelotas y la piernas. Estaba soltando muchísimo. Como si se meara del gusto. Entonces cayó desplomada sobre Dani dejándome detrás de rodillas empalmado y apunto. Sin pensármelo me quité el condón y empecé a meneármela con fuerza hasta que empecé a correrme con chorros a bastante presión con el consiguiente placer en pelotas y polla. Mis chorretones cayeron sobre Blanca, especialmente su espalda y culo, pero también llegaron algunos a su cara, aun manchada del semen de Dani. Alguno cayó sobre el pecho del otro chico y quizá llegara a su cara. Pero no dijo nada pues estaba concentrado en acariciar a la chica casi olvidándose de mí.

Tras mi bajón postorgásmico me sentí extraño en aquel dormitorio mientras la pareja yacía debajo de mí acaramelada. Me fui al baño. Me limpié la corrida de Blanca, la de Dani de mi hombro y la cara. Volví al dormitorio. Blanca parecía dormida o aletargada sobre “su” chico y éste estaba algo ausente también. Miré la hora. Tenía tiempo de regresar a la residencia. Agradecí a Dani la velada con un gesto. Cogí mi ropa, me salí al salón. Me vestí y me fui.

Un comentario sobre “La residencia (100)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s