ECONOMISTA

10

Andrés no podía dejar de pensar en la noche que tenía por delante, a última hora de la tarde fue a dejar a las niñas a casa de sus padres y luego se pasó por un hotel para hacer la reserva y que le dieran la llave. Llevó una pequeña maleta que había preparado con su mujer y la dejó ya en la habitación. Luego volvió a casa a buscar a Paloma, la había dejado preparándose y cuando regresó a casa estaba muy nervioso. Recordó de nuevo la noche de Barcelona, lo que su mujer le había contado, cómo le había dejado entrar a Víctor en la habitación del hotel y lo que había pasado en ella.

Ahora iba a ver en primera persona cómo iba vestida su mujer ese día.

Cuando entró en casa Paloma ya estaba preparada, escuchó que venía por el pasillo y salió a su encuentro.

―No sé Andrés, esto es muy raro, ¿de verdad quieres que hagamos esto?
―¡Dios mío! ¡¡Guau Paloma!!, ¡estás increíble!

Paloma se había vestido prácticamente igual que aquella noche, solo se había cambiado la falda por otra que tenía igual del mismo modelo, pero distinto color. Se había hecho un recogido en el pelo y llevaba unos pendientes largos de oro blanco que realzaban todavía más su bonito cuello. En la parte de arriba llevaba la blusa negra, sin mangas y con un escote pronunciadísimo en forma de V, que casi le bajaba hasta el ombligo, en el medio llevaba un colgante fino a juego con los pendientes, la blusa de por sí era ya muy sensual, pero Paloma, igual que hizo la noche de Barcelona, se la había puesto sin sujetador. Se le marcaban perfectamente sus generosas tetazas, que botaban libres a cada paso que daba, llevaba la blusa metida por dentro de una falda de talle alto, era de color gris con forma de tubo y le llegaba por debajo de las rodillas.

Todo destacaba en el cuerpo de Paloma con ese vestuario, era una mujer alta, de curvas muy pronunciadas, sus brazos eran anchos, su culo era voluminoso, sus pechos grandes y redondos, parecía una actriz de los años 60.

Además se había sombreado los ojos de negro y llevaba unos zapatos de señora, elegantes, modernos, con un buen tacón.

―¿Andrés tú crees qué esto que vamos a hacer…? ―preguntó Paloma poniéndose sobre los hombros una fina chaqueta negra para taparse los brazos.
―No lo pienses más, venga vamos a cenar.

Fue una cena muy tranquila y agradable, Paloma incluso llegó a olvidarse de cómo iba vestida, pero no así Andrés, que se le iba la vista al escote de su mujer constantemente. Le era imposible entender cómo Paloma se había podido vestir así en el congreso médico de Barcelona si su intención no era otra que la de seducir a su mejor amigo.

Salieron del restaurante y Paloma le agarró por el brazo a su marido.

―Lo he pasado muy bien, ha sido una velada muy agradable.
―Yo también.
―¿Qué hacemos?, ¿qué habías pensado ahora?
―Ahora vamos a dar una vuelta, a tomar una copa y luego pasamos la noche en el hotel, ya dejé la maleta…
―Eso sobraba, podíamos haber vuelto a casa tranquilamente, estamos solos, sin las niñas…
―Nooooo Paloma, no es lo mismo pasar la noche en un hotel que en casa, no es tan romántico, pero primero vamos a dar una vuelta, vamos a aprovechar que podemos llegar a la hora que queramos…
―Yo no tengo ni idea a qué sitios podemos ir, hace siglos que no salgo de fiesta…
―Tú déjame a mí, que me he informado un poco…
―Pero no me lleves a una discoteca de esas grandes que están abarrotadas de gente, sabes que eso no me gusta…
―Hay aquí un bar de copas, tranquilo, que está muy bien, luego ya veremos…
―Eso me gusta más.

Como había dicho Andrés, llegaron a un bar de copas, estaba decorado muy de los años 80, con discos por las paredes, Pósters, bolas grandes plateadas de las que había en esa época en las discotecas, cosas así. Se sentaron en unos taburetes que había en la barra y Paloma se quitó la cazadora, pero se dejó la chaquetilla fina de color negro que le tapaba los brazos.

―Está muy bien el sitio, ¿quién te lo ha dicho?
―Anda, uno que tiene contactos, jajaja, hay que estar un poco enterado de todo…

El sitio era agradable, la música no estaba muy alta y no había mucha gente, aunque poco a poco iban entrando más personas. El matrimonio se pidió unas copas y estuvieron hablando del trabajo, de las niñas, se dijeron que tenían que salir más a menudo y cuando Paloma quiso sacar el tema de la terapia Andrés la cortó rápido.

―Hoy nada de psicólogas, además esto también es parte de la terapia, no?, nos dijo que teníamos que salir un poco de la rutina, pasarlo bien, salir a cenar, pues eso estamos haciendo.
―Vale, vale, nada de terapia ―contestó Paloma abriendo los brazos.
―Bufff Paloma, ¡tengo que decirte que hoy estás espectacular!, ni me imaginé que ibas a estar así de guapa, desde que te he visto tengo unas ganas de…
―¿Yaaa?, espera un poquito, ¿o quieres ir al hotel ahora?
―No, todavía es muy pronto, no hemos bebido, no hemos bailado, queda mucha noche…
―Uyyy, ¿tú crees que vamos a aguantar?, que ya tenemos una edad…
―De momento nos vamos a pedir otra copa que todavía se puede estar bien aquí, creo que dentro de media hora esto va a estar abarrotado…

Paloma estaba sentada de medio lado en el taburete, no podía hacerlo de otra forma con la falda de tubo que llevaba, Andrés se quedó mirando las caderas de su mujer y le puso una mano en ellas para acercarse a darle un beso en el cuello.

―¡Estás muy buena!
―Shhh tranquilo…
―Es que no puedo evitarlo, ¿por qué no te quitas la chaquetilla?
―Estoy bien con ella, si no se me quedan los brazos fríos…
―Aquí hace calor…
―Luego me la quito…
―En el siguiente bar no quiero que la lleves puesta.
―¿Por qué?
―Porque quiero que te miren, quiero que vean lo guapa que es mi mujer, lo espectacular que es, ¡quiero presumir de ti!, ¿algún problema?
―Anda, anda, no seas tonto…
―Todavía no me creo que te tenga conmigo.
―Y lo que nos queda.
―Te quiero.
―Y yo ―dijo Paloma acercándose para dar un pequeño beso en los labios a su marido.
―Bueno bueno, que nos ponemos cariñosos y hoy no quiero romanticismos ―dijo Andrés levantándose del taburete y poniéndose de pie para acercarse a su mujer.
―¿Ah no? ¿y qué quieres?
―Me es difícil ser romántico si te veo así vestida, solo tengo ganas de hacerte todo tipo de…locuras…

Paloma se le quedó mirando fijamente y le acarició la mejilla, luego se acercó a él y le dio un beso en la boca metiéndole la lengua. Un beso corto, húmedo y sensual. La polla de Andrés saltó como un muelle dentro de los pantalones, llevaba toda la noche con un cosquilleo en el estómago, una especie de excitación contenida que voló por los aires cuando su mujer le acarició los labios con la lengua.

―¡Uffff Paloma, cómo me tienes!, llevo toda la noche intentando averiguar qué llevas debajo de la falda, ¿puedo hacerte una pregunta sin que te moleste?
―Pues claro…
―Es que me da un poco de vergüenza, que no te siente mal, eh…
―Hazme la pregunta…
―Sé que te pedí que te vistieras igual que la noche de Barcelona, pero no te dije nada de la ropa interior, ¿también llevas las mismas braguitas que te pusiste en Barcelona?
―No idiota, claro que no, además no recuerdo qué ropa interior llevaba, pero si me acordara tampoco lo habría hecho ―dijo Paloma bajando la cabeza avergonzada.
―Perdona, ¿te ha molestado la pregunta?
―Sí, prefiero no hablar de eso…ya bastante es que me haya puesto esta ropa, me trae malos recuerdos que no quiero, nada…cambiemos de tema…
―Claro, ehhh, ¿vamos a otro sitio?
―Donde quieras, tú eres el experto de los bares.

El siguiente bar de copas donde fueron ya no tenía nada que ver con el anterior, estaba más lleno de gente, la música más alta, menos luz y la media de edad de los que estaban allí era de unos 25-30 años.

―¿Pero dónde me traes? esto es para jóvenes…
―Venga, nos tomamos aquí una y vamos a otro sitio…
―Lo que tú digas, pesaaaado ―dijo Paloma dejándose arrastrar de la mano por Andrés, que la llevó hasta la barra.

Ahora sí, en cuanto llegaron a la barra Paloma se quitó la cazadora y la chaquetilla que le cubría los brazos. Y como había imaginado Andrés, su mujer no tardó en ser el blanco de las miradas. Aquella mujer alta y con esas curvas no podía pasar desapercibida y menos con la blusa que llevaba puesta. Enseguida un grupo de chicos que estaba a su lado se quedaron mirando a esa morena que debía tener 20 años más que ellos, pero que estaba muy buena.

Andrés se percató de que su mujer empezaba a ser el centro de atención y se quedó mirando al grupo de chicos.

―Creo que ya tienes los primeros seguidores de la noche ―le dijo en bromas a Paloma, que miró a un lado encontrándose que era observada detenidamente por cuatro chicos.

De manera muy elegante ella le dio un trago a la copa y luego la volvió a dejar en la barra. Todo lo hacía con elegancia. ¡Qué mujer!

―¿Te molesta que te miren? ―le preguntó Andrés.
―No, ¿y a ti?
―Tampoco, que miren lo que quieran…me encanta que te deseen ―dijo Andrés acercándose a ella y dándole un beso, que fue correspondido por su mujer.

No pudo evitar bajar la mano para acariciar el culo de Paloma mientras se besaban, ella no era de hacer esas cosas en público, pero esta vez se dejó hacer. Se imaginó que los chicos estarían mirando como su marido le sobaba su voluminoso trasero y aquello le gustó, o mejor dicho comenzó a excitarla.

¿Eso era lo que pretendía su marido haciéndola vestir así?

El beso fue muy húmedo, más largo y erótico que el primero y Andrés terminó comiéndole el cuello a Paloma, que se dejó hacer unos segundos, cerrando los ojos ante la atenta mirada del grupo de jóvenes.

―Vale, vale, para ya ―le dijo.
―¿Qué te pasa?, ¿te estás calentando?
―¿Tú que crees?
―Mmmmmm, perfecto, eso es lo que queríamos para esta noche, si te digo la verdad, yo también me estoy poniendo a mil…

Luego continuaron hablando, pero la mano de Andrés ya no se separó de la cintura de Paloma, de vez en cuando la bajaba un poco para ponerla sobre sus caderas y le acariciaba un poquito el culo de manera sutil, para luego volver a subir la mano y ponerla en su cintura.

―Te siguen mirando los chicos…
―Me da igual, no les hagas caso…
―¿Pedimos otra copa?
―No creo que aguantemos mucho más tiempo así, cuando quieras nos vamos a ese hotel que has reservado…
―¿Ya?, de eso nada, la noche acaba de empezar ―dijo Andrés levantando la mano para pedir otra copa.
―Creo que vamos a tener que ir a otro sitio cuando pidamos, la barra está muy llena…
―Sí, mejor…

Se pidieron una copa y fueron a otra zona del bar donde no hubiera tanta gente pasando, como en la barra. El bar estaba bastante lleno y no había un sitio donde pudieran estar tranquilos. Lo que sí se dieron cuenta es que los chicos que les miraban también se habían cambiado de sitio y se habían puesto a unos tres metros de ellos.

―¡Qué pesados, aquí están otra vez estos! ―dijo ahora Paloma al verles.
―Déjales que miren lo que quieran ―dijo Andrés besándola y luego mirando a los chicos como diciendo “esta es mi mujer pardillos”

Siguieron de pie, en actitud cariñosa y Andrés volvió a bajar la mano para sobar el culo de Paloma, esta vez más fuerte, palpando bien sus glúteos, luego agachó la cabeza perdiéndose en el escote de su mujer.

―¿Sería muy escandaloso si te toco un poco las tetas?, me están volviendo loco toda la noche…
―Ni se te ocurra Andrés, eso sí que no…
―Vale, entonces ven, acércate…pégate a mí.
―¿Así?
―No así no, quiero que me roces un poco en el brazo con uno de los pechos, como si fuera casual, quiero sentir la presión contra mí, eso lo hacéis mucho las mujeres, es una manera elegante que tenéis de ligar, de excitarnos, rozarnos así como el que no quiere la cosa mientras hablamos…
―Yo no hago eso…
―Sí ya, venga hazlo, imagina que soy un desconocido que acabas de conocer y me quieres seducir así en el bar…
―¿De verdad quieres que haga eso?
―Claro, venga ven…

Paloma se pegó a él y como le había pedido su marido, le rozó con una de sus tetas en el hombro, luego siguieron hablando como si nada.

―Buffff, joder qué calentón más tonto, si le hicieras esto a un desconocido le pones cachondo perdido, pero segurísimo…
―Yo no quiero hacerlo con un desconocido, yo quiero hacerlo con mi marido…
―Sí, ya lo sé, pero imagina que se lo haces a otro, que le tocas así con tus pechos sutilmente, ¿te excitaría?
―No haría esto con otro hombre, ya lo sabes…no podría, no va con mi forma de ser…
―Lo sé, es solo una fantasía, un juego…¿tú crees que te excitarías?
―No lo sé, si te digo la verdad ahora estoy muy excitada haciendo esto…nunca habíamos hecho nada parecido…
―Mmmmmmm, me encanta que me digas eso ―dijo Andrés bajando la mano para volver a acariciar el culo de su mujer.
―Y como me sigas tocando así…
―Imagina que hablas con uno de los chicos esos que no dejan de mirarnos y le rozas así, con estas tetas…

ufffff

f…
―Anda deja de decir tonterías…
―¿Lo harías?
―¿El qué?
―Hablar con uno de esos chicos, acercarte así, seducir a uno…
―Noooooo, claro que no…
―¿Y si yo te lo pido?
―No voy a hacer eso Andrés, vale ya…deja el tema…
―Tranquila, solo era una fantasía…me encanta como te miran, como te desean, me gusta que estemos así, que estés excitada…
―Shhhh vale ya ―dijo Paloma acariciando a su marido y luego dándole unos pequeños besos por el cuello.
―Joder Paloma, ¡¡te follaría ahora mismo!!, ¡incluso te follaría delante de ellos!, no me importaría…
―Deja de decir tonterías ―dijo Paloma moviéndose lentamente para volver a rozar con sus tetas en el hombro de Andrés.
―Tienes los pezones durísimos, los noto perfectamente.

Entonces Andrés bajó la mirada y se quedó mirando detenidamente las tetazas de su mujer. Efectivamente los pezones le habían crecido y se le marcaban de manera escandalosa a través de la tela de la blusa. Estaban tiesos y duros. Paloma estaba cachonda como hacía tiempo que no lo estaba, lo notaba en todo, como se movía, la cara que ponía, como se dejaba tocar.

Y aquellos chicos jóvenes no hacían más que mirarla y seguirles a todos sitios. La idea de Andrés estaba funcionando mejor de lo que pensaba, lo que no se imaginaba es que Paloma se fuera a pillar tal calentón.

¿Por qué estaba su mujer así de excitada?, pensó Andrés.

11

En cuanto entraron en casa de Mariola Claudia se sentó en el sofá y se apoyó en el respaldo.

―Ufffffffff tía, vaya noche, la cabeza me da vueltas, me tenía que haber ido para casa…
―De eso nada, tú hoy vas a llegar a casa con una buena borrachera ―dijo Mariola cogiendo dos copas grandes para empezar a preparar los mojitos.
―No, alcohol no, no me apetece beber nada, ya voy muy mal, si acaso un poco de agua.
―Deja que te prepare uno de mis mojitos, te le cargo poquito.

Al cabo de unos minutos apareció Mariola con las dos copas, tenía el mojito un aspecto increíble, con sus dos hielos, la lima, azúcar y la hierbabuena asomando por el vaso.

―Es un ron blanco cubano que tengo delicioso, ya verás.
―Joder Mariola, nooooo, ¡pero qué buena pinta tiene eso!…
―Ha sido muy morboso todo lo que me has contado esta noche…eres de esas que vas de niña bien, pero en el fondo ―dijo Mariola degustando su mojito.
―En el fondo…qué…
―Pues que te gusta una buena polla como a todas…
―De verdad chica, ¡¡qué basta eres!!…jajajajaja.
―Sí, un poco, pero ¿sabes lo que más me ha gustado de todo lo que me has contado?
―No, a ver, sorpréndeme…
―Cuando me has dicho que te gusta más hacerlo delante de tu marido, mmmmmmmm, eso me ha dado mucho morbo, yo creo que en el fondo eres un poco exhibicionista, no me digas que no…también te pone lo de mostrarte por la cam…te gusta que te vean…te excita eso.
―Pues puede ser, un poco sí me gusta, para qué negarlo, aunque nunca lo había pensado.
―¡Qué cerda!, jajaja.
―Jajajajajaja, tú sí que eres cerda tía…
―Hablando de estar cerda, oyes siento lo del baño, ha sido una broma…no te lo tomes a mal, pero ahí sí que estaba…p

ufffff

fffff, muy calentorra…
―Que sí, no hace falta que te disculpes de nuevo, ya sé que ha sido una broma.
―Lo de que estaba caliente era verdad, eh, jajajaja…y no me hubiera importado hacer algo contigo…y todavía no te creas, no se me ha pasado el calentón…
―Ya, ya me di cuenta, jajajajaja.
―Esta semana pienso llamar al tío que me dio el teléfono, a ver cuándo podemos quedar ―dijo Mariola mirando el móvil.
―No paras, no vas a poder con todos.
―Podías haber sido tú, pero no has querido, no me digas que no hubiera estado bien traernos a esos dos a casa ahora y follar con el que hubiéramos elegido.
―Suena bien, pero…
―O los dos jovencitos, esos todavía me daban más morbo, los ex alumnos tuyos, no me digas que no te pone eso, aunque sea como fantasía, hubiera sido la hostia, traernos a los dos chicos y follarte a uno de ellos en mi cama, yo me le hubiera tirado aquí en el sofá, jajajaja, es lo que pasa por estar tan buenas, nos podemos follar al que queramos.
―Joder, ya sabes que eso de los alumnos no me gusta.
―No te imaginas como follan esos jovencitos, están salidísimos, se les pone bien dura y pueden estar horas y horas follando sin parar, están cachondos todo el rato…
―No quiero oírlo Mariol…
―Claro que quieres oírlo, no te hagas la estrecha, después de todo lo que me has contado deja que te cuente yo algo, mira con Lucas estamos horas y horas sin salir de la cama, hacemos de todo…no paramos de follar…
―Mariola ya sabes que prefiero no saber nada…
―Que lo mismo te da, ya no es alumno tuyo, deja que te cuente yo también mis cosas…
―Ya me lo acabas de contar, no quiero más detalles, será mejor que me vaya a casa, ¿me llamas a un taxi? ―dijo Claudia poniéndose de pie y dando un trago a su mojito que lo tenía por la mitad.
―¿Ya?, noooooo, jooooo qué aburrida eres, no te vayas todavía, quiero enseñarte una cosa ―dijo Mariola poniéndose de pie y abrazándola por la cintura.
―¿Qué quieres enseñarme?…
―Me gustaría que vieras una cosa…siéntate por favor…venga porfa, solo un minuto, mira.
―Vaaaale, pero un poco más…y me voy…

Mariola encendió su televisor Sony 4k de 55 pulgadas y luego se puso a toquetear el móvil.

―A ver qué te parece esto…ya que no me dejas que te cuente nada, pues mejor que lo veas…

De repente lanzó uno de los videos de su móvil a la tele y apareció un primer plano de Mariola ¡¡comiéndose una polla en alta definición!!!. Aunque no se veía de quién era, Claudia se sobresaltó, no se esperaba eso en absoluto. Miró a su amiga que la sonreía mientras levantaba las cejas.

―¿Te gusta?
―¡¡Joder Mariola!!, ¿pero esto qué es?, prefiero no verlo, es demasiado fuerte ―Claudia poniéndose otra vez de pie.

Su amiga rápidamente se levantó y la abrazó desde atrás para que no pudiera marcharse.

―Mira, ese es Lucas, ¿has visto qué polla tiene?
―¿¿Es…es Lucas? ―dijo Claudia tartamudeando.
―Sí, es tu alumno y en 30 segundos vas a ver cómo se corre en mi cara…
―No, Mariola, noooooooooooooo…no voy a ver eso.
―Sí, yo creo que sí ―dijo metiendo la mano por debajo de la falda de Claudia.

No tardó en alcanzar el coño por encima de su tanguita, se dio cuenta del calor que desprendía la entrepierna de Claudia y lo húmeda que estaba la zona.

―¡¡Estás empapada!!
―Noooooooooooo, noooooooooooo Mariolaaaaaaaaaa, ahhhhhhhhhhhhhhhhhh…para por favor, para ―le suplicó Claudia resistiéndose levemente.
―¡¡Mira, mira cómo se corre en mi cara!!…

En la pantalla del televisor Lucas aceleraba la paja y se le ponía durísima instantes antes de empezar a descargar sobre el rostro de Mariola, que recibía la lefada abriendo la boca y dándole golpecitos con la lengua sobre el capullo. Cuando terminó de correrse el chico, la cara de Mariola estaba cubierta de semen y ella se pasaba la polla despacio por las mejillas, mientras le daba besitos tiernos por todo el miembro. “Mmmmmmmmmmmmmm, me encanta”, dijo Mariola en primer plano en el video, a la vez que abría la boca de la que se le escurría el semen hacia el suelo.

Las piernas de Claudia flojearon y se tiró hacia atrás para sentarse en el sofá, Mariola se apartó para que no la cayera encima, luego se sentó junto a ella, pero sin sacar la mano de debajo de su falda. Habían encontrado su punto débil, lo mismo que pasó con Don Pedro y con Gonzalo, Claudia no quería, incluso todavía forcejeaba intentado que Mariola se detuviera, pero en cuanto la metían la mano en la entrepierna se le bajaban las defensas en unos pocos segundos. Y ahora además estaba bebida y muy cachonda.

Demasiado cachonda.

Jamás en su vida hubiera imaginado hacer eso con otra mujer o que la noche fuera a terminar así, pero allí estaba en el sofá de su mejor amiga abierta de piernas mientras se dejaba frotar el coño por encima del tanguita. Para qué se iba a engañar, había ido a su casa para eso, después de lo que había pasado en el baño, no se le había ido de la cabeza el magreo de su amiga. Y encima acababa de ver como un alumno suyo se corría en la cara de su mejor amiga.

―Tengo más videos, ¿quieres verlos? ―dijo Mariola intentando besarla.

Claudia retiró la boca, pero seguía con las piernas abiertas facilitando que Mariola pudiera seguir tocándola. Al quitar la cara, los labios de su amiga fueran a parar sobre su cuello y en el lóbulo de la oreja, que Mariola mordisqueó a la vez que le pasaba la lengua por ella y le gemía al oído.

―Estoy cachondísima, mmmmmmm, me encanta que todavía te sigas resistiendo ―le susurró Mariola.

Con la mano libre manipuló el móvil para poner otro video, que lanzó a la tele.

―Aquí Lucas me folla en la cocina, bueno, más bien me da por el culo, ¿quieres verlo?
―Ahhhhhhhhhhhhhhhhh, nooooooooo, ahhhhhhhhhhhhhhh ―dijo Claudia medio espatarrada en el sofá y empezando a gemir.

Pero no le hizo caso, no tardó en aparecer en la tele el video del que hablaba Mariola. Ella estaba de pie en la cocina apoyada en la encimera y como a unos tres metros alguien colocaba el móvil, posiblemente sobre la mesa, luego salía Lucas desnudo de detrás de la cámara, por lo que pudo ver su culo y se ponía frente a ella. El chico estaba con la polla bien erecta. Esta vez sí le vio bien, no cabía duda de que era su alumno. Empezaron a besarse despacio y Lucas metió la mano bajo el vestido veraniego de Mariola. Los dos miraron de repente hacia la cámara y para Claudia fue un pequeño shock. Era como si la estuvieran mirando a ella.

Lucas subió el vestido de Mariola y le dio la vuelta para que quedara contra la encimera de espaldas a él, se quedó unos segundos admirando su culazo, justo antes de empezar a bajarle el tanguita con mucho cuidado. Se lo dejó a medio muslo y luego se sacudió la polla un par de veces mirando a la cámara.

―¿Quieres que lo pare o quieres ver cómo me folla? ―dijo Mariola que ya había apartado el tanguita de Claudia y ahora le acariciaba el coño directamente, con mucha suavidad.
―Ahhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmm, ahhhhhhhhhhhhhh…
―Si no me dices nada, entonces me paro.

Cuando Lucas golpeó con la polla en las nalgas de Mariola, antes de metérsela, ésta a su vez le metió un dedo en el coño a Claudia, que tuvo que apoyar uno de los botines sobre el sofá de su amiga, abriéndose todavía más de piernas.

―Mmmmmmmmmmmmm, me encanta tenerte así…me has puesto desde que ha empezado la noche con esa ropa que llevas, esa falda de cuero, esas botas, 

ufffff

fffffffffffffffff….que buena estás joder…mira eso, mira bien la polla de Lucas como me va a follar, ¿te gusta la polla de Lucas?
―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…
―Quítate el tanguita que no me deja tocarte bien, me da igual que me empapes el sofá, quítatelo…¿o prefieres que lo haga yo?

Claudia tenía la boca abierta y los ojos semi cerrados, no paraba de jadear y no le contestó a lo que le pedía su amiga, pero cuando ésta se puso de rodillas entre sus piernas levantó las caderas y dejó que Mariola metiera la mano debajo de su falda para sacarle el tanguita.

―Mmmmmmmmmmm, tienes un coño precioso, tenías qué ver como te brilla ―dijo Mariola mirándola directamente a escasos veinte centímetros.

En el televisor Lucas seguía restregando la polla por el culo de Mariola, que se echaba hacia atrás frotando el miembro del chico entre la rajita de sus glúteos. “Métemela ya, fóllame por el culo”, se la escuchaba suplicar perfectamente en el video y Lucas se inclinó hacia ella dejando caer un salivazo en su ojete, a la vez que decía “Te vas a enterar guarra”.

Mariola volvió a sentarse al lado de Claudia sin dejar de acariciar su coño. Sabía que tenía a su amiga completamente entregada y a su merced. Podía hacer con ella lo que le apeteciera y con lo que llevaba meses en mente era comérsela, lamerla el coñito muy despacio, disfrutando de su sabor y jugar con su lengua en el clítoris de Claudia, hasta hacer que se corriera. Pero quería retrasar ese momento un poquito más, le estaba encantando meter los dedos en aquel agujerito tan mojado.

Era el primer coño que tocaba aparte del suyo y lo notaba distinto, ella pocas veces había estado tan mojada como lo estaba Claudia, se dio cuenta de que su amiga se bajó la cremallera de la falda para poder abrirse más de piernas. “Menuda zorra estás hecha”, pensó Mariola.

Ella no iba a ser menos y de un tirón se desabrochó los botones del pantalón y luego se metió la mano dentro, se sacó los dedos impregnados de su propio flujo y se los pasó por la boca a Claudia.

―Mira cómo me tienes, estoy igual de mojada que tú…

Claudia se resistía a abrir los labios, luego Mariola se acercó para intentar besarla otra vez, mientras le acariciaba los pechos por encima de la camiseta, pero su amiga volvió a girar la cara.

―¡Venga joder, dame algo!, yo también estoy cachonda, no seas hija de puta, me estás poniendo más cerda que te resistas tanto…

En la pantalla se oyó un gemido tremendo de Mariola y se giró para ver el video.

―Mira eso, justo ahí me la acaba de meter por el culo, diosssssssssss cómo me gustó…¿quieres ver cómo me lo folla? ―dijo mientras seguía masturbando a su amiga que ya no quitaba ojo de la pantalla.
―Ahhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhh…
―Eso es gime, no te cortes…mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm…vamos abre bien las piernas para que te meta otro dedo…
―Ahhhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmmm…

En el video Lucas había acelerado el ritmo al que se follaba a Mariola y se la metía fuerte y rápido desde atrás, haciendo que el culo de ella temblara a cada embestida. La cara de Mariola era de placer y felicidad total, recibiendo la polla del chico con las braguitas a medio bajar.

―¿Te gusta cómo me folla, eh?, te juro que me daba tanto gusto que estuve a punto de mearme encima…
―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ―era lo único que podía decir Claudia.
―Venga contéstame, ¿te gusta ver cómo me folla tu nene?…es tu alumno el que me está dando por el culo, no me digas que no te pone…dime, ¿te gusta?
―Ahhhhhhhhhhhh, sí, sí me gusta, me gustaaaa, ahhhhhhhhhhhhhhhhh ―dijo Claudia girando la cara hacia su amiga con una muesca de placer.
―Mmmmmmmmmmmmmm, me encanta que lo reconozcas…estás a punto de correrte, ehhh?
―Ahhhhhhhhhhhhhhh, sííííííííííííííí…
―Espera un poco, queda lo mejor del video…luego me folla en la boca y se corre así, ¡¡en mi garganta!!…
―Ohhhhhhhh diossss…

Mariola volvió a meterse los dedos en el coño, empapándolos bien con sus jugos y los sacó para ponérselos en los labios a Claudia, que esta vez sí abrió la boca, recibiendo los dedos de Mariola y chupándolos con ansía. Se los limpió al momento.

―¡Saca la lengua zorra!, eso es, chúpamelos, mmmmmmmmmmm…
―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, estoy casi…mmmmmmmm ―dijo Claudia mirando a Mariola como si estuviera a punto de pedir algo a su amiga, pero sin atreverse.
―No tengas prisa cariño ―dijo Mariola besuqueando el cuello de su amiga y volviendo a tocar sus tetas por encima de la camiseta.
―Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm…
―¿Quieres que te lo coma, verdad?

Claudia se quedó mirando fijamente a Mariola, tenía las piernas abiertas y seguía recibiendo los dedos de su amiga en el coño. Entonces le acarició el pelo y tiró despacito hacia abajo guiándola.

―Sí, cómemelo, cómemelo, por favor!!!
―Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, no tengas prisa, tenemos toda la noche para nosotras ―dijo Mariola volviendo a meter los dedos en la boca de Claudia y acercando la cara hasta dejarla casi pegada a la de ella.

Sacó la lengua buscando rozar los labios de su amiga, que se dejó hacer mínimamente y luego retiró los dedos del coño de Claudia para tenerla más cachonda todavía. Claudia no quitaba ojo de como en la tele Lucas seguía sodomizando a su amiga.

Entonces Mariola empezó a quitar la camiseta a Claudia, que subió los brazos facilitando que le saliera la camiseta tan ajustada y luego Mariola también le desabrochó el sujetador. Sus dos tetazas lucieron esplendorosas ante ella.

―Quiero desnudarte entera…tenerte toda para mí…¡qué rica estás!

Claudia apoyó la espalda en el sofá y dejó que Mariola le desabrochara la falda por un lado para quitársela. Ya solo llevaba puestos los botines. Estaba desnuda entera. No tardó en volver a meter un par de dedos en el coño de Claudia. No quería que se le pasara el calentón y subió la otra mano hacia arriba para acariciarle los pechos.

―¡¡¡Tienes unas tetas divinas, qué envidia me das cabrona!!!…

Pero quería más y enseguida puso la boca en las tetas de Claudia, primero besándoselas suavemente y luego metiéndoselas en la boca, salivando sus pezones, estrujándoselas con las manos y chupando tan fuerte que estuvo a punto de hacérselas estallar.

―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, despacioooooooooo, despacioooooooooooo…
―Tienes los pezones muy duros, pero que muy duros ―dijo pasándoselos por las mejillas.

Con dos dedos le pegó un pequeño pellizco, haciendo que se le pusieran más tiesos todavía, cuando se los volvió a meter en la boca y les mordisqueó debían medir casi dos centímetros, les tenía como dos puntas de lanza. Claudia cada vez gemía más alto y sus gritos se mezclaban con los que daba Mariola en el televisor.

―¡¡Cómemelo, estoy a punto, cómemelo!! ―suplicó Claudia.

Mariola fue bajando la lengua poco a poco por el ombligo y la tripa y de repente se encontró con el jugoso coño de Claudia delante de ella. Estaba abierto, enrojecido, goteando y palpitante. Como si tuviera vida propia.

No podía tener un coño más bonito. Hasta le olía de maravilla.

Le hubiera gustado separarlo con las dos manos, pero Mariola también estaba cerdísima y ella misma se había metido una mano por dentro del pantalón y se estaba masturbando. Antes de seguir se quitó la camiseta desnudándose de cintura para arriba, luego puso una de sus tetas sobre el coño de Claudia y se lo restregó varias veces subiendo y bajando por su rajita. Aquello calentó más a la rubia que se abrió de piernas, para recibir los pechos de su amiga frotándose contra su coño.

―Mmmmmmmmmmmm, joderrrrrrrrrrrrrrrrr, ahhhhhhhhhhhhhhh, cómemelo, cómemelo usa la lengua!!!!!!!!!!, no puedo mássssss!!!!!!!!!

Mariola volvió a meterse entre las piernas de Claudia y se mojó los labios antes de empezar la faena, el primer lametón de Mariola fue desde el agujerito del culo hasta el clítoris, recorriendo toda la entrepierna de Claudia que tensó las caderas. En el segundo lametón introdujo un poco la lengua en el coño de Claudia y en el tercero hizo temblar a su amiga que la sujetó por el pelo.

En la tele, Mariola se había puesto de rodillas delante de Lucas y éste le follaba la boca de manera bestial, sujetándola con las dos manos. Claudia imitó al chico y aplastó la cara de Mariola contra su coño, dejándola casi sin respiración. Cuando le envolvió el clítoris con la lengua tensó las caderas y empezó a correrse justo a la vez que su alumno descargaba en la boca de Mariola.

―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh diosssssssssssssssssssssssssssss, síííííííí, joderrrrrrrrrrrrrrrr, me corroooooooooooooooooooooo, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh sigueeeeeeeeeeeee, sigueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!

Mariola no dejó de rodear en círculos con la lengua el hinchado botoncito de su amiga, que estuvo corriéndose casi 30 segundos contra su boca, hasta que por fin se dejó caer exhausta en el sofá. Mariola al borde de su propio orgasmo, aprovechó para quitarse rápidamente los pantalones y quedarse desnuda también. No podía estar más cachonda. Claudia ni la vio venir cuando Mariola se sentó sobre su estómago, sintiendo su cuerpo caliente.

―¿¿Qué haces?? ―preguntó Claudia desconcertada al ver a su amiga desnuda sobre ella.

Pero Mariola ya se había puesto encima pasando una pierna por debajo de la de Claudia, para quedar enganchadas en una especia de tijera. Se inclinó hacia delante y comenzó a moverse, como si la estuviera cabalgando, haciendo que se frotaran con fuerza los clítoris entre sí.

Claudia no supo reaccionar a lo que acababa de hacer su amiga, pero recibió otra descarga de placer y dejó que Mariola moviera las caderas delante y atrás, incluso para hacer más presión puso la mano sobre los glúteos de Mariola, que pareció enloquecer. Apretó los dedos contra sus nalgas y luego se los arañó con las uñas tirando hacia abajo.

―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, síííííí¡¡¡¡méteme un dedo por el culo, méteme un puto dedo en el culo!!!! ―gritó Mariola moviéndose rápido contra su amiga.

Claudia metió la mano entre las piernas de Mariola e introdujo el dedo corazón en su coñito para lubricarlo un poco, al hacer esto también rozó con las uñas el interior de la vagina de su amiga, que volvió a gemir de dolor y placer. Luego jugó en círculos con el dedito sobre el ano de Mariola, hasta que se lo fue introduciendo poco a poco.

―Diosssssssss, sí, sí, sííí, eso es, ahhhhhh, mueve el dedo, ahhhhh, fóllame el culo con el dedo, ahhhhh…

Mariola se recostó sobre ella y ahora no solo se frotaban los clítoris, también lo hacían los pezones de sus pechos. Ella también bajó la mano para meter uno de sus dedos en el culo de Claudia, que recibió con gusto, ante el inminente segundo orgasmo que se la avecinaba.

La primera que empezó a correrse fue Mariola, con unos gritos que despertaron al vecino de abajo. Tenían las piernas entrelazadas, los pechos pegados y cada una un dedo incrustado en el culo de la otra.

―Asíííííí, asíííííí, ahhhhhhhhhhhh, que ricoooooooooooo, ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhh!!!!!!!!!!!!!!

Buscó la boca de Claudia y esta vez sí, la recibió abriendo los labios y mezclando las lenguas en un beso sucio y húmedo. Luego empezó a correrse Claudia comiéndose la boca con su amiga y poniendo la otra mano sobre el culo de Mariola, volviéndoselo a arañar. Le volvía loca el culo de su amiga.

―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ―gritó Mariola.
―Me corroooooooooooo, me corroooooooooo otra vezzzz, ahhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!! ahhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!

Después se quedaron unos segundos, quietas, sin hablar, solo con los cuerpos pegados, estaban calientes, sudadas y olían a sexo. Se daban besitos pequeños en la mejilla y todavía tenían los dedos metidos en el culo de la otra. Fue Mariola la que se echó a un lado y se retiró el pelo de la cara.

―¡¡¡Joder tía, qué pasada!!!, me he corrido como una bestia…me pones mucho…no pensé que iba a pasar esto, 

ufffff

 que fuerte, quédate a dormir esta noche conmigo…

En el taxi de vuelta a casa Claudia tenía una mezcla de sentimientos, por un lado vergüenza y culpa por lo que acababa de hacer, pero por otro no podía sacarse de la cabeza el cuerpo de Mariola sobre ella. El tacto, lo suave que tenía la piel, cómo se había corrido contra la boca de su amiga. Le había dejado apresuradamente después del segundo orgasmo. Avergonzada ante lo que acababa de pasar se vistió rápido y salió de su casa casi sin despedirse, ni se paró a buscar el tanguita, que no encontró por el suelo de un primer vistazo.

Estaba sentada en el asiento de atrás, recordando lo que había pasado y volvió a excitarse de nuevo. Se puso en el asiento del medio y cruzó las piernas. El taxista, con la excusa de hablar con ella, colocó el espejo retrovisor de tal forma que la pudiera ver bien.

―Se ha quedado una noche muy agradable…
―Sí, desde luego que sí…
―Había mucha gente de fiesta hoy, verdad?, se nota que hay ambiente…
―Sí, estaba bien…

Las continuas miradas del taxista no intimidaban a Claudia que le siguió la conversación educadamente. Seguía tan caliente que por un momento se le pasó por la cabeza abrirse de piernas e incluso mostrarle el coño para jugar con él un poco, pero luego se dio cuenta de que le había dado su dirección y decidió que era mejor no hacer nada.

Llegó a casa tarde, con unas copas de más, oliendo a sexo y sin ropa interior. Pero esa noche todavía quería correrse una vez más. Tendría que usar al cornudo. No le quedaba otro remedio.

Lucas estaba de fiesta con sus amigos cuando recibió un mensaje de WhatsApp.

Mariola 5:46
Cuando vengas mañana a comer tengo una sorpresa muy especial, son de Claudia.

Y el chico recibió una foto del tanguita de su profesora tirado en el suelo. Se le puso dura al instante.

12

Se había quedado sola mientras Andrés llevaba a las niñas a casa de sus padres. Salió de la ducha y se miró desnuda delante del espejo. “He engordado un poquito”, se dijo. Sin embargo lo decía por decir, sabía que estaba estupenda, seguía teniendo las tetas grandes, redondas y bastante firmes para tener 46 años, un culo ancho y voluptuoso muy apetecible y se había recortado el vello púbico como una chiquilla, para darle una sorpresa a su marido por la noche.

Todavía le parecía una locura lo que iban a hacer, se había dejado convencer para hacer aquello, “si esto es lo que necesita Andrés, lo haré para salvar nuestro matrimonio” se dijo para sí misma mirando la ropa que estaba estirada sobre la cama. Abrió el cajón de la ropa interior y buscó las braguitas negras que llevaba esa noche en Barcelona, se acordaba perfectamente de ellas, estuvo con ellas unos segundos en la mano, dudando de si hacerlo o no, el corazón le latía deprisa y finalmente se las puso. No tenía por qué hacerlo, su marido no sabía que ropa interior llevaba aquella noche, pero si iban a hacer aquello, tenían que hacerlo bien.

Entonces se vio delante del espejo en braguitas, cogió la blusa se la puso y luego se sentó en la cama intentando tranquilizarse. Se le había acelerado el pulso y en cuanto sintió el roce de sus tetas en la tela de la blusa, se acordó de lo que pasó con Víctor. Tuvo la misma sensación de cuando se vestía en la habitación del hotel en Barcelona y dudaba de si bajar así vestida o no a la cena de gala.

Era engañarse a sí misma, aquella noche se vistió así porque estaba Víctor. Estaba en la misma situación, mirándose delante del espejo y también se excitó al verse vestida de aquella manera tan provocativa.

Sentada en la cama se acarició un poco el pecho, hacía tiempo que no se masturbaba y ahora le apetecía hacerlo, pero no le parecía un buen momento, Andrés no iba a tardar mucho en llegar y quería estar excitada cuando pasaran la noche en el hotel. Cruzó las piernas con fuerza, sentía que las braguitas ya estaban húmedas y eso que se las acababa de poner, incluso jadeaba un poco al respirar.

Se puso de pie, otra vez firme y decidida se miró en el espejo, era mejor pensar en otra cosa para no calentarse tanto y se maquilló esperando a que llegara Andrés para salir a cenar.

―¿Vamos a otro sitio? ―le preguntó Andrés.
―Prefiero ir al hotel ya…
―Tenía pensado llevarte antes a otro sitio…para jugar un poco más…
―Déjalo ya Andrés, tengo muchas ganas de ir al hotel…necesito que nos vayamos ya ―le dijo Paloma volviendo a restregar las tetas contra su hombro.
―No dejan de mirarnos esos chicos, te están comiendo con los ojos.

Andrés bajó la mano para acariciar el trasero de Paloma y luego se quedó mirando a los chicos, quería que vieran como le metía mano a su mujer, que cada vez estaba más pegada a él. De vez en cuando le daba algún beso por el cuello y le daba mucho morbo cruzar la mirada con los jovencitos, a la vez que le sobaba el culo a Paloma. Incluso llegó a subir la mano rozando sus tetas, pero enseguida Paloma se la retiró.

―Aquí no, no te pases…
―Quiero que vean cómo te toco…
―Venga déjales ya, no les mires, vámonos al hotel ―dijo Paloma apurando la copa.

Le cogió de la mano a su marido y tiró de él para que salieran del bar, Paloma echó una última mirada a los jóvenes y éstos la saludaron con la mano antes de que se marchara. Por suerte no tardaron mucho en coger un taxi, que los llevó rápidamente al hotel que Andrés había reservado.

Pasaron por recepción con un “buenas noches” y subieron directamente a la habitación, Andrés lo había hecho muy bien al reservar por la tarde, así ahora no tenían que perder un precioso tiempo en hacerlo. Abrió la puerta de la habitación y pasaron dentro. Se quedaron mirando unos segundos y empezaron a besarse como hacía tiempo que no lo hacían.

Estaban muy excitados.

Andrés todavía se mantenía empalmado desde que habían salido del bar y Paloma seguía con los pezones prácticamente igual de erectos. Le quitó la cazadora y la chaquetilla negra para que se quedara solo con la blusa, luego ella le cogió la mano para que la acompañara a la cama, pero Andrés no quiso.

―¿Qué pasa? ―preguntó Paloma extrañada.

Andrés no contestó, tenía la cara descompuesta por el placer y el morbo, jadeaba en vez de respirar y su rostro se había transformado en una mueca extraña, con la mirada perdida en algún punto del cuerpo de su mujer. El pecho le latía muy deprisa.

Le agarró por la cintura empujándola hasta una pequeña mesa que había frente a la cama, al lado del televisor. Otra vez volvió a besarla, esta vez despacio. Acarició sus tetas despacio, como si fueran de cristal, por encima de la blusa. Le encantó sentir el tacto de sus enormes y pesadas tetazas en la mano y comprobar que tenía los pezones tan tiesos que estaban a punto de rasgar la blusa.

De un tirón brusco hacia fuera le liberó las tetas. Paloma pegó un pequeño salto sorprendida y de repente entendió lo que pasaba. Andrés no solo la había hecho vestirse así para volver a revivir la pasión de cuando eran jóvenes, su marido quería recrear la escena que ella había vivido con Víctor en el hotel de Barcelona.

Andrés parecía haberse vuelto loco.

Le miraba las tetas con pasión, con lujuria, esa era la misma imagen que había visto Víctor pensó Andrés, la blusa negra hacia fuera y los pechos de Paloma colgando desnudos delante de él. Le acarició las tetas tocando directamente su piel. La respiración de su mujer también se había acelerado y se lanzó a la boca de Andrés para volver a besarle.

Andrés le correspondió el beso sacando la lengua, pero luego se separó de su mujer, quería volver a mirar sus tetas mientras se las acariciaba, luego se inclinó un poco y se las metió en la boca. Le rozó un poco con los dientes en los pezones, fue una sensación que a Paloma no le gustó, pero se dejó hacer.

―Ahggg, con cuidado, están muy duros…

Pero Andrés no la escuchaba, chupaba, lamía y mordía con desespero, pasando de un pecho a otro, manoseando, estrujando y sobándoselos. Le estaba haciendo una señora comida de tetas.

Paloma echó la cabeza hacia atrás jadeando, le acarició el pelo a su marido y le empujó contra su cuerpo. Aquello no había hecho más que empezar.

Poco a poco Andrés fue tirando de su falda de tubo hacia arriba, hasta que aparecieron las braguitas negras de Paloma, luego la sujetó por las asilas y la levantó, haciendo que Paloma quedara sentada en la mesa. Se volvieron a mirar a los ojos. No hacía falta que se dijeran nada, sabían perfectamente lo que estaba pasando.

Entonces Andrés, sin dejar de mirar a su mujer, se desabrochó el pantalón y se sacó la polla rápidamente, Paloma abrió las piernas y tiró de su marido para que se pegara más a ella. Intentó besarle, pero esta vez él se lo impidió. Se quedó mirando a su mujer, quería estar separado de ella para recordar bien la escena.

Quería guardar esa instantánea en su cabeza.

Paloma sentada en la mesa, con las piernas abiertas, la falda subida, en braguitas y con la blusa abierta, enseñando sus tetazas mientras se sujetaba en la mesa apoyando las manos.

―Venga vamos, ven aquí…

Andrés se acercó un poco y metió las manos bajo la falda, cogió el elástico de sus braguitas y tiró con suavidad hasta que se las fue sacando poco a poco. Se quedó mirando unos segundos la ropa interior que llevaba su mujer, unas preciosas braguitas de encaje negra. Acarició la tela y cerró los ojos cuando se pasó la prenda por la mejilla, sintiendo su tacto.

―Son las mismas ―susurró ella.
―¿Perdona?
―Son las mismas que me puse…en Barcelona…
―¡¡Jo-der!!, ¿en serio?
―Sí.
―Diosssss, mmmmm, ven aquí…

Echó un último vistazo a las braguitas y las lanzó al suelo, se acercó a Paloma sujetándose la polla con la mano y la dejó extendida a lo largo de la rajita de ella. Los dos jadeaban, el pecho les latía con fuerza y se besaron con rabia.

Tenían los sexos pegados, la polla de Andrés palpitaba literalmente y el coño de Paloma se abría y se cerraba solo al ritmo al que respiraba. Era como si tuvieran vida propia. Andrés sujetó a su mujer por la cara y metió la cabeza en su cuello comiéndoselo con fuerza, luego le lamió el lóbulo de la oreja y volvió a acariciar sus tetas con las manos antes de sujetarse la polla.

Se la agarró firme y decidido, Paloma había abierto más las piernas, subiendo un poco las rodillas hacia arriba para mostrarle todo el coño y facilitarle la penetración a Andrés.

―¡¡Venga vamos, hazlo!!

Entonces la polla de Andrés entró en su coño, sin ningún problema, haciendo que Paloma gimiera cuando se sintió penetrada. Se abrazaron uno en el otro y Andrés embistió con fuerza y desesperación, haciendo disfrutar a su mujer como hacía tiempo que no lo hacía.

Fue salvaje, directo. Un polvo rápido e intenso que no duró mucho, pero que hizo que se corrieran los dos prácticamente a la vez. Luego Andrés se retiró para volver a mirar a su mujer. Se excitó fantaseando con que ella se hubiera dejado follar así por Víctor. Medio desnuda, gimiendo y goteando su corrida en la moqueta del hotel.

Paloma no se movió de su posición, seguía sentada en la mesa, abierta de piernas y le mostraba el coño a su marido sin ningún pudor.

―Ufffff, hacía tiempo que no follábamos así…bueno si te soy sincera no sé si alguna vez habíamos follado así ―dijo Paloma volviéndose a meter los pechos dentro de la blusa.
―Yo creo que no…

Se bajó de la mesa colocándose la falda y buscando las braguitas que estaban tiradas en el suelo.

―Vámonos a casa ―le dijo a su marido sentándose en la cama mientras se las ponía.
―¿Ya?, ¿no nos quedamos a dormir?
―No.

La voz de Paloma era firme, no había lugar a dudas, echó a andar en dirección a la puerta poniéndose el abrigo y Andrés salió tras ella arrastrando la maleta que había dejado por la tarde. Apenas habían estado diez minutos en la habitación.

Todo había sido muy extraño. Ninguno de los dos entendía muy bien que es lo que había pasado, pero Andrés tenía esperanzas en que lo que habían hecho se iba a repetir otra noche. Solo tenía que volver a pedírselo a Paloma.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s