MOISÉS ESTÉVEZ

María encendió un cigarrillo y le dio dos profundas caladas antes de
decirle a Vincent que por mucho que se estrujara el cerebro, no entendía las
dudas que lo asaltaban. Lo intentaba pero no lo conseguía.

  • Habías tomado una decisión, ¿no?. Romper con todo y empezar de
    nuevo –
  • Es cierto, pero no sé por qué, necesito saber de que se va este asunto.
    Puede que sea mera curiosidad o a lo mejor es que hay algo dentro de mí que
    me hace actuar así, y que posiblemente explique lo que en realidad soy, cosa
    que por otro lado no creo que sea nada bueno. Lo siento. Hace unos días
    pensaba que lo tenía claro, gracias también a ti, por supuesto, pero hoy la
    incertidumbre me corroe –
  • ¿Y qué vas a hacer? ¿Qué te propones? –
  • No lo sé. Quizás no esté preparado aún para dejar de hacer lo que
    hacía, abandonar mi sórdido pasado, lo que me jode bastante –
  • Veo que no tienes nada claro lo que le vas a decir al tipo de la carta
    cuando te llame –
  • Pues no, la verdad es que no, y lo siento muchísimo. – Volvió a
    disculparse Vincent.
    Solo ellos ocupaban una de las mesas de la cafetería que tanto
    frecuentaban últimamente, no había nadie más, lo que le confería a la situación
    algo de intimidad. Vincent sorbió de su taza mirando a María con impotencia y
    una sensación de culpabilidad empezó a inundarle por dentro. Sabía que le
    estaba haciendo daño. Ella con la mirada perdida no se dio cuenta de que el
    cigarrillo se le había consumido entre los dedos…

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s