ALMUTAMID

La mirada reprobatoria de la farmacéutica se unió a la reprimenda de la doctora. Pero la pomada era más efectiva que la de Ángela, por lo que tras la ducha empecé a notar mejoría. Le devolví su pomada con la excusa de que ya no me picaba sin dar explicaciones.

Había solucionado el problema físico pero ahora se me abría una disyuntiva. ¿Qué hacer? ¿decírselo directamente a Blanca y no saber como se produjo su contagio? ¿o intentaba averiguar si realmente seguía follándose a Dani o a alguien más del equipo y después decírselo? Para no ser del todo malo decidí que todo ocurriera al azar. Si me la encontraba se lo diría y conciencia tranquila.

Pero no me la encontré. Y el jueves me pasé todo el rato en el vestuario tanto cuando nos cambiamos para jugar como después al ducharnos intentando descubrir si alguno de mis compañeros se rascaba. Alguno me pilló mirando y me miró raro. Pero empecé a no tener dudas de que era Dani, que ya sabía que se la había tirado pues no dejaba de sobarse el mandado. Así que en las duchas mientras se secaba me acerqué a él y le dije:

-Buen partido hoy.
-Gracias- respondió halagado- Viniendo de ti me parece doble felicitación.
-No te quites importancia. Sin ti el equipo se resentiría.
-Gracias otra vez.
-Oye- dije algo nervioso- ¿tú sigues viendo a Blanca?

Se detuvo anudándose la toalla a la cintura y me preguntó:

-¿Estás saliendo con ella o algo?
-No, no. Nos vemos de vez en cuando.
-Vale, vale. Perdona. Que creí que venías con un ataque de cuernos y no era mi intención. Pero te la estás follando, ¿no?
-Bueno. Sí. De vez en cuando.-respondí cortado.
-Bien chaval. Esa niña es una bomba.
-Pero tú…¿también?
-Joder, está para darle y no parar. Tiene el coño más apretado que me he follado en mi vida. Y te digo una cosa. Cuando la conocí la mamaba de pena pero ahora es una máquina.
-Lo sé.- dije cortado- Entonces ¿tú te la sigues tirando?
-Pues sí. A la niña le va la marcha. Y ¿qué quieres que te diga? Menudos polvos le echo. Pero sí tú quieres algo más con ella yo me aparto.
-No, no. Que ve. No me interesa más que para desfogarme de vez en cuando.
-Bien chaval- me dijo dándome un manotazo en el hombro justo antes de quitarse la toalla para vestirse.
-Pero tú tienes novia, ¿no?- pregunté indeciso.
-Claro. Pero mi novia está en el pueblo y aquí que quieres que te diga. Nunca me han faltado nenas. Yo no las engaño. Todas saben que tengo novia pero oye se pirran por esto- me dijo agarrándose el paquete.
-¿Y tu novia?
-Ella no sabe nada. Pero es muy tradicional. Mis amigos del pueblo se van de putas para poder hacer lo que sus novias no les dejan. A mí aquí me sale gratis y con niñas que están más buenas, jajaja.
-Ya. Eso sí. Y Blanca es de las que se deja.
-Menos el culo, que ya caerá, no se niega a nada. Aprovéchate chaval. Bueno ya lo habrás comprobado.

Dani terminó de vestirse y salimos del vestuario. Éramos los últimos y Dani terminó de vestirse y salimos del vestuario. Éramos los últimos y los demás ya esperaban en el bar. Cuando llegamos Blanca se nos acercó y me abrazó saludándome efusiva. Yi estaba cortado después de la conversación con Dani. Tenía que contarles lo de los hongos pero en el fondo estaba algo molesto con la situación así que decidí no contárselo. ¿Y qué iba a hacer yo con Blanca? Pues follármela con condones. Por la boca no se transmitían así que se rascaran a gusto que yo ya me aliviaría con ella cuando me apeteciera, pues en ese momento veía a la chiquilla sólo de esa manera, como una putita.

En el pub Dani nos hizo sentarnos en uno de los sofás dejando a Blanca en medio. Mientras hablábamos no se cortaba en sobarle el muslo. Ella, aunque al principio me miró esperando alguna reacción, al verme actuar con naturalidad se relajó, dejando que el otro la sobara. Por un momento lo imité acariciando yo también su muslo. Estaba claro que allí había un triángulo y que la niña no podía ya ocultarlo. Quedaba mal aparentando estar sólo conmigo delante de Dani pero era evidente que se daba cuenta que yo ya sabía que se seguía acostando con él. La duda era ver qué estaba pensando ella. Pero Dani despejó el asunto de la siguiente forma:

-Qué suerte tenemos, Luis. Tenemos a la mejor fan del equipo en todos los años que yo llevo aquí.
-Desde luego destaca más que ninguna por como nos trata.- añadí.

Blanca aparentó estar incómoda un momento pero de inmediato reaccionó diciéndonos:

-Cuando llegué a la facultad no podía imaginarme que iba a ser amiga de los mejores jugadores del equipo. Todo el mundo hablaba de vosotros en los pasillos y ahora yo me veo aquí con vosotros.
-No sé quien está más contento de haberte conocido- dijo Dani.- ¿Verdad Luis?
-Para mí ha sido todo un descubrimiento y una buena amiga.- dije.
-Bueno, gracias a Luis estoy aprobando algunos exámenes.- explicó Blanca cada vez más relajada.
-Bueno, entonces estamos todos contentos de habernos conocido, jajaja.-dijo Dani.- Vamos a brindar. Por el equipo y por nosotros.
-Por nosotros…-repetimos Blanca y yo chocando nuestros vasos.
-Bueno yo tengo que irme ya porque nos hemos entretenido mucho en las duchas y me cierran la residencia.-expliqué.
-Espera Luis. Que me voy contigo.-dijo Blanca levantándose conmigo y cogiendo su abrigo.

Nos despedimos de Dani y salimos por la puerta. Yo iba en silencio y Blanca fue a hablar pero la detuve:

-No tienes que darme explicaciones.
-Ya… bueno. Pero es que…
-En serio. No somos novios ni hemos hablado nada de serlo. Yo acabo de romper con Claudia y no estoy para relaciones pero me gusta pasármelo bien contigo.- expliqué.
-En serio ¿no te importa?- preguntó extrañada.
-No. Yo también puedo ir con otras chicas. No veo razón para enfadarme.

Así llegamos a su portal. Y cuando ya nos despedíamos me dijo:

-Me da tiempo a terminarte lo de el lunes…

La verdad es que me planteó algunas dudas, sobre todo por los hongos. Pero qué tontería, ella ya los tenía y no se pegaban por la boca. Pero sobre todo despejó mis dudas que antes de que me decidiera me estuviera comiendo la boca y sobándome el paquete. ¿Era su forma de pedirme perdón? Desde luego en ningún momento había dado a entender que iba a dejar de follarse a Dani. Empezaba a conocer a Blanca, pero no era como Marina. Blanca se servía de nosotros para ganar popularidad entre sus amigas y sentirse alguien importante en la facultad. Por eso elegía los momentos en que fuera más visible su “amistad” conmigo y ni siquiera se perturbó cuando nos pillaron en el almacén, tan sólo una risa tonta cuando huíamos. Además estaba muy tranquila pese a las posibles sanciones. La niña era mucho más calculadora de lo que yo podía haber imaginado.

Para cuando mi cabeza llegó al convencimiento de que en realidad Blanca me utilizaba a mí dándome a entender que era yo el que se aprovechaba de la niña inocente que llegaba a la universidad ya estábamos debajo de la escalera de su portal y me comía el cuello pajeándome suave. Pero con la polla tiesa en su mano ya no iba a decir que no. Me limité a empujar con mi mano su hombro hacia abajo y que se pusiera de rodillas a mamar, cosa que hizo sin protestar y tragándose mi polla con ruiditos de satisfacción y mucha baba. Con lo cargadito que venía del último calentón con ella me iba a ordeñar rápido y más con la habilidad mamatoria que había ganado en las últimas semanas.

Esta vez ni me bajé el pantalón para que jugara con mis huevos. Ella directamente lo hizo sin dejar de tragar y sorber entre sonoros “chups”. Como entrase alguien iba a ser la segunda pillada en una semana pero eran cerca de las 11 y no había movimiento en el portal. Joder que bien chupaba con mamadas profundas y largas entre lamidas y chupadas cortas y rápidas. Por un momento recordé aquella mamada de Silvia en la calle y me imaginaba un final similar. La diferencia es que ésta estaba más buena. No, Silvia lo hacía por su propio gusto, pero Blanca era más zorra, lo hacía por utilidad. Realmente yo no le gustaba, le gustaba mi fama.

Probablemente le gustaba más Dani, más de su estilo, alto y fuerte. Pero yo era su trampolín a una supuesta popularidad. Me cabreaba ese pensamiento, así que agarré su cabeza y empecé a follarle la boca mientras Blanca recibía mis pollazos con gemiditos de aprobación. Joder, que bien mamaba la cabrona. No se quejaba tragándose mi nabo entre muestras de placer. Seguro que se los había comido más grandes.

Los pensamientos no evitaban que la naturaleza hiciera su parte. Sus manos en mi culo mientras yo taladraba su garganta a pollazos consiguieron que mis pelotas empezaran a avisar del inminente orgasmo. Y por el tiempo que llevaba sin pajearme iba a ser de los abundantes. Bastó que una de sus manos se fuera de mi nalga a mis pelotas para que el cosquilleo previo se transformara en punzada de placer que recorría el tronco de mi polla. Con fuerza agarré su cabeza y empecé a soltar chorros de semen a su garganta. La notaba incómoda por como la sujetaba pero aun así se tragó todo lo que salía de mi polla y hasta que no se tragó todo no dejé que soltara mi polla. Obligándola a darme unas cuantas chupadas más para dejármela limpia.

Había tenido una buena corrida y no sabía que parte del placer adjudicarle a mi ensañamiento. Blanca me la chupó con delicadeza hasta que me retiré y me la guardé en el calzoncillo. Mientras me abrochaba el pantalón aun con la respiración agitada Blanca se levantó y me besó con evidente sabor a semen que a diferencia de otras ocasiones me desagradó, por lo que de inmediato giré la cabeza para que me besara en la mejilla mientras yo le daba un abrazo. Lo malo de estas situaciones es que aunque sabes que es tu semen se te pasa por la cabeza que pudiera ser el de Dani, que seguro que también se lo había tragado.

La relajación postorgásmica fue breve pues en realidad seguía teniendo rabia. Así que a pesar de unos cuantos abrazos y arrumacos forzados cuando nos salimos de nuevo a la calle a despedirnos le dije a Blanca:

-Se me ha olvidado decirte algo.
-Dime.
-He tenido que ir al médico esta semana.
-¿Otra vez la pierna? Pero hoy has jugado sin problemas.
-No, no es eso. La semana pasada cuando me quedé en tu casa me pegaste hongos por el chochito. Sólo has podido ser tú, ahora no follo con nadie más. Me voy que me cierran la residencia…

Se quedó cortada intentando comprender lo que le decía, pero no le di tiempo a que indagara pues yo ya le había dado un beso en la mejilla dejándola con cara de preocupación.

-Pero, Luis….explícame algo más…-me pedía mientras yo me alejaba con la polla limpia, los huevos vacíos y el orgullo recuperado.

Un comentario sobre “La residencia (96)

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