ALMUTAMID

Cuando llegué a la residencia tenía varios mensajes de Blanca alarmada por lo que le había dicho. En el fondo me sentía mal. El subidón se me había pasado y ahora tenía cierto remordimiento. La llamé por teléfono y se lo expliqué. Llegamos a la conclusión que tenía que haber sido Dani pues avergonzada me confesó que lo había hecho sin condón con los dos. Casi llorando me pidió perdón y me rogó que fuera yo el que hablara con Dani. Pues ella no se atrevía a decírselo. Me juró que no había nadie más y que por tanto tenía que haber sido con Dani insistentemente. Yo la creí y me ofrecí a hablarlo con él.

A la mañana siguiente me separé de mis amigas en un cambio de clase y me fui a buscar a Dani. Afortunadamente lo encontré saliendo de una clase gracias a la indicación de otro compañero del equipo. Cuando lo vi le expliqué que tenía que contarle algo privadamente.

-Estás muy serio Luisinho, ¿algún problema con nuestra amiga?
-Sí y no.
-Me estás preocupando, churra. Venga dime.
-Verás, he tenido que ir al médico por unos picores y ha resultado que he pillado hongos.
-¿En las duchas del vestuario?- preguntó extrañado.
-No. Ese es el problema.
-A ver qué me estás contando.- dijo cambiando de actitud.
-Me los ha pegado Blanca.

Dani se puso más serio. Miró a los lados y cogiéndome del hombro me apartó para pegarnos a una ventana.

-Te la has follado a pelo.-me dijo serio.
-Ajá. Y tú también. Por eso te estoy avisando. Ella me lo ha reconocido.
-Joder, Luis. Tenemos un problema.
-No es grave.- dije tranquilizándolo- se quita con unas pastillas. A mí me ha mandado una pomada porque me picaba pero si no te pica con las pastillas es suficiente.
-No, no, no.-dijo negando- Que no es eso. Es que si yo los he pillado y se los he pegado a ella, y ella a ti. ¿Dónde los he pillado yo?
-Pues no sé, Dani. ¿Con quién más te has acostado a pelo?
-Joder, mierda.
-¿Qué te pasa?- pregunté preocupado.
-A ver, Luis. No te voy a engañar. Follo lo que puedo y con quien se pone a tiro, pero no estoy loco. Siempre me pongo condón.
-Menos con Blanca.- añadí.
-Joder ese coñito apretado y la niña no quería al principio de ninguna manera a pelo. Supuse que estaba limpia y sólo follaba conmigo o siempre con goma. Pero yo sí follo con alguien a pelo.
-¿Tienes otra amiga?
-Qué amiga ni amigo, cojones. Con mi novia. Si me los ha pegado mi novia es que me está poniendo los cuernos, joder.
-Bueno. Y tú a ella.

Casi me fulmina con la mirada.

-Joder. Tú no lo entiendes, Luis. Ella es mi princesa. La futura madre de mis hijos. Y ahora me engaña. Mierda. Y además se lo tengo que decir. Mierda, mierda y mierda.
-¿Pero estás seguro?- pregunté para intentar quitar hierro.
-Vamos a ver Luis. Yo sólo he follado sin goma con mi novia y con Blanca. Tú solo has follado sin goma con Blanca. Ella dice que sólo ha follado sin goma con nosotros. Pues está claro que yo se lo pegué a ella y ella a ti. ¿Dónde lo he cogido yo? Pues evidentemente con mi novia.
-¿Estás seguro? De verdad insisto. Te juegas romper una relación. Piensa donde has podido pillarlo.
-Investigaré. Gracias tío. Eres buena persona.

Cuando volví con las chicas a clase se sorprendieron de la charla tan seria con Dani. Mientras yo sentía algo de remordimiento por haber dudado en decirles a él y a Blanca el tema de la ETS. Pero las preguntas de las niñas me sacaron de ese pensamiento:

-¿Qué serios estabais?- preguntó Marta- Algún problema?
-No. Cosas del equipo. Que Dani se las toma muy a pecho.
-Vamos a tener que volver a los partidos para poner orden en el equipo. -rio mi amiga.

La verdad es que el asunto me dejó pensativo. Yo había follado a pelo con Marta en nuestro día y probablemente gran parte de sus dudas y miedos también venían del temor a contagiarse de algo por mi culpa. Claudia tampoco puso nunca reparo aunque debía confiar en mí. Hasta Nieves aun sabiendo que tenía novia, aunque es verdad que la engañé diciéndole que yo siempre follaba encapuchado. Pero era consciente del riesgo que suponía y más habiendo tenido un susto como el que tuve con Viqui cuando me corrí dentro. Estaba claro que debía tener más cuidado. Había perdido la cabeza con Blanca. Bastaba con que me buscara para tenerme. Estaba claro que eso se iba a terminar. Iba a aprender a decir no y lo iba a hacer evitando quedarme a solas con ella. Y para eso necesitaba a mis amigas, que vinieran a los partidos, acompañarlas, salir mucho con ellas y hacerme un nudo en el nabo si hacía falta para no seguir cayendo en algo que no estaba bien. Aunque quizá Dani pensara lo mismo. Ya lo hablaría con él.

-Pues me parece la mejor idea…ya sabéis que me encanta que vengáis.- añadí al comentario de Marta.
-Bueno, si prefieres a tu amiguita…
-Nunca la he preferido a vosotras. Cuando necesito compañía siempre acudo a vosotros, bien lo sabes.
-¿Me he perdido algo chicos?- preguntó Miriam.
-Nada importante.-respondió Marta.- Oye, ¿tenéis ya los disfraces para el sábado preparados?- terció de tema.
-Nada.- dije yo.
-Algo hay, jajaja.-rió Miriam.

Carlota como siempre observaba en silencio.

-Ostras- dije- es que no sé que ponerme.
-Pues esta tarde a pensar y a buscar. Que mañana rompemos la noche, jajaja.- dijo Marta.
-Qué animada, ¿algo en mente?- preguntó Miriam con malicia.
-No. Sólo ganas de divetirme, que ya toca.
-Pues a divertirse. Bueno, si me acogéis alguna…- pedí bajando la mirada.
-Yo esta semana no puedo, Luis. Mi compañera se queda.
-Marcos se quedará en casa. Así que te puedes quedar en mi casa.-comentó Marta.
-¡Gracias!- respondí abrazándola.
-¿Y tanta efusión?- preguntó Miriam con su malicia habitual.
-Ganas de divertirme con mis amigas, con mis Ángeles de Luis.- respondí.
-Bueno, no sé qué planes tiene Ángela.- explicó Miriam.
-¿Y eso?- preguntó Marta.
-Han cortado- dije.
-No hemos cortado. Sólo me ha dado un tiempo para que me decida. -explicó Miriam.
-Fóllate a Luis, jajaja.- dijo Marta, pero al ver nuestras caras de pocos amigos añadió- Que es broma, de verdad. Como sois, jajaja.
-Fóllatelo tú, jajaja, que a lo mejor tienes más ganas.- dijo Miriam.
-Chicas, ¿puedo hablar yo?- pregunté.
-No…, jajajaja- repitieron a dúo.
-Venga que llegamos tarde a clase….-dijo Marta cortando la conversación.

Por la tarde me llamó Blanca aliviada. Le había explicado al médico que un chico con el que había tenido relaciones sin protección la había avisado de que tenía hongos. El médico le dio una reprimenda similar a la que yo había recibido y le mandó al igual que a mí unas pastillas y una pomada, pero en su caso la derivó al ginecólogo para hacerle una citología y además le dijo que no mantuviera relaciones al menos en dos semanas.

Yo por mi parte le conté la conversación con Dani pero sin entrar en el detalle de la novia. Preferí dejar el asunto simplemente en que iba a investigar como podía haber cogido los hongos pues él iba también a un gimnasio. Era una explicación un poco peregrina teniendo en cuenta que la transmisión evidentemente había sido sexual, pero la chavala se quedó satisfecha con el resultado. Lo que me sorprendió es que quería verme fuera de la facultad para disculparse conmigo y darme algunas explicaciones. Yo dije que no era necesario pero ella insistió. Como no tenía planes hasta el sábado acepté tomarme una cerveza después de cenar en la residencia.

Quedamos en un bar cerca de su casa y por tanto también de la residencia. Venía arreglada para salir mientras que yo había salido con unos vaqueros y una sudadera. La niña estaba muy buena y lo sabía, pues con la ropa que llevaba insinuaba las curvas de su fisonomía. Una blusa estratégicamente abrochada o mejor dicho, desabrochada, para que se viera el profundo canal entre sus pechos aprisionados en el sujetador. La blusa más larga de lo común la cubría con un jersey escotado que marcaba su cintura por el que asomaba el cuello de la blusa y su apertura. Y en las piernas un pantalón o leggins de cuero o similar insinuando su culo pero estratégicamente semicubierto por el faldón de la blusa. Se ganaba miradas que no iban a su cara pese a venir ligeramente maquillado resaltando sus ojos marrones y con brillo en los labios. No pude reprimir decírselo notando su satisfacción por mis halagos.

Tras contarme la vergüenza que había pasado en el médico le referí yo mi visita a la doctora. Hasta nos reímos explicándole como me había examinado a mí mientras que a ella el médico sólo la diagnóstico por su palabras.

-Esa quería verte la churra, jajaja.- me dijo entre risas.
-Que va, era más siesa…si me estaba riñendo.
-Seguro que es una amargada que ni folla y se aprovechó de un tío bueno, jajaja.
-Gracias por lo que me toca. Pero con lo nervioso que estaba tenía poco de lo que presumir.
-Jajajajaja.

Por fin cuando ya llevábamos un rato y un par de cervezas sacó el tema de por qué habíamos quedado.

-Luis, gracias por avisarme, pero creo que te tengo que dar una explicación.- empezó.
-No es necesario. En serio. No estamos saliendo ni nada.
-Ya, pero te he pegado eso y bueno…
-En serio, la culpa es mía por empeñarme en hacerlo sin condón.-insistí.
-Pero yo tenía que haberte dicho que no, pero tenía tantas ganas de hacerlo contigo…que, que, bueno que ya ves lo que pasó.
-Yo me lo pasé muy bien pero te reconozco que me enfadé porque pensaba que ya no follabas con Daniel. El fin de semana que te llamé ¿estabas con él?
-No, que va. De verdad, Te lo juro. Dani los fines de semana se va al pueblo con su novia.
-Entonces si los jueves estás conmigo…nada no he dicho nada. No tienes por qué explicarme nada.- me detuve.
-No pasa nada. Para que veas que no te engaño. Dani vive sólo en un apartamento y me lleva allí.
-Claro. Así no te ve tu amigo…jajaja.
-Bueno, también ha venido a mi casa.- reconoció avergonzada.
-A ver Blanca- le dije intentando parecer creíble- Tú y yo no valemos para ser novios. Me gustas mucho y eres increíble en la cama, pero yo he fracasado en una relación hace poco y tú tienes un buen lío, ¿verdad?

Blanca bajó la mirada y no respondía así que seguí hablando.

-Yo te gusto, pero hay alguien que te gusta más. ¿no es cierto?

Seguía en silencio.

-Dani te gusta pero él tiene novia y te ha dejado claro que no la va a dejar. Además él te ha animado a que estés conmigo, por eso te enrollas conmigo pero piensas en él.
-Eso no, Luis- habló por fin- Tú me gustas mucho. Me gustan las cosas que hacemos. De verdad. Por eso me ha dado tanta pena habértelo pegado. Y por eso quería hablar contigo, pero no soy capaz de dejar de ver a Dani.
-No pasa nada. Te lo digo en serio. Si te apetece enrollarte conmigo y a mí me apetece pues nos enrollamos. Pero si quieres estar sólo con él, yo también lo entiendo.
-Luis. Él no es como tú.
-Ya, es alto, fuerte….jajaja.
-No es eso- se explicó- Tú me ves como una amiga. Te tomas una cerveza conmigo y tal. A él sólo le intereso para echar un polvo.- culminó apenada.
-¿Y tú se lo has dicho?

Negó con la cabeza.

-No hace falta, Luis. Me anima a “tenerte contento”, que es algo que me gusta, no me supone un problema. Todo lo contrario. Pero él se piensa que lo hago por él. Le gusta algo así como someterme. Le pone que me líe contigo. Pero no deja de liarse conmigo. Pero creo que si supiera que me gusta tanto o que dejo de estar contigo porque sólo quiero estar con él pasaría de mí. ¿Me entiendes?

Joder, qué lío. Entendía poco. Pero yo estaba en medio, o no. Porque entre la recomendación del médico y el triángulo en el que me había visto envuelto decidí irme alejando poco a poco de Blanca, aunque tampoco quería ser descortés teniendo en cuenta sus “buenas atenciones”. Total, estaba libre y no tenía nada malo si me daba un revolcón con ella más adelante. De todos modos su relato no difería del de Dani. Ella era para él un chocho que follarse pero él era algo más para ella. Y eso era lo que él me había dado a entender, y más alegrándose de que yo me acostara con ella.

Pero según terminábamos la conversación llegaron los amigos de Blanca a buscarla al bar. No sé si quedar conmigo y que la buscaran formaba parte de su plan de buena fama y popularidad o simplemente les había dicho que estaba allí. Pero a todas luces parecía que quedar conmigo y que nos vieran juntos de esa forma era una especia de trofeo que ella exhibía delante de ellos.

Me los presentó y se fue al baño. Momento en que el chico gay que compartía piso con ella se me acercó y me dijo sin haber hablado nada más antes:

-Saber que se folla a otro ¿no?

Ne me esperaba el comentario y me dejó fuera de juego, pero creo que reaccioné bien diciendo:

-No estamos saliendo. Sólo somos amigos.
-Pues que sepas que tú me pareces mejor que el otro.- me soltó.

Me dejó muy cortado, como cuando me había pegado el repaso en calzoncillos en la puerta del baño del piso de Blanca. Pero de nuevo por educación respondí:

-Gracias.

Afortunadamente regresó Blanca librándome de la conversación del chico y me despedí deseando que se divirtieran por la noche. Pese a invitarme a salir con ellos me excusé con que no iba arreglado. Blanca se despidió de mí con un fuerte abrazo. Menos mal que actué bien contándoles lo de los hongos, aunque habría que ver como terminaban las cosas entre Dani y su novia.

Cuando llegué a la residencia no me apetecía nada acostarme así que tras cambiarme de ropa para acomodarme al exagerado calor de la calefacción de la residencia me pasé por el dormitorio de Ángela para convencerla de que saliera con el grupo. Llamé a la puerta y desde dentro preguntó quien era, avisé que era yo y me abrió la puerta. Mi amiga andaba con una camiseta larga y me hizo pasar.

-¿Qué pasa Luis?
-Pues venía a decirte que contamos contigo para salir mañana de carnaval.
-¿Contamos o cuentas?
-Bueno, las chicas y yo.
-Miriam no me ha dicho nada.-respondió seca sentándose en la cama con las piernas recogidas mientras yo lo hacía en la silla de estudio.
-Te veo las bragas…-dije provocando que se sujetara la camiseta con la mano.
-A ver, Luis…
-Pues hemos hablado Marta, Miriam y yo y hemos dado por hecho que tú te venías. Miriam lo sabe.
-¿Y por qué no me lo dice ella?
-Por una vez le voy a dar la razón.-dije.

Ángela me miró extrañada.

-A ver…-seguí- Si os habéis dado un tiempo. O mejor dicho, tú se lo has dado a ella, lo lógico es que actuéis como amigas, no como pareja. Si yo te aviso y ella lo sabes es porque quiere que vengas aunque te lo dice a través mía que soy tu compañero de residencia.
-Vale, te lo compro, jajaja. Pero no has venido sólo a decirme eso.
-No. Necesito que me ayudes con el disfraz.-expliqué.
-¿Qué disfraz has pensado ponerte?
-Pues había pensado ir de Braveheart. Pero me falta la falda y creo recordar que tú tenías una falda escocesa.
-Pero es corta, Luis.
-¿Me la dejarías?
-Si te vale no tengo problema. Espera que te la busco.

Ángela se levantó y buscó en su armario sacando la falda.
-Ten. Pruébatela.- dijo alargándomela.

Me levanté de la silla y cogí la falda.

-¿Cómo se pone esto?- pregunté.
-Jajaja.

Soltó una hebilla que tenía la prenda en la cintura y un botón interior dejándola totalmente abierta.

-Te tienes que abrochar el botón en la cintura y después las hebillas para que no se abra.-me explicó.

Tomé la falda y me la coloqué rodeándome la cintura. Me llegaba al botón pero me quedaba cortísima. Las calzonas que llevaba asomaban por debajo y casi se veía el paquete.

-Así no, Luis- me explicó Ángela- Tienes que ponértela en la cadera. Yo creo que te vale, porque tienes más cintura que yo pero menos cadera.

Arrastré la falda hacia abajo pero tropezaba con el elástico de las calzonas, que además eran de cordón.

-Tienes que quitarte las calzonas.
-Te mueres por verme en calzoncillos…

Ángela puso cara de obviedad arqueando una ceja mientras yo me bajaba las calzonas. Ahora sí conseguí que la falda bajara a mi cadera de modo que me alcanzaba medio muslo procediendo a abrocharme las hebillas.

-¿Qué tal?- pregunté.
-Un poco corta, pero da el pego. Estás canijo, jajaja.
-Lo gordo está aquí debajo.-respondí agarrándome el paquete.
-Jajaja. Qué tonto eres. A mí con eso no me impresionas. Lo siento.

Mientras me quitaba la falda Ángela volvió a sentarse en la cama con las piernas cruzadas pero esta vez si se colocó la camiseta para que no se le vieran las bragas. Yo con naturalidad me coloqué de nuevo las calzonas mientras le pregunté:

-Pero ¿tú siempre has sabido que eras lesbiana? ¿Nunca has estado con tíos?
-No. Para nada. Bueno, miento. Sí salí con un tío en el instituto pero nunca nos acostamos.
-¿Entonces nada de nada?- insistí.
-Sí. Nos besábamos. Nos metíamos mano, pero yo notaba que no sentía nada. Hasta que conocí a una chica y nos empezamos a mirar de otra forma. Un día terminamos besándonos en su portal y ahí cambió todo. Desde entonces sólo niñas.
-¿Entonces eres virgen como Miriam?- pregunté abriendo mucho los ojos.
-No. Hay pollas de goma, jajaja. Pero volviendo a Miriam. Yo creo que ella es bisexual.
-¿Eso es posible?- pregunté sorprendido.
-Sí. Mi facultad está llena de tíos bisexuales.
-¿Los musculitos de tu facultad?- pregunté sin terminar de creérmelo.
-Sí. Ellos te lo dicen abiertamente. En mi caso sé por donde van. Te sueltan que son bisexuales para que tú también lo seas y echarte un polvo.- me explicó.
-Entonces es una estratagema.
-No, que va. Se enrollan entre ellos incluso alguno con novia. Su vestuario por lo visto es donde más se lo montan.
-Vale, deja ese tema. Jajajaja. No me interesa saberlo.
-Luis, me encanta hablar contigo. Eres tan transparente a veces. Espera.

Ángela se levantó y sacó del armario de Silvia una botella de anís y unos vasitos de plástico.

-Vamos a beber juntos ya que estamos aquí de charla.- dijo mientras llenaba los vasos.

Tras brindar volvió a sentarse en la cama en la misma postura y seguimos hablando de varios temas. Ángela se relajó tanto que ya no se sujetaba la camiseta dándome una perfecta vista de sus bragas con las piernas abiertas. Casi me pareció notar como se marcaba su raja cuando miraba disimuladamente. Total, ella me había visto en calzoncillos un rato antes. Por fin me atreví a decir:

-Esta habitación era mi confesionario.
-¿Con Claudia?
-Sí. Durante todo el curso yo venía aquí a contarle mis líos y ella siempre tenía buenos consejos para mí.
-La echas de menos, ¿verdad?
-Mucho. Marta es buena amiga. Pero ella no me aconseja como Claudia. Además se enfada conmigo a veces sin motivo y en vez de solucionarme el problema me deja más liado y hasta cabreado.
-Bueno. Recuerda que ella es tu ex. Y siempre algo queda…
-Lo he pensado muchas veces, pero con las cosas que sabe de mí nunca va a querer nada más.
-Te voy a decir lo que le dije a Miriam- confesó Ángela- Cuando alguien quiere, espera. Quizá Marta espera ver en ti al chico del que se enamoró y con tus historias no lo encuentra. Pero a lo mejor si cambias de actitud y se lo demuestras, ella estaría dispuesta a intentarlo de nuevo.
-¿Te lo ha dicho ella?- pregunté interesado.
-No. Es mi propia experiencia con Miriam.
-Ahn. Te voy a contar algo que me está comiendo la cabeza desde hace días.
-Vale. Pero llena antes los vasos.

Rellené los vasos y empecé a contar.

-¿Te acuerdas de los picores que tuve la semana pasada?
-Claro.
-Eran hongos. Me los pegó Blanca…
-La chica esa que te follaste en tu habitación y se enteró toda la residencia.
-Esa…
-¿Y eso te preocupa?
-No es por eso. Gracias a los hongos yo he sabido que ella también se acuesta con otro compañero del equipo.
-Vale, creo que ya lo pillo. Os habéis ido pasando los hongos. ¿Tú sabías que se acostaba con él?
-Sabía que se había acostado con él, pero pensaba que cuando empezó a liarse conmigo ya no lo hacía con el otro.
-Y te molesta.
-No. Me da igual. Esa chica no me interesa como pareja, solo hay atracción sexual. Sólo me hs molestado la infección.
-Ya…¿entonces?
-Estoy hecho un lío. Porque el otro tiene novia, cree que la novia lo engaña y le ha pegado a él los hongos y de ahí viene todo.
-Como sois los tíos, de verdad.- comentó Ángela- Él le pone los cuernos a la novia y se preocupa porque la suya se los haya podido poner a él. Y a ti ya te vale. Si sabes que la niña es ligera de cascos como se te ocurre hacerlo a pelo.
-Ya eso sí. Tienes razón. Pero ¿cómo ves tú lo del triángulo?
-Luis. Tú vales mucho más que eso. No necesitas a esa chica cuando tienes a tu alrededor gente que vale mucho más. No pienses con la polla y plantéate algo más serio. Y si no es así, creo que ese triángulo te va a terminar llevando a algún lío raro. Eres guapo y divertido. Si tu problema es el sexo, seguro que no tienes dificultad para conocer a otras niñas que se quieran liar contigo. Pero ese lío lo veo chungo.
-Yo también lo pienso.-admití- Pero no sé como evitarlo sin quedar mal. Debería ir marcando distancias poco a poco, ¿verdad?
-Así es.
-Gracias, Ángela. Deberíamos repetir estas veladas más a menudo.

Al final casi nos terminamos la botella hablando de mil cosas hasta que nos entró sueño despidiéndonos con un abrazo. Saber que nunca vas a tener algo con alguien te ayuda a abrirte. Eso me pasó con Claudia cuando la veía imposible. Y eso me pasaba ahora con Ángela sabiendo que realmente lo era. A Claudia la enamoré así.

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